Los personajes son de SM, la historia es mía.


Capítulo 14

- Edward, cálmate, no sacas nada con…

- ¡No me digas que me calme! – exploté porque ya había llegado a mi punto.

Me volteé para ver el reloj que colgaba en la pared del fondo y vi que ya habían pasado dos horas desde que Bella se fue, y la sola idea de que se pudiera haber ido de casería nuevamente, me tenía con los nervios de punta. Cuando vi la sangre en su chaqueta supe que había hecho mal, sí, adoraba mi trabajo y me sentía orgulloso de mi porque lo había conseguido solo, pero si tenía que dejarlo para que Bella estuviera en paz, iba a hacerlo.

Pero necesitaba decírselo… ahora.

- Ed… ¿te parece que vayamos a buscarla?

- Esto en Nueva York Emm – ya derrotado, me dejé caer en el sofá -, podemos estar una semana entera buscándola en cada rincón.

- Ey – él se sentó a mi lado -, ¿no tienen ustedes un súper vinculo especial?... ¿y por qué no lo pones en práctica?

- No funciona – solo lo murmuré porque odiaba reconocer que no podía usar nuestro vinculo para saber donde se había metido.

Por los siguientes minutos, me quedé solo sentado ahí y siendo miserable. Mi expresión facial fue una sola hasta que me arrugué al pensar en mi Bella cazando más Lounders.

- ¿Qué pasó?

Mi amigo asintió cuando se fijó mejor en mi rostro. Supongo que tenía suficiente cara de culo como para que se atreviera a preguntar dos veces lo mismo. No quería ser grosero pero sin ponerle mayor atención, me tiré al sofá derrotado, la pelea con Bella me tenía de muy mal humor.

- Edward…

- Es que… no sé donde se pudo haber metido y eso no me gusta.

Sentí como mi amigo tomaba mis piernas y se sentaba en ese lugar, mis ojos estaban cerrados y los dejé así aunque Emmett me presionaba silenciosamente para que hablara.

Apreté mis ojos con fuerza y me concentré en mi conexión con Bella, era como si estuviera apagada y aunque eso me asustó como la mierda, también me hizo darme cuenta que lo más probable es que ella la hubiera apagado para que yo no la encontrara, así que eso quería decir que deseaba estar sola y lejos de mi. Con esfuerzo me prometí darle esta noche para que se calmara, pero si no sabía de ella durante la mañana, la obligaría a reactivar nuestro vínculo.

- Me iré a dormir – murmuré sin moverme.

- ¿Sabes? – abrí solo un ojo para ver a mi amigo -, creo que deberíamos salir a buscar a Bella, no me gusta que esté sola y de noche en Nueva York.

Me reí y me senté para verlo mejor - ¿Tienes miedo por Bella o por quien se pueda cruzar en su camino?

- Edward… - alcé una mano porque no estaba bien que se preocupara innecesariamente.

- Créeme Emm, Bella está bien.

Me puse de pie y estiré mis músculos rogando porque me dejaran dormir – Espero que tengas razón.

- La tengo.

Le guiñí un ojo a mi amigo antes de irme a nuestro cuarto.

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Como lo pronostiqué, fue casi mínimo el tiempo que dormí la noche pasada, por lo mismo, ahora sentía que mis ojos se cerraban solos y eso no era bueno cuando debías pasar la mañana detrás del volante.

Bostecé por enésima vez en la mañana y gruñí al no sentirme con mayores ánimos, pero traté de concentrarme al máximo en el camino que se abría antes mis ojos, mis instintos estaban tan en baja que duda mucho que se activaran por mas que se me cruzara una carriola con un bebé. Eso me hizo pensar de nuevo en Bella y como a las… ¿diez de la mañana?, aún no la sentía en mi cabeza.

- Edward, detente en la cafetería de la derecha, por favor.

Le asentí a Jane y aparqué en el lugar desocupado que había unos pasos antes de la cafetería, rápidamente me bajé del auto y me apresuré a abrirle la puerta. Cuando salió crucé mis brazos detrás de mi espalda y me dispuse a esperar de pie frente al auto.

- Edward, entra conmigo.

La miré y negué con la cabeza – Me pagan por ser tu chofer Jane, no por acompañarte a tomar desayuno.

