Dragon Ball Z no me pertenece, si bien el absoluto amor que siento por esta serie sí.
Como aclaré en el review, la historia es sobre el amor que desarrolla Vegeta hacia Bulma, no es un sobre Yamcha y Bulma.
En cuanto a mis otras historias las actualizaré en cualquier instante, hace tiempo que tengo la idea de actualizar "No juegues con el amor" pero sucede que estoy juntando ideas para no hacer el capítulo tan corto.
Igual gracias por su apoyo, trataré de avanzar un poco más rápido pues tengo muchas ideas.
Enfadado Vegeta canceló su hora de descanso para regresar a la cámara de gravedad para entrenar. Esta vez no le importó nada e inmediatamente inició la gravedad desde 100.
Si había algo que él odiaba era que se burlen de él y ella lo había hecho, se había burlado de él para hacerlo sentir humillado con aquel beso. Se había burlado de ÉL el príncipe de los saiyajins.
-No sabe con quién se mete, yo puedo destrozarla junto con el idiota de su pareja con solo dos golpes- decía furioso mientras intentaba resistir la gravedad 100.
El peso de la gravedad lo llevó al suelo haciendo que se golpeé la mandíbula a la par que un pequeño hilo de sangre salía de su rostro.
Pero no le importó, motivado por la ira y por el odio acumulado que tenía en ese momento no se dio por vencido.
Odiaba ese planeta, odiaba a Kakaroto, odiaba al muchacho del futuro, odiaba al difunto Freezer, odiaba a Yamcha, odiaba al gato del científico por pegarse a él todo el tiempo y odiaba a Bulma por burlarse de él.
Lo único que quería en este momento era destruir todo así que con un gran esfuerzo logró ponerse en pie. Mantuvo toda su concentración para poder lanzar un disparo de ki, necesitaba destruir algo.
Con su mente en sincronía con su cuerpo cargado por la gravedad lanzó un rayo de ki no muy poderoso pero suficientemente fuerte para destruir algo.
El estéreo de la nave.
Sonrió luego, se sentía más liberado. Volvió a concentrase en su entrenamiento sin descansar.
...
La mañana finalmente llegó, la señora Briefs quien se despertó ya a las 6 am para preparar un abundante y delicioso desayuno, estaba canturreando mientras untaba miel en las tostadas.
Tostadas, café, panqueques, leche, jugo de naranja, frutas como banana tambien fresas, además de cereal, yogurt y los irremplazables pastelillos eran los pertenecientes a la gran mesa. Por supuesto que nadie se comía todo eso mezclado a excepción de Vegeta claro.
Como toda una adivina la excelentísima ama de casa terminó de armar la mesa justo cuando su Bulma y el Doctor Briefs bajaron juntos como siempre hablando de temas de siempre, temas de cientificos.
-Hija, tengo un nuevo prototipo de robots, es un robot bailarín deberías verlo- comentó el científico con entusiasmo.
Bulma observó a su padre a veces tenía ideas extrañas, cualquiera diría que ya no sabía ni qué inventar.
-Papá ¿De qué nos servirá un robot bailarín?- preguntó la peli azul a su padre.
El científico la miró y sonrió, a su hija le faltaba una mente abierta y alegre.
-Bueno, podríamos ponerle un estéreo- comentó el viejo mientras acariciaba a su gato.
La madre de Bulma le sirvió un café con una tostada a Bulma y de paso se puso a opinar en la animada conversación.
-Bulma ¿Verdad que es buena idea? Yo misma le di la idea- expresó sonriente la mujer.
Y es que esa familia era así, seguían una hermosa rutina. La madre una mujer dulce y hogareña aunque siempre coqueta, el padre un hombre creativo pero cariñoso con su querida esposa y Bulma la hija rebelde que siempre quiere romper las reglas y ni hablar de la casi desaparecida Thights.
Sin duda eran adorables, con esa convicción empezaron a desayunar, tranquilamente desayunaron con incluso la mayor lentitud como tomándose el mayor tiempo posible en compartir los momentos en familia.
Pero el desayuno fue interrumpido por Vegeta a quien vieron ingresar a la casa, sucio y lastimado sin embargo con una gran sonrisa en el rostro, al parecer había logrado ya dominar la gravedad a 100.
Entró pero no dijo nada, ni siquiera el viciado y tentador aroma del apetitoso desayuno lo distrajo de su meta… ir a la cama.
Realmente se había agotado demasiado, pero había valido la pena, lastimado e ignorando la mirada de los presentes cruzó la cocina, luego la sala para subir la escalera, entrar a su cuarto, lanzarse en la cama y quedar inmediatamente dormido.
En la cocina los presentes se quedaron sorprendidos en verdad, nunca habían visto a Vegeta tan cansado desde el día en el que volvieron de Namekusei pero ahora no se veía cansado, sino agotado que para ellos no significaba lo mismo.
