Comentarios:

Primero que nada, quiero agradecer a mi editora que ha estado trabajando en esta historia tanto o más que yo, no me queda más que quitarme el sombrero para Anahis Jackson Fanel sin cuyo esfuerzo este historia simplemente no sería posible.

En cuanto al capítulo en sí, para todos aquellos que disfruten de la anatomía masculina, trate de incluir algo un poco más… interesante digamos, ojalá sea de su agrado.

Por otro lado, entendería que muchos de mis lectores sientan el impulso de dejar de leer esta historia después de terminar con este capítulo, pero les pido que me den el beneficio de la duda al menos un capítulo más. La idea que estoy tratando de mostrar es que el desarrollo personal nace de sobrepasar la adversidad.

Como último detalle me gustaría dar una advertencia, aunque el romance entre Link y Zelda está garantizado, el resto de los personajes van a pasar por cosas muy diferentes, algunas buenas y otras no tanto. Me tomo la libertad de comentar esto, porque no me gustaría decepcionar a nadie que pudiera hacer una inversión emocional profunda en los personajes secundarios solo para verlos pasar por situaciones difíciles en el futuro.

Capítulo 11: La Respuesta.

Pasado el mediodía pararon cerca del lago Hylia, debían apresurarse para evitar viajar en la obscuridad el mayor tiempo posible, pero definitivamente estaban hambrientos y además el lago daba una vista increíble que era difícil de rechazar.

Milo bajo del carruaje y se dirigió a Link diciendo "Voy a buscar madera, porque no intentas pescar algo para complementar lo que traemos" El héroe asintió con la cabeza, bajo del carruaje y abrió la puerta para darle el paso a sus tres ocupantes.

Usando su espada, corto la rama de un árbol cercano y la afilo para usarla como arpón, antes de poder entrar al lago reflexiono sobre su armadura, definitivamente no le permitiría nadar cómodamente, así que se retiró el peto junto con el manto y la camisa que llevaba debajo para evitar mojarlas, también se quitó las botas, quedándose únicamente con su pantalón blanco.

Estiro los brazos y se flexión antes de entrar al agua, accidentalmente dando un espectáculo bastante peculiar a las dos señoritas que observaban la escena desde el lugar donde se encontraba el carruaje. Marín sintiéndose obligada a no dejar pasar la oportunidad, se acomodó los lentes con ojo analítico mientras decía "Reitero, es una fortuna que Dalina no nos haya acompañado en este viaje" La princesa no sabía si celebrar o reprimir el comentario, de cualquier forma, el torso expuesto del héroe era definitivamente algo digno de apreciar.

El maestro Sahasrahla se encontraba ensimismado en el libro que estaba leyendo, hasta que noto a la princesa y compañía con la mirada clavada en el lago, justo cuando estaba a punto de llamar su atención, Milo llego al lugar con varas y troncos para la fogata, esto llamo la atención de Marín que se acercó de inmediato a ayudarlo.

La princesa Zelda sin embargo no retiraba la vista de la orilla del lago, afortunadamente su dedicación no fue en vano, Link salió del agua empapado, pero con cinco pescados atravesados en el arpón, giro la cabeza de lado a lado para quitarse el pelo mojado de la cara, el cual termino enmarcando su rostro, las gotas provenientes de su cabellera recorrían su pecho hasta el abdomen, dibujando con claridad el contorno de su musculatura, está de más decir que la princesa contemplo la escena boquiabierta, finalmente tragando saliva para recobrar la compostura y recordando que probablemente debería de ofrecerle una toalla antes de que pescara un resfriado.

Por su parte Marín no era precisamente experta en hacer fuego y no tenía la fuerza para generar la chispa que iniciaría el proceso, Milo tomo el pedernal y el gancho de acero de sus manos y después de golpear ambas partes un par de veces, encendió la fogata, "Gracias…" Agrego Marín algo apenada, Milo le contesto aun con la mirada en la fogata diciendo, "No es nada" Ella no quería dejar ir el momento así que se hizo de valor una vez más para decir "Nunca podría cargar toda esta madera sola, realmente eres muy fuerte" Acabando de decir esto se recrimino internamente "Eres muy fuerte" Qué clase de comentario era ese, obviamente era fuerte, era miembro de la guardia real… porque no podía ser más elocuente a la hora de expresarse. Sus pensamientos fueron súbitamente interrumpidos por la respuesta de Milo "Cualquier hombre podría cargar algo así, no tiene nada de especial" Por si hacía falta algún tipo de confirmación, esa última respuesta tenía que serlo, había arruinado el momento con su comentario o al menos eso pensaba la doncella… cuando lo escucho agregar algo más "Pero es cortés de tu parte el mencionarlo" Definitivamente no era la respuesta ideal que ella hubiera esperado pero al menos la hizo feliz el intercambiar esta pequeña conversación con él, como respuesta simplemente le sonrió cerrando los ojos detrás de sus lentes, mostrándole a Milo una expresión tan dulce que hizo que el guerrero se sonrojara ligeramente.

