Buenas, buenas... Yo de nuevo reportandome y pidiendo una disculpa por mi retraso en actualizar esta historia, he tenido algunos problemas, ademas de un poco de falto de inspiración, pero ya esta aquí el siguiente capitulo de su novela favorita. (n.n) Espero poder actualizar pronto y tener el siguiente capitulo lo mas pronto posible y que les agrade como siempre. Bueno espero que disfruten su lectura y que la historia les siga gustando como hasta ahora. Gracias por leer y espero sus comentarios. Gracias.-

Magical Girl Lyrical Nanoha y Panty and Stocking Wtih Garterbelt son propiedad de sus respectivos creadores.


Episodio XXXI

Hospital de la Sección 6; 8:00 a.m.

Nanoha dormía apaciblemente recuperándose de las heridas recibidas la noche anterior. A su lado, una chica rubia sentada a un costado de la cama, dormía apaciblemente recostada sobre la cama mientras sujetaba la mano de Nanoha. En las dos una hermosa sonrisa se reflejaba en sus caras, después de haber confesado sus sentimientos.

― Nanoha... ― Decía Fate en sueños.

― Fate-chan... ― Decía Nanoha igual en sus sueños.

Bodega abandonada en algún lugar de Mid-Childa; 8:00 a.m.

Una chica que dormía sobre unos cartones, gemía y sollozaba entre sueños, las muecas en su rostro mostraban miedo, desesperación y dolor, las lágrimas salían de sus ojos sin poder detenerlas, en sus sueños pedía que aquella persona que le estaba causando daño la dejara y sus gritos se volvían más lastimeros y desgarradores a cada minuto. Lejos de ahí al otro extremo de la bodega, oculta de la luz del día en una esquina oscura, otra chica se hacía ovillo llorando con desespero, tapando sus oídos con fuerza, intentando hacer que esos gritos desgarradores provenientes de su hermana menguaran o desaparecieran, pero la soledad de la bodega solo hacía que el eco los aumentara, taladrando sus oídos y su cerebro, provocándole igual o más dolor que el que su hermana estaba recibiendo en sus sueños. Scanty lloraba a la par que lloraba Kneesocks en sueños. Ambas sufrían por lo ocurrido la noche anterior. Una, Kneesocks, recordando una y otra vez en sus sueños como la persona que más amaba abusaba de ella. La otra, Scanty, recordando una y otra vez la cruel realidad de lo que había ocurrido, ella abusando de su amada hermana.

― Que se detenga... Que se detenga... Que se detenga... Por favor que se detenga... ― Murmuraba entre sollozos una y otra vez Scanty intentando no escuchar los gritos de dolor de su hermana sin poder reconfortarla como en mucha otras veces había hecho.

Esa noche, muchas cosas habían ocurrido. La moneda había sido lanzada y las dos caras de la misma moneda se presentaron para las dos parejas. Para Nanoha y Fate la felicidad les sonreía. Ahora eran una pareja formal. Ambas habían confesado sus sentimientos la una a la otra y ahora eran felices sabiendo que su vida juntas mejoraría. Para Scanty y Kneesocks, el dolor era el lado de la moneda que les había tocado. El dolor y el sufrimiento las cubría, Scanty había actuado dejándose llevar y en consecuencia Kneesocks sufría. No sabía cuánto su relación cambiaría después de eso, pero nunca volvería a ser igual, la felicidad ya no les sonreiría como antes.

Hospital de la Unidad 6: 10:00 a.m.

― Hola Nanoha-chan. ¿Cómo sigues?

― Hola Hayate-chan. Bien gracias. ¿Cómo va la búsqueda?

― Justamente de eso queremos hablar.

― ¿Queremos?

― Bueno... Creemos que tienes derecho a saber cómo la investigación después de lo que te paso.

― ¿Creemos? ¿Quiénes?

― Bueno, Lindy-san, Fate-chan y yo.

― ¡Ha! Entiendo. Oye por cierto. ¿No has visto a Fate-chan? Quedo en venir a verme temprano.

― Bueno... Etto... Fate-chan... ― Hayate estaba nerviosa.

― Hayate-chan... ¿Dónde está Fate-chan?

*Suspiro* Por favor no te enojes Nanoha pero... Lindy-san creyó conveniente que le avisaran a tu familia y bueno Fate-chan ha ido a informarles y también...

― ¡¿QUEEEEEE?! Hayate-chan no me digas que Fate-chan va a... ― Decía Nanoha asustada.

― Noooo... No creo que llegue a tanto. Si quería pero... La convencimos que eso es algo que tú tienes que decirles.

― Menos mal. ― Decía Nanoha más tranquila.

― Pero dijo que los traería hoy para que les informaras.

― ¡¿QUEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE?! ¡¿PERO FATE-CHAN ESTA LOCA?! No puedo decirles a mis padres que me gustan las mujeres, no ahora... Aun no estoy lista para decírselos.

― Nanoha...

― ¿Qué pensaran de mí?

― Nanoha...

― ¡Me quitaran a Vivio!

― ¡NANOHAAAAAAAAAAAAAAAA! ― Gritaba Hayate molesta.

― ¿Sip? ― Respondía Nanoha mirando asustada a Hayate.

― Primero; no te pueden quitar a Vivio, ya eres mayor de edad, segundo; puedes ser madre soltera si quieres, tercero; pensé que ya no te importaba lo que pensaran de ti y que por eso te le habías declarado a Fate-chan.

― Cierto, lo siento Hayate-chan. ― Decía Nanoha apenada.

― ¿Entonces les dirás todo?

― Claro tan pronto como...

― Nanoha... Nanoha... ¿Estas bien amor? ― Decía una mujer idéntica a Nanoha pero con más años encima que entraba a la habitación.

― Mama... Tranquila estoy bien. No fue nada grave.

― Cielo... ¿Cómo estás? ― Preguntaba un hombre mayor.

― Bien papa, gracias por preocuparse por mí.

