Dragon Ball Z no me pertenece, si bien el absoluto amor que siento por esta serie sí.


Recién en el desayuno pudo procesar quien era la mujer que lo había saludado en la noche, y es que era imposible que no se le quedase grabada la identidad de la mujer cuando toda la familia hablaba de ella en el desayuno.

Su nombre era Tights, hermana mayor de Bulma, posee al menos 38 años no podía asegurar su edad pues las mujeres no son de comentar esas cosas, es rubia como la madre pero al parecer no era tonta, tenía unos enormes ojos negros pero facciones totalmente iguales a Bulma, el cabello liso y rubio le llegaba hasta los hombros y tenía el cuerpo sin nada de curvas, pechos pequeños y un cuerpo delgado. La mujer era bonita a los ojos de Vegeta pero no como lo era Bulma, la rebelde mujer de cabellos azules y grandes curvas.

-Mi hermana es una gran escritora, tiene una mente muy creativa- la alababa Bulma mientras la abrazaba.

-¡Me encanta ver a la familia unida!- exclamaba la madre de las chicas uniéndose también al abrazo.

Algo que le pareció extraño fue ver que la mujer se sonrojaba cada vez que decían una cualidad suya. ¿No estaba bastante grande para sonrojarse?

Todo el condenado desayuno tuvo que escuchar "cualidades" de la mujer que hasta sentía que la conocía de alguna manera. Harto se levantó para ir a entrenar, no sin antes desviar su vista hacia la hermosa peli azul que lo hacía suspirar y tener sueños húmedos.

Se propuso sacar de su mente a Bulma durante el entrenamiento, pues siempre que ella habitaba dentro de su mente terminaba lastimado y siendo torturado por las atenciones y las dulces manos de la mismísima Bulma.

Ella era su fruta prohibida, era la mujer con quien quería estar y alejarse para siempre de la soledad sin embargo era ella quien lo convertía en otro, en alguien que no conocía, se volvía tímido en su actuar frente a ella. Simplemente se acobardaba cuando deseaba tocarla y hacerla suya, solamente suya para siempre.

Pero ella estaba con ese imbécil humano de porquería que no la merecía para nada, no merecía ni un pelo de su azul cabellera.

¿Pero cómo competir contra ese humano que sin ningún poder de pelea hacia brillar los hermosos ojos de Bulma?

Estaba también consciente de las atenciones de Bulma hacia él pero ella solo lo miraba con lastima, podía notarlo, ella quería ayudarlo cuando lo único que necesitaba era un beso suyo.

Podría sonar muy romántico para el orgulloso príncipe saiyajin pero así lo era, él en su interior deseaba eso. Aunque le era imposible demostrarlo.

-Concéntrate- se dijo a sí mismo.

Así que inició el entrenamiento con una meditación para despejar su mente, centrando sus objetivos diarios e imaginándose superando a Kakaroto una vez más, al mismo tiempo que intentaba imaginarse cuan fuertes serian aquellos androides.

Luego de golpes, patadas, puños, rayos y gran éxito en su entrenamiento salió para almorzar, le llamó la atención ver que no estaban las dos hijas del científico y la rubia loca pero la mujer como leyendo su mente y sin que se lo pidiese le informó que ambas había ido al centro comercial.

La comida fue exquisita, es como si el sabor de su victoria en su entrenamiento le hacía sentir mejor, pero su victoria a los robots fue intencional, deseaba que Bulma se los arreglase.

Después comer 4 platos, y dos postres fue al jardín a descansar bajo un árbol, cerraba sus ojos armoniosamente concentrado en el rural sonido que emitían los animales de la señora Briefs, se durmió, quedando con el rostro tan relajado y juvenil viéndose hermosamente adorable.

Aquello no pasó desapercibido por Bulma y Tights quienes al volver del centro comercial notaron que Vegeta descansaba como un bebé en el jardín.

-No parece tan malo como me lo describiste Bulma- exclamó la rubia.

Bulma con su nuevo estilo de cabello ahora liso y largo miró a su hermana y sonrió.

