He aquí con un nuevo capitulo de mi comedia romántica, gracias a todos por los comentarios espero que disfruten leyendo este capitulo, Yo no soy tan buena escritora pero ahí se me dada solo quiero que todos disfruten de lo que escribo.
-Capitulo 4 Dulce Y Amargo-
Sus ojos perlados se abrieron casi desorbitados, aun no lo creía…Aquel mujeriego de pacotilla le estaba besando, sus labios moviéndose junto con los suyos, el permanecía con la mirada altiva y ganadora, le relamió el labio inferior y le mordió.
Hinata se mantenía paralizada, sintió la mano del rubio deslizarse casi con brusquedad por el pálido cuello de ella, y algo que le sorprendió fue el sentir aquella lengua traviesa atravesar casi su cavidad bucal haciendo ese beso más profundo…Sintiendo ese sabor tan amargo, ella le tomo del rostro y lo atrajo más hacia ella, posando sus manos en sus mejillas.
Ese imbécil pagaría por ese beso, de un momento a otro, llena de ira mordió con todo el gusto aquella lengua tan molestosa. Naruto se separo de inmediato con aquella expresión de dolor y un jadeo.
-Te lo mereces, por atrevido- Bufo la pelinegra con un deje seco en su voz y un leve sonrojo en sus mejillas, deslumbro el asombro de aquella gente tan estirada y de alta sociedad, Aquel espectáculo era digno de admirar.
-¿Atrevido?, tú fuiste la que me correspondió de una manera muy excitante- sonrió ladino, se acerco a ella de manera persuasiva y le tomo un mechón de cabello jugueteo con el de manera pretensiosa, se le acerco mucho mas hasta llegar a su oreja.
-Pero quien se iba imaginar las más calladitas son las más salvajes, ¿Verdad? Querida mía-susurro de manera lenta y mordiendo su oreja de manera provocativa.
El rostro pálido de Hinata se enrojeció de inmediato, y de improvisto se acerco aquel rostro moreno pero a la vez altaneramente le tomo de la corbata bruscamente.
-Creo que debo dejarte los puntos algo claros-murmuro para sí, sus dedos recorrieron el perfecto nudo de esa corbata-No soy tuya-estrujo la solapas de su camisa de manera fuerte-No me vueltas a poner un dedo encima-levanto su mirada algo siniestra ya se había hartado de ese arrogante no lo aguantaría mas.
-y por ultimo…no me vuelvas a besar es simplemente amargo-Apretó la corbata más fuerte que nunca, dejando a un Naruto algo morado casi asfixiado.
Respiro agitado, ¿Qué demonios le pasaba a esa mujer? Era la primera vez que una le trataba así, como era posible que aquella mujer se atreviera a decirle que su beso fue amargo…Definitivamente le odiaba, era una mujer diferente de armas tomar, a la vez tímida en su momento, sensual cuando debía, Temida cuando se enfadaba. No le soportaba era cálida, aquella piel tan pálida pero a la vez tan suave, esa mirada tan profunda tan predecible y por ultimo aquellos carnosos labios rojizos tan dulces y tan provocativos. Era justamente como una hermosa Muñeca de Porcelana bien tallada y sin defecto alguno, claro si se añadía lo pobretona, lo odiosa, lo maleducada y por ultimo ese mal carácter que le sacaba de quicio.
-Muñeca, nos encontraremos de nuevo y te aseguro que saldré ganando-una sonrisa arrogante surco su rostro moreno y sin duda alguna de esa sonrisa no saldría nada bueno, miro por última vez la silueta de esa mujer que caminaba tan orgullosa y tan altiva.
Hinata le dio la espalda, mientras caminaba altaneramente y dando pasos cada vez más fuertes hacia la salida, no tomo en cuenta ni a Dylan ni a la gran multitud de estirados con clase. Solo tenía una cosa en mente salir de allí y no verle la cara nunca más a Naruto Namikaze porque ese nombre sin duda jamás se le olvidaría.
