Tentación
Algunas veces, las cosas son demasiado deliciosas para dejarlas ir, entonces nos amarramos a ellas sin darnos cuenta
Su lengua se paseaba rigurosamente por su pecho, bajaba con vivacidad y luego subía con su mirada picara cubriéndole las facciones, y así proseguía el martirio.
Naruto, podía permanecer así, todo el día, toda la eternidad; con la humedad de su lengua bailando por su cuerpo y esa posición exquisita que le daba una perfecta mirada a su trasero, la más alta cúspide de su piel blancuzca.
Sin duda, Hinata era hermosa, tanto que le dolía, lo consumía poco a poco, como si, por primera vez el amor tocase a su puerta. O por lo menos algo parecido ¿Adoración? ¿Cariño? ¿Querer? Pero, nunca amar.
Aunque el deseo le tocaba la entrepierna de una manera exasperarte y los labios de ella corrían por su ingle, mientras la punta de la lengua recorría con gracia su muslo, aun así, con esa sonrisa cálida y sus palabras joviales. Aun así, no podía quererla.
Querer, era hacerlo débil. Nunca le habían enseñado a amar a alguien, y como decía. A perro viejo, no se le ensañan nuevos trucos.
Gimió al sentir de nuevo su lengua subir por su pecho hasta su cuello y suspiró. El aroma de ella, a flores, inundaba su ser como si bailase en el ambiente, y allí su respiración entrecortada, rellenada por la sensación de sus pezones acariciar suavemente su pecho.
- Naruto –susurró con su voz trémula- Naruto, Naruto –repetía allí en la suavidad de su oreja- Naruto ¿Estás bien?
Cuando sintió un codazo amistoso en su costilla, fue que despertó de su letargo. Hinata lo miraba interesada, mientras le daba otro jugoso lametazo al helado. ¡Oh, dios! Como quisiera que esa lengua estuviese en otra parte...-desechó el pensamiento- No podía creer cuan bajo caía, fantaseando solo por ver a una mujer comer un helado.
Se reclinó suavemente en el muro de la tienda y se dedicó a mirar la calle que se extendía lejana hasta el rascacielos de Ondai, no quería cruzar vista con Hinata, no por hoy, tenia una semana sin estar con ninguna mujer y tener la presencia de Hinata amotinándole hasta el fin de semana, le hacía doler todo el cuerpo.
- ¿Estás bien? –volvió a preguntar postrándose a su frente.
- ¿Me vez algo extraño? –preguntó con molestia.
Hinata alzó una ceja, Naruto últimamente había sido muy amable con ella, tanto que hasta creía reconciliada su relación de jefe a empleada, comían en restaurantes, reían de sucesos, criticaban la ineficiencia de Shikamaru, molestaban a Kiba y hasta Hinata acompañaba a Suiki al colegio. Se había compenetrado con la familia Namikase de una manera impresionante, solo le faltaba ser amiga de sus padres y se sentiría como una de ellos, disipó sus palabras. Eso nunca pasaría.
- No, solo algo pensativo–concordó esta dando una mordida a la croqueta del helado- Sabes, creo que finalmente muestras tu lado de hermandad...
- ¿A que te refieres? –preguntó Naruto, cortando la idea de ella.
- No lo se, pienso que estas algo celoso por que tu hermana se casara. Además, no es que me incumba, ni nada por el estilo, Suiki es una grandiosa muchacha, con muchas ideas, una artista nata, he visto sus obras, su alfarería es impresionante, perfecta en todo sentido –Hinata miró a su helado derritiéndose- tiene toda una vida por delante ¿De verdad quiere casarse con Sasuke Uchiha, o solo es una felicidad efímera por ser la primera en su salón en casarse?
- La felicidad de mi hermana esta en manos de mis padre, no es la mías, Hinata –Naruto miró la tienda aledaña de bisutería- No me interesa si Suiki este o no enamorada del Uchiha, lo que importa es que no se embarcara en ideas extrañas, seguirá la tradición de la familia.
- ¿Eso? ¿Solo eso? ¡No te interesa el bienestar de tu hermana! ¡Suiki es una niña, por dios Naruto! –Hinata alzó encolerizada- El arte es su vida, si se lo quitan no será la misma, nunca más, ella no pertenece a una oficina. Ella es un ave, libre y volante, de ideas cambiantes, debe ser libre, siempre. No ayudes a tus padres a que le rompan el alma, no la dejes a que hagan con ella, lo que te hicieron a ti.
Hubo un silencio perfecto. Naruto miró sorprendido y molesto a Hinata. Y esta valiente, le sostuvo la mirada, sin jactarse en haberle herido los sentimientos, había un denso rubor en sus mejillas pero más nada.
- Tu no sabes si yo quiero de verdad ser el heredero de esta empresa, no sabes, Hinata –le dijo el siseante, con un agrió tono.
- Te vi, el día en que fuimos a visitar a mamá, tu sonrisa, la dicha en tus ojos. Eres un medico nato, pero tu apellido te lo arrebato y por eso hablas con desdén sobre tu familia, te haces el tonto ante tu hermana, por que te duele ver como le dañan la vida, te duele Naruto. Eres una persona con sentimientos, todos lo tenemos. Eso no te hace ni menos, ni más humano que cualquiera. Te sientes frustrado, solo, dañado y ultrajado. No dejas que nadie se te acerque por eso, pero no estas solo. Suiki te quiere, Shikamaru te aprecia, tus padres también lo hacen, aunque no lo creas, tu tío... o así ha de decir Kiba, yo también...
- Tu no me conoces, Hyuuga –le miró con desdén.
- ¿Hyuuga? ¿Hyuuga? ¡Eso es lo único que haces para escudarte! Decir mi apellido, cortar lazos. ¡Te conozco Naruto, más de lo que piensas! Estos meses me han servido a sabiendas de quien eres, al principio te odiaba, pero ahora no puedo, eres una persona que ha sufrido tanto como yo, pero no lo has superado, no tienes por qué superarlo, no tienes a quien. Yo lo supere por Hanabi, quise de nuevo por mi hermana y mi hermano, pero cuando Kuno murió y Hanabi se convirtió en la mujer de todos, jure que no saldría de esto. Ahora lo hago por mamá, por Ino... por Suiki, y por ti... por que necesitas mi ayuda.
