Los personajes son de SM. La historia es mía.
Capítulo 7
- Edward… lleva estos papeles al correo. Asegúrate de que todos se envíen hoy, después de eso puedes irte a tu casa. No es necesario que vuelvas a la oficina
- Sí señor
Asentí y tomé el enorme sobre que me entregaba el encargado de Administración. Si pensaba que me hacia un favor estaba absolutamente equivocado, era prácticamente imposible que terminara temprano de enviar todos estos papeles. Resignado y con muchas malas palabras en la punta de la lengua me di media vuelta y me encaminé al correo.
Por lo menos había uno a dos cuadras del departamento así que iría a ese para, por último, tener la ilusión de que llegaba antes a casa.
Casa, mierda, el departamento se estaba volviendo un poco incomodo para mí. Entre los suspiros de Emmett y el calor de Bella ya no sabía qué hacer, hasta hace poco estaba cien por ciento seguro de que no me pasaba nada con mi amigo pero después de besar a Bella dudé, no porque lo deseara sino porque ya no podía aseverar con tanta firmeza mi respuesta. Mientras caminaba por las calles de Nueva York dejé que mis ideas vagaran hasta que me topé con la puerta del correo.
Por suerte para mí y para el aura de mi jefe, me equivoqué, porque en media hora ya tenía todos los papeles camino a sus respectivos destinos. Mi ánimo había mejorado considerablemente así que una hora antes de lo esperado estaba abriendo la puerta de mi departamento. Mies pies me dolían por lo que lo primero que me saqué fueron los zapatos, como eran de mala calidad me estaban haciendo mierda los pies. Ya descalzo me tiré en el sofá, el cuerpo no me daba ni para llegar a mi cama, puse un brazo sobre mi rostro y cerré los ojos por un momento, pero eso me duró hasta que sentí unos pasos fuerte, sabía muy bien de quien eran.
- ¿Belli? ¿Eres tú?
Me senté un poco pero aún así me cuerpo estaba bastante estirado. Vi aparecer a mi amigo que solo llevaba una toalla amarra a las caderas, me incomodó un poco verlo así que me terminé de sentar bien. Los ojos de Emmett se clavaron en mi, y ¡Oh mierda! me fijé en su entrepierna y estaba un poco más notoria. Putos pensamientos traicioneros.
- Oh, Edward
- Hola – lo vi a sus ojos para que no pensara mal de mí -, no soy Bella, soy Edward
Quise hacer un chiste pero pese a que Emm sonrió no lo vi con mucho humor – Así veo… y… ¿Qué haces tan temprano en casa?
- Tuve que llevar unos papeles al correo, estaba vacío por lo que llegué antes – me encogí de hombros restándole importancia
Los ojos de mi amigo me estaban mirando fijo. El ambiente estaba cargado y yo me estaba poniendo más nervioso aún. Me removí en mi lugar e hice mi mayor esfuerzo por parecer tranquilo. Emmett parecía estar cómodo con toalla porque se dio media vuelta y abrió el refrigerador, sacó dos gaseosas y me tiró una. La tomé en el aire y la destapé demasiado rápido, pero más rápido aún me bebí la mitad de la lata.
Ya con un poco más hidratado me sentí mejor. Ahora mi amigo estaba sentado en el mismo sofá que yo.
- ¿Y cómo has estado Edward? Con estos horarios ya ni tiempo de hablar tenemos
- Todo bien – le sonreí sin humor -, ya sabes, trabajando y matando Lounders… nada fuera de lo común
- Bueno, el trabajo se puede considerar fuera de lo común. Creo que nunca pensaste en trabajar antes
Suspiré – Es lo que hay que hacer… además tenemos que comer ¿no?
- Sí
Nos quedamos en silencio un segundo hasta que Emmett me volteó a ver, sentí su mirada así que lo imité.
- No quiero que te enojes conmigo Edward
Lo miré sin entenderlo - ¿Por qué tendría que enojarme contigo?
Su respuesta fue poner sus labios sobre los míos. No lo llamé beso hasta que no empezó a moverlos y no lo llamé besar hasta que yo no lo imité. No tomaba alcohol hace mucho por lo que ni de cerca mi excusa podía ser el estar borracho, no tenía excusa para esto, era simple… estaba besando a Emmett y mi pene estaba comenzando a reaccionar.