No podía ser posible definitivamente ella Hinata Hyuga no tenía tanta suerte como pensaba, debía tomar todo con calma, ¡Con un diablo que se fuera por un tubo la calma!, como podía ser posible pensaba que ya había sido suficiente con todo lo que le había pasado perder el amor de su vida, encontrarse con un cretino mujeriego y ahora lo que completaba su lindo "Cuento de hadas", Genial lo que faltaba y encajaba en su grandiosa "vida"… Su Casa había perdido su adorada casa que le habían dejado sus padres con tanta devoción.
-No puedo ser- a regaña dientes, discutía con un servidor extraño que decía que esa casa ahora le pertenecía.
-Tengo todos los documentos que afirman que esta casa es mía, jovencita a que si le pido que desaloje esta misma noche-aquel castaño hablaba con educación, se veía que era de clase alta con aquel traje negro y de oficina.
-¿Cómo ha podido suceder esto?-con deje de angustia y furia, tomo el camino de la violencia una parte esencial para un respetado Hyuga. Lo tomo de la camisa bruscamente definitivamente ya había perdido la paciencia se había hartado de ser la pacifica hinata ¡Al demonio todo el mundo! Esa casa era suya y nadie la sacaba de ahí ni siquiera un tonto refinado.
-S-señorita por favor cálmese-tartamudeaba nervioso el castaño, sudaba a montones. Hinata mantenía su mirada fija y salvaje en el.
-Escúcheme bien, yo de esta casa no me voy así me saque con la policía- Refunfuño molesta tirándolo de golpe a la pared. Con ese mal humor que cargaba después de esa fiesta no se lo quitaba nadie.
-Bueno entonces que sea así-profirió el castaño levantándose y cogiendo su teléfono, Hizo unas cuantas llamadas y colgó. Como un chasquido de dedos en menos de minutos una patrulla de policía se encontraba frente de la casa.
Hinata palideció y se detuvo en seco, el ver salir unos cuantos oficiales de la patrulla…sudo frio ahora sí que había metido la pata bien metida.
-Esta es la joven que me agredió-decía muy formal aquel sujeto que prácticamente le desagradaba sin conocerle. Los policías le miraron y después a ella.
Fue tan rápido que ni suspiro, estaba tan pálida que pensó que se desmayaría no y eso no debía pasar se podría peor las cosas, que debía hacer ¿Huir? ¿Entregarse? ¿Golpearle? ¿Seducirle con su cuerpo? Definitivamente ella no estaba bien de la cabeza y sobre todo por esa última opción.
Uno de los policías se le acerco y debía decir que ni tan malo era ser arrestada por aquel policía, era tan alto que ella podía sentirse como una hormiga, sus cabellos rojizos y aquella mirada penetrante color avellana que le carcomían, su rostro bien esculpido tan bien detallada, la mirada perlada se detuvo en las manos de aquel hombre llevaba unas esposas se acerco a ella cautelosamente y tomo su manos que sudaban a montón y con delicadeza le puso las esposas.
-¿Su nombre?- susurro el pelirrojo tomándola de los hombros con suavidad, ella asustada y tímida al parecer su personalidad siempre seguiría siendo la misma se reprochaba mentalmente el no poder ser tan altanera como antes.
-Hinata Hyuga-respondió sin mirarle ni reprochar más bien sonó tan bajo que el se tuvo que acercar más. Todo paso tan rápido que ella sentía que ya no daba más ahora que haría no tenía lugar donde ir además de que la comisaria no sería un lugar muy acogedor para dormir. Él le llevo hasta la patrulla sin pronunciar aquella tonta frase de los policías como era "Todo lo que diga o haga será usado en su contra" este policía no parecía el mismo inepto que los otros.
Sonrió tentativamente siempre se salía con la suya. Aquello dedos desataban el nudo de su corbata y como era de esperarse sintió aquellas manos femeninas desabotonar botón por botón hasta dejarlo caer aquella cama matrimonial, la mujer sobre él le acariciaba su torso desnudo como lo haría cualquiera de sus amantes.
-Naruto-aclamo la mujer rubia que posaba sus piernas alrededor de la cadera del rubio y tomaba su rostro para estamparle un beso pasional. Esa era como las demás no tenía nada de excitante siempre hacían lo mismo. Eso ya se estaba convirtiendo en un pasatiempo aburrido.