- ¿Desde cuando la conversación se centro en mi? –escapó de su mirada. El lo sabia, necesitaba a Hinata, era la única persona, además de su hermana, que lo hacia sentir querido, acompañado. El estaba agradecido con Hinata, pero no dejaba mostrar indicios, no daría torcer su brazo, su orgullo se lo impedía.
- No escapes, no te llevara a nada –Hinata pasó su mano por su cabello- Suiki me contó de Hinamori.
Naruto se palideció, tanto tiempo sin saber de Hinamori. No es que se sintiese todavía perdido con ella, pero aun le encontraba cierto cariño que no podía disipar, un agradecimiento, por ser su compañera de juegos.
- ¿Hinamori? ¿La eterna amiga de mi hermana? –Naruto bufó- ¿Qué hay con ella?
- Le tienes miedo a amar y por eso la perdiste.
- ¿Amar? –miró a Hinata- ¿Tu sabes que es amar, Hinata?
- Yo por lo menos se amar, se que nadie me ha amado... pero yo si he sentido eso –Hinata negó- se que no soy la mejor para juzgarte, pero si he amado, he cometido errores al amar, pero... lo he sentido.
- ¿Y bien? –Naruto se encogió de hombros- ¿De que vale amar? Yo no te veo con esa persona hoy, no te veo casada con él. ¿Qué paso, Hinata, fue una perdida de tiempo? –su voz ronca, fuera de sentimientos, la helo. Era tan cruel que una lagrima se le escapó.
- Por lo menos yo si fui fiel, no bastan dos para amar. Con uno solo sirve –respondió aguadamente.
- ¿Un amor platónico? –frunció el ceño- ¿Qué es eso? ¿De que sirve? Estar como una idiota alabándolo mientras el te monta los cuernos, ¿Fue gracioso, nena?
- ¡Cállate! –gritó Hinata descolocada- Tu no sabes nada, tu te hechas el mundo a tus espaldas, ¡El amor lo es todo Cuantas no te han amado Naruto, cuantas no se han tirado a ti a quererte y las rechazas. ¡Eres igual a el! ¡IDÉNTICO! Las embarazas y luego te larga ¡DE ESO SIRVE EL AMOR PLATÓNICO! –un llanto irreconciliable abandono su pecho- ¡De eso! ¡ME EMBARAZO Y SE FUE! Se fue y no volvió, y luego me obligó a abortarlo, para que siguiésemos juntos ¡DE ESO SIRVE EL AMOR! Para comerte errores, para ¡MATAR A GENTE INOCENTE! Hao no tenia nada que ver, no el no tenia nada que ver, iba a nacer en Mayo, el 23 de mayo... –Hinata se tiró al suelo casi desmayada de los gritos, y Naruto que se había quedado pasmado por la molestia de ella, se lanzo a ayudarla, pero ella lo rechazo a golpes y cachetadas- ¡De eso sirve, el amor! Para abortar creyendo que te amaran, y luego te dejan ¡Te lanzan como una carne usada! Ya no le servia, iba a ser un escándalo para él, ¡Un bebe! –Finalmente Naruto pudo levantarla del suelo y ponerla en un asiento, mientras ella murmullaba cosas- Mamá se emociono tanto cuando supo que tendría un nieto antes de los cincuenta, papa le compró un coche de sus ahorros, y Hanabi había cosido ropa para recogerlo del medico, se iba a llamar Hao Kuno Hyuuga, por que mi hermano ya había muerto, y quería recordarlo ¡Pero no! ¡LO MATE! –y el llanto retomo su curso- y todo para que alguien me amase, no puedo. No puedo seguir siendo tu empleada, por que será lo mismo, me consumiré sabiendo que no puedes amar.
Naruto tomó suavemente las mejillas de ella, era el gesto más tierno que había hecho en toda su vida, y respiró profundo para que cosas horrendas no saliesen de su boca. Siempre lo arruinaba todo, y ahora ella, ni quería ser su empleada.
- No tiene nada que ver, Hinata –le susurró tranquilamente.- Tampoco te eches el mundo a tus espaldas, déjamelo a mi –y le sonrió.
Para Hinata que estaba llena de lagrimas las manos entrelazadas a la chaqueta de él, le pareció la más bella sonrisa que nunca antes había visto.
- No lo entiendes, peque... –murmuró.
- Todos cometemos errores, eso no te hace ni más, ni menos humana –apartó el cabello que estorbaba en su rostro bello y acarició sus mejillas secando las lagrimas- No quise ser cruel, se me paso la mano. Lo siento.
¿Naruto le pedía perdón? ¿Lo siento? Pero si era el Namikase, Naruto Namikase el hijo Minato y Kushina, hermano de Suiki, una familia de orgullosos sin brazos a torcer.
- Lo siento, no debí meterme en tu vida –Hinata se secó las lagrimas rápidamente- Creo que es mejor que me vaya.
- Suiki se molestara realmente si no te ve –le paro él.
- Pues dígale que lo siento, no estoy bien hoy.
- Se que es por mi culpa, déjeme recompensarle –aunó Naruto.
- No lo creo, es algo que... ya se hizo. Hablo de, el aborto. No puede hacer más –y cuando iba a dar la vuelta se encontró con el rostro iluminado de Suiki.
- No me lo vas a creer Hinata, encontré un vestido súper genial –empezó a parlotear la pequeña, Hinata quiso hablar pero al verla tan feliz decidió guardar su tristeza para Ino, no podía creer lo que había gritado. Ella ya lo había superado ¿Por qué se había comportado tan infantilmente? Naruto no era nadie para escuchar sus lamentos, y tampoco debía recibir sus insultos y consejos, por que no era más que... su jefe. ¿Qué le pasaba? ¡Ella no se podía enamorar! ¡Estaba segura de que no estaba enamorada de él! ¿Pero sentía algo como gustar o querer? ¿Lo quería? No podía, no debía. El, era igual que Sasuke, un hombre sin sentimientos. Y ya estaba harta de tratar con esos prospectos, aunque Naruto le acelerase el corazón y la hiciese moverse a su alrededor como un pajarito, no podía ser más que su empleada, por que seguiría la misma historia. Un trapo sucio bastante usado- Es corto como a la media pierna, y tienes muchas lentejuelas. Debes verlo, seguramente cuando Kiba me vea en el vestido se caerá para atrás, por que hicimos una apuesta, en que al final me iban a vestir como una señorita, pero yo le dije que no...
