Inocencia
La ingenuidad es la misma forma de hablar de nuestra ignorancia, porque los pequeños son cándidos al ser poco suspicaces. ¿Pero, no todos somos ignorantes?
Él se quiso reír, como si fuese un niño. Pero es que la situación le dio tanta gracia, y no era para menos. Hinata, muy en el fondo, todavía seguía siendo una pilluela, pero que inocente era. Y esa parte de ella, podía costarle mucho a Naruto.
Ella por su parte lo miro retadora, tal vez la pelea de ayer él la hubiese ganado ¡Pero hoy ella saldría victoriosa! Aunque fuese lo último que hiciera, se había trazado un plan a la perfección para que él se hastiara tanto de ella que la despidiese. Así, no tendría ninguna excusa de irla a buscar a su casa.
Fin de la historia, Naruto Namikase más nunca estaría en su mente. Y ella podría dormir tranquila en su cama, sin sentir las manos y el aliento de el sobre su cuello ¡Oh dios! De solo pensarlo le daban unas ganas voraces de pedirle que...
Dejo el pensamiento recortado ¡ella y él nunca más iban a tener nada! Se lo había dicho y lo iba a cumplir.
Por algo no vino vestida como si fuese al gimnasio, casi sin peinar, con zapatos deportivos y esa actitud ¡De aquí mando yo!. Si se las haría difícil a Naruto, aunque le costase su reputación de mujer seria.
Naruto tuvo que carraspear para no reír, pero dios esa mujer si que no se daba por vencida. ¿Pensaba que por solo venir como deportista la despediría? Bueno, si el estuviese en su mas sano estado, lo haría. Pero como la incertidumbre de no poder estar sin Hinata lo mataba, simplemente lo tomaba como broma. Y es que Hinata decidida daba mucha risa.
- ¡Señorita Hyuuga! –la voz de él sonó monocorde como siempre- ¿Acaso se le ha perdido toda la ropa, o es que no encontró el gimnasio?
De broma se burlaba de ella, Hinata lo miró retadoramente. Naruto no terminaba de sorprenderla, podía estar allí aguantando la risa pero únicamente le regalaba una sardónica sonrisa.
¡Vete a la mierda Namikase!, Pensó ella.
- ¡Oh no! Como piensa usted eso, señor Namikase –Hinata se hizo la ofendida- Por lo menos yo no soy como sus antiguas secretarias –caminó hacia su escritorio.- Yo si uso mi intelecto –y se sentó dejándole una sonrisa.
Naruto rodó los ojos. Mientras Hinata extendía los pies y los colocaba encima de su escritorio, de nuevo le dieron ganas de reír, si que ella se estaba tomando las cosas enserio, pero de nuevo lo único que atisbo fue a darle gracia al asunto y seguir con los papeleos. Algún día ella se cansaría de ese jueguito y se incorporaría al trabajo, tal cual como antes.
- De verdad, aun no lo entiendo, Señor Namikase –Hinata le miró- ¿Quiere de verdad tener a una completa holgazana como secretaria?
- Será usted que en esta semana ha optado por ser holgazana –respondió el mirándola- Antes trabajaba duramente, aunque siempre estropeaba todo.
- ¡Pero usted! –Hinata lo miró como queriéndole insultar- ¿Y? Seguramente Shion si lo complacía ¿No?
- No tanto como tu me complaciste, cariño –respondió él picándole el ojo. Hinata palideció para luego ruborizarse de vergüenza y voltear a hacer algunas cosas ¿Cómo se atreve? ¡Maldito!
Hubo un momento de silencio.
- Sabe nunca debí haber venido, ahora que lo pienso. Pude haberme quedado en casa viendo televisión... –Hinata suspiró ante la idea. Y es que era verdad, a fin de cuentas ella solo había venido movida por las ganas de ver a Naruto, y finalmente sacarse la duda de quien era Suiki.
- Pues, esta en todo su derecho –susurró Naruto.
- ¿Ah, si? –Hinata le miró interesada- ¡Ah pues! Pero yo lo note muy urgido a usted, por que yo fuese nuevamente su secretaria.
