VicTORIous y sus personajes no me pertenece, hago esto sin fines de lucro.

Quiero dedicar este capitulo de manera especial a ABlaker, porque me encanta como escribe y me inspira con su gran talento.

El sonido de la puerta es tal que parece que va a romperse, sus manos están firmes y su mirada está perdida en la ira. Siente su sangre correr, arde y quema. Respira agitada, su pecho sube y baja de manera alterada. Cada golpe hace que su ansiedad aumente, nadie la hace esperar y ella no es la excepción. Cuando escucha pasos acercarse a la puerta trata de calmarse y pensar en algo que no sean solo maldiciones. Cuando abren la puerta sus ojos se encuentran.

La de adentro ve la rabia en sus ojos, intenta cerrar la puerta, cometió un gran error al abrir sin mirar, nadie debe solo abrir a golpes desesperados. Pero lo hizo y la mano de Jade no dejara que la puerta se cierra tan fácil. No sedera, no ahora, empujará hasta que pueda enfrentarla.

-¿QUÉ QUIERES?- Grita con toda su fuerza mientras con su cuerpo trata desesperada de cerrar la puerta de su casa. Está siendo atacada en su propia casa, considerando que sus padres tomaron vacaciones y su hermana está acosando a un chico sus opciones para salvación, son… está sola. Piensa en cuanto tiempo tardaría Dany en estar en su casa pero sabe que tiene que arreglar este asunto ahora. Pero duda, calcula la fuerza que puede ejercer para empujar y al mismo tiempo contactar con Dany. Quiere tenerlo cerca y que la haga sentir se segura, necesita ser fuerte pero, ahora. No puede esperar a que venga.

-¿Cómo lo supiste maldita sea? ¿Cómo?- La dueña de la casa deja de luchar y la puerta golpea fuertemente contra el muro del interior. La extraña entra al lugar pero no se siente como tal, el lugar es tan familiar que… ella ha estado ahí tantas veces. Lo sabe, está completamente segura. Cada maldito detalle lo conoce, puede pintarlo con exactitud, se sabe de memoria cada rincón de esa morada. Es estúpido pero se siente bien, se siente como si fuera su lugar perdido. Pero se siente mal, porque es su lugar que no quería ser encontrado.

Siente su sangre arder de nuevo y posa sus ojos en Tori, la mira con rabia. Le duele, la odia, la quiere, la desea, la necesita. Poco a poco sus ojos no tienen odio, sólo dolor. Delinea su facciones, está ahí es real y ahora que lo sabe todo lo que quiere es que se valla. Existen muchas maldiciones en el mundo pero la que le causa el dolor ahora se le hace la peor.

-¿Qué quieres de mí?- Es una súplica de la morena. Desde que la extraña entro a su casa sus ojos están a punto de romper en llanto. Esta aterrada porque su mente dice que tiene que ser fuerte pero ella cuando la ve no puede. No debe. No quiere.

-Mi… mi nombre… Dilo- Esto se está haciendo tan doloroso que Jade solo atina a bajar la mirada. No quiere verla o no así, ella lo tiene todo y ella tiene la condena de saber que le falta todo, que siempre debe de estar buscando algo. Es algo tonto pero desde que escucho su nombre no quiere escucharlo de nadie más. Su mente se llena de recuerdos de la noche anterior que queman una y otra vez. Aumenta su ira por eso y la culpa a ella, sólo a ella.

-No sé quién eres- Miente… Trata pero algo está mal, ella no debería estar en su casa buscándola, ella no debería saber que existe, no debería de estar ese odio en sus ojos. Pero sostiene la mirada porque quiere que crea en sus palabras. Ella también quiere creerlas, quiere que esto no pase. Quiere su vida. Su nueva vida. Su buena vida.

-No me mientas-Se miran, pero sus ojos… no están, sólo hay odio, no hay más. Jade camina a pasos agigantados hasta que esta frente a ella, a escasos centímetros- MIENTES!- Grita en su cara y empuja su cuerpo contra el de Tori hasta que un golpe en contra del muro dobla su espalda. El dolor sube, un quejido ahogado escapa de sus labios. El golpe fue seco y doloroso pero no tanto como sus palabras. Enreda su mano en su delgado cuello, siente su respiración, su corazón y su vida en sus manos. Siente el poder de tenerla a su merced, en sus manos –Dilo- Tiene un tono firme pero susurra en su oído. Tori niega, aprieta un poco… La desesperación está controlando todo, quiere escucharlo, quiere que page. –Dilo!- Es fuerte esta vez, una orden, la presa sólo cierra los ojos con fuerza y aprieta los labios a pesar de la falta de aire –DILO!- Es un grito y toda su fuerza está en su mano, en el cuello de aquella que vio un día como ángel.

