Holi! mis Lectores gracias por sus comentarios cuchis, me animan a continuar esta alocada historia.

Este capitulo muestra mas la perceptiva de nuestro amado Casanova.

Advertencia: Lime y Celos (?) Disculpen una que otra falta ortográfica.


Capitulo 8 Fallido escape

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"Me gusta verte, pero entonces otra vez
vuelvo a caer y recuerdo que eso es malo para mí"

Dylan se acerco a ella de forma intima, posando sus manos en su rostro para lograr un buen acercamiento. Definitivo esa mujer sería completamente suya, observo de reojo a un Naruto furioso que lo miraba con recelo.

–Te robare de los brazos de Naruto– sentencio autoritario, mientras se acercaba a robar un beso de los labios de la sorprendida y nerviosa Hinata.

¿Qué le había pasado a su amado caballero de antaño? Cuando se había convertido en ese posesivo y pervertido con aquellos acercamientos que le empezaban a enloquecer.

Pero algo detuvo ese beso que no logró efectuarse, y fue nada menos que la intromisión sorpresa de un objeto volador y un Naruto que alejaba de manera déspota a Hinata de las garras de su mejor amigo.

–Aléjate de ella– gruño molesto, sosteniendo en su espalda a la mujer que no salía de su asombro.

Ya había soportado las aproximaciones constantes de esos dos, verla sonrojarse y hasta tartamudear con Dylan, lo hizo llegar a su límite de paciencia.

Eso lo molestaba excesivamente, ella solo se comportaba así cuando estaba con aquel sujeto que empezaba odiar y mas aun viendo que el desgraciado pretendía robarle un beso a su Hinata, lo aguantaría ya que el único que tenia derecho a besarla era él.

Me huele a celos. esa voz que provino de su mente lo enfureció aun mas.

Dylan se sobo la cabeza con elegancia, observo el vil objeto que le había lanzado su amigo… un jarrón diminuto, no evito estallar en carcajadas al notar a una Hinata prácticamente desmayada en la espalda de su dichoso amigo.

La manzana de la discordia se había desmayado de la impresión y se podía notar su rostro completamente rojo.

–Lárgate de mi casa–amenazo como nunca antes lo había hecho, no dejaría que se llevara a su preciada posesión.

–Claro que me iré, pero con ella–señalo con una sonrisa torcida acercándose a él para tomar a su nueva bailarina.

– ¡Ni lo sueñes! –bufo con autoridad, empujando al hombre castaño que no podía parar de reír, sin saber como había logrado sacarlo al fin de su casa.

Cerró la puerta en su cara con furia.

¡Eso si que no! No dejaría que le arrebatara a esa mujer que por alguna razón le estaba haciendo sentir de forma extraña, no quería alejarse de la calidez que desprendía su cuerpo.

Sintió una puntada extraña en el pecho cuando ella suspiro en su cuello, no evito sonrojarse cuando Hinata se acomodo semiconsciente en sus brazos.

– ¿Q-Que me pasa? – balbuceo tomándose fuertemente el pecho, eso que sentía era nuevo.

Seguro era un espasmo que le había entrado por el sobresalto, suspiro de alivio dejando a Hinata en el sofá.

Se detuvo mirándola con ¿Ternura? Movió la cabeza negando varias veces. Ella tenía algo que lo empezaba atraer… Bah ¡Solo es una simple mujer además siempre soy el seductor no ella!

–Naruto–susurro dormilona, abriendo sus ojos perlados con lentitud. Verifico el lugar buscando a su "Caballero" con la mirada.

– ¿Dónde está Dylan? –pregunto confusa, mientras jugaba tímidamente con sus dedos, recordó que aun debía decidir qué camino tomar.

Pero a quien elegir si los dos parecían de la misma calaña, estaba en un gran aprieto.

Sin darse cuenta Naruto le había saltado encima dejándola extrañamente nerviosa.

–No te acercaras a él–demando mientras le acariciaba el cabello, eso sí que era extraño sintió ese gesto hasta ¿cariñoso? Se alejo acorralada en ese sofá.

–Si me acerco a Dylan es mi problema no tuyo–protesto retándole, ya había considerado la propuesta de Dylan y aceptar no le vendría mal a su situación actual.

Naruto bufo molesto, al recibir esa respuesta pedante de ella. Pero claro que era su problema ya que Hinata era… ¿su empleada o su amante?, eso lo estaba empezando a inquietar.

Por un impulso desconocido la agarro dominante por la nuca, y le arrebato un beso lleno de pasión.

Mordió su labio inferior haciendo que Hinata abriera su boca por presión y sin previo aviso jugueteo con la lengua inquieta de ella.