- También estaba muy urgido de usted, pero de tenerla en mi cama – contestó él mal talante.
- Y también a Shion, a la señorita Matsuri, a Sakura Haruno ¡Por dios! Que tonta soy –Hinata chasqueó los dedos- ¡A medio Tokio!
Él le sonrió ante el tono que uso ella.
- Puede ser, pero usted no se quejo ese día –le miró ante la expresión exasperada de Hinata. Con los ojos dilatados de rabia, ella se veía aun más apetecible.
Hinata se levantó movida por su propia rabia y se plantó en una silla cercana a la mesa de él. Le miró por largo rato, como retándolo con la mirada. Y solo consiguió esa forma jovial de observarla, como un hombre que tenía un loar tan cálido podía ser de palabras tan punzantes.
- ¡Ese día! ¡Ese día! –No supo que decir, por una parte mentir sería lo más fácil, pero realmente no encontraba mentira que sonase coherente. Todo ello le había gustado a desgracia, y ahora soñaba con fantasías eróticas. En donde su jefe... ¡Pero Hinata! Él todo él, era para comérselo a besos y lametazos ¡Oh si! ¡Como una barra de chocolate! ¡Yumi!- Estaba triste por mi madre y lo deje ¡Pero nunca más! Ahora solo será mi jefe, y yo soy su empleada ¡Más nada! ¿Me entendió?
- La entenderé hasta que se lance encima de mi –sonrió- Pero respeto su decisión, señorita Hyuuga.
- Nunca encontrara un dedo hacía su trayectoria ¡Ok! –Hinata levantó su dedo de manera solemne.
- ¿Oh, que? –Naruto la miró amenazándola- ¿Se lo cortara Hyuuga?
- Tal vez, aunque tendría que cortarme todo el cuerpo –contestó ella con desagrado.
- Ninguna mujer se resiste a un Namikase, no serás ni la primera, ni la última –rió ante la cara constipada de ella.- ¡Oh vamos! Acepte que le gusto y ya.
- ¡Oh vamos! Como creí que usted era un hombre coherente –Hinata negó- y que pensé que podía confiar en usted, pero solo esta movido por el deseo de llevarme nuevamente a su cama ¡Y yo que pensé que de verdad me necesitaba en el trabajo!
- Fui movido más por la primera que por a segunda cuestión, pero de todas maneras la necesito de las dos formas, Señorita Hyuuga –concurrió él, fanfarroneando.
Una parte de Hinata, únicamente escuchó a gritos ¡Mátalo! ¡Mátalo! O juro que lo castro,pero su corazón palpito cinco veces más rápido cuando escucho LA NECESITO.
- No lo insulto, porque aun lo veo como mi jefe –le miró- La gente no es un trozo de carne ¿Lo sabes, Namikase?
- Lo se, pero tu te ves tan apetecible como uno –Sonrió. ¡Oh dios! Naruto tenía la sonrisa más sexy y atrayente que ella algún día hubiese visto, ese hombre era exquisito en toda manera, y a ella le encantaba su manera seductora de hablar, Pero... ¿En que pensaba? ¡Se le estaba insinuando en la cara! ¡Que patán!
- Entonces... ¡Ayudo a mi familia únicamente para acostarse conmigo! –Hinata rió- Dios, no sabía que yo fuese tan cara.
- Debo decir que me salió más cara que de costumbre –concurrió él con cierta ironía.
- A no tranquilo, las prostitutas hoy en día cobran por lo menos cinco yens más –Le picó el ojo. Cosa que a Naruto le dio risa, Hinata podía ser una mujer cargada de humor, solo que algo en ella parecía ensombrecerle en todo momento- Lastima que no salí como las golfas baratas de tus ex.
- Yo no tengo ex... –Naruto negó con la cabeza, al ver la pronunciación ácida en su boca.
- A claro, es que tu todo lo resuelves con una noche –contestó burlona.
- Aunque lo veas como chiste...
