Advertencias: OoC / AU / Lenguaje Soez.
Realidad
¿Por que la vida se divide en tantos mundos? ¿No seria más sencillo sólo ser tú?
La vida siempre se divide en varios mundos, es algo irremediable que el ser humano ha aceptado desde los comienzos de los primeros siglos.
Somos así, excluyentes; porque estos mundos realmente no existen, todos vemos la misma cosa en un mismo lugar.
Pero aún así encasillamos la vida en mundos como las sociedades, los estatus, la fama, el amor y hasta la forma de pensar.
Entonces, la vida siempre estará llena de pequeños mundos. ¿Cada cabeza será un mundo nuevo? ¿Cada pensamiento forjara una nueva vida? ¿Los destinos están ligados a un estatus? ¿Una moneda de más me podrá decir si mi mundo es distinto al de otro?
Hinata una vez escribió esto, cuando tan solo tenía diez años—cuando más joven se es más ojos tienes para ver las cosas— Ella no fue una joven millonaria —aunque alguna vez su familia tuvo un estatus acomodado—lo que sufrió fue el sudor combinado con la sangre y el llanto. "Si tu mundo es tan distinto al mío, ¿por qué entonces vez lo que mis ojos observan este mismo instante? ¿Será que tu mirada se encuentra en mi mundo? ¿o yo estoy bordeando con mis dedos el tuyo? Pues no entiendo Sasuke, aún sigo sintiendo que tu mundo es tan igual… al mío"
Algunas mentes no cambian, tal vez. Hinata sigue sintiendo que el mundo "de los ricos" y "el de los pobres" son tan iguales y poco distintivos. Los lujos son innecesarios, no tanto como la comida que te mantiene ligada a la vida. Cuando mueres las pertenencias se quedaran en la tierra y tu alma yacerá en otra parte del universo.
— Es gracioso —concordó ella pensando en el ascensor—Sasuke, solía decirme: "Miras demasiado por eso te engañas y dices estar en mi mundo" —sonrió—¿Aún sigo siendo tan ciega para pensar que pertenezco a su mundo? Él ahora está comprometido, él le pertenece a su compañía hotelera. Él ya no es nada de mi mundo.
Se llevó el cabello tras la oreja mientras sonreía melancólicamente.
— ¿Cómo pude creer que un Uchiha pertenecía a la sociedad de una jovencita pobre y aburrida? —Concluyó con una sequedad extrema en los ojos— Toda la "riqueza" que ahora poseo sólo vale por mis estudios, pero aun así no me siento estar en otro mundo. Mis sentimientos siguen siendo los mismos, no he cambiado ¿Entonces si son mundos distintos, porque son a la vez tan iguales?
Se arregló el traje, esa era una de sus tantas conclusiones hacia la repugnancia de los herederos de familias adineradas. Pero como toda jovencita inteligente, sabía que esos herederos hacían que el mundo rodase. Hasta el mismísimo Sasuke aportaba su granito de arena a la economía no sólo de Japón, si no del mundo.
Entonces, ¿Por qué le dolía tanto?
Acaso una chica de 23 años, como ella, no entendía que pertenecía a las personas que intentaban ser ricas, tener un estatus, ser reconocidas y poder lograr tener una estabilidad social ¿Eran tan difícil entender todo eso?
Agarró su maletín con las dos manos, a medida que se atormentaba más era imposible dejar de el maletín rechinaran entre sus dedos, el cuero se fue doblando pequeñamente en sus dedos hasta al fin sentir tocar su propia piel que casi era lacerada por la manilla.
— Es irónico… a final de cuentas, trabajo en la editorial más famosa de toda Japón, mi jefe es un magnate de la economía, su esposa una mujer poseedora de las mayor corporación constructora del mundo, sus familiares poseen hoteles a su nombre y su hijo es reconocido por todo el mundo "Como el futuro de Japón" —sonrió con amargura— Ese tipo de jóvenes que nacieron rodeados de diamantes, piensan que pueden ser el ombligo de todo Oriente. ¡Ja! Ni son guapos…
Y apenas pensó eso las puertas del elevador se abrieron. Caminó algo vacilante, aunque los tacones dieron un toque más sutil a sus pasos, se sorprendió al ver cómo era la sala de reuniones de la editorial. Nunca había permanecido allí, ya que siendo secretaria de la editora Shion —quien odiaba con toda su alma— sólo servía para traer y llevar papeles, además de atender llamadas.
Dejó su maletín sobre la mesa mientras observaba los espejos biselados. La mesa de cinco metros de palo de rosa, los asientos de cuero negro, la alfombra vinotinto que combinada con suelo de madera de abedul, algunas que otras pequeñas esculturas deformes y la ventana que tenía una inmensa vista hacia las torres Uchiha. Apenas se encontró con el edificio del hotel más prestigioso de todo Japón, sus ojos se entornaron.
Se sentó al lado de una mujer que revisaba los papeles con frenesí.
— Buenos días… —susurró Hinata con una sonrisa clara—. Soy Hinata Hyuuga —dijo ofreciéndole la mano.
— Ino Yamanaka —concluyó la chica extendiendo la mano de la joven.
— ¿Yamanaka? —La voz de Hinata tartamudeó al nombrar el apellido— de Yamanaka´s Publicite.
La rubia sonrió pequeñamente.
— Prefiero que me reconozcan únicamente por Ino —rió con facilidad mientras tomaba algunos de los papeles.
— Cuanto lo siento…— Hinata se excusó tontamente dando una reverencia— , es que nunca pensé conocer a Ino Yamanaka.