-Ja- Ja…- Le falta aire, le falta vida, le falta fuerza pero sobre todo le falta voluntad para callar –Jade- Sentencia y la pelinegra suelta su agarre y se aparta de inmediato. La castaña se desploma y toma aire apresurada. Esta aterrada pero también dolida, el aire que hay no es suficiente para llenar sus pulmones pide más y más. Respira se recupera lento. No quiere ver lo que sigue, no quiere verla.

Cuando la ve caer, de inmediato mira su propia mano, que sólo segundos antes estuvo en aquel cuello bronceado, mira con horror, estaba fuera de sí… no pudo controlar su ira. Cada célula pedía escuchar su nombre. Se arrepiente y la culpa comienza a llenar su cabeza. La condena que trae el remordimiento puede llegar a ser tan dolorosa.

La morena alza la mirada y Jade mira su cuello, sus dedos están marcados, es un tono rojizo, resalta de su piel, quema, arde y duele.

La pelinegra recuerda todo de esta su nueva realidad, los dibujos de su rostro, las pláticas con Cat, la ruptura con Beck a… André. El deseo que le causara tocarla pero no así… sino de manera delicada, con dulzura. Pero ella esta tirada en el piso, dolorida, rota y por su causa.

Cae de rodillas, enfrente de ella, pasa sus manos por su propio rostro y se restriega su rabia. Las lágrimas comienzan a caer por sus ojos y su ira es dolor culposo. No quiere mirarla, no puede… no debe, no ahora. Frota sus ojos con rencor y se levanta lentamente, no la mira, camina a la salida y no se molesta en cerrar la puerta al salir.

Camina a pasos cansados y dolorosos hasta su auto. Trata de sacar las llaves de su auto e introducirlas en el cerrojo, entonces ve sus manos temblar de modo incontrolable. Esta fuera de control otra vez. Y sube lentamente la vista por su brazo y el líquido rojo escapa y lo recorre todo hasta perderse en su palma. Y es cuando ve los tres rasguños en su brazo, con la piel viva y profunda. Ni siquiera los había visto. Abre la puerta y se sienta con desgane, recarga su frente contra el volante y cierra de golpe. Quiere encerrarse, aislarse y no salir nunca. Quiere que sea suficiente el muro de su auto para no estar en este mundo. Quiere escapar… desaparecer.

Porque esto supera todo, nada tiene sentido y nada parece real de nuevo, no sabe dónde está pero sabe que lo que acaba de hacerle a Victoria Vega no tiene perdón. Así que no avanza, se estanca en ese lugar y llora, como nunca y se golpea contra el volante. No duele, no se siente nada… y la vuelve loca. Quema porque quiere que duela, quiere herirse hasta sangrar y olvidar. No… recordar, que está viva, que puede sangrar, que puede sentir…

Golpea el cristal, una y mil veces, hasta que se estrella y las gotas de sangre se mezclan con el sudor y las lágrimas, su mano poco a poco comienza a perder su color y se cambia por uno rojizo.

Cuando su mente ya no puede y esta demasiado cansada hasta para seguir lastimándose sede, el dolor se apodera de cada rincón de su mente y agradece que sea físico y sólo eso. Así que con eso enciende su auto y parte. No mira atrás, no maneja a su casa, sigue en el camino. Sabe que hacer, ahora lo sabe.

Entiende, pero solo lo hace más doloroso, ella estaba buscando por alguien que no quería ser encontrada. Por alguien que aunque recordara todo hacia lo imposible por olvidar. Alguien con una buena vida porque estaba completa y ella sobraba.

Ella también pudo tener esa vida… puede tener esa vida. Tiene todo, no debe de aferrarse a algo que en realidad no existe, que nunca existió, que debería olvidar, debe olvidar… va a olvidar. Cuando llega a su destino no puede ver más allá por las lágrimas. La está acabando y quiere sacarse el dolor del todo.

Se baja del auto y camina a esa puerta esperando que no esté nadie más en casa, solo él. Así que toca la puerta de modo calmado… completamente distinto a lo que hizo un rato antes. Espera, ansiosa, escucha pasos, todo parece más tranquilo pero más rápido, porque ya no es la chica de segundos antes, es otra. El sonido del picaporte abrir hace que su corazón de un vuelco.