Zelda por su lado ya había provisto a Link con una toalla que después de usarla para secarse, había sido colocada alrededor de su cuello esperando que recogiera el resto de la humedad que aún tenía en el cabello.

Acomodaron el pescado alrededor de la fogata para freírlo, mientras Marín sacaba el pan y las semillas que habían traído como provisiones. Una vez que el alimento estaba listo los cinco se apresuraron para terminar cuanto antes, ya tenían más de una hora detenidos y si no partían pronto tendrían que viajar de noche más de lo necesario.

Satisfechos y listos subieron de nuevo al carruaje y continuaron su camino, no sin que Link finalmente se pusiera de nuevo su armadura.

El atardecer no se dejó esperar, aun a unas horas del palacio, vieron al sol ocultarse tras el horizonte y usando la luz de la luna como guía continuaron su camino hasta llegar al recinto del maestro.

Pararon el carruaje justo en la entrada y los cinco ingresaron al recinto, Link y Milo bajaron los libros que habían traído de la biblioteca de Kakariko, mientras Sahasrahla enciendo el fuego y volteándose a ver a la princesa dijo "Es tarde para que partan al castillo, pero me temo que este lugar no es muy acogedor, probablemente sea mejor que pase la noche en el carruaje" La princesa asintió mientras Marín acomodaba los tomos en el librero del maestro.

Sahasrahla sirvió té para los cinco y mientras degustaban la bebida, Marín se acercó a un tablero de ajedrez burdamente moldeado en arcilla diciendo "¡Increíble! ¿Maestro usted hizo este tablero?" El viejo maestro se acarició la barba haciendo memoria y respondió "Hace muchos años cuando Milo me visito en este templo por primera vez, me pidió que le enseñara a jugar y mientras le explicaba las reglas, lo hice moldear las figuras en arcilla, así que técnicamente, fue hecho por el" Milo trato de ignorar la conversación un tanto apenado debido a la calidad de las piezas, no obstante el maestro intento forzarlo a participar diciendo "Él podría enseñarte a jugar, después de todo esa fue la condición con la que yo le enseñe originalmente, que algún día debería de transmitir ese conocimiento a alguien más" Dándose por vencido, Milo finalmente dijo "¡Abuelo! Espero que no pienses que puedes obligarme a hacer algo así por una promesa que hice antes de tener uso de razón" El antiguo maestro simplemente respondió "Una promesa es una promesa y me diera la impresión de que la señorita Marín tiene un gran interés en aprender de ti" Marín se ruborizo ligeramente por el comentario y Milo tapándose la cara con la mano respondió a regañadientes "Está bien" Camino hacia el librero de su abuelo y después de examinar los tomos, retiro uno y se lo dio a Marín diciendo "Cuando termines con este libro podremos empezar a jugar" Una vez más Sahasrahla lo contradijo "¡Oh! No hay necesidad de eso, la señorita Marín es la bibliotecaria del palacio, estoy seguro de que ha leído el manual de ajedrez más de una vez" Y volteándose a ver a Marín le pregunto "¿O no es así?" Marín asintió sumisamente con la cabeza y sin más que decir Milo se dio por vencido diciendo "¡Está bien! Juguemos entonces"

Mientras Marín y Milo se sentaban en lados opuestos del tablero para comenzar la partida, Zelda se bostezo ligeramente diciendo "Creo que es mejor que yo me vaya a dormir", "Claro que si su alteza" Comento Sahasrahla y agrego dirigiéndose a Link "Lo siento muchacho, hoy tendrás que dormir afuera cuidando a la princesa" Link sonrió con entusiasmo, no había nada de lamentable en cuidar a la princesa y pasar la noche bajo las estrellas.

Ya en el carruaje, Zelda se acomodó en uno de los dos asientos, la suavidad del cojín la reconforto y a pesar de no tener sus dos almohadas estaba relativamente cómoda, se cubrió con una manta que extrajo del interior de un compartimiento y ya estando lista para conciliar el sueño escucho como Link subió al techo del carruaje, el héroe se sentía algo nervioso reflexionando que la princesa dormiría sumamente cerca de él.

