Tempestad
" A veces, las cosas no pasan como pensamos, el destino juega un tablero que te llevara a consagran tu vida, una cosa congenia con la otra, para que crezcamos y escojamos el camino correcto"
Hinata posó suavemente la bolsa de hielo en su pie y con los colores en el rostro encaró a Ino, que aun estaba riéndose.
"Pero que descarada es mi amiga", Hinata rodeo los ojos molesta mientras seguía pensando: "Uno nunca puedo hablar serio con Ino"
- No te rías, Ino –le reprochó.
- ¿Qué no me ría? –Ino carcajeó con más ganas- Por dios, Hinata, a ti solo te pasan ese tipo de cosas: Te acuestas con un dios del sexo, ¡Hacen el amor!, te le declaras sin darte cuenta, luego huyes como loca llevándote un jarrón chino de la dinastía Quin, y finalmente, te doblas el pie ¡Solo a ti!
- ¡Ino! –Los colores se le fueron a la cara- Si lo dices de esa manera, me haces sentir que hice el ridículo.
- ¡Lo hiciste! –conformó a decir mientras tomaba algunas palomitas.
- Pues, gracias –susurró sarcástica Hinata mientras movía la bolsa de hielo al dedo herido.
- Y... –Ino la miró- ¿Él no te respondió?
- ¿Qué me iba a decir, Ino? –Hinata miró a su alrededor- ¿Qué me amaba? ¡Ahora eres tú la ridícula!
- ¡Por dios!, Hinata –Ino negó- No me entiendes, Naruto es alguien que no teme a lo que dice, se pudo haber mofado de ti de la manera más cruel del mundo, sin importarle el más mínimo comino lo que tu pensases, pero... no dijo nada, es decir, después de todo él si te tiene cariño, porque le duele herir tus sentimientos.
- No creo que el señor Namikaze sea un hombre sin sentimientos –lo defendió- Solo es una analfabeta sentimental.
- Eres cruel, Hinata –burló Ino- ¿Y ahora, qué harás?
- ¡Que haré! –Hinata se hundió en el cojín- Quedarme acá hasta que él me despida por no ir a trabajar, y luego, buscare empleo lejos de Tokio, sabes, en un lugar en donde no me reconozcan como la putita del Namikaze.
- Siempre te dejas vencer, Hinata –Ino suspiró- Enfréntalo, no importa si le dijiste lo que sentías, demuéstrale que lo quieres pero eso no te afecta. ¡Fin!
- Te has vuelto loca ¿Sabes de quién hablo? –Hinata se puso pálida-Es Naruto Namikaze, se burlara de mí hasta que me muera.
- Veamos, pero me dijiste que... hicieron el amor –murmuró interesada.
- Bueno, me pareció –ella suspiró sonrojada- reíamos, y reíamos y todo era tan amoroso, suave, casi cariñoso, pero sin dejar la pasión ¿Sabes?
- ¿Bien? –la rubia se encogió- ¿Qué es lo que quieres? Ya te respondieron con eso Hinata, el está enamorado. Un hombre que no esté perdidamente enamorado o sea muy amable trataría a una mujer así en la cama, como si fuese su princesa.
- Ino, ¿Te estás escuchando? –Cambió de posición la bolsa de hielo- Ya te dije de quién hablábamos ¿No?
- Entonces morirás sin saber si te amaba o no –Ino se levantó molesta- ¿Quieres algo? ¿Té o café?
- Un café me iría bien, esta en la despensa –Hinata se incorporó lentamente- No puedo creer que me haya extasiado tanto como para perder mi moral, y dejar que él...
- ¿Qué lo quieras es perder la moral? –Ino la miró con ceja enarcada- Vamos Hinata, tengo que decir algo más ¿Eh? Te has enamorado, no puedes evitarlo. Tienes ojo únicamente para los patanes.
- Pues, bien gracias –rodeó los ojos hostigada- No quiero quererlo, no debo. Él no pertenece a mi mundo, ni a mis expectativas. Solo quiero un hombre normal, con una vida normal y sentimientos normales. ¿No pido mucho , verdad Ino?
- Pedir que sea normal, ya es mucho –acotó sonriente su amiga, ante la mirada perpleja de Hinata-. Ningún hombre es "normal", y si te parece "normal" debe ser una mujer.
- No le vi la gracia –Recostó de nuevo su cabeza en el cojín- ¿Qué estará pensando Naruto?
- Pues, seguramente que le debes unos 15.000 yenes por el jarrón –posó la taza en la mesa mientras le sonreía a la pelinegra- ¿Cómo te pudiste llevártelo?
- ¡No lo vi! ¿Qué quieres que haga? –suspiró asediada- Estaba pensando en las palabras... ¿Y si lo dije por que de verdad lo siento?
- Ya te lo dije –Ino se encogió- eres mala escogiendo.
