Advertencia: este es un cap bastante largo, y es solo una noche, asi que lean con paciencia y disfruten. haganme saber si demasiado romanticismo no es de su agrado.
Sin mas retrasos, saben que D. Gray-Man no me pertenece. He aquí el capitulo décimo primero.
Something, Someone.
Hanna, cesó su canto al sentir brazos rodear su cintura, envolviéndola en un tierno abrazo.
"Qué es esto?" pensó. "Que sucede?" observó las manos que estaban posando en su vientre, posó sus manos sobre estas, estaban tibias y eran extrañamente suaves, grandes, tanto que una sola acaparaba todo su vientre, la sujetaba fuerte, pero sin dañarla.
- Kanda? – llamó confundida, intentó voltear el rostro para observarlo, pero el enterró su cabeza en su hombro, escondiendo su rostro.
Mientras que en otro cuarto.
- No puedo creerlo la esta abrazando? – exclamó Allen confundido.
- Ese es Yu? Naa no lo creo. Espera.. sí, es él. – decía Lavi sin saber como reaccionar.
- Lo mato, juro que lo mato. – decía molesto un albino con aura asesina mientras que el pelirrojo lo sostenía.
En el balcón junto a los susodichos.
Kanda estaba mareado, sentía su cuerpo débil, su mente estaba confusa. No lo entendía, no lograba asimilar lo que ocurria.
"Su aroma, está volviéndome loco" pensaba con el rostro enterrado en su cabello.
La chica se volteó sin soltar su agarre, lo observo con detalle, cada facción de su rostro parecía perfecta.
- Me dirías que ocurre? Por favor. – dijo suplicante la chica, estaba preocupada, su compañero no actuaba como lo hacia habitualmente.
Observándola fijamente, sin ninguna contestación, su mirada era tan penetrante, podría derretir hasta el glaciar más helado existente en la tierra. Se acercó lentamente sin dejar de mirarla, pegando su frente con la de ella.
- Que es lo que me haces? – susurró cerrando los ojos.
- No… no entiendo Kan…
Ella estaba confundida, sorprendida, se sentía mareada, no comprendía nada, solo sentía un calor sobre sus labios, pues sí, él la había callado con un beso. Uno suave, solo un roce de labios.
No pudo resistirlo, tenerla tan cerca era la tentación en persona, su cabeza estaba hecha un desastre, no pensaba bien, su pulso estaba acelerado, solo lo hizo. Sus labios estaban frios debido a la brisa fresca que soplaba en el balcón, bueno, él lo solucionaría, pues quería mas, deseaba probar mas, un roce no era suficiente.
Hanna aun estaba con los ojos abiertos de la sorpresa. Estaba soñando? Kanda estaba besándola, en cuanto reaccionó ya era tarde, era la primera vez que pasaba, la primera vez que le robaban un beso de esa manera tan… tierna, jamas se había sentido así, cuando sintió los labios del pelinegro moverse, cerró los ojos lentamente, correspondiendo el beso con dulzura, acompasándose lentamente a su ritmo, suave, probando de a poco, no tenía salida, pues estaba atrapada entre la barandilla y el cuerpo de su compañero, pero no podía decir que no estaba comoda, pues lo estaba.
En el balcón de al lado estaban con la mandibula mas que desencajada.
- LA BESÓ! – exclamaron ambos exorcistas.
- La está besando?! Y-Y ella esta.. esta correspondiendo el beso? Pero esto es una locura, sujétame creo que me dara un paro. – decía Lavi mientras fingía desmayarse dramáticamente.
- … - Allen observaba la escena petrificado, no podía reaccionar, dejó caer a Lavi al suelo, oyendo solo la protesta del pelirrojo por dejarlo caer. – están bien. – expresó observándolos. – es como si… solo miralos, es como si se encontraron por fin, como si se necesitaran. Yo… jamás había visto a Kanda actuar de esa manera…
- Bueno en parte tienes razón, y gracias por dejarme caer. – agregó algo molesto. – tu mismo dijiste en la reunión, que se necesitan, pues bien allí esta la prueba. Ahora te parece si dejamos a los amantes en su intimidad mientras nos vamos a dormir? – sugirió el pelirrojo.
El albino asintió sonriendo mientras entraban al cuarto.
- Solo espero no se pasen con los ruidos. – sonrió picaro el pelirrojo mientras cerraba las puertas del balcón.
Mientras que los amantes ni se inmutan de lo que ocurre a su alrededor.
Kanda al sentir como ella correspondía, la abrazó más a él, con una mano la sujeto de la nuca y se dispuso a profundizar el roce aun más, le mordió el labio inferior suavemente, para luego pasar su lengua de manera suave sobre la mordida, provocando un leve gemido por parte de la pelirroja.