-Vaya al parecer Vegeta estaba un poco agotado- comentó el doctor Briefs.
Bulma lo miró y luego sonrió burlonamente.
-Ese lunático, de seguro se pasó entrenando toda la noche- comentó ella sobre la situación del saiyajin.
-En ese caso debería ir a revisar el estado de la cama de gravedad- comunicó el científico para luego retirarse entusiasmado a revisar dicha nave.
Después de que el científico entusiasmado fue para encargarse de la revisión de la nave, la mamá de Bulma empezó a juntar una gran bandeja de alimentos para luego colocarlos sobre la meza.
-Bulma querida ¿podrías ir a dar el desayuno al joven y apuestísimo Vegeta?- consultó su madre a lo que Bulma frunció el ceño.
-Mamá ¿no puedes ir mejor tú?- le respondió con una pregunta a lo que su madre simple y sencillamente sonrió con paz.
-Hija, tienes que aprender a ser más amable con los huéspedes y más con un joven tan guapo como Vegeta- mencionó la mujer a lo que Bulma la miró mal –espera hija, no me mires así, no me refiero a lo que piensas, me refiero a que Vegeta es un hombre solitario según lo he observado, las personas así no tienden a acercarse, ellos necesitan alguien que les tome de la mano y les haga sentir querido al menos podrías darle una oportunidad de sentir que lo apoyan. Bríndale tu amistad Bulma- expresó la mujer tan tiernamente.
La expresión de Bulma cambió drásticamente, todo lo que su madre estaba diciendo tenía sentido, nunca supo si Vegeta tenia alguien que lo apoye y aunque ella creía que era un tipo que se sentía bien en su arisca soledad lo pensó mejor y llegó a la conclusión de que nadie se siente bien estando totalmente solo.
-Vaya mamá no sabía que eras psicóloga- la elogió y con una gran sonrisa decidió hablar –está bien mamá le llevaré el desayuno a Vegeta e intentaré ser su amiga- comunicó ella tomando la bandeja para ir rumbo a donde se encontraba reposando el saiyajin.
La mamá de Bulma empezó a reír pícaramente y luego lanzo un coqueto comentario.
-Hija aunque podrías ser también algo más que su amiga, tu sabes un hombre tan guapo como Vegeta debe ser un monstruo en la intimidad- expresó guiñándole el ojo a su hija.
-Ay por favor mamá- respondió ella evadiendo las palabras que podrían hacerla pensar otras cosas. Su madre a veces no pensaba siquiera en que estaba casada.
Así que se dedicó a ir a darle su desayuno a Vegeta… cuando llegó a la habitación del saiyajin, tocó la puerta pero sin embargo nadie le contestaba siquiera con "desaparece terrícola" así que se tomó el atrevimiento de entrar sin permiso con el riesgo de ser eliminada por el saiyajin. Pero no fue así.
La imagen que se proyectaba en ese instante era extraña para ella, Vegeta estaba dormido boca abajo con las piernas prácticamente flotando pues solo la mitad de su cuerpo descansaba en la mullida cama.
Con cuidado depositó la bandeja en la mesa al lado de la cama con la intención de irse luego, pero algo la detuvo. No sabía la causa pero sintió que debía hacer algo por él como lo había dicho su madre.
¿Tenía siquiera Vegeta alguien que se preocupase por él?
¿Tenía amigos?
¿Tenía a quien contarle sus problemas?
¿Tenía en quien confiar?
Con cuidado se acercó a él e hizo algo por él, su primera acción para ayudar a su nuevo amigo Vegeta, porque ya lo había decidido, le brindaría su amistad al saiyajin, solo esperaba que él valore su amistad.
Lentamente le quitó los calzados para que Vegeta pudiese dormir con comodidad, después de todo él también lucharía contra los androides para proteger la tierra aunque esa no fuese su intención. Cuando finalizó aquella tarea suspiró con pesadez y miró al saiyajin totalmente dormido, dejando ver su marcada espalda llena de cicatrices que podrían ser rastro de su dura vida.
Lagrimas querían salir de sus ojos azules.
¿Cómo es que lo había juzgado sin pensar que a pesar de ser un malvado también es un ser no humano pero un ser viviente después de todo?
-Vegeta, como me gustaría que fueras un aliado más para nosotros, sabes eres un hombre extremadamente fuerte y nos serias de mucha ayuda, sabes si vencen a los androides y no tienes donde ir siempre podrás contar con nosotros, te guardaré un lugar si quieres formar parte del equipo- soltó ella en un susurro desde el fondo de su ser con toda sinceridad.
Su madre le había abierto los ojos, Vegeta podría ser alguien muy importante para ella como ella podría serlo para él.
Y no sabia cuanto lo sería.
UwU espero les haya gustado.