Sabiendo que Zelda caería rendida ante el sueño pronto, toco tres veces en la escotilla que daba al interior del carruaje, La princesa abrió la pequeña compuerta diciendo "¿Que sucede Link?" Él asomo la cabeza desde el techo y le paso una hoja doblada por la mitad, ella la abrió, pero no pudo leer nada debido a la obscuridad de la noche, usando un cerillo encendió la pequeña lámpara de aceite que colgaba del techo interno del carruaje y leyó la carta llena de anticipación.

Dulce princesa Zelda

La verdad es, que todo lo que hemos compartido, me ha cambiado profundamente, quiero ser el guardián que te proteja de todo mal, pero no puedo evitar desear aún más, si este fuera otro tiempo u otro lugar, desearía que el viento de la libertad nos llevara a ambos aun futuro juntos.

Por siempre tuyo

Link

P.D. esta es la carta que Marín le dio al rey.

"Gracias…" Dijo Zelda dejando que lágrimas de felicidad descendieran por su rostro. Esta era la respuesta que había estado esperando desde aquel día durante el torneo cuando le había expuesto su corazón abiertamente a él, no había duda, el correspondía a sus sentimientos de la misma forma. Y aunque la promesa que le había hecho a su padre nunca les permitiría estar juntos al menos sentía la dicha de compartir esta ilusión con él.

A la mañana siguiente estaban listos para partir después del desayuno, cuando Marín se dirigió a Zelda diciendo "Su alteza, el maestro Sahasrahla aún necesita de mi ayuda para organizar todos estos textos adecuadamente, si me lo permite, quisiera permanecer un par de días más en este recinto para ayudarlo" Zelda analizo la situación por un momento y respondió "Yo debo regresar al palacio cuanto antes, pero no veo razón para que no te quedes un par de días más" Y volteándose a ver a Milo agrego "Sin embargo no estaría tranquila dejándola regresarse sola al castillo, Milo, por favor toma dos de los caballos del carruaje para el regreso y espera a Marín hasta que termine de ayudar a tu abuelo" Milo respondió firmemente "Por supuesto su alteza"

Ya que estaba todo arreglado, Link y Zelda se dispusieron a partir. Sosteniendo la puerta del carruaje, el caballero le daba el paso a la princesa, la cual ingreso al vehículo con su acostumbrada delicadeza. Link subió al asiento del conductor y despidiéndose con la mano, partió dejando a los otros tres en el recinto del maestro.

El camino al castillo transcurrió sin mayor eventualidad hasta que una pesada lluvia los obligo a detenerse, Link paro el carruaje debajo de un grupo de árboles y cubrió a los caballos con unas mantas para protegerlos de la lluvia, "¡Achu!" Zelda escucho desde adentro del carruaje, al parecer el clima empezaba a afectar al caballero. Ella sabía que tal vez no era lo más apropiado, pero preocupada por su bienestar, abrió la puerta del carruaje y le dijo "Refúgiate aquí hasta que pase la lluvia" Link la vio titubeante, no era exactamente su habitación, pero definitivamente no se sentía cómodo con la idea, ella le sonrió dulcemente agregando "Si te enfermas, no vas a poder cumplir con tu deber" Link sabía que era más una excusa que una razón, pero la realidad era que quería estar cerca de ella y si las circunstancias lo estaban empujando en esa dirección, no tenía mucho sentido resistirse.

Él se subió y se sentó en el lado opuesto del carruaje, el silencio no era tan incómodo como el hecho de que ambos se sentían algo fuera de lugar, Zelda trato de aminorar la situación diciendo "Si quieres puedo contarte otra de las historias que solía leer de niña" Link se negó cerrando los ojos, estaba tratando de reunir todo su valor para dar un paso tan importante que cambiaría la relación entre ellos para siempre.

Finalmente suspirando profunda y lentamente, saco de su bolsa de objetos una bolsa de fieltro que no podía ser más grande que el dorso de su mano, miro a la princesa aun algo nervioso y extendiendo las manos se la presento a Zelda, sin entender muy bien de que se trataba la princesa la tomo y la abrió para sacar lo que había adentro.

Al verlo, los ojos de Zelda se llenaron de lágrimas, era un brazalete de plata, perfectamente pulido, al grado de reflejar el rededor casi tan fielmente como un espejo, en el centro, tenía montado un rubí enmarcado por un grupo de grecas que acentuaban la posición de la piedra, por la parte abierta, uno de los extremos tenía una cadena con un gancho que se sujetaba de un rubí más pequeño en la otra punta del brazalete, Link hizo un ademan indicándole que lo viera por dentro, donde estaba grabada la leyenda:

"Aunque el mundo se oponga, ¿Me honrarías haciendo realidad mi ilusión por ti?"