Abre la puerta hasta la mitad, él tampoco miró o pregunto antes de abrir. Sus ojos se encuentran. Y duele, porque ambos tienen el corazón destruido.

Ella no dice nada de su estado, esta demacrado, tiene ojeras, tiene una playera vieja y lleva un pantalón desgastado y sus ojos… dicen que él tiene el alma desgarrada, pero no hay rastro de lágrimas… sólo mira perdido.

Es contrario a ella que tiene los ojos hinchados e inyectados en sangre, con una mano chorreante por los cortes, con el mundo sobre su cuerpo y con un corazón hecho polvo por una extraña.

Él niega con la cabeza y trata de cerrar la puerta, pero lentamente, sin ocupar fuerza suficiente de modo cansado. Pero ella ocupa su mano sana para sostener la puerta. Él ve sus dedos aferrarse a la puerta y abre de nuevo un poco. Quiere decirle algo, que se valla, que lo deje con su dolor, pero no puede, porque duele, le duele… porque a pesar del dolor ve sus heridas, no solo físicas sino también el peso que carga y le duele… porque la quiere.

No dice nada, ella no lo deja, se cuela por el pequeño espacio de la puerta, se apodera de sus labios y se aferra a su cuello. Porque en un instante todo había cambiado tanto. Él no lo esperaba y ella tampoco. No es delicado, es reclamante y se siente duro. Él responde al poco tiempo, es todo lo que siempre quiso y todo lo que quiere en ese momento, su momento.

Acepta gustoso el beso, comparten su dolor y poco a poco se va olvidando. Caminan a pasos lentos dentro de la casa y cómo puede el chico cierra la puerta. Es algo desesperado, poco cuidadoso y desenfrenado. Poco a poco se transforma en algo más duro, más provocativo, más desesperado y descuidado.

Las manos del chico comienzan a explorar el cuerpo de su visitante y se deslizan por su espalda. La desea, más que a nadie pero también la quiere, por ello cuando siente una lagrima de ella que se pierde, se desliza entre el beso y sabe a dolor salado él se detiene. La toma entre sus brazos y la abraza.

-Estas herida- Es la cosa más obvia del mundo. Pero lo dice con la intención de hacer algo y ella lo sabe. Lo ve en sus ojos preocupados y lo siente por como su mano acaricia su mejilla.

-Entonces… Sáname- Así es como atrapa sus labios de nuevo. El no podrá sanar sus heridas pero la hará olvidar su dolor por un segundo. La noche es muy larga para ello. Acaricia su espalda y la conduce como un caballero a su cuarto.

Ella susurra que por favor acabe con el dolor y a pesar de que André no sabe el motivo de dolor tan profundo trata de curarla con caricias y besos dulces. Ella no olvida pero trata de pensar en otra cosa mientras sus labios se funden y los sonidos guturales escapan de sus labios.

Sus manos se aferraban a su piel tibia, a la cadera de la chica que reclamaba como suya, ella siente su pecho pegado a su espalda que sube y baja tranquilo mientras duerme. Poco a poco se liberó de su agarre y tomando sus pocas cosas, se levantaba de aquel sueño raro que duro una noche, noche en la que todo sabía crudo.

Encendiendo su carro a mitad de la madrugada para llegar a una casa que ya no se sentía como su hogar porque ningún lugar parecía ser el correcto para estar. Porque su mente vuelve a pensar que todo se está yendo al traste porque nada en ese instante tiene sentido, un mundo gira alrededor suyo, complejo, entero y numérico, que corre y avanza. Avanza sin ella, dejándola atrás. En medio del lugar que sólo ella ve y el que toma la delantera y la deja sola. Porque sentirse en un hogar es más de lo que ella puede tener.

Mientras conduce en calles vacía piensa como será la vida de los demás ¿será real o solo es un invento? Y se recuerda una y otra vez que no es egocentrismo. El mundo a su alrededor no es suyo, lo sabe, no todo puede gira alrededor suyo. Quizá alguien más sueña con este mundo raro y ella solo es parte de ello. Quizá es un truco de su mente. El otro mundo también lo era entonces. Le da vueltas y vueltas hasta que el dolor de cabeza supera al del brazo.

