Parte 1
La relación entre ambos amigos fue buena desde siempre, claro, con sus altos y bajos como en cualquier amistad, pero nada lo suficientemente fuerte como para ser destruida, al menos eso pensaba Kyle Broflovski.
Ya cruzando la adolescencia habían adquirido muchas costumbres juntos, una de ellas y que cumplían todos los meses era ir a alojar el fin de semana a la casa del otro cuando sus padres salían juntos a divertirse. Pasaban casi toda la noche leyendo historietas, viendo películas o jugando en línea, aprovechaban la soledad del lugar para comer chatarra y hablar libremente de mujeres o sucesos de la escuela.
Cuando ambos estaban cansados Stan se iba a dormir y Kyle se acomodaba en un saco sobre el suelo, pero la mayoría de las veces Broflovski se recostaba al lado del azabache una vez el sueño le ganaba, entonces Marsh sin pensarlo demasiado se acurrucaba junto a él.
- Si, compartir la cama era una cosa en la que ambos estaban tan acostumbrados que les resultaba imposible pensar que podría ser hasta extraño.
- ¿Stan? – habló el pelirrojo, el movimiento de la cama le había despertado, por lo que se giró de costado para observar aun adormilado a su amigo.
- Oh, disculpa, no quería despertarte, ¿pasa algo? – imitando las acciones de su amigo, Marsh se acomodó para ver su rostro cansado.
En todos esos años juntos, a Stanley siempre le habían fascinado los ojos del pelirrojo, sentía que cuando los miraba directamente se perdía en ellos, en ese hermoso verde que le transportaba a un bosque frondoso. Incluso en medio de esa fascinación, su mente inventaba historias de ellos juntos, donde realmente el judío era un rey y él su caballero, tal como jugaban de niños.
- ¡Stan! Te hice una pregunta – la voz de Broflovski lo sacó de su ensimismamiento y soltó una carcajada.
- Disculpa Kyle, me perdí en tus ojos de nuevo – comentó con total naturalidad – ¿qué me decías?
- Amigo, ¿sabes lo marica que sonó eso? – alzó una ceja y frunció leve el ceño – te preguntaba si seguirías a Wendy a la universidad de Nueva York.
- No, claro que no, está muy alejado, además las cosas con Wendy no van bien desde hace un tiempo – suspiró y se giró para mirar el techo – tengo mis opciones, pero aun no me decido.
- ¿Las tienes? ¿A dónde vas a aplicar? – Kyle pregunto tallando sus ojos, el sueño volvía a hacerse presente.
- Bueno, está la Estatal de Colorado, o quizá aplique a la California-Davis, ¿tú que piensas? – miró de reojo al joven, este ya tenía sus ojos cerrados.
- Ambas son buenas opciones, pero si eliges California entonces estaríamos muy cerca – dijo sin más.
- Es cierto, irás a Stanford – comentó esbozando una sonrisa – podríamos pasar algunos fines de semana juntos, ¿no crees? – preguntó, pero no hubo respuesta – ¿Kyle? – observó al nombrado y se percató que ya estaba completamente dormido. – Vaya. Que descanses amigo.
El último año de escuela, resultó tan extraño como todo lo que rodeaba a ese pueblo, por una parte, estaba el comportamiento de su compañero Butters, el chico un día comenzó a ir a la escuela vestido de mujer haciéndose llamar Marjorine y al siguiente parecía que cualquier cosa que le dijeras lo haría abalanzarse sobre ti para golpearte.
Todos en la escuela comenzaron a evitarlo lo más que podían, incluida la pareja de mejores amigos, Kenny en cambio era el único al que soportaba y se preocupaba por él. Esto lo había demostrado un día en que el chico comenzó a pelear con un tipo mayor, seguramente un desertor de otra clase y Kenny interfirió en el encuentro, como resultado termino con algunos golpes, aunque la peor parte se la llevó el sujeto mayor, al que Leopold golpeo con un par de charolas metálicas en dos ocasiones.
- Oye Kenny, ¿estás bien? Supe que los suspendieron a ambos por la pelea – Kyle habló mientras caminaban en dirección a casa.
- Sí, no es nada, he pasado por cosas peores – dejó salir, sus amigos se miraron de reojo, pero no emitieron comentario alguno.
Decidieron desviar el tema a cosas triviales, y cuando pasaron cerca del parque fueron interrumpidos por Wendy, la muchacha se acercó al cuarteto y pidió a Marsh hablar con él a solas, este acepto y se apartaron a un sitio más privado.
