Parte 3
Febrero comenzó frío, con el pueblo cubierto de nieve y dándole explicaciones a Craig y Tweek de la ausencia de Butters en el grupo y la presencia de Cartman. Luego que se enteraran al fin de todo se armó una pelea en la que Tucker parecía dispuesto a matar a golpes al castaño, por suerte para Stan, Wendy irrumpió en escena cual superhéroe.
Una vez la muchacha les explicó lo que había estado haciendo en Nueva York con su antiguo profesor, se centraron en hablar sobre sus sospechas, todos estaban de acuerdo mientras recordaban las actitudes de Leopold en que, sin duda alguna el sujeto tenía un serio problema de personalidad, ninguno se manejaba en el tema como lo hacía la azabache, pero entre más les explicaba lo que era el TID y le daba algunas señales más convencidos quedaban de que era eso.
Entre las conversaciones Kyle se percató de la actitud de McCormick con su móvil, al parecer era algo importante, porque no despegaba la vista de la pantalla, luego se dio cuenta que Cartman también observaba al rubio de reojo, lo que le provocó un nudo en la garganta. El castaño esbozó una sonrisa que Broflovski estaba seguro ni él mismo había notado, luego se puso en pie y tras decir que estaba aburrido y solo le avisaran si había alguna novedad se marchó.
Poco a poco todos los presentes también se fueron apartando, Craig y Tweek volvieron a sus labores en la cafetería, Wendy se fue a casa de sus padres y Kenny abandonó el local junto con él y Stan.
- Kenny, estabas mirando el celular ¿verdad? – comentó Kyle.
Los tres caminaban en silencio por la acera, el cielo del atardecer daba un color anaranjado y rojizo al cielo nublado, Kenny se mantuvo callado unos segundos antes de soltar un suspiro.
Si, hace días le envié un correo y lo respondió, nos reuniremos – esbozó una sonrisa apagada, a medida que las horas transcurrían un sentimiento de miedo se - hacía presente con más fuerza.
- Iremos contigo – comentó Kyle, pero Marsh tomó su brazo y negó.
- Ellos querrán estar a solas, si él nos ve pensará que Kenny le tendió una trampa y si escapa entonces será aún más difícil dar con su paradero.
Broflovski miró a ambos y asintió, lo que Stanley decía era cierto, debía ser paciente, Kenneth haría lo correcto en el momento adecuado. Se despidieron al llegar a una esquina y se marcharon.
- Kyle, te noto preocupado, ¿qué sucede? – Marsh detuvo sus pasos y los de su amigo para verle a la cara. – ¿En qué estás pensando?
- Stan, estoy seguro que Cartman lo sabe – frunció el ceño y apretó los puños a los costados de su cuerpo.
- ¿Qué es lo que sabe? – preguntó, pero después de meditarlo un poco pareció comprender a que se refería – no me digas que ira al lugar donde Kenny y Butters van a reunirse.
- Estoy seguro, me di cuenta cuando nuestro amigo miraba su celular, seguramente fue cuando recibió el correo y Cartman también se percató de ello, debemos hacer algo.
- Entonces sigámoslo, si algo pasa interferimos. Nos aseguraremos que el idiota de Cartman no haga nada estúpido.
Les tomó tiempo encontrar a su amigo, pero cerca de la hora de la reunión lo vieron ir en dirección al lago. Observaron los alrededores, pero no notaron al castaño, esperaban que no hiciera acto de presencia.
- Llamé a la policía – dijo el azabache en un susurro.
- Mierda Stan, ¿por qué hiciste eso? – le cuestionó el pelirrojo con el ceño fruncido.
- Es lo mejor, si Cartman se presenta no podrán librarse fácilmente de él, en cambio si la policía viene al menos estará a salvo de sus garras.
- Si, supongo que tienes razón, aunque a Kenny no le va a gustar esto.
- Él lo entenderá, si es necesario yo mismo le explicaré.
Ya en el lago presenciaron cómo Kenneth y Leopold charlaban, comprobaron con sus propios ojos el deseo de su amigo por ver a su novio cuando le abrazó. Realmente esperaban que el encuentro entre ambos acabara bien, sin embargo, la figura de Eric en el lugar borro sus esperanzas.
Stotch se acercó a Cartman mientras cantaba la estrofa de una canción, una que ya conocían de antemano debido a las grabaciones, luego intercambiaron palabras duras, fue ahí que Stan observó con terror como Kyle se acercaba al castaño, este disparó contra Butters quien calló de inmediato al suelo, luego comenzó a forcejear con el pelirrojo, y mientras Marsh se acercaba a ayudar un segundo disparo se hizo oír, Broflovski cayó al suelo y cuando pretendía disparar por tercera vez logró arrebatar la pistola de sus manos. La policía llegó a los pocos segundos, y se hicieron cargo de él.