Cuando sus fuertes manos se posaron en mis hombros para empujarme sobre el sofá lo dejé, también lo dejé cuando puso su cuerpo sobre el mío y no lo detuve cuando comenzó a restregar su masculinidad sobre mi muslo. Era una fricción un poco extraña pero bastante placentera… quizás demasiado placentera.
Mi pene estaba reaccionando, poco a poco se estaba levando mientras la lengua de mi amigo asaltaba mi boca, sus labios eran gentiles, no tenía barba por lo que el beso no era muy diferente de otros. Sus manos pese a ser demasiado grandes y masculinas, se pasearon suaves y con delicadeza por mi piel, solo rozándola, cerré los ojos y me olvidé de todo, disfruté de los labios de Emmett sobre los míos y de sus manos sobre mi cuerpo.
Mi pene estaba levantado y mis caderas embestían sin permiso las de Emm, estaba duro y quería más, mis jadeos ya no eran bajitos, eran bastante fuerte y los de mi amigo aún más.
- Oh Edward…
Sus labios bajaron por mi cuello hasta mi clavícula en donde salió a flote su lengua que comenzó a lamer mi piel expuesta. Sus caderas embestían sin control sobre mi pelvis… se sentía exquisito.
- Emmett…
Hasta el momento mis manos se habían mantenido quietas a mis costados pero en un momento ya no pude aguatar más y las alcé, no me importaban donde cayeran pero lo hicieron en la espalda baja de mi amigo, toqué su piel y estaba caliente, pero un poco más abajo… un poco más abajo estaba la curvatura de su trasero, firme y duro, listo para ser nalgueado… ¡Oh mierda!
- Tócame Edward… tócame donde tú quieras
Nunca había visto su pene pero ya no era necesario, lo estaba sintiendo y era enorme. Empujando lejos cualquier pensamiento extra, bajé su toalla y en nada estuvo en el suelo, ahora sentía mucho mejor su pene frotándose contra mi entrepierna.
- Muévete más arriba
Él hizo lo que le pedí, su pene quedó justo sobre el mío, pero no era suficiente. Menos mal que Emmett es un chico listo y supo lo que necesitaba, desabrochó mis pantalones y los bajó, yo lo ayudé alzándome de caderas. Por un momento pensé que se iba a olvidar de mis bóxers pero no lo hizo… él era un chico listo y se merecía un premio por eso.
- Bien hecho
Ahora fui yo quiero busqué sus labios, lo penetré con mi lengua hasta el fondo y no dejé mis manos quietas tampoco, masajeé sus nalgas un segundo, lo que de verdad quería era otra cosa pero tenía miedo. Quería tocar su pene pero no me atrevía, estaba divagando cuando fueron sus dedos los que encontraron mi entrepierna, dura y lista.
- Siempre he querido chupártela… siempre he soñado con tragarme tu verga hasta el fondo… probar tu leche
Gemí y me encorvé. Me daba vergüenza rogar pero lo quería como nada.
- Emmett
Mi mensaje le llegó cuando apresé su pene entre los dedos de mi mano derecha. La subí y bajé hasta que siseó completamente fuera de sí.
- Oh Edward… eso bebé… sigue así
Lo masturbé por unos cuantos segundos pero Emmett en un segundo se movió lejos de mí, me sentí mal cuando su cuerpo dejó de calentar el mío pero muy pronto volví a sentirlo.
- No es necesario que me la chupes, solo quiero estar más cómodo
Sus ojos eran tan inocentes que era imposible sentir que esto estaba mal, él estaba feliz, sonreía contento y yo de verdad necesitaba saber qué es lo que me estaba pasando con mi mejor amigo. Una experiencia homosexual no era el fin del mundo, además, prefería mil veces aclararme ahora y no cuando estuviera casado y con hijos.
Antes de poder decir nada ya la boca de mi amigo había tomado mi pene por completo… en mi vida me habían hecho muchas mamas pero nunca una garganta profunda… y Emmett si que la tenía. Creo que hasta mis bolas estaban dentro de su boca, aspiraba profundo tensando mis venas y obligándome a embestirlo. Yo embestía, jadeaba y prácticamente gritaba pero había algo que me faltaba hacer y supe que era cuando me cayó una gota de semen en el borde de los labios, lo lamí y pese a que el sabor era extraño me metí la punta del pene de Emm en la boca.