- ¿Estas enamorada de Kiba? –finalizó Hinata tranquilamente.
- ¡Ah! –Suiki se sonrojo a más no poder- Hina-chan, como has de decir eso, si yo me casare con Uchiha-sama.
- ¿Sama? –Hinata arqueó una ceja- Una relación con tanto respeto, no es relación.
- Vamos, Hina –Suiki hizo un puchero- ¿Cómo crees que estaría enamorada de Kiba? ¡De esa cosa!
- Por dios, es más que obvio...-concurrió esta- Se pelean como enamorados, pero aun así se tienes un cariño más fuerte que el de hermanos ¡Esta golpeándote Suiki, y ni te das cuenta!
- No digas eso, Hina-chan –la miró seriamente- Entre Kiba y yo, no puede haber absolutamente nada.
- Pero si hubiese una pequeña posibilidad –Hinata le sonrió- Si te gustaría.
- No lo se, Kiba es guapo –hubo un momento de silencio- ¿Y si mi hermano no fuese tu jefe... a ti te gustaría?
A Hinata le tomó eso como un tobo de agua fría a la cara, ¿Qué si le gustaría? ¡Oh por dios, si tan solo era su jefe y le encantaba! Estaría segura, de que si Naruto supiese amar, ella estaria prendadísima de él. Eso no lo daba por sentado.
- No lo se –ella se quedo pensativa- la verdad es que cuando uno es mayor, piensa en varias cosas para amar a alguien, la fidelidad es una –le dijo picándole el ojo. Suiki carcajeó.
- Creo que esta descalificado –concluyó con una sonrisa fresca- Pero, yo creo que entre tu y Naruto hay algo fuerte, no se que es. Pero no es más que confianza, es un respeto que no se demuestra, es un cariño que se mantiene sin ser nombrado. No lo se, es extraño. Es como si los dos estuviese enamorados, pero repelen el sentimiento.
De nuevo Hinata se quedo en piedra. ¡Ella enamora de nuevo! ¡De un patán! Por lo menos debía ser sincera, Naruto había hecho más por ella que nadie en su vida, se interesaba a veces como se sentía, se preocupaba por el estado de su madre, y la comida de sus sobrinos. Era un encanto cuando quería serlo, pero... no la amaba.
- ¿Tu crees? –fue lo único que pudo decir, en murmullo suave.
- Si, ni entre Hinamori y él había sentido una conexión tan profunda. Es como si tu lo entendieras, y él a ti. Como si lo que pensases, el también lo pensara. Una preocupación, es la del otro. Un suspiró es también el del otro. –negó- Lamentablemente, los dos están muy heridos. Tal vez Hinata tu tengas el valor, pero Naruto olvido lo que es amar, lamento mucho eso, es mi hermano y lo amo con todo mi corazón, me da lastima el pensar que nunca encontrara a alguien, por que esta ciego.
- Pero... ¿Por qué es así? –Hinata miró al Naruto que caminaba a dos metros de ellas, mirando las tiendas con profundo desinterés, algo en su rostro parecía culpable, pero la inexpresividad de sus facciones lo hacían tan inquebrantable, que para Hinata solo era una ilusión el pensar que se lamentaba por lo dicho.
- Naruto ha sufrido mucho, Hinata –miró a su hermano- Mis padres no han sido muy amorosos con él, siempre viajaban, siempre ocupados, solo creció por las manos de los empleados, que aunque le tenían cariño no podían enseñar más que gratitud, el creció únicamente con ese sentimiento –sonrió melancólicamente- Cuando ellos se dieron cuenta de que su hijo no amaba, se alarmaron, pero no había nada que hacer, a perro viejo no se le enseñan nuevos trucos –se encogió de hombros- Creo que Naruto solo ha enseñado algo de afecto por su tío, y a veces por mi, pero es raro. Muy raro.
- Tu hermano te quiere –respondió automáticamente- Solo que le cuesta asimilar el querer a alguien, por eso es así de seco.
- Lo se –sonrió y luego miró a Naruto- ¡Ven hermanito! A fin de cuentas tu eres el que pagas.
Hinata sonrió, tal vez con un poco de ayuda podría hacer que Naruto quisiera, aprender es algo que nunca se pierde, toda persona, tan viejo o tan joven puede hacerlo. Y Naruto estaba en la etapa de la vida en donde, uno más aprende. No seria tan difícil, y si aprendía a querer. ¿Tal vez la podría amar algún día?
Miró el suelo, se estaba ilusionando con estupideces. Naruto tenia razón, ¿De que servia el amor platónico?
Hinata esperó a Suiki al lado de su hermano, mientras los vestidos volaban por los aires impulsados por los pequeños brazos de la jovencita. Y ya cinco vestidos de perfecta costura y elegancia indefinida habían salido volando desde el vestuario, ¿Qué pretendía Suiki? Vestirse como una...
Hinata abrió la boca al ver a Suiki salir del vestidor.
Naruto abrió los ojos de par en par mientras enarcaba una ceja.
- ¿Cómo me veo? –preguntó la jovencita que usaba un mini vestido que le llegaba un poco más debajo de los muslos, con grandes picos y retazos de tela por todas partes, una flor que parecía muerta en el hombro derecho, y el horrendo velo de color perla, que parecía más bien una telaraña.
La risa de Naruto lleno el ambiente, Hinata voltio a verlo y se sorprendió al encontrar que el rostro de Naruto riendo era mucho más hermoso de lo que hubiese imaginado. Sus labios formaban una perfecta sonrisa que se congeniaba encantadoramente con sus facciones, mostrando los dientes más perfectos que ella había visto. Sin duda, Naruto había sido hecho para reír, con esa sonrisa y las carcajadas contagiosas solo pudo sonreír algo sonrojada por sus pensamientos. Pero era cierto, el todo él, era precioso.
- ¿De que te ríes? –Suiki fruncía el ceño.
- De verdad, No juegues Suiki –aunó él pasmado aun por las carcajadas- Es una boda, no una fiesta de Halloween.
- ¡Pero que! –Suiki miró sus zapatos- Hasta los zapatitos combinan con mi ropa –todos bajaron la mirada, hasta la chica encargada de los vestidos. Y tuvieron que reprimir una risa colectiva, ya que las flores, que parecían muertas, que adornaban los zapatos color satén, eran de un tamaño astronómico. El único que no pudo dejar de reírse fue Naruto.
