Disclaimer: Los personajes pertenecen a la Saga Twilight de Stephenie Meyer.

Historia Original y Registrada.


–Llegamos, bájate y sígueme. En. Silencio.

Bella sólo ignoró el seco comentario de Edward y se bajó sin decir palabra, con los brazos cruzados y una mueca en su rostro, mirando hacia el extraño cielo.

¿Cómo él pretendía que se quedara callada? Estaba en un mundo completamente nuevo para ella. Todo era diferente. Las casas cuadradas y uniformes, los autos voladores estilo El Quinto Elemento, el cielo totalmente rosa, y otras cosas que veía mientras caminaba. Si no quería que preguntara cual infante de preescolar, mejor la hubiese dejado encerrada.

Todo empezó con unas inocentes preguntas de por qué todas las casas eran iguales, y luego sobre qué era eso donde se iban a transportar. Ninguna pregunta tuvo respuesta.

A Bella le fastidió que le aplicara la Ley de Hielo. Él la había lastimado y era el que se ponía sensible. Menudo idiota.

Al principio cuando se subieron a la pequeña nave, trató de contenerse de preguntar, por miedo a que volviera a amenazarla o a lastimarla, pero todo le daba curiosidad. Se mordió el labio resistiendo, pero al final no pudo.

– ¿Edward? –Le había dicho, pero como esperaba no contestó– Este mundo es muy diferente, quiero decir, casi todo.

Vio cómo el la miraba de reojo muy seriamente mientras hundía muchos botones y teclas.

– ¿No me vas hablar? Eres un descarado, me amenazaste sin motivos, me has tratado de forma muy grosera y eres el que te molestas. Yo simplemente…

– ¿Qué quieres humana? –Dijo escuetamente sin mirarla aún.

–Primero –Le dijo sacando valentía– Mi nombre es Isabella, ya te lo dije. Y sólo quiero que me respondas algunas preguntas. Todo me inquieta aquí, me siento muy extraña.

Edward suspiró con cansancio.

–A ver, ¿qué quieres preguntar?

¿Por qué el cielo es rosa?

¿Qué es esto, un auto volador?

¿A dónde vamos?

¿Trabajas?

¿Qué es eso de allá?

¿Qué hacen esos aliens de allá?

Bella quería preguntar muchas cosas. Pero no había llegado ni siquiera a saciar su curiosidad por la mitad cuando la mirada gélida de Edward la atravesó con un sonoro Cállate. Se acabaron las preguntas. ¡Me tienes harto!

Ella sólo se limitó a asentir, inclinándose más en el acolchado asiento mientras su boca hacía un puchero.

Alien amargado, Pensó, y hasta ahora, cuando Edward caminaba delante de ella metiéndola en una especie de ascensor, lo seguía pensando.

Si ella hubiera sido Edward, contaría todo lo que sabía sobre su mundo. Cómo vivían y qué hacían. Hablaría orgullosa de la Tierra, y también admitiría sus problemas. Sería una gran anfitriona o trataría. A pesar de que últimamente no solía serlo, era muy conversadora.

Estaba resignada a que toda esa actitud de Edward para con ella era muy personal.

El ascensor se detuvo, Edward salió sin prestarle atención a ella y avanzó por un largo corredor. Bella lo siguió mientras la pared del fondo se abrió para dar paso a una enorme sala.

¡Wow!, Bella se asombró al ver la gran estancia, rodeada de mesas y cubículos. En las paredes habían reflejados hologramas, entre ellos alcanzó a ver uno Globo Terráqueo.

Edward murmuró algo en su idioma mientras sonreía. Bella lo miró asombrada por el repentino cambio de humor, y porque definitivamente mejoraba su semblante.

El alien caminó sin prestarle atención y oprimió un botón de la pared. Casi que inmediatamente, empezaron a entrar otros en fila desde varias paredes. Reconoció a casi todos de la nave en la que trajeron. Era el equipo de Edward.

Ninguno la miró son asombro ni murmurando sobre ella, sino que pasaban como si ella fuera una más de la decoración. A Bella esto le tocó un poquito en el ego.

Se formaron en una fila delante de Edward, totalmente a discreción como un ejército. Eran 12 y miraban a su jefe con respeto y reverencia. Bella soltó una risa, ni en un millón de años le daría una mirada así al alien, que más bien parecía un ogro.

