Dragon Ball Z no me pertenece, si bien el absoluto amor que siento por esta serie sí.
Toda la tarde estuvo entrenando, el aliento de su amigo Puar le hacía sentir muchísimo más animado, sin embargo él se sentía molesto como con un mal sabor de boca además de un poco celoso.
Desde que Vegeta llegó a la Corporación Capsula lo tenían como un consentido, ni siquiera pensaban en que era un asesino y muy peligroso. La señora Briefs lo consentía con banquetes "De la Realeza"; el señor Briefs comentaba siempre lo sorprendido que estaba de su raza, además de que él entrenaba en una nave súper equipada solo para él y eso no era todo, lo peor para Yamcha era que Bulma le prestaba demasiada atención y a él parecía no molestarle en lo absoluto.
Es más, varias veces lo había descubierto observando a SU novia de reojo o incluso destruía intencionalmente las máquinas para que ella fuese a repararlo, ahora empezaba a pensar que Vegeta se sentía atraído hacia Bulma más aún se negaba que pueda sentir algo.
Estaba cansado de escuchar Vegeta esto, Vegeta lo otro y todo eso empeoró después de volver de su viaje al desierto que duró un mes.
No tuvo idea de que sucedió pero Bulma decía incluso ya que Vegeta era su mejor amigo cuando ese lugar le correspondía a Goku.
-Bueno Bulma ¿me dirás por qué ese cambio tan radical?- preguntó Yamcha a su novia.
-No puedo Yamcha, Vegeta se enojará conmigo si te lo cuento, sabes cómo es el- comentó haciendo un gesto con sus hombros y sus manos.
-¿QUÉ NO PUEDES?- gritó Yamcha preocupado –¿Bulma, dime que no hiciste con Vegeta lo que pienso?- cuestionó él.
Y Bulma empezó a reír a carcajadas.
-Cómo crees Yamcha, dije que era mi amigo, y si no te lo cuento es porque es parte de una apuesta- comentó ella tranquilizándolo.
-¿Y dime de que trataba esa apuesta?- preguntó levantando una ceja.
-Bueno, eso sí puedo contártelo. Resulta que yo le he construido un robot a Vegeta y él dijo que era una chatarra y yo le dije que si esa chatarra lograba hacerle un rasguño él sería mi amigo por una semana, no fue fácil pero fue divertido. ¡No te imaginas las cosas que hicimos!- expresó ella.
-Y no quiero imaginármelo- suspiró Yamcha.
-Ay vamos Yamcha deja de ser mal pensado, Vegeta sería incapaz de tocarme de esa manera- lo regañó a él.
-Lo siento Bulma es que todavía no me fio de ese tipo- expresó Yamcha molesto.
Disgustado Yamcha se levantó de ahí y fue a entrenar al jardín, un poco molesto pero se le pasó al sentirse animado por Puar.
Mientras tanto Vegeta entrenaba en la cámara de gravedad, esquivaba los rayos de los robots aun pensando en lo que había pasado junto a Bulma hace unas semanas, primero la apuesta, ella le había hecho pasar tiempo juntos sin embargo aquello no le molestó tanto como quiso aparentar, ella le había dicho algo como "Te mostraré donde van los humanos a divertirse" y lo llevó a un parque de diversiones, que sinceramente le pareció lo más aburrido del universo sin embargo las horas que pasó a su lado lo hicieron reconfortar además de que ella estuvo sola sin la presencia del miserable de Yamcha.
Y es por eso que entrenaba furioso ahora, el imbécil, inútil y todos los calificativos despreciables de Yamcha había vuelto.
Sin darse cuenta pensar tanto lo había distraído y unos rayos se habían absorbido entre sí y ahora estaba acorralado, su única opción era atacar con el riesgo de causar un gran dilema.
Bulma comía los pastelillos de su madre disfrutando su sabor y textura tal como la señora Briefs le había indicado hacerlo, hasta que un temblor hizo que el pastelillo chocara contra su rostro.
-¡Oh no la cámara de gravedad!- expresó su padre.
Ella solo pensó en una sola cosa.
-VEGETA- gritó con todas sus fuerzas para empezar a correr desesperadamente.
Salió disparada rumbo al patio en el que estaba la nave sin darse cuenta que Yamcha la vio correr y la siguió, al llegar vio la nave destruida y solo escombros sin rastro de Vegeta. Se imaginó lo peor.
Al llegar Yamcha comentó algo pero ella no le prestó atención lo único que pensaba era buscar a Vegeta, se arrodilló frente a los escombros y empezó a buscar levantando pieza por pieza para buscar a Vegeta.
-Vegeta ¡Ay no, no!- susurraba desesperada a punto de llorar.
Hasta que una mano ensangrentada salió de los escombros asustando tanto a Bulma como a Yamcha.
Era Vegeta.
Vegeta salió extremadamente ensangrentado de los escombros levantándose para ponerse de pie de una manera triunfal.
Yamcha y Bulma temblaban al verlo, era difícil entender para ellos como aun podía levantarse estando tan mal.
Cuando Vegeta se puso de pie fijó su vista en Bulma quien suspiró al verlo de pie y no muerto como se imaginaba.
-Vegeta estas vivo- mencionó con un poco de emoción.
-Por supuesto- respondió él orgulloso de haber sobrevivido a aquella explosión.
La preocupación de Bulma pronto se transformó en enojo y se puso a gritar a Vegeta.
