Hola. Yo de nuevo (n.n) aquí les traigo otro capitulo de mi historia, aquí introduzco ya mas formalmente a dos personajes que son de mi invención, son mas que nada para darle algo de trama a la historia y bueno para presumirlos (n.n), espero les gusten las situaciones que puse en este capitulo, trate de hacerlo algo cómico para darle variedad a la historia, agradezco sus comentarios (aunque se que no son muchos (T_T); como sea solo, lean, disfruten y diviertanse. Los vere luego con una actualización mas y espero sus comentarios. Bye bye.
Magical Girl Lyrical Nanoha y Panty And Stocking With Garterbelt no me pertenecen son propiedad de sus respectivos creadores.
Episodio XXIII
La mañana transcurría de manera normal para todos en la unidad 6, excepto para tres chicas que tenían sus propios problemas y pensamientos, pero en especial para una chica de cabello castaño la cual acababa de regresar de un viaje obligado a las cimas de los montes Himalaya en la tierra, lo cual había provocado que regresara algo, por no decir muy enferma...
― (Achis, achis, achis)
― Meister, Sie sollten sich Fräulein Shamal in Anwesenheit sehen für diese Krankheit. (Maestra, debería ir a ver a la señorita Shamal para que le atienda esa enfermedad).
― No quiedo, ya se do que me hadá si me apadezco pod adllá, me empezada a dar sus menjudjes esos pada da gdipe que saben hodibdes.
― Aber... Ist es nicht besser, dass, krank zu sein für Tage? (Pero... ¿No es mejor eso, que estar enferma durante días?)
― Clado... Que no Schwedtkdeuz. No idé, no idé, no idé y no idé (Achis, achis, achis).
― Aber es ist töricht. (Pero que necia es)
En otra parte de la Unidad 6 unas chicas se aproximan a la oficina de la Comandante Yagami. Una chica media como 1.68 mts de alto, de piel blanca y ojos color miel, cabello negro largo hasta media espalda con destellos en azul rey; iba vestida con un uniforme color negro, botas de tacones altos de piel hasta arriba de las rodillas en color negro con espuelas, las cuales hacían un sonido distintivo al caminar, minifalda a medio muslo, blusa azul rey y corbata negra tipo de caballero, saco negro tipo gabardina, por el frente le llegaba a la cintura y por detrás era largo hasta debajo de las rodillas con una abertura al centro del faldón del saco parecido a un smoking, en la corbata llevaba un pin consistente en un cuadro azul con bordes plateados y al centro en plata el número XXIII. Mitones o guantes sin dedos como lo de los motociclistas, de piel en color negro. Sobre todo esto un capa de dos vistas que llegaba hasta sus talones, azul por dentro y negro por fuera, todo el borde de la capa por el lado negro era en color azul y por el lado azul en color negro, sobre sus hombros y cubriendo su cuello, solo dejando una abertura frente a su rostro, lo suficientemente amplio para poder verlo y que llegaba a la altura de su nariz un cuello rígido de tela, en el cual se apreciaban a cada lado del rostro y en la nuca una flor de Liz y el resto del cuello adornos de hierbas como pasto, todo en color plata, rematando el atuendo un sombrero tipo australiano negro con la ala derecha plegada hacia arriba, con una insignia en plata al frente y al centro del sombrero, consistente en un águila bicéfala parada sobre el número XXIII y bajo esta una estrella y a los costados dos más también en plata.
Junto a ella caminaba otra chica unos 5 centímetros más baja, de piel un poco menos blanca más morena y con ojos color rosa igual que su cabello largo hasta debajo de los hombros, ella iba vestida con un uniforme azul claro, con adornos en rosa en cuello, puños y en toda las orillas del saco, este uniforme consistía en falda un poco arriba de la rodilla, blusa blanca, corbatín azul y un saco azul, además de botas de tacones altos color blanco de piel a media pantorrilla. Mitones o guantes sin dedos como lo de los motociclistas, de piel en color negro. Del lado izquierdo de su saco una insignia en plata con el numero XXIII; esta chica llevaba en la mano un maletín negro grande.
― Puedes decirme de nuevo... ¿Para qué vamos a verla? ― Decía la chica de cabello rosado.
― Porque tenemos que saber cuál es el motivo por el que estamos aquí. Los mandos no nos han dicho el motivo y mi hermano esta inquieto, así que como ella es la comandante de esta unidad, es seguro que ella debe de saber algo.
