Dragon Ball Z no me pertenece, si bien el absoluto amor que siento por esta serie sí.
Este capitulo contiene violencia.
Estaba harto. Estaba cansado de perder en todo.
Desde pequeño perdió su planeta y tuvo que doblegarse a la voluntad de un tirano que siempre le recordaba lo bajo que estaba comparado con él, que era un príncipe sin dominios, que su título era un adorno, que su raza era primitiva. Intentó demostrarle siempre lo contrario.
Luego tantos años siendo un guerrero frio, sanguinario, sin sentimiento, tragándose cada día el asco de los cadáveres que lo perseguían en sus sueños recordándole que algún día sería castigado en el infierno.
Tanto tiempo manteniendo su honor de guerrero que fue destruído por el estúpido de Kakaroto.
Y ahora se encontraba siendo un fantasma en la casa de los Briefs, desde que un día desesperado llegó a una sala de licores encontró allí la paz que buscaba. Todos los días iba ahí a refugiarse de su mala dicha y su intenso dolor.
Esos malditos sentimientos que lo habían consumido por completo, ese virus que se había pegado en su corazón.
Fue un imbecil al dejarse seducir por la hermosa sonrisa de la única persona que podía considerar digna de él.
Bulma. La maldita mujer que lo había transformado en un vagabundo, en un muerto en vida.
¿Por qué? Era su pregunta.
¿Acaso la vida lo estaba castigando por sus malos actos alejándolo de lo único que quería en esta vida?
Cada paso que él daba ella se alejaba aun más.
Se supone que él debería estar orgulloso de su poder adquirido.
ERA UN SUPER SAIYAJIN MALDITA SEA.
Pero el maldito embarazo de la mujer no lo dejaba en paz.
Desde que se enteró trató de no cruzarse tanto con ella, lo dio como caso perdido pero cada vez que se ocultaba tras las puertas la veía tan radiante tan feliz, presumiendo de su débil hijo al cual llamarían Trunks un nombre ridículo que él jamás dejaría que le pongan a su hijo, y eso le recordaba que aquel niño no era su hijo, no era suyo como Bulma tampoco lo era.
¿Qué más podía hacer?
Pero habían pasado 3 meses y para entonces Bulma ya tenía com meses de embarazo, su panza ya era muy distinguida y cada día soportaba menos verla.
Así que con una botella en mano tomó una decisión.
-Voy a matarla- dijo con toda seriedad.
Era una dura decisión pero ya no le importaba nada, solo quería liberarse de esa debilidad. Además ya nadie podía reclamarle por haberlo hecho él era un súper saiyajin mucho más poderoso que Goku en este momento.
...
Sintió su presencia en la cocina, sonrió era momento de actuar. Una vez ella desapareciera él se libraría de ese dolor y ese sentimiento estúpido que había desarrollado.
Bajó tambaleante con la botella en mano y caminó para la cocina con la mirada seria.
Bulma estaba comiendo cereal con yogurt, se veía radiante, sonriente. Al verlo lo saludo amistosamente.
-Hola Vegeta ¿quieres un poco de cereal?- le preguntó ella pero Vegeta le mostró la botella y ella hizo una mueca de asco - Otra vez bebiendo ¿Qué te sucede? ¿No ha pasado mucho tiempo como para seguir celebrando que te convertiste en súper saiyajin?- bromeó ella pero la expresión seria en Vegeta no cesaba -Uy que cara- balbuceó ella.
Intentó volver a comer pero la penetrante mirada del saiyajin en ella empezó a inquietarle, era incómodo en realidad.
-¿Puedes dejar de mirarme?- le reprochó ella pero no se esperó su respuesta.
-Y tú ¿Puedes dejar de hablar?- le dijo Vegeta con la voz gruesa y la mirada sanguinaria.
Cuando menos se lo esperó Vegeta la tomó del cuello y la acorraló contra la pared, en sus ojos vio algo inquietante.
-¿Qué te suce...de Ve...geta? ¿Por qué... actúas de... esta manera?- le dijo ella apenas pudiendo habla.
Vegeta esbozó una sonrisa sádica antes de contestarle sarcásticamente.
-¿Qué? ¿Qué se supone que estoy haciendo? ¿Yo un saiyajin despiadado siendo violento? ¿Qué cosa rara no?- le respondió mientras reía nervioso.
Una parte de él quería ceder y otra parte de él quería acabar con su maldición.
-Vegeta... No- fueron las palabras de ella antes de que todo comenzará.