Hinata recostó su cabeza en el cojín y se hundió en sus propios pensamientos, desde la noche no pudo dormir por todas las cosas que habían pasado, aun sentía las manos de Naruto por todo su cuerpo, como brazas ardientes que la reconfortaban del frió, pero al recordar las palabras que había dicho, sentía un aire en el pecho, como si al fin se hubiese liberado de algo, pero un sentimiento más fuerte la embargara.
El sonido del timbre la sacó del letargo, Hinata miró con el ceño fruncido a su amiga quien, sin entender mucho, bromeó.
.- Tal vez sea Naruto, para implorarte que vuelvas a ser su secretaria –rió divertida- ¡Ya voy!
Hinata no sintió ni una pizca de gracia ante el comentario de la susodicha. Pero, cuando la puerta se abrió prestó atención a quien era, nadie conocido, seguramente un extraviado.
- Una entrega para la señorita: Hyuuga Hinata –concurrió el hombre con voz suave.
- Soy su amiga –murmuró Ino, mientras tomaba el paquete- Yo firmo por ella- hubo un momento de silencio- ¿Quién lo manda?
- Namikaze... –el hombre miró a Ino casi sonriéndose con los ojos- Debe ser algo muy importante, si es de venir de esa familia. Ha de ser una tal Suiki la que lo envía ¿Usted la conoce?
- No que yo sepa, pero como dice usted: Ha de ser importante –hubo un breve silencio- Si, que tenga un buen día.
La puerta se cerró y apareció la sonrisa socarrona de Ino.
- Namikaze, tal vez es un ramillete de rosas –posó la caja cerca de Hinata- ¿Y bien no la abrirás?
- Nada que venga de Naruto lo abriré –concluyó molesta Hinata.
- ¡Oh vamos! No seas bebita, no es de Naruto –rodeó los ojos- es de una tal Suiki ¿Será una de sus amantes?
- ¿Suiki? –miró la caja que tenia un enrome moño color celeste- ¿La hermana de Naruto mandándome cosas?
- Y tiene pinta de ser un regalo costoso –Ino sonrió emocionada- Ábrelo.
A Hinata le temblaron las manos.
- No creo que sea buena idea –dijo cuando el lazo estuvo desecho- Quisiera cortar lazos con esa familia, ellos...
- ¡Vamos Hinata! No seas idiota –Ino abrió la caja en un impulso. La tapa salió volando por los cielos, cosa que hizo que la Hyuuga se sonrojara recordando la escena de ayer, las dos miraron la tela blanca y una pequeña carta.
- ¿Y bien? –preguntó Hinata mientras tomaba la carta leyéndola: "Espero que lo uses pronto, Con amor... Suiki."
- Es lo que yo creo que es... –Ino tomó el vestido y lo saco rápidamente, Hinata se quedo en piedra, ese no era... ayer, en el bulevar, con Suiki ¡No podía ser! – Mierda Hinata, te vas a casar y ni me lo dices, eres una muy mala amiga –miró el vestido- ¡Dios mío! Este vestido esta de lujo, míralo, me imagino que alguna celebridad se casaría con un vestido así, ¿De quien será? –miró la etiqueta- ¡Mierda! Es Lacroix, Hinata esto vale más que tu apartamento.
- Lo sé, lo sé- habló con un leve gimoteo que preocupo a la rubia, su amiga estaba pálida.- ¡Suiki! Se ha vuelto loca, cree que Naruto y yo... –hizo señas desesperadas- Nos casaremos.
- Es su hermana, me imagino que te ve como su heroína, o algo así –se encogió de hombros- Ni menos, guarda el vestido y lo usaras en alguna ocasión ¡Uno nunca sabe!
- ¿Te has vuelto loca? –Hinata frunció el seño- ¡No le daré el gusto a Suiki! Lo devolveré, iré a la oficina y le lanzare el vestido al idiota de Naruto.
- ¿No era que no lo querías volver a ver más nunca? –Ino se sentó interesada.
- Pues, esto es una excepción .–Hinata se levantó cojeando- ¡No puedo creer que haya comprado el vestido! Solo hice un comentario, "cuando me case quisiera ese vestido" es el comentario más inofensivo que he hecho en toda mi vida.
- ¿Naruto te escucho? –interrogó la rubia.
- No lo se, Ino, no lo se. Y me interesa un comino lo que piense de mi –suspiró mientras hacia que el vestido bajase por sus caderas y se arreglaba el cuello alto de satén negro, bordeado en rosa pastel – Y le formare tremendo lió a Suiki, esto no se quedara así, es hora de que sepa que su hermano me ve solo como un trapo con que desquitarse el apetito sexual ¡Y yo estoy harta de ser su juguete!
- Por dios, ¿Quién estaría harta de eso Hinata? –Ino rió- Naruto es un dios, sabe hacerlo de maravilla, esta para comérselo y se te tira encima cada vez que te ve ¡Yo estaría encantada!