― Pero... ¿Cómo sabes que ya llego? Ayer que le preguntamos a Rein-chan aun no sabía nada de ella. Ni siquiera sabía cuándo regresaría.
― Je, je. Deje dicho en recepción que cuando la vieran llegar me avisaran de inmediato y hace unos cuantos minutos me hablaron para decirme que había entrado. Así que solo le di tiempo para que se acomodara en su oficina antes de empezar a molestarla.
― Te gusta molestar a Yagami. ¿Verdad? ― Decía la chica con un tono de molestia.
― Claro que me gusta. Sabes muy bien que me encanta molestar a las personas que me interesan y ella no es la excepción. La quiero mucho.
― Mmm... ― La chica peli rosa solo miraba al frente con la mirada molesta, cosa que la otra chica noto.
― ¿Fiusha?
― Mmm... ― Respondía Fiusha con tono molesto.
― ¿Qué tienes? ― Le preguntaba la otra chica sujetándola del brazo para detener su marcha.
― No tengo nada, en serio.
― Eso no es cierto. De un momento a otro te pusiste seria. Y sabes que no me gusta verte así, me encanta ver tu sonrisa.
― No es nada Aixa. Te lo aseguro.
― Pero Fiusha. ¿Acaso dije algo malo? Si solo estábamos hablando de Hayate y... ¡Ooooh! Ya sé que tienes. ― Aixa la miro con ojos picaros ―. Estas celosa porque dije que quería mucho a Hayate. ¿Verdad?
― C-Claro que no. A mí me da lo mismo a quien quieras o no. ― Decía Fiusha sonrojada y desviando la mirada.
― Vamos amor. ― Aixa abrazaba a Fiusha por el cuello ―. No tienes por qué ponerte celosa, tu eres a la única a la que amo. Hayate solo es una buena amiga. Y además... ¿Anoche no fue suficiente que te demostrara mi amor por más de tres horas?
― ¡¿QUEEEEEEEEEEEEEEEEEEE?! ― Fiusha gritaba roja y sorprendida ― ¿Fueron tres horas? ¿Segura?
― Claro. Recuerdas que mi hermano me hablo a eso de las 10 y no me dejaste hablar bien con él porque empezaste con tus caricias, y cuando terminamos vi el reloj de la habitación iban a ser las 2 de la mañana, te iba a decir pero caíste redondita. ― Le decía Aixa con una mirada picara.
―B-Bueno... Y como no caer rendida después de... De todos esos clímax que me hiciste sentir. ― Fiusha estaba más que roja, contrastaba drásticamente con su cabello rosa.
― Mmm... Ahora que lo dices tienes razón. ― Aixa hacia ademan de pensar ―. Creo que entre las dos tuvimos como 10. Ji, ji, ji.
― Si, tal vez, y fue rico, pero...
― ¿Pero? ¿Es que acaso hice algo mal?
― No para nada, es solo que... ― Fiusha miraba de reojo a todos lados preocupada ―. Este no es tiempo, ni lugar para hablar de eso Aixa pervertida.
― ¿Por qué? ¿Es malo hablar con mi novia y la mujer a la que amo tanto? Además aquí ya todos saben de nuestras gustos tanto de nosotras como las de mi hermano.
― Lo sé, pero eso no deja que sea vergonzoso estar en medio del pasillo diciendo y haciendo esas cosas.
― ¿Haciendo? ¿A qué te refieres con "haciendo"? ― Preguntaba Aixa con mirada inocente.
― Aixa... ― Fiusha empezó a poner una cara de molestia ―. No te hagas la tonta, desde que empezamos a hablar de eso me has estado manoseando el trasero, no es que me moleste que lo hagas, pero no en público... ¡Se un poco más pudorosa! ¡Eres una comandante por los Dioses! Da el ejemplo. ― Le decía mientras le quitaba las manos de su trasero.
― Mmm... Está bien ya no lo hago. Pero me encanta, lo tienes tan suave. ― Le guiñaba el ojo.
― Aish... Ya contrólate por los Dioses. ― Decía Fiusha negando con la cabeza.
― Si me prometes que volveremos a pasar por el cuarto de archivo muerto. Me controlo.
― ¡Aixa! ¡Me sorprendes!
― ¿Por qué?