- ¡Kyle! Kyle, oh mierda, dime que estás bien – Stan corrió hacia el pelirrojo y lo revisó, al comienzo entró en pánico cuando vio la sangre, pero este le tranquilizó diciendo que solo era un rasguño. Stanley lo abrazó con fuerza, intentando no lastimarlo – no sabes el miedo que tuve de perderte – susurro con voz temblorosa.
- Tranquilo, ya está todo bien – respondió y miro en dirección al par de rubios.
Las ambulancias se llevaron a los heridos, Stan se acercó a Kenny y charlaron un poco antes de tomar rumbo al hospital. Ya en ese lugar el azabache observó con frustración como McCormick intentaba ver a Stotch sin éxito, pues se mantenía custodiado por la policía. Luego fue su turno para visitar al pelirrojo, este estaba sentado al borde de la camilla mientras le hacían las curaciones, una vez la enfermera acabó los dejó solos, entonces Stan se acercó y volvió a abrazarle.
- Oye, ya te dije que no fue nada, no seas dramático – soltó una risa suave y acarició los cabellos de este antes que se apartara para observarlo con el ceño fruncido.
- No Kyle, nada está bien, no sabes cuánto miedo tuve de pensar que podría perderte. Mierda, escucha. No me importa si te molestas, pero no quiero tomarlo con calma, yo te amo, y si algo nos va a separar será cualquier tontería, menos una estúpida bala.
Stan se perdió en esos ojos verdes nuevamente, el silencio entre ambos se hacía presente, pero esta vez no era incómodo, era un ambiente esperado, uno que solo les hacía ver al otro dentro de esa burbuja imaginaria que habían creado.
- Sí, tienes razón. Ya somos adultos, no deberíamos seguir cuestionándonos por lo que sucedió en el pasado. Si continuamos con nuestra amistad a pesar de todo, no veo motivo por el que no podamos iniciar una relación ahora – Kyle acercó las manos al rostro de Stanley y acarició las mejillas de este con cariño.
- ¿Entonces? ¿Serás mío a partir de ahora? – se acercó a su rostro y apoyó sus labios en los contrarios mientras preguntaba sin ocultar la emoción.
- Una vez acabe todo esto Stan – cerro los ojos y lo besó con calma, un beso dulce que solo duró un par de segundos antes de apartarse. – No puedo permitirme esta dicha mientras mi amigo está tan devastado.
- Lo sé. Yo tampoco me sentiría bien – sonrió y se apartó – vamos, te llevo a casa.
El interrogatorio se dio en una fecha que Kyle hubiera deseado pasar con Stan, pero bajo esas circunstancias apenas se habían permitido demostrar gestos de cariño entre ambos, sentían que cada vez que se tomaban las manos o besaban hacían algo incorrecto y por lo tanto la culpa los carcomía, incluso después de que el mismo Kenneth les hiciera notar que ya se había percatado del ambiente empalagoso entre ambos y que se alegraba por ellos.
Todo ese día se la pasaron en la sala contigua en donde mantenían a Stotch, observando sus acciones, escuchando sus palabras y reconociendo sus cambios de personalidad. Había momentos en lo Kenny quería matar a Cartman por sus comentarios y otros en los que iba al rescate de Leopold. Finalmente, en un momento este le llamó para que escuchara en primera persona su confesión de los crímenes y los detalles de cada asesinato. Cartman también había sido invitado, pero este simplemente se negó a participar de algo que catalogó como "un juego retorcido".
Luego del interrogatorio trasladaron al rubio a la prisión estatal de Colorado. Kenny lucía más devastado que antes, se mantuvo en silencio en todo momento sentado en una silla mirando sus pies, sin reaccionar a ningún comentario de sus amigos. Cartman se retiró y procuro llevar a Wendy a casa, Stan y Kyle se mantuvieron haciéndole compañía hasta que decidió marcharse. Estos se ofrecieron a llevarle, pero les dio a entender que deseaba estar solo por lo que tomaron rumbo en otra dirección.
- Pobre Kenny, me siento realmente mal por él – suspiró Kyle desde el asiento del copiloto.
- Si, fue demasiado para él en tan poco tiempo, no sé cómo ayudarlo – respondió Marsh mientras conducía a casa – Wendy también estaba bastante mal cuando Butters habló de sus amigas.
- Si, te vi consolándola en la sala – comentó desviando la mirada al exterior.
