Julio (lunes) – Primer día de campamento
Leopold podía ver al fin la entrada al campamento, se sentía emocionado al igual que todos los chicos que se saludaban entre ellos y corrían de un lado a otro para buscar a sus compañeros de cabaña o a los viejos amigos que reencontrarían en aquel lugar.
Bajó del autobús que había tomado un par de horas atrás afuera de la escuela y que se encargaba siempre de llevarlos, ese año solo habían asistido algunos de sus compañeros de clase, entre ellos Cartman, Kyle y Stan, desgraciadamente para él, Kenny había desistidos de ir con ellos por varios motivos, entre ellos el no tener dinero suficiente para costearlo, cosa que al joven Stotch le había desanimado, puesto que justamente el rubio era con quien mejor había aprendido a llevarse.
Cerro los ojos y dejó que sus pulmones se llenaran del aroma a pino del bosque, y que sus oídos le envolvieran en ese ambiente lleno de risas y aves cantando por doquier, él, amaba cada día que pasaba allí, desde el momento que sus pies tocaban la tierra hasta la despedida antes de marchar, luego todo se volvía deprimente, porque sabía que al llegar a casa todo sería solo trabajos y estudio.
Había algo especial en ese año respecto a los otros, y era que volvería a ver Bradley, un chico que había conocido años atrás, siempre se reencontraban en la entrada y no volvían a separarse hasta que llegaba el momento de despedirse, era tanto el apego que tenían que no les tomó mucho tiempo volverse los mejores amigos, podían hablar de sus secretos abiertamente sin miedo a ser juzgados, seguros que lo que dijeran quedaría entre ellos, y aquello se fue fortaleciendo hasta el punto en que de manera totalmente natural ambos se besaron.
Fue una tarde en la que estaban libres de actividades y se apartaron un poco para charlar, los chicos se sentaron uno junto al otro y se tomaron de las manos, primero de manera tímida, luego, al asegurarse que aquello no resultaba incómodo para ninguno simplemente apretaron el agarre, después Leopold se acercó poco a poco a los labios de Bradley y poso los propios en un beso corto, lleno de inocencia. Al recordarlo Leo no pudo más que esbozar una sonrisa, su corazón se había acelerado, estaba realmente nervioso y ansioso, porque se volverían a ver, pero esta vez como novios, como habían acordado al decirse adiós.
Tomó su mochila y se la colgó al hombro, avanzo unos cuantos metros hasta donde estaban reunidos los instructores y miró a su alrededor, no podía divisar a Bradley por ningún lugar, entonces optó por hacer lo obvio y preguntar a los adultos, ellos tendrían los registros de todos los recién llegados, y si su novio ya estaba ahí entonces lo sabría. Dejó la mochila a un lado y sonrió al reconocer al señor Carter entre los presentes, el hombre siempre estaba dispuesto a ayúdalo cuando tenía dificultades, también le daba consejos y le animaba si por algún motivo se deprimía, era justo como un padre.
- Señor Carter, buenos días – le saludó alzando la mano – este año también han venido muchas personas ¿verdad?
- Oh, Leopold, que agradable es tenerte este año también aquí – dijo el hombre que casi de inmediato posó su mano en el hombro derecho del adolescente luego de reconocerlo.
- Bueno, no me lo perdería por nada – soltó una suave risa al hablar, entonces su vista se paseó nuevamente por los alrededores – disculpe, ¿sabe si Bradley ya ha llegado? Desde hace un rato le estoy buscando y no le veo, me preguntaba si quizá estaba en otro lugar – murmuró antes de posar sus ojos sobre el rostro del mayor.
- Oh, Bradley, tu amigo ¿verdad? – comento y le hizo una seña para que esperara, se acercó a su compañera e intercambiaron un par de palabras antes que esta revisara el registro y negara luego de unos minutos de revisarlo, después volvieron a conversar entre ellos hasta que volvió con el muchacho – lo siento mucho Leo, tu amigo Bradley no volverá a este campamento de nuevo.
