He aqui el capitulo 8. Espero sea interesante. no me quedó tan bien pero me satisface.
Disclaimer: -man no me pertenece, sino a Hoshino Katsura (quien por cierto aun no dibuja el 219 desde hace 3 años ); ) bien pueden comenzar a leer
¿¡Lovers!?
Una vez calmada, estuvo en silencio unos minutos, para luego separarse un poco del pelinegro.
- C-creo que debemos ir con Hevlaska, decirle… lo que ha ocurrido – sugirió la ojiámbar en un tono suave, afónico del llanto.
Kanda solo asintió y la ayudó a ponerse de pie.
- Puedes? – preguntó el pelinegro dubitativo.
- Me siento sin fuerzas. – la voz de la chica era tan suave, débil, que incrementaba la culpa dentro del muchacho.
Se dio vuelta dándole la espalda sin soltar sus manos, ella no comprendía al principio, hasta que él se hincó para cargarla.
- Sube. – ordenó. Ella obedeció sin emitir un solo sonido.
Rodeó con sus brazos los hombros del pelinegro y él sujetó fuerte sus muslos, levantándola para sostenerla en su espalda.
- Sujétate. – ordenó nuevamente. Ella posó su cabeza sobre el hombro izquierdo del muchacho abrazándose más a él.
- Arigato. – susurró dulcemente a sus oídos. El chico ante esto sintió como la piel de todo su cuerpo se erizaba.
Caminó con Hanna en su espalda hasta llegar al cuarto de Hevlaska.
- Llegamos.. Hevlaska, lamento molestarte.- dijo Kanda amablemente, aun sosteniendo a Hanna, quien descansaba su cabeza en el hombro de este.
- Buenas tardes pequeños. En que puedo ayudarlos? – pregunto dulcemente Hev. – que sucedió? – dijo preocupada al notar el estado de la pelirroja.
- Venimos a… comentarte algo que sucedió, y también a consultarte. – comento la chica pelirroja aun débil.
- Bien, Kanda puedes recostarla? Siento su inocencia algo débil, dime lo que sucedió.– propuso la exorcista.
- De acuerdo pues, todo comenzó cuando… - le dijo todo desde su revisión el primer dia hasta lo que ocurrio con sus alas, tomando varias pausas en el proceso.
- Con que esas tenemos. Déjenme analizarlos, a ambos. Asi podre saber que ocurre y si en verdad son "pareja". – Kanda sujetó a Hanna nuevamente y se acercaron a ella, los tomó para inspeccionarlos. – 3 %... 8%.. 30%... 60%... 78%... 84%... es todo. – informo para luego bajarlos hasta el acensor. – lo que dicte no fue la sincronización que tiene cada uno con su inocencia, sino la sincronización que tienen mutuamente sus inocencias. En 100 años desde que estoy aquí, ninguna pareja cuya inocencia es compatible había llegado mas del 50%. Quiere decir que uds se encontrarían alguna vez en el camino del otro, por destino.
- Quiere decir que somos… - comenzó a decir Hanna
- Amantes? – termino Kanda.
- Por otro lado mis alas. – la chica sentía un nudo en la garganta.
- He notado la presencia de inocencia mestiza en el brazalete de Kanda mientras los analizaba. Pequeña tus alas están bien, no las perdiste, las tiene Kanda. – informó la mujer.
- Eh?! – ambos exorcistas exclamaron confundidos y sorprendidos. – como? – dijeron de nuevo al unisono.
- Ese brazalete.. contiene el poder de tus alas, mas el de Mugen. – los exorcistas estaban cada vez mas confundidos. – Kanda, coloca tu brazalete en la muñeca izquierda de Hanna. – ordenó Hevlaska, a lo que el muchacho obedeció con algo de inseguridad, ya que la ultima vez que ese accesorio tuvo algo que ver, todo salió mal.
Hanna extendió su mano izquierda con algo de temor, en cuanto terminó de colocar el accesorio, sus ojos se volvieron a tornar purpura.
- Hanna intenta activar a Phoenix.
Y así lo hizo, las alas de Fenix volvieron, pero no exactamente como las originales, esta vez, en vez del precioso color rojo fuego y destellos azules, era un azabache infinito.
- Negro. – la chica observaba sus alas confundida. Luego observó a Hevlaska
- Su poder es el mismo, el único inconveniente es, que necesita la esencia de Mugen para reaccionar. Por ahora, son el par de alas mas débiles que tienes, ya que dependes de la presencia de Kanda para activarlas.
se observaron mutuamente, sin decir una sola palabra, Hanna desactivó su inocencia e intentó quitarse el brazalete.
- Eso te pertenece ahora. – la interrumpió Hevlaska. – a ambos… pero tu no debes quitártelo, si lo haces, ambos perderán fuerzas, debe estar ligado a quien más lo necesita, en este caso, tú. – señalo a la chica.
- Pero… estás de acuerdo? – se dirigió al pelinegro, este solo asintió con seriedad. - hay algo.. que no me calza, Hevlaska. En los libros que había leído, decía que son.. que somos dependientes e independientes mutuamente, pero no decía como ni porque. – pregunto Hanna.