- Van a terminar – comentó Eric mientras en su rostro se formaba una sonrisa.
- Si, seguro es eso – le secundó McCormick con total calma.
- ¿Será definitivo ahora? – el pelirrojo habló mientras cruzaba los brazos, si la pareja terminaba la relación probablemente él tendría que escuchar a su amigo quejarse o simplemente lo ignoraría y se la pasaría encerrado en su habitación – mierda, que molesto – gruñó y su ceño se arrugó.
- ¿Por qué no te declaras ya judío? Estoy hasta las bolas de ver cómo te quejas cada vez que regresan – Cartman caminó hacia una de las bancas y se sentó en ella.
- Cierra la boca, no tienes idea de lo que hablas – Broflovski se giró a ver la figura del castaño mientras de sus labios dejaba escapar un bufido.
- Kyle amigo, esta vez apoyo a Cartman, si ellos terminan es la oportunidad perfecta, además, todos irán a diferentes universidades seguro ya no regresan, vamos, no querrás que acabe el año así. – Dijo Kenny con voz tranquila y tomó posición en la banca junto a Eric.
El pelirrojo dejó caer los brazos a un costado de su cuerpo y soltó un suspiro, sus amigos tenían razón. Sus sentimientos cada vez se hacían más difíciles de llevar, tanto así que ellos se habían percatado y no iba a tomar mucho más tiempo que el resto e incluso el mismo Stan lo notaran. Pero era difícil, confesarle a tu mejor amigo que tienes sentimientos por él era arriesgarse a muchas cosas, perder la amistad, que te rechazara, que te odiara o le dieras asco. Sin embargo, si continuaba cargando con ello no podría comenzar una vida universitaria con calma, lo mejor era sacarlo ya, al menos tendría un peso menos.
Si, está bien, lo haré – se pasó la mano por el rostro con resinación – solo necesito encontrar el momento adecuado.
- Stanley volvió a los pocos minutos con el rostro serio y se acercó a los muchachos, todos clavaron su mirada en él esperando que les dijera algo que ya sabían.
- Si, terminamos – comentó con calma – decidimos que era lo mejor, con la universidad y la distancia mantener la relación era imposible, además parece que ella está interesada por alguien más y yo… – se metió las manos a los bolsillos y alzó los hombros – le dije que hace algún tiempo me di cuenta que del amor que le tenía solo quedaba cariño.
- ¿Y ella lo tomó bien? – preguntó su mejor amigo con los ojos abiertos, incapaz de esconder su sorpresa.
- Fue difícil para ambos, no lo niego, después de todo son muchos años juntos, pero ya se acabó, cada uno tiene su propio camino, ahora solo seremos amigos – sonrió.
- Felicidades Stanley, veo que al fin maduraste – comentó Kenny golpeando su espalda.
Todos los muchachos sonrieron y continuaron el camino, poco a poco el grupo se fue reduciendo hasta que quedaron los mejores amigos, cada uno se paró frente a la puerta de su casa y de dedicaron una última mirada antes de entrar a la propia.
Días después, mientras jugaban en las canchas del parque, Cartman les contó que Butters se mudaría, los muchachos por supuesto no le creyeron, mientras Tweek y su novio no prestaron atención ya que estaban ocupados en una nueva discusión de pareja. Esa era la situación de sus amigos desde hace un tiempo, reñían por cualquier cosa, o eso pensaba el resto.
La relación con el muchacho se había reducido, sin embargo, en vista que el castaño insistía en que era cierto decidieron enviar a Kenny a averiguar. El rubio en un principio se negó, aludiendo a que debía ser error de Eric y porque el encuentro de baloncesto estaba entretenido, pero acabó cediendo ante la petición de sus amigos por saciar esa curiosidad.
- De acuerdo, ya regreso – comentó soltando un suspiro y se marchó.
El resto de los chicos continúo jugando. Era de mañana aún, pero el clima estaba tan agradable que todos al parecer tuvieron la misma idea de distraerse en el parque, de esa forma fue que comenzaron el encuentro, uno que terminó con la victoria de Token y sus amigos.
- Oh, Kyle, mira, ahí viene Kenny – dijo Marsh apuntando a su amigo de abrigo naranja que se acercaba mirando al suelo y casi arrastrando los pies – ¿habrá pasado algo?
- No tengo la menor idea amigo – comentó el pelirrojo.
