Hola yo de nuevo, (n.n) Actualizando la historia ahora con un capitulo algo triste y melodramatico aunque debo admitir que no soy muy bueno en eso pero creo que me salio bastante bien. Espero los disfruten y pronto regresare con mas, Bye Bye (n.n)
Magical Girl Lyrical Nanoha y Panty And Stocking With Garterbelt no me pertenecen son propiedad de sus respectivos creadores.
Episodio XV
Ella corría y corría sin saber a dónde ir mientras sus lágrimas como cascadas recorrían su rostro y el dolor destrozaba su corazón y su alma. No supo cómo ni porque pero su carrera se detuvo junto enfrente de lo que es... o era su hogar; ese lugar donde durante tantos años paso los mejores momentos de su vida al lado de su amada secreta y luego con su hija, pero ahora ese lugar solo le traía malos recuerdos; imágenes de dos chicas haciendo un espectáculo nada honroso en medio del comedor del edificio de la Unidad 6. Se llevó las manos a la cabeza intentando sacar esas imágenes de su mente y lo único que pudo articular en ese momento y de manera inconsciente fue: "No sabía que fueras tan pu...". Pero no pudo terminar la frase, asustada por lo que estaba pensando, sacudió la cabeza aun con más fuerza.
― ¡No! Ella no es así. Lo que me hace pensar eso son los celos. ― Se decía para sí ―. Ella es la mujer más noble, decente y leal que he podido conocer, me ofreció su amistad cuando yo no la quería, la lastime mucho en el pasado, pero al final eso no importo y siempre me tendió su mano. No puedo pensar eso de ella. Ella... Ella no es así.
Siguió caminando ensimismada en sus pensamientos, hasta que llego a un parque, otra vez en territorios de la Unidad 6 y esta vez se dio cuenta que estaba frente a la zona de entrenamiento donde "ella" su amada, enseñaba a sus reclutas las técnicas de combate y defensas mágicos. Se sentó en una banca que miraba hacia la zona de entrenamiento y recordó las muchas veces que la vio combatir con sus aprendices, lo hermosa que se veía con su Barrier Jacket, y lo poderosa que podía ser cuando combatía en serio. Pero además de todo eso recordó los buenos momentos con ella, lo dulce y tierna que solía ser con ella, las constantes bromas para hacerla enrojecer y las tonterías que hacía solo para hacerla reír, y al final mostrar esa hermosa sonrisa que tanto la cautivaba. Seguía pensando en eso, sus lágrimas, ahora menos que antes aun seguían saliendo y el dolor de su corazón se había calmado al recordar los buenos momentos al lado de su amada amiga, que no se dio cuenta que otra persona de cabello rosa y largo se acercaba a ella...
― ¿Testarossa? ― Pregunto intrigada al ver a la rubia ida en sus pensamientos y con una muy mala cara.
― ¡¿Ehh?! ― Reacciono al oír su nombre, y al reconocer la voz atino a desviar su rostro y medio limpiarse las lágrimas para que no se diera cuenta de su tristeza ―. ¡Ahh! Hola Signum. ¿Qué pasa? ― Dijo tratando de parecer segura cosa que ni ella misma se creyó.
― ¿Qué pasa? ¿A ti que te pasa? Mira nomas que mala cara tienes. ― Dijo sentándose a su lado.
― ¿A qué te refieres? Yo... estoy muy bien. ― Dijo mostrando una enorme sonrisa que no dejaba a dudas que era más que fingida.
― Si claro. Y yo soy una Reina Belka. Vamos Testarossa algo te pasa, nunca he había visto así. Aunque... ― Se detuvo a pensar que ya había visto esa misma reacción hace algunos años ―. ¿Tiene que ver con Takamachi? ¿Cierto?
Fate solo abrió los ojos lo más grandes que pudo, como era posible que para todo mundo ella era tan clara como el cristal, pero para la chica que ocupaba sus pensamientos no era así, para ella lo que sentía y sus reacciones al verla o tocarla pasaban desapercibidas como si fueran lo más normal del mundo. Esos pensamientos solo hicieron que se hundiera más en sus pensamientos y en sus tristezas.