- ¡Por dios! ¿No te sientes solo? –ella lo miró. Pero no dijo más por que supo que había dado en el punto exacto de Naruto, si se sentía solo.- ¿Y que hay de Suiki?
- ¿Cómo qué que hay con Suiki? –Naruto la miró contrariado. Tal vez Suiki era una de las tantas... no le extrañaría.
- Si, la chica de ayer –contestó suavemente Hinata-, parecía simpática.
- ¿Y qué quieres que haga con eso?
- Pues, no se. Cuando uno esta en compañía de gente simpática, se siente bien, alegre y lleno.
- Yo no me siento lleno con Suiki, me siento hastiado y con jaqueca.
- ¡Por dios! –Hinata lo miró frunciendo el ceño- ¿Siempre eres así?
- La mayoría del tiempo –arqueó una ceja-, acostúmbrate.
- ¡Pues no! –Hinata puso los ojos en blanco- la chica era tierna contigo, y tu siquiera le das una pizca de gratitud.
- ¿Ah?...
Pero el hilo de pensamiento se extinguió. Cuando se escuchó los gritos hacia la puerta y una persona protestando seguida de el tecleo de las maquinas y el viento entrando por la puerta.
- ¿Pero que te pasa Kiba? –dijo una voz chillona, como la de una niña ya crecidita- ¡Que no! ¡Ostia tío, eres insoportable!
- ¿Y tu? –contestó molesto Kiba- No debes entrar así aquí.
- Yo puedo, por que puedo –le retó. Hinata miró hacia la dirección, en donde encontró a Suiki retando con la mirada a Kiba, y ahora que la veía detalladamente, aunque no había perdido la belleza de ninfa se le encontraba más bajita y cándida. Como una pilluela.
- Eres insoportable ¡Que te domen! –Kiba salió dando un portazo. Parecía no tener mucha paciencia para esa mujercita, algo que le dejo bastante perpleja a Hinata. Kiba era un intimo amigo de ella, y siempre había sido educado, eso sí muy quejón, pero sobre todas las cosas educado.
Suiki se arreglo el lacio cabello anaranjado por detrás del cuello, como si tratase de encontrar la compostura en si misma.
- Es que yo no entiendo –empezó- aquí todo el mundo vive de un amargado, si no es Naruto, es Kiba, si no es Kiba, es Shikamaru, si no es Shikamaru, es Gaara, si no es el pu*** de Gaara, es la obstinada de Matsuri, si no te encuentras con Matsuri, te topas con la golfa de Sakura, y luego como si el imán de todo fuese Naruto, te encierran en su oficina ¡Ya bastante tengo, con verlo todos los días!
- Buenos días, Suiki –contestó Naruto de mala gana.
- Y lo peor, es ver su cara de perro –Suiki sigo refunfuñando hasta darse cuenta de que no estaba sola, el puesto de Shion parecía estar allí por inercia, con las hojas desparramadas y la silla solitaria- ¿Y la estúpida Shion?
- Con el tabique desviado –susurró Naruto anotando algo en el computador. Hinata se sonrojo ante la idea de ver a una Shion con la nariz inflamada por el golpe.
- ¿Qué? Ahora no puede caminar con sus tacones de doce centímetros mientras masca chicle ¡Por dios! La tía es inútil –Suiki se dio cuenta de que no estaba sola con Naruto, y se sonrojo al ver que quien la acompañaba no era nada más ni nada menos, que la muchacha del estacionamiento- ¡Oh por dios que pena! ¿Había interrumpido algo?
- No, tranquila –Hinata fue cortada por Naruto.
- Ella es la nueva secretaria, Shion no servia para nada.
- A buena hora que te das cuenta –Suiki dio dos pasos hacia delante y le sonrió a Hinata- Tu te ves mucho más simpática. La verdad es que cuando estuve en un viaje por China, me enseñaron a leer Auras, y la tuya es tan deliciosa ¡Hablando literalmente! ¿No?
Hinata se sonrojó ante la idea de que su aura era agradable, ella nunca fue una persona agradable.
