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Este capítulo da fin a la historia de Milo y Marín, así como sus últimas consecuencias, los personajes seguirán apareciendo como parte de la historia hasta el final, pero aquí se define la senda que cada uno tomará de ahora en adelante.
Así mismo muestra una vez más la astucia de la princesa, o al menos eso intenté, y deja en claro porque Hyrule bajo su tutela esta probablemente en las mejores manos.
El título se refiere a los cambios que se avecinan en el reino, con toda intención he dejado la explicación un tanto abierta para darme más flexibilidad a la hora de escribir el epílogo y cerrar la historia de una manera que tenga sentido con todo lo que ha pasado hasta ahora.
Espero lo disfruten.
Capítulo 22: La Reforma.Aitin llegó al calabozo por órdenes de la princesa, con la armadura de su amigo a cuestas. Saco un gran arillo de metal que tenía las llaves de todas las celdas, se acercó a la de Milo, abrió la puerta y después de ingresar al interior, dejo caer la armadura al suelo. El prisionero se levantó y lo miro aunque no sabía que decirle, el otro sin embargo haciendo gala de su buen humor simplemente comento "Hay que dejarte listo Casanova, la princesa ha pedido que te vistamos apropiadamente para el juicio" Milo bajo la mirada, mientras Aitin le quitaba los grilletes de los pies y las manos, con un claro tono de preocupación en su voz el nieto de Sahasrahla le dijo "Van a ejecutarme ¿Cierto?", "Ciertamente fue sugerido por Dalina" Agrego el rubio con un tono sarcástico en su voz, Milo no reacciono a la broma, obligando a su amigo a continuar "Creo que todos hemos sufrido bastante, además ya deberías conocer a la princesa lo suficiente como para saber que no cree que la violencia sea un motivador efectivo"
Lo ayudó a vestirse la armadura y cuando finalmente estaba todo de azul, le empujo la barbilla con el puño diciendo "No te vez mal, no cabe duda que la señorita Marín tiene excelente gusto" El nombre hizo a reaccionar a Milo que finalmente lo miró a los ojos diciendo "Si algo me pasa… por favor cuida de ella" Aitin finalmente cambio a una expresión seria diciendo "No te preocupes, nada va a pasarte. Sé que no eres admirador de la nobleza, pero la princesa no es lo mismo que su padre, al menos debes ser capaz de darle crédito por eso"
En el salón del trono se encontraba el concejo de Hyrule, así como las doncellas descendientes de los sabios, la guardia real y por su puesto la princesa Zelda. Aitin llego al lugar con Milo que vestía la armadura de la guardia real, pero sin ningún tipo de ataduras o cadenas, Aginah sorprendido por la situación comentó "El prisionero debe de estar restringido" La princesa replicó cortantemente "He ordenado que se le permita a Sir Milo estar presente como cualquier otro guardia real lo merece, estoy segura de que sabrá comportarse adecuadamente"
Milo fue acomodado en un podio de madera al centro del cuarto, rodeado a la derecha por el consejo, a la izquierda por las descendientes de los sabios y con la princesa en el trono al frente, la guardia real se encontraba repartida en el cuarto, con Link a lado del trono de la princesa, Meritos y Marco ambos lados del podio donde estaba Milo, Tenos junto al consejo y finalmente Aitin al lado de las doncellas.
Zelda tomo de nuevo la palabra dirigiéndose a todos los presentes "El día de hoy estamos aquí para escuchar la historia de Sir Milo, así como para asegurarnos de que la justicia sea servida por encima de nuestros deseos o las posibles apariencias" Tomó un momento para aclarar la garganta y continuó diciendo "Sea así entonces, Sir Milo, es momento de responder la pregunta ¿Por qué asistió a Enosisi a escapar del castillo y viajo a la tierra dorada para tomar la Trifuerza"
Milo no sabía realmente por dónde empezar, en perspectiva, decir que todo lo había hecho para salvar a Marín sonaba un tanto difícil de creer, tal vez sería mejor simplemente aceptar la realidad de que había atacado a Hyrule y tenía que recibir una consecuencia por ello. Al notar su indecisión la princesa lo presionó diciendo "Solo quiero la verdad por increíble o improbable que parezca" Sin más remedio Milo describió la situación, desde el momento en que Enosisi lo visitó en la enfermería hasta el chantaje que fue ejercido en él al amenazar la vida de Marín, relató su experiencia en la tierra dorada y el momento en el que tomó la trifuerza que era la última memoria que tenía antes de despertar en el calabozo días después de que la batalla concluyera.