— Tranquila, esto es un pequeño mundo. La publicidad sobre todo; nos encantan los libros frescos, nuevos y algunos que otros dramas para las novelas —se llevo el bolígrafo a la boca mientras lo mordía.
— ¡Ni lo pienses Ino! —Gritó una pelirrosa que acababa de entrar. Impecable con los labios bien humectados.—. La televisora Joon encontrara una novela que trasmitir gracias a la editorial Namikaze ¡Es una promesa!
— ¿Por qué? —carcajeó la rubia— ¿Ya te acostaste con el heredero para encontrar un dorama especial?
—¡Ja-ja-ja! —se burló antipáticamente ignorando olímpica a Hinata— Me reiré en tu cara cuando me lo de a mí. Siempre los Namikaze escogen las mejores tramas, y siempre las mejores tramas hacen las mejores novelas, por contraposición ¡Más inversión! Nuestro canal es el de mayor rating; obviamente preferirán dárnoslo.
— Por favor, Naruto Namikaze es un joven que se acuesta con medio Japón, tiene dinero, tiene fama, tiene mujeres ¿Por qué te querría a ti? Una frentona de una televisora pirata.
— No te metas conmigo Ino —amenazó Sakura.
—¡Lo siento chicas! Pero peleas acá no creo que sean del agrado del señor Namikaze —trató de calmar Hinata.
— No se meta —chilló Sakura.
— Por favor Hyuuga, es un problema entre los entretenimientos —dijo amablemente Ino sin mirarla, chispeandole los ojos hacia la pelirosa.
Hinata bajó la mirada algo obstinada mientras revisaba sus papeles y hacia caso omiso a los comentarios despectivos de las dos herederas. Más bien, ni se sorprendió al ver entrar a Sakura, ya que últimamente la veía frecuentar la editorial ¿De verdad ella tenía un amorío con su futuro Jefe? ¿Ciertamente su Jefe era un Casanova? ¿Tendría que soportar a un "jefecito" como ese?
El Sr. Minato era un hombre intachable, no podía decir lo mismo de su caprichoso hijo.
Suspiró, mientras no lo tuviese muy cerca y ella no dijera mucho sobre él. Todo sería una perfecta armonía.
Naruto se arregló la corbata de Cristian Dior, mientras se miraba al espejo. Desde pequeño fue siempre bien parecido, hundido en la riqueza de su apellido y consentido por los deseos de su madre. Él se pudría en dinero —como decían muchos— y aun así le daba demasiada importancia a los mundos —tal cual como Hinata.
Pero los conceptos eran distintos, para él los mundos sí existían. Era la tangente que les decía a los pobres "Este no es tu sitio"; como siempre los humanos necesitan ser encasillados, como las ovejas que necesitan estar presas en un corral para entender.
Separar, como cuando un perro está enfermo se separa de sus hermanos para que no se extienda, como las pulgas que deben erradicarse quitándose al afectado para que la epidemia sucumba.
La pobreza es parecida, pero como no se puede erradicar es mejor mantenerla alejada por lo menos.
Naruto sonrió con elocuencia cuando estuvo listo mientras se amarraba los botones de las mangas y prosiguió su camino sin ver a su secretario ni un segundo.
— Veamos… —dijo revisando algunos papeles— Entonces, nuevas vacantes que desean pertenecer a nuestra editorial.
— Si señor —confesó Shikamaru— Aunque algunas ya conocen los normativos, pues, trabajan ya en la editorial.
— ¿Ah, si?—Miró interesado a su amigo y compañero— Espero no sea ninguna de esas niñitas que han estado conmigo, no quiero tener el pasado en el presente ¿Lo sabes?
— Si, señor —Shikamaru tiró varias carpetas a la basura.
— ¿Ninguna queda? —preguntó sonriente Naruto como si triunfara en algo, parecía enorgullecerse al haberse acostado con media compañía.
— Si, señor —Shikamaru abrió el expediente— Hinata Hyuuga.
—¿Hyuuga? —frunció el ceño— ¿Por qué el apellido no me suena conocido? Suena como de Kioto, pero tal vez no.
— Pues no pertenece…
— ¿No pertenece a ninguna familia con apellido? —Bufó— Que clase de jovencita puede ser… Si no tiene nombre no tiene educación.
— Es una de las secretarias más efectivas, señor. Es muy inteligente.
— ¿Ah, si?—lo miró fijamente—. ¿Entonces por qué no he escuchado su nombre?
— Su padre trabajaba en una oficina de correo, ahora está jubilado.
— ¿Correos? —Rió con gracia—Sabes… Creo saber qué hacer con esta niñita pobretona.
— ¿Señor?
— Ella será mi secretaria —sonrió con elocuencia—A ver qué tan inteligente, ecuánime, educada y sobresaliente es… tenia tanto tiempo sin jugar con pobres.
— Pero señor usted dice: "que no se deben mezclar la mierda… con el oro" – citó sin mucho pon Shikamaru.
— ¡Vamos cuando es diversión se mezcla el alcohol con el refresco!
Shikamaru bajó la mirada algo apenado. Hinata era un chica que le agradaba a toda la compañía. Era inteligente, sobresaliente, amable, cuidadosa y no estorbaba. ¿Qué pasaría si alguien tan imponente como Naruto pisoteara a alguien tan fuerte como ella?
Negó al salir de la habitación. Nada bueno saldría en ese juego.
Gracias chicos por todos los comentarios, espero que realmente le guste este capitulo, seguire publicando cada semana que pueda (: Besines.