- Pues, gracias –Hinata extendió su mano- Hyuuga Hinata, como ya sabias. Seguramente es la prometida de Naruto, se siente como su actitud es bastante mandona. Pero después de todo, se ve que es una muchacha simpática Hinata no pudo divisar los celos, pero muy dentro algo le estaba comiendo la bilis.
- Namikaze Suiki –contestó esta sonriéndole- Un placer conocerte. Kiba me ha hablado mil maravillas ¡De la dulce Hinata!
¿Namikaze? ¡Oh dios! Pero... pero ¡ES SU ESPOSA! Por dios, como esa mujer puedes andar libre por allí, pensando que su esposo le pone más cuernos que un bisonte. Pobrecita ¡Pero de que hablo! Ella le acaba de dar la mano a una de las amantes de su esposo. Oh no me siento tan sucia Hinata se quedo un momento en silencio, cosa que llamo la atención tanto de Naruto como de Suiki.
Por una parte Naruto pensó que estaria en uno de esos brakes que ella se daba repentinamente para pensar, pero cuando paso un minuto. Creyó que se había quedado sin aire.
Suiki por su parte, lamento haber dicho su apellido ¡Siempre pasaba lo mismo! La gente se constipaba.
- ¿Hinata? –Suiki le pellizco la mano- ¿Se siente bien?
- O, por supuesto –Hinata carraspeó- Es que estaba pensando en unas copias que tenia que sacar.
Sospechoso, muy sospechoso Naruto arqueó una ceja ante la duda y sus pensamientos. ¿Ella no había proclamado que no iba a trabajar hoy?
- Y bien –Hinata miró alternativamente a Naruto y Suiki- ¿Cuánto tiempo tienen?
- ¿Tiempo? –Suiki le miró extrañada.
- ¿Ah? –Naruto no entendió.
- Si tiempo, ¿Desde cuando están? –volvió a repetir.
- ¿Estar de que? –Murmuró Naruto.
- ¿Eh? –Suiki arqueó una ceja.
- ¡Joder! ¿Desde cuando están casados? ¡Ostia! –gritó Hinata molesta.
- ¿QUÉ? –Suiki palideció y miró a Naruto.
- ¿Cómo dijiste? –Naruto no le afecto tanto.
- Si, Namikases ¿No? –Hinata los miró temerosa.
- Ah ¡Mujer! –Suiki rió divertida- Solo somos hermanos, no estamos casados ¡Es ilegal!
Hinata enrojeció ante la equivocación ¡Hermanos! Hubiese sido tan simple. Sus apellidos, sus apariciencias, ¡Eran muy parecidos! ¡Que pena, Hinata, que pena! Pero sobre todas las cosas, esa forma mandona de ser. Eran hechos de la misma mano.
- Oh eso explica mucho –Hinata sonrió apenada- Como su parecido.
Suiki se sentó al lado de Hinata.
- Yo nunca me casaría con Naruto, ni aunque fuese el último hombre del mundo, ni aunque no fuésemos hermanos –negó mientras lo miraba- No me gusta andar por allí saltando con cuernos de reno.
- Tranquila, eres tan desesperante. Que compadezco a tu prometido –Naruto siguió mirando los papeles.
¡Prometido! Allí es donde yo la conozco ¡Claro! Namikase Suiki se ha comprometido con Uchiha Sasuke, la boda de celebrara... pudo leer el articulo como si lo tuviese en manos. ¡Por dios! Esa niña tan encantadora, se casaría con el ser de Sasuke ¡Oh no! Pero si parecía tan alegre.
- ¿Prometido? –Hinata se hizo la que no sabia- ¿Te vas a casar?
- ¡Aja! –la chica dejo escapar una risueña sonrisa- Voy a tener el vestido más hermoso y original que nadie antes haya visto. Lo quiero con pedrerías, y que sea blanco puro, una gran melena con laca y muy bien maquillada ¡Será genial! –Suiki le sonrió- Sabes quisiera un día de estos ir de compras –miró a Naruto- ¿Me acompañas?