- ¿Qué? Y ¿por qué? – preguntó con preocupación – ¿acaso le ocurrió algo malo? – cuestionó nuevamente, comenzaba a sentirse nervioso, Bradley le había prometido que se verían nuevamente ese año, y ahora resultaba con que no volvería.
- No, tranquilo, no le ha pasado nada malo, es solo que sus padres le comenzarán a enviar a un campamento diferente – dijo eso ultimo frunciendo levemente el ceño.
- ¿Uno diferente? ¿qué campamento? – alzó una ceja al hablar, estaba confundido, no entendía por qué sus padres le enviarían a un lugar diferente.
- Bueno, Laila me dijo que Bradley iría al Camp New Grace a partir de este año – soltó un suspiro y posó su mano sobre los cabellos rubios de Leopold.
- ¿Es malo eso? – preguntó notando que algo no estaba bien, se había enviado correos con Bradley siempre que tenían la oportunidad, pero nunca le había mencionado nada de lo que estaba enterándose ahora – ¿Qué clase de campamento es ese señor Carter?
- Es un campamento religioso Leo – dijo en tono serio – uno donde se dedican a corregir comportamientos que consideran inapropiados en los jóvenes, en pocas palabras es un campamento para corregir el comportamiento homosexual.
Aquellas palabras del señor Carter no pudieron dejar de resonar en su cabeza, a su novio Bradley le habían enviado a otro lugar por su causa, para ser específico, a un campamento para "corregir su comportamiento homosexual" y ahora no le volvería a ver jamás. Le dio las gracias a su instructor y se apartó en silencio de este, tomó su mochila y se dirigió a otro punto del campamento, confundido, recargó su espalda en uno de los árboles y se sentó en el suelo tomando sus rodillas para ocultar su rostro entre ellas, y comenzó a llorar casi al instante, culpándose por aquello, recordando que en el último mail que había recibido de Bradley le hablaba de la posibilidad de contarle a sus padres de la relación que tenían. Sin dudas este lo había hecho, y ahora estaba seguro que no había resultado en nada bueno. "Todo fue por mi culpa, fui un chico demasiado egoísta, si yo no lo hubiera besado, él no se habría confundido. Soy tan estúpido"
Su cuerpo dolía, no solo por todo el tiempo que había estado sentado llorando, también porque aún no se recuperaba del agobiante fin de semana a solas con su padre. Esperaba que con su viaje al campamento lo sucedido en casa fuera olvidado, independientemente de las punzadas que sentía de vez en cuando, pero las cosas habían comenzado mal, y ahora debería seguir el resto del verano con la culpa en su conciencia.
Finalmente decidió ponerse en pie y regresar con los demás en cuanto escuchó los megáfonos, serian asignados a sus cabañas y ahora también debía desempeñar el papel de guía para los más jóvenes, escuchó las instrucciones y dio un paso al frente cuando todos los guías fueron llamados por sus nombres, luego se les entregó una hoja donde indicaba el nombre de la cabaña que les tocaba y su ubicación, además del compañero que tendrían y la lista adjunta de todos los jóvenes a su cargo.
Butters miró la hoja y notó que el guía que tendría de compañero no era otro que Stan Marsh, de inmediato alzó la mirada y vio al susodicho acercarse a él, no parecía feliz, seguramente porque esperaba que su compañero fuera su mejor amigo.
- Bueno Butters, parece que estamos juntos, vamos a reunir a todos para ir a dejar el equipaje a la cabaña – comentó tomando el puente de su nariz y suspirando con frustración.
- P-Parece que no estás f-feliz de ser mi compañero – comentó con un deje de tristeza en su voz, cosa que el joven Marsh notó.
- No te lo tomes a mal, es solo que esperaba ser compañero de Kyle, él suele ser muy organizado y siempre trabajamos bien en equipo.
- Oh, ya veo, ¿y q-quien será su compañero? – buscó al pelirrojo con la mirada hasta encontrarle un poco más apartado con el ceño notoriamente fruncido discutiendo con Eric.
- Cartman – habló soltando un pesado suspiro – la tendrá bastante difícil, ya sabes como suelen terminar la mayoría del tiempo discutiendo, si es que no llegan a los golpes.
