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Finalmente el inicio del tercer acto de esta historia, para los fanáticos de la acción y los combates, temo decirles que al menos los siguientes 4 capítulos estarán enfocados en Link y Zelda así como el inicio de una relación más cercana y aunque voy a tratar de espolvorear algo de acción aquí y allá para romper la monotonía, la mayor parte de este acto estará comprendida por dialogo y acciones entre los personajes principales.

Por otro lado para los que están leyendo esta historia por su contenido romántico, sepan que ¡aquí está lo bueno! Simplemente espero no decepcionar.

Por último solo quiero agregar que este capítulo, que sirve de introducción al acto, es un poco más descriptivo de lo que me hubiera gustado, pero Link comienza una nueva vida en un lugar diferente y creo que era importante describir como cambiaría su rutina en comparación a vivir con su tío.

Capítulo 9: La Guardia Real.

Al abrir los ojos aún estaba obscuro, se levantó de la cama y tomo del cajón del buro un pedazo de pedernal y un gancho de acero para generar la chispa que prendió un diminuto pedazo de tela carbonizada, misma que empleo para encender la vela que le permitirá finalmente iniciar con sus actividades.

Se acercó al maniquí de madera que sostenía su nueva armadura, un peto de acero liso con el emblema de la trifuerza grabado a la altura del pecho, hombreras redondas y unos guanteletes que cubrían desde el antebrazo hasta el dorso de la mano, pero dejando sus dedos libres. Debajo de la cintura lo protegía un faldón de piel bastante gruesa y finalmente unas botas forjadas en acero que aunque brindaban excepcional protección, delataban su presencia a donde quiera que fuera. Pero carecía de importancia, después de todo el guardián de la princesa no tenía por qué ocultarse de nadie en el castillo.

Apenas había pasado una semana desde su nombramiento y el rey había indicado que se preparara un evento oficial para que se presentara al guardián de la princesa y la nueva guardia real ante la nobleza. Mientras las preparaciones tomaban lugar, Link había sido instruido acerca de sus nuevas obligaciones, temprano por la mañana debía estar de pie antes del alba para abrir la puerta que daba acceso a la torre de la habitación de la princesa, todos los días durante las comidas de la familia real, debía de montar guardia en la entrada y a excepción de que fuera una emergencia, detener a cualquiera que buscara interrumpirlos.

Por las tardes una vez que el sol estaba cayendo hacia el horizonte, el rey y la princesa recibían a sus súbditos, para escuchar sus plegarias y necesidades, dada la cercanía con los extraños, Link debía estar durante todas las audiencias, parado junto al trono de la princesa. Este era en particular una actividad de lo más interesante, él sabía que Zelda era una joven de gran inteligencia y astucia, pero no tenía idea de hasta donde llegaban sus capacidades, la princesa era clara, comprensiva y tenía una memoria increíble, capaz de recordar los nombres y profesiones de todos lo que habían visitado el castillo con anterioridad, así como la capacidad de evaluar las peticiones de sus súbditos y responder de forma apropiada. Por supuesto el rey aún era el que tomaba la mayoría de las decisiones importantes, pero la princesa jugaba un rol determinante y a pesar de la frialdad con la que debía evaluar cada situación, siempre ofrecía una sonrisa cálida y una palabra de compasión para aquellos que visitaban el castillo atormentados por sus problemas.

Finalmente, después de la cena, llegaba el mejor momento para Link, debía escoltar a la princesa hasta la puerta de su habitación, la torre era realmente alta y les tomaba al menos quince minutos subirla, tiempo que la princesa ocupaba para desahogar sus penas en los oídos del caballero y con cierta frecuencia, quejarse de lo difícil que era hacer que su padre diera crédito a sus ideas. Link la escuchaba con atención y a pesar de no poder ofrecer mucho en términos de política y administración, ella apreciaba profundamente su paciencia y atención. Una vez que se había asegurado de que la princesa estaba en su habitación descendía de la torre y cerraba la entrada para que nadie pudiera molestarla.

Este horario le permitía tener la mayor parte de las mañanas libres pero más allá de entrenar, lo único que Link realmente quería hacer era pasar tiempo con la princesa, así que permanecía con ella en la biblioteca durante sus estudios y así mismo la acompañaba a cualquier otra actividad. Probablemente si su guardia fuera otro, esto podría ser algo sofocante para Zelda, pero ambos disfrutaban tanto la compañía del otro que ella se sentía sumamente feliz de tener a Link a su lado la mayor parte del tiempo.