En cuanto el rubio estuvo cerca de sus amigos Broflovski le preguntó que ocurría y si era cierto lo que Cartman había contado, pero McCormick solo contestó con un ligero "si" a ambas preguntas y se sentó sin prestarle atención a ninguno de ellos. Los jóvenes sabían que cuando su amigo estaba perdido en sus pensamientos era inútil insistir, pues pasaba de ellos, así que decidieron dejarlo solo un momento, ya tendrían otra oportunidad de preguntarle que sucedía.
La oportunidad que esperaban se dio cuando regresó a clase, durante el receso y cuando Eric Cartman no estaba con ellos. F ue en ese momento que le consultaron de lo que había pasado, pero Kenny simplemente decidió que no hablaría del tema, solo les contó que efectivamente Stotch se había mudado y que probablemente no se volverían a ver.
- Kenny parecía muy pensativo en el descanso, ¿crees que haya pasado algo más ese día? – comentó el azabache cuando regresaban a casa.
- Seguramente fue así, pero no lo dirá – comentó con la vista en el camino.
- Quizá solo este deprimido porque Butters se marchó, ya sabes, se habían vuelto bastante unidos estos años. Aunque no me imagino a Kenny afectado de esa forma por él. – Soltó una risa suave.
- Stan, si yo me marchara un día sin decirte nada y de un momento a otro, ¿acaso eso no te afectaría? – el pelirrojo comentó deteniendo sus pasos y clavando la mirada en su amigo.
- ¡Por supuesto que si Kyle! – contestó Marsh frunciendo el ceño – ¿o acaso olvidas lo que tuve que hacer para que regresaras cuando éramos niños? Se armó un gran lío con eso de los híbridos.
- Si, lo recuerdo – el adolecente sonrió y suspiró – solo quiero que entiendas de cierta forma lo que siente Kenny, además, Stan, este es el último año que vamos a compartir juntos, luego solo nos veremos en vacaciones – Broflovski bajó la mirada, pero pronto sintió los brazos de su amigo rodearle por los hombros y acercarlo para que su frente se apoyara en su pecho.
- Yo también te echaré de menos, me harás mucha falta en la universidad, pero prometo que el fin de semana me esforzaré por visitarte, así que haz lo mismo ¿sí?
El pelirrojo asintió, eso quería decir que Stan se había decidido por California y eso le agitaba el pecho, ambos podrían conversar en sus tiempos libres y visitarse los fines de semana, su ritmo cardiaco se aceleró y sentía hasta las orejas calentarse, sin embargo, esa ansiedad se vio disminuida cuando cayó en cuenta de algo, todo lo que veía agradable en el futuro podría verse opacado por su confesión, si las cosas salían mal ¿entonces qué sucedería?
- Stan, hay algo que necesito decirte antes que tomes cualquier decisión – Kyle alzó la mirada y vio directo a los ojos llenos de confusión del azabache.
- ¿Qué pasa? De pronto te has puesto muy serio, ¿es algo malo? – Broflovski negó.
Estaba a punto de confesarse cuando la madre de Stan se acercó a ambos con unas bolsas de compras a cuestas, le pidió ayuda a su hijo para cargar estas al interior de la casa, ya que el vehículo había sufrido un desperfecto y estaba con el mecánico. Marsh obedeció, ambos ayudaron y una vez dentro, Kyle procuro dejar todo en la cocina ordenado y despedirse de su amigo, ya encontraría un mejor momento.
El día de la graduación finalmente esa oportunidad se dio, el pelirrojo arrastró a Stanley hasta uno de los pasillos de la vieja escuela desierta, pues todos estaban en el gimnasio y exterior del edificio. En ese lugar se armó de valor y confesó sus sentimientos, pero lo único que pudo observar en el rostro del azabache fue sorpresa.
- Yo, necesito tiempo Kyle, dame tiempo para darte una respuesta, ¿sí? – Marsh habló en un tono bajo antes de comenzar a alejarse, sin embargo, la voz de Broflovski llamándole le detuvo sin voltear a verle.
- ¡Stan!, solo respóndeme algo, tú, ¿me odias? No dejaremos de ser amigos por esto, ¿verdad? – preguntó con el miedo llenándole por dentro.
- No Kyle, quédate tranquilo, aun eres mi mejor amigo, no podría odiarte – dijo en tono suave – nos vemos después.
Broflovski lo observó marchar sintiendo un gran alivio, Stanley no le odiaba, le había dicho que aun serían amigos y que le daría una respuesta. Algo en su interior le decía que quizá podrían intentar algo, solo restaba esperar por ello. Desgraciadamente ese suceso jamás llegó.