- E-Estoy s-seguro que podrán hacer algo – esbozó una sonrisa y miró a su compañero – yo también me esforzaré para que ganemos las competencias con nuestro grupo – habló ahora más animado.
Stan tan solo alzó los hombros en respuesta al comentario de su amigo y comenzó a llamar a cada uno en la lista, en cuanto todos se reunieron caminó con el grupo a las cabañas, mientras Stotch se quedó atrás pensativo, con la vista fija en los árboles, silencioso, eso, hasta que se dio cuenta que se quedaba atrás y miró a su alrededor confundido, luego llevó su mirada a la hoja que aún tenía en las manos, la leyó por completo y buscó a su compañero, en cuanto le localizó se apresuró a alcanzarlos. No era la primera vez que le ocurría, solía perder la noción del tiempo a menudo, pero intentaba no pensar demasiado en ello, ya tenía suficiente con haberse enterado de lo de Bradley, no dejaría que su verano en el campamento se volviera un triste recuerdo.
La cabaña era amplia, con camarotes suficientes para cada miembro, incluidos Stanley y él, quienes poseían camas individuales cerca de la entrada y a cada extremo de la casa, dejó su mochila sobre la cama de la izquierda y se sentó con cansancio, le habría gustado dormir en ese mismo instante, pero con su nuevo papel de guía tendría poco tiempo para eso. Optó por soltar un fuerte suspiro y esbozar una sonrisa, lo primero por hacer sería presentarse antes los chicos, procurar crear un espacio de confianza y lograr que todos se diviertan lo máximo posible.
- Buenos días a todos – habló con tono alto para que le prestaran atención, de inmediato Stan entendió lo que haría su compañero, por lo que se posicionó a su lado sonriendo cortésmente. – Mi nombre es Leopold Stotch, y la persona a mi lado es Stanley Marsh, ambos seremos sus guías por lo que dure el campamento, esperamos que todos logremos llevarnos bien y si tienen problemas o preguntas no duden en acercarse, le ayudaremos en lo que sea posible.
- Como dijo mi compañero estamos aquí para resolver sus dudas – habló con total calma – ahora, respecto a las actividades – volvió a sonreír – el primer día es totalmente libre, pueden acomodar sus cosas, descansar o dar paseos dentro del recinto, cuando llegue la hora de la comida será anunciado por los altoparlantes, procuren ser puntuales e ir al comedor, si se les pasa no podrán comer hasta que sea anunciado nuevamente.
- También tienen permitidas las golosinas, pero si dejan sucia la cabaña o los alrededores entonces todos serán castigados y sus dulces serán confiscados hasta el último día, así que sean responsables. Eso es todo por ahora, pueden divertirse cuanto gusten, nos vemos en el almuerzo – dio por finalizada la charla y cada quien se dedicó a lo suyo.
Por la tarde hubo una reunión general, donde estaban reunidos los instructores y todos los guías, a cada quien se le entregó una polera con el nombre del campamento, gorros y silbatos, además de un cronograma con las actividades y sus reglas, se hizo una charla de sus obligaciones y deberes con los asistentes, con sus instructores y con ellos mismo, finalmente les recordaron las reglas de convivencia y que se preocuparan de recalcarlas si era necesario con los chicos a su cargo y por sobre todo, les desearon mucha suerte.
Julio – Segundo, tercer y cuarto día de campamento
Esos días fueron relajados, se hicieron caminatas por los diferentes senderos de la reserva, algunos talleres para aprender nuevas habilidades, paseos de canoas donde los muchachos trabajaron en equipo, juegos en el lago y las infaltables historias alrededor de una fogata. Todo era una experiencia que Leopold conocía muy bien, pero que de todas formas disfrutaba como si fuera la primera, entre estas y su favorita estaba los momentos de charlas que tenía con el instructor Carter, ese hombre siempre tenía buenos consejos que darle, escuchaba sus problemas con atención y apreciaba conocer más de sus experiencias cuando era un adolecente, sentía que al enterarse de sus propias vivencias él podría lograr ser un mejor guía para su grupo, por eso siempre que tenía la oportunidad charlaban hasta que era tarde.
