Los personajes son de SM. La historia es mía.


Capítulo 9

Tomé a Bella entre mis brazos y la llevé hasta su cama, no era un recorrido muy largo pero a esta vez se me hizo eterno. Cuando por fin pude apoyar su espalda en la blanda superficie me recosté sobre su cuerpo, sabía que no íbamos a llegar a nada más hoy, pero el saber su cuerpo rendido a mis caricias debajo del mío, era suficiente para que mi erección se hiciera notar.

Pese a que podía besar sus labios por siempre, los dejé por un momento para bajar hacía su cuello, no duré mucho ahí ya que ella misma volvió a reclamar mi boca sobra la suya. No era un beso tan pasional, era más bien como un reconocimientos entre ambos, era una demostración en vivo que todo lo que habíamos hablado era cierto en todas las formas.

- Podría besarte por toda la vida – me separé de ella lo justo para poder verla.

- Pues yo no me opongo – su sonrisa era tan hermosa que tuve que tocar su rostro para asegurarme que no la estaba soñando.

- Bella… - me detuve para ordenar mis ideas. Cuando me di cuenta que era imposible ordenarlas me decidí a soltar lo que pensaba -. Nosotros… ¿estamos bien?

Al verla con el ceño fruncido supe que mis palabras no estaban ni ordenas ni claras - ¿Qué quieres decir?

- Que, yo te quiero y tú me quieres, entonces pensé que era lógico que no lo sé… ¿estamos bien?

Novios, Edward, no es una palabra muy difícil, vamos repítela.

Traté de hacerle caso a mi parte inteligente pero no me salía nada y necesitaba apurarme porque el momento tan hermoso entre nosotros se estaba perdiendo demasiado rápido.

- Edward… de verdad que no te estoy entiendo nada – la sentí moverse debajo de mi cuerpo. Me dio miedo que quisiera levantarse -, por favor, explícate un poco más.

- ¿Somos novios?

Los ojos de Bella se abrieron enormemente y yo estaba tan cerca de ella que pensé ver algún matiz café de su color original. No sé que pasó en ese momento pero por un segundo me metí en sus ojos, en sus ojos de de verdad y vi más allá, no el ahora que yo conocía de ella, no, la vi en el colegio, con sus amigos, con sus padres, sentí sus dudas sobre la vida. Y vi esa noche, en la que se convirtió en cazadora.

Todo fue tan fuerte que me vi obligado a cerrar los ojos y dejar caer mi peso sobre ella, estaba cansado como si hubiera corrido una maratón.

- ¿Qué pasa?... ¿Edward?

Pestañeé varias veces antes de volver a la realidad – Nada.

- Bien, entonces… dime algo.

- Tú tenías que decirme algo.

- ¿Es broma?

Quise decir que no pero ella se veía demasiado seria para mi gusto – Yo…

- ¡Vamos Edward!, te acabo de decir que sí somos novios y ahora pareces ido… ¿Te arrepentiste?

- ¿Qué? ¡NO!

- ¿Entonces?

- Es que… te vi, te vi en el colegio, vi a tus amigos, a tus padres. Vi la noche Bella… y sentí lo que sentiste.

- Oh.

Su vista bajó y yo me mantuve en mi lugar, traté de no dejar mucho peso sobre ella, no porque pudiera hacerle daño porque sabía que eso era imposible, sino porque era lo correcto.

Cuando se decidió a mirarme yo estaba listo – Esa noche fue extraña – comenzó -, yo salía de trabajar en una librería, mi padre había insistido en ello, pensaba que le faltaba rumbo a mi vida. El señor Brown fue muy amable conmigo y me dio dinero extra para el taxi pero yo preferí guardarme, nunca pasaba nada en Forks, bueno, por lo menos hasta esa noche. Recuerdo que me besó y que yo me asusté, esperé por día a que algo pasara, pero eso no fue hasta una noche en que me encontré con el primer Lounder y…

Ella se quedó muda y con los ojos más abiertos aún. Me asustó – Bella… amor., ¿Qué pasa?

- Los cuerpos.

Me movió lo suficiente para pasar sobre mí, la vi salir del cuarto pero antes de que procesara todo ella estaba volviendo, traía su bolso con ella. Me senté en la cama porque supuse que no volveríamos a lo mismo, Bella me lo corroboró cuando se sentó a mi lado, revolvió un par de cosas hasta que sacó algo.

- Hoy fui a la biblioteca, necesitaba investigar un poco más sobre los Lounders y me di cuenta que nunca hemos sabido que pasa con sus cuerpos – un frio me recorrió cuando comprendí sus palabras -, busqué algo sobre el maldito que matamos hace unas noches pero no hay nada de él, ni siquiera un pequeño reportaje cuando antes se le dedicaron tantas planas al horror de su crimen… entonces me puse a investigar más y encontré esto.