-No. Ahora Vegeta ya no es el de antes, es gritón, orgulloso, egocéntrico, engreído, soberbio y otras cosas más pero ya no veo en él esa esencia despiadada y aterradora que tenía antes, es como si algo lo haya hecho ser mejor persona. Pero nada se sabe con este hombre, es muy difícil entenderlo, aun así como te dije quiero ser alguien en quien pueda confiar- suspiró Bulma.

Tights seguía todas sus palabras con atención, si su hermana no tuviese novio pensaría que estaba enamorada de Vegeta por sus palabras. A decir verdad cualquiera podría estarlo Vegeta le parecía un hombre sumamente interesante, pero nada más ella era una mujer decidida a estar soltera para siempre.

-Cualquiera diría que te gusta- le dijo haciendo cosquillas a su hermana menor.

Bulma frunció el ceño y respondió.

-No eso Tights, yo soy una mujer de un solo hombre y ese es Yamcha, pero Vegeta se ha convertido en alguien importante para mí. Es como mi mejor amigo, a pesar de él no tiene amigos, nos llevamos de una forma extraña- respondió ella explicando aquello.

-No tiene nada de malo, Vegeta es un hombre demasiado apuesto, cualquiera podría sentirse atraída- dijo ella inconscientemente a lo que Bulma hizo un gesto de emoción, nunca su hermana había mostrado interés nadie.

-¿No me digas qué? ¡O Por Dios Tights! ¿Cómo no lo pensé antes? Vegeta necesita alguien que lo ame y tú necesitas amar a alguien. Soy una genio- decía Bulma.

Y cuando su hermana mayor fue consciente de ello se dio cuenta de que ya era demasiado tarde, Bulma ya estaba planeando aquello.

Era tan irónico todo eso, Bulma era amada por Vegeta un príncipe orgulloso incapaz de amar que se enamoró perdidamente de una humana sin darse cuenta y sin poder detener aquel sentimiento que brotaba en él y que lo envenenaba cada día.

¿Qué tan difícil era para Bulma notar aquello?

¿Ella era ciega a voluntad o en verdad no lo notaba?

¿Era posible que Bulma dejase esa ingenuidad de lado y mirase de otra manera a su admirador secreto?

Pero no… Ella de nuevo estaba buscando la manera equivocada de hacerlo feliz, no lo conocía en lo absoluto.

Con el pasar de los días Tights se dejó llevar por la idea en la que su hermana la arrastraba, siendo ella quien servía a Vegeta, le llevaba las bebidas entre-entrenamientos y cada noche le curaba sus heridas.

Detalles que ellas pensaban encantarían a Vegeta, cosa que lo ponía simplemente mal.

¿Por qué Bulma se ha alejado de mí? Era la duda que lo carcomía, todas las atenciones de Bulma ahora le brindaba la mujer, esa mujer que le daba absolutamente igual, esa mujer que le importaba poco su presencia.

Las manos de la rubia eran frías a diferencia de Bulma, no causaban en él ese escalofrío que causaban las manos de Bulma al tocarlo.

¿Acaso la mujer ha descubierto lo que siento y siente asco hacia mí? Todo eso trastornaba su mente y le hacía sentirse cada vez más molesto por su debilidad, era patético.

Destruía más robots para hacer enfadar a Bulma pero ella nunca estaba sola, siempre estaba ahí con su hermana mayor quien se excitaba cada vez que lo veía, podía notarlo pero no le interesaba en lo absoluto.

Solo quería llamar la atención de Bulma.

Hasta que una vez por fin pudo encontrarla sola, y más sola que nunca, la encontró llorando en un rincón, supo inmediatamente que era por culpa del insecto, no sabía el motivo pero se lo decía su interior.

Quiso llamar su atención una vez más así que se infringió una cortadura y fue en su búsqueda, cayendo desmayado apropósito frente a ella que irremediablemente lo abrazó para llevarlo a la enfermería.

Y una vez más pudo sentirla cerca, sentir su respiración y sentir la forma de sus pechos. Se sentía en el paraíso.

