Dragon Ball Z no me pertenece, si bien el absoluto amor que siento por esta serie sí.
Bueno, como dije, esta historia no es Bulma y Yamcha, sino de Vegeta y Bulma…
-¿Entonces Vegeta está entrenando en la nave?- preguntó Bulma a su padre.
-Así es me dijo que tenía una pelea en tres años, entonces decidí darle la nave- expresó el científico.
Bulma miro a su padre y sonrió, sin duda su papá siempre tomaba buenas decisiones.
-Bueno, hiciste bien en darle la nave, después de todo él es el único capaz de usar esa cámara de gravedad a parte de Goku- comentó ella.
Le parecía buena idea, si mantenían ocupado a vegeta, él no los atacaría, aunque algo le decía que no sería tan problemático mientras los llene de juguetes para sus entrenamientos. ¿Qué más podría desear ese saiyajin aparte de ser fuerte y comida?
-Bulma ¿no crees que yo podría también usar esa cámara?- cuestionó Yamcha.
Ella lo miró y empezó a reír, su novio era tan gracioso y contaba chistes tan buenos.
-Muchacho, lastimosamente los humanos no resistimos, más de gravedad 10- explico el científico.
Yamcha sonrió y miro a Bulma, ambos sonrieron, no sabía por qué pero se sentía afortunado y cada vez más animado por lo que había dicho Goku.
La señora Briefs interrumpió el momento y los invitó a comer en el jardín, donde se sentaron finalmente Yamcha y la madre de Bulma, pues ambos científicos fueron al laboratorio para hacer nuevos proyectos.
Mientras todos estaban en sus cosas, Vegeta estaba estrenando su cámara de gravedad, que contrario a lo que pensó no le era nada fácil adaptarse. Intentó poner directamente a 100 de gravedad pero los huesos le pesaron sentía su carne desgarrarse así que con un esfuerzo sobrehumano reguló la gravedad a un nivel que él pudiera resistir. Y así comenzó desde 30.
Saltos, sentadillas y lagartijas, fueron la primera fase de su calentamiento en aquella cámara. Sonrió para sí, se sentía furioso y triunfante a a la vez, furioso por haber descubierto que moriría por causa de unas chatarras en el futuro y triunfante pues sentía que entrenar en esta cámara lo ayudaría a convertirse en súper saiyajin. De eso estaba seguro pues según había oído fue eso lo que brindó el aumento de poder a Kakaroto. Y él lo lograría, sería un súper saiyajin, uno mucho más fuerte que Kakaroto y ese joven del futuro.
-Ciento ochenta, ciento ochenta y uno, ciento ochenta y dos…- enumeraba Vegeta sus flexiones de brazos dentro de la cámara con gran dificultad pues la presión aun le caía encima.
Cuando llego a su meta de 200 flexiones, se levantó intentando con dificultad equilibrarse para disponerse a iniciar otro ejercicio, al hacerlo vio una ráfaga de luz, era una pantalla encendiéndose. Dirigió su vista a ella y vio al científico.
-¿Cómo estas muchacho?- preguntó el Dr. Briefs a Vegeta.
-Bien- respondió intentando una vez más no ser descortés con los terrícolas a los cuales les encantaba hacer charlas sin sentido como esas.
No comprendía en verdad la característica de los terrícolas de reunirse a conversar cuando no era para nada necesario, él aprovechaba el tiempo para hacer cosas más productivas que el horrible y repugnante chisme.
En verdad le molestaba que el científico observara todo su entrenamiento y no cortaba ya de una vez la comunicación, se sentía controlado y eso le molestaba demasiado.
Cuando iba quejarse y ordenarle al científico por una amenaza de muerte para que cortase hasta que una molesta voz se dirigió a él.
-Dime Vegeta ¿podrás derrotar a los androides si entrenas aquí?- preguntó Bulma.
En verdad ella necesitaba esa respuesta, no quería morir en un futuro y si Vegeta era aliado de ellos quizá los proteja a ellos, por eso intentaría ser "servicial" con el saiyajin. Pero de verdad deseaba que los androides no fuesen tan fuertes para que sus amigos los puedan vencer fácilmente.
-Claro que podré, soy el príncipe saiyajin y puedo vencer SIEMPRE Y CUANDO NO HAYAN INSECTOS QUE ME MOLESTEN- se quejó tirándoles la indirecta a ellos.
Rápidamente espantados por el carácter del saiyajin apagaron el trasmisor dejándolo entrenar tranquilo.
-Jejeje, ese muchacho es muy malhumorado, me recuerda a alguien- comentó el doctor para si mismo pero Bulma al oírlo se giró y curiosa se lo preguntó.
-¿A quién?- preguntó ella queriendo saber.
El doctor la miro y respondió sin vergüenza alguna con mucha naturalidad.
-A ti- expresó su padre.
-PERO QUE COSAS DICES PAPÁ- dijo cruzándose de brazos indignada saliendo del laboratorio para buscar a su novio.
"¿Cómo a mi padre se le ocurre tal cosa? sé que soy malhumorada a veces pero Vegeta simplemente es prepotente" – pensaba ella en camino al jardín.
Al llegar al jardín encontró a Yamcha y su madre prácticamente haciendo una mini-cita con él.
-Querida, estoy teniendo una cita con tu novio, espero no te moleste- comentó la mujer con toda la calma del mundo.
Pero cuando vieron los brazos cruzados y la indignada mirada de Bulma se alarmaron, bueno solo un poco pues si en verdad estaba enojada destruiría el planeta entero al muy estilo Vegeta.
-¿Qué te pasa cariño, te enojaste porque tengo una cita con tu novio?- preguntó su madre.
-No es eso mamá, pasa que mi papá hizo una comparación absurda- bufo molesta.
-¿Y qué te dijo?- preguntó Yamcha metiéndose en la conversación.
-Dijo que mi carácter es parecido al de Vegeta- dijo al fin ella.
Algo que no se lo esperaba sucedió, Yamcha se echó a reír y su madre la miraba confusa.
-¿De qué te ríes Yamcha?- cuestionó ella.
-Nada Bulma, es solo que tu padre hizo la comparación exacta jajaja- rió Yamcha.
-Pues yo no soy como ese simio- se quejó ella en ese instante.
La señora Briefs miraba aun confusa, los miraba literalmente con los ojos cerrados y sonriendo. Decidió romper el silencio para dar uno de sus comentarios.
-Pero Bulma, deberías estar feliz por la comparación, el joven y apuesta Vegeta es un hombre tan gentil y amable- comentó al mujer dando su opinión en el tema.
Dos gotas de sudor salieron en las cienes de ambos presentes, mirándose los unos a los otros para luego reír.
Y así se pasaron la tarde comiendo pastelillos como en una fiesta de té helado mientras reían de los comentarios de la madre de Bulma quien era una mujer sumamente ocurrente sin duda.
Cuando cierta hora llegó Yamcha procedió a ir a su departamento, después de todo él no vivía con Bulma.
La peli azul se aseó y se puso su pijama de frezas e inmediatamente quedó dormida, fue un dia cansador sin duda, la llegada de Freezer, el muchacho misterioso y la llegada de su amigo Goku.
Sin duda gracias a la ayuda de ese muchacho del futuro varias cosas cambiarían aunque no sabían aun cuanto podían cambiar.
Espero poder agradarles con esta historia.