Me extendió una hoja en donde estaba con marcador una pequeña frase, era una entrevista y se hacía mención a los Lounders.

- No entiendo Bella.

- Si los cuerpos desaparecen así de la faz de la tierra y todo se encubre perfectamente es porque ese maldito tuvo razón… el gobierno está involucrado Edward, y están muy cerca de nosotros.

- No Bella, ya sabes que eso es… - dejé los papeles a un lado de la cama.

- La entrevista es a un asesor presidencial Edward… esto es verdad. El gobierno está involucrado.

El frio volvió a recorrerme pero ahora con más ganas, recién estaba viendo todo como lo veía Bella y esto no era bueno de ninguna manera porque si esos infelices hacían desaparecer los cuerpos era porque están excesivamente cerca de nosotros… más bien detrás de nosotros.

- No pasa nada amor – me acerqué a Bella y tomé sus mejillas -, estamos juntos en esto y es imposible que nos pase algo si estamos juntos.

- Están tan cerca Edward… no entiendo porque no dan la cara, eso me pone nerviosa. No saber lo que quieren es… desesperante.

- A mi lado no te a pasar nada… quiero que tengas eso claro amor. Sé que es imposible que algo malo te pase.

- Claro – sonrió -, porque eres mi novio y nunca vas a dejar que nadie me dañe.

Solté una carcajada – Sí, por eso y porque sé que eres lo suficientemente capaz de patearle las bolas a cualquier que te moleste.

- Empezando por ti – se colgó de mi cuello consiguiendo que volviéramos a caer en la cama solo que ahora ella estaba encima de mi -, porque si me haces sufrir no voy a dudar en castrarte.

- Te creo, amor, te creo. Además, ere mi primera novia y pienso cuidarte.

- Tú también eres mi primer novio.

- Lo sé.

Nos volvimos a besar, nos besamos por bastante tiempo hasta que nuestros estómagos reclamaron por comida.

Llevé a mi novia hacia la sala y le serví la comida que no habíamos probado, nos pasamos buena parte de la noche solo hablando de nosotros, yo le conté un poco más de mi vida y ella me hizo partícipe de la suya. Teníamos más cosas en común de las que imaginábamos y eso era muy bueno.

Esa noche por primera vez dormí como un angelito porque lo hice entre los brazos de mi novia.

.

.

.

- Edward… necesito que vayas al banco a hacer estos depósitos y que luego le saques fotocopias a los comprobantes.

- Claro – tomé los papeles que me entregaba el señor Davis me entregaba. Por costumbre los revisé e inmediatamente me di cuenta de un error -, lo siento señor pero estos cheques no están cruzados, y creo que sería mejor que lo estuvieran en caso de cualquier cosa… es más seguro.

Agregué lo último cuando me di cuenta que él solo me estaba mirando – Tienes razón jovencito – le tendí los papeles y esperé a que los cruzará, podría haberlo hecho yo pero no tenía ninguna intención de arriesgarme que me acusaran de nada – Ten.

Volví a tomar los papeles y los guardé en mi bolso - ¿En qué banco?

- Oh cierto. Ando medio perdido hoy.

El señor Davis revolvió entre los papeles de su escritorio hasta que encontró lo que estaba buscando, me extendió el nuevo papel, ahí estaban todos los datos que necesitaba para hacer los depósitos.

- Banco de La Reserva Federal – leí en el papel.

- Esta en la 33 Liberty Street.

- Lo sé.

- Bien, entonces ve.

Tomé todas mis cosas y me encaminé. La calle 33 estaba relativamente así que fui caminando, mientras caminaba por las calles de Nueva York procuré cerrar mi mente ya que estaba con el tiempo justo y si escuchaba a algún Lounder me iba a desviar, ya no me era tan fácil bloquearlos así que tampoco me bloqueaba a mí. En estos momentos alcoholizarme no era mi idea.

En cuanto entré al banco me fui a la fila de no clientes, era la más larga pero no me quedaba otra que esperar, el que fueras viernes no ayudaba ya que parecía que todos estaban aprovechando el último día hábil de la semana para hacer sus trámites. Creo que no llevaba ni siquiera cinco minutos en la fila cuando sentí que me tocaban el hombro.

- Señor Cullen – me asusté, era un empleado del banco y me estaba llamando por mi nombre -, lo siento señor, no sabíamos que estaba aquí, sabe que no es necesario que haga la fila.

- Oh – asentí, seguramente el señor Davis había dado aviso que yo vendría, recuerdo que dijo que estos depósitos eran de suma importancia -, bien, entonces, ¿puedo pasar directamente a la caja?

