Dragon Ball Z no me pertenece, si bien el absoluto amor que siento por esta serie sí.

-¿Quieres más café?- ofreció ella a su "pareja"

El saiyajin no dijo nada pero entregó la taza para que la mujer le sirviera más.

En silencio ambos desayunaron un puro y oscuro café con unas cuantas tostadas acompañadas con mermeladas.

Cuando el saiyajin terminó su alimento matinal se levantó sin decir nada y partió rumbo al patio.

-¿Entrenarás hoy?- interrumpió ella su partida preguntándole lo obvio.

-Ajá- respondió él asintiendo.

Completando de nuevo la rutina de hace ocho meses.

En las mañanas desayunaban juntos, no hablaban más que comunicándose dónde estarían y qué harían, solo si ella lo preguntaba.

En el almuerzo nunca se encontraban, tenían horarios distintos para comer pero siempre comida guardada en el refrigerador.

A veces coincidían en la merienda momento en el cual ambos se daban el gusto de probar alguna que otra cosa dulce, nada tan delicioso como los pastelillos de la madre de Bulma.

A las 22 horas aproximadamente Vegeta llegaba para ducharse, cenar, saciar sus necesidades carnales y dormir.

No había nada malo en eso solo que ella se sentía en verdad demasiado extraña.

Estaba hace 8 meses con un hombre con el cual cruzaba máximo 12 palabras al día, no es que le molestase pero le era extraño.

Cuando conoció a Vegeta, Bulma le había descrito de una manera totalmente distinta, no como un hombre, callado, reservado e incluso triste y melancólico.

Ella conocía su historia, sabía quién era él y es por eso que le parecía ilógico su actuar, pero se conformó con pensar que esa era su verdadera forma de ser.

Pero ello tampoco le molestaba, ella era una mujer casi cuarentona y lo único que deseaba en su vida era paz. Y Vegeta se la daba.

Se conformó con saber que no moriría sola.

Después de todo su corazón estaba muy feliz de tener a alguien con quien compartir su solitaria vida. Alguien tan solitario como ella.

Pero, todo estaba bien. Al menos de su parte.

Suspiró y se levantó de la mesa para ir rumbo a su estudio, escribir algunas cosas no le vendrían mal.

Por otro lado, Vegeta entró a su cámara de gravedad la cual había trasladado a la casa de su "amante" desde hace un tiempo.

No podía quejarse, le iba bien, su entrenamiento era satisfactorio, sin distracciones. (Especificando que distracción era igual a Bulma)

Su gran ego y su gran orgullo podía asegurar que Bulma ya era un pasado para él no afectándole ya su recuerdo, lastima que su corazón no estaba de acuerdo.

Pero ahora su lugar estaba aquí, junto a esta mujer, no era la mujer perfecta pero llevaba una vida tranquila con ella.

Ella lo dejaba entrenar y no lo molestaba, satisfacía sus instintos y le daba paz.

No era la vida que quería pero era la que necesitaba.

Al menos no se topaba más con la "encantadora" presencia de Bulma.

Sonrió triunfante al creer superarla y fue rumbo al control para encender la maquina.

Pero la vida daba pruebas.

-Diablos- se quejó al darse cuenta de que la maquina se había descompuesto después de varios meses cuidando no sobrecargarla.

¿Qué hacer? Tenía solo dos opciones, y detener su entrenamiento no era una opción cuando faltaban dos meses para la llegada de los androides.

Así que su opción era ir a la corporación capsula.

Ahora el dilema era que deseaba ir lo menos posible a dicha corporación para evitar encontrarse con ella y mandar todo lo que había logrado a la borda.

-¿Pero a qué temo? Lo primordial es mi entrenamiento, esa mujer no me afecta en lo más mínimo - se dijo a sí mismo.

Con la suficiente predisposición salió de la nave y la encapsulo para guardarla en su bolsillo para ir rumbo al lugar en el cual vivió bastante tiempo.

...

Bulma estaba dando de comer a su pequeño hijo tranquilamente sola en la gran mesa de la cocina.

Con una mano sujetando su aburrido rostro habla casi sola, siendo oída por el hijo de Yamcha y ella.

-No, sé como tu papá puede ser tan despreocupado como para irse de gira con su equipo cuando los androides están por llegar- se quejaba ella.

El bebé no le hizo caso alguno a las palabrerías de su madre y siguió en lo suyo.

Mientras Bulma suspiraba aburrida, era la segunda vez que Yamcha iba de gira. Solo esperaba que no fuese asesinado.

Tenía mucho a la llegada de los androides pero tambien estaba segura, algo le decía que ella a pesar de todo sobreviviría. Tenía demasiadas personas dispuestas a protegerla, entre una de ellas, ella confiaba en que Vegeta también era uno de sus protectores.

Y como si lo estuviera invocando sus ojos le mostraron una sombra que le pareció muy familiar.

Esbozó una sonrisa, extrañaba a ese tonto y terco saiyajin.

-VEGETA- salió gritando para saludarlo sin embargo no lo encontró.

Su mente al parecer había fallado.

Se marchó confundida sin saber qué habían tras las paredes.

Pues sí, el saiyajin se había refugiado tras un muro, no supo cómo explicarlo pero sintió temor, que al volverla a ver todo volvería.

-¿A qué se supone que le temo?- susurró molesto.

Frunció el ceño y fue rumbo al laboratorio, necesitaba tener su nave restaurada, su supervivencia a los androides era lo primordial en este instante.

Bueno... Este capitulo no muestra algo muy novedoso pero les muestra como esta la situación, claramente queda poco tiempo para la llegada de los temibles androides. Y bueno... El próximo capitulo será el ultimo antes de la llegada de los androides.

¿Qué les pareció?