- Oh vamos, ¿no estarás celoso? – alzó una ceja, aunque no pudo evitar sonreír.
- No, ya sé que es asunto del pasado, no seas tonto. Es solo que, recordé que durante la escuela verlos juntos si me dolía bastante, también el hecho que terminaran y regresaran constantemente me volvía loco – miró el rostro del azabache y sonrió – ahora me siento afortunado.
- No, el afortunado soy yo, porque me diste una segunda oportunidad Kyle, y estoy dispuesto a demostrarte que no te arrepentirás.
Sin decir más Marsh condujo hasta su casa y una vez allí arrastró al pelirrojo al interior, cenaron y luego se distrajeron charlando de cosas banales mientras veían la televisión. Para cuando el reloj marcaba pasado de la medianoche, Kyle se levantó del sofá donde descansaba cómodamente con el azabache para ir por su abrigo, sin embargo, la mano de este le llevó de vuelta a su lugar.
- Oh, vamos, ya es tarde – se removió, los brazos de Stan rodeaban su cintura y sus labios se paseaban por su cuello.
- Quédate – murmuró antes de llegar a su boca y besarlo con deseo.
El pelirrojo respondió a sus labios cerrando los ojos y girando el cuerpo para rodear su cuello, la intensidad pronto aumento y sus lenguas se encontraron en la cavidad de Broflovski para moverse y chocar entre ellas. Stan no tardó en colar las manos bajo la ropa de su acompañante para acariciar su piel con la yema de los dedos, era suave y tenía una temperatura elevada, se sentía bastante agradable.
- Tus manos están frías – habló Kyle sobre sus labios y comenzó a marcar un camino de besos desde la boca hasta el cuello del azabache.
Una vez en ese lugar se topó con el borde de la camisa que este llevaba, no perdió tiempo en poner sus manos sobre los botones para desabrochar uno a uno los ojales.
- Lo lamento, creo que mis manos tienen problemas para tomar temperatura, aunque tu calor corporal ayuda bastante – sonrió y comenzó a alzar el sweater del pelirrojo, una vez se deshizo de la prenda solo quedó la camiseta cubriendo la piel que tanto deseaba recorrer.
Por su parte Broflovski desabrochó el ultimo ojal y posó la mano derecha sobre su abdomen para acercarse al borde del pantalón, su respiración era sonora, dejando entrever la excitación que a cada minuto aumentaba.
Alzó la vista y su mirada se encontró con los ojos azules de Marsh, eran brillantes, llenos de deseo, de ansiedad y de amor, no podían decirse palabra alguna, pues temían romper aquel ambiente tan cómodo, donde no sentían vergüenza alguna de las acciones que tomaban.
Stanley le quitó la camiseta y se acercó a besar su hombro, sintió el delicioso aroma de este, el perfume que llevaba mezclado con su olor corporal daban como resultado una mezcla cítrica y suave. Un perfume que había quedado grabado en su memoria desde que se volvieron a ver después de la universidad, cuando se dieron cuenta que habían dejado de ser muchachos. El aroma a madurez.
La camisa de Stan se deslizó por su espalda y brazos con ayuda de las manos de Kyle, para luego, terminar descansando sobre la alfombra. Ya ambos con el torso desnudo se acomodaron sobre el sofá, el pelirrojo apoyando la espalda sobre los cojines y permitiendo que su amante tomara posición entre sus piernas, provocando de esta forma un suave roce entre sus cuerpos que les robaba el aliento.
Los labios del azabache fueron directo a la nueva piel descubierta para dejar pequeñas marcas sobre esta, no le importaba, eran tonos rojizos que desaparecerían en algunas horas, Kyle lo disfrutaba, se lo decían sus pequeños jadeos y el movimiento de su cuerpo cuando sus labios besaban y apretaban.
Descendió, poco a poco hasta llegar a sus pantalones, en ese lugar no dudó en bajar la prenda junto a la ropa interior para hacerla a un lado. Observó su miembro y como si se tratara de un acto reflejo la lengua se paseó deseosa sobre sus labios.
- Justo ahora pareces todo un pervertido – Kyle habló en un suspiro, pero su boca formó una sonrisa.
- Puedo permitírmelo, solo estás tú observando, y no creo que te incomode.
- Para nada – respondió con total calma en la voz y enredó los dedos de una de sus manos en las hebras de cabello negro.