Julio – Quinto, sexto y séptimo día de campamento
Los últimos días de esa semana se anunció la competencia anual por equipos, cada cabaña tendría su horario para entrenar y así conocer los circuitos y las reglas de los juegos. Ese año los desafíos consistían en una carrera por el lago de 400 metros, también una carrera con relevos en cayac dando tres vueltas a una boya ubicada a 200 metros al interior.
En las competencias en tierra tenían una carrera de ascenso hasta un mirador, sortear una carrera de obstáculos por el campamento y finalmente un concurso de música, en el que cada equipo debería componer una canción. El grupo que consiguiera obtener más victorias obtendría entradas para una nueva película próxima a estrenarse.
Julio – (lunes) Octavo día de campamento
Las pruebas se llevaron a cabo en la mañana y parte de la tarde, dando un espacio al medio día para que los muchachos recuperaran energías, comieran y planearan nuevas estrategias.
La primera competencia fue la carrera con relevos en cayac, una bastante peleada entre el grupo de Kyle y Cartman contra el de Stan y Leopold, la razón, ambos tenían un compañero que suponía una desventaja, por un lado, Cartman que a esa edad ya había perdido unos cuantos kilos no lograba seguir el ritmo del pelirrojo, y por el otro lado estaba Stan, que veía con notoria desesperación como Stotch perdía las fuerzas en sus brazos, no por algo el rubio siempre había sido malo en los deportes. Como resultado la victoria se la llevó el equipo de la cabaña Ciprés, que era liderada por Wendy y Bebe. Y los cuatro muchachos acabaron en tercer y cuarto lugar de un grupo de 6 equipos.
Para la hora de almuerzo Marsh consulto de que iba a siguiente actividad.
- Ahora sigue la carrera de ascenso al mirador – comentó Stanley mirando el cronograma, ¿Creen que podrían seguirme el ritmo? – preguntó el azabache mirando a su compañero y al resto de los muchachos, todos asintieron como respuesta.
- No te preocupes, si se trata de eso estamos en ventaja, Kyle tendrá dificultades para lograr que Eric le siga el paso y las chicas no tienen tan buena resistencia, lo que más me preocupa eres tu Stan – el nombrado miró a Stotch y alzó una ceja – sí, ya sabes, por tu asma.
- Deja de preocuparte por eso amigo, lo tengo controlado, no tengo problemas con el asma desde cuarto grado.
Leo sonrió y continuaron comiendo, luego de ello prepararon su equipo y se reunieron en la línea de partida.
Las reglas fueron sencillas, debían seguir el sendero sin desviarse, para ello, el camino estaba dividido en seis tramos, cuando llegaran a cada uno dejarían una bandera que indicaría que seguían el camino sin contratiempos, al llegar al mirador unos instructores daría el aviso a la línea de meta para que su tiempo fuera registrado, el grupo que completara el ascenso en menos tiempo ganaba la competencia.
La victoria la obtuvo la cabaña a la que pertenecían Stotch y Marsh, Kyle llegó en quinto lugar por culpa de Cartman, al que a mitad de camino debieron ayudar. El segundo lugar fue para la cabaña Nogales que pertenecía a Heidi y Red, el tercer lugar lo obtuvo la cabaña Pinos perteneciente a Token y Clyde, muy de cerca en el cuarto lugar llegó la cabaña Alerces perteneciente a Nichole y Nelly y finalmente el último lugar se lo llevó Wendy y Bebe quien se torció el tobillo al tropezar con un tronco.
Por la tarde/noche, antes de ir a dormir Leopold se encargó de componer una canción con ayuda de Stanley, no resultó tan complicado como pensaban pues ambos tuvieron buenas ideas y sorprendentemente lograron complementarlas con facilidad.