Había veces en el que olvidaba quien era solo para poder ser un esclavo a sus pies y tener un poco de su atención.

Esa noche ella veló su sueño una vez más hasta que al día siguiente la hermana mayor de Bulma le trajo el desayuno.

-Bulma se ha ido por unos días- comentó la madre de Bulma.

-Si, al parecer tuvo problemas con su novio- comentó Tights mientras comía una galletita de miel.

El señor Briefs y Vegeta levantaron la mirada, Vegeta denotó una media sonrisa y el doctor Briefs no pudo evitar comentar al respecto.

-Ese muchacho nunca me ha caído del todo, pero si Bulma lo quiere ¿Qué puedo hacer yo?- exclamó el doctor recibiendo su café.

Ese día Vegeta entrenó con satisfacción se sentía feliz por la pelea de Bulma y Yamcha, hasta tenía planeado hacer una visita a Bulma en donde estarían completamente solos. Quizá esta sea su oportunidad.

Pero al concentrase en su ki una grosería salió de su boca.

-Maldición- dijo apretando sus puños.

El ki de Bulma estaba demasiado cerca al ki de Yamcha, demasiado, era más que obvio que se estaban reconciliando haciendo el amor.

¿Debía importarle eso al saiyajin más importante del universo?

¿Cómo debía sentirse?

Nunca pensó caer en un abismo con tantas rocas punzantes.

Bajó en busca de comida y se encontró con la hermana de Bulma, podía refugiarse en ella, en su hermoso rostro o en su delgado cuerpo. Pero todas esas cosas que la destacaban le recordaban que ella no era Bulma.

Esta mujer era seria y centrada, amable y creativa, era perfecta pero no para él.

Ambos sufrían por amar y no ser amados.

Se dio la oportunidad de compartir palabras con ella pero esa mujer no era ni un poco de divertida como lo era Bulma.

-Prepárame la nave para esta semana- pidió Vegeta al doctor.

Necesitaba alejarse para despejar su mente que estaba siendo acaparada por Bulma, porque su corazón ya era imposible de despejar.

Y cuando pocos días faltaban para que su nave este lista su maldición volvió, la mujer volvió radiante, hermosa y con aroma a otro hombre.

-Vegeta, tú sabes que te considero un gran amigo mío, es por eso que te invito a una fiesta- le dijo Bulma a Vegeta.

Ella parecía tramar algo, lo quería convencer a como dé lugar.

-Olvídalo- le respondió él negándose a su petición, estaba resentido con ella por haber vuelto con Yamcha.

-Goku nunca se negaría a ir a una fiesta, al parecer él es más civilizado que tú- le reprochó Bulma comparándolo con Goku, e hiriendo su orgullo una vez más.

-Está bien- gruñó molesto.

Cuando la noche llegó Vegeta esperaba en la sala para ir a la dichosa fiesta, se había puesto unos pantalones y una camisa de color gris con unas botas de la corporación capsula, era un atuendo muy poco llamativo, al rato bajaron Bulma y Tights.

Vegeta entrecerró los ojos, sospechaba que llevarían a la mujer, pero no pudo evitar admirar la belleza de ambas la rubia llevaba un conservador vestido verde que llegaba un poco más arriba de la rodilla el cabello hasta el hombro suelto y liso con un labial fuccia, se veía bonita pero la diferencia con Bulma era grande, Bulma llevaba un hermoso vestido violeta sin mangas corto que dejaba incluso ver sus deseables nalgas y sin mencionar su escote de infarto, su cabello estaba lacio y rizado en las puntas.

Deseó adueñarse de Bulma para siempre, actuando como normalmente lo haría Vegeta apuró a ambas mujeres para ir a la dichosa fiesta.

Bulma condujo hasta la disco en la que entrarían, un lugar nuevo para Vegeta, muchas personas rozándose como teniendo una relación sexual con ropa, aquello llamó la atención del saiyajin. Los humanos eran extraños.

La peli azul lo llevó a donde servían comida y le proveyó muchísima, no pasó desapercibido por él que su intención era ponerlo de buen humor con comida.