–Permítanme felicitarlos chicos –Le dijo Edward a su equipo mientras no paraba de sonreír– El trabajo de clasificación está excelente. Recordemos que nuestro tiempo ha sido reducido, así que vamos a ponernos a trabajar de inmediato. Alice, hiciste una enorme labor clasificando y asignando.

–Y espero mi recompensa Jefe –Le dijo ella coqueta, haciendo que los demás aguantaran una risa.

–Ya. Y todos pueden reírse mientras se pongan a trabajar. Alice, Emmett, Rosalie, lideren los equipos. –Se volteó para mirar las paredes llenas de información, y vio a la humana –Isabella– mirándolo con el ceño fruncido. Confusión, le dijo su mente, y rio aún más. Alice y todo el trabajo adelantado lo habían puesto de buen humor.

– ¿Te estás riendo de mí? –La escuchó hablar. ¿Es que nunca se calla?

–Escúchame –Le dijo mirándola otra vez seriamente– Tengo mucho trabajo qué hacer y poco tiempo, no tengo que andar lidiando contigo así que mientras trabajo, hazte a un lado de la habitación y deja de fastidiar.

–Me voy a aburrir, dame algo qué hacer.

–No puedo ponerte a hacer nada aquí, y si te aburres no es mi problema –Le replicó dándole la espalda y mirando los hologramas.

–Sí lo es, me estás cuidando.

–No soy tu Madre ni tu Cuidador, sólo te vigilo.

–Pues si no consigo algo qué hacer joderé tu existencia. Me pegaré a ti como una sanguijuela y hablaré y preguntaré hasta que te sangren los oídos.

– ¿De dónde sacas todo eso? –Edward se volteó ya irritado por la actitud de Isabella– Eso que quieres hacer es imposible.

– ¿Quieres que lo intente?

–Basta Isabella, si sigues molestándome no podré trabajar y lo necesito. No puedes hacer nada aquí porque no estás capacitada y no vas a entender nada, estás colmando mi paciencia, así que, o te haces a un lado o yo lo haré a la fuerza.

–Eso es lo únicos que sabes hacer: Amenazar ¿Cierto? Crees tener el poder ¿Verdad? ¡Pues no! No soy tu mascota, no haré lo que tú digas. Y si quieres golpearme otra vez ¡Hazlo!

–Tú lo quisiste, insolente.

Isabella vio algo en su rostro que la hizo retroceder, hasta que quedó pegada a una de las paredes, y él la tenía arrinconada. Estaba loco de ira, le había gritado.

Edward levantó su mano delante de la ahora asustada humana, listo para castigarla por ser tan insolente. Pero una voz lo detuvo.

– ¡Edward! Encontré algo que anexar a los mapas. Nuevas coordenadas.

El alien miró a su compañera, mientras ésta se acercaba a él con un comprensor. Mientras tanto, Isabella suspiró rápidamente mientras caía.


–Es impresionante, van 5 timos y no ha despertado.

–Déjala Alice, sigue trabajando.

Isabella se había desmayado y no había despertado. La jornada estaba por acabar y Edward esperaba que despertara porque no la iba a llevar cargada.

–Ya terminé Edward... Aunque puede que sea culpa tuya, no la alimentaste antes de venir, debe estar muy débil. De la que la salvé.

–La salvaste de llevarse un castigo que merecía Alice, sabe que tiene que obedecerme y no lo hace. Y aparte me grita. Es muy altanera.

–Es humana. No sé mucho sobre ellos, pero en mi tratamiento dicen que me parezco a ellos en la rebeldía.

–Tú nunca me desobedeces.

–Porque te conozco –Edward sintió más cerca la voz de Alice, así que se volteó– Eres mi Jefe, y bien merecido tienes el puesto. Tomé la decisión de estar en tu equipo, así que me atengo a tus reglas. Ella te ve como alguien que la raptó de su planeta y que ahora tienes que vigilarla. No fue su decisión seguirte, sino la de alguien más. Y se resiste a aceptarlo.

–Ojalá deje de resistirse –Suspiró Edward– Sólo llevo un día con ella y ya quiero devolverla.

– ¿No puedes hacerlo? –Preguntó inquieta Alice.

–Van a matarme. No me preguntes detalles –Atajó antes de que la chica preguntara– No voy a darlos.

–Hmmm está bien –Alice se acercó más– Ahora, quiero la recompensa por mi buen trabajo.

Edward sonrió –Cuando terminemos de trabajar—

–Pero si ya adelantamos hasta trabajo de mañana, vamos Edward, tenemos rato sin besarnos y ya me pican los labios.

