Dragon Ball Z no me pertenece, si bien el absoluto amor que siento por esta serie sí.
Ya estaba más tranquila, el mensaje de Vegeta la hizo sentir mucho más tranquila, él le había confirmado que estaba mejor e incluso esta mañana se cruzó con él y se veía mejor, quizá su madre tenía razón en lo que había dicho acerca de estar enamorado.
Quizá Vegeta tiene alguien por ahí e incluso hijos, tendría que averiguarlo y si así fuese podría ayudarlos a traerlos aquí y una vez que Vegeta sea totalmente aliado suyo les reglaría su casa propia para que Vegeta tuviese su casa propia en la Tierra junto a su mujer y su hijo tal como Goku.
Era demasiado bello para ella la idea de ser amiga de los dos extraterrestres más poderosos del universo.
Pero la sonora carcajada de Yamcha la molestó, su novio se estaba burlando de sus ilusiones e ideas.
-Ya para de reírte Yamcha- lo retó, en verdad la había enfadado, siempre tenía la costumbre de ridiculizar sus ideas.
-Perdóname Bulma pero es que es muy gracioso. ¿Vegeta teniendo esposa? ¿Vegeta teniendo hijos? Es que es ridículo, ese monstruo ni siquiera tiene corazón, no olvides que es un saiyajin- mencionó Yamcha aun riendo.
-Goku también es un saiyajin y míralo- contradijo ella argumentando eso pero Yamcha se puso serio y respondió.
-Te recuerdo que Goku se casó obligado, por eso te digo los saiyajins no se enamoran y lo que dice tu madre es solo una alucinación suya- expresó Yamcha su punto de vista.
-Si ya lo sé solo que lo que dijo mi mamá tiene mucha lógica, Vegeta no suele comportarse así- comentó ella en respuesta.
Comentó ella esperando que Yamcha siguiese con la conversación pero una voz lo interrumpió y era la voz que no esperaban.
-Me prestaran atención o seguirán hablando de mí- expresó Vegeta muy molesto.
Estuvo buscando al doctor por toda la casa para que le reparase su cámara de gravedad sin embargo no la hallaba por niguna parte y eso significaba que debía pedírselo a Bulma y debía verla.
Había decidido no pedírselo pero cuando la vio ahí en el jardín hablando con el molesto de su noviecito le dieron ganas de separarlos al menos un rato pero al aproximarse se dio cuenta que ella hablaba de él, eso lo molestó en verdad le trajo a su mente el recuerdo de ella burlándose de él.
-Vegeta- dijo Bulma muy sorprendida, en verdad no se esperaba eso -¿Dime cuanto escuchaste?- le preguntó nerviosa y avergonzada, sabía que el saiyajin era muy cuidadoso y no le gustaba ser el centro de atención, al menos eso pensaba ella.
-No escuche mucho pero lo suficiente para darme cuenta de que este terrícola inútil solo estorbará en el batalla, se la pasa todo el día contigo ni siquiera entrena- se quejó molesto y sonando incluso celoso para los oídos de Yamcha quien levantó una ceja al oír aquello.
-¿Y a ti que te importa ello? tú no entiendes siquiera que es tener una mujer a la que se le debe prestar atención- dijo Yamcha muy molesto por las palabras de Vegeta.
-Tienes razón yo no entiendo de ello ni me interesa pero sé que las mujeres son molestas y una pérdida de tiempo y si sigues estando de esa manera mejor ni te presentes a pelear pues seré yo mismo quien te asesine- amenazó Vegeta demasiado molesto por el atrevimiento del terrícola sin darse cuenta que a la par que dijo aquello ofendió a Bulma.
-Oye, las mujeres no hacemos perder el tiempo- reclamó ella molesta.
Al oir aquello Vegeta esbozó una sonrisa sarcástica para luego decir algo y retirarse.
-¿Ah sí? ¿Entonces por qué no estas ahora reparando mi cámara de gravedad? – expresó con una sonrisa y luego se fue dejando a Bulma helada sin reaccionar por un rato.
Hasta que…
-OYE ESO FUE MACHISTA- gritó fuertemente 3 minutos después de que Vegeta dijo eso.
Sin embargo el pequeño orgullo de guerrero de Yamcha se sintió herido por aquel inconveniente con Vegeta, el saiyajin lo había llamado débil y estorbo y eso lo molestó en verdad.
-Bulma me pondré a entrenar para que Vegeta vea que no soy ningún débil- expresó levantándose y seguido de su amigo Puar yendo rumbo al jardín trasero.
Bulma rió en respuesta sin duda Yamcha se sintió herido por aquel comentario y bueno era en efecto el más débil de todos los guerreros aunque ella nunca se lo diría.
Ya pasándosele el enojo por la manera tan machista en que la había tratado Vegeta emprendió su caminar rumbo a la cámara de gravedad en la cual estaba esperándola Vegeta justamente en la puerta.
-Sabía que vendrías- respondió irónico.
-¿Ah sí? Dime ¿Cómo lo sabías?- preguntó ella siguiéndole el juego.