Finalmente el día de la presentación tuvo lugar. Toda la nobleza de Hyrule estaba presente en el salón del trono, incluyendo al consejo de sabios del cual el maestro Sahasrahla formaba parte, el lugar había sido decorado con azul y verde, los colores de la guardia real.

Link y los cinco miembros de la guardia se encontraban hincados frente al rey y la princesa, listos para dar comienzo con la presentación. Milo y compañía vestían la armadura de la guardia de Hyrule, con colores apropiados para mostrar el rango que habían obtenido durante el torneo: Meritos, Marco y Aitin en verde; así como Milo y Tenos en azul. Originalmente se había preparado una armadura color salmón para el segundo lugar del torneo, pero dadas las circunstancias no había sido requerida.

El rey se incorporó con dificultad del trono y anuncio "Ustedes cinco, ahora conforman la guardia real de Hyrule, su encomienda, no es la de proteger al rey, o a este castillo, su verdadero deber, es proteger al reino y no pueden hacer eso, al menos que comprendan lo que le da vida a Hyrule. Es por eso que el día de hoy describo su deber en dos mandatos, el primero, que conozcan el reino hasta amarlo y el segundo, que dediquen su vida para protegerlo"

Haciendo una pausa para recuperar el aliento, el rey continuo, en esta ocasión dirigiéndose a Link "Incluso si no volvieras jamás a empuñar una espada tu valor y habilidad ya te han otorgado un lugar en la historia de este reino, es así que pongo en tus manos la vida de la princesa, el tesoro más valioso de Hyrule" Haciendo un ademan le indico a Zelda que avanzara hacia Link, ella extendió el manto que tenía doblado en su regazo y se acercó al caballero, Link se incorporó frente a ella y la princesa sujeto el manto con unos ganchos de las hombreras del caballero "Este manto que la princesa a bordado, representa su confianza en ti y la promesa infalible de que cuidaras de su honor así como de su bienestar"

Terminada la presentación, los nobles aplaudieron con decoro y la formalidad se rompió ligeramente para dar lugar a la comida y la bebida que se había preparado para la ocasión. Link se dirigió a tomar su lugar junto al trono de la princesa, pero fue interrumpido por Milo que le cortó el paso agresivamente "Aitin menciono que trajiste mi espada hasta la enfermería" Lo dijo con un tono de molestia, Link simplemente asintió dejándolo continuar "Gracias…" Milo agrego, casi murmurándolo, claramente molesto por tener que mostrar su agradecimiento. Link hizo una pequeña reverencia pero no pudo evitar notar su rostro, más de la mitad de la piel estaba cubierta en cicatrices por las quemaduras y la pupila de su ojo izquierdo estaba completamente blanca, claramente había perdido la visión.

Una vez que Milo se había alejado Aitin se acercó a Link diciendo "Obviamente sigue molesto por el combate y le afecto aún más el hecho de saber que Volga uso un truco sucio para vencerlo, supongo que se recuperara, pero claramente tomara tiempo" Sin saber cómo reaccionar, Link sonrió humildemente y dejo partir a Aitin continuando hacia el trono de la princesa.

Sin embargo fue interrumpido una vez más, en esta ocasión por Marín "Link…" Dijo con una expresión de tristeza "El rey te está esperando en el calabozo, ha pedido que te dirijas al lugar de inmediato" Aunque Link estaba algo consternado por la expresión de la doncella, le agradeció con una sonrisa y se dirigió hacia la entrada del calabozo.

De camino a este lugar, Link finalmente pudo apreciar el esquicito trabajo de bordado que la princesa había hecho para él, el manto con el que lo había envestido tenía los símbolos de las diosas Fafore, Naru y Din, así como un relieve sobresaliente de la trifuerza. Paso sus dedos para notar la suavidad de la tela y al hacer presión en contra de la armadura noto que algo más estaba bordado por detrás. Usando un hilo del mismo color de la tela, la frase "Las leyendas nunca se mueren" Estaba grabada con todo cuidado.