El muchacho judío mentiría si no dijera que se sintió en el cielo cuando la boca caliente y húmeda de Stan atendió su miembro, pues apenas podía controlar los espasmos y suspiros que escapaban sin control de su interior. Por ese motivo cuando su pareja se apartó no pudo reprimir un pequeño puchero, este al notarlo soltó una suave risa y se acercó a besarlo. Coló el brazo izquierdo entre ambos para liberar su miembro, una vez hecho lo apego al del pelirrojo y apretó ambos para comenzar a moverse lentamente rozándolos.
Con ese acto la temperatura en la habitación comenzó a aumentar, el deseo por sentir más del otro se hacía más fuerte, cada contacto por mínimo que fuera les provocaba un cosquilleo delicioso, deseaban ir más rápido, pero a la vez querían que ese instante no terminara.
El momento en que Marsh decidió preparar la entrada de su novio se dio de forma natural, donde su mano se movió a aquella zona para acariciar el contorno y poco a poco introducir un dedo. Estaba seguro que Kyle se mantenía tan absorto en el placer que apenas había notado la molestia de la intromisión y cuando luego de unos minutos le fue pidiendo que introdujera más dedos a medida que se dilataba se sintió confiado en que todo iba perfectamente bien.
- Kyle – habló en un jadeo suplicante – ¿crees que pueda?
- Eso no lo preguntes, deberías darte cuenta por ti mismo – le regaño. Él también estaba ansioso, se sentía tan bien que creía no ser capaz de resistir mucho más. Algo que no se permitiría, al menos hasta ser capaz de llegar al último paso.
Un gemido apenas audible se asomó a sus labios cuando el azabache aparto la mano, y se quedó sin aliento en el momento que el miembro palpitante de este se deslizó hasta alcanzar el fondo. El vaivén no se hizo esperar, se aferraron el uno al otro como si su vida dependiera de ello, a ratos sus bocas se encontraron en movimientos desesperados, chocando sus alientos, dejando que el lugar se llenara de gemidos.
Sus pieles ardían, sus ojos se aguaban producto del calor, cada extremidad temblaba con más fuerza, el pelo estaba húmedo producto del sudor que les cubría. Pronto los músculos comenzaron a tensarse. El placer llegó a su punto más alto, y el primero en caer fue Kyle, que dejó salir su esencia entre ambos, luego le siguió Stan, que dio estocadas más fuertes y profundas hasta sentirse completamente saciado. El ritmo descendió rápidamente hasta que ya no tenía más fuerzas, abandonó la estreches de su pareja dando paso a que la esperma goteara sobre el sofá, se recostó sobre su regazo y recibió caricias en su cabeza, ambos recuperaban el aliento, luego irían a la cama a recuperar fuerzas y se preocuparían del orden por la mañana. Después de todo, ese sitio era de ambos. No tenían prisa.
El día del juicio fue un golpe duro para todos, a pesar que Kyle se había presentado como abogado de Butters y le había insistido en que podrían demostrar que su estado lo dejaba libre de la culpa, este insistió en declararse culpable, y lo peor llegó después, cuando el perito psicológico dijo que el rubio se encontraba perfectamente bien, por lo que podría ser juzgado como cualquiera. Aquellas palabras fueron suficientes para que el jurado lo encontrara culpable, siendo sentenciado a la pena capital.
Broflovski se sentía en un callejón sin salida, incluso después de decirle a Kenny que podrían presentar una solicitud de indulto para librar al muchacho de su destino, creía que tal vez era demasiado tarde. Por suerte para ellos Craig y Tweek como caídos del cielo les dieron una nueva oportunidad al contarles del encuentro de Cartman con el perito. Los chicos no dudaron en comenzar a presionar hasta que Wendy les confirmó los dichos.
Kyle comenzó una nueva batalla contra reloj. Presentó una primera solicitud de indulto, pero como el perito negó todos los dichos y no tenían pruebas simplemente la rechazaron. No se rindió, convenció a Wendy de dar su testimonio en la segunda ocasión, pero no fue suficiente. La tercera vez fue a solo cuatro días de la fecha de la ejecución, Wendy había conseguido una grabación con la confesión del castaño y el depósito de dinero que obtuvo del profesional por su mentira. No entendía que métodos usó la mujer para obtenerlos, y no quería pensar en ellos, sabía que esta era capaz de muchas cosas con tal de obtener lo que deseaba.
Estaba nervioso. El 25 de marzo por la mañana se mantenía observando la pantalla de su computadora, no había respuesta, actualizaba constantemente su correo, pero nada. Su ansiedad aumentó a tal punto que podía sentir como sus manos sudaban, quería ayudar, deseaba que la pesadilla de sus amigos acabara pronto, pero ya no estaba en sus manos, no, ahora todo dependía de un maldito correo que no llegaba. Su estómago comenzó a contraerse y no pudo evitar lanzar un grito de desesperación. Sus ojos se aguaron, se sentía impotente.