- Sí, te pagan por ser mi chofer y eso incluye que no te quedes dormido frente al volante y nos mates, así que creo que si se incluye un café en tu contrato.

Abrí la boca buscando la mejor replica pero no encontré ninguna apropiada – Solo un café - fue lo único que pude responder.

Mientras caminaba detrás de ella y me sentaba a su lado, no pude evitar sentirme algo de rencor hacia Jane, después de todo, había sido ella, la que sin proponérselo, desencadenó la pelea que tuve con Bella la noche pasada. Apoyé mis codos en la mesa de madera y cerré los ojos buscando los pensamientos de ella, pero ellos seguían bloqueados haciéndome sentir una frustración mayor.

- ¡Ey!, ¡Edward! – pestañeé y volví a mi realidad frente a Jane -, ¿Dónde estabas?, tuve que ordenar un café negro por ti, no sé cómo te gusta.

- Negro está bien – murmuré.

La intensidad en la mirada de Jane me distrajo por un momento pero se la sostuve para tratar de descifrar lo que estaba pensando.

- Algo te pasa, no estás como siempre.

- Estoy bien – sé que no estaba bien ser grosero con ella pero una parte de mi la culpaba por mi pelea con Bella -, solo… algo cansado.

La sonrisa en el rostro de Jane creció - ¿Tu novia tiene que ver con ello?

- Sí, no tienes idea – mi rostro, mi voz y mi actitud, dejaron en claro que estaba siendo sarcástico.

Menos mal que el café llegó para interrumpirnos.

Y… ¡bienvenida cafeína!

Prácticamente gemí cuando sentí el caliente brebaje bajar por mi garganta, era absolutamente maravillosa la forma en que sentía todas mis terminaciones nerviosas volver a la vida. Sonreí por un segundo olvidándome de todos mis problemas.

- Edward, sabes que eres como un amigo para mi ¿no?

- No – fui duro de nuevo -, yo solo soy el empleado de tu novio Jane, no hay amistad de por medio y así debe ser.

- Pero… yo confío en ti – murmuró estirando sus manos y logrando que rozaran las mías, las quité antes de que me tocara -, sabes las cosas más importantes de mi vida, sabes que estoy con Aro por miedo… no porque realmente quiera.

- Pues yo no te veo muy obligada cuando te tengo que llevas de compras – la miré con los ojos entrecerrados porque no me gustaba su papel de víctima, ella estaba en esta situación porque quería.

Suspiró y me miró con pena – Hay cosas… Aro me tiene como su amante, no porque yo quiera, sino porque él puede y yo lo necesito.

- ¿Qué quieres decir, Jane?

- Quiero decir – me miró con los ojos, ligeramente más brillantes -, que no siempre todo es lo que parece. Y que no si pudiera elegir, mis elecciones serian diferentes.

- Jane…

- Pero como, aunque tú me sientas una carga, yo si me preocupo por ti… me gustaría mucho saber si estás bien.

Suspiré antes de sinceramente, no porque fuera ella sino porque lo necesitaba – Anoche tuve una pelea con mi novia.

Le conté lo que pasó con Bella sin darle mayores detalles, solo le hice saber que fue feo y que ella se fue dando un portazo y que hasta ahora no tenía noticias suyas, lo que estaba comenzando a preocuparme. Mientras le hablaba a Jane sobre lo ocurrido con Bells, omitiendo el detalle en que ella fue el detonante de la pelea, me di cuenta de lo estúpido que fui la noche anterior al no hacerle caso a Emmett, ahora, las ganas de salir a buscar a mi novia estaban siendo casi insoportables.

- Creo que lo mejor sería que fuera a buscarla – murmuré.

- No, Edward… ella seguramente está bien.

Negué con la cabeza comenzando a desesperarme – No… no es normal, ella debería haber… - iba a decir que haberme enviado un mensaje telepático pero me di cuenta de mi equivocación y la corregí a tiempo -, llamado.

- Edward, deberías calmarte, estar así no te hace ningún bien.

Asentí, ella tenía toda la razón, pero… me froté el rostro con fuerza, mis manos llegaron a picar por el esfuerzo pero necesitaba despejar mi mente.

- ¡Ey! – me zamarreó para que la viera, cuando lo hice sonreí solo por imitarla -, ya verás como todo esto se solucionará.

