[Capítulo: 32]
•Género: Romance/Aventura.
Los personajes de Naruto no me pertenecen.
El despertar.
Apretó con fuerza los pergaminos que tenía en sus manos, aquellos pergaminos que estaban sellando su destino en ese preciso momento. ¿Por ese motivo Itachi le había dado esos pergaminos? Si, la respuesta era sí. Itachi sabía desde el inicio que ella los necesitaría, él sabía el destino que ella correría con tal de ganar esa inevitable guerra. Sabía que ella lo daría todo y él estaba en lo correcto, como siempre.
Bajo su mirada y dejó que unos cuantos mechones de su ahora rebelde cabello cubrieran parte de su fatigado rostro.
Le costaba aceptar lo que estaba apunto de hacer. Tal vez si ella se hubiese tomado la molestia de leer esos pergaminos antes de que ella y Naruto… tal vez esos sentimientos no estarían asaltándola con fuerza en esos momentos. No quería hacer sufrir a nadie, mucho menos a Naruto, sin embargo, ella era un ninja y sabía que su lealtad al mundo shinobi y a Konoha estaba por encima de todo. Hubiese querido ser egoísta y ver solo por su propia felicidad, pero por más que lo intentó no pudo. Su felicidad era estar por siempre junto a las personas que amaba, sí, pero era imposible. No había cabida para ella en esa felicidad, tenía que aceptarlo.
Si ella no se sacrificaba, sus seres queridos dejarían de existir y una vida sin ellos no seria vida.
—Oye.
Alzó su mirada y se topó con los ojos color avellana de la Hokage.
—¿Vienes un momento? Orochimaru tiene algo interesante que decirnos.
—Ah — Hinata se levantó del suelo de la casa de acampar y guardó los pergaminos en su mochila —. De acuerdo — sin decir nada más, salió de la casa de acampar, dejando a Tsunade sola dentro de ella.
La sanin miró curiosamente el bolso donde Hinata había guardado los pergaminos que antes leía con un rostro afligido. La curiosidad la consumió y no quedó de otra más que averiguar por sí misma el contenido de esos pergaminos.
Se agacho y tomo la mochila, hurgó ligeramente entre las cosas y finalmente pudo tomar los pergaminos. Los miro por un rato que pareció eterno, como si estuviese debatiéndose si era correcto abrirlos o no.
Finalmente lo hizo.
Leyó lo que parecía ser una carta de Itachi hacia Hinata. Fue impactante leer el mucho aprecio que Itachi le tuvo a la Hyuga y más impactante era saber que esa carta fue escrita poco antes de su muerte. Un escalofrío recorrió toda su espalda. Leyó los siguientes pergaminos y su rostro hacia diferentes muecas mientras los leía.
Comprendió de inmediato, no tenía que tener la cabeza de Shikamaru para entender todo.
«Es tierno ver cómo te preocupes por tus ninjas, Tsunade. Es una gran muestra de que eres una buena Hokage.»
«Hinata es especial para mí, así como lo es Naruto.»
La cabeza comenzó a darle vueltas y comenzó a sudar copiosamente.
«¿Amas a Konoha?»
Si, amaba Konoha y amaba al mundo ninja.
Guardo los pergaminos entre sus ropas y salió a paso firme de la casa de campaña.
—Así que Yamato-taichou está vivo… —un suspiro de alivio salió de los labios de Naruto al escuchar a Orochimaru decir aquello.
Hinata también se encontraba aliviada y sintió un peso menos en su cuerpo.
El sanin asintió seguro de sus propias palabras.
—Sano y salvo, y listo para ayudarnos —una sonrisa bailarina apareció en el rostro de Orochimaru —. Me encargaré de que esté aquí lo más rápido posible, no tenemos mucho tiempo — habiendo dicho esto hizo un ademán de querer salir de la tienda, sin embargo Tsunade llegó y se puso frente a él.
—¿Qué me garantiza que tu, traidor y criminal hijo de perra, volverás con Yamato? —Tsunade lo miro con el ceño fruncido y un brillo de desconfianza en sus ojos.