Agosto (martes) – Noveno día de campamento
A la mañana siguiente se dio comienzo a la carrera de 400 metros por el lago, esta se hizo en botes donde todo el equipo debía trabajar junto. Los primeros en quedarse atrás fueron el pelirrojo y su compañero, pues a mitad de recorrido comenzaron una discusión por el liderazgo y acabó con Cartman cayendo al agua. El primer lugar se lo llevaron Token y Clyde que al parecer funcionaron bastante bien para lograr un ritmo que hizo que tomaran la delantera por amplio margen. El segundo lugar fue para Álamos, el grupo de Marsh. El resto fueron Ciprés, Nogales, Alerces y finalmente Robles.
Durante el descanso Stotch le entregó a cada muchacho una hoja con la copia de la canción que presentarían al día siguiente, ensayaron antes y después de la comida, la letra era sencilla y fácil de memorizar por lo que para el comienzo del cuarto desafío ya tenían grandes avances, solo faltaban unos detalles en la coordinación y tendrían todo listo.
La competencia de obstáculos terminó como Stanley pensaba, no en último lugar, pero sí de terceros, en cambio su mejor amigo nuevamente había terminado de los últimos lugares, aun cuando el equipo de Wendy tenia a Bebe lesionada y esta debió repetir el circuito para cubrir ese vacío.
Para ese entonces Cartman y Kyle comenzaron una nueva discusión, ahora centrada en quien era el culpable, Eric como siempre evadía su responsabilidad y Broflovski intentaba hacerle ver que el único responsable era él. Sin duda, algo de nunca acabar entre ellos.
Esa noche todos se fueron a la cama temprano, al día siguiente sería el último reto, y tenían plena confianza en que se llevarían la victoria, sin embargo resolvieron practicar temprano para que por la tarde, momento donde se llevaría a cabo el desafío, todos estuvieran más relajados.
Agosto (miércoles) – Décimo día de campamento
Por la mañana todos los equipos ensayaron en diferentes lugares para evitar que supieran de antemano que presentarían. Luego Leopold salió a dar una vuelta por el lugar, pudo divisar a Red y Nelly charlando y soltando risas, cuando se acercó a ellas para saludarlas se enteró que parte de la conversación trataba de una persona del campamento que a Rebbecca le gustaba. Sin embargo, cuando lo vieron cambiaron de tema y se alejaron de él para que no continuara escuchando.
Fue más tarde a orillas del lago para lanzar unas piedras, no quería admitirlo, pero se sentía bastante nervioso.
- ¿Asustado? – preguntó una voz a su espalda, al voltearse para ver de quien se trataba pudo distinguir a su instructor acercarse con una sonrisa en el rostro.
- Sí, estoy bastante nervioso, confío en que la canción es buena, pero me preocupa que algo salga mal – comentó y se sentó en la arena mirando como en la orilla el agua avanzaba y retrocedía constantemente.
- Lo harás muy bien, tienes una voz muy dulce y seguro la letra está fantástica – el hombre se sentó a su lado y posó una mano sobre su pierna.
Leopold se estremeció un poco, la sensación que le provocaba aquel contacto no era muy agradable.
- ¿Te parece si hacemos un trato? – el rubio le miró de reojo, Carter apartó la mano y esta vez acarició sus cabellos – si ganas prometo que te daré un regalo especial, también te llevaré a un lugar fabuloso, ¿Qué dices?
- ¿Lo dice en serio? – el hombre asintió y una sonrisa se formó en sus labios, Leopold se puso en pie y habló con tono animado – prometo dar lo mejor.
- Así se habla – Christopher también se levantó y ambos regresaron con el resto, la competencia de música estaba a punto de dar inicio.
La presentación de canto fue divertida, todas las canciones tenían letras bastante interesantes, también la forma en que la entonaban llamaba la atención, pero sin duda alguna las que se pelearon el primer lugar fueron la canción del equipo de Kyle y la de Marsh, ambas se llevaron los aplausos del público desde el comienzo. Por eso la decisión de quien se llevaba la victoria fue difícil y tomó un tiempo que a los chicos se le hacía eterno.
