Enfermedad


Poco a poco, pareciese que se nos fuese la vida, como si los minutos nos hiciesen más viejos y los segundos no pasasen en vano, todo estaba prácticamente confabulado para hacernos morir

Hinata no daba crédito a lo que había hecho. Es verdad que no fue una de sus decisiones más brillantes, pero, aun así, no sabía de dónde había sacado valor y dignidad (porque la segunda se le había quedado corta y la primera no parecía tenerla) para decirle a Naruto todas esas barbaridades, y luego, como cosa estúpida, terminar besándose con él. Pero, el colmo no fue eso, pues aunque se lo reprochase cincuenta mil veces no podía decirse a sí misma que el beso no le había encantado, porque sería más que una vil mentira. Lo que la había agarrado desprevenida fue el hecho de renunciar.

Pero ahora cuando se sentía inundada de periódicos en la sección de empleos, no podía solo decir "Estúpida, eso es lo que eres" Nunca debía pensar precipitadamente, seguro después de todo, un buen polvo con Naruto no cambiaría nada, ¡Pero que decía! Empezaba a sonar igual que Ino.

Se puso el suéter rápido mientras se peinaba el cabello, sin duda, ahora no tenía ni la más mínima idea de que iba hacer con ella misma, porque el dinero del carro iba destinado a sus padres, y... ¿Cómo carrizo se las arreglaría para comer?

No había sido un buen año para dejar pasar un estupendo salario. Naruto le pagaba una cuantiosa cantidad, no se quejaba para nada, a veces, le parecía demasiado exorbitante para su puesto de segunda, pero a final de cuentas se quedaba callada. Tampoco se iba a reprochar un buen dinero ganado.

Y ahora que más lo pensaba, no entendía porque no había valorado su trabajo, extrañaba absolutamente todo: hasta a su jefe, aunque la última cosa con una euforia que ella ni se daba cuenta. Su presencia le tranquilizaba, y ahora se sentía más histérica que de costumbre.

Todo era un maldito círculo de tragedias, ya quería salir de él e independizarse de nuevo. Pero faltaría mucho, por lo menos hasta que encontrase trabajo. ¿Qué tal cantinera? ¿O tal vez maestra? ¡Pero que decía! Cada día se sentía más decepcionada, como si las ganas de volver e implorarle a Namikase que la contratase surgieran de repente, como por arte de magia.

Y aunque ella no lo creyese, Namikase pensaba algo muy parecido...


Naruto no había perdido tiempo, se dijo a si mismo que no todas se las ganaba. Dejo ir a esa mujer que nunca pudo domar. Y es que era raro, tan sumiso y tonto que le había parecido, pero su alma parecía aire, se escapaba travieso y nunca lo podía tomar. Con ese veredicto; algo hiriente, contrato a Shion: estuvo más que dispuesta por tomar el puesto de la Hyuuga, diciendo algo así como "Ella es una total incompetente, yo lo haré mucho mejor, no se decepcionara de mi Naruto"

Era extraño, pero mientras más lo pensaba, más se obsesionaba con ella. Y por un momento pensó haberla olvidado, pero cada cosa de la oficina y el silencio rutinario, lo hacía de nuevo recordarla, como un tatuaje, siempre presente.

Era inútil, al tercer día ya se había dicho así mismo, que si seguía de esa manera: sin su compañía, moriría de soledad. Shion no era más que una decoración

Suiki lo visitó varios días, con su impertinente voz y sus mandados de princesa, pero aun así él estaba tan sumido en sus cavilaciones que ni le dio la menor importancia. Ella se dio cuenta, no era tonta, así que ni siquiera se molesto en decirle nada a él, porque bien lo conocía, y algo extraño, casi único y gracioso de su parte, le estaba pasando. Aunque no quiso indagar.

La rabia venció su indiferencia, Naruto había ideado el plan perfecto para que ella aceptase, no le iba a implorar, solo sugerir. Como estaban los tiempos lo más seguro es que no habría conseguido ni trabajo como prostituta. Pero, hasta ese pensamiento lo hacía revolverse la bilis por dentro, no sabía pero le incomodaba, como una corbata mal apretada.