- No lo sé… la pelea de anoche no fue como cualquiera y además… no llegó a casa – volví a enterrar mi rostro entre mis manos y arrugué el rostro, no quería llorar -, no sé donde está.

Cuando sentí que mis lagrimas había remitido, alcé la vista y respiré hondo – Seguramente se quedó donde una amiga, las mujeres hacemos eso cuando nos sentimos mal… buscar consuelo en otra chica – me movió juguetonamente sacando una sonrisa un poco más real.

- Puede ser…

- Es – las manos de Jane tomaron mis mejillas y me obligaron a que la viera -, ya verás como todo saldrá bien.

- Gracias – murmuré algo nervioso. Su rostro estaba demasiado cerca del mío.

Carraspeando, me tire hacía atrás y usé mi taza de café como un escudo. Procuré tomarme el contenido lo más rápido posible para salir de acá cuanto antes.

Jane no me dijo nada más sobre mi tema con Bella, con las palabras justas, me indicó a donde debía llevarla hasta que la dejé en la Universidad antes del medio día. Aproveché ese momento para volver a casa y ver si Bella había vuelto, pero todo estaba tal cual lo había dejado en la mañana.

Evidentemente frustrado volví donde el señor Davis y me puse a disposición, pero como mi suerte parecía ser bastante extraña este día, decidió que luego de dejar unos papeles en la casa de uno de sus clientes podía tomarme el resto del día libre ya que él mismo recogería a Jane en la Universidad.

No lo pensé, hice el recado lo más rápido posible, y me devolví a dejar el auto en Percy Co. para volver a casa.

Emmett estaba durmiendo pero mi ansiedad era demasiada para dejarlo continuar, miré el reloj de pared y ya pasaban de las cinco de la tarde, estaba comenzando a morderme las uñas y a desesperarme, así que fui donde mi amiga y comencé a removerlo.

- Emmett… hombre despierta.

- Mmm… no quiero.

Se dio vuelta dejando caer su peso con fuerza en la cama.

Lo volví a mover pero esta vez con más fuerza – Vamos hombre, despierta, tenemos que ir a buscar a Bella.

- Tengo sueño – murmuró.

Suspiré y decidí ir con todo.

- Emmett, son las cinco de la tarde y aun no sé nada de ella, tiene apagado nuestro vínculo y estoy comenzando a desesperarme en serio.

Como lo supuse, él no dudo en sentarse en la cama y poner su expresión que tan poco usaba, esa que decía que no estaba para bromas.

- Ni siquiera la has sentido queriéndote alejar.

Negué con la cabeza – No, nada de nada, no la he sentido de ninguna forma y me estoy preocupando en serio.

- Bien, aun tenemos un par de horas antes de que oscuresca… creo que lo mejor es que nos separemos, así abarcaremos mas lugares.

- Está bien – asentí.

Emmett se puso de pie pero yo no me moví de mi lugar, no quería reconocerlo abiertamente pero no me gustaba para nada todo este silencio de Bella.

- Iré a verla a su trabajo primero, quizás solo está allá y… - me detuve porque algo me decía que esa no era una opción viable.

- Entonces yo iré a algunos lugares que sé que le gustan. Si sabes algo de ella, lo que sea, me avisas.

Asentí – Lo mismo para ti.

El rostro de Emm, nuevamente se volvió a ablandar y me apretó con fuerza en sus brazos – Ya verás como la encontraremos hermano, ella solo está enojada pero está bien, es una chica fuerte.

No dije nada, aunque haya sido él mismo quien estaba pensando de forma diferente la noche anterior pero solo porque no quería que entráramos en pánico.

Nos separamos afuera del departamento con una palmada e la espalda, yo me encaminé al centro comercial donde trabajaba Bella, aún tenía dos horas de ventaja antes de que cerraran y durante el largo camino, me dejé caer en el asiento del tren subterráneo y me concentré en ella, en su cabello, en sus ojos, en su cuerpo, sus labios… la forma en la que me sonríen, la forma en la que me besan, en todo. Me concentré en toda ella pero nada, ni siquiera un poco de oscuridad que buscara alejarme, solo veía blanco, como si no hubiera nada para mi ahí.

¿Y si era yo el que estaba mal?

Quizás era yo y mi desesperación por encontrarla lo que me estaban tirando hacia atrás, así que para descartar esa opción me concentré buscando algún Lounder, porque ni siquiera había sentido a algún maldito hoy y eso era algo extraño.

