Hola... Aquí otra actualización, ahora espero la historia se ponga mas interesante, espero sus reviews y opiniones (T.T) no me abandonen no sean malos. Bueno después de este disque reclamo (n,n) Espero que les guste este episodio.
Magical Girl Lyrical Nanoha y Panty And Stoscking With Garterberlt no me pertenecen son propiedad de sus respectivos creadores.
Episodio XIII
Minutos antes de la llegada de Scanty al hospital, Vivio y Einhart llegaban con la chica de piel roja...
― Al fin llegamos. ― Decía Vivio algo agotada.
― Se ve cerca pero está más lejos de lo que parece.
― Cierto. Sera mejor que la llevemos con Shamal-san para que la atienda.
― Vamos.
Entraron con la chica aun sobre la espalda de Vivio. En ese momento una de las enfermeras que están en recepción las vio y fue a ayudarlas de inmediato.
― Vivio-chan… ¿Qué ocurrió?
― La encontramos desmayada en el bosque y queremos que Shamal-san la revise para saber si no tiene algo más grave.
― Muy bien vengan conmigo. ― La chica de piel blanca con pecas en el rostro, hermosos ojos azules, cabello rubio chino y sujetado en dos coletas a los costados de su cabeza las guió hasta una de las camillas de urgencias ―. Esperen aquí en lo que voy por la Dra. Shamal. ― Dijo la chica y se retiraba para buscar a Shamal.
― Espero que no tarde.
― No te apures Einhart, Shamal-san sabrá que hacer.
En ese momento la Dra. Shamal entraba junto con la enfermera...
― ¡Vivio, Einhart! ¿Pero qué paso? ¿Quién es ella?
― No sabemos Shamal-san, la encontramos tirada en el bosque desmayada y queremos saber si está bien. ― Le respondía Vivio.
― Muy bien veremos que tiene, pero tendrán que esperar afuera niñas.
― Siiiii. ― Respondieron las dos al unísono y salieron al pasillo.
― Muy bien. Señorita White deme el estetoscopio.
― Si Doctora.
Después de varios minutos la enfermera salió a darles más detalles a las chicas.
― Candy-chan... ¿Qué ocurrió? ¿Está bien? ¿No es nada grave? ¿Podemos verla?
― Se desmayó por cansancio, está bien solo está dormida descansando, no, no es nada grave y si en un rato mas pueden pasar a verla; ahora tranquila Vivio-chan y no hagas tantas preguntas por vez.
― Lo siento Candy-chan. ― Decía Vivio poniendo una mano tras su cabeza la otra detrás de tu espalda y sacando la lengua como niña traviesa.
― Muchas gracias señorita White. ― Decía Einhart al momento que hacia una leve reverencia.
― No te preocupes Einhart. Ahora si quieren pueden pasar a ver a su amiga.
― ¡Gracias! ― Dijeron las dos al mismo tiempo y entraron con Shamal.
― Shamal-san.
― Ah... Vivio-chan, Einhart-chan.
― ¿Cómo sigue la chica Doctora?
― Esta bien Einhart, seguro Candy ya les dijo que solo está descansando.
― Si ¿Pero porque habrá quedado así en medio del bosque?
― Esa es una buena pregunta Vivio-chan ― Decía Shamal pensativa ―. Supongo que lo sabremos hasta que despierte.
― Mmmmm...
― Oh parece que ya despierta su amiga.
― ¿Qué... Que paso? ¿Dónde estoy?
― Ohh... ¡Que hermosos ojos tiene! ― Decía Vivio.
― Sí. Son color ámbar. ― Respondía Einhart.
― ¡¿Quien... Quienes son ustedes?! Y ¿Dónde estoy?
― Tranquila, estas en el hospital. Estas dos chicas te encontraron desmayada en el bosque y te trajeron para que te atendiera. Mi nombre es Shamal Wolkenritter y ellas son Vivio Takamachi y Einhart Statos.
― Muchos gusto. ― Dijeron las dos chicas al mismo tiempo.
― Igualmente mucho... mucho gusto. ― Respondía Kneesocks con algo de timidez ―. "¿Desmayada? ¿En el bosque? ¿Qué fue lo que paso? Ohhh ya recuerdo la puerta, me desmaye cuando terminamos de abrirla. Pero... ¿Cómo llegue hasta acá? Mmm seguro la puerta nos arrastró a mí y a... ― pensaba cuando recordó algo importante ―. ¡Scanty!"
― ¡Oye! ¿Estás bien? ― Preguntaba Vivio inquieta al ver que la chica no respondía y si se había quedado algo pensativa.
― ¡Ahhh! Si... Si estoy bien ― Respondía moviendo las manos frente a ella.
― Por cierto... ¿Cuál es tu nombre? ― Preguntaba Shamal.
― A cierto. Permítanme presentarme mi nombre es Kneesocks. Mucho gusto ― Respondía y hacia una leve reverencia ahí sentada en la camilla.
― Kneesocks-chan. ― Decía Vivio.
― ¿Cómo?
― Mmm... ¿Te molesta que te diga así? ― Preguntaba Vivio poniéndose roja y algo triste.
― No para nada, está bien. Je, je.