Kyle comenzó la universidad, continuó viéndose y charlando con su mejor amigo, pero nunca hablaron de aquella tarde y cada vez que el pelirrojo intentaba sacar el tema, este mismo se desviaba. Era obvio que Marsh no podía afrontar los sentimientos de su amigo, ello le lastimaba, y pretendía no demostrarlo. Desde ese hecho la situación cambió.
Los años en la universidad fueron transcurriendo, Broflovski decidió hacer lo que en ese momento era mejor, dar vuelta la página, ignorar sus propios sentimientos y cubrirlos con estudios y nuevos amigos, entre ellos un chico de otra facultad con el que entabló muy buena amistad, hasta el punto que al poco tiempo de graduarse comenzaron una relación seria. Ambos se comprendían, se entendían y complementaban.
Cuando regresó a South Park y se reencontró con sus viejos amigos se dio cuenta de la cruda realidad, sus sentimientos por Stan seguían igual de intensos, cada uno de sus sentidos lo recordaban a la perfección, desde su aroma, su voz, su tacto y su calor, era un poco incómodo, nunca le mencionó al azabache de su relación amorosa, los únicos enterados eran Kenny y Cartman, pero este último estaba hospitalizado. Su novio también estaba al tanto de los sentimientos que guardaba por su mejor amigo, pues desde el comienzo decidieron ser sinceros el uno con el otro.
Cuando Stanley se enteró accidentalmente de su relación a causa del comentario de Butters las cosas se volvieron tensas, este le reclamó el haberle ocultado algo tan importante y el pelirrojo se disculpó por ello, sentía que Marsh tenía razón, siendo su mejor amigo debía habérselo dicho mucho antes. Sabía que a pesar de todo lo ocurrido este se había esforzado por mantener la amistad y de cierta forma no lo estaba apreciando.
- Tienes razón Stan, debí contártelo, ¿me disculpas?
- Solo si prometes no ocultarme nada más, vamos, somos mejores amigos, confía un poco más en mí.
Kyle asintió, sintiendo por primera vez como aquellas palabras se clavaban en su pecho como espinas, nunca antes "mejores amigos" habían sido unas palabras tan desagradables a sus oídos.
La fiesta de año nuevo llegó, como había prometido, Stan fue con Wendy luego de terminar con la celebración que ambas familias de los muchachos habían organizado, el lugar estaba esplendido y no pudieron ocultar su fascinación por la decoración. Buscaron entre la multitud la mesa con su grupo y se acercaron animados, al menos Marsh lo estaba hasta que divisó una figura desconocida junto a Kyle. "Mierda, es su novio".
Ya cerca saludo a todos, charló un poco con el sujeto, se enteró que había estudiado finanzas y que pertenecía a una clase social al nivel de Token, fue bastante amable, pero algo en su mirada hacia él le hizo sentir incómodo. Fue en el momento en que le contó que había estudiado medicina veterinaria y que su amigo Kenny era solo un mecánico que sintió que observaba de manera despectiva en ambos. Le molestaba, odiaba a ese sujeto, podía distinguir esas sutiles muecas de burla cuando charlaban, al comienzo pensó que eran su imaginación, pero en un momento el rubio le hizo el mismo comentario. "Si Kenny lo notó, entonces si nos está mirando en menos, hijo de puta"
Si decía que no estaba ofendido, entonces estaría mintiendo, pero había algo más, una sensación de desagrado hacia esa persona iba creciendo en su interior, no solo por como los observaba, también tenía que ver con su mejor amigo. No entendía como Kyle podía estar con alguien así, él precisamente, que siempre se esmeraba por evitar juicios sobre las personas basados en su clase social, religión, raza o ese montón de cosas.
- Stan, ¿te sientes bien? – el pelirrojo preguntó cuándo notó que el chico ya comenzaba a tambalearse a causa del alcohol.
Ambos amigos se habían quedado a solas un momento ya que Leopold y Kenny se habían perdido entre las personas, Wendy se marchó con sus amigas pues estas se sentían un poco mal y el novio de Broflovski salió a fumar.
- Creo que se me pasó un poco la mano, iré al baño a lavarme la cara, necesito despejarme un poco – comentó dando zancadas entre las personas.
- Cielos, vas a caerte en cualquier momento – dijo Kyle siguiéndole los pasos.
