Dragon Ball Z no me pertenece, si bien el absoluto amor que siento por esta serie sí.

Disculpen la tardanza, tuve un pariente enfermo y no pude escribir.


-Más, más. Más fuerte, más duro- resonaban los gemidos en la habitación de al lado al igual que el rechinar de la cama contra la pared, era todo tan molesto… sobre todo para él.

Todo estaba peor, se maldecía en verdad por sentir lo que estaba sintiendo, se odiaba por no poderse controlar, pero ya nada podía hacer con esos "sentimientos" que todavía negaba tener sin embargo el saber que ese hombre la tenía, tenía su piel, su cabello, sus ojos y su reconfortante compañía lo hacía sentir pequeño.

Él el gran príncipe de los saiyajins se sentía pequeño ante Yamcha a pesar de que ese humano era más débil que él, tenía algo muy valioso que el saiyajin deseaba tanto desde hace un buen tiempo pero por su poca experiencia en relaciones y el tan comentado amor no se animaba a dejar de lado todo prejuicio y lanzarse a ella estrujándola en sus brazos y besarla con pasión.

¿Pero por qué no era valiente frente a ella?

No soportando ni un minuto más de estar tan cerca y tan lejos de la mujer que lo tenía hipnotizado y que lo distraía de sus entrenamientos.

Salió molesto de la habitación rumbo a su cámara de gravedad para adecuarse esta vez a los 200 de gravedad superior a la de la Tierra.

Lo único bueno de tener al insecto de Yamcha cerca era que Vegeta tenía una persona en quien inspirar su entrenamiento además de Kakaroto. Al menos de algo debía servir.

Y fue así como Vegeta entrenó durante casi toda la noche y aproximadamente a las 4 am se metió a la cama de nuevo sin darse cuenta que en su último suspiro pronunció el nombre de la mujer que lo traía de cabezas.

-Bulma- suspiró cerrando los ojos lentamente.

Si bien la mujer siempre la mujer le reclamaba no saber su nombre pero él simplemente no lo decía porque le encantaba verla molesta.

Y se durmió plácidamente, orgulloso de su progreso en sus entrenamientos pero frustrado por sus recién descubiertos sentimientos hacia Bulma.


Luego de una noche maravillosa despertó al lado de su querido Yamcha, levantó la mirada hacia el cielo raso del techo y sonrió, sin duda esa noche fue maravillosa, la fiesta fue maravillosa bailaron toda la noche, Yamcha la trató como una princesa y para finalizar la velada llegaron a la casa e hicieron el amor cariñosamente toda la noche.

Miro a su costado ahí estaba Yamcha, le pediría que se quede unos días las noches eran muy aburridas para ella es por eso que a veces buscaba con que entretenerse llegando siempre a molestar a Vegeta.

Se colocó una bata de dormir y salió al balcón, respiró el aire puro que le brindaban las plantas y la luz del señor sol, cerró los ojos sintiéndose plena, sentía que tenía la vida que siempre soñó su cuento de hadas.

Sin embargo había alguien que no se sentía de esa manera.

Un gran suspiro la distrajo, miro a su costado y vio a Vegeta quien estaba sentado en las barandas del balcón mirando al infinito. Se veía ¿angustiado?

Bulma lo observó en silencio, primero pensó en hablarle pero ese largo y pesado suspiro la preocupó además de no poseer su típico sueño fruncido que lo caracterizaba, inmediatamente sintió un poco de compasión nunca había visto al saiyajin de esa manera.

Se preguntaba que se pasaba por la cabeza de ese hombre tan misterioso, había intentado ya hacerse amiga suya pero él siempre la rechazaba aunque no podía negar que le había agarrado un poco de cariño y se preocupaba por él.

Lo siguió observando hasta que lo escuchó balbucear algo que por suerte pudo entender.

-Esto no puede estar sucediendo- pronunció el príncipe antes de ingresar a su habitación y perderse de la vista de Bulma.

Cuando Vegeta se retiró Bulma quedó aun con la incógnita de la situación de su "amigo" que se propuso al menos hacerlo sentirse mejor.

Entró a la habitación dispuesta a higienizarse y cambiarse de ropa sin embargo la actitud de Vegeta le llamaba mucho su atención.

¿Y si estaba enfermo?

Pensar en eso la asustaba, no sabía cómo podría ser la enfermedad en un saiyajin y después de todo él no tenía quien lo cuidase, ella quería brindarle su apoyo si es que así estaba.

Con millones de pensamientos en su cabeza no se percató que Yamcha la estaba abrazando por la cintura hasta que rompió su silencio.

-¿Qué es lo que te tiene así?- le preguntó Yamcha refriéndose a su actitud pensativa.

-Es Vegeta- respondió ella con un suspiro.

Su novio frunció el ceño en respuesta, se sintió celoso ¿Vegeta, por qué SU novia estaría pensando en ese simio insoportable?

-¿Y por qué se supone que estás pensando en él Bulma? ¿Dime acaso te gusta?- expresó muy celoso y la actitud decaída de Bulma cambió a una burlona.

-Claro que no Yamcha ¿crees que si me gustase lo estaría hablando contigo?- cuestionó ella con una carcajada dejando como un tonto a Yamcha.

-Bueno ese es un buen punto- afirmó el hombre de la cicatriz en el rostro -¿pero dime si no es por eso a qué te referías cuando me dijiste que pensabas en él?- preguntó más relajado sin solar la cintura de su amada.

-Sucede que esta mañana lo vi en su balcón, estaba más misterioso de lo normal, parecía triste por decirlo así- expresó ella con voz preocupada después de todo Vegeta era su responsabilidad.

Yamcha lanzó una carcajada y la tranquilizó con su respuesta que "según él" era lo que le sucedía al saiyajin.