― Eres nuestra hija, haríamos mal si no nos preocupáramos amor. ― Respondía Momoko Takamachi.

― ¿Y mis hermanos?

― Se quedaron afuera hablando con Fate-chan. Que por cierto estaba muy nerviosa cuando me vio. ― Decía Shiro Takamachi.

― ¿Así? Nyahahaha... ― Reía Nanoha nerviosa.

En ese mismo momento afuera de la habitación de Nanoha...

― Fate-chan...

― ¿Si? ¿Qué pasa Miyuki?

― Ven tenemos que hablar los tres...

― ¿Tre... Tres? ― Fate veía nerviosa a Miyuki y Touya los hermanos de Nanoha.

― Fate-chan, desde que llegamos estas más nerviosa que nunca. ― Decía Miyuki

― Y en ti eso es muy raro Fate. Solo hay algo que te pone tan nerviosa y ese algo tiene ojos azules y cabello castaño. ― Le decía con tono de broma Touya.

― ¡¿Queeeee?! ― Fate se puso roja de vergüenza.

― Vamos Fate-chan. ― Le decía Miyuki ―. Desde que te conocemos Touya y yo nos hemos dado cuenta que tu relación con Nanoha es más que solo amistad.

― Pero... Pero...

― Fate... A nosotros no nos molesta que tú y Nanoha tengan algo, mientras sea algo serio y no solo juegos. ― Le decía Touya muy serio.

― No... Claro que no son juegos. Yo... Yo la amo más que a mi vida. ― Decía bajando la mirada por la pena.

― Eso lo sé. ― Decía Miyuki con una sonrisa pícara.

― ¿A qué te refieres Miyuki? ― Preguntaba Touya.

― Bueno... Nanoha ya me había confesado que estaba enamorada de Fate-chan.

― ¿Queeee? ― Preguntaron Fate y Touya.

― Hace algún tiempo, atrape a Nanoha confesándosele a Fate-chan frente al espejo. Así que le pregunte qué era eso y me confeso lo que sentía por ti, solo que tenía miedo de lo que pensaras Fate-chan.

― ¿Así que tú la estuviste apoyando todo este tiempo? ― Pregunto Touya.

― Así es. Es mi hermanita pequeña, la apoyaría en todo lo que decidiera, al igual que todos en la familia.

― Entonces a los únicos que tienes que convencer para que te dejen ser la novia de Nanoha es a mis padres Fate.

― Eso es lo que me da más miedo, especialmente Shiro-san.

― Papá no es tan malo Fate. Solo que es demasiado sobre protector con Nanoha. ― Decía Touya.

― Bueno aclarado el punto, es hora de enfrentar a tus futuros suegros Fate-chan.

*Suspiro* Cierto Miyuki... Vamos...

Los tres entraron en la habitación donde una abrumada Nanoha intentaba convence a su madre Momoko que todo estaba bien.

― ¡Fate-chan! ― Grito Nanoha al verla entrar.

― Hola Nanoha. ¿Cómo estás?

― Bien gracias Fate-chan. ― Decía Nanoha al momento que se ruborizaba, cosa que llamo la atención de los padres de Nanoha.

― Etto... Chicas... ¿Hay algo que Shiro y yo debamos saber? ― La pregunto de Momoko tomó por sorpresa a ambas chicas.

― Bueno... Etto... ― Decían las dos al mismo tiempo sin saber cómo empezar.

― Creo que deberías empezar por el principio Nanoha-chan. ― Le dijo Hayate.

― Tienes razón Hayate-chan. *Suspiro* Bueno... La verdad... Es... Que... Yo... Bueno... Este... ― Pero fue interrumpida por Hayate ya desesperada por la indecisión de Nanoha.

― La verdad es... ― Hizo una pausa para aumentar la intriga ―. Que las tres hemos tenido un trió sexual y amoroso desde los 15 años y ahora queremos que sea formal, y que ustedes acepten un noviazgo de tres. ¿Qué dicen, podemos? ― Decía Hayate abrazando a sus amigas mientras mostraba una amplia y traviesa sonrisa.

― ¡¿QUEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE?! ― Gritaron todos los presentes al mismo tiempo.

― ¡ESO NO ES CIERTO PAPA! ¡NO HA HABIDO NADA ENTRE NINGUNA DE NOSOTRAS!

― ¡ES CIERTO SHIRO-SAN! ¡NUNCA HEMOS HECHO NADA Y MENOS CON ESTA MAPACHE PERVERTIDA!

Fate y Nanoha intentaban controlar la situación. Hayate veía la escena con simpatía y haciéndose la inocente; el nerviosismo de las chicas era evidente y aunque intentaba parecer calmada y tranquila, la verdad era que su rostro no podía soportar el intentar no mostrar una sonrisa en sus labios. La situación era cada vez más graciosa, hasta que llego un punto en el que no pudiendo soportar más, Hayate estallo en carcajadas.

― ¡JA, JA, JA, JA, JA, JA, JA, JA, JA, JA, JA, JA, JA, JA, JA, JA, JA, JA, JA, JA, JA! ― Todos voltearon y la vieron tirada en el piso muriendo de risa.

Momoko y Shiro la miraban confundidos. Touya y Miyuki, negaban con la cabeza no creyendo lo infantil que podía ser algunas veces y de las bromas pesadas que podía hacer, Nanoha la miraba incrédula sin comprender nada y Fate después de un rato de no comprender nada al fin entendió todo y se puso hecha una furia.

― ¡MAPACHAAAAAAAAAAAAAAA DEL DEMONIO! ¡TE VOY A...!

Hayate empezó a correr por toda la habitación seguida por una encolerizada Fate. Los padres de Nanoha aún no entendían nada de lo que pasaba, solo se limitaban a ver con gracia y diversión la corretiza que Fate le estaba propinando a Hayate, lo cual les recordó cuando eran pequeñas y hacían lo mismo casi todos los días. Después de un rato de risas, Momoko decidió intervenir.