Hanna tembló ante el tacto de la tibia lengua en sus labios, pidiendo permiso para explorar más a fondo, entreabrió los labios y sintió como el intruso se introdujo a gusto, Kanda posó una mano en su mejilla acariciándola. Las pequeñas manos que descansaban en el pecho del muchacho subieron suavemente hasta su rostro, hasta llegar a rodear con sus brazos el cuello del alto pelinegro. Él la abrazó aún más contra sí, mientras con su otra mano volvía a la nuca de la muchacha. Al fin, sus lenguas se entrelazaron, haciendo una guerra, el cual nadie era el ganador ni el perdedor.
Ella jugaba con su largo cabello azabache azulino, estaba encantada, el hacia lo mismo mientras acariciaba su espalda, suavemente, no había apuros, solo dulzura, ternura, hacían pequeñas pausas, el aire no era ilimitado. Pero no podían separarse.
- Esto no está bien.. – susurraba él entre sus labios.. – pero no puedo detenerme. – continuaba abrazándola aún más, no con posesión de lujuria, sino como si desapareciera en cualquier momento, lo hacía con ternura, con cariño.
- K-Kanda… yo no.. – gemía ella entre los labios del pelinegro. Eso hizo que el chico se derritiera. La ternura con la que suspiro su nombre, inundo sus sentidos. El beso se iba haciendo más tierno, más lento. Un último roce, y la abrazo, dejando descansar su cabeza en el pequeño hombro de la chica, aspirando el aroma de su cabello, enterrando su rostro en él.
- Gomen. No se que sucedió yo solo lo hice.. – susurraba el muchacho avergonzado. Pero no la soltó en ningún momento.
- No tienes por qué disculparte. – sonrió la chica y acarició el cabello del muchacho. – me gusta.. – decía ella jugando con su cabello.
- Que cosa? – pregunto el muchacho separándose de ella, descubriendo que ella no soltaba su cabello.
- Tu cabello.. – dijo acariciando un mechón que no había soltado, ante la atenta mirada del muchacho. - *suspiro* quizá no deberíamos volver a hacerlo. – dijo la chica soltando el mechón con un tono triste en su voz.
- Es lo que crees? – pregunto serio el muchacho.
- No tengo un buen presentimiento acerca de esto. También creo que esto solo tiene que ver con… ya sabes nuestro "destino" – dijo ella haciendo énfasis en la palabra destino.
- Por qué crees así? – insistía el pelinegro. Ni el podía creerse, estaba perdido ante ella.
- Kanda por favor. – lo miro dolida. – solo deja de insistir, si? – le suplicó mirándolo a los ojos, el desvió la mirada y aceptó rendido.
La chica miró el reloj, 00:09, era su cumpleaños.
- Vaya mira eso… ya tengo 18. Me diste mi primer regalo de cumpleaños. – sonrió con tristeza.
- Feliz cumpleaños Hanna.
- Arigato, oyasumi Kanda.
- Oyasumi.
El chico no entendia que acababa de ocurrir, además porque le había insistido tanto a la chica? No era mejor para el si no se volvía a repetir? Quizá no…
No entendía el porqué de la tristeza de la pelirroja, solo esperaba que todo estuviera bien en la mañana.
En la cama, la pelirroja sentía sus mejillas arder, su cuerpo temblaba, su pulso se había acelerado al punto de marearla, la había dejado sin aliento.
Que fue aquello? Por qué siento tanto dentro? Mi cabeza da vueltas, no se que pensar! Que sucede? Aun siento el sabor de sus labios, todavía siento el cosquilleo de su tacto. Demonios! – los pensamientos de Hanna estaban mas que revueltos, confundidos, solo él en su cabeza.
Kanda se removía en el sofá, no podía sacarse el aroma dulce de su olfato, el calor de sus labios, la ternura de su abrazo.
Que me sucedió? Nunca me comporté de esa manera, porque le insistí tanto? Que es lo que me esta haciendo?! Demonios! – de la misma manera se sentía el pelinegro, pero al fin y al cabo, se durmió con una sonrisa en el rostro.
Por la noche, Hanna había olvidado su problema de pesadillas antes de dormir, ya que su mente estaba 99,9% siendo ocupada por el ojiazul.
La pelirroja estaba comenzando a moverse en la cama, quejándose, despertando al pelinegro.
Kanda se incorporó del sofá y observó como la chica daba vueltas una y otra vez, entonces recordó: "Tengo sueños, mas bien pesadillas, son muy reales…" eso es lo que había dicho Hanna.