Una vez en el calabozo, los recuerdos de su primera vez en el castillo llegaron de nuevo a él, caminar por estos corredores, traía de vuelta la sensación de nerviosismo y temor que lo acoso de camino a la celda donde el mago Agahnim había encerrado a la princesa, era frente a esa misma celda donde el rey lo estaba esperando el día de hoy.

Los miembros del gremio de ladrones atrapados durante el último combate del torneo se encontraban en las celdas y se veían notablemente demacrados, "Se les ha restringido el alimento hasta que confiesen todo lo que saben" Comento el rey mientras miraba fijamente al individuo en la celda frente a él "Al parecer el gremio los ha amenazado con algo peor que morir de inanición, porque ninguno ha dicho nada aún, me pesaría tener que recurrir a métodos más directos, pero mi obligación con Hyrule es absoluta"

El rey tocio un par de veces, cubriéndose la boca con la mano y una vez que había tranquilizado su respiración se volteó a ver a Link diciendo "Te he llamado aquí hoy, porque hay algo que me preocupa profundamente acerca de ti muchacho" De una bolsa interior del chaleco que conformaba parte de su atuendo, saco una hoja de papel algo sucia y maltratada y se la dio a Link, era el borrador de la carta que había perdido en su combate contra Tenos, "Es una ofensa grave para un miembro de la guardia el hacerle insinuaciones de ese tipo a la princesa, no se diga lo que esto puede significar para su guardián" Link doblo la carta y aunque estaba algo apenado, se la devolvió al rey mirándolo directamente a los ojos, el rey tomo la hoja y la guardo de vuelta en su ropaje y volteándose de nuevo a la celda le pregunto "Tus sentimientos para la princesa…¿son verdaderos?" Link asintió con firmeza asegurándose de que el rey pudiera verlo de reojo "En ese caso no tendrás problema en acatar la orden que estoy a punto de darte" Convencido de que tenía al chico justo donde quería cerro los ojos y continuo, con un ligero tono de superioridad en su voz "Como tu rey, te ordeno que entierres estos sentimientos y pongas el futuro de Hyrule por encima de tus deseos"

El rey espero paciente a escuchar la afirmación del caballero para dar el asunto por terminado, al menos por ahora, pero en lugar de eso, Link comenzó a retirarse uno a uno, los ganchos que sostenían el manto que le había dado la princesa, una vez que se lo había retirado por completo lo doblo cuidadosamente en cuatro y se lo extendió al rey con ambas manos. El rey, sorprendido y molesto, le dijo "Muchacho… estas dispuesto a abandonar tu posición por defender tus sentimientos, no seas estúpido, ¡Jamás volverás a tener una oportunidad como esta!"

Link no se movió, "Sabes además que la princesa debe desposar a un noble o a otro príncipe, ¿Donde caben tus sentimientos en todo esto?" Link simplemente miro a un costado, pero mantuvo la posición ofreciéndole al rey el manto de regreso y renunciando a su posición. Finalmente, reconociendo que no podría hacerlo cambiar de opinión el rey dijo "Así que eres incorruptible… que así sea entonces, aunque debes saber que la senda que has escogido, está llena de dolor" Enfadado el rey se retiró del calabozo.

Zelda se encontraba aun en el salón del trono, platicando con los nobles y asegurándose de que todo estuviera a la altura de la situación, lo único que le extrañaba, era no ver a Link por ningún lado. Pero sin darle demasiada importancia, llamo a un mesero diciendo "Podrías traerme algo de beber por favor" El mesero se ruborizo ligeramente, tal como había dicho el maestro Sahasrahla no había varón que no sucumbiera al encanto de la dulce princesa, y haciendo una reverencia se dirigió a la mesa a buscar una bebida para Zelda.

Mientras ella esperaba sintió como alguien llamaba su atención tocándola por el hombro, "Su alteza…" La delicada voz pertenecía a Marín la llamaba con una expresión triste, Zelda le sonrió para levantarle el ánimo y contesto del mejor humor diciendo "¡Marín! Porque esa cara, hoy hay excelentes razones para celebrar", "Me temo que he hecho algo terrible…" Contesto Marín mientras reunía el valor para explicar su situación.