¿De dónde venían esos recuerdos? ¿De dónde venían Vega y ella? ¿Qué paso con ese mundo? ¿Se destruyó y fueron confinadas a ser presas de este? ¿Exiliadas? ¿Qué cambio todo? ¿Por qué solo ellas recuerdan? Toma un largo respiro y al soltarlo descubre que después de todo nada importa ahora porque no puede cambiarlo.

Las calles desiertas le muestran soledad, las personas en su mundo le dicen indiferencia, las personas que están para ella le muestran ilusiones solamente. Estaciona su auto enfrente del lugar que debe llamar hogar. Mientras los pasos cansados y las pocas ganas de moverse la hacen llegar a la entrada alguien observa desde lejos.

En cuanto la ve tratando de abrir la puerta se acerca delicadamente para no asustarla. Pone su mano en su hombro lentamente. Jade sabe perfectamente quien es sin siquiera voltear, su cuerpo ya no responde igual, porque en realidad está vacía.

Ella incluso sabe su dirección, sus lágrimas quieren escapar, esta es una maldita broma de mal gusto, se siente tan patética, la persona más miserable y torpe del mundo. Esa es la razón por la que no quiere escuchar sus explicaciones, no hay que nada decir, sólo hay que ver lo que pasa ahora para saber que ella en realidad no quería ser encontrada pero que ella siempre pudo ir con Jade para aclarar muchas cosas, ahora… era algo tarde para explicaciones.

Así que la pelinegra no lucha, no protesta, no responde, ella esta fuere de este lugar, fuera de su mente, lejos de lo que pasa ahora y ajena de todo lo que está a punto de pasar.

-Jade… tenemos que hablar- Y ahí está su nombre de nuevo, han compartido pocas palabras y de las limitadas frases su nombre ha tenido peso en ellas, porque parece ser de sus favoritas. Pero ahora para Jade todo lo que dice es sólo palabras vacías y nada más.

Se gira lentamente y cuando quedan frente a frente ve a su chica con ojos enternecidos, porque ella en realidad no es su chica, ni en esta ni en ninguna otra realidad porque en este lugar, el lugar de Tori esta con Dany y su lugar… ahora es con André.

Así que le sonríe de manera amarga, nostálgica y dolorida. El impulso hace que Jade ponga su mano en la mejilla de Tori, pero no es placentero, en realidad duele, en realidad quema porque renunciar a algo puede destruirte en un instante. Porque hay cosas que te destruyen si te quedas con ellas o si las dejas ir.

Pasa el pulgar sobre sus labios con la mayor suavidad que existe. –Lo siento por… herirte, por buscarte y por encontrarte- No era de las personas que solían decir lo siento pero era cierto. Ella en realidad lo sentía, había sentido todo profundamente, había salido tan herida al ver las marcas de sus dedos en el cuello de la morena, tan dañada por creerse completamente fuera de si por buscar a una ilusión del pasado y ahora por encontrarla… estaba fuera de sí y estaba segura porque ella estaba perdida en los ojos de esa chica que negaba un pasado.

Retira su mano lentamente y ve directo a sus ojos, esos hermosos ojos marrones en los que desearía perderse pero sabe que no puede, no debe y no lo hará. Así que se gira y decide marcharse.

Pero Tori no va a dejarla ir tan fácil tampoco, así que toma su brazo una vez más –Déjame expli…- Pero no termina de hablar porque esta vez ella no es suave y retira su brazo con fuerza.

-LARGO!- Jade respira agitada y grita con desesperación. –Tú lo quisiste así, acéptalo entonces- Y sus facciones son duras y frías. Jade frunce el ceño porque no lo entiende, debe de haber algo que falta pero no quiere saberlo, le duele, quizá después… pero en realidad no quiere un después. –No tienes idea lo que es seguir a un fantasma- Abre la puerta de su casa lentamente pero escucha lo último antes de que la morena se marche.

-Se lo que es seguirte Jade… lo sé- Y todo termina. Ella se va, la otra se queda. Entra a su casa cierra la puerta y esta vez no llora. Se ríe, porque la dejo ir, porque encontró a quien no quería ser encontrado. Sobre todo porque le acaba de dar algo más para buscar, un último recuerdo que está perdido… el de cómo llegó a este lugar.

Sube a su habitación y esta exhausta pero no duerme, limpia… todo, su mente, su cuerpo y su cuarto. Comienza a romper todos los dibujos y todo lo que le recuerda a la morena. El agua fría limpia su cuerpo, se lleva la sangre y el dolor viene de pronto. Venda su brazo con cuidado y piensa en lo estúpida que es pero dice que ya fue suficiente de castigarse por hoy. Se recuesta cuando el sol asoma por su ventana y cierra los ojos con fuerza. Una última lágrima furtiva escapa y corre hasta perderse en la almohada. Duerme y recuerda lo que paso el día de la presentación, ni siquiera en sueños descansa. Por suerte alguien velara su sueño esa mañana y esperara a que despierte.