En el baño el azabache se apresuró a entrar en uno de los cubículos para eliminar parte del contenido de su estómago, de esa forma se sintió más aliviado, luego se acercó a los lavabos y enjuago su boca y lavó su rostro. Al alzar la mirada pudo ver a través del reflejo la figura de su amigo observándolo. Las ropas que llevaba el pelirrojo lo hacían ver realmente atractivo, maduro, o quizás era él quien aún se vestía como alguien que no lucía para nada serio.
- Dime, que viste en ese idiota – susurró suavemente mientras se giraba para ver de frente a su acompañante.
- ¿Qué? No escuche lo que dijiste – preguntó Kyle y se acercó para oir mejor.
Stan lo tomó de los brazos en cuanto le tuvo cerca y le empujó al interior de uno de los cubículos, cerró la puerta tras de sí y atacó sus labios cual fiera hambrienta. Estaba borracho, quizá por eso había tenido el valor suficiente para probar aquellos labios que hace años había deseado y que por miedo se había negado a intentar siquiera rozar. Se sentían jodidamente bien, tanto que ni siquiera el ruido ambiental existía, y lo mejor de todo era que su amigo había correspondido. El aire pronto les hizo falta y se separaron en silencio, mirándose a los ojos mientras controlaban la respiración agitada.
- Stan…
Kyle pretendía decir algo, pero Marsh fue más rápido y volvió a unir sus labios en otro beso intenso, pretendía que fuera aún más largo que el anterior y de esa forma disfrutarlo más, pero sus planes se interrumpieron cuando la puerta del baño se abrió de golpe.
- ¿Kyle?, tampoco está aquí, mierda, ¿dónde se metió?
La puerta se cerró y los chicos al interior del cubículo se separaron, habían vuelto a la realidad. Broflovski abandonó el lugar donde se encontraban y fue directo a la puerta de salida, el azabache quiso detenerle, pero este solo murmuró un "debo marcharme"
Después de aquel encuentro no volvieron a dirigirse la palabra hasta la mañana siguiente. Tenía una fuerte resaca producto del alcohol ingerido la noche anterior y el móvil sonando empeoraba su dolor de cabeza. Estiró la mano hacia el velador junto a la cama y buscó el aparato, deslizó el dedo por la pantalla para contestar sin fijarse quien era. La voz de Wendy se escuchó del otro lado, temblorosa, con pequeños sollozos intentaba hablar sin romper en llanto. Marsh se sentó y mientras la escuchaba salía de la cama vistiéndose con dificultad sosteniendo el móvil entre su oreja y hombro, una vez la llamada terminó abandonó la casa.
Hace tiempo su familia había tomado rumbos diferentes, sus padres se divorciaron definitivamente y cada quien tenía su propia vida. Shelly, su hermana mayor, vivía en otra ciudad con un esposo y un hijo en camino, por lo que la residencia Marsh ahora era suya.
Corrió a la parada del autobús y subió al vehículo antes que abandonara el lugar, se bajó unas calles más allá y avanzó con prisa al edificio de departamentos donde vivía su amigo. Mientras subía las escaleras llamó a Kyle y le contó lo ocurrido con las amigas de la chica, no le dio muchos detalles y cortó la llamada antes que el pelirrojo comenzara a hacer peguntas. Una vez frente a la puerta comenzó a golpear con insistencia, un par de minutos después, a su parecer eternos, abrió Karen.
- ¡Karen! ¿Dónde está Kenny? – entró al lugar y miró en la sala en busca de su amigo, pero el sitio estaba vacío.
- Él está en su habitación – dijo la muchacha confundida siguiendo los pasos del azabache, este al oírla se dirigió al lugar – ¡no! ¡espera! – pero fue demasiado tarde, Stan abrió y entró sin escucharla.
- ¡Kenny!, Wendy acaba de llam… – se quedó en silencio ante lo que sus ojos veían.
"Mierda, debí tocar antes"
Hace tiempo que él y Kyle habían hablado de aquello, desde la escuela ambos rubios se llevaban bastante bien, pero verlo concretarse de esa forma tan explícita era otra cosa. Una imagen que se quedaría con él un largo, largo tiempo.
Luego de contarles lo que ocurría los tres fueron con Wendy y hablaron con ella, le hicieron compañía y esperaron por el resultado de los análisis el resto de la semana.
De camino a reunirse con sus amigos a casa de los Stotch, el lugar acondicionado para realizar su investigación, se encontró con Testaburger, la chica le pregunto a donde se dirigía y caminó con él. Stan intentó sonar desinteresado cuando le mencionó que iría con ellos, pero la muchacha se percató de inmediato de su nerviosismo.
