Saludos! se que desaparecí por un largo tiempo, no tengo excusa que justifique el abandono XD
Tuve el mas grande bloqueo de escritora y ni una idea se venia a mi mente para continuar esta historia que tanto me gusta escribir :(
lo prometido es deuda aquí tienen un capitulo divertido,
Disculpen la tardanza por siglos!
Disfruten la continuación tan esperada :)
Capitulo 7 Propuesta Escandalosa
"¿Cuál es la diferencia entre hombres y mujeres?
La mujer quiere que un solo hombre satisfaga todas sus necesidades.
El hombre quiere que todas las mujeres satisfagan su única necesidad."
...
El rubio respiraba serenamente, después de un baño caliente se había quedado profundamente dormido. En cambio Hinata solo le miraba con furia reprimida viendo las mil formas de matarlo, hasta imagino picándolo en pedacitos.
-Que peligro quedarte dormido- susurro macabramente, acercándose a él con lentitud
Se acerco a la inmensa cama con decisión hacia las llaves, para escapar de allí de las garras de ese lobo feroz, y quizás hasta le robara solo un poco de dinero para sustentar su huida.
Removió la mayoría de los cajones buscando la condenada llave, ni rastro de la mencionada - ¿Donde la tendrá?- se pregunto al borde del colapso, mientras se inclinaba observándolo detenidamente.
¡Grave error! desde la puntas de su cabello rubio que aun se encontraban húmedo y siguió bajando hasta su pecho descubierto, su mirada perlada se abrió con asombro al descubrir la maliciosa llave riéndose de ella, y nada menos se encontraba colgada de su largo cuello.
Trago fuerte, y se acerco mas quizás ni notaria que le quito la llave.
- Tengo que quitársela- Gruño con desesperación, sus manos se acercaban con lentitud al cuerpo de aquel demonio pervertido.
Se inclino manteniendo el equilibrio para no caer sobre él, toco la llave y observo que había que sacarla por la parte de arriba de su cabeza. ¡Perfecto! Solo tendría que levantarle la cabeza sacarle la cadena y correr por su vida en pijama.
Alzo la cabeza del rubio con sutileza, sintió que se volvía pesada en el momento de levantarla.
- E-Está despierto- Tartamudeo, paso una mano en frente, solo distinguió que sus parpados estaban cerrados.
Suspiro con alivio y continuo con su labor estaba tan concentrada que no se dio cuenta que unos brazos la rodearon con rapidez, haciéndola caer en el rubio.
-Tratando de hacer una travesura nocturna –sonó astuto, ella mantenía su mirada oculta en su fleco y su respiración se agito y se arrojo de improvisto arriba de él.
Se quedo sin habla, ¡Hazte la sonámbula!- exclamo su mente con desesperación, quizás así saldría de ese aprieto en el que se encontraba.
El opto por tomar de sus mejillas y la acerco más.
- Con que esas tenemos, haciéndote la dormida- añadió con sarcasmo, mientras mostraba una sonrisa infame.
Sin esperar se aproximo a sus labios y la beso con aspereza, mordiendo su labio inferior. Hinata soltó un gemido de sorpresa, sus ojos se abrieron desmesuradamente, alcanzo a ver la mirada oscura azulada llena de depravación.
Sus labios se movieron ágilmente sobre los de ella, sus manos viajaron por el cabello azulado hasta desatar el pequeño lazo que le mantenía cautivo esa salvaje maraña de cabello negro azulado.
Ella Por inercia trato de separarse, pero obviamente ni logro distanciarse. Lo mordió con fuerza así al menos se saldría con la suya para poder escapar de sus garras.
- ¡Eso duele!, eres una salvaje - Gimió quejoso, mientras se tocaba los labios que se encontraban rojizos.
- Te lo merecías por depravado- reclamo sonrojada, al advertir que le había hecho un poco de daño.
- Eso te pasa, por entrar en una zona peligrosa y más cuando dormía plácidamente- se defendió con elegancia, mientras se aproximaba a ella nuevamente.
Hinata se sonrojo y se quedo sin habla. El desgraciado tenía razón, ella había entrado en la boca del lobo y si no salía de ahí iba a ser más que devorada.
- Creo que la palabra depravada te quedaría perfectamente, pretendías acaso manosear a este indefenso hombre- se hizo la víctima, mientras se abrazaba a si mismo tratando de "protegerse" de ella
El timbre sonó interrumpiendo en el momento justo salvando a Hinata.
-Deberías abrir- señalo la llave que colgaba de su cuello, y se escabucho hasta el- Amo abriré por usted – fingió educación y se inclino para tomar la llave.
Naruto sonrió divertido.
-Querida, adelante- le palmeo el hombro, entregándole la llave.