- Bueno, ya tenemos la decisión, todos los instructores aquí presentes queremos felicitarlos por sus presentaciones, las letras fueron increíbles muchachos. – Hablo Laila White, una de las instructoras del campamento. Una mujer joven y se apariencia amable. – Bien, sin que perdamos más tiempo daremos los primeros lugares – la mujer amplió su sonrisa y leyó la hoja en sus manos – el tercer lugar es para la cabaña perteneciente a Ciprés, el segundo lugar es para los Robles y el primer lugar, pertenece a los Álamos, felicidades nuevamente a todos, en una hora más llevaremos a todos al lugar donde les preparamos una fiesta para celebrar el fin de las competencias y a los ganadores al lugar donde se le se les hará entrega de sus entradas.
Leopold y Stan se acercaron a sus amigos reunidos mientras hablaban de lo bien que la habían pasado, Stotch especialmente se acercó a Cartman para felicitarlo por la canción, pero este solo descargó su rabia con él por la frustración que sentía al no haber ganado ningún reto, al final, luego de soltar un montón de palabras contra el rubio le dio un empujón y gruñó.
- Deja de molestarme marica de mierda, no me interesan tus felicitaciones, seguramente le lamiste las bolas a ese hombre para que te diera su voto, ahora déjame en paz y lárgate Butters.
El chico nombrado bajó la mirada y se alejó del grupo, todos vieron lo que había sucedido, e incluso creyó escuchar como los mejores amigos regañaban a Eric por lo que había dicho, mas nadie hizo algo por impedir que se fuera.
Caminó pateando piedras hacia el lago, el lugar estaba desierto ya que todos caminaron a los comedores para celebrar la fiesta, pensaba que en ese lugar podría estar solo pero luego se quedarse allí un par de horas divisó como Carter se acercaba caminando por la orilla.
- Señor Carter, pensé que estaría en la fiesta – comentó Leopold y esbozo una sonrisa.
- ¿Olvidaste lo que prometiste por la tarde? – el hombre se acercó y pasó su brazo pro sobre los hombros del menor – ven, vamos para que recibas tu regalo.
Ambos caminaron al interior del bosque, fue una caminata de unos 15 minutos antes de encontrar una vieja cabaña abandonada, Carter le instó a entrar y en el interior pudo ver algunas velas encendidas y escuchó una suave melodía, la puerta tras de sí se cerró y sintió como un par de brazos rodeaban su cintura, su cuerpo se tensó de inmediato, sus ojos se abrieron de golpe cuando sintió la respiración del adulto en su oreja, fue en ese momento que se percató del fuerte olor a alcohol y cigarrillo que tenía este.
Quiso apartarse, pero el instructor solo comenzó a besar su cuello mientras le empujaba con su cuerpo al interior de una habitación. Ahí le recostó en la cama y se posicionó sobre él.
Christopher Carter, su instructor en el campamento, el hombre que consideraba un padre y al que siempre recurría cuando se sentía solo lo tenía contra la cama de una vieja cabaña, con la camiseta arriba y desnudo desde la cintura para abajo, su rostro estaba presionado contra una vieja y maloliente almohada mientras sentía las fuertes embestidas en su interior. Su costado dolía, porque el hombre había dejado tres pequeñas marcas de cigarrillo en su piel, y vaya que dolían, todo porque se había resistido a sus caricias, a sus palabras llenas de perversión y a su aliento alcoholizado.
Mantenía los ojos cerrados con fuerza, los sollozos no cesaban, deseaba desaparecer de aquel lugar, o despertar en su cama y que todo fuera un mal sueño, lo deseaba, lo deseaba demasiado, apretó los labios mordiéndolos con fuerza, recordando que todo era muy similar a lo que hacía su padre. Debía forzarse a desearlo, quizá así todo sucedería más rápido. "Me lo merezco, me lo merezco, me lo merezco" "Yo lo provoque, yo lo provoque"
En sus labios se formó una sonrisa y movió su cuerpo para seguir el ritmo de cada estocada que el hombre proporcionaba, dejo escapar algunos jadeos que solo excitaron al mayor que poco a poco comenzó a temblar.
- Te gusta esto ¿verdad Carter? ¿era lo que deseabas? – dijo con la respiración entrecortada.