Hinata bajó los escalones rápidamente, poniéndose su bolso de tela en el hombro, mientras se despedía de Ukio, la vecina de al frente y sus ocho hijos. Trató de saludar a Ino, pero parecía ocupada en uno de sus pretendientes, por lo que no quiso interrumpir. Se arregló el cabello mientras miraba el cielo de un azul perfecto, y de nuevo, como si fuese convocado por el mismo demonio Naruto le pasó por la mente, no se había dado cuenta, pero si se ponía a pensar él tenia los ojos muy parecidos al cielo: cálidos, grandes y tranquilizadores.

Desechó ese pensamiento tratando de decirse a sí misma, que hoy era día de Mamá, no de jefes y siguió su camino con normalidad, hasta que vio un flameante BMW rojo parado en medio de la acera, acortándole el paso, lo primero que pensó fue algo parecido a Malditos millonarios, siempre atentando con las leyes pero luego ese color tan sensual, un rojo sangre brillante, y ese modelo en especial de auto le llamo la atención, y se rió nerviosa Tal vez estoy pensando mucho en él y trató de bordear el estupendo carro cruzando por la calle, pero antes de pudiese dar cinco pasos, la puerta roja del deportivo se abrió casi pegándole, y ella dio un brinco de susto, para luego teñirse de pálida; era tal cual como ella lo predijo: Naruto.

¡Mierda!, se dijo a si misma al verlo Por qué cada vez que aparece me pone nerviosa? ¡Bueno es que su altura pone de nervios a cualquiera... y lo bello y sexy...! Oh vamos Hinata, no te desvíes ¡Concéntrate!

Naruto le echó un ojo a ella. Llevaba una coleta alta que dejaba ver su cuello largo, elegante; sus pómulos sobresalidos y sonrojados y esos grandes ojos tan bellos como la luna. Traía un suéter que le tapaba las manos y bluejeans viejo, una cartera de tela y todo se confabulaba para que se viese aun más tierna ¡Como si fuese posible!, se dijo a si mismo mientras la miraba indiferente.

- ¿Qué haces aquí? –Preguntó Hinata con un hilo de voz- ¡Yo ya no soy tu empleada, he renunciado!

- Si, creo ya haberme enterado de ese asunto –contestó él mirando más allá de ella.

- ¡Aja! ¿Entonces? –ella trató de no sonar ansiosa.

- Se que no has conseguido trabajo, y necesitas el dinero...-se encogió de hombros- Que tal si trabajas para mi, hasta que lo necesites ¡Simple!

- ¡Ya renuncie! Y... ¿qué tu sabes si yo conseguí empleo...? –ella volteó la mirada.

- ¡Ah, sí! –Naruto rió- ¿De mesonera?

- ¡No seas! –frunció el ceño- No lo voy a aceptar, la editorial es mi pasado, y no volveré.

- Yo creo que tu familia necesita el dinero –trató de sabotearla.

- ¡Ey! ¿Cómo tú sabes eso? –ella lo miró molesta.

- Se todo, se más de lo que piensas –le miró intensamente- Entonces... ¿qué dices? ¡Es para tu familia!

- ¿Por qué me quieres contratar de nuevo? –preguntó Hinata directamente.

- Todas son mucho más incompetentes que tu ¡Felicitaciones, cuando regrese le tendré listas las caritas felices! –sonrió sardónicamente. Esa sí que era una mentira, Shion era muy competente y siempre estaba interesada en su trabajo, pero la necesitaba, necesitaba llenar el espacio de la oficina.

- ¡Ah, pues! –Hinata se sintió elogiada- Yo ya se lo había dicho –por un momento se olvido, de su verdadera renuncia- ¡Esas rubias no sirven para nada! –negó para luego caer en la realidad- Pero igual, lo pensare, tengo muchas propuestas, mucho más interesantes que una editorial, con su permiso –cuando trató de caminar él la bloqueó- ¡Ey!