― Fate-chan... ¿No iban a decirnos algo?

― ¿Eh? ― Fate se detuvo de golpe olvidándose por completo de Hayate, la cual estaba escondida debajo de la cama de Nanoha.

― Si Fate-chan, deja de corretear a Hayate... Ya luego arreglaremos cuentas con ella. ― Decía Nanoha poniendo un especial tono siniestro en la última frase, lo cual hizo que Hayate tragara pesado.

― Bueno este verán... Lo que pasa es que... ― Fate estaba muy nerviosa y para darse valor se acercó a la cama con Nanoha.

― Fate-chan yo primero. ― Dijo Nanoha ―. Bueno verán... Lo que pasa es que estoy saliendo con una persona y...

― Y esa persona es rubia y de ojos escarlata. ¿Verdad? ― Pregunto Momoko.

― ¿Cómo? ― Dijeron Fate y Nanoha a la vez.

― Vamos chicas se les notaba a leguas que ambas se querían. Aun no entiendo porque nunca dijeron nada hasta ahora.

― Momoko-san... Usted sabía que yo... Que Nanoha... Que ella... Que nosotras...

― Me lo imaginaba Fate-chan. Entonces... Lo que querías decir Nanoha es que estas saliendo con una chica... ¿No es así?

― Si mamá, eso era. ― Decía Nanoha nerviosa aun.

― Bueno corazón, te hemos apoyado en todo siempre. ― Decía Shiro ―. Te apoyamos cuando, decidiste ser maga, cuando sufriste ese terrible accidente, y cuando te recuperaste y quisiste seguir en la magia... Fue muy difícil aceptarlo, no queríamos que te ocurriera lo mismo de nuevo, pero se te veía tanta pasión en la mirada que no pudimos decirte que no, tampoco cuando decidiste adoptar a Vivio, y ahora igual que en todas esas veces, en tú mirada se ve se brilló tan especial, y no podemos negártelo Nanoha.

― Entonces... ¿Están de acuerdo? ― Pregunto Nanoha.

― Eso depende, de si Fate-chan hace las cosas de manera correcta. ― Decía Momoko mirando a Fate.

― Ejem... Ejem... ― Fate se acercó a los miembros de la familia Takamachi ―. Shiro-san, Momoko-san. ¿Me darían permiso para salir con Nanoha como su novia?

― Claro Fate-chan, siempre y cuando la cuides bien.

― Con mi vida Momoko-san.

Siguieron conversando y poco a poco todos los miembros de la unidad 6 fueron llegando para hablar sobre la búsqueda de las hermanas demonio, la familia de Nanoha se retiró dejándolos para que pudieran hablar más tranquilamente.

― ¿Bien ya estamos todos? ― Pregunto Hayate.

― Solo faltan los Comandantes Ketzalli. ― Respondió Signum.

― Ellos siempre son muy puntuales. ¿Qué los habrá retrasado? ― Preguntaba Teana.

― Seguro están muy ocupadas Fiusha y Aixa y por eso es que no han llegado. ― Decía Hayate con una sonrisa traviesa.

― Hayate... Te pasas, deberás... ― Decían Fate y Nanoha al mismo tiempo mirándola molesta recordando lo que había hecho minutos antes.

*Toc-Toc*

― ¿Podemos pasar? ― Pregunto Aixa.

― Claro pasen. ― Respondió Nanoha.

― Disculpen la tardanza, estas dos no dejaban de pelear. ― Decía Ketzal señalando a dos pequeñas chicas que entraban junto con Aixa y el resto de la Guardia Tiamat.

― Ya vez deberías de haberte quedado enana. ― Decía una pequeña chica de vestido negro y alas de plumas negras

― Tu deberías de haberte quedado, a ti nadie te invito. ― Le respondía otra pequeña chica de vestido rojo y largas coletas rubias.

― Mi maestra me invito.

― Nadie te invito, mi maestro me invito a mí, no a ti.

― A mí.

― A mí.

― A mí.

― A mí.

― ¡Silenciooooo! A ninguna de las dos se les invito. Las dos vienen de coladas. ― Grito Aixa ―. Suigintou, Shinku o se callan o se van. Ustedes eligen.

― Esta bien. ― Dijeron las dos muñecas al mismo tiempo.

― Arĝento, cuídalas. ¿Quieres?

― Si Ketzal. ― La chica de cabellos plateados tomo a las muñecas y las coloco en una mesa cerca de la ventana.

― Bien, ya que todos estamos aquí y que ya estamos tranquilos. ¿Dinos que es lo que tenemos Hayate? ― Pregunto la Almirante Lindy.

― Bueno, sabemos que esa Lost Logia que robaron no lo es, si no que es una piedra mágica que sirve para abrir una puerta hacia el infierno. Sabemos que esas hermanas demonio en verdad son demonios y vinieron a recuperar la piedra y que las hermanas Anarchy, aquí presentes, vinieron a recuperar esa piedra para evitar que se abra la puerta. Después de la batalla de ayer, están perdidas y nadie las ha visto a pesar de la búsqueda exhaustiva que hemos hecho. Hemos hablado con las hermanas Anarchy y creemos que ya deben de estar de vuelta en Daten City, lo que no sabemos es como regresaron o como ir de regreso a Daten City. Si vamos en un crucero espacial tardaremos al menos una semana en llegar y podría ser muy tarde.

― ¿Y no saben cómo volver Stocking? ― Pregunto Fate.

― No. De hecho no hablamos mucho con Garter antes de venir acá.

― Solo nos arrojó atreves del espejo y llegamos aquí. ― Decía molesta Panty.

― ¡Son unas idiotas! ― Decía Aixa ―. ¿Cómo es posible que vayan a otro lugar sin saber cómo regresar?

― ¡Mira puta de mierda...! ¡A mí no me hablas así! ― Gritaba Panty.

― ¡A mi novia no le dices de esa manera entendiste perra sin cerebro! ― Le respondía Fiusha.