Se puso de pie y camino hasta la cama, se sentó en una esquina y la observó detenidamente. Le frotó el hombro para ver si se calmaba, lo hizo un poco pero luego mencionó algo.
- Ty.. – decía en sueños. El pelinegro no entendía.. – ty.. –volvió a decir.
- Hanna que sucede.. – se preocupó el pelinegro.
- Tyki… - completó el nombre.. – Mikk.. – sorprendió al muchacho.
- De donde lo conoce? – se preguntó en sus pensamientos. – acaso lo vió en algún lugar? Es imposible a menos que.. no. – seguía convenciéndose a sí mismo que no había pruebas de que ella hubiese conocido al Noé. Hasta que una palabra más salió de su boca.
- Culpa…vel - tenía un acento diferente, un idioma diferente. Por qué diría eso? No quería preguntarle, sería algo entrometido, pero no dejaría de pensar en ello por un largo rato.
- Hanna.. – intentó despertarla nuevamente.
- ah! – despertó de un salto sentándose en la cama del susto. – no es cierto.. – comenzó a decir desesperada, sintiendo un ardor en su pecho. – no.. no.. no no no no.
- Hanna que sucede? – el pelinegro se acercó mas a ella. – Hanna que haces? – dijo confundido observando como la chica bajaba una de sus mangas para descubrir parte de su pecho. – Hanna ya basta! – le ordenó sujetando sus brazos. – que ocurre, que haces?
Ella solo lo observo con una mirada que nunca había visto en ella, terror… terror y desesperación, eso lo preocupo.
- La luz. – dijo ella soltándose de su agarre, para ir a encender las luces, en cuanto lo hizo fue a pararse frente al espejo que estaba en el cuarto. – aun esta bien, no esta cerca, aun es un pentaculo. – dijo sonriendo aliviada.
- Bullet. – llamó seriamente el pelinegro, estaba molesto, mas que eso preocupado. En cuanto ella volvió a la cama el seguía sentado donde lo dejó. La observaba con el ceño fruncido.
- Lo lamento, no quise molestarte. Fue una pesadilla horrible, yo… vi a alguien… un Noah. – esto sorprendió al exorcista.
- Tyki Mikk… - afirmó el pelinegro.
- Si, como… como lo sabes? – preguntó confusa la pelirroja.
- Repetías su nombre en sueños. – informó seriamente el ojiazul. – puedes decirme que ocurrió? – pidió el pelinegro extrañamente amable.
- Si, creo que si:
FlashDream
- Que eres? Quien eres? Porque insistes en que vaya contigo?! – repetía una chica furiosa y confundida hacia un muchacho de piel oscura, ropa elegante y un lunar cerca del ojo izquierdo.
- Quien soy? Nunca te preguntaste por esa marca que tienes en el pecho? – contestó con voz seductora el muchacho.
- No te acerques, me pones nerviosa. – aseveró la chica con las mejillas ruborizadas, la actitud y belleza del alto muchacho la superaban.
- Bien. – sonrió de lado. – esa marca significa que me perteneces. Que soy? Soy un Noé. – decía el muchacho sacándose el sombrero, dejando ver los estigmas en su frente, observando a la chica con una penetrante mirada ambarina. – esa marca te la hice yo. Mi nombre es Tyki Mikk.
- Ty.. – decía la chica sorprendida. Ya había escuchado ese nombre. No recordaba donde ni cuando. – ty.. – volvió a balbucear pensativa. – Tyki.. Mikk.. – se preguntó tratando de recordar.
- No lo recordarías. Fue mi culpa que me olvidaras, esa marca te la hice cuando me convertí en Noé, eramos pequeños, tu tenías algo que yo debía destruir. Como no pude lastimarte, te hice eso, e hice que olvidaras todo referente a mí. – relataba el muchacho con dolor en su tono de voz.- todo es culpa mía, todo debido a mí, esta culpa… me consume…
- Culpa.. – decía la chica..
- Culpável, meu amor. – expreso en su idioma natal. - De todo el dolor que te cause cuando estuve a tu lado.
- Culpá…vel - volvió a repetir la chica.
Fin flashdream.
El pelinegro estaba en shock, ese Noah la conocía de pequeña?
- Entonces por eso revisabas tu marca con tanta desesperación. – ella asintió tristemente.
- Es… es difícil admitirlo pero, tengo miedo. No quiero que les haga daño, tengo un mal presentimiento desde la pesadilla del día anterior, me buscará lo sé.
"Es por eso que no quería que volviéramos a acercarnos" pensó el pelinegro con las imágenes de lo ocurrido en el balcón y lo que dijo la ojiámbar.
