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Sin duda alguna el capítulo más difícil de escribir, puede que tenga que ver el que solo dormí cuatro horas ayer o el hecho de que ya tengo que estar malabareando con muchos personajes al mismo tiempo.

En esta ocasión, Zelda y Link toman un papel secundario en la historia para darle más profundidad a las historias de otros personajes, sé que probablemente no son los personajes favoritos de todos los lectores, pero van a tomar parte importante en la historia así que quiero que tengan un desarrollo adecuado.

Me tomo la libertad de mencionar que "Alcahueta" Es un modismo nativo de mi país que significa "Consentidor" Se usa para referirse a una persona que permite que otra haga cosas que probablemente no debería estar haciendo.

Y para terminar estos comentarios, permítanme agregar que las cosas en la historia están por cambiar, la relativa estabilidad que disfrutamos en los actos 3ro y 4to está a punto de perderse, espero que todos disfruten lo que les he preparado.

Capítulo 14: La Encomienda.

El caballero de la princesa corría a toda velocidad atravesando las planicies de Hyrule con rumbo a la pequeña choza de la bruja del norte, llevaba una carta, consigo y la pesada responsabilidad de salvar al rey de lo que parecía un futuro terrible.

Link recordaba el mensaje que Zelda le había dado antes de dejarlo partir en la mañana "Esta carta tiene todos los detalles sobre la condición de mi padre, así como las notas de los médicos que lo están atendiendo, por favor Link…" La tienda aún estaba lejos, pero continuando a este paso, estará en su destino mucho antes del mediodía.

Por lo pronto en la mañana el entrenamiento de los guerreros continuaba bajo la tutela de la guardia real, era Link el que debía estarlos entrenando, pero en esta ocasión Aitin había tomado la batuta y enseñaba a los cinco nuevos reclutas como como manejar la espada a un nivel diferente.

Tenos se había unido también al entrenamiento, a pesar de que Aitin lo había rechazado inicialmente, no veía como un mago de su calibre pudiera beneficiarse de ejercicios con espada y escudo. Después de cuestionarlo más inquisitivamente, el hechicero simplemente se sonrojo y dijo que buscaba construir una figura más masculina. De cualquier manera, ahí estaba Tenos, entrenando con el resto de los reclutas, haciendo un gran esfuerzo para compensar por su falta de condición física.

Para finalizar el entrenamiento Aitin los dividió en tres pares con la intención de que se enfrentaran en duelos, Tenos tuvo que enfrentar a Goba, el cual ya tenía algún tipo de entrenamiento previo y dejo al hechicero bastante maltratado después de la práctica.

Una vez que el entrenamiento había finalizado, Aitin llevo a Tenos a la enfermería donde comenzaron a atender sus heridas. Parado en la entrada de la enfermería el ahora maestro de armas le comentaba "No veo porque intentar algo así ¿De que puede servirle a un mago construir una figura masculina?" El joven no contestaba, solo se quejaba cuando el doctor trataba sus raspones y heridas con alcohol para desinfectarlas.

De pronto la enfermería se llenó del ruido de unos tacones aproximándose a gran velocidad "¡Chaval!" Exclamo Isabela al entrar, acercándose a Tenos y quitándole los implementos al doctor para continuar ella misma atendiendo sus heridas. "Tío no seáis obstinado, estos brutos" Apuntando a Aitin "No saben medir las fuerzas con un chicuelo como vos" Y volteándose a ver a Aitin le pregunto "¿Y donde carambolas está el mudo? ¿No se suponía que él iba supervisar la práctica?" El caballero aclaro la garganta contestando con cierta molesta "Sir Link, fue encomendado por la princesa para una misión de suma importancia" Tenos un tanto apenado agrego "Iré mejorando poco a poco" La doncella replico inmediatamente "Pamplinas chaval, dejadle de hacer al macho en este mismo instante que donde sigas con esta mola te dejo de hablar" Tenos simplemente se quedó callado, Aitin puso la mano en el hombro de Isabela y haciendo una seña con la cabeza le pidió que hablaran afuera, ella acepto a regañadientes devolviéndole el alcohol y las gasas al doctor.