- Yo creo que vestida de esa manera, nunca te olvidaran –aunó con una sonrisa- y mamá te quitara la cabeza por hacer el ridículo.
- No haré el ridículo, reconocerán que mi boda fue original –hizo un puchero.
- ¿Por qué no hacen una boda tradicional? –concordó Hinata suavemente.
- ¡Te has vuelto loca! –chilló Suiki- Hina-chan, los kimonos me dan comezón. Son feos y no tienen estilo.
- Pues, yo creo... –Hinata se encogió de hombros- que te verías tierna.
- Si, bueno si –sonrió- ¡Pero no!
- Y bien, no te comprare ese vestido. –murmuró Naruto-Ve y busca otro.
- Pero... –Suiki se molesto- ¡Yo quiero este! No otro.
- Vamos Suiki, no te pongas berrinchuda –le reprochó.
- Pero... –miró a Hinata- ¿Me ayudas? –parecía desanimada.
- No te aflijas –Hinata se levantó y empezó a ver los vestidos que se mostraban ponderosos en el corredor- Podemos encontrar un vestido que parezca de boda, pero discreto. ¿Bien?
- Me parece una buena idea –susurró con una pequeña sonrisa.
Estuvieron varias horas en la tarea, tanto que Naruto se quedo dormido en asiento apoyado del monto de vestidos que habia desordenado Suiki, hasta que finalmente Hinata se topo con algo que la emociono.
- ¡Oh dios es hermoso! –concurrió, el largo vestido de cola de seda, de verdad que era hermoso, con una discreta pedrería en el corte imperio que hacía realzar la elegancia, y el escote sin tiras lo hacia aun más elegante- Es perfecto.
- No me convence –lo miró- Muy elegante –miró el precio- Muy barato.
Hinata ojeó la etiqueta. Christian Lacroix, en letras cursivas. Y el precio en rojo borgoña y negrilla. 8.000 Yens.
- ¡Ah! –Hinata se le fue el aire Esto es más de lo que he ganado en toda mi vida- Es carísimo.
- Por dios Hinata, no es tan caro. He visto vestidos más feos que ese con el mismo precio –rodeó los ojos y encontró un discreto vestido de tela satén de corte Imperio y pliegues de seda- ¡Así! Este es perfecto sin duda –reviso la etiqueta- Tenia que ser de Sottero, y un precio que vale la pena decir.
Hinata arqueó una ceja, ni quería saber cuanto costaba. Sentirla nauseas, miró el vestido y se despidió de él con la mirada.
- Sin duda, cuando me case quisiera tener un vestido como ese –susurró siguiendo a Suiki.
- Tal vez mi hermano algún día pueda comprártelo –concurrió socarrona- Verdad ¡Naruto!
Naruto se despabiló tan rápido que casi estampa la cara en el piso.
- Si, si claro. –abrió los ojos y frunció el seño- ¿Ya estas lista?
- Por supuesto –le dio el vestido a la jovencita de la tienda- Quisiera también apartar el vestido de Lacroix, uno nunca sabe cuando celebren la boda de alguien cercano. Tal vez mi hermano tenga la dicha de casarse pronto –carcajeó mientras la chica sonreía- Bueno Hinata, es una lastima. Un vestido tan hermoso como ese, espero que pronto tengas motivo para comprarlo ¿Eh?
Hinata rodeó los ojos ante la insistencia de la pequeña.
- Tranquilícese Suiki-chan, no pienso casarme ni hoy, ni mañana, ni por un buen rato –suspiró y se guió a la salida.
- No hace mal aparatarlo en tu closet –le dijo a su hermano sonriendo. Suiki estaba más que convencida en sus pronósticos.
- ¿De que hablas? –Naruto no entendía para nada de lo que decían, el no era un hombre de esos que ayudan mucho en las compras.
- Nada, pensamientos míos –se voltio a la chica de la caja- Kiba, sabes el joven que vino la otra vez a recoger el vestido de Kushina-san, vendrá por los dos vestido ¿Si? –la jovencita asintió- Bueno, vamos Naruto aun tengo que escoger el ramillete.
La noche calló rápidamente en Tokio. Suiki se había empeñado en mostrarles sus ideas a Hinata, que accidentalmente se había quedado en apartamento de Naruto. A Hinata se le hizo bastante extraño ese comportamiento apresurado y nervioso de esta, pero Naruto agradecía al cielo que Suiki tuviese esa preferencia por su secretaria, sin duda le hacia el trabajo menos tedioso.
Hinata se quedo pasmada ante el apartamento de Naruto, el lobby tenia unas grandes ventanas que recorrían desde la sala hasta el comedor y abrasaban todo el lobby, desde el piso hasta el techo, con sus vidrios claros que le daban una perfecta mirada al estanque de Okina, en donde algunos patos se bañaban tranquilamente, y los árboles de cerezo dejaban flotar las flores libremente. Principalmente había una alfombra aterciopelada, una silla reclinable de cuero absoluto, una mesas de diseñador y varias esculturas renombradas, cuadros que hacían que Hinata sacase la cuenta de cuanto dinero poseía la familia Namikase, hasta podía ver algunos Boteros y Modiglianis desfilando ante las paredes blancas, y el muro de concreto que hacia una disonancia perfecta con el comedor de vidrio solitario.
Se sentó en el sofá con Suiki que parecía bastante emocionada con la boda, mientras Naruto se servía algo de Sake en la cocina. La verdad es que Hinata no le hizo mucho caso a los disparates de Suiki, ya que ver como Naruto se quitaba la chaqueta y se aflojaba el nudo de la corbata, le daban unas ganas terribles de desnudarlo. ¡Pero que pensaba! Ahora era ella la estúpida pervertida.
- ¿Me entiendes? –parloteaba Suiki- será al aire libre, con algunas velas aromáticas, y mesas redondas, serán unos 600 invitados, quiero que sean los amigos más cercanos ¿Me entiendes?
- Por supuesto –Hinata sonrió algo apenada. ¿600 amigos cercanos? ¿No es que no tenía muchos amigos?
- Y debes ir, tanto a la fiesta de presentación como a la boda –la indicó con un dedo como recordándole- No me puedes fallar, ¿Eh, Hina-chan?