― ¡YA BASTA! ― Grito la Almirante Lindy.

― ¡Perdón! ― Dijeron las dos juntas.

― ¡Fiusha...! Quédate con las Rozen Maiden y no digas nada más. ― La regaño Aixa molesta por la exhibición de hace unos momentos.

― Si Aixa... ― Aixa la miro molesta ―. Que diga... Comandante... ― Fiusha se fue regañada a sentar junto con Suigintou y Shinku.

― Ji, ji, ji... La regañaron ― Decían las dos muñecas en tono de burla mientras Fiusha solo las miraba entre molesta y apenada.

― Shhhhh... ― Arĝento les pedía silencio.

― Panty, Stocking... Garterbelt será todo lo que quieran pero no están idiota como piensan. ― Decía Aixa ―. No creo que las haya enviado tan lejos sin una forma de regresar.

― ¿Seguras que no tienen ninguna forma de volver? ― Preguntaba Hayate.

― Mmm... Pues ese gay de Garter no nos dijo nada en lo absoluto. ― Decía Panty pensativa.

― ¿Ni les dio nada o les comento algo? ― Esta vez la pregunta vino de Signum.

― Mmm... ― Panty y Stocking estaban pensativas.

― ¿Cuándo llegaron a Mid-childa que traían además de sus ropas? ― Pregunto Teana.

― Mmm... ― Pensaba Stocking ―. A Nekoneko, a Chuck...

― ¿Nekoneko? ¿Chuck? ― Pregunto Nanoha.

― Nekoneko mi gato muñeco. ― Decía Stocking levantándolo para que todos lo vieran.

― Y Chuck es esta masa verde sin forma. ― Decía Panty levantando a Chuck del suelo.

― ¿O sea que solo las mando así nada más? ― Pregunto Ketzal.

― Bueno y las mochilas. ― Decía Stocking inocentemente.

― ¿Mochilas? ¿Qué mochilas? ― Preguntaba Signum.

― Las mochilas que nos dio Garter antes de arrojarnos por el espejo. ― Respondió Panty.

― ¿Y no se les ocurrió que en esas mochilas podría venir algo para devolverlas? ― Pregunto fastidiada Aixa.

― Pues no. La verdad no. ― Respondió Panty muy tranquila.

― ¿Y qué esperan? Vayan por esas mochilas para revisarlas. ― Les decía Lindy también ya fastidiada por la actitud de las hermanas.

Las dos chicas salieron corriendo de ahí, asustadas por la cara de pocos amigos con que las había visto Lindy y decidiendo no tentar a su suerte fueron a buscar sus mochilas. No tardaron mucho y ambas regresaron con una mochila cada una. Las pusieron en el suelo y empezaron a sacar un montón de cosas, entre esas cosas, ropa interior y juguetes íntimos que Panty había empacado. Está de más decir que cuando Panty empezó a sacar todas esas cosas privadas, todas se pusieron más rojas que un semáforo en rojo y Fate inmediatamente tapo los ojos de Vivio y Subaru de Einhart para que no vieran esas cosas. Entre todas esas cosas sacaron un libro, el cual tenía un separador entre algunas hojas.

― ¿Qué es este libro? ― Pregunto Stocking.

― Es solo un libro viejo, no sirve para nada. ― Panty estaba a punto de arrojarlo lejos cuando Lindy la detuvo.

― Sí que eres tarada Panty, ahora entiendo porque Aixa y Ketzal no quieren nada contigo. ― Le regañaba Lindy, haciendo que Panty hiciera una mueca de molestia ―. Este libro tiene una separación, seguro es algo importante, porque no creo que alguna de las dos sea del tipo "lector".

― ¡Oye! ¿A quién le dices tonta? ― Decía Panty ofendida.

― Yo nunca te dije tonta Panty, pero creo que el único libro que lees es el catálogo de lencería.

― Je, je, je, je... Parece que Lindy-san te conociera de toda la vida Panty. ― Reía Stocking.

― ¡Cállate estúpida! ― Le reclamaba Panty enojada y a la vez sonrojada.

― Bueno ya fue suficiente ustedes dos. ― Decía Fate algo fastidiada por las hermanas Anarchy ―. Oka-san... ¿De qué es ese libro?

― Parece ser un libro de hechizos y conjuros o algo así. De hecho este que está separado dice... "Portal de regreso".

― ¿Sera el que necesitamos para regresar a casa? ― Pregunto Stocking.

― Podría ser. Almirante Lindy. ¿Por qué no lo prueba? ― Preguntaba Hayate.

― Bien, veamos... Mmm... Hay un problema, este hechizo o lo que sea, necesita hacerse frente a un espejo, al parecer el espejo sirve como portal.

― Entonces necesitaremos un espejo de cuerpo entero. ― Decía Nanoha.

― ¿Y dónde conseguiremos uno de ese tamaño? ― Pregunto Subaru, pero en ese instante todos los presenten exceptuando a las hermanas Anarchy y a las dos muñecas regañadas miraron a Hayate.

― ¿Qué? ¿Por qué me miran así? Yo no tengo un espejo de ese tamaño, no soy tan narcisista.

― Sabemos que no ama, pero si tiene uno en su estudio de Cosplay. ― Le decía Signum.

― ¿Cos... Cosplay? Yo no sé de qué hablas Signum... ― Hayate estaba blanca de por la sorpresa.

― Vamos Hayate, todos sabemos que tienes un estudio de Cosplay en algún lugar. ― Le decía Fate.

― Pero Fate-chan, en serio que no tengo nada parecido a lo que ustedes insinúan. ― Hayate se estaba empezando a poner nerviosa.

― ¿Entonces de donde sacas todos esos disfraces para Halloween y Navidad? ― Le preguntaba Nanoha.

― De... De tiendas de disfraces, de donde más.

― No hay tiendas de disfraces en Mid-Childa comandante. ― La corregía Teana.