Luego de haber comido bastante observó a Bulma quien bailaba sensualmente con un hombre, hirvió en ira. Luego vio a Bulma arrastrar a su hermana a la pista de baile, la mujer bailaba pero no de una manera tan excitante y provocativa como lo hacía Bulma.

Sintió que ahora Bulma lo jalaba a él, la sintió colocarse frente suyo al mismo tiempo que pegaba sus nalgas a su miembro que estaba cubierto por la ropa. Una corriente de excitación recorrió todo su cuerpo, deseaba pegarse a ella y seguirle el juego de lo que llamaban bailar pero ella rápidamente se apartó y colocó a su hermana en su lugar.

Molestando a Vegeta por su sucio plan.

-Espera Vegeta, no te vayas- le dijo tomándolo del ante brazo –tengo algo que puede gustarte- le dijo llevándole a la barra.

Sonrió, quizá emborrachando a Vegeta él se volvería cercano a su hermana.

Que equivocada estaba.

Vegeta tomó tanto que su cabeza daba vueltas, nunca creyó estar así.

Y cuando se dio cuenta de lo que hacía ya se estaba raptando a Bulma para llevársela a su cama.

-Bájame Vegeta- le decía ella forzándose para escapar.

Cuando llegaron a la habitación de Vegeta, él la desvistió y la dejó tirada en la cama tomándose el tiempo para mirar su cuerpo detalle por detalle, cada vez que ella intentaba levantarse él la volvía a empujar.

-Déjame ir Vegeta- le rogaba ella pues la tierna mirada de Vegeta admirando su cuerpo le aterraba.

Vegeta no estaba en todos sus cabales. Él iba a violarla.

-Bulma- le dijo con dulzura mientras tomaba uno de sus pezones y lo empezaba a chupar.

Era un momento glorioso para él, desde su perspectiva veía gozar a Bulma cuando la realidad era otra, ella luchaba por liberarse pero él no la soltaba.

Él no la penetró, no lo hizo al tomar consciencia de que ella no lo deseaba, no quería perder su confianza en él, pero eso no evitó que besara todo su cuerpo con adoración y rozara su miembro por cada curva del hermoso cuerpo de la mujer al mismo tiempo que la obligaba a besarlo.

¿Era eso lo que quería no? Saciarse de ella, tocarla y hacerla suya, pero sabía muy en el fondo que deseaba que ella lo amara, por eso no la dañó, podía soportar que ella no lo amara pero nunca que lo odiara.

Nunca.

Cuando despertó al día siguiente ella ya no estaba allí pero la vio en el desayuno, ella desvió su mirada de él, se sintió mal.

¿Acaso lo odiaba?

Se auto maldijo y tomó la decisión de irse a entrenar en el espacio lo antes posible, ahora que había probado el sabor de su piel le sería imposible contenerse.

Pero sentía que le debía una explicación a Bulma, tragándose su gran orgullo fue a buscarla al laboratorio.

-Bulma- le dijo alertándola.

Ella lo miró e intentó decirle algo, pero él habló primero.

-Me voy a entrenar al espacio unos meses- le comentó a lo que ella apenada le respondió.

-Si es por lo que pasó anoche, no te vayas, fue culpa mía yo te emborraché. No sabía que te ponías de esa manera al beber. Olvidemos eso y volvamos a ser como antes- le dijo ella amistosamente pasándole la mano.

Vegeta sonrió para sí mismo, el incidente anterior no había afectado la relación ene-amigos que tenían.

-Por supuesto que tú tuviste la culpa, tienes suerte que no te mate por ello. Y en cuanto lo de anoche, estabas tan des-vestidas que te confundí con una ramera- respondió sarcástico el saiyajin molestando a Bulma.

-Estúpido, si no fuera porque nos ayudaras con los androides ya te desearía que te fueras al infierno. Una que intenta ser amable ratificando sus culpas y el otro no admite nada- decía entre dientes Bulma.

Y con esa bella imagen Vegeta subió a su nave dispuesto a algo imposible, olvidar a la peli azul.


Espero les haya gustado, advierto que desde el próximo capítulo todo será distinto.