Ella sintió un revoltijo en el estomago, y sin saber porque correspondió aquel beso como nunca lo había hecho con los anteriores.

¡Demonios! Estaba disfrutando eso excesivamente, rodeo su cuello buscando profundizar aquel beso que se torno apasionado. Y acaricio los cabellos dorados de forma traviesa.

Aquello se puso intenso cuando sintió las manos del Casanova buscar con desesperación debajo de los pliegues de su camisón.

Y ahí fue donde sintió los nervios venir, una corriente se escabullo por su columna debía parar esa situación antes que acabaran en la cama intimando.

–N-Naruto, ya basta–rompió el beso agitaba, mientras trataba de ponerle distancia al hombre que aun mantenia su manos en su piel.

Él delineo con su dedo el contorno de sus labios, eso sí que la estaba derritiendo debía salir en busca de su salvador y escapar de ese hombre que la empezaba a tentar.

–N-No me toques nunca más–ordeno nerviosa, él se alejo con una sonrisa torcida para darle el espacio que ambos necesitaban ese beso casi los llevaba a cometer una locura.

–Sabes muy bien que me deseas– añadió dándole un guiño coqueto.

– ¡Que te den! –exclamo estresada, entrando inconscientemente a la habitación del rubio.

Naruto se quedo perdido en mirándole.

Definitivo ese impulso le estaba costando la poca cordura que le quedaba, necesitaba tener un encuentro clandestino con una mujer diferente a Hinata.

Debía parar eso desconocido que empezaba a sentir…


Estaba realmente furioso, sentía ganas de entrar nuevamente al apartamento de su amigo y secuestrar a la pequeña Hinata.

Sin previo aviso, sintió un impulso lo que llevo a violentar la cerradura y entro dejando a un Naruto encrespado.

–Dylan sal de mi casa, te lo pido amablemente–apretó los puños molesto, seguro había vuelto por Hinata.

¿Qué se creía para entrar de nuevo pero a la fuerza?, no le permitiría llevársela.

– ¡Hinata! Vayámonos–llamo a la susodicha, ignorando a su amigo por completo.

– Espérala afuera–se interpuso Naruto, dándole una señal que si no salía en ese instante, de verdad lo mataría.

Al castaño no le había quedado de otra que salir nuevamente del recinto.


Ella respingo al llamado de Dylan.

No tenia ropa con que salir de ese lugar, se dio cuenta de que aun estaba en la habitación del pervertido.

–En un momento voy–respondió amablemente.

Hurgo hábilmente los cajones buscando algo apropiado para salir de esa casa de una vez por todas. Encontró una camisa inmensa de color naranja que era del rubio y más atrás consiguió un Bermuda holgado.

No le quedaba de otra que ponerse aquella vestimenta masculina, solo tenía un camisón.

–Esto queda inmenso–mascullo frente el espejo, viéndose con esa camisa que le quedaba como vestido y la Bermuda que prácticamente se le caía al caminar.

Se quito la Bermuda dejándose el diminuto camisón debajo de la gran camisa que le quedaba hasta un centímetro más arriba de las rodillas y robo otro accesorio una correa que colgó en su cintura para mantener la camisa en su lugar.


Naruto trago duro, cuando reconoció su camisa favorita en esa mujer… No podía negar que se veía condenadamente sexy.

– ¿P-Porque te has p-puesto eso? –Tartamudeo nervioso, controlando el impulso de lanzarse encima de ella y poseerla ahí mismo.

–No iba irme en camisón–soltó con gesto indiferente pasando por su lado, – ¿Se fue Dylan? – preguntar eso había sido un gran error.

Naruto ciego por el deseo sumando la furia, se la llevo arrastras a su habitación y paso la cerradura.

–Muñeca no saldrás de esta casa con Mi camisa–gruño viéndole con perversión, sin consentimiento la había arrinconado con su cuerpo en aquella cama.

Hinata estaba de los nervios, ¡Te lo tienes merecido, por ponerte en bandeja de plata y hasta sazonada! Su mente perversa se las pagaría cuando saliera de las garras del lobo.

Sintió la lengua del rubio deslizarse por su cuello, se descoloco al notar que eso la estremeció de placer.

–Mi querida, te enseñare a no tomar mis pertenecías sin permiso–recito con voz ronca, poseyendo los labios de una deseosa y asustadiza Hinata.

¡Por dios! Que la salvaran de ese dulce castigo, lo que le preocupaba era terminar cediendo a la tentación de ese Casanova que tanto odiaba y deseaba con anhelo.

Continuara…


¿Conseguirá Hinata escapar o terminara cediendo ante Naruto? XD Descubre eso y mas en el próximo capitulo

Nos estamos leyendo :)