― ¿Ahora qué paso?
― ¿A qué te refieres? No sé de qué hablas.
― Vamos Testarossa, para muchos, incluyéndome, eres un libro abierto, mas tratándose de tus sentimientos hacia Takamachi.
― Lo siento Signum, no se dé que hablas.
― Vamos Testarossa, se te nota que estas enamorada de Takamachi.
― Eso no es cierto, yo... Eso ya no es cierto. ― Decía Fate con la mirada triste y perdida ―. Yo para ella no soy más que una amiga, además... a ella le gustan otro tipo de personas, no como yo, le gustan mas osadas no tímidas, así que... Creo que yo ya no tengo cabida en su mundo.
― ¡¿Cómo?! ¿Por qué dices eso?
― Lo que pasa es que... ― Contó lo que ocurrió, lo que vio en el comedor y lo que hizo hasta llegar a ese lugar ―. Por eso te digo que yo no soy de sus gustos, aunque no pensé que le gustaban las chicas por eso junta pensé en decirle nada, ahora eso me daría algo de esperanza pero... Esa chica era muy diferente a mi es más atrevida, más sexy, más guapa y más rebelde de lo que soy yo. No le llego a nada a ella.
― ¿Y porque crees que a Takamachi le gustan así?
― Signum, la tenía abrazada y la miraba con unos ojos con los que jamás me ha visto a mí, como con... deseo. A mí nunca me ha visto más que como una amiga y con ojos de amistad, por más que yo desee que me mire con ojos de pasión, para mí nunca ha tenido esos ojos. Yo no despierto eso en ella. ― Decía Fate al momento que se levantaba de su lugar por la frustración.
― Vamos Testarossa, tal vez no te has fijado bien. ― Decía Signum acercándose a ella y recargándose en una baranda donde Fate estaba inclinada.
― Tengo 14 años de conocerla Signum y jamás... ¿Escuchas? Jamás me ha mirado así. Lo hubiera notado; desde los 16 empecé a sentir esto por ella y a los 19 me di cuenta que estaba enamorada de Nanoha, pero aun así ella jamás cambio su forma de verme o de tratarme a pesar de que mi forma de tratarla a ella si cambio. Me volví más considerada, tierna, cariñosa, pero ella jamás noto eso, solo fui y siempre seré su mejor amiga o como dice Hayate "La eterna enamorada no comprendida y no correspondida de Nanoha Takamachi" ― Decía Fate mas que decepcionada acostando sobre sus brazos en la baranda.
― Vamos Tetarossa, estas muy alterada, y por eso no piensas bien. ¿Por qué no vas a tu casa a descansar un poco?
― Esa ya no es mi casa Signum. Ya no pertenezco ahí.
― Estas exagerando Testarossa. ¿Entonces que harás?
― Iré a casa de Oka-san. Ella no estará en toda la semana y Chrono tampoco, así que tendré la casa para mi sola, tal vez un poco de paz y soledad me haga pensar bien las cosas.
― Me parece bien. Así podrás ver que lo que haces está mal y así Takamachi no estará preo... ― Pero Signum no pudo terminar la frase.
― ¡CLARO QUE NO!
Ella corría y corría sin saber a dónde ir mientras sus lágrimas como cascadas recorrían su rostro y el dolor destrozaba su corazón y su alma. No supo cómo ni porque pero su carrera se detuvo junto enfrente de lo que es… o era su hogar… ese lugar donde durante tantos años paso al lado de su amada secreta y luego con su hija, pero ahora ese lugar solo le traía malos recuerdos; imágenes de dos chicas haciendo un espectáculo nada honroso en medio del comedor del edificio Unidad 6. Se llevó las manos a la cabeza intentando sacar esas imágenes de su mente y lo único que pudo articular en ese momento y de manera inconsciente fue: "No sabía que fueras tan pu…". Pero no pudo terminar la frase, asustada por lo que estaba pensando, sacudió la cabeza con más fuerza…
― ¡No! Ella no es así. Lo que me hace pensar eso son los celos. ― Se decía para sí ―. Ella es la mujer más noble, decente y leal que he podido conocer, me ofreció su amistad cuando yo no la quería, la lastime mucho pero al final eso no importo y siempre me tendió su mano. No puedo pensar eso de ella. Ella… Ella no es así.