- Vamos con el gobernador, no esperemos más, aún queda tiempo, estoy seguro que si nos apresuramos podrás hablar con él.
Stan le rodeo por la espalda, ambos habían comenzado a vivir juntos desde finales de febrero, aquello le había ayudado a mantener la cabeza centrada en su trabajo, sentía el apoyo de su pareja en todo momento, y sus ánimos le empujaron a no rendirse, pero ahora, tenía miedo de fallar, a él, a Kenny, a Butters y a sí mismo.
- ¿Y si no lo logramos? – apretó las manos del contrario para intentar calmarse.
- Lo lograremos – dijo con voz suave.
Ambos abandonaron la casa con prisas, se dirigieron a Denver y buscaron al gobernador, para la tarde aun no podían verle, al parecer este estaba en una reunión, hicieron llamadas, preguntaron y se movieron por la ciudad, mantenían a sus amigos informados de sus movimientos y se mantenían al tanto de lo que ocurría en la prisión, exactamente en la sala de ejecución.
Finalmente dieron con el hombre y luego de mucho insistir este les escuchó, revisó los archivos y se mantuvo en silencio.
- Efectivamente, la solicitud de indulto fue aprobada, pero por un error de papeleo la respuesta iba a llegar mañana.
- ¡Pero no podemos esperar a mañana! ¡La ejecución será a las seis! – exclamó Stanley.
- Entonces tendremos que partir ahora mismo, solo espero no lleguemos demasiado tarde. – El hombre hizo un par de llamadas antes de subir al vehículo que lo llevaría a la prisión.
A poca distancia Stan y Kyle les seguían en su propio vehículo. El pelirrojo intentó avisar a los demás, pero con terror se dio cuenta que su teléfono se había quedado sin batería. Le pidió el aparato a Marsh, pero este lo dijo que se había quedado en casa.
- Mierda, mierda, esto no puede estar pasando – dejó escapar Broflovski.
Cuando quedaban diez minutos para la hora indicada los muchachos entraron corriendo al lugar, el auto del gobernador ya estaba estacionado, pero no había rastros de él, todo estaba silencioso, se apresuraron a buscar al hombre y lo encontraron discutiendo con unos oficiales, este los observó y con un gesto les indicó el reloj de la pared.
Seis en punto.
Los ojos de Kyle se abrieron de golpe, Stan tomó su mano y lo jaló para ir con el resto, subieron las escaleras, casi estaban sin aliento cuando entraron a otra sala y vieron a Craig, Tweek y Kenny ahí. El rubio los observó, el silencio se hizo presente, Kenny soltó un fuerte jadeo y abandonó la sala.
Nadie dijo nada. No había palabras para ese momento, solo emociones, solo sus respiraciones agitadas y los cuerpos temblorosos.
2 años después…
Kyle se mantenía observando el exterior en silencio, llovía desde hace horas, pero la intensidad poco a poco fue decreciendo. De pronto, algo caliente en su hombro le hizo mirar a su costado, Stan le hacía compañía con una leve sonrisa, llevaba en ambas manos una taza de chocolate caliente, una de la que estaba bebiendo y la otra para él. La tomó agradeciendo el gesto y se giró recargándose en el marco de la ventana.
- ¿Qué te tiene tan pensativo? – preguntó Marsh mientras pasaba su brazo libre por la cintura de su acompañante.
- Ya van dos años desde el día de la ejecución – comento mientras miraba el líquido caliente. – Me pregunto si Kenny estará bien.
- Tranquilo, él siempre ha sido fuerte, estoy seguro que ha sabido sobrellevarlo, además, no está solo. Tiene a todos sus amigos.
- Sí, es cierto. – Cerro los ojos un momento y recargó su cabeza en el hombro de su novio.
La lluvia se detuvo por completo, el cielo se comenzó a abrir poco a poco y los escasos rayos de sol tornaron el cielo de un rojo brillante. El ambiente era tranquilo, ambos charlaban de las anécdotas en su día de trabajo y reían de sus propias tonterías, nada les presionaba a salir de ahí, no había nadie que les hiciera abstenerse de las muestras de amor, ese lugar era de ambos, ese momento era de ellos.
Las tazas ya vacías reposaban sobre una mesita de café, la sala estaba desierta, no había rastros de sus dueños por el lugar, pero si suaves risas podían escucharse desde el segundo piso, risas que daban a entender que nada ni nadie podría arrebatarles ese instante.