- Tranquila, me veras allá. ¿Cuándo será? –Miró de nuevo a Naruto que parecía interesado en el libro que estaba leyendo acompañado de un buen vino. ¡Oh dios! Era igual que un dios, recostado en el diván, con sus piernas largas apoyadas en un cojín, y su rostro hermoso relajado. Podía vivir con esa imagen, por siempre.
- La fiesta será en unos meses, sabes para que la prensa este parloteando sobre el acontecimiento, y yo conozca a la joyita de Sasuke –rodeó los ojos- y luego unas semanas después la boda será celebrada, y cada quien puede ir por donde le viniese en gana.
- ¿Ese es el trato? –Hinata la miró sorprendida- Pero que matrimonio más extraño.
- Mejor para mi, mientras más pronto mejor. Luego que las empresas puedan estar consolidadas, puedo pedir el divorcio. Es fácil, o eso creo.
- Eso espero, Suiki –Hinata suspiró- No quisiera verte con un patán que te haga sufrir.- Sobre todo con el, Sasuke Uchica, bastardo.
Algunas veces a Hinata le causaba temor pensar que una niña tan tierna, como lo era Suiki Namikase, se casase con Sasuke Uchiha. Pensaba en contarle la verdad a Naruto, sobre quien era realmente ese bastardo. Pero luego que lo pensaba, le aterraba más la idea de lo que pensaría Naruto y Suiki. Y nunca estaria dispuesta a perder una amistad como la que mantenía con la pequeña, y debía admitir, que le aterraba no solo perder su trabajo, si no, nunca poder ver más a Naruto Namikase.
Entonces callaba dudosa.
- Tranquila Hinata –Suiki le sonrió- Bueno, me tengo que ir. Unas amigas quedaron en hacer una despedida de soltera, del tercer mes. Iremos a un antro
- ¿Tercera despedida de qué? –Hinata no entendía.
- Hacemos despedidas de solteras todos los meses, desde que no enteramos de la boda –sonrió- ¡No es genial!
- Pero... así no se hace.
- Igual, es mejor –Dio un saltito, tomo su bolso y abrazo a Hinata- Cuídate, te llamare mañana, quisiera que me acompañaras a comprar las luces –corrió hacia donde Naruto y le dio un fugaz beso en la mejilla- ¡Lleva a Hina-chan a su casa! Eh, Naru-kun.
- Lo que digas –respondió Naruto sin hacerle mucho caso, mientras le daba un sorbo a la botella.
La puerta sonó, y el silencio retumbo en toda la sala. Hinata se puso algo nerviosa, no le gustaba quedar a solas completamente con Naruto, no es que le tuviese desconfianza, o la fuese a forzar. El problema, es que ella era débil ante el.
Pero para no preocuparse mucho, le dio una mirada al sitio que le parecía cada vez más grande, la cocina era de espacato con mármol, y las sillas de metal le daban un aspecto mucho más moderno.
No hubo movimiento alguno de Naruto, entonces eé no estaba dignado a llevarla a su hogar. Hinata hizo una mueca y se levantó perezosamente.
- Bueno, yo me voy yendo –miró el lugar- Linda casa, Naruto-san.
- ¿Te vas? –despejó los ojos de su libro.
- Si, ya se esta haciendo de noche. Y hoy tengo una cita con Ino –Hinata casi pudo ver una tensión cuando nombro la palabra cita, pero luego del nombre de Ino, todo el cuarto se relajo. ¿Eras ideas de ella? ¿O Naruto estuvo celoso por un microsegundo?
- Pero espera, no iras sola ¿O si? –dijo levantándose, Hinata retrocedió varios pasos para que hubiese una distancia precavida entre los dos.
- Pues si, no te molestes. Si tomo el metro llegare rápidamente –dijo acomodando su chaqueta en la cartera.
- No, tranquila. Solo déjame cambiarme la camisa y te llevo –sonrió con arrogancia- Un mustang siempre llegara más rápido que el metro.
Hinata rió y negó ante las palabras fanfarronas de él.
- Bien, iremos en tu "Mustang" –resaltó las ultimas palabras de manera burlona.
- Un minuto –señalo su dedo en seña de que lo esperara y camino rápidamente a su cuarto.
Hinata miró a su reloj, veinte minutos. ¿Tanto uno tarda para cambiarse una simple camisa? Gruño por lo bajo, Naruto estaba haciendo uno de esos trucos para retrazarla, y luego decirle que era muy tarde para irse. O eso si que no se lo iba a aguantar.
Tomo sus cosas con molestia, y se dirigió al pasillo que llevaba a la habitación. Finalmente encontró la única que tenia la puerta abierta, en donde los murmullos se escuchaban. Hinata apareció decidida a gritarle, pero se quedo en piedra al encontrar la espalda desnuda de Naruto, y este completamente concentrado en la llamada.
- Ya te he dicho Gaara, hoy no puedo –hubo un momento de silencio- Estoy en momentos de caridad con mi hermana –otro silencio- Entiéndeme, bien. Déjame llevar a Hinata a su casa, y voy inmediatamente para allá- se escuchó la voz molesta de la otra persona- ¡Que ya te dije que no es una chica! –otro silencio, y el reproche del interlocutor- Si, pero... vino a ayudar a mi hermana –un silencio y una risa- ¡Oh vamos! Yo no tengo que darte ninguna explicación a ti, me estas retrasando ¿Sabes?
Se escuchó el sonido del corte de llamada. Pero aun así Hinata no se pudo mover ni escapar, la espalda de Naruto, amplia y fibrosa la hizo desear lanzarlo a la cama y comerlo a besos. Después de todo Naruto no había tenido ninguna mala intención, si la quería llevar a su casa sinceramente. Y ese gesto ahora se hacia casi insoportable, sentía unas ganas terribles de besarlo, porque por primera vez, no pensaba con las "bolas." Se sonrojo ante las cosas que decía su mente.
Oh dios, ese hombre estaba para comérselo. El homoplato se le marcaba perfectamente en la espalda, formando una curva deliciosa, en su piel tostada, y su cintura pequeña y varonil y sus brazos fibrosos. ¡Oh si! No se podía mover del deseo.
Naruto se voltio molesto, ¿Quién se creía Gaara al decirle pu*** a sus expensas? ¡Tonto...! se quedo congelado al ver a Hinata parada exactamente en el inicio de su cuarto, con las cejas arqueadas de interés, y una mirada temerosa.
