Dragon Ball Z no me pertenece, si bien el absoluto amor que siento por esta serie sí.


¿Qué fue eso? Se preguntaba constantemente, todo ese día había sido confuso para él, bueno más exactamente desde que volvió a la Tierra.

No podía negar que desde el momento en llegó a la Tierra de nuevo lo primero que hizo fue bajar la vista y mirar a la terrícola, quería pensar que solo lo hizo porque le llamó la atención su extraño peinado esponjado pero no fue así. Simplemente fue un impulso fijarse en ella, ni el mismo hasta ahora se lo podía explicar y luego obedecerla e incluso observar sus piernas disimuladamente mientras caminaba tras ella.

Ya no podía engañarse más ella le parecía demasiado atractiva pero nunca en su vida se había fijado en las cualidades de una persona... Hasta que la conoció.

Entre más la observaba más cualidades encontraba en ella, o algunas cosas que no eran exactamente cualidades pero eran cosas que le agradaban de su persona. Como su contagiosa risa, su descarada personalidad, su inteligencia sobre humana, su valentía, su influencia en aquel planeta y sin mencionar el contorneo de sus caderas.

¡Oh como la había estado observando todo este tiempo!

Desde el día en el que ella entró a su habitación con aquel obsequio para su persona que no podía sacarla de su mente, aunque sabía demasiado bien que el problema comenzó el día en el que ella lo llamó "pequeño" pero refiriéndonos al momento en el cual su "obsesión o enamoramiento" se liberó podríamos dar como referencia aquel día y más cuando puedo sentir al menos una pequeña parte de su piel como sus suaves y delicadas manos.

Esa mujer lo hechizó en verdad, aun podía recordar que no prestó ni la mínima atención a lo que ella expresaba sino al movimiento de sus labios y a la cercanía de sus cuerpos, estando tentado a volver a tocar sus manos.

NUNCA en la vida el príncipe saiyajin se había sentido así y eso lo enfurecía, le enfurecía el sentirse nervioso a su lado.

Solo imaginar que el príncipe saiyajin se ponía nervioso en presencia de un simple humana lo enfurecía muchísimo más.

Destruyó miles de cosas a su alrededor y por eso la cámara de gravedad lo clausuró el científico por un tiempo solo para reparar un supuesto "estéreo" cosa que Vegeta no tenía ni la menor idea de que se trataba.

A causa de eso tuvo que pasar tiempo "libre" en el cual tenía la intención de aprovecharlo entrenando en el jardín, pero al ver a la mujer en brazos de su pareja simplemente lo hizo enfurecer y emprender vuelo rumbo a las montañas.

Y era ahí donde se encontraba ahora, sentado sobre una roca exhausto luego de haber destruido todo lo que encontraba en su maldito camino. Pero luego haber hecho todo eso se puso a meditar.

Y luego de pensarlo todo y volver a pensarlo para saber si no se equivocaba llegó a una conclusión. Ella le interesaba.

Pero como un guerrero saiyajin, el mas importante de todos ellos su orgullo y su mente quería negar esa conclusión.

-Son solo estúpidos conceptos- expresó molesto.

Él no podía estar interesado en una humana y mucho menos desarrollar algún tipo de "sentimiento" hacia ella, la verdad él prefería pensar que "eso" podría ser atracción sexual sin saber que aquello transcendía eso y más.

El príncipe saiyajin se había enamorado sin darse cuenta.

Cuando finalmente se convenció de que lo que sentía no era absolutamente nada, a pesar de ser totalmente lo contrario decidió volver a la casa, alrededor de las 06:30 pm.

Y debió no haberlo hecho.

La más grande prueba de autocontrol le esperaba dentro de la casa. La peor prueba.

Al llegar a la corporación aterrizó en el jardín pero no vio a la mujer rubia, fue extraño para él sin duda pero decidió ignorar aquello, simplemente entró a la casa y luego de sacar una botella de agua del refrigerador subió a su habitación lanzándose directamente a lo único que lo arropaba en las noches en aquella casa, su mullida cama.

