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He aquí el infame "Limón" Que hasta donde tengo entendido es el nombre con el que se caracterizan este tipo de relatos de naturaleza intima.

Antes de entregarles a mis queridos lectores la más selecta pieza que he escrito, déjenme contarles un poco acerca de mí y mi historia con la Leyenda de Zelda.

Hace algunos ayeres, más de 20 años de hecho; mi abuelo, que en paz descanse, me compró el "The legend of Zelda: A Link to the Past" Para Super Nintendo, a mis 10 años jamás había jugado un juego con ese nivel de complejidad, mi aventura con el juego duró meses, especialmente porque no sabía inglés y porque para acabarlo tuve que consultar guías en una revista local de videojuegos.

Pero más allá del juego y la experiencia, que es sumamente recomendable, lo que más me intrigo fue el manual que venía con él, hay una imagen en la que se ve Link guiando a la princesa de la mano por el calabozo del castillo, creo que es una gran representación de la sinergia que ambos personajes tienen y esta historia ha sido un esfuerzo en representar lo que vi en esa imagen hasta sus últimas consecuencias, ha sido una labor amor en la que he tratado de proyectar los sentimientos que me han acompañado desde hace más de 20 años.

Y con eso dicho, he aquí el último capítulo de la historia, aun así, el auténtico final será descrito en el epilogo, pero consideren eso más bien como una perspectiva al futuro de las consecuencias que tendrán las acciones descritas en esta saga.

Un último detalle, debido al contenido de este capítulo, debe considerarse clasificación M (mature) en lugar de T (teen) que fue la que originalmente seleccione para la historia.

Como detalle cultural, este es el capítulo más pequeño de toda la historia y tiene la sección de comentarios más grande.

Capítulo 24: La Plenitud de la Intimidad

Antes de dirigirse al cuarto de la princesa, el héroe salió al atrio para tomar aire, aún podía verse justo en el centro bailando con la princesa la noche de su cumpleaños. Más allá cerca de la entrada recordaba como ambos participaron en el tiro al blanco durante el torneo de la guardia. Zelda realmente era alguien excepcional.

El solo recuerdo de escoltarla hasta su habitación, llevarla del brazo y poder sentir el contacto con sus manos lo hacía feliz. Una vez en frente de la torre, pensaba en el día que finalmente la había besado por primera vez, en la sensación de la suavidad de sus labios, que lo llenaba de una dicha indescriptible, el aroma del perfume de la princesa y el característico sabor a vainilla estarían por siempre grabados en su mente.

Subió por las escaleras, acordándose de todas las veces que lo había hecho en compañía de la que ahora era parte de él, cada una de esas ocasiones fue importante, pero ninguna estaba tan clara en su mente como aquella vez en la que la llevo cargando en sus brazos, verla derrotada le había partido el corazón, él no era una persona de muchas palabras, pero se recriminaba el no haber pensado en algo más sofisticado para alentarla ese día, desde su punto de vista, ella siempre sabía que decir en todo momento.

A unos pasos de la puerta de la alcoba de la princesa, visito la memoria que había tenido lugar antes de la batalla, ese primer beso profundo y electrificarte, jamás se había sentido así antes, su corazón estaba lleno de sentimientos nobles por la joven, pero el deseo también jugaba un papel importante, los pensamientos más atrevidos lo asaltaban y su belleza lo llamaba con una intensidad sin igual.

Finalmente estaba de pie frente a su puerta, el umbral que hasta ese día le había estado prohibido cruzar. Al tocar notó que la puerta ya estaba abierta y sin esperar contestación entro, ella estaba parada enfrente del marco de la ventana opuesta, lo vio con algo de pena y simplemente le mostro una cálida sonrisa.

Zelda vestía una bata de ceda, que estaba abierta en "V" Por el frente y llegaba hasta sus rodillas, así como el brazalete de plata que Link le había obsequiado, definitivamente no era el atuendo más revelador, pero Link jamás había visto tanto de su doncella, se había recogido el cabello en una coleta alta, dejando su cuello al descubierto y se retocó el maquillaje delineando el contorno de sus ojos, dándole una apariencia más atractiva.