El rey finalmente salía del calabozo dirigiéndose de nuevo al salón del trono para continuar con la celebración, Zelda corría en esa dirección, acechada por pensamientos terribles, Marín le había dado la carta de Link al rey, la carta que exponía sus sentimientos hacia la princesa, Zelda no tenía idea de cómo podía haber reaccionado su padre, llego a la entrada del calabozo y vio a su padre salir solo, lo miro a los ojos con ansiedad y mientras pensaba que decir fue súbitamente interrumpida por el rey, que vocifero en una voz bastante molesta "Ese muchacho, es tan necio como tú, es una pena que no venga de una cuna noble, ¡Porque son el uno para el otro!" Zelda lo miro con incredulidad, no entendiendo exactamente a qué se refería su padre, el rey por su parte un poco apenando por lo que acababa de decir, simplemente paso de largo con rumbo al salón del trono.

Zelda se acercó lentamente a la entrada del calabozo y abriendo la pesada puerta de madera entro al lugar, aún no entendía a qué pudo referirse su padre. Vio a Link acercarse a lo lejos y corrió a su lado diciendo "¿¡Link!? ¿Estas bien? Acabo de ver a mi padre salir del calabozo y dijo que tu…" Y sin terminar con la frase continuo "Y Marín me dijo de la carta…" Sus ojitos se llenaron de lágrimas por las emociones "¿Que paso con mi padre?" Link volteo a ver alrededor y al notar que estaban completamente solos la abrazo impulsivamente, ella exclamo sorprendida "¡Link!" Con los ojos abiertos de par en par y su barbilla descansando en el hombro del héroe. El sobo delicadamente su espalda tratando de reconfortarla y ella simplemente se rindió al gesto. Puso sus brazos alrededor de la cintura de Link y recargo su rostro en el hombro del caballero, finalmente diciendo "Nadie… debe vernos así…"

Link la sujeto en sus brazos con ternura un instante más y finalmente la dejo alejarse de él, se dirigió a la puerta del calabozo y la abrió completamente para darle el paso a la princesa, ambos regresaron a la celebración y el resto de la velada concluyó sin mayor eventualidad.

Zelda finalmente regreso a sentarse al trono y cuando el sueño hizo presa de ella provocándole bostezar con delicadeza por segunda vez, Link puso una mano en su hombro, sugiriéndole que era tiempo de ir a dormir, Zelda asintió y dirigiéndose a su padre dijo "Padre, es tarde y mañana partiremos temprano, ¿Puedo retirarme a dormir?" Su padre asintió diciendo "Ve, mañana será un día largo"

Zelda se levantó del trono para dirigirse a su habitación, Link hiso una reverencia ante el rey y prosiguió detrás de la princesa. Ahora como como su guardián, no podía subir las escaleras con ella del brazo así que simplemente caminaba detrás de la princesa unos pasos atrás. La escalera era un espacio tan cerrado, que podía apreciar la fragancia de su perfume, el aroma despertaba una parte más natural en él, había muchas razones para estar atraído por ella, pero el perfume en particular generaba una ansiedad difícil de describir.

Finalmente frente a su puerta, la princesa se volteó y aprovechando la altura que le daba estar un escalón más arriba de Link, se acercó a él y lo beso en la mejilla, "Me gustaría que algún día me dijeras que decía la carta que encontró mi padre"

Al día siguiente el carruaje estaba listo, Zelda salía junto con el maestro Sahasrahla del castillo, Milo, Link y Marín ya estaban esperándolos, la princesa tenía la encomienda de visitar la villa Kakariko para determinar el estado de la producción de grano para el invierno y checar asuntos pendientes con el maestro Sahasrahla, que aunque permanecía la mayor parte del tiempo en el templo del este aún era considerado el jefe de la villa. Una vez terminados sus asuntos en Kakariko, llevarían al maestro de regreso al templo de este y regresarían al castillo.

El carruaje tenía un tamaño considerable, jalado por 4 caballos y con suficiente espacio en el interior para llevar a cuatro pasajeros, estaba decorado con los clásicos motivos de Hyrule, incluyendo imágenes de la trifuerza y la espada maestra en oro, por encima de la madera, en frente tenía un asiento de dos plazas para el conductor y un acompañante y finalmente la parte de atrás estaba acondicionada con un arnés que servía para sostener el equipaje

La princesa subió al carruaje junto con el maestro, Marín que ya los estaba esperando adentro los saludo y ahora que los cinco estaban listos partieron hacia villa Kakariko.