Terminado con la explicación el viejo de la montaña tomó la palabra diciendo "Su alteza" Tocio aclarando la garganta "Aunque la historia de Sir Milo ciertamente no carece de coherencia, es necesario tener alguna prueba que justifique todas estas cuestionables acciones" Muy a su pesar Sahasrahla tuvo que concordar agregando "La señorita Marín no parece estar portando un brazalete como el que relata la historia de mi nieto" Marín trató de replicar diciendo "Cuando Milo llegó de la tierra dorada, su forma etérea lo destruyó" Aginah se vio obligado a enfatizar con un comentario más "Nuevamente, la historia no carece de coherencia, pero algún tipo de evidencia facilitaría la decisión de este tribunal" La princesa había examinado la situación con cuidado y considerando las circunstancias ordenó "¡Traigan a Goba!"
Unos minutos después el guerrero del desierto fue transportado hasta el salón del trono encadenado de pies y manos, al llegar fue colocado en otro podio cercano al de Milo y una vez que estaba listo para ser interrogado la princesa se dirigió a él diciendo "Goba, Sir Milo ha declarado que además de tus crímenes de guerra en contra del reino te has coludido con Enosisi, el hijo del cacique Masae para atentar contra la vida de una de las doncellas descendientes de los sabios, como respondes a estas acusaciones" Goba se levantó y se dirigió a la princesa con una voz sumisa y apagada "Mi princesa, nada de eso es cierto, yo fui chantajeado por Masae, la vida de mi familia peligra en la tribu, necesito de su ayuda para salvarlos" Sus palabras eran obviamente una mentira, pero de la misma forma que la historia de Milo, el relato no era incoherente y no existían pruebas que pudieran presentarse a favor o en contra, el único recurso parecía ser interrogar a Masae también.
La princesa se levantó del trono y se acercó al podio lentamente, pasando las manos por detrás y uniéndolas a la altura de la cintura, una vez que estaba cerca se dirigió a Goba "Si lo que dices es cierto, el cacique Masae debería de poder confirmarlo" Goba trato de mostrar una expresión aún más sumisa diciendo "Él nunca lo aceptara" Zelda ignoró el comentario y le preguntó "Dime Goba ¿Cuál es el nombre de tu esposa?" Con un claro titubeo en la voz respondió tras un par de balbuceos "Ma… María su alteza" La princesa se acercó aún más a él y lo miro de una forma sumamente intimidante diciendo "Puedo hacer a Masae hablar… obligarlo a confesar todo… el dolor suele ser un excelente motivador para encontrar la verdad" Goba comenzó a ponerse nervioso, aunque lo torturaran jamás confesaría porque su historia simplemente no era verdadera, pero antes de que pudiera argüir algo mas Zelda continuó "A menos que… tu estés dispuesto a ayudarme" Sin comprender la situación a profundidad el prisionero preguntó "¿Como puedo ayudar su alteza?" La monarca inicio haciendo una ademan con la mano a forma de explicación "Tan graves como tus crímenes de guerra puedan parecer, carecen de importancia al lado de la reputación de mi guardia real, si tu confiesas la verdad y nada más que la verdad, prometo perdonar todos tus crímenes de guerra y libre de esos cargos podrías irte, te doy mi palabra" La cara del guerrero del desierto se llenó de esperanza y sin pensarlo dos veces se dispuso a hablar de nuevo, pero fue interrumpido por la princesa con una última advertencia "Pero ten cuidado, porque si probar lo que digas solo me lleva a torturar a alguien más para corroborarlo, simplemente sacaremos la verdad directamente de ti" Y con la mirada más fría que cualquiera de los presentes haya visto agrego "Por cualquier método que sea necesario"
Un escalofrió recorrió la espalda de Goba, pero sintiéndose acorralado simplemente confesó, dio detalles de su llegada al castillo y de la misión con la que Masae lo había mandado originalmente, así como información sobre el brazalete y detalles sobre su utilización, incluso mencionó la cantidad exacta que le fue pagada por estas acciones y una vez que terminó, la princesa se dirigió a Tenos diciendo "Sir Tenos, libere a Goba, sus crímenes de guerra son perdonados y sin esos cargos, ya no es nuestro prisionero" Tenos se acercó al podio para retirar los grilletes de los pies y manos de Goba y otro guardia se acercó para escoltarlo hasta la salida del castillo, pero cuando estaban caminando hacia la puerta, la princesa los detuvo diciendo "Dime Goba… cuando cometiste todas estas fechorías, estabas consiente de que estabas atentando contra la vida de la doncella Marín?" Goba ejerciendo su nueva libertad simplemente dijo "Eso era parte de la misión, yo solo cumplía con mis órdenes" Aun así Zelda preguntó de nuevo "Pero…¿Estabas consiente de las consecuencias que podían tener tus acciones?" El recién liberado simplemente respondió "Si"