Una vez afuera Aitin le pregunto "Es obvio que el muchacho tiene interés en ti, pero ¿Porque no simplemente lo ignoras? ¿Paso algo entre ustedes?" Isabela lo miro con frustración y llevándose una mano a la frente, mientras se sostenía un mechón de cabello castaño dijo "Ese chaval, dice que yo le flipo"

"¿Qué, que?" Dijo el caballero "Que la maja que tenéis enfrente le cuadra vamos" Tratando de entender Aitin rectifico "¿Te dijo que le gustas?" "¡Si tío! ¡Si! Pareciera que tengo que deletreártelo para que lo pisquéis" Respondió la doncella claramente exhausta, a lo que el agrego "¿Y a ti?" Exasperada Isabela replico "Y a mí que ¡Jolines!", "Y a ti, ¿te gusta?" Completo Aitin con una voz y una expresión que parecía más un hecho que una pregunta "¡No digáis chorradas tío! Es un crio por amor de dios" Contesto ella tratando de ridiculizar la pregunta, pero el haciendo uso de astucia simplemente agrego "¿Que haces aquí entonces?" "¡Bah! La Hostia contigo tío" Simplemente contesto Isabela mientras se alejaba del lugar con la misma velocidad con la que había llegado.

Aitin entro de nuevo en la enfermería y mirando al joven hechicero con la expresión más sospechosa posible le dijo "Desde mañana, vamos a entrenarte para mejorar ese físico" Tenos lo miro sin entender a qué se refería, pero por toda respuesta el caballero le puso una mano en el hombro y haciendo burla del asentó dijo "¡A esa tía le cuadras chaval!"

Link finalmente llegaba a la tienda de la bruja, la anciana como de costumbre se encontraba afuera preparando un enorme caldero encima de una fogata "¡Jiji! Finalmente un cliente, ¿has venido a adquirir mi fabulosa medicina?" Link se acercó y le dio la carta de la princesa, lamentando encontrar otra persona que había sido clave en su encomienda contra Ganon y que no lo reconocía.

A la bruja le tomo un poco más de cuarenta minutos examinar el documento, le regreso la carta a Link y volviendo a enfocarse en su caldero le dijo "Me temo que no hay mucho que se pueda hacer por el rey" La cara de Link mostraba preocupación, pero sin prestar atención ella simplemente continuó "Pero al menos podemos aliviar algunos de sus síntomas"

La bruja esparció un poco de tierra sobre la fogata para apagarla, se sacudió las manos y dirigiéndose a su tienda volteo a ver a Link diciendo "Ven chico, puede que tengas una pequeña oportunidad de ayudar a tu rey"

Ya dentro del lugar, el aprendiz de la bruja exclamo con admiración "¡Señora! Pero si es Sir Link, él fue el ganador del torneo de la guardia real" La bruja se volteó a ver a su aprendiz agregando "¿Él es guerrero del que has estado hablando desde que regresaste del castillo?" El aprendiz simplemente asintió un poco apenado, la bruja dirigió la mirada hacia el héroe comentando "Se ve mucho menos impresionante de lo que esperaba" Y sujetándose la barbilla con la mano derecha agrego "Pero si es tan bueno como cuentan tus historias, podría ser que el rey tenga una oportunidad"

La bruja comenzó a tomar ingredientes de los estantes y después de pasar por una docena de frascos, vasijas y recipientes, se dirigió a Link y a su Aprendiz diciendo "Como lo sospeche, tengo todo lo que necesito, excepto escamas del rey de las zoras" Y enfocándose en Link comento "Llegar hasta el no será tarea fácil, pero si puedes conseguirme tres escamas, preparare la poción que el rey necesita" Sin perder un momento Link salió de la tienda y se dirigió al pantano de las zoras, de una forma u otra conseguiría lo que la bruja requería.

De regreso en el castillo, debido a la ausencia de Link, Milo había sido designado temporalmente como guardia personal de la princesa, que se encontraba en el salón del trono arreglando todo para la visita de cacique, la cual tomaría lugar en tres días. Además de los sirvientes, las doncellas descendientes de los sabios también se encontraban en el lugar ayudando con los preparativos.