- Stan, quiero encontrar al responsable, ¿me ayudas? – dijo de pronto, el nombrado detuvo sus pasos y miro a su compañera con preocupación.
- Wendy, es demasiado peligroso – mencionó frunciendo el ceño.
Su amiga continuó insistiendo con el asunto, diciendo que no se detendría con ello aun si estaba sola, por ese motivo Stanley decidió contarle de la investigación y llevarla con él a casa del rubio. Bajaron al sótano y se encontró con el rostro sorprendido de todos. Debió explicar los motivos por los que había llegado en compañía de la muchacha y parecieron entender, a excepción de Kyle, él continuaba molesto con la presencia de su amiga, aún más cuando esta declaró que se les uniría.
- Ven un momento – el pelirrojo lo jaló llevándole escaleras arriba hasta la sala, luego soltó un suspiro y se cruzó de brazos dejando ver su ceño fruncido. – ¿En qué diablos estabas pensando Stan? ¿Traer a Wendy aquí? ¿Es en serio?
- Oh, vamos, ya les expliqué a todos por qué lo hice – dijo frunciendo también el entrecejo – no entiendo que es lo que te molesta tanto. Viejo, no podía dejar que ella actuara por su cuenta, puede ser peligroso. ¿En serio debo explicarlo de nuevo?
- No se trata de eso Stanley, ¿pero no crees que debiste consultarlo antes con nosotros? Especialmente con Kenny, ¿qué pasa si ella descubre que nosotros lo ayudamos con la policía o que es Mysterion? Lo meterás en problemas.
- Aunque ella se enterara no creo que sea tan imprudente, te estás preocupando demasiado.
- ¡Eres un imbécil! Me preocupo porque Kenny es mi amigo y este es un gran secreto, y si él está en problemas nosotros también seremos arrastrados, ¿cómo es que no te das cuenta de que Wendy puede ser un dolor en el culo? Si ella no es cuidadosa todos estaremos expuestos – se pasó las manos por el rostro con frustración.
- Kyle, ¿es eso realmente lo que te molesta? – Broflovski miró nuevamente al rostro de su amigo confundido – ¿no será que estás celoso porque Wendy y yo estaremos más tiempo juntos y ella es mi ex novia? – alzó una ceja luego de hacer su pregunta y esbozó una sonrisa, no quería decir aquello, pero la actitud de su amigo no hacía más que acrecentar esa duda hasta que la dejó salir.
- No puedo creerlo – gruño y tomó su abrigo colgado tras la puerta para ponérselo.
- Kyle, Kyle, era solo una broma, no te lo tomes en serio. – Habló Marsh al notar que su comentario había empeorado todo – vamos, no te vayas, no volveré a decir aquello – tomó de su mano, pero este la apartó con furia.
- Tú hablas ligeramente de mis sentimientos como si fuera algo sin importancia, ¿sabes lo mucho que me dolía verte deprimiéndote por ella cada vez que cortaban? Me tomó mucho tiempo superar eso Marsh, pero tú no lo entiendes. Ahora bromeas con algo así, ¿qué te crees? No todo se trata siempre de ti Stan. – soltó con tono ronco y abandonó la casa dando un portazo.
El azabache miró hacia la puerta en silencio, estático en su lugar, su ceño se frunció, no porque estuviera molesto con el pelirrojo, más bien estaba enfadado consigo mismo, por ser tan estúpido de decir algo así, algo que sabía había lastimado al otro, tocó una herida en su amigo que creía cerrada. Una que se quedaría ahí por siempre, todo a causa de su cobardía.
Volvió al sótano en silencio y se sentó en una de las sillas, podía sentir las miradas de los presentes sobre él, aún más intensas cuando se percataron que Kyle no regresó, sin embargo, él no prestó atención, solo les escuchaba charlar a la distancia, absorto en sus pensamientos, fue así hasta que Kenny se le acercó, alzó la mirada y noto que ambos estaban solos, el rubio preguntó qué había ocurrido y este se negó a responder, pero ante su insistencia terminó contándole todo.
- Kyle me pregunto por qué motivo había traído a Wendy sin consultarlo antes con ustedes, que se suponía era un secreto y si ella no era cuidadosa tú especialmente quedarías expuesto como Mysterion. – Suspiró – le expliqué nuevamente que no podía dejar que ella se arriesgara sola y que por eso la uní al equipo, pero él seguía molesto. Luego bromee preguntándole si no sería alguna clase de celos porque ella era mi exnovia y bueno, comenzamos a discutir, me dijo algo así como: "No todo se trata siempre de ti Stan" y tan solo se marchó.