—Realmente me ofendes, Hokage — el cinismo pudo ser tan visible como su sonrisa desagradable —. Soy un hombre de palabra, lo sabes.
Tsunade chasqueó a lengua y alzó su cabeza, altiva.
—Por ningún motivo dejaré que te vayas solo —su mirada se dirigió a Shikamaru, quien suspiró anticipadamente —. Te vas con el. Elige a dos hombres más y tráiganlo de regreso junto a Yamato.
—Problemático —masculló antes de dejar el mapa sobre la mesa de madera.
Después de unas cuantas palabras de la Hokage y otras cuantas del Nara, la casa de campaña quedó en silencio. Dentro de ella solo quedaron Sasuke, Hinata y Naruto, los tres se mantuvieron en silencio por un largo tiempo hasta que finalmente Naruto habló.
—¿Confían en Orochimaru? A mí la verdad me da escalofríos — hizo una mueca de miedo y su cuerpo tembló un poco —. Lo perdonaré por completo si trae a Yamato. ¿Tu que crees teme? Tú deberías de saberlo, tú conviviste mucho con él.
Sasuke lo miro con aburrimiento
—No dudo en que ya no tenga interés en esta guerra. De lo que si estoy seguro es de que lo mataré en cuanto tenga oportunidad — cerró los ojos y se cruzó de brazos —. Dijo que aún quiere mi cuerpo— chasqueo la lengua mientras Naruto veía con incredulidad a Sasuke.
—Así que quiere tu cuerpo, ¿neh? — se burló mientras alzaba sus cejas.
Sasuke frunció el ceño y después le dio un buen coscorrón al rubio, dejándolo en el suelo.
—Y-yo quisiera saber cómo es que está vivo —Hinata se posicionó frente a su novio para protegerlo de Sasuke —. Tengo entendido que tú lo mataste.
—No lo mate —aclaro con enfado —. Sobrevivió de alguna manera y el retorcido de Kabuto lo transfirió a su cuerpo. ¿Recuerdan a Anko? Pues saque a Orochimaru de su cuerpo después de la pelea que Itachi y yo tuvimos con Kabuto.
—¡¿Por qué mierda hiciste eso?! —preguntó Naruto una vez recuperado del resiente golpe.
Sasuke volvió a cerrar los ojos y recargó su peso en la mesa que estaba frente a él.
—Quería encontrar mi propia respuesta. No necesito decirte más, usuratonkachi.
—¡Teme! — Naruto comenzó a decirle sarta de tonterías mientras Sasuke le contestaba con monosílabos.
Hinata sonrío levemente, observando con añoro esa escena. Le alegraba que al menos la relación de amistad de ambos se hubiese recuperado. Naruto necesitaría mucho de Sasuke después de…
Bajo la mirada y apretó los ojos.
«—Al menos se tendrán el uno al otro por mucho tiempo.»
«—¿Podrías parar de pensar en cosas deprimentes? Turbias mi serenidad y mi estado de ánimo, niña.»
Hinata paro de pensar en seco y le puso atención a la voz cavernosa que sonaba en su cabeza.
«—L-lo lamento, Kokuô-sama.»
Escuchó un fuerte suspiro.
«—Hace mucho que no se dirigían a mí con ese honorifico. No es necesario, niña. Solo abstente a pensar demasiadas cosas deprimentes porque no me dejas ni siquiera escuchar mis propios pensamientos.»
«—De acuerdo...»
—Hinata, ¿ocurre algo?
Hinata alzo la vista y se topó con la expresión preocupada del rubio. Rápidamente negó con la cabeza y le brindo una de sus sonrisas más sinceras.
—Todo está bien, Naruto-kun — mientras que el rubio asentía aparentemente convencido, Sasuke la miraba desde el otro extremo del lugar con una clara mueca de inconformidad. Sabía que Sasuke no era nada fácil de engañar, pero lo intentaría —. Solo me duele un poco la cabeza. Tomaré algo de agua y me refrescare un poco, aprovechando que estamos en paz.
—Te acompaño...