― Vamos Hayate, sácalo de una vez, todos sabemos que tiene ese estudio en algún lado y más te vale que nos ayudes con ese espejo, porque es seguro que tienes uno. ― Le decía Fate.

― En serio Fate-chan, no tengo nada de lo que me insinúan, se los juro.

― ¡Haaaaayaaaaaaateeeeeeee! ― Decían todos los miembros de la Unidad 6 al mismo tiempo.

― Ok... Ok... ― Decía Hayate derrotada ―. Les diré, Signum ven acompáñame por el espejo.

Después de un rato Signum y Hayate regresaron trayendo consigo un espejo de cuerpo entero y que era un poco más ancho de lo normal.

― ¿No que no tenías un espejo? Mapache tramposo. ― Decía Fate en tono de broma.

― El estudio sí que lo tenía muy bien escondido en una puerta secreta dentro de su oficina. Y deberían ver lo grande que es, es más grande que el comedor. Y para desgracia de muchas ya tiene varios trajes listos para usarse. ― Decía Signum con un poco de miedo en su mirada.

― Bueno ya, eso no es lo importante lo importante es probar ese hechizo o lo que sea para ver si podemos ir a Daten City. ― Decía Hayate intentando cambiar la conversación y mantener su secreto lo más a salvo posible.

― Hayate tiene razón, este no es momento de eso Fate. ― Decía Lindy con rostro serio.

― Si Almirante. ― Fate sabia cuando decirle Oka-san a Lindy.

― Bien veamos si esto funciona... ― Lindy abrió el libro y empezó a leer ―. "Espejo que todo lo vez, Abre el camino que nos permita regresar otra vez".

En ese momento en el espejo se formó una especie de caleidoscopio en tonos naranjas y amarillos, haciendo que Panty y Stocking se alegraran mucho, por fin podrían regresar a su mundo.

― Parece que funciono. ― Decía Hayate.

― ¿Pero cómo sabemos que nos lleva a dónde queremos ir? ― Pregunto Teana.

― Bueno, una de ustedes tendrá que ir a ver. ― Le decía Ginga a las hermana Anarchy.

― Ve tu Stocking, yo aquí te espero. ― Decía Panty que tenía las manos atrás de la cabeza aparentando que no pasaba nada, mientras miraba de reojo a Signum que estaba cerca de ella.

― Esta bien. ― Stocking se dirigió al espejo pero antes de entrar... ― Signum-san, por favor cuide a mi hermana, algunas veces suele ser muy... Traviesa, si usted me entiende. Por favor que no se meta en problemas en lo que regreso. Gracias. ― Y entro en el portal el cual se cerró cuando termino de entrar.

― ¿Pero qué diablos estas diciendo imbécil? ― Gritaba Panty más que sonrojada por lo que dijo su hermana.

Al calmarse un poco, Panty giro su cabeza intentando mirar a Signum y ver su reacción, pero unos ojos violeta la miraban con odio y pudo ver un aura maligna emanar de la rubia de cabello corto dueña de esos ojos que igual la hubieran atravesado si fueran dagas. Un escalofrío recorrió toda su espalda e intentando escapar de esa mirada asesina se giró dándole la espalda, era la primera vez que alguien la miraba tan amenazadoramente y por alguna extraña razón estaba espantada. Trato de sentarse y alejarse de esa mirada y de su dueña pero por más que se metía entre las personas la mirada parecía seguirla y quererla asesinar en ese preciso momento. En cambio una confundida Signum no había entendido lo que había querido decir Stocking hasta que vio a Shamal con una mirada de pocos amigos, y al ver a donde dirigía su mirada pudo ver a una asustada Panty y al fin comprendió lo que Stocking insinuaba y se sonrojo, cosa que no pasó desapercibida por Shamal que la miro con igual mirada molesta y Signum sintió que empezaba a sudar frío. Después de casi media hora, el portal se abrió y Stocking regreso del otro lado del portal.

― ¡Ya era hora que regresaras! ¿Dónde estabas? ¿Porque tardaste tanto? ― Le preguntaba Panty a Stocking casi histérica.

― Cálmate Panty, estas muy histérica. ¿Qué te pasa?

― Aléjame de esa mirada asesina. ― Le decía Panty escondiéndose detrás de su hermana.

― ¿De qué hablas? ― Stocking no entendía nada hasta que siguió la mirada de Panty y observo a una rubia que literalmente la quería despedazar ―. ¡Oh! Ya entendí que te pasa.

― Bien... ¿Qué descubriste Stocking? ― Le pregunto la Almirante Lindy.

― ¡Ah! Bueno... Panty suéltame...

― No quiero... ― Decía Panty escondiéndose detrás de su hermana de la mirada de Shamal.

― Por lo que puede entender, el portal se abre usando un espejo como había dicho... ¡Que me sueltes! ― Intentaba quitarse a Panty.

― No... ― Panty no la soltaba y se seguía escondiendo.

― Pero al abrirse del otro lado, se abre cerca del lugar al que quieres ir... Suéltame...

― No quiero...

― Termine en los patios de la iglesia en la que vivimos y... ¡Que te quites!

― No...

― Revise toda la iglesia y no encontré a Garter. Así que... ¡Quítate!

― Que no, ella me mira feo...

― Aishhh... Tuve que ir al sótano para buscar el espejo, pero no recordaba el hechizo... Suelta mi cabello Panty...

― No me gusta cómo me mira...

― Dure un poco pero al fin recordé el hechizo y cuando el portal se abrió me encontré en el patio de este edificio y tuve que caminar hasta acá. ¡Que te quites molestia! ― Stocking por fin podía arrojar lejos de ella a Panty.

― Entonces todo está bien en Daten City. ― Dijo la Almirante Lindy.

― Parece que sí, no vi nada raro en la ciudad mientras estuve ahí.

― Entonces sería conveniente organizar un grupo de avanzada y estar allá antes que ellas. ― Dijo Hayate.

― Creo que es lo más apropiado Hayate-chan. ― Respondió Lindy.

― Bien, entonces iré yo...