La princesa los dejo avanzar un par de pasos más antes de decir "Sir Milo" A lo cual el caballero respondió en tono inquisitivo "¿Su alteza?" Permitiéndole continuar "¿Estoy en lo cierto al suponer que has contraído nupcias en secreto con Marín?" Tanto Milo como Marín empalidecieron, como era posible que la princesa lo supiera, pero sin más remedio simplemente respondió "Así es su alteza, el Maestro Aginah celebro el rito unos días antes de la llegada del cacique"
Con todas las piezas en su lugar la princesa se dirigió al soldado que escoltaba a Goba hacia la salida diciendo "Guardia, encadene a Goba de nuevo y llévelo al calabozo" El afectado replicó inmediatamente "¡No puede ser, usted me dio su palabra!" Zelda le sonrió con la victoria en el rostro y simplemente le dijo "Atentar contra la esposa de uno de mis guardias reales no es un crimen de guerra, sin embargo debe ser castigado apropiadamente" Goba que aún se encontraba libre comenzó a correr hacia la entrada del salón del trono gritando "¡Jamás me atraparan de nuevo!" La princesa simplemente volteó a ver a Tenos y con un ademán de la cabeza le indicó que lo detuviera, el joven hechicero proyecto un rayo de hielo hacia su oponente congelándolo por completo.
Mientras los guardias transportaban el cubo de hielo al calabozo, la princesa volvió al trono y una vez que el orden regreso a la sala concluyó "Sir Milo, tu historia ha sido corroborada, sin embargo, tu falta de confianza en la corona es evidente, antes de decidir ayudar a Enosisi, pudiste haber pedido ayuda, esa falla de juicio podría pasarse por alto en otra persona pero no en un guardia real, es claro para mí que tienes un pobre entendimiento sobre aquellos al mando y las dificultades por las que atraviesan" Zelda se levantó de la silla nuevamente para dictaminar la sentencia "Serás sentenciado de por vida a colaborar con las doncellas Marín y Malón en su encomienda para tomar control de la tribu del desierto, con tu vida defenderás sus esfuerzos y las protegerás de aquellos que busquen juzgarlas antes de entenderlas" Y para terminar agrego "Y espero encuentres en tu corazón, aceptación para los males que cargas y perdón para los errores de la corona que los han provocado"
Después del juicio Milo fue liberado y la prioridad en el castillo, además de las reparaciones, fue la preparación de la boda de la princesa, por su parte Masae y Enosisi, fueron sentenciados a permanecer en el calabozo de por vida sin derecho a juicio.
Por otro lado el consejo estaba sumamente preocupado por la decisión que había tomado la princesa de no coronarse como reina de Hyrule, asumir el poder era una de sus primeras obligaciones como hija del último rey y de no hacerlo pronto, estaba arriesgando al reino a un futuro incierto.
Para revisar todos estos asuntos, el consejo había solicitado una reunión extraordinaria con a la princesa. Con motivo de la misma los cuatro estaban reunidos en el salón del trono discutiendo el tema "Su alteza, esperamos que haya tenido tiempo de reconsiderar su posición" Comento el maestro Aginah dando inicio a la conversación "Sin un monarca, el reino peligra" Agrego el viejo de la montaña tratando de darle énfasis al verdadero problema. Zelda midió cuidadosamente sus palabras, lo que estaba a punto de decir no iba a ser fácil de aceptar, pero necesitaba su apoyo si todo iba a llevarse a cabo de acuerdo a su plan "Hyrule no es un reino de libertad" Los maestros guardaron silencio permitiéndole continuar con la idea "Mientras exista un rey, existirán súbditos y mientras esta estructura se mantenga, el lugar y las circunstancias donde una persona nace tendrán más peso en su vida que sus Meritos o su esfuerzo" Era una posición idealista, pero aun así el consejo no veía como tal cosa pudiera solucionarse simplemente con abdicar la corona. No obstante la monarca continuó "Dado que soy la última descendiente de la realeza de Hyrule, mi intención es servir como regente, mientras creamos una forma de gobierno que tenga como centro de sus principios a la justicia y la libertad" Definitivamente ninguno de los maestros se sentía cómodo con la idea, pero el argumento de la princesa era sólido, la experiencia los invitaba a oponerse y a tratar de asegurar el futuro del reino en base al pasado. Pero Zelda había demostrado estar un paso más allá de las circunstancias, ella era un líder nato y a pesar de su escepticismo, los tres se sentían inclinados a poner su confianza en ella, aunque probablemente ninguno de ellos viviera para apreciar el nuevo Hyrule que resurgiría como resultado de estos cambios, finalmente después de todas estas consideraciones el maestro Sahasrahla preguntó "Y entonces…¿Cuál será el primer paso su alteza?" La princesa presentó sus ideas y les dio encomiendas a cada uno, claramente había pensado esto a profundidad y estaba lista para dedicarse por completo a esta nueva senda. El futuro de Hyrule parecía, al menos por el momento, estar en buenas manos.