Siguió caminando ensimismada en sus pensamientos, hasta que llego a un parque, otra vez en territorios de la Unidad 6 y esta vez se dio cuenta que estaba frente a la zona de entrenamiento donde "ella" su amada, enseñaba a sus reclutas las técnicas de combate y defensas mágicos. Se sentó en una banca que miraba hacia la zona de entrenamiento y recordó las muchas veces que la vio combatir con sus aprendices, lo hermosa que se veía con su Barrier Jacket, y lo poderosa que podía ser cuando combatía en serio. Pero además de todo eso recordó los buenos momentos con ella, lo dulce y tierna que solía ser con ella más que con otra persona, las constantes bromas para hacerla enrojecer y las tonterías que hacía solo para hacerla reír, y al final mostrar esa hermosa sonrisa que tanto la cautivaba. Seguía pensando en eso, sus lágrimas ahora menos que antes aun seguían saliendo y el dolor de su corazón se había calmado al recordar los buenos momentos al lado de su amada amiga, que no se dio cuenta que otra persona de cabello rosa y largo se acercaba a ella…
― ¿Testarossa? ― Pregunto intrigada al ver a la rubia ida en sus pensamientos y con una muy mala cara.
― ¡¿Ehh?! ― Reacciono al oír su nombre, y al reconocer la voz atino a desviar su rostro y medio limpiarse las lágrimas para que no se diera cuenta de su tristeza ―. ¡Ahh! Hola Signum. ¿Qué pasa? ― Dijo tratando de parecer segura cosa que ni ella misma se creyó.
― ¿Qué pasa? ¿A ti que te pasa? Mira nomas que mala cara tienes. ― Dijo sentándose a su lado.
― ¿A qué te refieres? Yo… estoy muy bien. ― Dijo mostrando una enorme sonrisa que no dejaba a dudas que era más que fingida.
― Si claro. Y yo soy una Reina Belka. Vamos Testarossa algo te pasa, nunca he había visto así. Aunque… ― Se detuvo a pensar que ya había visto esa misma reacción hace algunos años ―. ¿Tiene que ver con Takamachi? ¿Cierto?
Fate solo abrió los ojos lo más grandes que pudo, como era posible que para todo mundo ella era tan clara como el cristal, pero para la chica que ocupaba sus pensamientos no era así, para ella lo que sentía y sus reacciones al verla o tocarla pasaban desapercibidas como si fueran lo más normal del mundo. Esos pensamientos solo hicieron que se hundiera más en sus pensamientos y en sus tristezas.
― ¿Ahora qué paso?
― ¿A qué te refieres? No sé de qué hablas.
― Vamos Testarossa, para muchos, incluyéndome, eres un libro abierto, mas tratándose de tus sentimientos hacia Takamachi.
― Lo siento Signum no se dé que hablas.
― Vamos Testarossa, se te nota que estas enamorada de Takamachi.
― Eso no es cierto… Ya no es cierto. ― Decía Fate con la mirada triste y perdida ―. Yo para ella no soy más que una amiga, además… a ella le gustan otro tipo de personas, no como yo, así que… Creo que yo ya no tengo cabida en su mundo.
― ¡¿Cómo?! ¿Por qué dices eso?
― Lo que pasa es que… ― Conto lo que ocurrió, lo que vio en el comedor y lo que hizo hasta llegar a ese lugar ―. Por eso te digo que yo no soy de sus gustos, aunque no pensé que le gustaban las chicas, eso me daría algo de esperanza pero… Esa chica era muy diferente a mi es más atrevida, más sexy, más guapa y más rebelde de lo que soy yo. No le llego a nada a ella.