- No lo tengas. – dijo de repente observándola fijamente. – no temas, estaré… estaremos para protegerte. Recuerdas que siento cuando estas en peligro cierto? – dijo algo avergonzado por recordar aquel tema. Ella rio asintiendo. – entonces no temas. No dejaré que te aleje de mí. – confesó esto ultimo sin percatarse, sorprendiendo a la pelirroja por sus palabras.
Agradeció con la mirada y Kanda volvió a regalarle una sonrisa, era la segunda en esa noche, estaba comenzando a acostumbrarse.
Mientras en un recóndito y desconocido lugar.
- Tyki! Juega conmigo vamos! El Conde se llevó a Lero.
- Hanna…
- Que dijiste? – preguntó la peliazul.
- Eh, nada solo… recordé a alguien. – decía pensativo el ojiámbar.
- Una antigua novia? – preguntó picara Road.
- Mas bien un antiguo amor. – respondio con una sonrisa.
- Hmm?
- Resulta ser que hoy es su cumpleaños. – suspiraba el ojiámbar.
El muchacho de 27 años recordó a la pelirroja que había robado su corazón hace tiempo, y lo que hizo para perderla.
Me pregunto si estarás viva, si lo estás, que estas haciendo? Donde estás? Como eres? – pensaba el pelinegro.
- Tyki… - salío el nombre de la boca de una pelirroja.
- Hanna, lo dijiste de nuevo.. – decía serio un pelinegro de coleta alta.
- Ah? No puedo sacármelo de la mente, es como si supiera que esta pensando en mi, buscándome, me siento asfixiada. - suspiró cerrando los ojos.
- … – parecía de algún modo molesto. La chica se puso nerviosa.
- Segura no has visto a ese Noah en algún lugar? Ademas del sueño… – esta vez tenía el ceño fruncido.
- Realmente no lo sé, Kanda. – su tono sonó preocupado. – pero tengo un mal presentimiento, cada vez que lo recuerdo se me estruja el pecho. – dijo la chica señalando el lugar.
- Aun es tarde, volvamos a dormir - sugirió el ojiazul.
- Hai… - dijo la chica asintiendo, pero en cuanto vio que el ojiazul se ponía de pie y volteaba para regresar al sofá, lo sujeto de la muñequera.
El pelinegro volteó el rostro y observó la pequeña mano que impedía que siguiera su andar. La chica al percatarse de lo que hizo de inmediato apartó la mano con algo de miedo.
- Lo siento, no fue.. solo lo hice no se que sucedió.. – reía nerviosa mientras el pelinegro se volteaba y volvía a sentarse en la cama.
- Me quedaré contigo si así lo deseas. – la chica, y hasta él mismo se sorprendió ante tal sugerencia, tomó sus pequeñas manos, tan suaves, tan frágiles, tan blancas como porcelana. – quieres que me quede contigo? – preguntó observándola de manera tan dulce.
Ella lo observó sin saber cómo reaccionar, luego le regaló una pequeña sonrisa, y asintió tímidamente. Kanda se acomodó junto a ella sin soltar su mano, ella aun no sabía como reaccionar, no sabía si acomodarse junto a él, o darle la espalda, al parecer el ojiazul se percató de esto y le dio una sola opción.
La estiró quedando su cabeza sobre su pecho, le susurró un : "Estarás más cómoda de esta manera" ella solo se rindió y acurrucándose junto a él cerró los ojos y se dispuso a dormir, mientras sentía la mano del pelinegro acariciar su cabello.
Bien creo que es todo.. espero haya gustado. Ahh *suspiro* increible.
Adelantos del proximo cap.:
- Auch! lo lamento yo... Bookman Jr? - exclamó una chica de tez bronceada y ojos turquesas.
- Ehehehe gomenasai Cel-chan. - se disculpó un pelirrojo avergonzado.
- Tch, deberias cuidar por donde andas cabeza de flama. - se quejó con un tono frivolo la chica.
- Laodice-san? - se sorprendió un peliblanco al encontrar un rostro conocido.
- Hola! - dijo energicamente la mencionada, con una gran sonrisa se acercó a ellos y se percato de un nuevo aroma. - quien eres? - preguntó curiosa de manera amable.
- Mi nombre es Hanna Bullet, es un gusto. - sonrió dulcemente la pelirroja de ojos ambar.
- Hueles a leche. - se acercó la ojiceleste. - es un placer soy...
Un nuevo personaje se suma para hacer esto mas divertido, y volver loco a cierto Usagi.
Hasta el proximo cap..