Los preparativos para el gran día continuaron así como las ultimas reparaciones, los días se transformaban en noches rápidamente y aunque Zelda quería dedicarle todo su tiempo a la celebración, el reino necesitaba de su princesa más que nunca y estaba trabajando literalmente desde el alba hasta el anochecer todos los días para poder mantener todo bajo control. Ni ella ni Link querían esperar mucho antes de casarse, pero definitivamente catorce días había sido un periodo muy ajustado para todo lo que tenía que arreglarse.
Link salía de la torre que daba al cuarto de la princesa cuando fue interceptado por Aitin "¡Sir Link!" Exclamó el caballero de la armadura brillante para llamar su atención, el héroe lo recibió con un gesto de agrado esperado que continuara "Traigo esto para ti" Aitin le entregó un libro que en la portada decía "La guía conyugal de Hylia" Y tenía un cerrojo en la pasta, Link tomó el libro sin entender muy bien la situación obligando al caballero a agregar "Según entiendo… Dalina se lo dio a la princesa, que se lo dio Marín, Marín se lo dio a Milo y Milo me pidió que te lo diera a ti" Sin saber cómo eso podría servir de explicación el héroe simplemente preguntó por la llave señalando el cerrojo "Cierto" Agrego Aitin "Marín le dijo a Milo que la llave estaría en la recepción de la biblioteca"
Ambos se dirigieron al lugar y una vez que el libro estaba abierto Aitin comenzó a ojearlo intrigado por su contenido "Parece que contiene un grupo de reglas sobre el rito oficial, aparentemente ambos cónyuges deben de presentar un regalo y hacer una promesa dependiendo de su rango y estatus social" Paso las hojas rápidamente hasta llegar al apartado de caballeros y leyendo en voz alta continuó "Los caballeros del reino obsequiaran una arracada de acero hecha del metal de su armadura y juraran en nombre de su arma defender a su cónyuge, este juramento se considera primario en orden de importancia incluso por encima de la realeza… etcétera, etcétera" Resumió Aitin y reflexionando para sí comento "Me pregunto que dan las doncellas" Paso unas páginas más hasta la sección en cuestión y comenzó a leer de nuevo "Las doncellas pertenecientes a la realeza obsequian un tocado para el cabello y juran respetar el honor de su cónyuge incluso si perdiera el rango o sus posiciones" Y comentando con cierta sorpresa en su voz agrego "¡HA! Así que así fue como la princesa supo que se habían casado, cuando Milo regreso a la normalidad después de la batalla, estaba sosteniendo en su mano un listón rojo, no lo había reflexionado, pero la señorita Marín solía atarse el cabello con eso"
Aitin codeo al héroe y se dirigió a él con cierta perspicacia en su voz "Apuesto a que te mueres de ganas por saber que dan las princesas" Link no pudo evitarlo y con algo de pena asintió con la cabeza el caballero prosiguió hasta la parte solicitada "Las princesas obsequiaran un broche de oro" Hizo una pausa diciendo "Honestamente esperaba algo más especial" Y continuó con la lectura "Y juran sobre su gracia, prometiendo conservar el refinamiento y la belleza que las caracteriza" Aitin puso el puño enfrente de la boca y aclaro la garganta diciendo "Bueno… si con eso no eres feliz, no veo como pudieras serlo" El héroe se ruborizo no solo por el comentario sino por sus implicaciones.
El caballero continuó ojeando el manual mientras decía "Vas a tener que reparar tu espada y extraer metal de tu armadura para forjar la arracada" Al tiempo que llegaba a las últimas páginas del libro e inmediatamente se sonrojo, el héroe lo volteo a ver sin entender la situación y, buscando una explicación, dirigió la mirada al libro avergonzándose profundamente también, una vez que ambos recobraron la compostura, Aitin leyó el título del capítulo "Consumación de la vida conyugal" Y respirando profundamente agregó "Tiene dibujos… ahora entiendo cómo fue que Dalina encontró algo así y porque la princesa no te lo dio directamente" Cerro el manual y se lo dio a Link diciendo por último "Probablemente sea mejor que leas esto solo"