― Yo también iré Hayate.

― Muy bien Fate-chan. Entonces seremos tú, yo y Signum.

― Entendido. ― Decía Fate.

― Entendido Ama. ― Decía Signum con mirada seria.

― ¡Nooooooo! ― Grito Shamal y miro con molestia a Signum, pero esta solo le devolvió una mirada seria y algo molesta ―. Etto... Creo... Creo que mejor me retiro. ― Decía Shamal apenada y salió de la habitación.

― Mmm... Ahora regreso. ― Dijo Signum y salió de la habitación siguiendo a Shamal ―. ¡Shamal! ¡Shamal espera! ― Signum por fin alcanzo a Shamal y la sujeto de la muñeca ―. ¿Qué te pasa? ¿Por qué te pusiste así?

― Lo siento Signum. Soy una estúpida. ― Decía con la mirada baja.

― ¿Por qué lo dices?

― Estaba celosa por Panty y lo que dijo Stocking... Y cuando Hayate te dijo que la acompañas y no te negaste me moleste mas pero...

― ¿Pero?

― Cuando vi tus ojos comprendí que es tu trabajo y tienes que estar con ella porque es la ama y tu deber como caballero es protegerla y también porque es tu obligación como parte de la Unidad 6.

― Shamal, tienes que controlar tus celos.

― Lo se Signum es solo que...

― Tienes miedo que te lastime de nuevo.

― Así es.

*Suspiro* No sabes cuánto me duele que aún no confíes del todo en mí pero... Me lo merezco por haberte traicionado. ― Shamal miraba a Signum recargada en la pared, con la cabeza agachada pero sus ojos fijos en ella ―. Pero quiero que sepas que nunca más te volveré a traicionar. En aquella ocasión no valore lo que tenía y cuando me di cuenta era muy tarde, pero ahora quiero hacer las cosas bien. Quiero demostrarte que eres lo más importante para mí. ― Signum se hinco frente a Shamal ―. Shamal, aquí en este lugar y por mi palabra de caballero te prometo, que jamás te haré sufrir de nuevo y si lo hago pagare con mi vida la afrenta. Y aprovechando que estoy aquí... Shamal... ¿Quisieras ser mi novia?

― Signum... No hagas eso... ― Decía apenada ―. Pensé que ya lo éramos.

― Pero no lo hemos hecho formal, responde Shamal. ¿Quieres ser mi novia?

― Claro que quiero Signum, la pregunta está de más. ― En ese momento se empezaron a oír gritos en todo el pasillo.

― Felicidades Shamal-san. ― Decía una de las oficiales.

― Bien hecho Signum-san. ― Decía otro de los oficiales. Solo en ese momento cayeron en cuenta de donde estaban y Signum se puso de pie sonrojada.

― Ya está bien, vuelvan a sus trabajos, aquí no hay nada que ver. ― Decía Signum tratando de mantener la compostura pero su sonrojo no la ayudaba mucho.

― Te vez linda de rojo, combina con tu cabello.

― Gracias amor. Sabes que te amo.

― Lo sé, y eso me hace muy feliz.

Ambas se fundieron en un tierno y a la vez apasionado beso, en el cual Signum sellaba su promesa y Shamal le demostraba que ella la comprendía y que estaba segura que jamás la volvería a lastimar.

Mientras tanto en una bodega muy lejos del hospital, la luz del día entrababa por las ventanas rotas iluminando a dos figuras. Una de ellas acostada en una improvisada cama de cartones gimiendo de dolor en sueños, y lejos de ella, al otro lado de la bodega, otra figura dormía recargada en la pared hecha un ovillo sollozando de tristeza en sus sueños. Después de dormir un rato Scanty al fin despertó, aun medio adormilada no recordaba mucho de lo que había pasado y donde estaban pero después de un rato logro recordarlo todo. Desesperadamente busco a Kneesocks y al ubicarla con la mirada se acercó a ella. La miraba detenidamente buscando alguna indicación de que ya se encontraba mejor, no se atrevía a tocarla por miedo a que la rechazara. Miraba por todas partes, en un momento se colocó por encima de Kneesocks para poder observar del otro lado de donde estaba, quedando cerca del rostro de su hermana cuando esta despertó.

― Hola. ― Decía Kneesocks mirando a su hermana mientras le mostraba una sonrisa.

― ¿Eh? ― Scanty se alejó de ella sorprendida ―. Ho... Hola... ¿Cómo sigues?

― Bien, gracias por preocuparte. ― Kneesocks se sentaba en donde estaba.

― ¿En serio estas bien?

― Bueno... ― Kneesocks bajaba la mirada ―. No estoy del todo bien, tu entiendes, pero... Ya estoy mucho mejor.

― Si te entiendo. ― Scanty también bajaba la mirada apenada ―. De tus heridas... ¿Cómo sigues?

― Aun me duelen sobre todo allá abajo, pero ya estoy un poco mejor.

― ¿Quieres que te revise?

― No Scanty, por ahora no.

― Esta bien. ― Un silencio incomodo se hizo entre ellas ―. Kneesocks yo... En verdad lo siento, no era yo, estaba cegada y me deje llevar, sé que las cosas ya no serán igual, pero te prometo que nunca más volverá a pasar, si sucede de nuevo lo pagare con mi vida.

― ¡NOOOOOOOOOOOOO! ― Kneesocks grito tan fuerte que asusto a Scanty ―. Nunca más digas eso Scanty.

― ¿Por qué no?

― Aunque no lo creas no quiero perderte por nada del mundo. Sé que no eras tú anoche y que lo hiciste sin pensar, no será fácil que lo supere pero no quiero perderte... Aun te amo.

― ¡¿Pero Kneesocks?!

― No sé cómo explicártelo pero es lo que siento. No quiero que te vayas aunque aún no esté lista para dejar que me toques de nuevo.

― Te entiendo, sé que te hice mucho daño y esperare a que estés lista así me lleve toda la vida.