A la derecha de la entrada estaba su cama, con la muñeca recostada en dos muy acolchonadas almohadas cerca de la cabecera, a la izquierda, se encontraba su tocador, el cual tenía un gran espejo. Link se quitó la gabardina y la colgó en un gancho que estaba detrás de la puerta, cuando regreso la vista hacia ella, Zelda estaba desatándose el cinturón de la bata, una vez que la prenda estaba libre, la dejo caer al suelo, mostrándose casi por completo para la única persona con la que se atrevería a hacer algo así.

Vestía dos prendas completamente blancas, la parte superior, que carecía de tirantes, resaltaba y delineaba encantadoramente su figura, el contorno estaba enmarcado por un delgado listón de lino que había sido tejido en la prenda, entrando y saliendo a todo lo largo del contorno y finalmente atado en forma de moño en el centro. La parte inferior tenía una decoración similar, agregando un toque de encaje alrededor de cada una de sus piernas, haciendo que Link sintiera una indescriptible necesidad de recorrerla a besos. Dio un par de pasos en dirección a la princesa y ella hizo lo mismo encontrándolo en el centro.

Él puso las manos en su cintura y ella lo abrazo por el cuello, el tacto con la piel de la princesa le provocaba una sensación exhilarante, aceleraba su corazón y entre cortaba su respiración, él se inclinó para besarla y cuando finalmente hicieron contacto, pudo notar un nerviosismo similar en ella. Sin dejar que eso lo detuviera, volvió a besarla de la forma íntima y dulce que ambos habían compartido, ella paso las manos a su pecho y se sostuvo de su camisa, la ansiedad y el deseo la inundaban más allá de la razón, lo quería y tenerlo era todo lo que pudiera haber deseado.

Los besos y el contacto los movieron poco a poco hasta el tocador, él la tomo de las piernas y la sentó con el espejo en la espalda, la princesa las separo ligeramente para permitirle acercarse más a ella. El besaba el contorno de su boca, disfrutando de su piel perfecta e increíble belleza, ella comenzó a desabotonar su camisa, mientras su héroe recorría su cuello con dulzura y curiosidad.

La princesa le quitó la camisa y paso las manos por su abdomen, sintiendo su forma y disfrutando del contacto, las manos del héroe finalmente se acoplaron a su pecho, acariciándola con una delicadeza tal, que ni ella misma hubiera podido hacerlo tan dulcemente, Zelda se llevó las manos a la espalda para desabrocharse y él continuó besando sus hombros mientras la acariciaba, una vez que la prenda estaba suelta, ella la sostuvo por el frente con un brazo y con la otra mano lo tomo de la mejilla, dándole un dulce beso y trayendo su visión al frente para finalmente revelarse ante él.

Temblando como nunca lo había hecho, bajo el brazo que sostenía lo único que la cubría, Link trago saliva de forma sumamente notoria y buscando darle un toque especial al momento Zelda le pregunto "¿Te gusta?" Link asintió con la cabeza y la besó en la mejilla, descendiendo lentamente por su cuello hasta la parte de su piel que había sido recientemente expuesta ¿Porque lo hizo? No tenía idea, solo deseaba estar en contacto con ella, añoraba conocer cada fragmento de su ser, la princesa no pudo evitar liberar un par de sonidos agudos que claramente denotaron lo mucho que disfrutaba de la caricia.

Él la tomó en sus brazos y la cargo hasta la cama, la sentó en la orilla, pero antes de poder subirse con ella, la princesa lo detuvo, abrió la hebilla de su cinturón y desato las correas que sujetaban su pantalón, en esta posición su rostro estaba enfrente del lugar más sensible del héroe y una vez que lo había despojado de la última prenda que vestía se acercó a complacerlo no solo con la sensación sino con el acto en sí, a forma de tributo, ofreciendo su belleza para servirlo. Link abrió los ojos de par en par y no quería ni respirar, la idea de tener a su princesa de esa forma lo hacía sentir el hombre más especial del mundo, las caricias que ella proveía no tenían igual, la sensación de calidez y suavidad combinadas tenían que ser lo mejor que hubiera sentido hasta ese momento.