—No, Naruto-kun — le sonrió tranquilizadoramente —. Quédate aquí por si Hokage-sama necesita de ti. No tardare, lo prometo. — dijo al verlo hacer una mueca preocupada. Después de que el asintiera, ella les sonrió a ambos y salió del lugar para comenzar a caminar hacia su tienda de dormir.
Noto que conforme pasaban los minutos, más y más ninjas llegaban al área, listos para pelear. Supuso que la hora de la gran batalla no tardaría en llegar y también supuso que los líderes de las aldeas ya estaban trazando algún otro plan. Solo esperaba que Yamato llegara antes que Madara, pues presentía que el sería necesario para poder salir victoriosos.
Al estar protegida por las paredes de su carpa, saco un pergamino en blanco y tinta. Se sentó y apoyo el pergamino en el suelo para comenzar a escribir.
Si protegería a su mundo hasta posiblemente morir, tenía que despedirse de todos de una buena manera. Tenía que decirles lo mucho que lo lamentaba y suplicarles que siguieran sus vidas, que no entristecieran y que vivieran por ella.
Shikamaru se consideraba un buen ninja. Un ninja flojo, pero buen ninja al fin y al cabo. Era consciente de su intrépida inteligencia y de su magnífico uso de su técnica de sombras heredada por el pretérito Clan Nara, así que se creía capaz de detener a cualquier villano que osara perturbar la tranquilidad de su hogar.
Sin embargo...
Pensar en Madara Uchiha le producía un escalofrió y hasta le provocaba una mente en blanco. Decir eso era demasiado porque, aunque el fuese flojo eso no significaba que no pensara más de lo que debería.
Pensaba cuando estaba callado. Pensaba cuando hablaba. Pensaba cuando dormía. Pensaba cuando estaba despierto. Pensaba, pensaba, pensaba, y pensaba. Siempre había algo en su mente, pero... con Madara y la guerra... le daba miedo pensar y pensar y no encontrar una solución.
Su intelecto no servía de nada en esa irónica situación. No podía pensar, no veía las cosas claras y secretamente; tampoco veía un futuro para ellos. Por más que trataba de visualizar una posible solución no podía y cuando lograba visualizar algo alentador esto se venía abajo en un dos por tres.
Por más que quisiera mantener la esperanza en lo más alto... su razonamiento escalaba más hasta quedar por encima de cualquier pensamiento optimista.
Su mente quedo en shock por una milésima de segundo al ver lo que ocurría frente a él.
No podía creer lo que estaba mirando. Para él fue absolutamente imposible que aquello fuera verdad, pero después de pensar un poco se dijo que ya nada era imposible en esa actualidad.
¿Era una señal del destino? ¿Algo intentaba decirle que no era tan imposible ganar esa guerra?
Si no era así, entonces quería saber cómo impactaría tener a los tres sannin unidos nuevamente.
—Jiraiya —la voz de Orochimaru sacó del trance a Shikamaru —. Honestamente me impresiona que hayas podido controlar el edo tensei, déjame felicitarte.
Frente a ellos, se encontraba el irreconocible sennin, Jiraiya.
—Y a mí me impresiona que estés con ninjas de Konoha. ¿De qué tanto me he perdido?
Continuará...
N/A: Si, ya se que es demasiado corto, pero tengo una buena explicación para eso. El siguiente capitulo sera el ultimo, el cual será mucho más largo de lo normal y como no, después de ese habrá un epílogo. ¿Que les parecio este pequeño capítulo? ¿Qué les pareció que Jiraiya haya vuelto de los muertos? ¿Por que volvio si el edo tensei ya no está activo? Además de contestar estas preguntas me gustaria que me dijeran que quieren que le agregue al proximo capitulo, ¿Que mas les gustaría ver?
Y muchísimas gracias por el apoyo que recibí de parte de ustedes. Sin duda eso me levanto el animo y hasta me inspiro, ya que se me ocurrieron muchas ideas con las cuales terminar esta larga historia. Espero poder actualizar pronto y que el final les guste. ¡Hasta luego amores mios!
Agradecimientos a: Konata811, deivid42, sammysummer, Makaa-chan, Michu14, Guest, Guest, Vale Mercado Ripoll, Guest.