-Ahh, no te preocupes Bulma, seguro esta frustrado por no haberse convertido en súper saiyajin, seguro es eso- exclamó con tranquilidad.

Luego de esa conversación, Yamcha le dio un beso corto a Bulma y se metió a bañar sin embargo aún seguía en su mente la actitud de Vegeta, sin embargo se convenció de que lo que le dijo Yamcha era la situación de Vegeta, tenía sentido después de todo, él era un guerrero y sabía como pensaba otro guerrero.

Aunque nadie en ese mundo podría saber que era lo que sucedía en la mente y en el corazón del saiyajin.

Para aliviar su preocupación pensó en ir a entrevistar al saiyajin pero conociendo su mal carácter descartó la idea sin embargo había un medio por el cual podría hacerlo, y no le importaba si obtenía respuesta o no, era más bien para hacerle saber a Vegeta que si necesitaba algo podría contar con ella.

Tomó su celular y escribió un mensaje de texto para luego enviar al destino; el destino estaba dentro de su misma casa.

"Vegeta ¿Cómo va tu entrenamiento? Recuerda, si necesitas cualquier cosa puedes contar conmigo" – Era eso lo que estaba escrito en el mensaje, rápidamente bajó el celular y fue rumbo a la cocina sin esperar que Yamcha termine de bañarse.

Al bajar llegó donde su madre quien la recibió alegremente con un abrazo y entregándole un paquete muy bien decorado como una caja de regalos.

-Buenos días Bulma, como amaneciste hija, espero que bien, bueno toma te lo envía tu hermana, es uno de sus nuevos libros dice que fue un éxito y todo porque le ayudaste con la idea del cambio de cuerpos, además ella me dijo que vendrá unas semanas por aquí ¿no es maravilloso?- preguntó sus madre con gran positividad la mujer que le transmitió su sonrisa a Bulma en verdad le encantaba la idea de que su hermana las venga a visitar.

Su hermana era una chica alegre como su madre pero no exagerada, amable pero no empalagosa, con carácter pero no desagradable. En fin era una mujer fantástica y su más grande admiración desde niña.

Sin duda le haría bien que ella viniese a visitarla, sonrió en respuesta y se sentó a desayunar junto a su madre quien preparó deliciosos pastelillos para compartir con ella.

Mientras desayunaron un comentario de la señora Briefs hizo que la mente de Bulma vuelva a la situación de Vegeta la cual observó esta mañana, volviéndose Vegeta el tema de conversación… de nuevo.

-Es una lástima que al joven Vegeta no le gustaron mis pastelillos de hoy día, quizá le faltan más azúcar- suspiró profundo la mujer.

-Pero mamá si los pastelillos están perfectos, es Vegeta quien esta raro- expresó ella recordando lo extraño que estaba el saiyajin.

-Ahora que lo mencionas hoy estuvo muy llamativo, se despertó muy temprano a desayunar y solo se comió la mitad de lo que le serví, estaba con la mirada perdida y se veía realmente inquieto, como triste y molesto a la vez ¿Qué le estará pasando?- se preguntó mientras hacía un puchero con su rostro.

-Es cierto yo lo vi, hoy en el balcón suspirar muy pesado mientras observaba la ciudad y se veía totalmente igual a como lo describiste- formuló extrañada.

Ambas mujeres se quedaron pensativas para hallar una respuesta hasta que de nuevo la madre de Bulma dio en el ojo con su conclusión aunque la que no lo entendió fue Bulma.

-YA SÉ. Seguro el joven y apuesto Vegeta está enamorado, eso debe ser- comentó ella a lo que Bulma creyó que quizá eso podría ser posible, la actitud de Vegeta era como de alguien enamorado.

-Tienes razón mamá, eso es bastante lógico, de seguro Vegeta tiene alguna novia en la base de Freezer o en otro planeta y la extraña, eso debe ser. En serio mamá eres una genio- la alabó ella y continuó con su desayuno.

¡Pero que inconsciente era la peli azul!

Mientras Bulma despreocupada continuó con su desayuno ya más tranquila por haber resuelto la incógnita del problema de Vegeta sin embargo su madre no lo estaba y aquella afirmación por parte de Bulma la puso muy preocupada.

"Ojala que el joven y apuesto Vegeta no tenga nadie en ninguna parte del universo, si eso es así no podrá estar junto a mi Bulma" – pensaba la señora de la casa.

Disimuló su nerviosismo y preocupación con una de sus sinceras sonrisas y el desayuno/ almuerzo y también la cena transcurrió a la normalidad aunque con la presencia de Yamcha y sin la presencia de Vegeta.

Ese día Vegeta no se apareció frente a ellos en todo el día, pues aún le molestaba aquellos sentimientos que estaba desarrollando hacia la terrícola además de las ganas de querer matar lentamente al estúpido de su novio.

Se sentía un débil a pesar de estar excelentemente bien en su entrenamiento, se sentía frustrado por sentirse angustiado por semejante tontería.

Sin embargo cuando llegó cansado a su habitación y por casualidad de la vida tomó el celular y vio el mensaje de Bulma sonrió, sentía que aunque sea un poco de su atención lo hacía sentir mucho más repuesto y tal vez esperanzado.

Con mucha atención tomó el celular y aplicando lo que había aprendido del lenguaje y escritura terrícola respondió aquel mensaje.

"Mi entrenamiento está de maravillas mujer, no te molestes en molestarme más" – respondió poniendo esas últimas palabras influenciado por su orgullo sin embargo le encantaba tener su atención.

Deseaba que ella lo moleste siempre.


Espero les haya gustado y pongan mucha atención en lo que se vendrá, la hermana de Bulma bueno ella será un personaje que tendrá una intención, bueno no una mala intención, no se preocupen no la odiaran pero será alguien que dará que pensar.