Hola, pues aquí con otra actualización un poco mas larga (n.n). Espero les este gustando la historia los capítulos son cortos lo se pero trato de ponerle emoción a cada uno, soy nuevo escribiendo y pues trato de poner todo mi empeño en ello, claro cuando tengo algo de tiempo. Sigo esperando sus comentarios y agradezco también a MichelTestarossa por su reviews; gracias y seguiré dando todo mi esfuerzo.

Magical Girl Lyrical Nanoha y Panty And Stocking With Garterbetl no me pertenecen, son propiedad de sus respectivos creadores.


Episodio IX

Mientras tanto en otra parte de Daten City, una oscura figura miraba por el enorme ventanal de su oficina, regocijándose con lo que sería si próximo triunfo sobre la ciudad… o al menos eso pensaba él.

― ¡Ja, Ja, Ja! Por fin… pronto toda esta basura de ciudad será solo mía, gracias a la piedra que ustedes… hijas mías me están preparando, podre abrir la puerta al infierno y dominar tanto esta ciudad, así como el cielo y el infierno… nada ni nadie podrá detenerme… Ja, Ja, Ja.

Las dos chicas inclinadas frente a él solo se miraban con complicidad e incertidumbre, no sabían si decirle la verdad o esperar a poder recuperar esa valiosa piedra para decirle con tono triunfante que la habían perdido y recuperado solas, y de paso (si es que todo salía bien) humillado a las hermanas Anarchy.

― ¿Scanty? ¿Kneesocks? ― Preguntaba ese hombre intrigado al no recibir respuesta de sus ayudantes, al mismo tiempo que medio volteaba la cabeza para mirarlas.

― Ah... si amo Corset, pronto podrá conquistar todo a su alrededor y hacer su voluntad. ― Respondía Scanty intentando disimular su nerviosismo.

― Si por fin mi sueño de ser el amo y señor de todo se volverá realidad. ― Decía Corset volviendo su mirada al ventanal que tenía enfrente ―. En un mes que la piedra este completamente cargada pobre dominar esta asquerosa ciudad.

Las dos hermanas abrieron los ojos lo más que pudieron al sorprenderse por esas palabras, habían olvidado que ellas mismas le aseguraron a Corset, que en un mes todo estaría listo para usar la piedra, y ahora se las habían robado casi en su cara y aun no la habían recuperado, eso solo hizo que su nerviosismo aumentara pero lograron mantener la calma cuando Corset se giro y las miro detenidamente antes de sentarse atrás de su escritorio.

― En un mes podre usar la piedra... ¿Cierto? ― Las dos chicas se estremecieron ante tal comentario, sabían que se había dado cuenta que algo no andaba bien, pero deberían disimular.

― Claro padre todo está bien, no tienes por qué preocuparte, nada saldrá mal esta vez. ― Decía una asustada y nerviosa Kneesocks, quien no levantaba la mirada del suelo, simulando gran respeto y evitando así que se diera cuenta de sus nervios.

― Eso espero. ― Decía Corset con tono molesto y aterrador ―. O el castigo que les espera si fallan será aun peor que el último.

― ¿Qué puede ser peor que eso? ― Susurraba Scanty para sí misma.

― Mmm… ― Corset había escuchado ese susurro, no por nada era un demonio más fuerte que sus propias hijas y con todo descaro les demostró lo malvado que podía ser ―. No se… Tal vez un hechizo en ustedes, que las mantenga separadas a más de 50 metros la una de la otra por tiempo indefinido sea suficiente castigo si fallan.

Ambas chicas levantaron la mirada con semblante aterrado al escuchar ese posible castigo. Corset solo las mirada con aire triunfante, sabía que ese era el peor castigo que las chicas podían tener, el se había enterado hace ya bastante tiempo de la estrecha relación que tenían sus hijas y sabia también que hacer eso era como matarlas lentamente.

Ellas solo lo miraban estupefactas por esas palabras. ¿Cómo lo sabía? ¿Cómo se había enterado? Si eran tan discretas y se ocultaban muy bien, era imposible que él las hubiera visto. ¿Cómo era eso posible? O… tal vez solo las pensaba separar porque sabía que como hermanas eran muy unidas desde pequeñas y suponía que ese castigo era por el amor de familia que se tenían.

― Pueden retirarse si las necesito las buscare. ― Hizo un ademan con la mano y las chicas asintieron con un ligero movimiento de cabeza, para después de levantarse y salir de esa oficina que en ese momento era peor que el mismo infierno.

Salieron de la alcaldía sin decir ni una sola palabra, estaban estupefactas no sabían si lo que había dicho era por algún otro motivo en especial. Llegaron hasta su vehículo, un Hummer limusina color negro, en el cual un perro de color rosa y malvada mirada las esperaba con la puerta abierta, ambas subieron y cada una se ubico en una puerta a cada lado de la limusina, con sus pensamientos perdidos en la nada. Después de un rato al fin una de ellas se decidió a romper ese silencio…

― ¿Crees que lo sepa? ― Pregunto Kneesocks aun mirando a la nada.

― No lo sé, pero… se oía tan seguro. ― Respondía Scanty con la mirada también perdida.

― No puede haberse dado cuenta, somos muy discretas, somos normales ante todos, no damos señas de nada como para que el piense otra cosa… eso… eso no es posible. ― Decía Kneesocks volteando y recargándose en el asiento con ambas manos.

― Tranquila Kneesocks, no te pongas así, sabes que no me gusta verte en ese estado. ― Respondía Scanty volteando a mirar a su hermana con preocupación.

― Pero es que…

― ¿Pero qué?

― No quiero… ― Decía Kneesocks mientras unas ligeras lágrimas brotaban de sus ojos color ámbar.

― ¿Qué cosa? ― Respondía su hermana con un dulce tono en su voz.

― No quiero que nos separen ― Decía Kneesocks alzando la voz, en un grito desesperado ante tal idea.

― Tranquila Kneesocks. ― Decía Scanty, al tiempo que se acercaba a su hermana para estrecharla en sus brazos ―. Nadie nos separa nunca y lo sabes.

― Pero… El tiene el poder para hacerlo… Y sabes que lo hará no tiene remordimientos, nunca los ha tenido. ― Decía la menor de las hermanas mientras que sus mejillas eran surcadas por dos ligeros ríos de lagrimas y estrechando el abrazo que su hermana le daba.

― Lo sé, pero también sabes que yo haría lo que fuera por ti, daría mi vida si eso fuera preciso. ― Decía mientras miraba con ternura a los ojos de su hermana.

― Scanty… ― Al decir esto Kneesocks, se dio cuenta que sus ojos estaban llenos de lágrimas y por vergüenza y por no mostrar debilidad ante su hermana solo bajo la mirada.

En ese momento y casi por instinto la mano derecha de Scanty tomo el mentón de su hermana, haciendo que esta levantara la vista y mirar sus también ojos color ámbar… Acercándose lentamente deposito un dulce y tierno beso en sus labios, haciendo que la cara de su querida hermana se llenara de un ligero rubor que contrastaba enormemente con su piel roja.

― Te amo Kneesocks.

― Y yo a ti hermana. No sé qué hiciste para que me enamorara de ti de esta manera.

La mayor de las hermanas no dijo nada, solo estrecho a un mas fuerte contra su pecho a su amada hermana, Kneesocks. Sabía que las cosas podían salir mal, pero pasara lo que pasara ella siempre estaría al lado de su amada hermana, aun a costa de su propia vida.