Milo se estaba de pie junto a la mesa donde Zelda se había sentado, ella trataba de memorizar un texto sobre la tribu nómada a la que pertenecía el cacique "Masae, el indomable" Decía en voz alta mientras leía el texto "Al parecer no conservan la línea de sangre mediante sus apellidos, sino que se nombran de acuerdo a sus virtudes, su hijo se llama Enosisi el invencible, aparentemente en los doce años que ha estado peleando, nunca ha sido vencido"

Mientras Zelda continuaba con el texto, las doncellas seguían con los preparativos, Marín estaba subida en una escalera considerablemente alta limpiando los ventanales que permitían el acceso de luz a la sala del trono, Ruto paso por debajo de la escalera y se tropezó con parte de los restos de la decoración que aún no se habían recogido, golpeo la escalera en la que estaba subida Marín empujándola hacia atrás con todo y la pobre bibliotecaria que ya iba directo al piso, Milo usando el paso fantasma se movió de inmediato al lugar donde Marín iba a caer y la atrapo en sus brazos evitando que se lastimara.

Todo mundo se volteó a verlos, pero solo un comentario corto el silencio "Y si no hubiera sido Marín, ¿la hubieras atrapado?" Dijo una voz picara llena de doble sentido "Pero bueno ya bájala, si el piso no quema" "¡Dalina!" Exclamo la princesa en respuesta los comentarios. Milo notablemente ruborizado puso a Marín de pie, la cual también estaba bastante avergonzada "Gracias, Sir Milo" Expreso Marín dulcemente en forma de agradecimiento, Milo se sonrojo aún más, pero recibió el gesto asintiendo formalmente con la cabeza.

"Lamento haberme apartado de su lado alteza" Dijo Milo con una voz muy solemne después de regresar al lado de Zelda, ella se volteó y con una elegante sonrisa le contesto "Me alegra que seas honesto con tu corazón"

Los preparativos parecían estar avanzando adecuadamente, pero Zelda comenzaba a estar abrumada por los problemas a su alrededor, su padre estaba enfermo, el reino requería de una cantidad considerable de trabajo y por si eso fuera poco, en tres días vendría al castillo una persona que se volvería una amenaza para la relación que mantenía con Link. Ella supo desde el principio, que un momento así llegaría tarde o temprano, simplemente no tenía idea de que podía hacer para defender a Hyrule sin traicionar sus sentimientos o viceversa.

Mientras la princesa pensaba y las doncellas preparaban la sala del trono, un poderoso relámpago estremeció el castillo con furia, seguido por el constante chocar de las gotas de lluvia en contra de la piedra, Marín salió de la sala del trono con rumbo indeterminado, Zelda por su parte sospechando que la lluvia podría que tener algo que ver con ello, le dijo a Milo "Sir Milo, podrías acompañar a Marín por favor" Él replicó algo inconforme "Pero su alteza, mi deber está a su lado" Zelda lo vio con condescendencia y respondió "Cierto, pero incompleto. Tu deber está a mi lado mientras requiera de tu protección, sin embargo en este momento lo que necesito es que acompañes a Marín" Incapaz de contradecir a la princesa, Milo hizo una formal reverencia e intercambio una mirada con ella esbozando una sonrisa de agradecimiento poco característica en el joven, acto seguido abandono la sala en busca de Marín. Zelda cerró los ojos y sonrió con satisfacción, cuando lo que parecía la voz de su conciencia llego desde atrás diciendo "Su alteza, es usted una alcahueta" Zelda volteo no dando crédito a lo que reportaban sus oídos escuchando un comentario más "Además quien va a cubrir el trabajo de Marín" La princesa respondió con dulzura "Dalina…" A lo que la joven contesto "¿Su alteza?", "Guarda silencio…" Enunció Zelda dándole fin a la conversación.