- ¿A dónde va? –preguntó Naruto rápidamente.

- ¿Ah? –le chocó algo esa pregunta- Pues, eso no le interesa.

- Si quiere la puedo llevar...-dijo él tratando de quitar la tensión que sobrecaía en ella.

- ¡Oh, no! Gracias, pero no. –le recordó la primera vez que lo vió.

- ¡Oh, si! Usted misma lo ha dicho, debo socializar... ¿Se acuerda? –trató de convencerla.

- ¡Oh, si, claro que recuerdo! Pero hablaba de otras personas… –de nuevo intentó bordearlo pero él no la dejo-… No de mi.

- Pues usted es la primera persona ¿Qué hay que perder?

- Tengo que hacer cosas importantes –susurró Hinata, pero cuando pudo al fin pasar el carro, sintió una mano que la tomaba por el codo y suavemente la deslizaba al carro, finalmente sintió el cuero tras su espalda y el sonido de la puerta cerrar retumbo a sus oídos, luego el seguro se hizo sonar, y se pudo ver dentro del flameante BMW, que olía a recién estrenado.

Él entro por la puerta de piloto y decidió encenderlo sin decir nada. Ella estaba pasmada, ¿Pero desde cuando en cuando él era tan amable? ¡O mejor dicho, no amable, hospitalario y afable! Por qué la amabilidad aun no tocaba esa boca.

- ¿pero qué le pasa? ¡Usted! Naruto Namikase, detenga el carro en este instante que no estoy jugando.

- ¿a dónde se dirige? –le preguntó sin escuchar sus quejas.

- ¡Me ignorara! ¿No? –Hinata se sintió molesta- No le diré...

- Entonces... la podré llevar a mi casa –dijo con sonrisa socarrona.

- ¡Pero! –Los colores se le fueron a la cara- Me dirijo a Joun, a la clínica siquiátrica de Joun.

Naruto le miró algo sorprendido, pero luego recordó algunas cosas, y por un momento se le hizo agradable la idea de volver a sus inicios.


El hospital era sobrio, con esas ventanas enrejadas y las paredes blancas con azul grisáceo, depresivo y protegido. A Hinata le daba claustrofobia, mientras que Naruto se sentía como en casa. A veces, se escuchaban gritos y otros tantos que golpeaban contra las paredes.

Llegaron al comedor, todos vestidos con batas blancas, y los únicos a color eran ellos. Hinata sintió el cuchicheo de las enfermeras que miraban a Naruto como si fuese un dios, y creyó haber escuchado algo así:

- Oh, dios, pero si es el doctor Namikase –dijo la rubia.

- ¿Cuál, donde? –preguntó la rellena.

- ¡Aquel Akane! –le dijo indicándolo.

- ¡Por dios! Es guapísimo –contestó.

- Obviamente y es el mejor doctor de la ciudad...-y hasta allí pudo escuchar, po que las mujeres bajaron la voz.

Hinata miró de reojo a Naruto, que pareció no haber notado la sensación de las enfermeras y decidió preguntárselo después.

Su madre estaba allá en la última mesa al lado de la gran ventana enrejada, tenía un bolsa de medicina liquida a un lado que le suministraban todos los días, y que guindaba de un andén móvil. Su belleza sin fin demacrada por la droga.

Naruto pudo ver el parecido entre ellas: esa belleza perfecta, los rasgos minúsculos, el cuerpo de muñeca de porcelana y esa forma de ser, pausada y agradable, aunque la madre estaba notablemente enferma, aun así seguía siendo una mujer digna de admirar.

Esta levantó la mirada y se dedicó a observar a la joven que tenia a un lado.

- Hana –Hinata se sentó a un lado- Madre...

- ¿Madre? –la mujer tenia una voz grave y pausada, como de locutora- Yo no tengo hijas.

- Si tienes, yo soy tu hija –Hinata sintió que el aire se iba de sus pulmones, sabia la constitución de su madre, pero no tanto. No pensó que a ese extremo- Soy Hinata.