-OYE ¿QUÉ INTENTABAS HACER? POR POCO DESTRUYES MI CASA, HABER SI YA TE COMPORTAS- gritó molesta.
Todo el griterío más Bulma con el ceo fruncido, y Yamcha observando además del temblor de piernas de Vegeta quien apenas pudo sostenerse para intentar carcajearse para luego caer hacía atrás preocupando a Bulma.
Al parecer su cuerpo estaba demasiado turbado
-Ah Vegeta- gritó ella corriendo en su auxilio.
Bulma desesperada corrió hacia él y lo tomó del brazo.
-Ni se te ocurra cometer una tontería interfieres mi entrenamiento- dijo con mucho esfuerzo vegeta.
Y en efecto Bulma interfería en su entrenamiento alojándose en su mente en todo momento, quizá ella era una de las culpables de aquella gran explosión por haberse alojado en su mente, aunque ella desconocía aquel detalle.
-¿Aun piensas seguir entrenando con ese cuerpo tan mal herido? Es imposible- reprochó ella.
La veía de cerca, aunque con un ojo cerrado pero la sensación de tenerla tan cerca mientras su mano se posaba en su pecho desnudo y a la vez que lo sostenía, lo hacía estremecer de cierta manera, solo esperaba que ella no se diese cuenta de que sus bellos se habían erizado.
¡Maldita Sea! ¿Cómo podía el príncipe de los saiyajins emocionarse por eso?
-Estas heridas son insignificantes para mí, soy el saiyajin más poderoso del universo y les voy a demostrar que superaré a ese inútil de Kakaroto- decía adolorido sin sacar su vista de ella.
Bulma solo podía pensar que era un hombre terco pero sin embargo lo admiraba por su perseverancia, sin duda Vegeta se había ganado más que su respeto, admiración y amistad, él tenía también un lugar en su corazón.
De una manera maternal Bulma lo animó.
-Si hombre, sí. Puedes superar a cualquier persona pero primero escucha lo que voy a decirte- decía mientras la expresión en su rostro era entre tristeza y compasión.
Y casi lo hace cometer una tontería a él, casi lo hace perderse en sus hermosos ojos o en sus rojos labios.
Todo aquello bajo la atenta mirada de Yamcha, a quien no le agradó para nada lo que veía, es que ver primero a Bulma casi llorar a Vegeta cuando no estaba confirmada su muerte lo molestó bastante pero verla ahora casi abrazada a Vegeta hablándole tiernamente mientras el saiyajin la miraba con una mirada fijamente, era demasiado "romántica" la escena y eso le molestaba demasiado.
-A mi ninguna mujer me va a dar órdenes- dijo Vegeta intentando ponerse de pie.
Pero irremediablemente no pudo mantenerse y cayó golpeando su rostro contra los escombros.
-Vegeta- gritó Bulma abrazándose fuerte a él.
Intentó levantarlo pues había queda inconsciente pero era muy pesado para que ella pueda moverlo.
-Vamos Vegeta, levántate- le pedía ella pero él no reaccionaba.
Se llevó las manos al rostro desesperada no sabía cómo ayudar a Vegeta, levantó la mirada y vio a Yamcha observando toda las escena.
-VAMOS YAMCHA, deja de estar ahí parándote. AYUDAME A LLEVARLO A LA ENFERMERÍA- le gritó ella haciendo que él reaccione.
Yamcha estaba molesto no podía negarlo, pero se resignó en que debía ayudar al saiyajin.
Fue donde él se encontraba tirado y agarrándolo del brazo lo ayudó a llegar a la enfermería.
-Ten cuidado Yamcha, se suave- lo reprochaba Bulma.
Todo el tiempo ella seguía al lado de él e incluso la vio tomar la mano de Vegeta como apoyo, sin embargo nada podía decir en este momento.
Cuando depositó a Vegeta en la cama vio en seguida trabajar a Bulma curándolo y horas después lo seguía haciendo.
-Bulma ¿Te quedarás todo el tiempo con Vegeta?- preguntó Yamcha un poco disgustado.
-Sí, es que Vegeta no tiene a nadie que se preocupe por él, quiero que sienta que tiene alguien en mí- dijo ella mientras miraba a Vegeta con los respiradores.
-Pero Bulma, teníamos una cita hoy- reprochó Yamcha.
Bulma se giró y con el ceño fruncido y los brazos cruzados respondió.
-Yamcha ¿crees que una cita es más importante que ayudar?- respondió bastante molesta.
¿Cómo podía mencionar eso en este momento?
-No pero cuando se trata de ayudar a Vegeta estoy seguro que una cita es mucho más importante. Debiste haberlo dejado morir- se quejó alzando un poco la voz.
Una sonora cachetada cayó en su rostro.
-Grábate esto en la cabeza Yamcha. Vegeta es mi amigo te guste o no- comunicó enfadada.
Yamcha pareció calmarse y más tranquilo decidió hablar.
-Lo siento Bulma, creo que estoy un poco celoso- se justificó.
Un abrazo fue lo que recibió al mismo tiempo que sintió una lágrima de parte de ella.
-No seas tonto Yamcha, yo a ti te amo. Es solo que no quiero que vegeta muera, se ha convertido en alguien importante para mí- dijo con una voz triste y llorosa.
Ya era el momento de que él se despida, decidió volver a su departamento, pero antes de irse volvió a mirar a Bulma quien atendía a Vegeta.
Y se dio cuenta de que Vegeta no era solo un enemigo poderoso, sino que ahora lo consideraba su directo rival.
Espero les haya gustado.