Link conducía el carruaje y Milo iba sentado junto a él, el rey había ordenado que ambos acompañaran a la princesa, ya que de camino a villa Kakariko tendrían que pasar cerca del bosque perdido, donde se rumoreaba que el gremio de ladrones se escondía.

La mañana transcurrió sin eventualidad, y aunque Milo se veía aun algo malhumorado, aún no había dicho nada que incomodara la situación, en el interior del carruaje, la princesa aprovechaba para revisar el reporte del año pasado junto con Marín, el maestro Sahasrahla era más una persona de cultura e historia que de números y poco intervenía en la conversación, lo cual le daba tiempo de disfrutar de su pipa con singular gusto.

Con el sol marcando el medio día, el estómago de Link rugió de hambre con tal fuerza que a pesar del ruido del carruaje, Zelda y Marín lo escucharon, considerando que ya era hora de comer, la princesa abrió una pequeña escotilla que comunicaba el interior del carruaje con el asiento del cochero para pedirles que se detuvieran.

A pesar de estar un tanto preocupado por la cercanía con el bosque perdido, Link acato la petición de la princesa y detuvo el carruaje, de la parte de atrás, el héroe retiro una canasta de provisiones que los sirvientes del castillo habían preparado para ellos. Marín le quito la vianda de los brazos a Link diciendo "Probablemente es mejor que yo me encargue de esto"

Saco una manta de la canasta que coloco en el pasto cerca del carruaje y continuó examinado el resto del contenido, hogazas de pan, frutas y carne ceca. Todo fue colocado sobre la manta para que cada quien tomara lo que quisiera, además de eso, había una pequeña caja de madera que tenía algo muy especial para la princesa.

Marín tomo un gran bocado incluyendo un pedazo de pan y un trozo de carne, mientras mostraba una expresión de satisfacción evidente, la princesa con su recato acostumbrado, había tomado un puñado de uvas y nueces que disfrutaba de dos en dos. Link comía un poco más rápido que los demás y comenzó a atragantarse con un pedazo de carne, Zelda apunto a él con cara de consternación, pero Milo arreglo la situación con una palmada bien dada por la espalda, que hizo reír a todos al ver la expresión de alivio en el rostro del héroe.

Cuando Zelda había terminado con las uvas y las nueces, Marín le pasó la caja de madera, en su interior estaba una generosa rebanada del pastel de fresa que se había servido para los invitados el día anterior. La cara de la princesa se ilumino y sus ojos brillaron como dos estrellas "¡Pastel!" Dijo con entusiasmo, tomo una cuchara y antes de empezar viendo el tamaño de la rebanada y finalmente recordando sus modales se dirigió a los demás diciendo "Podemos dividirlo en cinco partes", El maestro Sahasrhala fue el primero en rechazar la oferta "Jeje dulce niña, este viejo disfruta de otros sabores" Milo rechazo la oferta por él y por Link diciendo "Su alteza, el azúcar reduce el tiempo de reacción, nosotros debemos estar alerta" Link asintió confirmando la aseveración de Milo y Zelda se volteó a ver a Marín, la cual haciendo uso de toda su fuerza de voluntad dijo "Adelante alteza, yo ya estoy satisfecha" Pero la princesa comprendiendo la situación, dividió la rebanada por la mitad y la compartió con Marín diciendo "Ayúdame, de todos modos es mucho para mi sola" Ambas con cuchara en mano, atacaron el delicioso postre hasta que ambos platos quedaron completamente vacíos, suspirando de satisfacción al unísono.

Una vez que terminaron con la comida, subieron todo de regreso al carruaje, pero antes de partir, Milo voleo a ver a Link diciendo "¿Escuchaste eso?" Link desenvaino la espada mientras asintió con la cabeza, Milo se dirigió a Marín ordenándole "¡Lleva a la princesa al carruaje de inmediato!" Una vez que los tres estaban adentro del vehículo, Link cerró la puerta y escucho el sonido de una flecha cruzar el aire en su dirección, la esquivó en el último momento dejando que se incrustara en la puerta del carruaje, Milo desenvaino su espada también y ambos se prepararon para el ataque, mientras ocho sujetos salían de la maleza rodeando el lugar donde se habían detenido…