Naruto dio cinco pasos atrás, sabía de lo que sufría la mujer y aunque el rostro descuadrado de Hinata le daba una lástima horrible, quería acompañarla, sabía que no era lo mejor, no en ese instante. Se dedicó a observar las cosas intrigantes del lugar, como la bolsa de calmantes que le suministraban a la mujer, y suspiró. Siempre la negligencia de los doctores, ¿Cómo se les ocurría suministrar únicamente calmantes a un persona suicida? Debía hablar con las enfermeras.

- ¿Hinata? –La mujer la miró- Es un lindo nombre.

- Sí, tú me lo pusiste, por que querías que mis días siempre estuviesen iluminados ¿Te acuerdas?

- Tiene sentido –pero la mujer negó- pero yo no te puse ese nombre, no te conozco.

- Claro que si mama –le tomo las manos- soy yo Hinata, tu pequeña mariposa, el sol de tus mañanas.

- Lo siento, no te conozco –volvió a repetir la mujer.

- Lo sé, es inútil –ella suspiró- Pero te vine a visitar.

- ¿Tu a mi? –la mujer la miró- Pero si no te conozco.

- Tu no a mí, pero yo si a ti. Mucho... –Hinata suspiró- Te contare un cuento que solías contármelo cuando pequeña...

Las enfermeras corrieron ante sus ordenes, cosa que lo dejo algo descolocado y por un momento le dio ganas de reír, pero parecía que su presencia siempre iba a producir eso, alboroto absoluto.

Hasta que escucho la voz de Hinata, pausada y relajante y pudo sentirse en un letargo, la miró largo rato escuchando la historia.

- Un día una mariposa llegó volando, los Hyuuga había esperado un dragón a la puerta del biombo, o tal vez un tigre blanco rugiéndoles, pero una simple mariposa se había posado silenciosa, mirándolos, había sido la desgracia, una simple mariposa roja con dorado, la más bella que antes habrían visto, pero al fin y al cabo una escuálida mariposa. Tú fuiste la única que sonreíste, por que sabias bien, que esa mariposa algún día sería bella, algún día seria libre, y algún día llegaría tan alto que la tendrían que ver desde abajo y despedirse de ella cuando esta decidiese irse, yo fui eso, la mariposa, la que todos le dieron la espalda por no ser un primogénito, la que voló y se fue. La mariposa de colores del sol.

La madre le miró sorprendida y luego le sonrió- Es una bella historia Hinata.

- Lo es, era una linda historia- Hinata le sonrió y luego miró la hora. Las enfermeras le suministraban un medicamento a su madre y decidió que era hora de irse- Adiós señora.

- Adiós Mariposa –le dijo la última sonriéndole, Hinata le sonrió ampliamente, por primera vez después de diez años, escuchaba eso de ella.

El silencio desbordó en el carro, Naruto no quiso hacer ningún comentario ya que sabía cuando delicada era la situación emocional de Hinata, pero esta parecía satisfecha, más que feliz.

- No sabía que eras doctor –dijo al final de pensar bastante en las palabras de su madre.

- ¿Ah? –Naruto la miró sorprendido.

- Lo oí de las enfermeras: el doctor Naruto Namikase –se rió- No lo sabía.

- Es una larga historia –dijo él sin darle ninguna entonación.

- ¿Qué tipo de doctor eres?

- Neurólogo –respondió a secas.

- Interesante –le miró- Y... ¿Por qué no lo ejerces?

- Por mi apellido –le miró.

- ¡Claro! –Hinata se quedó callada, y así transcurrió el camino en silencio total.


No sabía porque pero él había insistido en acompañarla hasta su apartamento y ya en la puerta se quería despedir de una manera rápida y fría.

- Entonces, piénsalo –dio pasos atrás para irse.

- Gracias Naruto –dijo ella en un susurro- si no hubieses estado allí, no hubiese tenido el valor de ver a mi madre.

- No es nada –contestó este.