― No tendrás que esperar tanto Scanty... Ve... Veras que pronto me recuperare y todo volverá a ser lo mismo.

― ¿En verdad crees que volverá a ser lo mismo?

― Etto... Yo...

― Lo vez. Ni siquiera tú estás segura de lo que dices. Nada volverá a ser igual, pero tratare de que lo sea. Daré mi mejor esfuerzo para que me vuelvas a ver como antes y te prometo que nunca más volveré a lastimarte.

― Lo sé, y gracias Scanty. ― En ese momento un ruido proveniente de Kneesocks las saco de sus pensamientos.

― Creo que alguien tiene hambre. ― Decía Scanty con una media sonrisa entre tierna y triste.

― Si un poco. ― Decía algo apenada ―. Tengo desde ayer que no como nada.

― Bien está decidido, tú quédate y descansa, yo iré por algo de comer para las dos. Ahora regreso.

― Gracias Scanty. Y ten mucho cuidado.

― ¡LO TENDRE! ― Gritaba Scanty y salía casi corriendo de la bodega.

― Por favor Scanty... Regresa a mi lado. ― Decía en un susurro Kneesocks.

Scanty salio de la bodega con mucho cuidado de no ser vista, camino tratando de no hacerse notar, ni por tu actitud sospechosa, así como por su belleza. En Daten City, tanto ella como su hermana, siempre llamaban la atención al salir a la calle o cualquier lugar público. Siempre eran el centro todas las miradas, pero esa vez quería que fuera diferente. No quería de nadie la viera. Además de que eran buscadas por hacer un tremendo alboroto en el edificio de la Unidad 6 y haber destruido casi la mitad de las instalaciones, ella especialmente se sentía sucia; se sentía como poca cosa después de haber lastimado a la persona que más amaba en este mundo. Sentía que todas las miradas estaban sobre ella, que la señalaban, que la acusaban de ser la peor escoria de la humanidad. No se atrevía a levantar la mirada. Se sentía asqueada de ella misma... ¿Lo volvería hacer? ¿Se dejaría llevar de nuevo por sus instintos? ¿Sería capaz de no poder controlarse de nuevo? Demasiadas preguntas atormentando su mente, demasiado miedo de volverse de nuevo un monstruo, terror a perder lo que más amaba. Inconscientemente y dejándose llevar por sus pensamientos, camino por las calles de Mid-childa, por algún tiempo, hasta que un sonido la caso de sus pensamientos.

― ¿Pero señor...?

― No puedes, son reglas del negocio.

Scanty miro hacia una callejón donde dos hombres hablaban, se fijó que estaban en la puerta trasera de una restaurant de comida rápida. "Justo lo que necesitaba. Unas cuantas hamburguesas y Kneesocks recuperara todas sus fuerzas". Pensó Scanty. Dio un paso rumbo a la puerta del restaurant pero en ese momento un pensamiento la detuvo. "¡El dinero!" Scanty busco por todas sus ropas, busco por todos sus bolsillos y no encontró nada, entonces lo recordó. Habían salido corriendo del edificio de la Unidad 6, por lógica habían dejado todas sus pertenencias en su habitación, eso incluida todo su dinero. Podía obtener toda la comida necesaria usando a sus confiables Double Gold Lacytanga, pero tenía que mantener un bajo perfil para no llamar la atención de la Unidad 6, además que por primera vez en la vida quería hacer las cosas de la manera correcta, por Kneesocks. Entonces recordó a los dos hombres hablando en el callejón de al lado y escondiéndose lo mejor posible se puso a escuchar, tal vez algo podía obtener algo de esa conversación.

― No se hable más, lo harás y punto.

― Pero señor, es un desperdicio.

― Pero son las políticas del negocio, no podemos hacer nada.

― Pero no podemos desperdiciarlas, están buenas.

― Lo sé pero así son las cosas, tira todo eso y regresa a trabajar. ― El hombre, el cual Scanty supuso era el gerente de negocio regreso dentro de negocio dejando al empleado afuera.

― Pero están muy buenas... Mmm... Ya se las esconderé aquí y cuando salga me las llevare, el gerente no tiene por qué saber que no las tire como él me dijo.

El chico escondió una bolsa en unas cajas y regreso a trabajar. Cuando la puerta de servicio se cerró, Scanty se acercó sigilosamente hasta donde el chico había escondido la bolsa. Busco la bolsa y al abrirla y para su sorpresa... Tenía varias hamburguesas nuevas y sin abrir, al parecer eran del día anterior ya que estaban frías, pero no importaba al final y al cabo era comida gratis y limpia ya que no las habían arrojado a la basura aun. Estaba a punto de irse cuando escucho unos ruidos acercarse a la puerta de servicio, y para no llamar la atención, se escondió detrás del contenedor de basura. Pero en ese momento parte de la basura que estaban tirando le cayó encima dejándola oliendo a cátsup y mostaza.

"¡AHH! ¿Pero qué demonios? ¿Qué diablos es esto? ¡AAAAHHHHH!" ― Volvía a caerle comida encima ―. "¿A que huele? ¿Pepinillos? ¿Mostaza? ¡AAHHHHHHHHHHHHHHHHH! ¡¿REFRESCOOOO?! ¿Por qué diablos no tiran el refresco en el resumidero? ¿Por qué en la basura cochinos? ¡AAHHHH! ¡Esta helado! ― Pensaba Scanty.

Dos de los empleados del restaurant que habían salido a tirar la basura aprovecharon para fumar un cigarrillo, por lo cual permanecieron afuera del restaurant fumando y conversando por un rato que a pensar de Scanty parecía eterno. Media hora después Scanty seguía escondida detrás del contenedor de basura, sosteniendo la bolsa con las hamburguesas como si fuera su vida misma, cabizbaja y pensativa, pero al mismo tiempo alerta.

"¿Tu de nuevo?" ― Un ruido había llamado la atención de Scanty haciéndola reaccionar ―. "No me quitaras esta bolsa maldita rata".