- Oh, discúlpame, una llamada importante –contestó Naruto rápidamente. Pero en ese instante fue que se dio cuenta, en lo fácil que su secretaria lo atraía, así con aquel simple vestido de flores pálidas y su cabello amarrado en un moño de cebolla. La hacían ver tan tierna y sensual que sucumbiría fácilmente a ella.
- Bien, solo venía a ver... por que te tardabas –dijo la voz tímida de Hinata. Naruto arqueó una ceja, a veces los cambios emotivos de esta lo descolocaban. Pero sabia una cosa, su presencia semi-desnuda la hacia estar nerviosa. Sonrió con arrogancia.
- Bien, ya saldremos –dijo el acercándose. Hinata retrocedió un paso, pero no pudo más por que choco torpemente con la pared- ¿Qué pasa, Hinata? ¿Me tienes miedo? –dejó escapar una picarona sonrisa- Creí que ya habíamos superado esto.
- Yo no te tengo miedo –la voz trémula de ella, no convenció.
- ¿Segura? –Naruto se acercó cinco pasos más, y fue tanta esa cercanía que podía tocar la nariz de Hinata sin extender mucho su mano- Pareces aterrorizada.
- ¿Por qué debería de tener miedo? –concluyó la ojiperla algo más decidida.
- No lo se, eso es lo que me estaba preguntando –deslizó un dedo por su clavícula, Hinata reprimió un suspiró. – No estoy acostumbrado a que me huyan ¿Sabes, Hinata?
- No estoy huyendo –Hinata enarcó una ceja.
- ¿Ah, no? –Naruto deslizó su nariz por la mejilla de ella, Hinata tuvo un escalofrió caliente- Tiemblas de pavor.
- No seas idiota –Hinata lo miró a los ojos.
- ¿Entonces? ¿Estas temblando de placer? –una sonrisa zorruna apareció en su rostro, casi complacido. Los colores se le fueron a la cara a Hinata.
- ¡No seas! –chilló ella indignada.
- ¡Shhh! –las manos de él se juntaron en la pared, haciendo que Hinata quedase en la cueva de sus brazos y con la nariz de Naruto muy cerca de la suya- No grites, eres más linda cuando gimes.
- ¡No te pases! –ordenó ya totalmente sonrojada.
El dedo de Naruto acarició suavemente la mandíbula de ella, Hinata se mordió los labios, no suspiraría y menos gemiría su nombre. Estaba loco si pensaba que pasaría lo del anterior mes.
Y poco a poco sus labios fueron inclinándose hasta rozar con los de Hinata, esta estaba dispuesta a golpearle las zonas bajas, pero cuando el cariñoso retozo tocó la boca, se olvido de pensar. Hasta creyó no haber respirado.
Poco a poco, los labios se unieron en un beso espumoso en donde la sensibilidad se extendió por todo el cuerpo en un cosquilleo excitante, el beso se fue profundizando mientras los labios se comían unos a otros y las manos de Naruto se iban al cuello de ella y su cintura. Hinata se inconaba para apoyarse en sus hombros.
Eso si que era besar, era como si sus labios habían sido hecho a las medidas del otro, encajaban a perfección. A Naruto le encantaba la suavidad de los de Hinata y a ella el exquisito sabor a menta fresca. Era embriagante.
Naruto con cariño la llevo a la cama, nunca, ninguno de los dos, habían experimentado tal sensación de querer, era como si cada caricia flotase en el aire y se acumulase en una burbuja, como si cada beso expresara algo muy reprimido.
Su cuerpo cayó con una brusquedad que la hizo reír, no sabia por qué, la verdad Hinata no conseguía explicación alguna de lo que le pasaba, un calor intenso gobernaba en su cuerpo y le interesaba un comino lo que después pasase, solo quería reír de felicidad y disfrutar de Naruto, cosa que le apetecía desde hacia buen tiempo.
Naruto se montó encima de ella con una sonrisa que la dejo encandilada, se parecía a algo que nunca había conocido, ¿Tal vez, eso era hacer el amor? ¿Sonreírle al otro? ¿Amarlo con los ojos y con las risas? ¡Pavadas ella no amaba a Naruto, y el menos a ella!
- Creía que usted tenia una cita –concordó Naruto con esa voz gruesa llena de deseo.
- Creí que usted tenia un asunto importante –encaró Hinata con una sonrisa jocosa.
- Usted es más importante y deliciosa –respondió sonriente Naruto. Hinata rió con él mientras sentía como sus labios tocaban el cuello dejando un mar caliente, como si las brazas estuviese perforando su sangre y todo estuviese vivo en ella. El aire le faltaba, le sofocaba de una manera que tenía que hacer que su respiración se agitara de una manera casi preocupante, pero para Naruto no era más que excitante sentir el roseé de la tela de su vestido y sus turgentes senos contra su pecho desnudo.
Tranquilamente, como si el mundo estuviese para siempre en ese momento, Naruto se dedicó a desabotonar el cuello de su vestido empezando por los tres botones que le seguían y con suavidad deslizó las mangas por sus hombros, Hinata dejo escapar un suspiro al sentir como la seda acariciaba su piel, volviéndola sensible. Al poco tiempo la seda dejo sus piernas,y quedo a piel expuesta contra la de Naruto, solo el estorbó de los pantalones de él, y el molesto conjunto de ropa intima negra yacía en sus pieles.
- Sabes... –Naruto dejo un camino de besos desde su clavícula hasta el comienzo de sus senos, en donde sus dedos acariciaron la suave tela del sostén de color satén negro – amo la ropa de encaje negra. Te ves aun más apetitosa que de costumbre.
Hinata sonrió inflada de orgullo.
- Pues, tu dijiste una vez que eso era imposible –susurró al oído del rubio, mientras paseaba su lengua por la mejilla del rubio haciendo que este tuviese que esperar un minuto para pensar.
- No era real –tomo sus caderas y con amabilidad abrió sus piernas- Así te ves como una diosa.
Hinata se sonrojo notablemente. Pero en un impulso de valor, bajo sus manos y empezó a desabotonarle el pantalón.
- Pues a mi me gustas más sin ropa –contestó sensualmente ella. Naruto sonrió complacido.
