Dragon Ball Z no me pertenece, si bien el absoluto amor que siento por esta serie sí.
La puerta se cerró con lentitud, junto a ella Bulma se retiraba conmocionada de la habitación del saiyajin, las emociones la superaban sin darse cuenta estaba llorando inconsolablemente, tan solo imaginar la dura vida que debió haber tenido Vegeta le dolía, sin duda su madre le había abierto la mente a nuevas posibilidades.
Vegeta no tenía que ser su enemigo, el podría ser su amigo, su aliado, su confidente algo así como Goku. Aunque dudaba que él la acepte como su amiga pero al menos intentaría llevarse mejor con él, se secó las lágrimas y emprendió rumbo a su laboratorio, debía crear el celular más perfecto del mundo, Ah y le crearía uno a Vegeta, el saiyajin debía actualizarse un poco.
Con tranquilidad fue rumbo a su laboratorio pero al cruzar la cocina se acercó y abrazó a su madre cariñosamente, la experta Panchy merecía un abrazo.
La mujer rubia dio un salto sorprendida y abrió los ojos exorbitantemente al llevarse el susto de su vida por sentir que alguien la abrazaba quitándola de su concentración en la espesa sopa que estaba preparando.
-Bulma, eres tú- suspiró más tranquila.
-¿Y quién más seria mamá?- preguntó divertida su hija.
Su madre simplemente la miró y sonrió con la gran naturalidad y ternura que la destacaban siempre.
-Bueno podría ser tu padre- dijo colocando su dedo en su rostro como pensando hasta que dio un salto emocionada –YA SÉ, también podría ser el joven Vegeta, imagínate, esos brazos tan fuertes que tiene rodeándome la cintura mientras se arrima y…- no pudo continuar su fantástica descripción de un momento con Vegeta pues Bulma la interrumpió.
-MAMÁ, estas casada CASADA- le repitió su hija en forma de reproche sacando a su madre de las nubes.
-Bueno, es que con un hombre como Vegeta una se olvida de esas cosas. ¿Me pregunto si le gustan las mujeres maduras?- se cuestionó la mujer.
Bulma la miró e hizo una mueca, ya no pudiendo aguantar a su "enamoradiza" madre salió al patio para llegar finalmente a su laboratorio aunque murmurando algunas cosas sobre su madre.
-Mamá es una desvergonzada. ¿Me pregunto qué opinará papá de ella? Primero coquetea a Goku y ahora a Vegeta. Es un caso serio, ahora comprendo porque Tights dice que siempre nos hace pasar vergüenza- se quejaba ella hasta que abrió la puerta del laboratorio y olvidó el asunto de su madre para centrarse en su nuevo teléfono móvil.
Mientras Bulma estaba concentrada en su nueva tarea, su padre examinando la cámara de gravedad, su madre cocinando y Vegeta durmiendo. Yamcha había llegado a la corporación junto con su amigo Puar.
Una rana de aspecto extraño se cruzó en el camino de ambos, la rana lo observó un rato de manera extraña pero luego lo ignoró al parecer los oscuros planes de aquella rana no darían resultado con un hombre como Yamcha.
Entonces, el hombre de cicatriz junto con su mascota/amigo, observaron la corporación que más que nunca estaba en silencio total, eso era extraño, generalmente estaba la madre de Bulma canturreando en el jardín o Bulma gritando por cualquier razón.
La puerta de la cámara de gravedad estaba abierta, así que supuso que Vegeta no la estaba ocupando, al ver al gato negro en la puerta confirmó su teoría, Vegeta no estaba dentro.
Se adentró un poco más dentro de la corporación y finalmente pudo oír el canturreo de la señora Briefs. Se oía desde la cocina.
Así que decidió aproximarse, si no hablaba con alguien en ese momento moriría de desesperación por tanta tranquilidad. Y hablar con Puar no contaba.
Al entrar la vio cocinando una gran cantidad de cosas, le pareció excesivo pero no dijo nada respecto a eso.
-Hola señora Briefs- saludó Yamcha.
-Oh Yamcha, que bueno que viniste, así me podrías dar tu opinión- expresó la mujer.
-Claro ¿en qué puedo ayudarle?- preguntó él.
-Bueno, me gustaría que pruebes toda esta comida, es que quiero conquistar al guapo Vegeta- comentó la mujer emocionada.
-¿A Vegeta?- cuestiono Yamcha con una gota de sudor en la frente.
-Si así es, es que lo veo tan solo, le hace falta una mujer a su lado, nunca habías oído el dicho, detrás de un gran hombre hay una gran mujer- expresó la señora Briefs con gran seguridad.