La mirada perla se cautivo al ver su libertad, y se esfumo a abrir la puerta de su salvación.
-Ponte ropa decente o infartaras al invitado- ronroneo al observarla en una diminuta bata lila, ella le lanzo una mirada de odio antes de arrojarle un cojín.
La flamante puerta se abrió dejando ver a un hombre castaño con traje elegante y un girasol entre las manos, la mirada ámbar recorrió a la mujer esbelta que estaba frente a él un poco desaliñada.
-Dylan- soltó un alarido de sorpresa. Hinata encontraba una vez más al hombre que la había salvado en varias ocasiones.- Adelante-le invito a pasar con mostrándole una sonrisa cálida.
el castaño se acerco con lentitud y deposito un beso casto en la mejilla de la mujer.
-Buenos días- recito poéticamente, y dejo el girasol entre las manos de ella.
Hinata se sonrojo, y observo el maravilloso girasol que reposaba en sus brazos.
-G-Gracias- Tartamudeo tímidamente, hizo una reverencia y se alejo un poco.
- Eres hermosa- pronuncio con una sonrisa, mientras acariciaba la melena azulada.
-¿Eh?- soltó un alarido tímido, la pequeña mujer roja como un tomate se alejo tanto que se desplomo atropelladamente en el sofá.
Dylan se carcajeo mientras se inclinaba a donde estaba Hinata.
-Es el significado- señalo el girasol que ahora se encontraba en el pecho de la turbulenta mujer.
El rubio observo con molestia la escena, ver a esos dos tan empalagosos era detestable. Ella se sonrojaba y se comportaba diferente con su amigo, un destello de celos se quedo en su pecho sin darse cuenta.
-Un paso más y te mueres- bufo molesto, mientras tomaba la mano de Hinata y la arrastraba del sofá a sus brazos.
Naruto se encontraba furioso, apretujaba a la pequeña mujer entre su amplio pecho.
-Calma amigo mío- Dylan se encontraba relajado, sonrió traviesamente.- Vengo por ella- señalo a la mujer que estaba ya morada por los asfixiantes brazos del rubio.
-Es mía- hablo con gesto posesivo, agarro el mentón de ella y subió su rostro hasta el suyo, le estampo un beso rápido y sonoro en los labios.- Lamento decirte que no le permito a otros hombres tocar mi propiedad- sentencio con molestia, dejando a Hinata en el sofá.
Hinata no lograba salir del asombro, las palabras proclamadas por su "dueño" era insólito.
-N-No soy de el- apenada se dirigió al sonriente castaño que no paraba de carcajear.
-Si lo eres- afirmo convencido, el rubio se escabullo hasta llegar al pasillo- Tienes 5 minutos para hablar con Mi Hinata- amenazo celoso dejándolos solos.
Se encontraban sentados en el sofá uno frente al otro, ella movía sus manos nerviosamente y ocultaba su mirada en su flequillo azulado.
-¿Quieres un empleo más sobresaliente que este? Además tendrás asilo - pregunto incomodo, y se acerco a ella quedando frente a su rostro- Te liberare de Naruto- añadió silenciosamente.
Su mirada perlada se abrió hasta a más no poder, ese hombre quería ser su caballero de armadura salvándole del feroz mujeriego pervertido. Dylan le ofrecía un empleo cómodo y con asilo, sonaba demasiado tentador.
-Acepto- exclamo con entusiasmo no lo pensó ni dos veces, le tendió la mano con elegancia y emocionada-¿Que tengo que hacer en el fabuloso trabajo?- Pregunto con emoción.
Dylan se acerco hasta su oreja, ella se sobresalto y se alejo por impulso.
-Pole dance- susurro sin vergüenza en el oído de la mujer que se sonrojo de inmediato, deposito un diminuto beso en la mejilla de Hinata.
Ella se quedo sin aliento aborde del desmayo, ¿Qué le había pasado a su caballero?
- ¿No hay de mesera?- propuso nerviosa, alejándose de ese aparente salvador.
-No, puedes hacerlo solo es bailar- Sonrió maliciosamente. Dylan se había trasformado en el lobo feroz y obviamente ella era una caperucita que no tenia ni al leñador que la salvara .
Hinata se debatía internamente, ¿Solo bailar? Claro delante de miles de hombres, con escasa ropa y sin olvidar el hecho de hacer piruetas extravagantes en un tubo de hierro. A quien elegir al Casanova pervertido que la trataba como esclava o al aparente caballero con tendencias perversas con esa propuesta indecorosa.
Gracias por sus comentarios hermosos y por el apoyo a esta historia, no la abandonare a partir de ahora esta mas activa que nunca!
Actualizare lo mas pronto posible! Ya que estoy de vacaciones!