Hinata tumbó suavemente a Naruto en la cama,y como si se tratase de un felino trepo encima de él, describiendo su pecho con las manos, toco con pericia su abdomen, al igual que acaricio los bíceps y tríceps, mientras con la lengua se entretenía con sus cuadritos.
Naruto gruño varias veces, pero su autocontrol ya estaba a su punto limite, tomo a Hinata de los brazos y en un rápido movimiento la tuvo acorralada de nuevo.
- Usted es muy peligrosa para tener el control de las cosas –murmuró él sonriendo, mientras lanzaba sus pantalones a un lugar lejano.
Hinata rió ante la elocuencia del rubio, desde hacia unas semanas atrás que Naruto estaba más simpático, y cuando algunas veces se comportaba terco y bastante impertinente, se le parecía bastante a su hermana. Sin duda, los dos tenían que ser de la misma sangre.
Las manos de Naruto retirando su sostén la hicieron despertar, pronto el sostén también voló por los aires, haciendo que Hinata se sonrojara nuevamente. Naruto se inclinó y beso la parte más apetitosa que encontró, el centro de sus pechos y así fue descubriendo cada montaña, en pequeños lametazos y masajes circulares, Hinata gimió, ¡Dios si usaba bien esas manos!
- Uhmm... pues yo creo... que... mmm... tu eres un poco más peligroso ¿Eh? –susurró Hinata acariciando los mechones de cabello de su amante.
Como si quisiese afirmar la frase, paseo insinuantemente sus manos por el abdomen plano de Hinata, hasta llegar al inicio de sus bragas de encaje, sus dedos se enredaron en las tiras que decoraban sus blancas caderas, y poco a poco fueron bajando.
Hinata siguió su instinto y casi cerro las piernas.
- ¡Ey! –Naruto sonrió divertido- ¿No quieres terminas acaso? O solo te divertías.
- Pero que dices, tu eres el que no esta trabajando –Contestó ella picarona. La respiración cuantiosa de ella, hacia que sus seños bajase y subiesen, una mirada enviciante para Naruto, sin aguantar más quito bruscamente las braguitas que como toda la ropa salió volando a quien sabe donde.
Tomo sus caderas delicadamente, y mirándola a los ojos acerco su cara a ese lugar que tanto estaba ansiando. Hinata de nuevo le dieron unas ganas terribles de cubrirse, expuesta de esa manera ante un hombre, le hacia recordar el pudor que aun vivía en si misma, pero cuando la lengua intrépida de Naruto toco sus labios, se olvido de cualquier cosa y se entregó a un gemido fuerte.
Ese hombre si que sabia utilizar sus capacidades sexuales, mientras sus dedos entraban y salían acariciando su parte más intima, sus labios se enterraban en los suyos con suavidad, reprimiendo cuantos gemidos quisiese soltar.
Desesperada por sentirlo en una maniobra tomo sus boxers y los bajo rápidamente. Naruto sonrió con suficiencia mientras la ayudaba. De nuevo el pensamiento retorno a la cabeza de Hinata "Dios como fue que la otra vez eso... entro" y se sonrojó ante la perversión de su propia mente.
Naruto la acostó con suavidad y guiando a su miembro a la entrada, Hinata sintió como el intruso creaba que sus labios y todo su interior se calentase de tal manera que parecía estar en el infierno, como si todo estuviese muy caliente, pero necesitabas que las cosas se tornaran aun más.
La primera estocada fue lenta y placentera, como una caricia. Naruto reprimió un gemido al sentir las paredes calientes de ellas alrededor de él, pero cuando oyó el suspiró gimoteo de Hinata, tuvo que gruñir. Esa voz de campanita si lo excitaba, tenia el timbre perfecto.
Poco a poco el movimiento de caderas se hizo más frenético, y el cuarto se lleno de suficientes quejidos y gemidos. Las manos de Naruto tomaban a Hinata de la espalda, facilitando su completa entrada, y Hinata por su parte se envolvía en sus caderas y abrazaba por el cuello a su amante, mientras su boca dejaba escapar cuantos gemidos jamás había lanzado.
Naruto era un perfecto amante, Hinata nunca había sentido esa presión en su punto G, esos golpes que daban exactamente en el lugar exacto, y su miembro grueso que la rozaba las paredes suavemente la enloquecía.
Mientras tanto Naruto estaba ensimismado por Hinata, esa menuda personita lo enloquecía, se enorgullecía al ver como sus senos subían y bajaban y su vocecita dejaba escapar pequeños chillidos de amor, ella era perfecta para absolutamente todo. Hasta en la cama le daban ganas de estar con ella por siempre.
Otro gemido más y las estocadas se volvieron más lentas, los cuerpo se quedaron inmóviles, había llegado al éxtasis de una manera tan exquisita que Hinata casi se queda privada de tantas sensaciones y la boca de Naruto seguida de sus caricias por las espaldas aunaron:
- Lo siento, no debí ser así de brusco esta mañana – susurró suavemente, mientras sus dedos jugaban con sus caderas, como mimándola- Fui un tonto.
Hinata le sonrió débilmente, aun sentía como su cuerpo se destensaba, como se entregaba al merced del placer efímero y el calmante más único, y con amor paso sus manos por el cabello de él en uno de los gestos más íntimos y cariñosos que le habían hecho a Naruto.
- Sabes... te quiero –murmullo ella al cuello de este, mientras hundía sus labios en él. Pero cuando entendió las palabras que había dicho inconscientemente, fue muy tarde para arrepentirse.
Hubo un largo silencio, Naruto no supo que decir, por un parte se sentía lleno de gozo, ella, Hinata Hyuuga, lo quería, pero por otra aparte le sabia a memorias pasadas, como la declaración de Hinamori, y recordarla a ella era como dar un salto al pasado, a los momentos menos adecuados. Hinata por su parte estaba en piedra, ¿Por qué le había dicho eso?
Tan rápido como recobro energías salió de él, como siempre en silencio se vistió rápidamente. Naruto la miró con el ceño fruncido ¿De nuevo escapaba?
- ¿Qué haces? –preguntó mientras veía como ella se acomodaba el vestido.
- Esto ha sido un error –susurró casi llorando.
- ¡Ey! No te pongas así, Hyuuga –le reprochó.
- ¿Hyuuga? –los colores se le fueron a la cara, estaba indignada- Olvídalo Namikase, esto ha sido otro de mis errores.