- Vamos Edward… métetelo hasta el fondo… así…
- ¡OH!
Tuve que estirarme, el muy maldito había vuelto a meterse todo en su boca… tenía una garganta de puta madre.
Nunca antes me había metido una polla en la boca pero pese a que no era algo que hubiera pensando antes no me desagradó la sensación, Emmett ni movió sus caderas aunque podía estar seguro que se moría por hacerlo. Tendría que agradecerse eso, y un par de cosillas, después. Hice mi mayor esfuerzo por relajar la garganta y tomarlo lo más adentro que pude. Era grande, muy grande y en algunos momentos parecía crecer más.
Mis bolas estaban llenas y mi pene estaba a punto de soltar todo lo que estaba conteniendo. Solo bastó una mamada más para que todo mi semen saliera a chorros directamente hacía la garganta de Emmett. Mientras me descargaba me relajé pero no pude hacerlo mucho más porque tuve que afirmar con ambas el pene de Emm que estaba tiritando, muy pronto sentí su sabor, bueno, la verdad es que casi ni lo saboreé porque también pasó directamente hacía mi garganta, me lo tragué sin siquiera pensarlo.
Ahora jadeante, transpirado y satisfecho me di cuenta que solo mis pantalones estaban un poco abajo mientras que Emmett estaba totalmente desnudo. Me sonrojé un poco al verlo ya que hasta el momento solo había tenido tiempo de sentirlo.
- No quiero que te sientas presionado – pensé que yo sería el primero en hablar pero me equivoqué -, sé que este no es el mejor momento para hablar… hay mucho que dirigir – asentí mientras me subía los pantalones
Tragué saliva y de paso sentí un poco de su sabor. Raro – Emmett… No quiero que esto cambie las cosas… o sea, sé que las cambiará pero yo…
Me removí los cabellos frustrado – Tranquilo… ahora solo no pensemos… pero al final creo que esto fue lo mejor, necesitábamos saber que pasaba entre nosotros y creo que hasta yo tengo cosas que aclararme
- Gracias Emmett… esto fue genial, de verdad, no diré nunca algo tan estúpido como que fue un error pero no quiero sacar conclusiones apresuradas
- Esta bien – puso sus manos enfrente, agradecí que se haya vuelto a poner la toalla -, te entiendo perfectamente – me sonrió y yo hice lo mismo -. Eso sí, me alegra no haberme acobardado… o si no Bella me mataba
Creo que notó que la cagó cuando mis ojos y mi boca se abrieron más de lo necesario - ¿Qué dijiste?
- Nada Edward
Se dio media vuelta y comenzó a caminar hacía nuestro cuarto, pero yo no pensaba quedarme con esta duda.
- ¡Emmett! ¿Bella tuvo algo que ver con esto?
.
.
.
Tenía los ojos cerrados pero no estaba ni siquiera cerca de perder la conciencia. De hecho, estaba tan concentrado en ella que hasta podía verla bajando del metro, solo eran tres cuadras hacía el departamento pero no dejé de seguirla. La vi cruzar la primera calle, el semáforo estaba en verde, en la segunda se tuvo que detener pero solo un momento corto, muy pronto dieron la pasada a los peatones, de ahí no cruzó nada más porque venía por el lado correcto. No tomó el ascensor y no la culpaba, era tan viejo que daba miedo. Cuando iba en el tercer piso sacó las llaves, para cuando estuvo frente a nuestra puerta no tardó nada en abrirla, dejé que terminara de entrar y de dejar sus cosas.
Muchas veces ella llegaba antes que yo y Emm no estaba a esta hora casi nunca así que no me sorprendió que pensara que está sola. Cuando la sentí entrar en su cuarto me paré pero lo hice con toda la lentitud habida y por haber. Caminé hacía su cuarto y me sorprendió encontrármela solo en brasier, un excelente plus que pensaba aprovechar.
- Hola Bella
Ella saltó y soltó la blusa que tenía en sus manos. Mucho mejor, sus pechos ahora estaban a mi vista y paciencia - ¡Edward! – llevó su mano a su pecho, no se veía incomoda -, eras tú, me asustaste
- ¿Y quien más podría ser?