- ¿Caja?, no señor Cullen, ustedes puede pasar a mi oficina, ahí haremos cualquier transacción que desee.

- Bien.

Me salí de la fila y seguí al hombre por un pasillo, había varios cubículos. Por un momento pensé que nos detendríamos en uno, creo que por eso me extrañé tanto cuando paremos frente a una puerta con el cartel de "Presidente". Lo seguí hasta adentro pero no me senté.

- Señor…

- Oh lo siento señor Cullen, mi nombre es Timothy F. Geithner.

- Y es el presidente del banco.

- Así es – tomé la mano que me extendió y la sacudí.

- ¿El señor Davis le dijo que vendría?

- ¿Señor Davis?, no lo siento, creo que está confundiendo – ahora sí, no estaba tan lejos, esto no era por mi trabajo, era algo más y creía tener una buena idea de que se trataba -, de hecho… ¿La señorita Swan vendrá?

¡Bingo!

Este era el puto banco que llevaba nuestra cuenta oculta, la que seguramente el puto gobierno se encargaba de engrosar mes a mes para mantenernos satisfechos y callados. Pero yo no iba a hacer uso de ningún puto peso, aunque si podía tratar de conseguir un poco de información.

- Señor Geithner, necesito saber algo.

- Lo que sea… pero por favor, tome asiento – lo hice solo para tratar de ganarme su confianza.

- ¿A cuánto asciende nuestra cuenta?

- Bueno, como no han hecho ningún giro en todos estos años… más bien usted señor Cullen, su cuenta personal esta bordeando los 24 millones.

Apreté mis manos en puños para contenerme - ¿Tanto?

- Se depositan 500 dólares todos los meses y usted no ha sacado nada en cuatro años así… puede sacar las cuentas.

- Bien… entonces voy a necesitar el nombre de quien está haciendo estos depósitos, creo que tenemos una charla pendiente – vi como el rostro del hombro se endurecía, era obvio que no pensaba darme ninguna información -. Alguien deposita medio millón de dólares en nuestras cuentas todos meses, no he hecho ningún giro en años y a ustedes les parece muy normal… no entiendo.

- Señor Cullen, son nuestras políticas internas.

- Bueno, entonces como supongo que sus políticas internas le permiten tener algún contacto a ustedes con ellos, le pido que le haga llegar un mensaje de mi parte.

- Señor…

- No queremos su dinero, así que olvídenlo.

Me puse de pie, ya había perdido mucho tiempo, pero cuando lo hice preferí sacarle algo de provecho a esta situación.

- Necesito depositar unos cheques y la fila está muy larga.

- Sígame.

El hombre se puso de pie y me llevó a uno de los cubículos, ahí pude hacer los depósitos rápidamente. Solo le murmuré un gracias al señor Geithner y salí del banco, iba a tener más cuidado si es que tenía que volver.

Mi jefe estuvo más que feliz que hiciera todos los trámites temprano por lo que me dio permiso para almorzar en cuanto le entregue los papeles. Me fui hasta la cafetería y me senté para comerme el sándwich que había llevado. También aproveché de llamar a Bella.

- ¿Hola?

- Hola amor… ¿estás ocupada?

- No, la tienda está tranquila.

- Bien, porque queria escuchar tu voz.

- Oh, eres todo un amor como novio Edward… ¿Cómo estás tú?

- Bien, comiendo. Me dieron permiso más temprano – pensé por un momento en decirle lo del banco pero ya tendría tiempo después para hacerlo, no quería estresarla ahora.

- Yo ya tengo hambre.

- ¿Mucha hambre?

- Edward… - su voz era una clara advertencia.

- Yo solo preguntaba.

- Sí, claro… bueno, a todo esto, me llamó Emmett y me dijo que hoy podríamos ir a verlo. Dice que nos invitará un trago si vamos.

Fruncí el ceño y me sentí algo celoso - ¿Por qué te llama a ti y no a mi?, se supone que es mi mejor amigo.

La risa de mi novia era la más hermosa del mundo – Eres un amor Edward.

- Lo sé – alcé las cejas aunque sabía que ella no me podía ver.

- Oh amor, viene entrando gente… hablamos más tarde… Besos.

Cortó antes de que pudiera despedirme. Bueno, por lo menos había escuchado su voz.

Pasé la tarde con un par de encargos más así que a la hora de salida estaba muerto. Las ganas de salir se me iban esfumando pero sabía que en cuanto llegara a casa y me diera una ducha iba a renovar mis ánimos. No era muy tarde, quizás hasta podía dormir una hora, de todas formas, Emmett siempre dice que a media noche es cuando todo esta mas prendido. Salí del trabajo, me crucé mi bolso y pensé en mi novia, quizás estaba cerca y podía encontrármela por el camino, al primer intento no la pude encontrar por lo que me concentré mucho más, en sus cabellos rubios y sus ojos verdes, pero más que eso, en ese vestigio café que había visto la noche anterior. Con ese pensamiento me fue mucho más fácil encontrarla, aunque lo que vi no era lo que esperaba.