El metro estaba bastante lleno y aunque podía que no estuviera el mayor pervertido abordo, si estaba seguro que por lo menos algún malnacido con malas intenciones estaba a un par de metros a la redonda.

Rebusqué entre los rostros de la gente, uno por uno hasta que di con lo que buscaba.

"Se ve tan linda… esa falda le queda tan…"

Busqué la mirada del asqueroso animal, aún no explotaba toda su perversión así que él tampoco sabía quién era yo, pero me intuía, por lo mismo le sostuve la mirada hasta que la desvió y buscó bajarse.

Estas de suerte animal. También es mi bajada.

Me apresuré a su lado y puse un brazo sobre sus hombros consiguiendo que se tensara, era joven, debía rondar los treinta años.

- ¿Sabes?, eso que sientes puede llevarte a la muerte… tu sabes que está mal pero si no haces algo al respecto, me obligarás a hacerme cargo.

- Yo…

- Solo, no me hagas volver por ti – lo miré a los ojos y esperé porque viera que no mentía.

Le di una palmadita en la espalda y continué con mi camino. Lamentablemente no podíamos hacernos cargo de los Lounder cuando aún no lo eran por lo completo, no podíamos hacernos cargo de alguien que técnicamente no había hecho nada, además, nuestro vínculo con ellos era prácticamente nulo, casi imperceptible, costaba mucho conectarse con ellos.

Pero si lo hice, es porque mi vínculo estaba funcionando mejor que nunca.

¡Mierda, Bella!

¿Dónde jodidos demonios estas?

Prácticamente corriendo llegué al centro comercial, y no tuve necesidad de entrar para darme cuenta de que Bella no estaba adentro, pero aún así lo hice, quizás alguna de sus compañeras sabia de ella.

Una chica rubia se me acercó ni bien entré – Tu eres el novio de Bella ¿no?, lo sé porque ella tiene una foto tuya en su celular.

- Sí – sonreí ante sus palabras.

- ¿Vienes a dejar el certificado médico de Bella?, debe estar muy enferma para no haber venido hoy.

Pestañeé varias veces buscando que no me viera mentir – Sí, ella está agripada, pero yo… - fingí rebuscar en mis bolsillos -, dejé el certificado en casa, solo venia para que supieran que está bien y vendrá en cuanto se recupere.

- Oh, está bien, dile que se mejore, no queremos que ande estornudando sobre nuestras clientas ¿no?

La chica era bastante vigorosa pero yo no tenía tiempo para ella.

- Bueno, yo me voy.

- ¡Dile que Lucy le manda cariño!

Solo asentí aunque ella ya no pudiera verme.

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Mis manos sudaban y mi cuello dolía, había oscurecido hace un par de horas y aún no sabía nada de Bella, iba por un callejón oscuro del Bronx solo con la esperanza de encontrármela combatiendo a algún Lounder, pero lo que me encontré no fue a mi novia, y creo que tampoco era un Lounder.

- Edward Cullen.

-¿Quién eres? – escaneé rápidamente el lugar dándome cuenta que el hombre de chaqueta negra frente a mí, no estaba solo.

Lo vi encender un cigarrillo y exhalar el humo – Tu sabes quién soy yo, Edward.

- No, y si no quieres que te…

- ¿Qué me mates?, no puedes matarme Edward, no soy un Lounder, no lo tienes permitido.

Apreté mis manos en puños a mis lados, sí, no podía matarlo, pero aún podía darle una buena paliza que lo dejara sin ganas de seguir molestándome.

- Vamos Edward, dejemos esto de lado, sé que quieres ver a tu novia… Isabella también tiene muchas ganas de verte – su ceja alzada solo consiguió que el fuego en mi pecho creciera mucho más.

- ¿Dónde está? – al tener los dientes apretados, mis palabras salieron como un murmullo.

- ¿Quieres saberlo?, entonces cierra los ojos.

Aunque quisiera derribarlo de un golpe, sabía que él no mentía, tenía a Bella y si quería verla, debía obedecerlo. Así que cerré los ojos y esperé por un golpe que me llevo directamente a la inconciencia.


Hola!

Bueno, por estoy publicando de nuevo y espero hacerlo bien seguido.

Ahora me voy a ir poniendo al día con mis otras historias :D

Besos, Joha!