― Regularmente soy yo la que esta acosándote y pidiéndote que vayamos al cuarto de archivo muerto. ¡Pero ahora eres tú la que me lo pide!
― Bueno, es que hoy me levante del lado bueno de la cama. ― Le decía Aixa con una sonrisa pícara.
― Siempre te levantas del mismo lado.
― Si, pero no siempre paso sobre ti para levantarme y siento tu cuerpo.
― Aixa no cambias. ― Fiusha se lamentaba negando con la cabeza.
― Ji, ji, ji... Bueno ya vamos con Hayate que aún tenemos mucho que hacer.
― Ok. Vamos... Pervertida. Je, je, je.
Ambas se dirigieron a la oficina de la Comandante Yagami... Mientras tanto en recepción una chica de cabello aqua hacia una llamada telefónica...
― ¿Si? ¿Florería "La Vie En Rose"?
― Sí. ¿En qué le podemos servir?
― Quisiera que enviaran un ramo de rosas al edificio de la Unidad 6.
― Muy bien. ¿A nombre de quien lo enviamos?
― Nanoha Takamachi.
― ¿Quiere poner alguna tarjeta?
― Si por favor, quiero que diga... ― La chica miro a la recepcionista y se giró al lado contrario de la chica para susurrar el mensaje de la tarjeta.
― Ok. Muy bien llegara ahí en el transcurso de una hora.
― Gracias.
La chica agradecía a la recepcionista por prestarle el teléfono y se retiraba del lugar, pero al dar vuelta en una esquina otra chica de cabello morado apareció en recepción y pidió el directorio y después de buscar, pidió el teléfono...
― ¿Si? ¿Florería "La Vie En Rose"?
― Sí. ¿En qué le podemos servir?
― Quisiera que enviaran un ramo de rosas al edificio de la Unidad 6.
― Muy bien. ¿A nombre de quien lo enviamos?
― Fate Testarossa.
― ¿Quiere poner alguna tarjeta?
― Si por favor, quiero que diga... ― La chica miro a la recepcionista y se giró al lado contrario de la chica para susurrar el mensaje de la tarjeta igual que la chica anterior, lo cual molesto a la recepcionista.
― Ok. Muy bien llegara ahí en el transcurso de una hora.
― Gracias.
Le agradeció a la recepcionista y se retiró del lugar, la chica de recepción se le quedo mirando, se le hizo raro que dos personas mandaran flores y además... "¿Qué se pensaban para susurrar los mensajes? Ni que fuera chismosa o algo por el estilo", la recepcionista ya no le dio más importancia y siguió con su trabajo; pero en ese momento llego otra chica de cabello azul claro pidiendo el directorio telefónico y el uso del teléfono.
― ¿Si? ¿Florería "La Vie En Rose"? ― La recepcionista volteo a ver a la chica y pensó "¿Otra más pidiendo mandar flores y a la misma florería?", la chica solo negó con la cabeza y volvió a lo que estaba.
― Sí. ¿En qué le podemos servir?
― Quisiera que enviaran un ramo de rosas al edificio de la Unidad 6.
― Muy bien. ¿A nombre de quien lo enviamos?
― Fate Testarossa. ― La recepcionista se asombró de que la capitana Testarossa fuera popular.
― ¿Quiere poner alguna tarjeta?
― Si por favor, quiero que diga... ― La chica miro a la recepcionista y se giró al lado contrario de la chica para susurrar el mensaje de la tarjeta igual que las dos chicas anteriores, lo cual incomodo a la recepcionista.
― "Ok. Esto ya se volviendo muy incómodo". ― Pensó la recepcionista.
― Ok. Muy bien llegara ahí en el transcurso de una hora.
― Gracias.
La chica le agradeció a la recepcionista y se fue. La recepcionista estaba confundida ahora más que antes, no se le hacía raro que la capitana Takamachi, recibiera flores, pero que dos personas mandaran flores a la capitana Testarossa, eso la confundía. Mientras la recepcionista seguía con sus pensamientos la voz de una chica la saco de sus cavilaciones, era una chica de cabello negro y le pidió el directorio y el teléfono.
― "¿Otra vez?" ¿Qué es el día de enviar flores o qué? Y... ¿Por qué a mí nadie me envía flores?" ― La recepcionista mentalmente hacia cara de sufrida.
― ¿Si? ¿Florería "La Vie En Rose"? ― La recepcionista volteo a ver a la chica.