La lanzó al piso y empezó a darle patadas, ella se acurrucaba llorando al mismo tiempo que protegía su estomago.
En la pierna, en los brazo, en los pechos, incluso en el rostro. Estaba descontrolado.
La levantó con facilidad y la tomó del cabello haciendo que ella se retuerza.
-PARA- le gritaba ella pero nada le hacía entrar en razón.
Las lágrimas corrían por sus ojos nunca imaginó que después de haber sido tan agradable con Vegeta él le pagaría de esta manera.
Sintió un dolor en su cuello y sintió sangre escurrir por ella, fue cuando se percató que Vegeta la había mordido salvaje mente. Quiso reclamar pero él la lanzó fuertemente al suelo de nuevo cayendo de estomago retorciéndose del dolor.
Y de nuevo volvió a patearla, con un golpe rompió su nariz, además de haberle dislocado un brazo, su dolor parecía interminable.
Vegeta estaba cegado, descargaba toda su ira sin mirar siquiera a la mujer, no quería mirarla. Le derramó la botella entera de la bebida alcohólica sobre ella mojándola irremediablemente, ella sollozaba y a él parecía no importarle, superaría eso, terminaría con ese sentimiento de una vez por todas.
Un grito desgarrador lo sacó de su ira, y fue cuando fijó sus ojos en ella. Sin darse cuenta le había dado una fuerte patada en la panza que la hizo retorcerse de dolor.
Cuando la vio su mundo se derrumbó ella estaba demasiado lastimada, mojada y sangrante con los labios hinchados y el brazo fuera lugar.
¿Qué había hecho?
¿Esta era su manera de actuar tan cobarde?
La culpabilidad y la desesperación lo invadió deteniéndose y arrodillándose cerca de ella.
-Aléjate- le dijo ella entre lagrimas con la voz atormentada y con un gran dolor en su bajo vientre.
-Bulma- pronunció con una voz llena de arrepentimiento.
Ella no quiso mirarlo pero inevitablemente lo miró pues él tomó sus manos y la miraba ¿Arrepentido?
-Yo...- las palabras se perdían en la garganta del saiyajin.
Su orgullo no se lo permitía, quería disculparse había dañado lo más precioso del universo.
Ella trataba de prestar atención pero un gran dolor la carcomía en su bajo vientre.
-Vegeta... Llévame al hospital... por favor- le pidió desesperada.
No quería verla sufrir nunca más desde ahora su deber sería protegerla alejándose de ella.
Se levantó para partir lejos pero la vio tirada, retorciéndose.
Si ella perdía ese bebé lo odiaría para siempre.
Rápidamente la tomó en sus brazos y emprendió vuelo al hospital más cercano.
-Diré... Que fue...ron unos bandi...dos- dijo ella entre susurros.
-¿Qué?- preguntó Vegeta sorprendido.
Bulma le sonrió débilmente y lo miró a los ojos.
-No te dela...taré Vegeta, vi... que... que estas arre...pentido ¿No... es cierto?- expresó ella apenas pudiendo hablar mientras apretaba con fuerza su estomago.
-Yo...- las palabras aun le costaban salir, pero se tragó su orgullo, ella una vez más lo estaba perdonando -Si- suspiró confesándolo.
No dijeron nada más, ella se desmayó en sus brazos. Al mismo tiempo que la conciencia lo mataba, ella era un ángel una flor y él la había roto pero su noble corazón lo perdonó.
La amaba, la amaba demasiado y se permitió llorar de impotencia al ver lo que causó.
Se odió a si mismo, por la estúpida decisión de querer deshacerse de ella cuando era lo más preciado que tenía a pesar de no ser suya.
Cuando llegaron al hospital desesperado buscó un lugar para ella incluso amenazó a doctores para que se recuperará lo más pronto posible.
-Atiéndanla - dijo con la voz entrecortada y desesperada.
Los doctores la llevaron rápidamente a la sala de urgencias y dejaron a Vegeta sentado en uno de los pasillos, incluso una enfermera le ofreció un calmante. Cosa que él rechazó.
Y que ironía de la vida, ahora estaba deseando que el niño de su rival sobreviviese.
Se durmió en el pasillo aguardando noticias.
Cuando la mañana llegó se encontró con toda la familia Briefs reunida en los pasillos.
Prefirió no decir ninguna palabra pero la mirada acusadora de Yamcha no lo dejaba en paz.
Y por primera vez tenía razón en juzgarlo. Bajó la cabeza y se maldijo una vez más por su estupidez.
Una enfermera se acercó a él y lo miró sonriente.