- Y de verdad lo pensare, creó que ellos lo necesitan –afirmó y luego impulsada por el agradecimiento lo abrazó. Cosa que para ella solo fue un simple abrazo, para él se sintió algo más, sobre todos los senos de ella pegados a su cuerpo. Se sentía tan bien, tenerla cerca, que no se pudo contener, bajo la mirada y cuando ella se separo se abalanzó.

Hinata pudo sentir sus labios aprisionados con los de él, desesperados probando cada centímetro de su boca, la lengua buscando una entrada en sus labios, probando el sabor de sus besos, mientras ella lo único que hacía era tomarlo del cuello para que no se alejasa. No sabía que era, pero además del agradecimiento, se sentía sexualmente atraída por él, y su compañía, y sus besos, y su forma de ser... ¡Oh dios, él era perfecto!

La puerta sonó tras ellos, mientras él aun se comía a Hinata a besos, pronto Hinata sintió su espalda contra el sofá mientras Naruto se posaba encima de ella. Como si fuese un obra maestra Naruto besaba sus labios, sus mejillas, lamía su cuello y Hinata por primera vez no detenía sus gemidos. Que para Naruto eran cantos, con esa voz suave y sus pechos subían y bajaban bajo la respiración.

Acariciaba su frente, mientras mordía su clavícula y trataba de llegar a sus hombros, pero el suéter estorbaba, Hinata por su parte se comenzaba a desesperar, tenía unas ganas enormes de ver de nuevo el torso de Naruto, de besarlo y lamerlo, y aunque esos pensamientos la hacían sentirse una enferma sexual, se sentía completa al cavilarlos.

Pronto el suéter salió volando hacia el sofá más cercano, y Naruto se concentro en la blanca piel de ella, en sus hombros anchos, sus clavículas marcadas, su diminuto torso, con aquellos hermosos senos y su menuda cintura acompañada por una torneadas caderas. Paso sus manos por sus costados como si la estuviese haciendo, y es que era tan exquisitamente suave y apetecible que no se contenía de mirarla todo el día.

Hinata se arrebató y antes de que el pudiese tocar algo más lo dejo acorralado bajo ella, beso sus labios hambrientamente, mientras tomaba su cabello, Naruto la tomo de las caderas, no sabía que tenía esa mujer, pero toda ella era estupenda, menuda y sensual, le encantaba en sobremanera.

Hinata por su parte no se resistía más, se había reprochado el no haber hecho eso antes, se sentía tan bien, podía palpar con los muslos el miembro erecto de Naruto que parecía estar doliéndole en ese pantalón. Mientras ella contenía las ganas de frotar sus sexos, desabotonaba lentamente como si fuese una tortura y pronto Naruto la ayudo a deshacerse de la camisa de una manera rápida, desesperado por sentirla. Hinata paseó sus dedos por su torso, era un hombre sano y fuerte, pero sin bordear en la demasía, bueno, aunque no se salvaba de ser demasiado sexy, con esos pantalones que cortaban su imaginación en el punto más interesante.

De nuevo sintió que perdía el control de las cosas, Naruto se posó encima de su cuerpo, así despojándole del molesto sostén y dejando libres dos hermosos senos, como si fuese obra de un dios, comenzó a lamer uno de los pezones mientras el otro lo masajeaba a gusto.

Hinata sintió desfallecer, tuvo que morderse los labios por que las bocanadas de aire mezcladas con gemidos eran demasiado ruidosas. La lengua de Naruto recorría la forma de pezón y poco le daba besos al otro, haciéndola arquear la espalda, pero la que lo hizo dar un gritito de placer, fue sentir un gentil mordisco en ese lugar exacto, en el botón de su seno, haciendo que cerrase los ojos.

Las molestas prendas que aun cubrían los muslos cayeron unas a unas guiadas por las manos de Naruto, mientras este acariciaba con los labios los hombros de ella y su nariz rozaba suavemente su cuello, en donde su aroma se concentraba diligentemente, excitándolo, dándole unas terribles ganas de poseerla. Sus muslos aparecieron turgentes, blancos como las nieves y perfectamente lisos, y esa parte interesante era cubierta por una escasa tela de rosa pastel, que se confundía con su piel pálida.