― Vivio-chan, sí que eres igual que tu madre. ― Decía Shamal con tono de resignación.
― ¿A qué te refieres Shamal-san?
― Acabas de conocerla y ya le dices "chan". Tu madre hizo lo mismo con Fate-san cuando la conoció. Muy confianzuda ella. Ji. Ji.
― Tal vez, pero mira lo que son, ahora son muy buenas amigas.
Kneesocks solo movía la mirada de una a otra siguiendo la conversación sorprendida, aunque no sabía de lo que hablaban.
― Bueno ¿Qué hacías en el bosque sola Kneesocks? ― Pregunto en ese momento Einhart, que tampoco entendía mucho la conversación entre Vivio y Shamal.
― ¡Ehh! ¿Sola? No. No estaba sola, mi hermana estaba conmigo pero... ― Se detuvo de improviso para pensar bien lo que diría ―. Nos separamos y nos perdimos y creo que al asustarme por no encontrarla me desespere y empecé a ponerme más y más nerviosa hasta que todo se puso negro.
― ¿Tienes una hermana? ― Pregunto Vivio emocionada.
― Aja. ― Respondió Kneesocks sorprendida ante tal gesto.
― ¿Y es tan linda como tú?
― ¡¿Perdón?!
― ¿Qué si tu hermana es tan linda como tú?
― Pues... ― Kneesocks se sonrojo haciendo que su nuevo tono de rojo contrastaba con el resto de su piel ―. Si es muy linda.
― Quisiera conocerla.
― Abría que ir a buscarla al bosque tal vez aun siga perdida. ― Decía Einhart.
― Si tienes razón hay que buscarla iniciaremos una misión de rescate. ― Decía Vivio más que emocionada.
― ¿Misión... de rescate? ― Se preguntaba Kneesocks.
― No le hagas mucho caso, se emociona con facilidad por cosas así. ― Decía Shamal al ver la cara de asombro de Kneesocks.
― Ya veo.
― Ven Kneesocks, vamos a ver a mi mama ella nos puede ayudar con la búsqueda de tu hermana. ― Decía Vivio al momento que tomaba la mano de Kneesocks, sacándola de la cama y arrastrándola fuera de la pequeña habitación.
― Etto... Si está bien. ― Kneesocks no salía aun de su asombro.
Las tres chicas salieron de urgencias y caminaron atraves de un pasillo que unía el hospital con otro edificio, este edificio estaba lleno de gente con uniforme, Vivio le aclaro a Kneesocks que eran oficinas de la Unidad 6 del Ejército de Tierra y que el hospital era el hospital militar, por eso estaban conectados. Siguieron caminando, subieron unos cuantos pisos y llegaron hasta una puerta color marrón y a un costado de esta se leía en una placa dorada: "Enforcer Fate Testarrosa Harlaown". Tocaron a la puerta y una voz suave y gentil del otro lado las hizo pasar.
― Hola Fate-mama.
― Hola corazón. ― Decía Fate levantándose de su escritorio y dándole un fuerte abrazo a Vivio ―. Hola Einhart. Oye... ¿Por qué están en modo Santo Rey? ― Preguntaba mirando a Vivio y Einhart.
― ¿Qué? ― Decía Vivio sorprendida y entonces se dio cuenta que las dos seguían en se modo―. ¡Ahh. Es cierto!
En ese momento un destello de luz ilumino a ambas chicas volviendo a su forma original.
― ¡¿Pero qué?! ― Se preguntaba Kneesocks sorprendida aun en el umbral de la puerta, y esa expresión llamo la atención de Fate.
― Disculpa. ¿Te puedo ayudar en algo? ― Le decía Fate a la chica en la puerta.
― ¿Cómo?
― Ella viene con nosotras Fate-mama.
― ¿Con ustedes? ¿Haber me puedes explicar qué pasa? ― Preguntaba Fate al momento que se sentaba en una silla frente a su escritorio y tomada a Vivio para sentarla en sus piernas.
Después de un rato en el que la pequeña Vivio con lujo de detalles narro todo lo ocurrido hasta llegar a la oficina de su madre, Fate por fin comprendió cual era el motivo de la visita y de esa extraña chica que las acompañaba.
― Entonces si te entiendo bien. ¿Quieres que te ayude a encontrar a la hermana de Kneesocks? ¿Cierto?
― Sip. Tu eres la mejor y sé que podrás ayudarnos Fate-mama. ― Decía Vivio con una enorme sonrisa en su rostro.
― Muy bien entonces vamos a buscarla, seguro entre todos podremos abarcar más terreno.
― ¿Y si nos ayuda Nanoha-mama?
― ¿Na... Nanoha? ― A Fate se le ilumino el rostro, con el solo hecho de escuchar ese nombre su mente viajaba hasta esos ojos lavanda que tanto la hipnotizaban.
― ¡Siii! Si las cuatro buscamos desde el aire seguro la encontraremos más rápido.
― Muy bien entonces vayamos a buscar a Nanoha-mama. ― Decía Fate con una enorme sonrisa en su rostro.
Las cuatro salieron de la oficina y se dirigieron hasta otro punto del enorme edificio en busca de la instructora Takamachi, sin saber lo que les esperaba...