Marín había salido del castillo, tenía sus anteojos en la mano y dejaba que la lluvia la bañara por completo, ella no era una persona complicada, pero los últimos días habían hecho de su vida algo especial, se sentía feliz, pero al mismo tiempo agobiada por la incertidumbre, no sabía del todo lo que había en el corazón de Milo. "¿Todas lo saben cierto?" Dijo la voz de Milo, haciéndose presente justo detrás de Marín, ella se volteó a verlo, con su cabello castaño empapado y sus ojos negros abiertos de par en par que contrastaban con su tez clara, él la tomo de la cintura y la beso con deseo, ella respondió poniendo los brazos alrededor de su cuello y perdiéndose en la sensación, el froto su nariz en contra de la de ella un par de veces y le dijo "Es la primera vez que te veo sin anteojos" Haciendo alusión a lo bonita que se veía, ella le sonrió diciendo "Quiero… quiero saber más de ti" Él se alejó poniendo distancia entre los dos y volteando la cabeza hacia la izquierda le dijo "Soy una persona, simple, no hay mucho que decir" Ella puso la mano derecha en la parte lastimada del rostro de Milo, haciéndolo voltear de regreso hasta que sus miradas se encontraron y le dijo "Sé que esto te ha afectado, solo quiero que sepas, que quiero ayudarte a dejarlo atrás" Él trato de desviar la mirada de nuevo y simplemente dijo "El reino me ha traicionado" Ella corrigió "El REY te ha traicionado", "Es lo mismo" Dijo el de mala gana quitándose la mano de Marín de su rostro, ella agrego en un tono dulce pero firme "No creo que condenaras a un hijo por los crímenes de su padre, de la misma forma, el rey puede cometer errores, pero el reino somos todos" Sin ánimo de continuar con la conversación volteó levantándola en sus brazos y girando un par de vueltas junto con ella, Marín se sujetó firmemente de su cuello y le dijo "¡Milo! ¡Bájame!" Él dejo de girar pero la mantuvo en sus brazos, ella pataleaba tratando de liberarse cuando escucho "Si quieres que te baje, tienes que pagar" Entendiendo el mensaje, se acomodó para besarlo una vez más, liberándose de su adorado captor.

Él la vio con una mirada seria y le dijo "¿Estas realmente dispuesta ayudarme?" Ella asintió inocentemente con la cabeza, "Quiero…" Pero él se detuvo sin poder continuar, ella le sonrió diciendo "Dilo, si puede ayudarte a dejar el pasado atrás, prometo hacerlo no importando lo que sea" Armándose de valor, respiro profundo y le dijo "Quiero que seas el futuro que borre mi pasado… quiero que seas mía" Ella se sonrojo, claramente no esperaba algo así… pero armándose también de valor asintió sumisamente con la cabeza, él la tomó en sus brazos en un instante haciéndola cerrar los ojos y exclamar "¡Milo!" Él le dio un dulce beso en la mejilla diciendo "Creo que debo hacerme a la idea de que vas a abusar de mi toda la vida por ser bonita" La joven se rio dulcemente y así Milo entro de nuevo al castillo con Marín en sus brazos en dirección a la alcoba de la doncella.

Por su parte Link finalmente llegaba al pantano dominado por las zoras, fue recibió de inmediato por dos bolas de fuego, provenientes de un par de guerreros que nadaban en una parte más profunda del lugar, el héroe las esquivo y continuo en dirección a la cascada del rey, probablemente el monarca no lo recordaría pero él jamás olvidaría haberle pagado quinientas rupias por el privilegio de nadar en las aguas de Hyrule.

De camino a su objetivo, el héroe fue emboscado por cuatro guerreros. La raza de las zoras solo puede ser descrita como la fusión entre un pez y un humano, tienen garras afiladas y dientes agudos, que usan para atacar a sus víctimas, convirtiéndolos en excelentes depredadores. Para evitar herirlos Link saco la capa mágica de su bolsa de objetos y al vestirla se desvaneció en frente de sus atacantes. Una vez que se había alejado lo suficiente volvió a guardarla para evitar desperdiciar energía mágica.

Al llegar a la cascada donde se encontraba el rey de las zoras, el monarca emergió del agua, recibiéndolo con una amabilidad muy desconcertante "Un cliente, ¡Pero qué maravilla! ¿Tú también has venido por las aletas de Zora?" Link salto al agua, y nado hasta estar en frente del rey, que sorprendido le dijo "¿Como es posible? Pero si aún no le he vendido las aletas a nadie, los humanos no pueden nadar en Hyrule sin ellas…" Cuando Link estaba por pedirle las escamas que necesitaba, el rey agrego interrumpiéndolo "No importa, si no has venido por las aletas, solo estás haciéndome perder el tiempo" Pero antes de que el rey pudiera continuar, Link se alejó rápidamente de él, evadiendo a otra zora que se había lanzado desde la punta de la cascada con un tridente, buscando atacarlo.