-Señor ya puede pasar a ver a su hijo- le dijo alegremente.
Pero inmediatamente Yamcha aclaró la confusión.
-El padre soy yo- expresó levantando la mano.
-Entonces muchas felicidades señor, sígame- indicó la enfermera.
Cuando Yamcha pasó a la sala toda la familia Briefs celebraba, observó como el señor y la señora Briefs se abrazaban contentos e incluso lagrimeaban.
-Sabes joven Vegeta. Es un gran orgullo para los padre tener nietos. Y para los nuevos papás ser padres. Ojala algún día tengas esa dicha- le dijo el señor Briefs emocionado.
Vegeta agachó la cabeza, él nunca tendría hijos él no los merecía.
-El doctor me ha dicho que toda la familia tiene permiso de pasar- anunció una enfermera morena.
Los Briefs se emocionaron y agitaron sus pies nerviosos. Vegeta estaba sentado mirando a un punto fijo.
-Vamos joven Vegeta. Ah dicho toda la familia- le dicho la madre de Bulma jalándolo del brazo.
Una vez entraron vio al pequeño junto a Bulma, quien sonreía entre lágrimas.
Al mirarla una vez más se odió por haberla lastimado, ahora ella estaba vendada los labios hinchados y el brazo enyesado.
Se sintió un monstruo.
-Querida. ¿Qué clase de despiadado te hizo esto?- preguntó la señora Briefs compadeciéndose de su pequeña.
Bulma miró a Vegeta quien bajaba la mirada. Se notaba totalmente arrepentido y según la enfermera le había dicho Vegeta llegó incluso con lágrimas ¡No lo podía creer!
-Eso no es importante, lo importante es que Trunks ya nació- mencionó ella mirando a su pequeño hijo descansar sobre su pecho.
Trunks. El hijo de Bulma... y Yamcha. La historia se había alterado completamente.
A causa de eso el pequeño hijo que debía ser de Bulma y Vegeta no tuvo la posibilidad de nacer. Claro que nadie excepto Goku y Piccolo lo sabían.
Pero ahora estaba este niño, un niño de cabello violeta pero los rasgos de Yamcha. No era nada parecido al bebé que debió haber nacido en este tiempo.
¿Pero qué quedaba por hacer?
Simplemente aceptar el nuevo rumbo al cual iría la historia ahora.
Y más cuando Vegeta había decidido que alejarse de Bulma sería lo mejor.
Cuando dieron de alta a Bulma él estaba en la casa. Ella estaba en una silla de ruedas y su madre se hacía responsable del niño mientras Bulma se recuperase. Yamcha vivía protegiéndola porque algo dentro suyo le decía que Bulma le ocultaba la identidad de la persona que la dañó de tal manera.
Necesitaba un momento. Solo un momento para al menos sentirse mejor con su conciencia. Quería disculparse pero nunca la encontraba sola.
Necesitaba hablar con ella, lo meditó mucho y decidió que le debía una explicación o por lo menos una disculpa. Mató a su orgullo para poder decírselo.
Pero ella nunca estaba sola, es como si supieran que él la acechaba.
Así que intentó y por primera vez pidió un favor a un humano.
-Mujer. Podrías darme un tiempo para hablar con la mujer- pidió a la madre de Bulma.
La mujer sonrió y agarró al bebé.
-Oh claro querido. Les doy tiempo para que hagan sus cositas- pronunció riendo. ¿Es que esa mujer no tenía sentido de la fidelidad?
Entró a la habitación de Bulma y la vio recostada sobre una incomoda almohada ortopédica que la ayudaría a recuperarse pronto.
-Mujer- dijo haciéndose notar.
-Vegeta- pronunció ella su nombre.
Acercándose a la cama la miró y se sentó a su lado levantado incluso los pies como recostándose.
-Ahora si te has convertido en una completa holgazana- bromeó él.
-Si no lo olvidas el motivo de que este inmóvil eres tú- reprochó ella molesta por la "broma" de Vegeta.
-Respecto a eso. Yo... Estaba borracho. No sabía lo que hacía. El alcohol no es lo mío ya lo sabes. No quise. Bueno si quise pero me arrepentí- confesó al mismo tiempo que cerró los ojos meditando lo que diría -Perdóname- le dijo tímidamente acercando su mano a la de ella.
-Vegeta- susurró ella sorprendida. Sabía que Vegeta estaba arrepentido pero no que se lo diría aquella forma.
-Claro que te perdono Vegeta. Es solo que me dolió mucho verte así conmigo ya que eres mi amigo. Pensé que me matarías- confesó ella.