Naruto parpadeó ante la exasperante voz de su hermana. No es que el odiase a Suiki, pero ella aun se comportaba como una niña, bueno a fin de cuentas aun solo tenia diecisiete, no era mucho, pero si bastante para que se comportase como una joven entrada en cerebro. Pronto sería mayor de edad y haría lo que se le viniese en gana, como quedarse en bancarrota. La verdad es que veía a su hermana no muy cerca del éxito, ella no pensaba las cosas, se dejaba llevar por los impulsos, No es que el no fuese así, pero por lo menos... se salvaba de algunos pecados.
Y sin duda, no iría a ninguna parte con Suiki. Era pasar la pena más grande del mundo, como si una mujer corriese por todos lados gritando de alegría por todo. ¡No, no y no! Absolutamente no.
- Hinata, nos puede acompañar –concurrió ella con una sonrisa que Hinata, no podía decir que no.
¡Si, si si! Por supuesto que las iba a acompañar. Así tenia más tiempo para poder "estar" con Hinata. Oh si, esa idea si era tentadora.
Hinata afirmo en un leve movimiento de cabeza. Suiki después de todo, se parecía a Ino. Esas personas que te inspiran amistad con tan solo dos minutos de conocerla. Sin duda, sería una gran amiga de la hermana de Naruto.
Y lo más reconfortante de todo era, ¡Que no tenia nada más que ver, que su hermana! O
sea, ¡Absolutamente nada de atracción sexual! A menos que, no... Naruto no llegaba a esos bordes. Lo conocía internamente, y no era un troglodita con hambre de sexo. Solo un joven que se divertida mucho, oh si por que Naruto se divertía de lo grande.
Sonó nuevamente la puerta moverse y una vez más los quejidos de Kiba, que no parecía estar de mejor humor. Y es que la voz que le vino seguida, esa llena de grito demandas y sensualidad barata.
- No me vengas tu Kiba a decime que hacer ¡Aquí yo soy una Haruno! Y yo entro cuando me de la perra gana –gritó la mujer descolocada.
- ¡Naruto esta ocupado! Señorita Sakura –concurrió Kiba apenado.
- ¿Qué? ¡Con otra de sus putas! Pues me sabe –chillo de nuevo.
- Señora esta con su hermana ¡No puede interrumpir de esta manera! Es ilegal –Kiba sonaba hastiado.
- ¿Ilegal! ¡Ja! Cuando yo entre en ese lugar, Suiki saldrá y yo lo complaceré ¡Como siempre! Así que hasta a un lado idiota –y tal cual como lo grito, lo hizo entender. Pronto Sakura, cubierta de pieles, con sus lentes de Praga, y su cabello rosado –obviamente tintado, nunca había visto ese color al natural- y su post de princesa. Por que ni reina tenia.
- Maldición, llego la bicha –Suiki miró a Hinata con desagrado. Mientras la segunda casi se reía, notaba que la hermana de Naruto, no soportaba a ninguna de las golfas que el utilizaba por noche ¡Oh dios! Y si ella se enteraba de que se había acostado con su hermano, por que la atracción física que había entre los dos se tocaba con los dedos de la mano. Pero Suiki no parecía desagradarle, ella tenia una confianza absoluta en Kiba, y si el decía que Hinata era una mujer estupenda, amigable e inteligente ¡Que mejor mujer para su hermano! ¡Estaba más que encantada!
- Naruto, te estaba llamando. Pero como es costumbre de tu parte nunca atender mis llamadas, decidí venir a visitarte –miró a su alrededor, como si el aire afectase su visión hasta que se encontró con la figura pequeña de Suiki y una más voluminosa ¡Hinata! Oh dios pero esa mujer si que no se sabia vestir, podría ser ese el primer pensamiento de Sakura, o ¡Que mal corte! Pero nunca se hubiese imaginado, que menuda mujer, era ¡Hinata! Aquel nombre que se había cruzado en los labios de Naruto ayer, en medio de su filiación, oh dios Sakura si odiaba a esa mujer ¡Pero cuanto la odiaba! A ella nunca la habían confundido por otra y Naruto, gimió para otra mujer que no fue ella. ¡No fue ella!