Pero temiendo que todo pudiera terminar antes de lo esperado, la tocó en el hombro pidiéndole que se detuviera. Se subió a la cama junto con ella y puso las manos alrededor de su cintura ciñendo la costura de su última prenda, miro a la princesa pidiéndole permiso y mientras ella se mordía el labio inferior simplemente asintió dulcemente permitiéndole retirarla.

Con su angelical damita completamente expuesta, Link sintió una enorme necesidad de retribuir la increíble dicha que hace solo unos instantes ella le había dado, beso su abdomen y la recorrió con su boca hasta estar cerca del punto más íntimo de su ser, pero la princesa replicó con temor "¡No Link!" Lo exclamó en un tono que casi podría interpretarse como una plegaria, el héroe la vio a los ojos con intensidad y giro la cabeza de lado a lado lentamente, resignada, ella se recostó en una de las almohadas diciendo "Esta bien..." Y el finalmente hizo contacto con su piel, la expresión en el rostro de Zelda cambio en un instante, llenándola de un placer sin igual que jamás había experimentado, las caricias de Link se transformaban en holas de dicha que la recorrían de pies a cabeza. Con una mano, se sostuvo de la sabana y se llevó la otra a la boca, mordiendo su dedo índice de forma horizontal tratando de evitar que su voz expresara lo que su cuerpo estaba sintiendo, pero era demasiado, en un trance de éxtasis se dejó llevar, reconociendo el esfuerzo del héroe con un coro de sonidos encantadores que le dieron tanto placer a Link al escucharlos como el que la princesa estaba sintiendo por cortesía de sus caricias. En medio de esta danza de fuego, algo exploto en su interior, él, finalmente la había conquistado, el placer aún estaba a flor de piel, pero una sensación de satisfacción y éxtasi lleno sus ojos de lágrimas de felicidad que simplemente la llevaron a decir "Te amo Link"

El héroe abandono la posición para recostarse delicadamente encima de ella, dirigiéndose con una mano, mientras se apoyaba con la otra, buscando el lugar donde todo terminaría. Viéndola a los ojos con todo su amor y dulzura le dijo al momento que la invadía "Yo también te Amo"

Ella cerró uno de sus ojitos, mostrando dolor en su expresión, Link se preocupó, deteniéndose para evitar lastimarla, pero ella lo tomó de los hombros y con una sonrisa lo alentó a continuar, la sensación conllevaba cierta incomodidad, pero eventualmente el placer se impuso y ambos disfrutaron de la compañía e intimidad que el momento les otorgaba.

La princesa estaba satisfecha. Mucho antes de que el héroe estuviera en su interior, ya la había complacido más allá de lo que ella esperaba, pero al estar ahí, sintiéndose cubierta y protegida por él, así como la fuerza con la que la amaba, despertaron en ella nuevamente el deseo y las sensaciones de placer. En esta ocasión, el momento culmen llegó de una forma más anticipada, mandando la deliciosa sensación de satisfacción y plenitud por todo su ser, mientras vibraba de forma involuntaria como resultado de esa chispa perfecta.

Link estaba completamente recostado en ella, con sus manos sosteniéndola por detrás para facilitar el movimiento, su respiración era agitada y profunda, su héroe comenzó a acelerar el ritmo súbitamente e imaginando que el final se acercaba, ella lo abrazo por el cuello tratando de proyectar en ese gesto toda su dulzura al tiempo que sentía como él la hacía suya, complementando el sentimiento que los unía con un acto de comunión que los llevo más allá de las palabras.

Con el cuerpo entumecido y prácticamente carente de fuerza, Link se obligó a alzarse, recostándose junto a ella, la princesa se giró quedado de lado y le dijo mientras pasaba los dedos por su pecho "Eres un travieso... solo hablas cuando me tienes en los momentos más comprometedores" Él esbozo una sonrisa de satisfacción con la victoria escrita en el rostro, alzando sus brazos y entrelazando los dedos por detrás de la cabeza dejando que ella se recostara en su pecho.

Y en esa posición cayeron rendidos, por la emoción, la euforia, pero sobre todo un increíble sentimiento de pertenencia y unión que los acompañaría hasta el final del tiempo.

FIN