Naruto paseó sus manos por sus muslos suavemente, mientras Hinata contenía las ganas de gemir, era inútil, aquellos dedos amaestrados sabían donde acariciar, y el sentir sus manos encaminadas a ese lugar sensible, dio un respingo. Pronto como si la ultima prenda hubiese desaparecido, Hinata sintió los brazos demandantes de Naruto tomarla por las caderas, sus piernas se tornearon en sus hombros y pudo ver las claras intenciones de él.

Sintió un pudor indescifrable las terribles ganas de huir y una vergüenza que nublo sus mejillas, trató de decir su nombre pero sabía que solo saldrían gemidos. Pronto se tuvo que hundir en el éxtasis, cuando sintió algo mojado recorrer ese lugar, estaba enloqueciendo.

Naruto la vio arquearse, mientras sus cabellos dejaban ondulaciones en el cojín blanco, como si fuesen de viento y sus ojos se cerraban a merced del placer, no sabía por qué pero era demasiado, su miembro le dolía y la imagen que le azotaba de tenerla dentro de él lo estaba enloqueciendo. Bajo sus piernas suavemente y ella abrió los ojos lento y sensual, un gesto que a Naruto le pareció más que erótico.

Hinata se dedicó a quitarle la última prenda, aquella que le había estorbado de un principio y se sorprendió del tamaño de... Sus pensamientos se socavaron, sintió una necesidad enorme de terminar, y se apoyo en los hombros de él, así su sexo delirando en torno al de él, tocándolo y meciéndose deliciosamente, mientras la punta de su miembro se deslizaba candentemente, acariciando su entrada.

Hinata soltó pequeños jadeos de satisfacción que flotaron en la sala y Naruto gruño de necesidad, en un brusco y delirante movimiento entró con tosquedad, dejando que Hinata soltase un gemido sordo de placer, arqueando su espalda en busca de soportar tanta necesidad.

En un ritmo ardoroso y candente, que empezaba con estocadas rápidas que luego se volvían lentas y pausadas, para después penetrar con fuerza y así sucesivamente. Ninguno de los dos pudo resistirse más, dejando que cuantos gemidos se fuesen en el aire.

- Na..naruto –Hinata enterró sus uñas en la espalda de él- Más, así, sí, dame más.

- Mmm, si eso es gime... gime hermosa –decía el que seguía con su movimientos de cadera.

De nuevo sentía aquel calor que emanaba de su interior, la tensión momentánea de su cuerpo, y aquel placer inexpiable, la cúspide de la victoria, la relajación infinita y una muerte en vilo para luego despertar hecho de nuevo.

Hinata llegó al éxtasis gimiendo y Naruto no tardo en derramarse en ella. Sus cuerpo se relajaron tanto que ella cayó en el sofá y él la siguió lentamente. Había sido maravilloso, hasta que la excitación abandono sus cuerpos.

Hinata cayó en la realidad. Y Naruto se vio a sí mismo en la misma situación de siempre.

Tardaron así minutos, ella respirando dificultosamente mientras sus pechos golpeaban el torso de él. Naruto se reprochaba con la nariz tocando la oreja de ella, y su mejilla besando su frente.

Él fue el primero en separarse, saliéndose de su interior absorbente sin decir mucho. Empezó a vestirse.

Hinata por su parte abrió los labios para decir algo, pero luego los humedeció y se calló sus pensamientos, tomo su ropa e hizo lo mismo que él: vestirse en silencio.

Él cruzó el umbral de la puerta y le miró por un largo rato. No se veía como las otras, de esas que después de tenerlas las sentía sucias y baratas. Ella se veía inquebrantable, con el pequeño sonrojo en sus mejillas, la palidez de su piel, los cabellos lisos negro a los lados y esos labios rojos e hinchados de tantos besos.