- Lo siento viejo, pero Kyle tiene razón, no me molesta que ella se uniera al equipo, estoy seguro que será de mucha ayuda, pero haber tomado la decisión solo no fue lo correcto – habló Kenneth con calma – sin embargo, ya está hecho, no hay vuelta atrás. Lo importante aquí es otra cosa.
- ¿Qué cosa? – Stanley miró el rostro de su amigo lleno de confusión.
Sé que desde que te enteraste de lo del novio de Kyle has estado extraño, en la fiesta de año nuevo se te notaba en el rostro la molestia cuando lo conociste, ¿por qué no admites de una vez que estás enamorado de él?, vamos, se te confesó hace años y nunca le diste una respuesta. Él se cansó de esperar y buscó una nueva vida con otra persona, y tú ahora estás celoso de eso, ¿vas a seguir así? Siendo un cobarde, ¿sin decirle que sentías lo mismo?
Marsh pretendía responder a los cuestionamientos de su amigo, pero se vio obligado a callar ya que Butters regresó con ellos luego de haber acompañado a Wendy hasta la salida. No es como si no quisiera que él se enterara de algo, estaba al tanto que Kenny ya le habría comentado algunas cosas, pero no estaba seguro de nada como para hablar abiertamente del asunto. Lo mejor que se le ocurrió hacer fue desviar el tema y entonces a su mente vino lo de la mañana.
- Así que ustedes ¿están saliendo? – Stan hizo aquella pregunta esbozando una sonrisa. Ambos rubios se miraron entre ellos y sonrieron.
- Desde anoche, oficialmente Leo es mi pareja, ¿verdad? – contestó tomando la mano del joven para sentarlo sobre sus piernas.
- Si, siento si lo de esta mañana te hizo sentir extraño – habló Leopold – espero no te moleste.
- Oh, no, tranquilo Butters, me alegro por ustedes. La verdad yo debería disculparme, entré sin llamar antes – comentó soltando una risa nerviosa.
Ambos le dijeron que no se preocupara por eso y continuaron hablando, luego cuando la noche cayó cada quien se fue a su hogar. Stan llegó pensativo a su casa, repasando la discusión con su mejor amigo, quería hablar con él, disculparse y lo más importante, ser sincero con el pelirrojo y consigo mismo, porque el guardaba sentimientos por este, debía admitirlo al fin, aun si eso significaba terminar con su amistad.
El miércoles por la tarde de la siguiente semana se volvieron a reunir, Kyle seguía enfadado y lo hizo notar ignorando a Marsh cada vez que intentaba hablarle. Luego en un momento tuvo su oportunidad, luego que Wendy abriera un correo electrónico y escucharan el trozo de una canción con un mensaje algo aterrador, esto provocó tensión en todos, la muchacha se sintió tan impactada por el audio que decidió marcharse. Stan sabía la razón, no hace mucho sus amigas habían sido asesinadas y ahora oía el audio del asesino, esto debía afectarle a tal punto que se fue a casa, luego estaban Kenny y Butters, este último era el protagonista del mensaje, ya que iba dirigido a él, por lo que McCormick lo llevó a la sala para que bebiera un poco de agua y así se calmara.
Por un momento lo dudó, pero si no lo hacía en ese instante entonces no tendría otra oportunidad, se acercó a este y le detuvo tomando su mano antes que siguiera a la pareja escaleras arriba.
- Kyle, ¿tienes un minuto? Necesito hablar contigo – comentó. El pelirrojo apartó la mano y se giró frunciendo el entrecejo, se apartó de la escalera y se acercó a la mesa soltando un suspiro.
- Bien Stan, es mejor que aclaremos esto. Es incómodo estar peleados en medio de una investigación. ¿Qué quieres decirme? – preguntó suavizando la mirada.
- Bueno, en primer lugar, decirte que lo siento – se acercó a Broflovski con cautela, no quería ponerlo a la defensiva.
- ¿Y lo segundo? – alzó una ceja cruzando los brazos y recargándose sobre la mesa.
- Kyle, sé que ya es tarde, pero quiero darte una respuesta a lo que me dijiste años atrás, la verdad es que estaba asustado, cuando me hablaste de tus sentimientos. Me entró pánico – llevó una mano a su nuca con nerviosismo.
- ¿Pánico? Pero, ¿de qué? – separó los brazos y los apoyó al borde de la mesa, como si necesitara sostenerse de esta.