Se quedó mirando fijamente aquel techo sin imperfecciones mientras fruncía el ceño como siempre. Ese lugar era demasiado tranquilo y "acogedor" en comparación a su "habitación" en la base de Freezer.

Tanto observar el fondo blanco de aquel cielo raso lo relajó y sin darse cuenta sus ojos se estaban entrecerrando. Hasta qué...

El molesto y quisquilloso sonido de algo lo despertó, muy rápidamente ese objeto lo identificó como el "obsequio" de la humana.

Pero... ¿Por qué sonaba?

La curiosidad lo hizo levantarse de aquella cama para tomara aquel aparato, lo observó y no entendió de que se trataba pero luego recordó las instrucciones de la terrícola y según lo poco que entendía del idioma pudo leer algo que le causó bastante gracia.

"Llamada entrante de: Bulma, la mujer más hermosa del universo"

Rió internamente aunque quizá pensando en que esa aseveraciones es cierta.

Recordando las indicaciones de Bulma contestó el llamado, colocando el celular en su oreja como si se tratase de un scooter.

-¿Qué quieres?- contestó "saludándola".

Sin embargo ella ignoró su amable saludo en para comenzar a endulzar su boca con halagos hacia Vegeta.

-Vegeta, tú sabes que eres un saiyajin muy fuerte y apuesto, inteligente…- sus halagos eran demasiado falsos así que el saiyajin la cortó en acto.

-Dime, terrícola ¿qué es lo que quieres de mí?- le cuestionó Vegeta descubriendo su intención.

-Rayos Vegeta ¿en verdad soy tan mala actuando?- le preguntó ella a lo que Vegeta rió.

-Eres tan mala como Gurdo en las fuerzas especiales Ginyu- mencionó él aunque la comparación Bulma no entendió supuso que era algo malo o ridículo para Vegeta estuviese riendo de esa manera.

-Bueno, en fin es que en verdad necesito que me ayudes en algo- le pidió ella, sin embargo Vegeta frunció el ceño.

¿Cómo se atrevía a tratarlo de esa manera?

No tenía ya suficiente de ella molestándolo en su mente que ahora lo molestaba en la vida real.

-Pídele a tu madre- respondió hostilmente el saiyajin pues la verdad no quería verla.

-Ella no está Vegeta, vamos por favor, en verdad necesito ayuda en esto, te prometo 2 nuevos robots- pidió ella casi suplicando.

-5- expresó Vegeta refriéndose al número de robots.

-3- respondió ella negociando.

-4- retrucó el saiyajin y no quedando más opción Bulma tuvo que aceptar.

-Hecho… ahora ven inmediatamente a mi habitación- ordenó ella apurada.

Vegeta aceptó de mala gana, después de todo ella siempre construía robots de entrenamiento más ingeniosos que el doctor Briefs. Se dirigió a la habitación de al lado en donde estaba Bulma para hacerle el "dichoso favor" que ella le pidió.

Pero el panorama que vio no se lo esperaba.

Ella estaba hermosamente maquillada y peinada mirándose al espejo.

Pero lo que lo sorprendió fue ver su desnuda espalda exhibiéndose ante él, su autocontrol casi se fue a la mierda hasta el punto de querer lanzarse ante semejante diosa.

-Que bueno que te decidiste a venir Vegeta, necesito ayuda con este asunto- expresa ella al verlo por el reflejo del espejo.

Vegeta solo gruñe en contestación y se maldice por haber aceptado el trato de hacerle un favor sin saber de que trataba el favor.

Fingió tranquilidad y tratando de recomponer su voz, la habló desafiante.

-Habla de una vez mujer, no tengo tiempo para tus juegos- expresó un poco molesto por la situación en la que estaba.