– ¿Ya te pican los labios? –Edward estaba aguantando la risa– ¿Es eso medianamente posible?

–No lo sé, sólo sé que quiero besarte y ya.

–Está bien pequeña exigente –Edward tomó a Alice de la cintura para acercarla más y la besó.

A pesar de que era consiente que no sentía amor intenso por Alice, le gustaba besarla, se sentía bien cuando lo hacía y esperaba que algún día esas acciones lo llevaran a enamorarse de ella.

Siguieron besándose hasta que Alice se subió a una de las mesas y arrastró a Edward entre sus piernas mientras reían y volvía a besarse.

En ese momento, ya Bella había abierto los ojos y veía la escena con asombro y cara roja. ¡Edward se besaba con sus empleadas! ¡Y en su sitio de trabajo!

Al parecer, en medio de su faena no se habían dado cuenta que ella se había despertado, y habían aprovechado el momento. ¿Es que no podían haber ido a otro sitio?

Bella intentó levantarse sin hacer ruido y buscar una puerta para salir antes de que una porno se desarrollara frente a sus ojos. Pero no tuvo suerte y gracias a su nerviosismo mientras tanteaba las paredes, uno de los hologramas se apagó e hizo un ruido sordo. Haciendo que el otro par de la habitación dejara su sesión de besuqueo y la miraran a ella, quien estaba roja como un tomate.

–Ehhh, lo siento… por interrumpir, digo… yo sólo quería que… pudieran… continuar haciendo lo que hacían… Lo siento, lo siento.

La chica, que reconoció como aquella que la había atendido en la nave, la miraba confundida. Mientras Edward la miraba algo molesto, pero no con ira.

– ¿Cuándo despertaste? –Le preguntó mientras se alejaba un poco de la alien.

–Hace un momento, pero ya se estaban besando –O comiéndose más bien– Y… pues se veían algo… animados, así que…

–Basta, estás hablando horrible y no te entiendo nada. –Luego enfocó la mirada en una pared– Es hora de irnos –La haló a la vez que le decía algo a su compañera, quien lo miraba seria, para luego decirle algo mientras que ella se acercaba con una sonrisa y lo besó castamente. Algo extraño se removió dentro de Bella. Incomodidad supuso.

Mientras salía, Bella no dejaba de pensar en lo que había visto. Al parecer a los aliens también se le alborotan las hormonas. Quién lo diría, y más con amargado de Edward.


– ¿Pasa algo? –Preguntó Isabella a su lado mientras estaban parados en la entrada de su casa.

Una cinta roja decoraba la puerta. Eso quería decir que el Gobierno había entrado y manipulado algo dentro.

Abrió lentamente, temeroso de lo que iba a encontrar allí. Bella pasó de él, al parecer enojaba porque la había ignorado.

–Tengo mucha hambre, aliméntame. Eso sí creo que tienes que hacerlo ¿No?

Volvió a ignorarla mientras inspeccionaba el lugar. Hasta ahora nada extraño. Ni en el cuarto de trabajo ni en el espacio de abastecimiento de alimentos. Abrió la puerta del cuarto de limpieza y no vio nada extraño. El cuarto de armas era personal por lo que sabía que no lo iban a tocar. Faltaba su habitación de descanso.

– ¡Hey! No me ignores, pareces un zombie. ¿Tiene esto que ver con la cita roja?

Edward abrió la puerta de su cuarto, sintiéndolo más pequeño.

Y sí que lo era.

– ¡Wow! ¿Es un cuarto para mí? –Bella saltaba mientras se adentraba por la puerta al lado de su clóset– Y tiene una cama. Y… ¡Ow! ¡Ropa de mi talla! Aunque toda gris, está horrenda, y que lo diga yo es mucho decir…

Edward se acostó en su cama y suspiró. Esto sería un completo tormento, hasta su espacio personal se había destruido.

– ¡Edward! ¡Tengo hambre y hablo en serio!

Y se convertiría en más que una tortura si Isabella seguía hablando. Estaba pensando seriamente en conseguir un bozal.


¡Buenas Tardes!

Mil perdones con la demora, cuestiones personales con las que uno tiene que lidiar.

Prometí capítulos más largos pero creo que me demoraría un poquito más así que aquí les traigo uno, con el otro ya adelantado ;)

Espero que les guste, no hay acción Ed/Bella pero si Ed/Alice (?) y además, conocimos un poco a Bella en Modo Ganas-de-joder xD

Gracias por sus reviews, alertas y favoritos.

¡Nos leemos!

MJ