Link salió a tierra para evaluar la situación, mientras desde del lugar donde se encontraba el rey, salto la zora que había intentado atacarlo con la agilidad de un delfín y se paró enfrente del héroe, el joven no podía tener más de unos quince años, portando un tridente característico de los guerreros acuáticos y una vez que estaba listo para el combate se dirigió a Link diciendo "Tu ofensa, no pasara sin castigo, nadie importuna a mi padre en el pantano de las zoras" Aparentemente era el hijo del rey, por otro lado, sus escamas debían de ser igual de útiles que las de su padre.

El príncipe comenzó a atacar a Link con velocidad y una gran variedad de estocadas y lances usando el tridente. El héroe lo esquivo midiendo sus ataques, acostumbrándose a su velocidad y agilidad, Y cuando el príncipe finalmente tiro un golpe bajo, Link salto, parándose sobre el tridente y obligándolo a soltarlo. Una vez que su oponente estaba desarmado, Link lo jalo del brazo derecho y lanzo por encima de su hombro dejándolo caer al piso boca arriba.

El rey se sorprendió sobremanera y para proteger a su hijo, lanzo una bola de fuego en dirección a Link, el simplemente equipo el escudo de espejo y el ataque se desvaneció al contacto, viéndose impotente el rey suplico "¡Déjalo ir!" Link examinado el cuerpo del príncipe y noto unas escamas flojas en su costado, aproximadamente del tamaño de una moneda. Así que antes de permitir que el príncipe se incorporara las retiro de su piel y las guardo en su bolsa de objetos, el rey sorprendido por el acto concluyó que Link había sido enviado por la bruja diciendo "Si solo necesitabas ingredientes, lo hubieras dicho desde un principio" Link se volteó a verlo con la expresión de incredulidad más apática posible, después de malinterpretarlo, amenazarlo y atacarlo; entonces se daban el lujo de quejarse por no conocer su propósito.

Una vez de regreso en la tienda, la bruja preparo la medicina del rey y se la dio a Link diciendo "El rey no tiene mucho tiempo, un par de semanas en el mejor de los casos, pero este brebaje aliviara sus molestias" Una vez recibido el mensaje, se equipó de nuevo las botas de Pegaso y se dirigió a toda velocidad al palacio, el atardecer en el horizonte confirmaba que llegaría de noche al castillo.

Por su parte, Zelda había pasado la mayor parte de la tarde en la alcoba de su padre, el rey estaba incómodo y debilitado. Lo cual la angustiaba profundamente, haciendo un gran esfuerzo, el rey le preguntó "Recuerdas lo que tu madre solía decir…" Zelda agrego en voz baja "Las leyendas nunca mueren…" Él sonrió al reconocer a su difunta esposa en Zelda y agrego "Me pregunto si me uniré a ellas o simplemente me perderé en las páginas de la historia" Zelda dejo que las lágrimas rodaran por sus mejillas, el rey lo sabía y había aceptado su destino "Siempre me gustó el inicio de esa historia, 'Se vuelven parte de nosotros cuando nos esforzamos por alcanzar la grandeza'" La frase del rey fue interrumpida por una tos sofocante que lo detuvo por unos instantes, Zelda consternada le dijo "Por favor padre, ya no hables, conserva tus fuerzas" Sin embargo el rey continuo "¿Cuál es tu parte favorita?" Zelda estaba demasiado agobiada como para pensar en algo así, pero ya que parecía importante para su padre, le respondió diciendo "Supongo que la última frase 'Cuando todo está perdido, confían en su corazón y conquistan a la derrota' siempre he imaginado que esa es la forma como lo ordinario se vuelve extraordinario, cuando una persona se convierte en leyenda"

En ese momento de profunda tristeza, cuando todo parecía estar perdido, se oyó a lo lejos un trote apresurado con dirección al castillo.