Pero no debió haberlo hecho, la siguiente prueba era una de las más difíciles.

-Vegeta, por favor abróchame el vestido- pidió ella y Vegeta abrió completamente sus ojos, no entendía a que se refería.

-¿De que hablas terrícola molesta?- cuestionó con incertidumbre.

-Bueno, mira, esto es un cierre solo necesito que lo levantes para colocarme el atuendo yo no puedo descuidar la parte delantera- comunicó la peli azul.

Vegeta bufó muy molesto, por una parte por la situación en la que lo ponía y por otra por pedirle algo tan humillante.

-Ni lo sueñes mujer- respondió indignado yendo rumbo a la puerta sin embargo, cuando llegó a la puerta ella lo desafió tocando su honor y su palabra.

-Entonces eres un saiyajin que no cumple sus dichos-lo desafió ella tocando uno de sus puntos débiles, el honor.

El saiyajin se giró enfadado y bufó con resignación aproximándose a ella, de cualquier manera perdería, si no la ayudaba quedaría como un cobarde ante ella y si la ayudaba corría el riesgo de caer mucho más profundo en su atracción hacia ella.

Con desgano se acercó a ella y observó el atuendo, concentrándose en el vestido e intentando no concentrarse en la seductora piel de su espalda.

-¿Cómo se supone que se abrocha esta cosa?- preguntó molesto a Bulma.

La peli azul suspiró y con una gota de sudor respondió.

-Bueno, tiene un objeto del cual debes agarrar y lo subirás muy lentamente sino destrozaras mi hermoso vestido- expresó ella explicándoselo a Vegeta.

El saiyajin rápidamente identificó el objeto y se posicionó tras ella para poder abrochar el vestido, todo estaba en su lugar él no tenía otros pensamientos o sentimientos hasta que levantó la mirada.

Al levantar la mirada se reflejó en el espejo en donde se veía detrás de Bulma, tan sublime imagen se reflejaba dentro de aquel espejo, se vio a sí mismo como la pareja de ella, la vio a ella como su pareja. Se reflejaron perfectamente, su pulso se aceleró, era la primera vez que se sentía tan nervioso por la cercanía de una mujer. Tuvo tantas ganas de besar su cuello y abrazarla protectoramente, sin embargo su orgullo no se lo permitía.

Miró sus manos, estaban temblando ¿Cómo abrocharía el vestido de esa manera? Bulma notaría su nerviosismo.

Rápidamente trató de calmar sus nervios y subió el vestido de la mujer gozando cada roce inconsciente de la yema de sus dedos contra la nívea piel de la preciosa terrícola. Hasta que finalmente terminó.

Quería largarse de ese lugar de una vez por todas, se fue caminando rumbo a la puerta pero la voz de Bulma lo detuvo.

-Gracias Vegeta, sabes, estoy muy emocionada iré a una fiesta muy importante hoy con Yamcha, espero él me vea hermosa- mencionó ella sin saber que había causado la irá de Vegeta.

-Lamento decirte que te ves horrible- comentó Vegeta con despecho y muy molesto por las palabras que ella dijo.

Salió de la habitación de Bulma y regresó a la suya, todavía se sentía molesto, avergonzado y tal vez un poco decepcionado.

Bulma era la mujer más hermosa que había conocido, lo aceptaba sin embargo le hervía la sangre que ese débil la tuviese.

-Una mujer como ella es digna de alguien como yo- mencionó molestó en su habitación y para luego arrepentirse al darse cuenta de lo que había dicho.

Pero ya era tarde, ya estaba perdidamente enamorado de ella.

Bulma y Yamcha salieron de la Corporación Capsula, tomados de las manos sin saber que eran observados por un saiyajin que celos y con el corazón roto no los dejaba de observar.

Él había preparado a la mujer para que otro hombre se la llevara.


Espero les haya gustado, bueno quedan unos cuantos capítulos decisivos y después el verdadero problemón.

Gracias por leer.