Vegeta no dijo nada ella tenía razón, él iba matarla y no quería imaginar que hubiese pasado si eso sucedía. Pero lo mas probable sería que si él hubiese asesinado a Bulma no lo soportaría y se asesinaría tambien a sí mismo. Ella se había vuelto demasiado importante para él.
-¿Y por qué querías golpearme eh?- bromeó ella tomándose algo tan serio con humor.
-No te interesa- respondió Vegeta evadiendo el motivo. No quería confesarle que la quería matar por amarla demasiado.
-El mismo Vegeta de siempre- comentó ella riendo entre dientes.
Cuando Vegeta iba a levantarse de la cama sintió que algo lo atajaba. Ella lo tomó de las manos.
-Acompáñame un momento- pidió ella.
No pudo negarse. No después de ver sus ojos suplicantes y sentir sus suaves manos hacer contacto con las suyas.
-¿Y donde está el inútil de tu novio?- preguntó un poco celoso.
Bulma sonrió sabía que Yamcha y Vegeta no se llevaban bien. Aunque no comprendía el motivo. Sabía que Yamcha estaba celoso de Vegeta. ¿Pero Vegeta por qué odiaba a Yamcha?
-Ahí esta. Esta jugando beisbol. ¿Qué te parece si miramos juntos?- le preguntó animada.
-Juego de perdedores- resopló Vegeta pero no se negó a quedarse.
-Mira ese es su equipo- señaló Bulma.
Vegeta se maldijo al ver los ojos de Bulma brillar al mencionar a Yamcha.
Fue entonces que se dio cuenta de que antes de que él pudiera darse cuenta ella ya lo venció llamando su atención desde el día en el que la conoció en Namekusei.
-Entonces voy para el otro equipo- mencionó para hacerla enojar.
Le encantaba cada expresión de su rostro. Y se dejó llevar por el momento compartido a su lado. Tal vez no se estaban besando apasionadamente pero la tenía cerca eso eso era lo importante.
Ya no le importó ser el orgulloso saiyajin sino ser un estúpido enamorado en secreto que apreciaba un momento junto a ella.
-¿Hacemos una apuesta?- preguntó ella.
Vegeta la miró, se acomodó más en la cama a su lado, cruzando sus pies y poniendo sus manos tras su cabeza.
-Si gana el equipo contrario al de tu noviecito me harás un baile erótico y te tocaré lo que quiera. Necesito una mujer- dijo sin nada de pudor.
Prefería que ella pensase que era solo excitación lo que sentía por ella.
Bulma lo miró sorprendida no se esperaba eso. Lo examinó y vio como la devoraba con la mirada prefirió por seguridad no mirar más abajo porque estaba seguro que debía haber un bulto en su entrepierna despertando o ya despierto.
-Oye pero yo no quiero hacer eso- reprochó ella ya no quería llevarse esa imagen pervertida de Vegeta tipo el maestro Roshi y Oolong.
-La cosa es que no quieras no ¿Y qué se supone que haré yo en caso de que el equipo del débil ese gane?- preguntó.
Sabía que se la estaba jugando pero que perdía Bulma no dejaría de hablarle por un motivo como ese. Además en verdad no le vendría mal aprovechar la situación.
-En ese caso seré compasiva contigo. Si necesitas una mujer. Si gana el equipo de Yamcha le darás una oportunidad a Tights- dijo ella poniendo las condiciones.
Y una vez más ella lo puso en jaque. No había marcha atrás.
-Hecho- dijeron ambos al mismo tiempo.
En otro lugar. En una alejada montaña entrenaban dos seres de diferentes planetas. Uno poseía el cabello alborotado como característica mientras el otro se destacaba por su verde piel.
-Oye Piccolo ¿Como crees que van Vegeta y Bulma?- preguntó el saiyajin.
-No lo sé. Tú fuiste el que fue a averiguarlo- respondió el namekusei.
-Pues cuando yo fui vi a Bulma embarazada. Claro ella no me vio pero si estaba embarazada todo está correcto. Muy pronto sentiremos el ki de un nuevo guerrero- comentó Goku emocionado.
-Eso espero porque si sucede algo tu serás el único culpable- expresó frunciendo el ceño.
Poco sabían ello de todo lo que había pasado pero ya se enterarían cuando se reunieran para pelear con los androides.
Espero les haya gustado. Una vez más escribiendo de madrugada jajaja.
Agradezco a las músicas de velvet underground por inspirarme jajaja.
Gracias por leer.