― "¿Otra más? ¿Pero qué está pasando?" ― Miro a la chica al teléfono disimuladamente.
― Sí. ¿En qué le podemos servir?
― Quisiera que enviaran un ramo de rosas al edificio de la Unidad 6.
― Muy bien. ¿A nombre de quien lo enviamos?
― Fate Testarossa.
― "¿Otra más para la capitana Testarossa? Con ella ya son tres".
― ¿Quiere poner alguna tarjeta?
― Si por favor, quiero que diga... ― La chica miro a la recepcionista y se giró al lado contrario de la chica para susurrar el mensaje de la tarjeta igual que las tres chicas anteriores, lo cual molesto a la recepcionista.
― "Muy bien esto ya no es incómodo, esto ya es molesto". ― Pensó la recepcionista ―. "Ni que fuera chismosa"
― Ok. Muy bien llegara ahí en el transcurso de una hora.
― Gracias.
La chica agradeció y se fue de ahí rápidamente como escondiéndose de algo o de alguien, la recepcionista se levantó y observo como la chica se iba tratando de ocultarse. Se le hizo raro, más raro que las otras tres chicas. Pensando en lo que pasaba e intentando comprender la reacción de la chica de cabello negro, volteo al frente solo para ver a una chica rubia que actuaba de igual manera que la chica de cabello negro que acaba de irse y con una cara de asombro se le quedo mirando hasta que la chica rubia llego a recepción...
― Etto... Me podrías prestar...
― ¡Ya se, ya se! Te presto el directorio telefónico y el teléfono porque necesitas hacer una llamada.
― Etto... ¡Sí! ― Respondía la chica rubia sorprendida ―. ¿Cómo es que lo supiste?
― Por nada, solo me lo imagine ― Decía la recepcionista suspirando y con cara de derrota entregándole el directorio y el teléfono ―. Por cierto, deberías de buscar la Florería La Vie En Rose, es bastante popular.
― Etto... Si... ¿Gracias? ― Respondía la chica rubia sin entender lo que la recepcionista le decía y busco la nombrada florería ―. ¿Sí? ¿Florería "La Vie En Rose"?
― Sí. ¿En qué le podemos servir?
― Quisiera que enviaran un ramo de rosas al edificio de la Unidad 6.
― Muy bien. ¿A nombre de quien lo enviamos?
― Signum... ― La chica se quedó pensando sin saber que decir hasta que se le ocurrió preguntar a la recepcionista ―. Permíteme. Este... Disculpa.
― Si ¿Qué sucede?
― ¿Cómo se llama capitana Signum? ― Preguntaba la chica tapando la bocina del teléfono.
― Signum Wolkenritter.
― A Gracias. ― La chica volvía a su llamada ―. Signum Wolkenritter.
― ¿Quiere poner alguna tarjeta?
― Si por favor, quiero que diga... ― La chica miro a la recepcionista y se giró al lado contrario de la chica para susurrar el mensaje de la tarjeta igual que las cuatro chicas anteriores, lo cual enfureció a la recepcionista.
― "Muy bien, esto ya fue demasiado, no soy chismosa. ¿Porque todos se esconden cuando hablan? ". ― Pensó la recepcionista con cara de tristeza ―. "No soy chismosa... En serio."
― Ok. Muy bien llegara ahí en el transcurso de una hora.
― Gracias.
La chica rubia agradeció la ayuda y se retiró igual como llego, intentando esconderse de alguien. La recepcionista solo miraba hacia donde la chica rubia desapareció y solo quedo aún más confundida con tantas flores y tarjetas secretas que fueron enviados el día de hoy, sobre todo para la capitana Testarossa, volvió a su trabajo intentando olvidar todos esos sucesos extraños y tratando de consolarse después de sentirse la chismosa del barrio.
Mientras tanto en otra parte del edificio dos chicas llegaban a una oficina...
Toc-Toc
― Adedante ― Decía una chica enferma desde dentro.
― Perdón... ¿Podemos pasar? ― Preguntaba una chica de cabello negro con destellos en azul asomándose por la puerta.
― Ya te dije que sí. ¿No me oíste? (Cof, cof)
― Perdona es que oí que decían algo pero no entendí que fue.
― Tú sodo pasa de una vez (Achis, achis)
― ¿Estas enferma? ― Decía la chica de cabello negro al entrar junto con otra chica de cabello rosa.