Hubo un gran silencio, Hinata observó a la mujer que tenia a su frente, y tan solo frunció el seño. Sakura era el tipo de personas creídas que hacían sentir mal a los demás, sin duda, una piedra en el zapato.
Naruto miró con sarna a la pelirrosa, se tenía que aparecer exactamente en ese instante.
- ¿Qué quieres Sakura? –preguntó sin mucha emoción.
- ¿Qué quiero? –Sakura se sentó en el asiento más cercano a Naruto- Pues, he estado con unas amigas investigando sobre la tal Hinata, que raro... no parece existir en Tokio, ¿Es acaso de otro país, o región?
Hinata palideció, ¿Por qué esa mujer quería saber de ella? ¿Cómo sabía su nombre? ¿Y por que lo hablaba con tanto desdén? Naruto levantó las cejas, y creyó que carcajearía, pero aguantó la gracia del asunto y colocó la más seria cara que consiguió.
- No entiendo tu ufanado interés con la pobre muchacha, Sakura –concordó tranquilo- Después de todo no me tienes que venir a preguntar a mi, estoy en trabajo. Ocupado.
- Pues no se, tengo curiosidad de conocer a la perra... –su voz se corto al escuchar los pasos de Suiki.
- ¿Una perra llamando perra... a una joven? –Suiki negó- No tiene sentido.
- Suiki, estoy hablando con tu hermano –le dijo con cara de asco- Conversación de adultos.
- Yo no lo creo –Suiki miro sus uñas despreocupadamente- Una mujer que le viene a lamer los zapatos a su ex, para que regrese, sin duda, no es muy madura.
Sakura enrojeció, tanto que Hinata pensó que explotaría.
- Te crees muy inteligente ¿No, Suiki? –Sakura se levantó molesta- Esto no quedara así.
- Por su puesto que no, vendrás de nuevo con tu cara de perrita dolida al despacho de mi hermano ¿No? –Suiki le sonrió- Mejor ve a la parada y entretente con otro, pronto mi hermano ni te querrá ver en pintura. Tal vez, la tal Hinata te remplace el puesto –se rió con gracia- Yo daría gracias al cielo, me cae muchísimo mejor ella, que tu golfa.
- ¿La conoces? –hizo un gesto de desprecio.
- Somos unidísimas –le hizo señas con los dedos- Uña y mugre, así que –se despidió- que tengas buen día, Sakura.
Sakura rodó los ojos molesta, y dispuesta a salir taconeo hasta la puerta, pero cuando iba a gritarle a la secretaria de pacotilla de Naruto se encontró con la placa de la mujer, aquella en donde decía grabado perfectamente el nombre de ella, "Hyuuga Hinata"
Abrió la boca sorprendida, y miró a la mujer. ¿Ella? ¿Esa era la mujer? ¡Pero si no era nada! Ni siquiera era tan bonita, no tanto como ella. Bueno tenia una buena delantera, lo admitía. Pero ella era muchísimo más bonita, que esa secretaria.
- ¿Con que Hinata Hyuuga? –dijo acercándose a su puesto.
Suiki se tensó, el punto de sus insultos es que se fuese rápido y no reconociera a Hinata, ahora la pobre chica tendría que esperar todos los insultos de Sakura, y esa bicha si que tenia una lengua larga. Naruto también se alarmó, el conocía muy bien a Sakura era bastante agresiva, y Hinata tenía un carácter bastante fuerte. Eso iba a ser para largo.
- ¿Necesita algo señorita? –preguntó Hinata escribiendo en la computadora. Como si nada...
- Tu eres la putita que se anda revolcando con Naruto ¿No? –le miró con desdén y luego bufó- Yo soy mucho mejor que tu ¿Sabes?
- ¿Eso es lo que quería, señorita? –dijo algo harta- Hay personas que de verdad tenemos trabajo que hacer ¿Sabe?
Sakura s quedo cortada por el comentario, ¿Le estaba diciendo inútil?
- Usted es una maleducada –gritó molesta.