El telón había bajado ya, pero él chico que se había robado toda la noche no tenía lo único que deseaba… está sentado en el borde del escenario mientras los demás salen del teatro y lo dejan vacío. Solo los familiares y amigos de los participantes quedan, distingue a varios siendo felicitados y se siente igual de vacío que el teatro.

Se acerca lentamente a André y se siente culpable porque debió escuchar esa bella melodía que el chico escribió con tanto cariño, debió estar ahí para asegurarse que la chica escuchara. Pero no pudo porque alguien apareció… el pasado que te alcanza y te hace olvidar lo importante. Se sienta a su lado y suspira.

-André… yo lo siento…- Le ofrece una sonrisa sincera y el chico se la regresa, el chico no finge, no tiene por qué estar dolido, es solo amor estúpido.

-No hay problema, sé que debió haber algo por lo que no estuviste- Toma su mano y ella apoya su cabeza en su hombro. Mira disimuladamente pero lo que ve en realidad le rompe el corazón a la chica.

Porque la familia Vega trata de brindar ánimos a una chica que no debería de cantar. Trina Vega se queja y sus padres la consuelan, su hermana la abraza y le sonríe sincera. Cuando se deciden a marcharse la más joven de las hermanas sujeta a su amante por el brazo y lo mira con ojos de amor antes de depositar un apasionado beso en sus labios, mientras sonríe porque lo tiene todo y porque no necesita nada más.

A Jade le duele con suficiente fuerza y se está derrumbando, André siente que ella sufre al sentir su respiración acelerarse. Sostiene su rostro entre sus brazos y atrapa su mirada, sonríe sincera y ella corresponde. El decide que es tiempo de moverse y alejarse porque ella es sólo su amiga y nada más pero antes de alejarse un poco alguien lo obliga a moverse.

Beck lo toma por la camisa y lo obliga a separarse repentinamente de Jade. La ira corre por su cuerpo y un golpe se estrella en la cara del más moreno. Cae al suelo sin poder evitarlo y André también se llena de ira. Se levanta y empuja al que ataco primero contra la pared. Beck sonríe ante el acto y le escupe en el rostro para incrementar la ira.

-Jade no te quiere André, ni siquiera escucho la patética canción que le escribiste… Ella me sigue amando a mí. Pregúntale vamos… quiero ver cuando ella te rechacé- André lo empuja y aprieta el agarre-No me equivoco André… mírala ella no es tuya-El aludido mira en dirección de Jade. La chica mira confundida la escena, porque acaba de caer otro golpe contra ella. Lo mira como un extraño a ambos… se levanta y sale del lugar sin más porque no quiere enfrentarlo. Porque si pregunta no podrá mentir porque Beck tiene razón.

Pero André está harto y le propina un buen golpe que deja al otro chico en el suelo sin poder decir nada más. A veces las verdades dichas en un modo equivocado (a veces también en buen modo) duelen.

-Buenas noches- Jade abre los ojos lentamente y se queja por la interrupción –Es raro decir buenas noches al despertar- La pelirroja ríe y la otra solo suspira. Acaba de ser despertada del pasado y es hora de seguir su vida con este nuevo presente, con su nuevo personaje y su nueva vida.

-Tiempo de dormir entonces- La chiquilla se recuesta junto a Jade y le sonríe. Esta de mejor humor. La toma por la cintura y descansa… después de tanto tiempo descansa. Porque tiene una buena vida… una vida en la que no está Tori y si no pierde tanto tiempo extrañándola puede tener una mejor a la que tenía.

Hasta yo estoy sorprendida por la actualización tan pronta.

Bueno es un gusto estar de vuelta, estoy muy agradecida con tantos de ustedes, sobre todo con los que me dan follows, favourites and reviews. Cada comentario hizo que escribiera mas rápido así que ya saben que hacer xD.

Gracias a todos, por seguir leyendo, alguien pregunto que cuantos capítulos quedaban así que...yo calculo que máximo dos o tres, pero los que me conocen saben que soy poco predecible. En el siguiente capitulo al fin veremos algo nuevo... veamos que fue de Tori en este tiempo.

Nos leemos pronto.