Quería algo nuevo pero entonces en aquel momento le vino la imagen de esa mujer Hinata Hyuga como le había dicho que se llamaba, al parecer horita la estaría pasando muy mal, la idea de quitarle su casa había sido magnifica tenía que conseguir viniera suplicando por su ayuda tenerla rogando por él.
Carcajeo y se quito de encima a la rubia de golpe, debía ir a la comisaria haber el digno espectáculo de su obra maestra. Hacerle la vida imposible a esa mujer al parecer se convertiría en su nueva diversión.
-Lo siento, Shion hoy no me sirves-arrogante y frió tomo su camisa y la abotono vistiéndose tan rápido y saliendo de su apartamento canturreando de felicidad ya se había salido con la suya lo único que quedaba era ir a ver su nuevo juguete.
Hinata ya no podía más, estaba con la mejor de las suertes, el estar arrestada en esa maloliente celda era de esperar que no la tuvieran como una princesa pero mínimo la debían dejar salir en unas cuantas horas, ni que fuera matado al tipejo ese que se había aparecido en su casa.
-Oigan cuando piensan dejarme salir-bufo inflando sus mejillas de manera malcriada
El pelirrojo alto y sensual le miro
-No hasta que venga el que monto la denuncia de la propiedad de la casa-soltó un bostezo de aburrimiento-Calladita te ves más bonita a que si no me des problemas- suspiro recontándose en aquella cómoda silla.
Hinata se mantuvo tensa, ¿Quién había sido el responsable de que le quitaran su casa y le encerraran? en cuanto le viera se lanzaría encima como toda una fiera.
Pasaron unas cuantas horas y ya casi era medianoche, ella cabeceaba en aquella fría celda, temblando de frio y todavía con las manos atadas. Es que ni siquiera se había cambiado seguía con el mismo atuendo de la fiesta, se mantuvo callada al notar que se abría la puerta principal de la comisaria.
-Señor Namikaze, aquí tenemos a la mujer a la cual usted dio la orden de arrestar- explico un hombre alto y pelinegro con un traje azul y elegante.
¿Namikaze? Replico nerviosa dentro de sí, tenía que ser una broma no podía ser el verdad… carcajeo nerviosa y abrió los ojos de golpe noto aquella cabellera rubia algo alborotada y traje fino, y lo peor aquella sonrisa estampada en su rostro de manera maliciosa. Era el Naruto Namikaze, ese sujeto había el culpable de todo.
Naruto solo asintió al abogado, miro la celda que se encontraba en el fondo. Rio como nunca dentro de sí mismo. Se acerco a pasos fuertes y calmados. Y ahí la vio tan furiosa que parecía el propio demonio permanecía con la mirada alta y retándole que se acercara.
-Hinata Hyuga, bonito nombre para mi nueva empleada-carcajeo y se acerco a la celda de manera presuntuosa, su mirada azulada se había vuelto oscura y casi despiadada.
Ella se quedo inerte sin habla, era imposible lo que aquel desagradable sujeto decía ¿Ella su empleada? ¿Acaso el había enloquecido? Definitivamente eso era una pesadilla.
-¿Qué?-carcajeo nerviosa, y se acerco a los barrotes que le separaban de matarlo definitivamente-Debes estar bromeando- le grito furiosa acercándose para aunque sea morderle con eso le bastaría.
-No bromeo-dijo firmemente – Mas bien desde ahora eres prácticamente mía-su mano paso por los barrotes y pego su rostro de más al de ella, y sin pensarlo le beso frenéticamente moviendo sus labios, ella se resistió y le mordió el labio.
- Querida mía desde ahora compartiremos hasta la cama-sonrió descaradamente, dándole la espalda y caminando tan arrogante como siempre.
Continuara…
Buenos mis lectores hasta aquí lo dejo espero que les guste, disculpen la tardanza y espero continuar esta historia más seguido Bye Bye, la próxima actualización sera con seguridad para el 22 de octubre.