― Nooooo. Que va estoy muy bien. ¿Qué no vez?
― Vamos Hayate no te enojes, es solo que en Mid-Childa no es común la gripe, sobre todo porque no hay invierno como en la tierra.
― Pues ya vez yo si estoy enfedma de gdipe. (Cof, cof) ― La chica se sonaba la nariz.
― Y mormada... ― Decía la chica de cabello rosa ―. Te oyes muy raro Yagami, je, je, je. Y no hagas eso tan fuerte o te sacaras el poco seso que te queda.
― Ya cádllate fdesa fastidiosa ― Decía Hayate molesta por las bromas de ambas chicas.
― Vamos Hayate, no te enojes. Te gusta molestarnos a todos, pero no que te molestemos. Aguántate, eso se llama Karma. Y ahora se te está devolviendo ― Decía la chica de cabello negro sentándose frente al escritorio de Hayate.
― Me impodta poco, no me gusta que se budlen de mi cuando estoy enfedma.
― Sé que no te gusta, porque siempre te pasaba eso cuando no podías caminar. Pero en aquel entonces no era culpa tuya, pero si ahora estas enferma de gripe, es porque no te cuidaste bien y eso... Si es culpa tuya Yagami.
― ¿Y ya fuiste a ver a Shamal? ― Preguntaba la chica de cabello rosa.
― ¿Pada que me de sus hodibles medicinas? No gdacias. Así estoy bien.
― Hay no puede ser. ― Decía la chica de cabello negro negando con la cabeza ―. Sí que eres necia Yagami. (Suspirando) Bueno, ― la chica de cabello negro se levantó y dándole la espalda a Hayate, y quitándose sus mitones, abrió su maletín buscando algo dentro ―, tienes dos opciones Hayate... O te subes la falda y te bajas la tanga o... que Fiusha te suba la falda y te baja la tanga.
― … ― Hayate no entendía lo que le estaba diciendo ―. ¿De qué diabdos estás habdando Aixa?
― Que o te acomodas y te bajas la ropa para inyectarte o Fiusha tendrá que hacerlo por ti.
― Haaaa eso... ― Hayate se quedó cayada procesando lo dicho ―. ¿¡QUEEEEEEEEEE?! ¡ESTAS DOCA YO NO ME VOY A DEJAD INYECTAD Y MENOS POR TI MATASANOS DED DEMONIO!
― Vamos Hayate, es lo mejor para ti. Con esto para mañana ya estarás muy bien y en cambio con los jarabes de Shamal tardarías días en mejorarte.
― NO, NO, NO, NO, NO Y NO. ¡NO QUIEDO QUE ME INYECTES MATASANOS!
― Ya te dije tienes dos opciones y no me iré de aquí hasta ponértela, mira ya está lista ― le decía Aixa mostrándole la inyección ya lista ―, y ya deja de llamarme "MATASANOS", soy igual o mejor médico que Shamal, y a ella no le dices matasanos.
― EDLLA NO ES UNA CIENTIFICA DOCA COMO TU. Y TU SABES MUY BIEN QUE NO ME GUSTAN DAS INYECCIONES POR TODO ED TIEMPO QUE DA PASE EN EL HOSPITAD.
― Lo sé, pero solo será un piquetito, además soy buena novillera, nunca he tenido problemas con las banderillas ― le decía con una mirada y una sonrisa traviesa en tu rostro ―. Y solo porque he hecho unos cuantos experimentos que han volado mi laboratorio no quiere decir que sea una científica loca.
― Ba... ¿Bandedidllas? ― Hayate tenía una cara de asombro ―. ¡¿ME ESTAS COMPADANDO CON UNA VAQUIDLLA?!
― Hay claro que no Yagami, mi novia no te haría eso pero... Bueno, ya tienes las ubres, je, je, je. ― Le decía Fiusha señalando sus pechos.
― ¡FIUSHA DEJA DE MIDADME DOS PECHOS! ― Hayate se tapaba los pechos lo mejor que podía.
― Aunque esto es muy gracioso, ya estuvo bueno ― decía Aixa seria ―. O te los bajas o te los bajo tú decides Yagami.
―Mmm... Está bien. ― Hayate se acomodaba sobre el escritorio, subiéndose la falda y bajándose la ropa interior.
― Wow... ― decían Aixa y Fiusha.
― ¿Qué pasa? ¿Pod qué da sodpdesa?