La princesa no pudo contenerse, las lágrimas comenzaron a rodar incontrolablemente por sus mejillas, esto tenía que ser el gesto más hermoso que alguien había tenido para ella y era por esa misma razón que esta alegría fugaz se convertiría en el sorbo más amargo que habría de experimentar.

"Nada me haría más feliz…" Respondió con un semblante melancólico, Link con el corazón en la mano noto el tono en su voz y resistió el impulso de acercarse, con la voz quebrada y sin poderle dirigir la mirada continuó diciendo "Sin embargo, mi vida no me pertenece. Aun con todo el miedo que gobierna a mi padre, no puedo negar que tiene razón al decir que Hyrule me necesita y que eso debe estar por encima de mis sentimientos" Detenida súbitamente por un nudo en la garganta la frustración la agobiaba y no le permitía continuar, se lanzó a los brazos de Link sollozando desconsoladamente, "Lo siento… de verdad lo siento" Dijo ahogada por el llanto.

Con sus brazos alrededor del cuello del héroe siguió llorando por algunos minutos. Una vez que pudo calmarse, se alejó un poco, con la mirada en el manto que había bordado para él, no quería verlo a los ojos, temía ver en ellos el mismo dolor que había sentido al abrazarlo, el vínculo telepático entre ambos le había hecho sentir profunda y claramente el dolor que le había causado, pero ya no había marcha atrás, poniendo el brazalete en su mano le dijo "No puedo aceptar esto…" Él lo guardo en la bolsa de fieltro y lo metió una vez más con el resto de sus objetos.

Finalmente armándose de todo su valor, lo miro a los ojos, Link también había llorado, claramente el dolor que sentía no podía expresarse con palabras, agobiada por la culpa regreso la vista a su pecho donde paso sus dedos por el bordado del manto, recordando la frase que había grabado detrás "Sabes, cuando borde este tocado, escribí una frase al reverso" Link lo volteo pasando sus dedos por las palabras indicándole que sabía a qué se refería, Zelda dijo en voz baja "Las leyendas nunca mueren, era la historia favorita de mi madre, nunca mueren porque se vuelven parte de nosotros cuando nos esforzamos por alcanzar la grandeza, esa idea, siempre me ha acompañado en los momentos más difíciles"

Lo tomo de la mejilla y le dijo "He sido muy afortunada en conocerte y poder ver de cerca al héroe de leyenda, sé que me he negado a darte lo que buscas, pero por favor, permanece a mi lado, Hyrule nos necesita a ambos más que nunca" Con el vínculo aun activo entre ellos, la princesa experimento los sentimientos de Link, aunque el dolor lo agobiaba, la convicción era firme en él, lo vio asentir con la cabeza sin un rastro de duda en el corazón, el estaría con ella incluso si sus deseos no se volvieran realidad.

La lluvia finalmente ceso y pudieron continuar con el camino, cruzando el umbral del castillo unas horas antes del atardecer.

Subir la escalera que daba al cuarto de la princesa ese día fue terrible para Link, se negaba a resignarse a esta situación, no podía ponerlo en palabras, es más ni sus pensamientos eran muy claros, pero su corazón no se rendiría tan fácilmente, lo que sentía por ella no era simplemente atracción, se había transformado en algo más, algo que no sedería fácilmente a la adversidad.

"Buenas noches" fue todo lo que la princesa dijo antes de perderse detrás de la puerta de su habitación, Link permaneció un momento de pie en el lugar, ¿Como era posible que sus sentimientos atentaran contra el futuro de Hyrule? Mientras reflexionaba profundamente sobre esa pregunta, escucho la voz de su maestro directamente en su mente "¿Todo bien con el viaje muchacho?" Sahasrahla noto una profunda tristeza e impotencia en Link "Así que no has tenido éxito confesando tus sentimientos" Agrego el maestro "Hubiera pensado que la princesa Zelda tendría mejor juicio" Link se molestó por el comentario, pero el maestro simplemente continuó "No desistas Link, solo es miedo lo que la detiene, no olvides que tu posees la mejor arma en contra de eso"

Una vez fuera de la torre, cerró la puerta y se dirigió a su habitación esta iba a ser sin lugar a dudas, la noche más larga que hubiera pasado jamás.