- Lo piensas ¿No? –dijo él en un susurro.

- No puedo –negó- No después de esto, lo siento. Pero no mezclo trabajo con esto... –y apenas dijo eso, dio una reverencia y cerró la puerta.

...

Continuara...


Amigos, estoy algo productiva (?, naj la verdad estoy publicando rápido para que no se me olvide que debo seguir con este fic. Ya tengo el final así que retrasarlo es torturarme y torturarlos, soy sadista pero no a ese punto ejem). Me agrada que aún mucha gente me siga leyendo sobre este fic que tantos buenos momentos me ha traido, es sin lugar a duda mi obra (?). Vuelvo a hacerle publicidad a mis dos fics: No soy tu fan(que esta más o menos empezado, aunque aún le falta muuuuucho, aj, odio hacer mis historias tan largas.) y Infiel(recien lo comienzo y allí va. Gracias a todos los que apoyan este nuevo proyecto). Y en general quisiera agradecerle a todos aquellos que me dejan lindos comentarios por aquí y por mis otros fics, son los mejores, son aquellos que hacen que nosotros sigamos escribiendo y que tengamos ideas para hacerlos sufrir, emocionar y reirse. Espero que sigamos leyéndonos. Sobre todo gracias a:

Stella T Whiteney. Hinata es una gran ingenua, jaja, siempre lo he dicho en este fic es la persona más ingenua del mundo, no puedo creer todo lo que pasa y ella aún sigue creyendo tener el control de Naruto y su vida... pero poco a poco aprende.

Shamadi1996. La intriga es una buena manera de atraer lectores (?) No lo dejare botado, esta vez si tengo un final que me complace y estoy segura de que podre pronto públicarlo, tal vez dentro de un mes a sabiendas que aún falta un monton de capitulos y hechos.

memetomori1986 Me imagino que este capitulo te vendrá como anillo al dedo, jeje.

Lilipili. Al contrario, gracias por comentar y por el apoyo.

Nuharoo. A mi me cuestan las escenas romanticas (?), se me dan mejor los despechos y eso, jajaja con eso no quiero espoliarte lo acontinuación, pero de que hay momenticos romanticos los hay, escasos tal vez (?)

violetamoster. Si, Hinata es muy trágica. La otra vez estuve leyendo un poco sobre su pasado y me dije: creo que se me paso la mano, bueno, errores argumentales, no creo que una persona con tamana responsabilidad y problemas pueda andar por la vida preocupandose por su jefe, cosillas que se me han pasado con las publique y pues ya no puedo remediar ese error en la trama. Espero que no haya dado un toque subrealista al cuento, jaja, gracias por comentar y que bueno que te haya gustado.

Sasaki Natsuko. Gracias Sasaki, por cierto, que nombre tan genial. Tratare de anexar a Neji, no creo que este fic tenga mucho a Neji porque ya lo tengo adelantado y de verdad se le menciona por la relación que tiene con Tenten aunque no recuerdo cien por ciento, eso sí en Yo no soy tu fan si va haber más participación activa y en Infiel (aunque este pues no se... puede que no tanta y más apegado al manga). Yo también amo a Kurenai pero su ausencia es total en este fic, Yo no soy tu fan parece empezar a tomar importancia su personaje, más de la que esperaba así que espero que tus deseos sean cumplidos tratare de acordarme de desenvolverlos mejor.

Miss Pepinillo. Que comentario tan lindamente largo. Gracias, Pepinillo-chan (?) (Te puedo llamar así? Tu me puedes llamar Hinaluna-chan too) Y no es aguafiestas, me sube el ego que me digan eso (?) JAJAJA ok no. De verdad, muchas gracias me pone muy feliz que a la gente le guste mis escritos y mi forma de escribir, de ahora en adelante estarás más feliz porque mis actualizaciones trataran de ser más recientes. Y puedo casarme contigo solo si sigues el fic del vecino sexy y lindo y bello, si no, no (?).

Besines a todos, pórtense bien.