― En verdad traes tanga. Yo lo decía de broma. ― Decía Aixa haciendo que Hayate se pusiera más roja que un tomate por ese comentario.
― Hasdo de una madita vez matasanos.
― Esta bien, ya. ― Aixa tomo un algodón con alcohol y se lo paso a Hayate por la zona a tratar y en cuanto ella sintió el frió del algodón con alcohol...
― HAY, HAY, HAY... DUELE, DUELE... DUELE MUCHO... HAY, HAY, HAY, HAY, HAY, HAY...
― No seas exagerada Hayate. Ya termine y ni cuenta te diste.
― ¿En sedio ya tedminaste?
― Claro, tengo buena mano, para que veas.
― (Suspirando) Menos mad que ya todo paso. ― Decía Hayate estirándose sobre su escritorio relajándose.
― Pues sí, pero Yagami... ¿Nos vas a mostrar esa linda cara todo el día, o te vas a vestir? Me estás dando ideas no muy sanas ― Decía Fiusha y al momento Hayate aún más roja y tan rápida como el rayo se vistió.
― Pad de pedvedtidas ― Decía Hayate molesta.
― ¿Nosotras? Tú eres la pervertida de este lugar. Tu nos estas mostrando el trasero cuando ya deberías de haber vestido. ¿Quién es la pervertida? ¿Eh?
―Ya basta Fiusha, deja a Hayate en paz, quieres. ― Fiusha solo una mueca de disgusto ―. Bueno a lo que venimos. ¿Hayate sabes porque los altos mandos nos pidieron que trajéramos a la Legión?
― Mmm… ¿Están aquí con su Degión? ― Preguntaba hayate sentándose en su sillón y saltando un poco cuando sintió un leve dolor en donde la habían inyectado.
― Si, tenemos como tres días, y aun no sabemos a qué hemos venido.
― Pues como yo vod llegando no sabdía decidte ― En ese momento tocaron a la puerta. ― Adedante.
― Ama Hayate, que bueno que ya volvió ― Rein entraba flotando a la oficina con un folder en las manos.
― Si ya pod fin.
― ¿Y qué tal los montes Himalaya?
― ¿Montes Himalaya? ¿Qué diablos hacías en los Himalaya Hayate? ― Preguntaba Aixa.
― Etto... Yo nada... ― Reía Hayate nerviosamente.
― ¿Rein-chan?
― Se fue a esconder allá porque envió a la capitana Fate a una misión que sabía que no le iba a gustar y para evitar que la matara cuando volviera, por eso se fue a esconder en ese lugar. ― Decía de lo más natural y de un solo golpe
― ¿A una misión? ¿Pues a donde la mandaste?
― A Daten City.
― ¡¿DATEN CITY?! ― Preguntaban asombrada Aixa y Fiusha.
― Con razón quería matarte, ese lugar en horrible es peor que cualquier zona roja de alguna gran ciudad. ― Le decía Aixa.
― Bueno pedo fue por tdabajo tenía que enviadla (Achis, achis, achis) Pod ciedto Dein. ¿Qué tdaes ahí?
― Acaba de llegar es una orden de los altos mandos para la Legión XXIII. ― Entregándole el folder a Hayate y empiezar a leerlo.
― Mmm... Esto es justo do que ustedes estaban pdeguntando Aixa. Según esto, están aquí pada una exhibición de como tdabaja una veddadera degión domana.
― ¡EXHIBICIÓN! Y para eso tanto relajo... Odio a tus jefes Hayate ― Decía Aixa molesta.
― Pues si tú estás molesta imagínate a Ketzal. ― Decía Fiusha.
― Pues mi hermano no lo va a tomar muy bien que digamos.
― ¿Entonces qué haremos?
― Pues no queda más que seguir ordenes Fiusha, tendremos que ir con mi hermano para decirle y volver a la tierra por los uniformes romanos para la legión y por Daidouji para que arregle lo que haga falta.
― Mmm... Bueno ya que.
― Bueno Hayate nos retiramos ya sabemos lo que queríamos.
― Muy bien, nos vemos duego y gdacias. ― Respondía Hayate.
― No te apures para eso estamos los amigos ― Decía Aixa mostrándole una sonrisa ― Nos vemos Hayate, Rein-chan.
― Nos vemos chicas ― Se despedía Fiusha.
― Nos vemos ― Se despedían Hayate y Rein.