― ¿Y porque crees que a Takamachi le gustan así?
― Signum, la tenía abrazada y la miraba con unos ojos con los que jamás me ha visto a mí, como con… deseo. A mí nunca me ha visto más que como una amiga y con ojos de amistad, por más que yo desee que me mire con ojos de pasión, para mí nunca ha tenido esos ojos. Yo no despierto eso en ella. ― Decía Fate al momento que se levantaba de su lugar por la frustración.
― Vamos Testarossa, tal vez no te has fijado bien. ― Decía Signum acercándose a ella y recargándose en una baranda donde Fate estaba inclinada.
― Tengo 14 años de conocerla Signum y jamás… ¿Escuchas? Jamás me ha mirado así. Lo hubiera notado; desde los 16 empecé a sentir esto por ella y a los 19 me di cuenta que estaba enamorada de Nanoha, pero aun así ella jamás cambio su forma de verme o de tratarme a pesar de que mi forma de tratarla a ella si cambio. Me volví más considerada, tierna, cariñosa, pero ella jamás noto eso, solo fui y siempre seré su mejor amiga o como dice Hayate "La eterna enamorada no comprendida y no correspondida de Nanoha Takamachi" ― Decía Fate mas que decepcionada.
― Vamos Tetarossa, estas muy alterada, y por eso no piensas bien. ¿Por qué no vas a tu casa a descansar un poco?
― Esa ya no es mi casa Signum. Ya no pertenezco ahí.
― Estas exagerando Testarossa. ¿Entonces que harás?
― Iré a casa de Oka-san. Ella no estará en toda la semana y Chrono tampoco, así que tendré la casa para mi sola, tal vez un poco de paz y soledad me haga pensar bien las cosas.
― Me parece bien. Así podrás ver que lo que haces está mal y así Takamachi no estará... ― Pero Signum no pudo terminar la frase.
― ¡CLARO QUE NO! ― Decía Fate poniéndose de a la altura de Signum.
― ¡¿Perdón?!
― No quiero que ella sepa dónde estoy.
― ¿Por qué no?
― Si lo sabe ira a buscarme y no quiero verla… o no podre controlarme y tal vez le diga algo de lo que luego pueda arrepentirme.
― ¿Entonces que se supone que le diremos cuando pregunte por ti?
― ¿No se? Que tuve que salir a una misión urgente y que regresare en una semana. Además sin Hayate aquí no sabrá a quien preguntarle si es cierto o no. Ya vez que Hayate siempre le suelta todo lo que quiere saber.
― Mmm... En eso tienes razón y como la ama hace días que no está, tendrá que esperar a que llegue ella o tú.
― Espero que sea yo antes que ella. Aunque la verdad no me importa ya si Hayate le dice que mi supuesta misión es una mentira. ― Decía Fate acostándose sobre sus brazos cruzados en la baranda.
― En verdad que te afecto. ¿He?
― No para nada. Solo todo mi mundo se vino abajo en cuestión de segundos, casi nada. Por cierto eso fue sarcasmo.
― Se lo que es el sarcasmo. Y sé cuándo me lo dicen, no tienes que aclarármelo. En verdad que te pusiste insoportable. ― Le reclamaba Signum cruzando los brazos.
― Lo siento, creo que no estoy pensando muy bien. Mejor me voy a casa de Lindy Oka-san. ― Decía Fate levantándose de su posición.
― Si es lo mejor. Necesitas descansar y pensar las cosas con calma.
― Si. Gracias Signum, por escucharme... y aguantarme.
― No te apures para eso estamos las amigas.
― Je, je. Nos vemos. Y por favor es en serio. No le digas a Nanoha donde estoy. ¿Sí?
― Mmm... ― Signum solo movía la cabeza en señal de desaprobación.
― Por favor Signum. Si la veo así como estoy ahora que solo pienso tonterías y que los celos me corroen, solo la lastimare y es algo que me prometí jamás haría. ― Signum solo suspiraba para sí.