-Bueno, tu padre me dijo que te encanta reparar basuras y esta es una de ellas- respondió cruzándose de brazos.
-Bueno pues esta basura te ayudará a convertirte en un súper saiyajin Vegeta- retrucó ella al saiyajin.
-No. La chatarra es solo un instrumento más lo que me hará ser súper saiyajin es mi poder y mi potencial- expresó él sintiendo que ella estaba ganando aquella discusión.
-Si no ejercitas no podrás lograrlo por más que tengas potencial, así que esta "basura" quieras o no te ayuda- expresó ella ganado la batalla.
Vegeta gruñó molesto por haberse quedado sin argumentos ante ella.
-Hmp, como sea. Ahora ven, te mostraré que es lo que falla- expresó él guiándola dentro de la cámara de gravedad.
Bulma siguió a Vegeta a donde él se lo indicaba, cuando llegó él le mostró el desperfecto, al poco tiempo de descubrir el desperfecto que no era más que una falla técnica que se podría reparar en una hora Bulma le recomendó que la esperase ahí dentro junto con ella pues terminaría pronto.
Entre tanto que arreglaba la maquina ella se giraba de vez en cuando para observar a Vegeta quien parecía realmente serio y enojado pero no sabía que cada vez que ella desviaba su mirada él volvía a observarla.
Pero en un momento sus miradas se fijaron, y como mirarse en silencio le resultó sumamente incomodo a ella, decidió hablarle y justamente preguntarle sobre su vida.
-¿Y cómo es ella?- le preguntó Bulma a Vegeta sin embargo él la miró sin entender.
-¿A qué te refieres terrícola?- le respondió él frunciendo el ceño.
-A tu mujer ¿Cómo es? ¿Es bonita? ¿Alta? ¿De qué color son su cabello, sus ojos y su piel? ¿De qué planeta es? ¿Tienen hijos?- preguntó Bulma a Vegeta refiriéndose a su "supuesta familia"
Vegeta largó una sonora carcajada y luego la miró para hablar.
-Dices cosas muy graciosas terrícola, un guerrero como yo no tiene interés en esas cosas- dijo aun sabiendo que si tenía un interés y ese era ella.
-¿Entonces no tienes una mujer?- volvió a preguntar ella.
-No- dijo serio y un poco molesto.
Pero ella quería seguir hablando, le molestaba sus confianzas pues no sabía cómo actuar con ella, no sabía.
-¿Y no te molesta estar tan solo?- insistía ella con sus preguntas.
-¿Y por qué se supone que me debería molestar?- respondió con otra pregunta bastante molesto ya.
Ella lo estaba interrogando y él desconocía su razón, pero ella solo quería comprenderlo y ser su amiga.
-Bueno, pues cuando tienes alguien a tu lado las noches dejan de ser frías además de que se siente bien que se preocupen por ti, que te cuiden, te comprendan y te apoyan siempre. Además son tu familia a larga- explicó ella con una voz demasiado tierna e hipnótica para Vegeta.
-¿Y para qué se supone que yo quiero una familia?- cuestionó él.
-Bueno, siempre es bueno tener una familia, por ejemplo podrías tener un hijo que te admirará siempre, será fuerte como tú y te cuidará cuando anciano. ¿No crees que esa es una buena razón?- expresó ella.
Eso hizo pensar a Vegeta, nunca en la vida se le había cruzado la idea de tener un heredero, nunca pensó necesitarlo, él era un mercenario del espacio, no tenía siquiera un planeta fijo y un heredero o hijo sería en aquel tiempo solo un estorbo para él, pero las razones que Bulma daba tampoco eran malas, tener un hijo que te admiré un pequeño para moldear a su antojo, entrenarlo y volverlo un orgulloso príncipe era una idea tentadora y la única persona digna de engendrar a un hijo suyo era ella, Bulma. Pero ella estaba tan cerca pero tan lejos de él.
-Tal vez tengas razón terrícola, pero esos argumentos a mí no me convencen en lo absoluto. Yo soy un hombre solitario y así moriré- dijo levantándose para salir de ahí ya no soportaba aquellas interrogaciones.
Pena, le dio bastante pena aquello que dijo él, no lo sintió sincero, sintió como si él lo dijo sin sentirlo, quería entender a Vegeta, quería que confiara en ella.
Antes de que Vegeta salga de la puerta ella le dedicó unas palabras.
-Vegeta, quiero que sepas que cuentas conmigo, no estás solo. Me tienes a mí, quiero ser tu amiga- le dijo con la voz tan calmada y la mirada más dulce que lo cautivó.
Quería lanzarse y besarla, quería meter su rostro en su cabello, quería hacer tantas cosas y no exactamente sexuales, quería ser débil y romántico, quería hacer todo aquello contrario a lo que él era. Ella lo volvía débil, ella era su debilidad.
-Lo tomaré en cuenta- respondió antes de salir del lugar.
No pudo evitar suspirar al llegar a su habitación, fue demasiado para él aquella situación, tener que controlarse de no hacerle todo lo que deseaba, así era siempre, por eso la evitaba.
Bueno, espero les haya gustado.