- Sí, sabía que eres un chico sucio, Leo, mi adorado Leo, no sabes cuánto tiempo espere por este momento – el hombre soltó un gruñido y dejó salir su semen en la espalda del muchacho. Este se dejó caer en la cama intentando regular la respiración.
- Dime Marjorine. – Dejó salir en un susurro y cerró los ojos, sin darse cuenta se había quedado dormido.
Agosto (jueves) – Undécimo día de campamento
Abrió los ojos y lo primero que sintió fue el dolor en su espalda baja y el ardor de las quemaduras de cigarros, luego apretó los ojos, no quería que su mente comenzara a divagar en lo sucedido la noche anterior. Miró a su costado y notó al hombre dormido dándole la espalda, se levantó intentando no hacer ruido, cosa que no funcionó, la cama crujió y este le tomó del brazo para recostarlo de nuevo, Butters de inmediato comenzó a forcejear, sabía que no había acabado, pero no quería más, fue mientras este besaba su cuello que escuchó desde el exterior voces acercándose, las ramas crujían y las hojas del suelo se movían, el instructor también se percató de ello y alzó la mirada, justo en el momento en que los chicos veían al interior desde la ventana, los habían descubierto, a ambos desnudos.
Stotch paseó la mirada por los chicos, con ellos iba Eric, que igualmente parecía incapaz de moverse como el resto, sus miradas se habían cruzado unos segundos antes de que el castaño tomara distancia arrastrando a los chicos lejos de ahí. Carter al percatarse de ello se colocó los pantalones y camiseta a toda prisa y salió tras el grupo soltando maldiciones, fue ese el momento que Butters aprovechó para igualmente vestirse y escapar de ese lugar, lejos de todo.
Ya no podía más, no podía cargar con tanto dolor en su interior, no quería saber más de nadie, quería acabar con todo, hasta su respiración era pesada, se sentía ahogado. Caminó descalzo por uno de los senderos en dirección al rio, ahí avanzó hasta la orilla de una roca y miró el agua en silencio, escuchando el sonido del viento, del agua y de sus sollozos, dio un paso al frente sin una pizca de duda y su cuerpo calló al rio. La corriente comenzó a arrastrarlo, y él tan solo cerró los ojos, esperando desaparecer al fin.
Cuando recuperó la conciencia se encontró con los rostros de Kyle y Stan bastante asustados, ambos chicos estaban empapados al igual que él.
- ¿Qué pasó? – se sentó sintiéndose algo mareado, miró a su alrededor y noto que estaban en la enfermería del campamento – ¿Kyle?
- Mierda Butters, nos asustaste, ¿es que no te acuerdas? – dijo Marsh – caíste al río, Kyle debió lanzarse por ti y yo le ayudé a sacarte del agua.
Stan fue por los adultos una vez el rubio y su amigo estaban fuera del agua, luego de unos minutos regresó con Cameron Ross, uno de los instructores más antiguos, este cargó a Leopold hasta la enfermería donde se le atendió, por suerte no tenía nada grave.
- L-Lo siento, no me acuerdo, uh, quizás me tropecé.
- Debe ser porque estuviste inconsciente unos minutos – intervino el pelirrojo.
Por la tarde el joven regresó a sus labores, aunque con la advertencia de que no debía sobre esforzarse. Pensaba que todo estaría bien después del accidente, sin embargo, algunas cosas cambiaron, Cartman no le dirigía la palabra, los chicos del grupo del castaño no dejaban de observarlo y las chicas le insultaban cada vez que tenían la oportunidad. La presión fue tal que al par de días habló con los adultos para regresar a casa.
En silencio subió al vehículo de su padre que fue a retirarlo, por la ventana trasera observó como aquel lugar al que antes disfrutaba tanto ir se convertía en uno de los sitios que quisiera sacar de sus recuerdos.
Sin embargo, Leopold no esperaba que aquel lugar hubiera dejado una herida aún más profunda de lo que imaginaba en su interior, una que lo llevaría por un camino repleto de espinas.
¡Bien!
He aquí el primer especial.
Nos vemos en el siguiente.
Blauen-Mond