- ¡Suéltame infeliz!

Era ella tratando de soltarse, un hombre la tenía tomada de los brazos y la arrastraba por un callejón.

- ¡Te voy a cortar la puta cabeza!

- ¿Bella? – necesitaba asegurarme de esto -, amor… ¿Qué pasa?

- Oh Edward, necesito ayuda - Solo eso me basto para dejarlo todo y comenzar a correr en su dirección.

Las piernas me dolían y me rogaban porque me detuviera pero no podía a hacerlo, estaba cerca, lo presentía, solo me quedaba un último esfuerzo y estaría ahí. Cerré los ojos y me concentré en Bella tratando de ver como estaba la situación ahora, no sé si fue la mejor idea.

- Déjame maldito bastardo… te voy a cortar la garganta y…

Un golpe en el la mejilla izquierda de mi chica hizo que se tragara sus palabras, pero después vinieron esos pensamientos dirigidos solo a mí.

- Edward… ¿Dónde estás?, por favor, ven por mí, te necesito. Yo… no sé cuanto más podré aguantar

Pese a que las piernas ya no me daban para más conseguí acelerar el paso y acortar la distancia, me quedaba solo una cuadra para llegar donde ellos así que quise transmitirle eso a Bella para que estuviera preparada.

- Estoy a solo una cuadra amor… aguanta por favor

- ¡EDWARD!

En ese momento no supe si el grito venía de sus pensamientos, de las palabras que yo escuchaba o de donde estaba. Creo que la alternativa correcta fue la última porque un metro más adelante vi como la mujer que más me importaba en la vida estaba atrapada en una muralla mientras uno de los Lounder la tomaba del cuello y otro la amenazaba o algo.

En todos estos años que he sido cazador nunca tuve tantos deseos de destrozar el cuello de un Lounder como ahora, me acerqué los pasos que me quedaban justo para cuando el maldito que tenía a Bella por el cuello se daba cuenta de mi presencia e intensificaba su agarre, lo supe por como mi chica se vio obligada a cerrar los ojos.

Derribé al primero y solo me bastó tocarlo para darme cuenta de la realidad, él no era lo que yo pensaba. No era un Lounder.

- ¿Qué? – lo miré y él me sonrió -, ¿Qué mierda es esto?

- Por fin están los dos juntos.

El maldito rubio que tenía a Bella la soltó, mi chica tosió fuerte pero por lo menos con eso entendí que estaba bien. Quise correr a su lado y tomarla entre mis brazos, lamentablemente eso me fue imposible ya que el infeliz que no podía soltar al infeliz que tenia atrapado.

- Amor, ¿estás bien?

- Oh, amor… parece que nuestros cazadores se enamoraron – el segundo infeliz se acercó a mí, me preparé para pelear si era necesario -, ¿hay algo mas romántico que esto Doug?

- Nada Liam.

Bueno, por lo menos ahora teníamos unos nombres.

- Doug… ¿Por qué no charlamos con estos…?

Un golpe certero de mi novia hizo que el maldito rubio cayera al suelo. Ahora él era quien estaba tosiendo tratando de recuperar su aliento. Aprovechando el momento le di otro golpe a Doug y esperé porque Bella pateara en el suelo al infeliz. En nada los tuvimos a ambos casi inconscientes tirados en el pavimento.

- ¿Estás bien?

Abracé bien a Bella ni bien la tuve cerca, nunca me había asustado tanto como ahora por lo que sentirla cerca de mí fue la mejor sensación del mundo.

- Estoy muy bien… es solo que… me asusté pero sabía que vendrías por mí.

- Siempre Bella, siempre.

- Oh… que románticos.

Me giré hacia el par de malditos, ahora estaban sentados en el suelo – No son Lounder… ¿Qué son?

- Simples humanos… y solo queríamos hablar con ustedes – el tal Liam se limpió la sangre de su rostro.

- Supimos que han estado tratando de investigar sobre ustedes, los Lounders… y nosotros.

Con Bella jadeamos al mismo tiempo, estos infelices eran parte del gobierno o quien fuera que nos hizo esto.

- Bueno… ¿no tenían tantas preguntas?... ¡háganlas!


Hola!

Bueno chicos, nuevo capítulo, ya saben que los adelantos los subo al Blog.

Saben que trato de responder todos los RW pero si se me pasa alguno no es nada personal.

Besos, Joha!