- Lo siento, Hinata –Naruto trató de detenerla. ¿Cuántos lo siento, había dicho en el dia? Era un record, sin duda.
Pero cuando la iba a tomar en sus brazos, ella corrió. Hinata estaba apunto de llorar, ¿por que le había ocurrido semejante cosa? Decirle que lo quería, estaba loca.
Fue tanta su molestia que ni se dio cuenta del jarrón chino que había en la sala y se lo llevó, dejando un apoteósico caos en la sala, aun con el dolor en el pie corrió a la puerta, antes de que Naruto saliese vestido y la parase.
No lo querría ver...
Por qué sabes que es verdad Hinata, lo quieres se dijo así misma cuando el ascensor se cerro y escuchaba el toqueteo impertinente de Naruto a las puertas de metal. Hasta que el silencio reino, no lo quería ver, por que enfrentaría la verdad.
Y bueno sí amigos, vengo con otro capitulo (así rapidito, no los dejo dejar rewiens). No por eso les doy permiso de no dejarmelos, mientras más rewiens me hacen más feliz y dichosa y todo; cada comentario de ustedes son dos besos entre Naruto Y Hinata, jajaja que cosas digo, ya no se.
Bueno, les dejo un lemon (es el lemon que más me ha gustado escribir kokoko) y es un regalito para todos aquellos que me llevan leyendo desde hace tiempoooooooo, los quiero muchisimo. Otra noticia: Voy a publicar otro fic y actualizar Infiel. Yo no soy tu fan pasara a ser mi prioridad, tratare de publicar cada vez que pueda, los otros dos fics se turnaran mensualemente ya que son más cortos y ya la trama la tengo bien formada (así que no problem). La publicación del fornicador esta siendo así de apurada por como ha dicho FabianMTJ esto ya estaba listo así que no tengo excusas para publicarlo mensual (aunque quisiera para que me dejen muchas suplicas y rewiens. Ok no, soy medio S). De todas maneras sigo apreciando sus bellos comentarios y espero que les gusten los capítulos por venir.
FabianMTJ, Hola, he tratado de correguir los errores ortográficos espero que este capítulos este más limpio, al menos en puntuación. Sobre el final va a ser un capitulo más y epilogo (que va a ser más como una conclusión de todas las cosas que quedaron como abiertas sobre los otros personajes y unos cosines sobre la pareja principal. Más bien es un recuento, no se si haya quedado muy bien pero el capitulo final final puede ser que si les agrade) Que bueno que seas venezolano! Necesitamos más venezolanos por aca, no conozco muchos, como que por acá no nos gusta escribir, espero equivocarme. Muchas gracias por tu apoyo y por comentar aún cuando ya has leido todo el fic (casi todo jeje). Besines y muchos abrazos compatriota.
Guest, Gracias Guest me da mucha felicidad que te encante mi fic y que hayas dejado un comentario para darme animos. Aquí esta la conti, espero que la hayas disfrutado.
Tsuki, otros de mis amados viejos lectores, cuanto los quiero amiguines, siento haberlos dejado mal por el foro NaruHina y por su puesto muchisimas gracias por comentar aún a sabiendas de que falta muchisimo por publicar y que el final esta lejano todavía, naj ni tanto pero espero poder publicarlo para Junio o finales de Mayo, quien sabe. Gracias por tu apoyo y por querer tanto a Suiki, espero seguir en contacto, besines.
Stella T Witheney, es un honor (toda caballerosa) que una chica con unos fics tan geniales comente siempre en mis publicaciones, me hacen muy felices tus rewiens, espero que este final te haya dejado más encantada y pues ahora es que se nos van a complicar las cosas, bastante. Seguire publicando los capitulos facilmente porque ya los tengo listo, muchisimas gracias por dejar tus comentarios.
Hinako uzumaki hyuuga, una fan que lindaaaa, muchas gracias por leerte mi fic y que te haya encantado, espero seguir cumpliendo mi rol y que no te decepcione el fic. Un besote.
Guest 2, Querida amiga Guest, espero no sonar algo borde pero quisiera dejar claro que este es mi fic y las descripciones, aunque los personajes no sean mios sino de Masashi, quedan bajo mi decisión; siento mucho que no te haya gustado lo que puse de Sakura, no, no soy una anti-Sakura, me agrada su personaje y he hecho varios fics en donde desempeña otro tipo de papel menos controversial. También he aclarado que el fic tiene su OoC y que para criterio de algunos que no lo toleran simplemente se pueden pasar por otro de mis fics que posee menos o no leerme, queda a tu criterio leer o no las historias de los demás, así como comentar solo por criticar es bastante irrespetuoso; simplemente si le parece que he hecho un mal trabajo queda total su decisión de no leerme más, no la atare. Que tenga un lindo día. (:
Natsumi-chan, siento que tu comentario este bajo el comentario de arriba, pero buej (?) Que bueno que te haya gustado el personaje de Suiki y bueno la tendremos para rato por los momentos y pues sí Sakura en este fic (La amo en Yo no soy tu fan) es algo borde y pues no la veremos mucho por aquí, a otras individuas (?) las escucharemos más por acá, así que espero que te siga gustando el fic y muchisimas gracias por tu comentario. Besitos y abrazotes.
Marce-chan, Gracias por dejar tu comentario y por hacerme tan lindos halagos, un besito para ti y muchisimas enorgullece mucho que a la gente le guste mi redacción, seguire tratando de pulirla para que sea más de su agrado y este libre de repetición de palabras y sea más fluida y limpia, eso espero. También tratare de no pecar tanto en el OoC, aunque ya la cosa hecha esta... y pues si Hinata es una gran insegura y eso la llevara a todas sus decisiones que vendran a continuación, espero que sigamos leyendonos y muchisimas gracias por dejarme un comentario tan lindo. Besines.
Bueno amigos, por hoy esto es todo (?). Solo quiero hacerle promoción a mis otros fics (como siempre lo hago): Yo no soy tu fan, Infiel y mi nuevo nuevito El novio y la dama de honor (Estos dos últimos publicación no tan constante pero que sus capitulos van a estar poco a poco y pues son mis nuevos trabajos al no ser demasiado largos, espero que también les gusten) Espero sus rewiens alla también (jejeje me los llevo pa ya) y pues sus hermosos apoyos y comentarios.
Besitos a todos ustedes y feliz día de semana. Vendré pronto (?)