-Eh, si lo había oído, pero no creo que puedas conquistar a Vegeta- comunicó Yamcha a la mujer que lo miro con una incógnita.
-¿Dime querido, por qué dices eso?- preguntó la mujer un poco decepcionada.
-Bueno Vegeta, no es capaz de enamorarse de una mujer- mencionó Yamcha.
-¡No me digas que es gay! ¿Por qué siempre lo hombres guapos tienen que ser gay?- suspiró la madre de Bulma. Pero Yamcha volvió a hablar.
-No, no me refiero a eso. Vegeta no es gay, o eso creo, pero a lo que me refiero es que él no es capaz de querer a nadie más que no sea el mismo- contó Yamcha.
La señora Briefs bajó la mirada y pensó un poco triste.
"Y yo que lo veía tan perfecto para mi Bulma, es una pena" – pensó con desilusión.
Panchy miró a Yamcha y le sonrió tristemente para luego decirle.
-Bueno, eso no le quita lo guapo, ¿Y dime querido, estás buscando a Bulma?-
Yamcha sonrió y miró a la señora Briefs, pues la verdad hace rato tenia la intención de preguntárselo.
-Si así es, quería invitarla a salir esta noche- mencionó Yamcha poniendo su mano en la nuca.
-Bueno, ella esta en su laboratorio desde que volvió de la habitación de Vegeta esta distinta- comentó la señora Briefs con picardía.
El rostro de Yamcha se puso rojo ¿Bulma en la habitación de Vegeta?
-¿QUÉ?- preguntó con molestia pero la señora Briefs estaba sumamente relajada.
-Bueno, sucede que Vegeta entró cansado y Bulma solo fue a hacerle masajes, hasta que quedó rendido y tendido en la cama- pronunció la mujer intentando provocar a Yamcha.
Aunque eran mentiras ella quería ver una guerra, dos hombres peleando por el amor de su hija. Seria emocionante.
Vio que Yamcha consumido por la curiosidad subió las escaleras, se notaba que iba rumbo a la habitación de Vegeta para comprobar que estuviese de la manera que ella comentó.
"¡Que emocionante, como en las telenovelas!" - pensó la señora Briefs pero luego volvió a su pasión... Cocinar.
Y efectivamente Yamcha se encontraba husmeando frente a la puerta de la habitación de Vegeta, comprobó que la puerta no estaba cerrada. Lo que vio lo hizo hervir de ira, tal como su suegra le había dicho Vegeta estaba durmiendo plácidamente pero con muy pocas ropas ya que solo contaba con un ajustadísimo short y nada más. Tan solo pensar en que estuvo a solas con Bulma así lo hizo morir de celos.
Presentía algo y ese algo era que no era bueno que Vegeta estuviese en la corporación.
Enfadado cerró la puerta fuerte aunque no despertó al saiyajin de su placentero sueño y fue rumbo al laboratorio a enfrentar a Bulma.
Y la encontró muy concentrada en algo, parecía ser un celular y no era solo uno, sino dos. No prestó mucha atención pues solo quería reclamarle lo de Vegeta.
-¿Como es eso de que estuviste a solas con Vegeta en su habitación?- cuestionó prepotentemente.
Bulma sorprendida y confundida miró a su novio. No entendía a que se refería.
-¿Pero que dices Yamcha?- le preguntó aun sin saber por qué Yamcha le había dicho eso.
-No me mientas, se que estuviste en la habitación de Vegeta- recriminó el hombre de la cicatriz y su amigo puar solo asentía .
-Bueno si estuve ahí, le lleve su desayuno de hecho- confesó ella muy tranquila.
-¿Estas segura de que fue solo eso, y no un masaje para que quedara dormido y súper relajado por tus suaves manos?- preguntó irónico y ahí fue donde colmó la paciencia de Bulma.
-PERO QUE DICES YAMCHA, Vegeta ya estaba dormido cuando yo entré- recriminó ella ya molesta.
-Eso no dijo tu madre- contestó Yancha con los brazos cruzados provocando que a su novia le salieran humos por las orejas.
-¿Y TÚ LE CREÍSTE?¿CÓMO PUEDES CREER EN LO QUE DICE MI MADRE SABIENDO QUE A ELLA LE ENCANTA IMAGINAR COSAS? ERES UN TONTOOOO- gritó molestísima.
Ante tal grito Yamcha se dio cuenta de su error y se achicó rápidamente.
-Bueno, parecía muy convencida. Discúlpame Bulma. ¿Qué te parece si olvidamos este tema?- se atrevió a decir un poco arrepentido.