- Miedo a no ser suficiente para ti, digo, tú siempre has sido brillante, fuiste a una excelente universidad y tienes una buena carrera, en cambio yo no tengo nada especial.
- Stan, eres mi mejor amigo, ¿crees que no sé todo eso?, pero, aunque a veces las cosas se te subían a la cabeza o pareciera que buscabas llamar la atención a mí me gustabas y estaba dispuesto a aceptarte así – comentó dejando que sus labios se curvaran en una sonrisa.
Stanley observó el rostro de su amigo, esa sonrisa, esa mirada sincera, ese suave brillo en sus ojos, todo en él era demasiado tentador. Sin darse cuenta acarició su mejilla, acto que sobresaltó a Kyle, luego, sin previo aviso el azabache se acercó, sin embargo, la reacción de Broflovski impidió que la distancia disminuyera más. Acto seguido, el pelirrojo posó una mano sobre el pecho de Marsh para detenerlo.
- No. Yo estoy saliendo con alguien y no voy a cometer la misma estupidez dos veces – comentó en tono serio.
- ¿Dos veces? ¿a qué te refieres con eso? – preguntó confundido. El semblante de su amigo pasó de estar serio a fruncir el entrecejo – ¿dije algo malo?
- ¡No lo puedo creer! ¿tan borracho estabas que ni lo recuerdas? ¡maldición Stan, eres un hijo de puta! – se revolvió los cabellos con frustración – ¿sabes qué? No importa, regresaré a Denver, Andrew debe estar esperándome y tengo que contarle que me tomaré unas vacaciones.
- Oye, no, espera, ¿ya nos besamos antes? ¿Por eso estás tan molesto? – habló sin evitar sonreír de forma amplia – ¿te gustó?
- ¿Qué? ¿es en serio? Te estoy diciendo que… – se interrumpió en sus palabras – ya no importa, tengo novio y tú estás actuando como un cretino – respiró profundo y luego expulsó el aire con fuerza – iré a ver cómo sigue Butters – pretendía avanzar hacia la escalera, pero la mano de su acompañante le detuvo.
- Estás asustado, ¿no es así? – Kyle se giró a observarlo con una expresión confundida y Stan volvió a sonreír. – Te conozco tanto, que sé que tú en estos momentos también deseas besarme, por eso huyes.
Aquellas palabras fueron las últimas que Broflovski se permitió escuchar antes de plantar un puñetazo en la mejilla del que hasta ese momento pensaba era su mejor amigo.
- Yo ya di vuelta la página, no quieras pasarte de listo. El cobarde aquí fuiste tú, ahora no pretendas que las cosas cambien solo porque decidiste darme una respuesta. Es demasiado tarde.
Una vez soltó aquellas palabras llenas de cólera, subió a reunirse con la pareja que descansaba a su parecer, acaramelados en el viejo sofá de la sala. Su rostro lo sentía caliente, seguramente enrojecido por la rabia y otro sentimiento en su interior, uno en el que no quería indagar, su pulso seguía acelerado, pero se obligó a mantener la calma cuando sintió la mirada de Kenny sobre él, por suerte pareció entender la situación ya que no dijo palabra alguna.
- Mierda, solo la cague más – se dijo llevando la mano a una de sus mejillas, esta tenía un tono ligeramente enrojecido.
El azabache cerró los ojos soltando un suspiro, se recargó más contra la silla, terminando de espaldas contra el suelo. Soltó un quejido de dolor y abrió los ojos con fastidio, su mirada se clavó en un sector del sótano que llamó su atención, se giró para ponerse en pie y se acercó a aquel punto arrastrando la silla con él. La colocó pegada al muro subiendo en ella para tomar la rejilla del conducto de ventilación para confirmar lo que antes había visto. Dejó el artículo sobre unas cajas metiendo las manos en el interior, había un paquete de color negro lleno de telas de araña y polvo, lo atrajo hacia sí y bajó con el de la silla, lo acomodó sobre la mesa tratando de limpiarlo.
Sus amigos regresaron cuando estaba a punto de abrir la caja así que todos vieron lo que había en el interior. Grave error, ahora conservaría aquellas fotografías en su cabeza como un recuerdo de lo mierda que era la vida para algunos y eso lo había dejado anonadado, aunque no más que a Kyle. El pelirrojo había quedado tan afectado que en un momento no pudo contenerse más y acabó llorando. Stanley no soportaba verlo así, por lo que se acercó para abrazarlo y este por suerte pareció aceptar su apoyo. Luego de aquel descubrimiento y cuando todo se calmó cada quien regresó a su propio hogar.