- Emmett – se encogió de hombros. Tomó su blusa del suelo y se la puso
- Pero Emmett es gay así que da lo mismo que te vea en sostén ¿no?
Su ceño se frunció. Supongo que yo estaba muy serio como para que todo estuviera normal – No me avergüenzo de mi cuerpo – se encogió de hombros -, independiente de que sea gay o no quien me ve
- Bueno, entonces supongo que no te importa saber que tu plan falló
- ¿Plan? ¿Qué plan?
Ahora ya ninguno sonreía, ambos estábamos tensos – Tu plan para convertirme en gay… bueno, tengo que decirte que falló así que ya puedes ir pensando en otra cosa para alejarme de ti
- Eso no es lo que quise hacer
Sonreí y negué. Me estaba volviendo un poco histérico mientras ella estaba un tanto conmocionada, quizás nunca pensó que yo me fuera a enterar de lo que estaba tratando hacer pero yo sabía eso y mucho más. Me acerqué unos pasos hacía ella.
- Entonces explícame que es lo que quisiste hacer – su cuerpo estaba cada vez más cerca del mío consiguiendo que perdiera la poca cordura que me quedaba. Que sus ojitos verdes me miraran afligidos tampoco me ayudaba mucho -. Bella… habla
Al estar tan cerca sentí demasiado fuerte como su tibio aliento se colaba por entre mis sentidos. Quise cerrar los ojos y aspirarlo pero me contuve haciendo mi mayor esfuerzo por no demostrar lo mucho que me afectaba su cercanía… por lo menos no lo haría ahora que estaba tan enojado con ella.
Cuando pensé que ya no iba a hablar abrió sus ojos decidida. Ahora parecía ser ella la enojada - ¡No tengo nada que explicarte! Yo solo estaba ayudando a mis amigos, punto… fin de la historia así que no trates de hacerme sentir culpable porque te haya gustado el beso de Emmett, mejor deberías ocupar tu tiempo en pensar que es lo que de verdad quieres Edward
- ¡Yo sé lo que quiero!
- ¿Así? – hinchó su pecho pasando a llevar el mío en el proceso – ¿Y qué es lo que quieres? ¡Ilumíname!, porque supongo que después de tantos años de no querer nada por fin descubriste una maravilla
Sentí como las aletas de mi nariz se inflaban cuando comencé a respirar más fuerte y rápido – No hagas como me conoces porque no lo haces
- Ahí te equivocas Edward – pensé que la vería altiva y sonriente pero sus ojos se habían vuelto de un verde demasiado acogedor como para ignorarlo -, te conozco – su mano derecha se levantó sorpresivamente posándose en mi mejilla. El toqué fue tan cálido que cerré los ojos instintivamente -, te conozco mejor que nadie Edward, por eso sé que estas confundido y que aunque lo que hice es una verdadera metida de nariz, lo hice por tu bien y el de Emmett… ustedes se merecen una oportunidad – esa nostalgia que pasó fugazmente por su mirada me confirmó lo que ya suponía
Negué con una sonrisa – No Bella, no lo hiciste por mi bien, lo hiciste por el tuyo – jadeó tan alto que supongo que hasta la garganta le debió de haber dolido -, no te olvides que yo también te conozco, que sé lo que estas pensando y que no me puedes ocultar algo como esto – la imité y acaricié su mejilla -, sé muy bien porque le pediste a Emmett que me besara, ahora solo falta que tú te lo reconozcas
Los ojos de Bella se entrecerraron. No me gustó la vibra que recibí - ¿Solo lo besaste? ¿Le diste un beso y comprendiste que no eres gay?
Mi mano calló a uno de mis costados. Se me olvidó que así como yo sabía lo que estaba sintiendo ella también podía comprender mis sentimientos. Me alejé un paso cuando no supe que decir pero ella no me dejó ir mucho más allá porque me tomó de las mangas volviendo a cortar nuestro espacio.
- ¿Follaron?
Sentí su corazón como si estuviera en mi pecho. Latía demasiado rápido.
- Vamos Edward… dime la verdad… ¿Te gustó que te la metieran por el culo?