- ¿Bien? ¿Tienes algo más que decir? –Hinata arqueó una ceja- Si es así, por favor ahórrese el tiempo y váyase a hacer la operación de nariz, seguramente esta retrazada.
Otro punto débil de Sakura, su nariz. Se enrojeció hasta la raíz, y poso su mano violentamente en su nariz.
- Es natural ¡Tonta! –y hasta que chilló salió gritando por el pasillo, Hinata vio como su sombra se alejaba, y se sintió relajada. Lo único que escuchó fue la risas de Suiki que no podía creer cuan humillada quedo Sakura.
La noche cayo rápidamente en Tokio, y una Suiki, que Hinata nunca pensó, casi se quedo dormida en medio de la oficina, era más niña de lo que su cuerpo hablaba, la hermana de Naruto sin duda era de esas jóvenes que aparentaba unos cinco años más de los que tenía, a sus dieciséis años parecía de unos veinte. Era algo alocada, y un poco atontada. Pero en fin, lo que contaba era el enorme corazón que tenia...
Hinata despaviló sus pensamientos cuando Suiki la abrazo fuertemente en el estacionamiento.
- Sin duda hoy ha sido un dia, muy pero muy, divertido. Hina-chan, espero verla mañana –sonrió alegremente- O tal vez un día de estos me acompañes a ver el vestido de novia que me comprare, sería genial –rió divertida- Seguramente seremos muy amigas.
- Pues gracias, Suiki-san –Hinata se sonrojó ante los cumplidos de Suiki- pero... no creo...
- ¡No! Nunca digas nunca –le tomo la mano y se la apretó fuertemente, casi Hinata frunció el ceño- Se que seremos muy amigas, eres cálida Hina-chan, no soy de esas personas que tienen muchos amigos. Tenes una amiga como tu, me haría bien. ¿No, Naruto-kun?
- ¡Oh vamos Suiki! Asustas a la señorita Hyuuga, venga ya es tarde –le indicó la puerta abierta de su flamante BMW.
- Bien –Suiki sonrió nuevamente- Nos vemos, Hina-chan.
- Hasta pronto, Suiki-san.
Hubo un momento de silencio, y solo quedaron en el aire las miradas entrelazadas de Naruto y Hinata, finalmente una sonrisa jovial, casi simpática atravesó el rostro hermoso de Naruto, haciendo que Hinata se chocase con tanta belleza.
- Que tenga un buen día, Hinata.
Silencio abordó la conversación, los pasos directos de él llenaron el paisaje. ¿Hinata? ¿Desde cuando el me llama Hinata? ¡Creo que estamos dando un gran paso! Y sonriente por su descubrimiento, alzo su voz dos decimas de lo acostumbrado.
- Hasta luego, Naruto-kun –y con una bella sonrisa, se dio media vuelta y se perdió en la monótona ciudad lleno de luces, ante los ojos sorprendidos de Naruto.
Aquí traigo un nuevo capitulo por peticiones de de FabianMTJ, gracias a él me pude dar cuenta de la cantidad de capitulos que aún faltan... Son demasiados! Espero poder publicarlos todos este mes o al menos el proximo; también quisiera que me dejaran muchas rewiens ): pero; debo cumplir con mi papel como escritora y seguir publicando porque esto ya estaba publicado (?).
Espero muchos comentarios, no sean tacaños. Al menos para hacerme correcciones, críticas destructivas o constructivas, unos besitos, apapachos o tomates... Lo que sea! Pero un comentario, miren que los publique dos capitulos seguidos...
Y comenten en Yo no soy tu fan y en Infiel, no sean pichirres vale; nada les cuesta...
Sin más que agregar, muchisimas gracias a: Shamadi1996, Stella T. Whiteney, Nuharoo y FabianMTJ. Siento no poder dejarles comentarios a sus rewiens pero tengo examen y queria montar el capitulo a rayo veloz, les prometo que para el próximo les dejo un largo comentario a cada uno. Besotes y abrazotes, cuidesen mis bebes (?).
- se va corriendo-