Minutos antes, Scanty había tenido un pequeño altercado con una rata que había intentado entrar a la bolsa de comida que Scanty tenía a su costado derecho, ese pequeño altercado había llamado la atención de los empleados pero al ver salir corriendo a la rata dejaron de prestarle importancia a los ruidos detrás del contenedor. Cuando Scanty se dio cuenta que la rata estaba a punto de entrar en la bolsa, se la arrebato y se abrazó a ella como si vida dependiera de ello y con unos vasos desechables logro ahuyentar a la rata que ahora volvía por mas y con refuerzos. Cuatro ratas estaban a una distancia prudente de donde estaba Scanty acercándose poco a poco a ella tratando de evitar ser vistos por los empleados (si ustedes pensaban que las ratas eran tontas pues les informo que no lo son). Scanty busco algunos otros vasos para arrojar pero ya no tenía nada que arrojar a su alcance. Las ratas se seguían acercando y sus únicas opciones viables eran usar sus pistolas o salir corriendo de ahí, pero ambas opciones significarían dar por enterada su ubicación y no quería llamar la atención. Por primera vez en su vida, Scanty rogaba porque las ratas se fueran o porque los empleados volvieran dentro del restaurant.

Como si alguien allá arriba la hubiera escuchado. El gerente salió a reprender a los empleados y a ordenarles que regresaran a trabajar. Scanty respiro aliviada pero su alivio duro poco, pues al cerrar los empleados la puerta, las ratas salieron disparadas contra ella y la bolsa, Scanty apenas y pudo reaccionar cuando se dio cuenta que las ratas le saltaron encima logrando quitarse una de un manotazo, pero otras dos cayeron sobre su cabeza y ropa, sujetándose fuertemente con sus garras. Scanty salió corriendo de su escondite como alma que lleva el diablo y manoteando logro quitarse a las ratas que la siguieron por un rato más hasta que se cansaron y la dejaron en paz. Scanty siguió corriendo varias cuadras hasta que por fin agotada se detuvo en un callejón.

― ¡Ahhhh! ¡Ahhh! Malditas ratas... Al menos no me quitaron la comida. ― Scanty presumía orgullosa el haber salvado la bolsa ―. Hasta donde he caído, yo la hermosa Scanty robando comida y siendo perseguida por una asquerosas ratas cuando podía haberlas acabado con mis confiables Double Gold Lacytanga. Pero ella lo vale, vale la pena todo lo que estoy pasando para verla sana y feliz, además quiero que sepa que puedo hacer las cosas bien cuando me lo propongo. Ya es tarde, ― se decía mirando al cielo ―, será mejor que regrese con Kneesocks ya debe de tener mucha hambre. Lástima que la comeremos frías pero es mejor que nada.

De la misma manera en que salió de la bodega, escondiéndose de todos, de esa misma forma regreso, ya era entrada la tarde cuando llego con su hermana.

― ¡Kneesocks, ya regrese! ― Scanty al no recibir respuesta de su hermana se inquietó ―. ¿Kneesocks? ― Camino hasta donde debería estar su hermana descansando pero al no encontrarla se asustó y empezó a llamarla mirando a todas partes ―. ¡¿KNEESOCKS?! ¡¿KNEESOCKS?!

― Acá estoy Scanty. ― Kneesocks se encontraba arriba de unas cajas mirando hacia afuera ―. Tranquilízate, no te pongas así.

― Kneesocks... Que susto me diste, pensé que te habían encontrado.

― Tranquilízate Scanty. ― Kneesocks bajo de las cajas para ir con su hermana.

― Además... ¿Qué haces ahí arriba? Te puedes lastimar.

― Solo quería ver a la calle y cuando te tardaste en volver me preocupe. Parece que hay mucho movimiento.

― Sí. Nos están buscando, por eso es tanto ajetreo.

― ¡Oh! Ya veo.

― Ven Kneesocks, vamos a comer algo.

― ¿Qué trajiste?

― Son hamburguesas, solo...

― ¿Solo? ― Preguntaba Kneesocks mientras se sentaba sobre los cartones donde había estado acostada.

― No son compradas...

― ¿Las robaste?

― ¡No! No... Lo hice... Quería... Quería demostrarte que puedo hacer las cosas bien y...

― ¿Y?

― Y... Las quería comprar pero no tenía dinero así que...

― ¿Qué?

― Bueno un chico salió y dejo una bolsa con hamburguesas que ya no querían, él se las iba a llevar pero me las traje yo, pero al tomarlas unos empleados salieron y me tuve que esconder detrás del contenedor de basura y arrojaron la basura y algo me cayó encima...

― ¿Por eso es que estas tan sucia?

― Así es.

― Bueno entonces si las robaste.

― ¡No las robe! Solo... Solo las tome. Igual las iban a desperdiciar.

― Me da gusto Scanty. ― Kneesocks mostraba una sonrisa.

― ¿Qué te da gusto?

― Que hayas querido hacer las cosas bien. ― Scanty se sonrojo cuando Kneesocks acaricio su mejilla ―. No eres una mala persona. Es por eso que te amo Scanty.

― Kneesocks... No me toques...

― ¿Qué? ¿Por qué no? ― Preguntaba asustada Kneesocks.

― No vez que estoy toda sucia. Te mancharas. ― Scanty se apenaba más.

― No me importa, te quiero y aunque estés toda sucia nunca dejare de quererte. ― Kneesocks se lanzó a abrazar a su hermana ―. Te amo Scanty. Te amo.

Kneesocks le decía eso al oído mientras la abrazaba, y Scanty solo atinaba a sonrojarse más. Al separarse comenzaron a comer las hamburguesas y conversando. Para Scanty era como si nada hubiera pasado, pero en el fondo sabía que Kneesocks hacia un esfuerzo para mantenerse calmada y no hacerla sentir más mal. Eso le agradaba a Scanty y eso le hacía jurarse más que la protegería de quien fuera, incluso de ella misma.