- Dependientes mutuamente, se refiere a que las inocencias pueden sanarse entre si, como Mugen sano a tus alas, también pueden ocurrir este tipo de eventos, haciendo que su lazo sea aún más irrompible, incluso dañarse mas de lo que haría una herida normal o de akuma, es su fortaleza y a la vez su mas grande y grave debilidad.
- Eso, es algo nuevo para mi. – dijo Kanda luego de un largo silencio observando a la pelirroja.
- Lo de independientes se refiere a que pueden pelear cada uno por su lado como siempre lo han hecho, el encontrar una pareja no quiere decir que deban cambiar su estilo de vida en base a su inocencia. Lo único que cambia aquí. – dijo señalando a ambos. – es que será inevitable que sus destinos se enlacen, tanto espiritual como sentimentalmente.
- A que te refieres? – pregunto dudosa Hanna.
- Ustedes dos terminaran enamorándose uno del otro, en cualquier momento, quizá mas pronto de lo que se imaginan.
- E.. na.. mo.. que? – temblaba Hanna.
- es una broma no? – lo mismo con Kanda.
Fueron incapaces de mirarse a los ojos, un silencio incomodo se formó en el ambiente.
- Jóvenes. – les llamó Hevlaska obteniendo su atención. – ahora que conocen su destino, no intenten reprimirlo, por que lo único que lograrán con eso, es acercarse más. Si no desean que ocurra demasiado rápido, no opriman sus pensamientos. Kanda, quiero verte mañana en la mañana luego del desayuno, Hanna, a ti te espero luego del almuerzo.
Luego de asentir y tratar de asegurarse de que eso era todo lo que necesitaban, se despidieron no sin antes dar las gracias a Hevlaska para luego retirarse.
Cuando caminaron por el pasillo, ambos estaban sumidos en un silencio, pero esta vez en lugar de tranquilo era algo incómodo.
- Etto, Kanda - llamó con timidez. éste solo la observó. - iré a ordenar el salón que Komui nos prestó, nos vemos luego.- anuncio retrocediendo unos pasos.
- Espera, iré contigo.
Ella paro y se volteo para observar al muchacho, pero cuando abrió la boca para intentar decirle algo.
- Yu! Buenas tardes! – decia una voz animada saludándolo. Haciendo que le salten las venas de su frente.
- Que no me digas asi! – casi lo golpea.
- Oe oe, tranquilo. Hola Hanna-chan! Donde estuviste toda la tarde? Lenalee me dijo que buscaste a Hanna y dieron un paseo, luego ya no los vió. – cuestiono el pelirrojo.
- A ti no te interesa. Por qué me buscas? – pregunto tan seco como siempre.
- Iré al salon.. nos vemos luego chicos! - se despidió la pelirroja con una sonrisa y moviendo la mano.
- Debemos ir al arca para las 7, Lena pidió a Allen una reunión allí pero no te encontraba, entonces la estoy ayudando. – comento Lavi con los brazos en la nuca.
- Bien, iré. Ahora deja de molestar.
Lavi solo le abandono sin chistar y fue hacia su habitación mientras que Kanda seguía su camino. Pensando en lo que hizo en la tarde.
En el camino Hanna tropezó con alguien.
- Auch! – exclamaron ambos.
- Hanna?
- Allen! Hola. – le sonrió dulcemente la pelirroja.
- Donde has estado? - preguntó curioso ayudándola a levantarse
- Pues…
Hanna no sabia si informarle o no a su pequeño hermano lo ocurrido en la tarde.
- Estas bien? – el peliblanco se veía preocupado, entonces optó por decírselo.
- Allen, yo.. necesito decirte algo. – dijo algo nerviosa la pelirroja.
- Lo que necesites, soy todo oídos. – sonrió de sobremanera el muchacho.
Esa sonrisa le inspiró confianza y calidez.
- Es algo largo de contar, iba de camino a un lugar, tienes tiempo? - preguntó algo timida la chica.
- claro, te acompaño y me cuentas en el camino?
Ella asintió y caminaron rumbo al salón, por el camino Hanna le relató a Allen lo que había ocurrido, aunque el albino hacia caras al escuchar los hechos trascendentales, no emitía un solo sonido para no interrumpir a su compañera.
- Y bueno pues he me aquí, eres el primero al que se lo digo. - dijo la chica algo nerviosa.
- Vaya, es.. si para mi es difícil tragármelo peor será para ti, que eres la que lo esta viviendo en carne propia. - decía preocupado el muchacho.- lo peor es que estarás ligada a ese BaKanda, aunque si lo miras bien, es el mejor compañero que podrias pedir. Solo espero que su actitud no te aleje, porque lo mato. - decía lo ultimo con un aura asesina.
Allen estaba ayudando a Hanna con los libros y la limpieza del salon que Komui le presto para la investigacion.
- Ver ese brazalete ahora en tu muñeca me hace sentir algo.. no lo sé se me estruja el pecho. Creo que estoy algo celoso. - decía el chico con las mejillas ruborizadas.
- Eres mi pequeño hermano no es cierto? - el chico asintió. - sé que me protegerás de ese iceberg humano.
Ambos rieron y terminaron de ordenar todo, fueron donde se dirigía Allen en primer lugar, el comedor. Ya que él tenía hambre, y ella no había almorzado. Comieron juntos y luego fueron cada uno por su cuenta.