Jadeé un poco ante sus palabras. Había un resentimiento poco usual en ella, sabía que se estaba poniendo celosa pero yo también estaba enojado… ella había iniciado esto y aunque no me arrepentía lo que pasó con Emmett tampoco era un tema que quisiera abordar justo ahora y con ella cuando primero tenía que aclarar un par de cosas con mi mejor amigo.
- ¿Te importa?... vamos Bella, le estamos dando muchas vueltas al asunto, alguien va a tener que decir lo que siente en voz alta porque sabes que ambos estamos sintiendo lo que siente el otro
Apresó sus labios entre sus dientes y arrugó el rostro como si hubiera olido algo malo – Yo no… no importa
- Sí que importa… importa porque pese a todo lo que pasó hoy yo terminé de aclarar mis ideas… ya sé que es lo que de verdad siento y quiero
- ¿Y eso lo supiste antes o después de tragarte la verga de Emmett?
No le contesté. Me limité a usar mi rapidez, no alcanzó a reaccionar, cuando lo hizo ya estaba apresada por mis brazos y piernas y con la espalda en la cama. Me removí sobre su cuerpo hasta que conseguí una posición cómoda, bueno, por lo menos cómoda para mí porque nuestras caderas estaban a la misma altura, me estaba poniendo duro pero me gustaba.
- ¿Sabes?... nunca pensé que la garganta de un hombre llegará tan al fondo… me han hecho muchas mamadas en mi vida pero la de Emmett… ¡Uf! – suspiré sobre sus labios. La hice estremecerse -, eso fue cosa de otro mundo
Sus caderas se alzaron instintivamente, vi el arrepentimiento pasar por su rostro – Eso es porque nunca has probado a una verdadera mujer… pero supongo que ahora ya no importa, de verdad me alegro por ustedes. Creo que haré un pastel para celebremos su reciente relación
- Y el semen, ¡Dios! – la ignoré -, eso si que eso cosa de otro mundo, agradezco nunca haber probado el mío porque es muy probable que me hubiera adicto, aunque puedo apostar a que el de Emmett es más dulce ¿no?... ¿Qué opinas Bellita? – sus ojos se entrecerraron, quería reír pero no lo hice -, oh, perdón, a veces se me olvida que eres virgen… que nunca te han tocado
- ¡Sí que me han tocado jodido cabrón! – sus ojos verdes ahora eran más claros, resplandecían con fuego verdadero – además, ese no es tu maldito problema
- Tienes razón… la verdad es que no me interesa si te han tocado… ya sabrás tu lo que haces con tu vida… y tu cuerpo
Me removí porque estaba comenzando a agarrotarme pero sin querer me froté sobre su intimidad. Gemimos al mismo tiempo.
- Emmett besa excelente… chupa duro y profundo… sabe exquisito y quizás cuantas cosas más puede hacer… mmm – me acerqué a su cuello y respiré sobre el arrancándole un nuevo gemido -, lamentablemente… y pese a que no me arrepiento de lo que pasó… creo que me gusta más chupar coños
- Edward…
Alzó sus caderas pero no se encontró con nada porque me moví rápidamente. Me levanté de golpe usando nuevamente mi rapidez y me quedé al lado de la cama. Los ojos de Bella estaban fijos en el techo, su cuerpo ni siquiera se movía, a penas y se notaba que estaba respirando.
- Yo ya sé lo que quiero Bella… y aunque hayas sido una verdadero entrometida eso te lo debo… pero… ¿Tú sabes lo que quieres?
Su cuerpo no se movió pero si lo hizo su cabeza. Me miró con esfuerzo, desde acá podía sentir su excitación, lamentablemente yo no pensaba meterme entre la piernas de alguien que aún no estaba segura de lo quiere.
Salí de su cuarto con una enorme erección que tendría que bajarme solo. Con ropa aún me tiré sobre mi cama, puse mis manos por detrás de mi cabeza a modo de apoyo y cerré los ojos. Hoy fue un día distinto, de experiencias nuevas y revelaciones.
Por fin sabía que es lo quería y eso solo tenía un nombre... Bella Swan.
Hola!
Chicos, entiendo si no les gusta el lemmon, me costó escribirlo pero me gustó como quedó :)
Ahhh, estoy contestando RW pero puede que se me pase alguno, pliss si es así no se sientan mal ;)
Besos, Joha!