-No lo sé, difamar a las personas y luego pedir perdón no es justo- respondió mientras inflaba las mejillas y cruzaba los brazos.
-Vamos Bulma perdóname, vamos a cenar hoy ¿Qué te parece?- dijo mientras la tomaba de la cintura.
Bulma sonrió pícaramente, aunque se moría de ganas por salir con él no podía perdonarlo tan fácilmente.
Se volteó y le dio un corto beso para luego hablar.
-Lo siento muchísimo Yamcha, pero tengo que entregar esta preciosura a un amigo mío- comentó señalándole el teléfono celular.
-¿Le darás eso a Goku?- preguntó Yamcha ya más tranquilo pero la risa de Bulma se hizo notar.
-No... Se lo daré a Vegeta- dijo traviesamente mientras corría hacia el jardín.
-Bulma, vuelve aquí... Bulma explícame ¿Desde cuando eres amiga de Vegeta?- gritaba Yamcha mientras corría tras de ella.
Casi en la noche Vegeta despertó de su larga siesta, sentía mucha hambre y por lo que notó había una bandeja de comida al lado de su cama.
No se preguntó quien lo había traído pero lo comería. Claro después de darse un baño.
Entró a la ducha y empezó a pensar. Se sentía satisfecho con su progreso, en tan solo dos días había ya alcanzado la gravedad 100. Incluso se miró al espejo y se vio un poco más robusto. Grandes cosas vendría para él. El príncipe de los saiyajins.
Se secó con la suave tela llamada toalla que usaban los terrícolas e inmediatamente fue a buscar un poco de ropa que colocarse. Una camiseta blanca con un short verde oscuro fue su elección, se veía cómodo.
Cuando finalmente había terminado de vestirse se sentó en el escritorio de la cama para comenzar a comer. Sin embargo la puerta se abrió.
Y ahí estaba ella, la terrícola estaba entrando a su habitación lo primero que pensó hacer fue sacarla de ahí bajo amenazas pero algo en ella estaba distinto. Tal vez fue la dulce manera en que pronunció su nombre o simplemente el dulce aroma que desprendía. No lo sabía. Simplemente la miró y la miró sin decir absolutamente nada.
Hasta que ella rompió ese incomodo y aterrador silencio.
-Vegeta, esto es para ti- comentó ella dejando el celular en caja aun sobre la mesa donde Vegeta comía.
El saiyajin observó el obsequio más no lo tocó. Sentía un poco de desconfianza después de haber oído lo de ayer.
¿Y si se burlaba de nuevo de él?
¿Y si quería humillarlo para presumirlo con el débil ese?
No, definitivamente no sabía que pensar.
-Vamos, ábrelo- pidió ella pero el se cruzó de brazos.
-¿Cómo se que no es un explosivo para matarme, alguna de esas cosas que ustedes crean?- dijo Vegeta con cierta sospecha.
Pero Bulma respondió con tranquilidad.
-Si hubiese querido matarte, le hubiese puesto veneno a la comida que estas comiendo ahora mismo, la traje yo hace una hora- mencionó ella con suma tranquilidad.
-Supongo que debo "confiar" en ti terrícola, pero cual es tu interés para darme "regalos"- cuestionó aun muy intrigado por el cambio en ella.
-Bien, seré sincera. Quería que fuese una sorpresa pero como eres un agua fiestas te contaré lo que es. ¿Recuerdas que ayer rompiste mi celular? Bueno, sucede que yo soy tan generosa que agradeciéndote por el "favor" he hecho uno para ti. Vamos ábrelo- dijo ella con resignación.
Sin embargo aun no convencía del todo a Vegeta o al menos eso quería hacer creer.
-¿Y para que quiero yo una chatarra así?- preguntó él.
Y ahí fue donde pasó algo inesperado. Al menos para él ya que nunca en su vida alguien se había tomado el atrevimiento de hacerle eso.
-Vamos, es algo muy útil- dijo ella parándose para luego hacer una acción que desconcertó a Vegeta -Ven, yo te lo explicaré todo- dijo ella tomándolo de la mano para guiarlo a la cama para sentarse y mostrarle el funcionamiento de la maquina.
Un escalofrío recorrió su cuerpo, era la primera vez que se sentía así. La terrícola lo confundía demasiado, sin embargo no podía evitar dejarse llevar por ella.
Se sentía tan suave su piel que cuando lo soltó no quiso que lo hiciera. La maldita lo había embrujado. Quizá nunca volvería a ser como antes.
Ñam. Desde ahora viene el enamoramiento.
Gracias por leer. No olviden dejarme sus opiniones.