― Esta bien. No le diré nada. ¡Pero...! Solo por una semana. Si después de eso no regresas a tu casa o le aclaras algo a Takamachi le diré donde estas. ¿De acuerdo?
― Esta bien Signum. Gracias por todo. Nos vemos.
― Cuídate Testarossa.
Fate camino todo el trayecto hasta la casa de su madre la Almirante Lindy Harlaown, cabizbaja y pensativa, como Fate había dicho la casa estaba vacía y el silencio reinaba en ella. Desde que ella se fue a vivir con Nanoha, la casa era solo de su madre y Chrono, al menos hasta que él se casara con Amy, pero como ahora, ambos estaban ocupados con sus obligaciones en el TSAB, la casa se sentía aún mas sola y vacía. "Igual que mi corazón"; pensó Fate adentrándose en esa casa que hacía años había sido su único hogar hasta que se mudó con su amada amiga. Subió a su habitación; aún estaba como la dejo hace años. Su madre jamás dejo de extrañarla por eso nunca movió nada de esa habitación. Y ahora se sentía como hace años cuando se dio cuenta de lo que sentía por su amiga.
― Esto es un déjà vu. ― Se decía Fate ―. Paso lo mismo aquella vez que tuve mis primeros celos por Nanoha. Cuando la vi abrazada de ese maldito hurón. Al menos después Nanoha me aclaro que lo que paso, fue que se tropezó y Yuuno solo la atrapo para evitar que no se hiciera más daño y como todos lo confirmaron mis celos se pasaron, pero en ese momento y los ojos con los que la miraba Yuuno me hicieron pensar otra cosa.
Fate llego a su habitación y entro sin prender la luz, solo cerró la puerta detrás de ella y se dejó caer en la cama mirando al techo de su habitación, esa habitación que la vio llorar por Nanoha tantas veces y que ahora la volvía a ver igual.
― ¿Qué me hiciste? ¿Qué me diste? ¿Por qué a pesar de sentir mi corazón destrozado por ti, sigo amándote de esta manera? Desearía odiarte con toda mi alma Nanoha Takamachi... ― Se decía Fate mientras se tapaba el rosto con un brazo y las lágrimas volvían a salir como ríos embravecidos ―. Pero la verdad es que... En mi corazón solo existe amor hacia ti. Jamás podre odiarte por más cosas malas y ruines que me hicieras. Te amo Nanoha. Te amo con toda mi alma, con todo mi corazón y con todo mi ser.
Sus lágrimas no paraban de salir y Fate siguió llorando hasta por fin quedarse dormida, en esa misma habitación que fue y seguirá siendo mudo testigo de su tristeza y de su dolor.
En ese mismo momento en la residencia Takamachi una chica castaña pensaba en cierta chica rubia...
― "¿Fate-chan dónde estás? ¿Por qué no has llegado aún? ¿Qué no sabes la falta que me hace tu compañía? Fate-chan te necesito tanto a mi lado." ― Pensaba una triste Nanoha que abrazaba la almohada de Fate ―. "¿Por qué me siento así? ¿Por qué me hace tanta falta Fate-chan? ¿Sera porque desde el accidente de mi padre me sentí sola y cuando Fate-chan llego ese sentimiento se fue? ¿Qué es lo que en verdad siento por ella? ¿Qué? ¿Es como mi hermana o como mi amiga o como...? No... ella jamás me vería de esa manera, para ella solo soy su mejor amiga nada más, aunque yo quisiera ser más que solo eso. ¿Fate-chan que me has hecho? ¿Por qué no puedo seguir viéndote como solo una amiga?"
Las lágrimas empezaron a salir solas sin que Nanoha pudiera detenerlas, pero sabía que las necesitaba, necesitaba desahogar su corazón, dejar salir toda la frustración, dejar que su miedo y su tristeza salieran de su cuerpo; y así lo hizo hasta quedarse dormida sin soltar ni un momento la almohada, ni de oler el perfume de su querida "amiga" Fate-chan, o al menos eso creía.