- Ya lo dijiste: ¡Tú! –Hinata se puso el sombrero azul naval y delineó sus ojos rápidamente- Tú, tú, tú y tú. Yo no, bastante ya me usaron en otros tiempos.
- No lo se, me parece que tú como que vas muy arreglada –objetó la rubia viendo como el colorete marcaba un tono rosa en las mejillas de Hinata- No será que quieres verte apetecible... para alguien.
- Vamos Ino, no voy a estar por allí, caminando como coja y toda sucia –rodeó los ojos mientras tomaba la caja- Podrías ayudarme y venir conmigo.
- Lo siento, no sirvo como lamparita de mesa –suspiró- no quiero hacer mal tercio, además cuando la cosa se pone candente es mejor dejarlo –Tomó sus cosas con suma lentitud- Además hoy tengo cita con un artista y esto no me lo pierdo ni loca.
- Bien, gracias –exclamó sardónica.
- Que tengas un lindo día y cariño cuando hagas tu huida, por favor, no te lleves nada por delante –y carcajeó corriendo antes de que Hinata le lanzase cualquier cosa.
La verdad Hinata se sentía enorgullecida, aunque estuviese coja, ese vestido negro con el sombrero a juego hacia que todos los hombres se volteasen a verla y algunos que otros le hacían comentarios bastante indecorosos. No es que ella le agradase ese tipo de comportamiento, solo quería darle un poco de su medicina al Namikaze.
Después de todo él la había rechazado, o por lo menos, no le había respondido su declaración que no era tan verdadera ¿O si?
Llegó al edificio llena de orgullo, con la mandíbula en alto y el pie cojeando, aun lo tenia bastante inflamado y cada vez que pisaba sentía como si un calambre se esparciese por todo el talón. La cerámica era bastante dura.
Todos los empleados la miraban con interés, ella siempre había sido puntual y verla llegar a esas horas de la mañana era algo inusual,también su forma de caminar les producía encontró con Kiba, este no pudo repeler una pequeña risita.
- ¿Y qu;e fue lo que te paso, Hinata? –concurrió él divertido.
- Me caí –informó esta con el orgullo inflado.
- ¿Así nada más? –rió- Estas peor que Shion.
- Shion se le partió la nariz por bocona –soltó molesta- ¿Esta el señor Namikaze?
- Pues, si usted es su secretaria debería saberlo –ironizó.
- No ve como estoy, que voy a estar pendiente del señor Namikaze –frunció el seño- Vamos, Kiba.
- Está hablando con la señorita Karin –corroboró con los colores en el rostro.
- ¡Claro! –a Hinata le golpearon los celos- "Hablando con Karin"
- Oh vamos, no creo que... –hizo un silencio- Es una oficina.
- No sabes ni que pasa en este lugar, pilluelo –Hinata suspiró- ¿Sabes por que despidieron a Kio?
- No, ¿Tú si? –susurró interesado.
- Por supuesto, lo hizo con yo que se quien en su cubículo –afirmó indignada, aunque una parte de ella no podía críticar a Kio, después de todo ella también había hecho cosas indebidas con su jefe en su oficina.- Acá, pasa de todo.
- Pero que horror –exclamó Kiba preocupado.
Hinata suspiró hastiada, no podía creer. Ayer una mujer se le había declarado en medio de la filiación y hoy estaba disfrutando de lo lindo con otra, era un simple bastardo. Como lo odiaba, como le provocaba entrar allá y golpearlo. Pero, seguramente se encontraría con una imagen que no le agradaría a nadie, y menos a ella con su ultimo descubrimiento. Se sentía usada, más que eso, como siempre, un trapito viejo que solo sirve por un momento y luego se bota.
¡Genial! Los hombres siempre la verían como la buena delantera y más nada.
- Yo apoyo a la señorita Hyuuga –dijo Ayame, la típica jovencita chismosa. ¡Espera! Es que toda la oficina tenia esa mala mañana. No era de extrañar con un jefe tan puto, siempre había algo interesante que contar- Ayer vi al señor Kiba muy cerca de Suiki ¿No?
A Kiba se le fueron los colores al rostro.
- ¡Objeción! –sonrojado titubeó- la estaba retando, loca.
- Vamos, Kiba –Ayame sonrió- Te gusta la jefaza.
- Claro que no –Kiba miró a Hinata para que lo ayudase- Verdad que es mentira, Hinata.
- Yo creo que le agradas a Suiki más que un amigo –Hinata suspiró tranquila.
- ¿De verdad? –Kiba sonrió con autosuficiencia- Es que soy tan guapo.
- Aunque dijo que eras un idiota –aunó la Hyuuga.
- ¡Uyyy! Eso me dolió y no fue para mi –rió Ayame- Pero la nueva apuesta ahora es... que Hinata será la nueva jefa.
- ¿Yo? –Hinata no entendió la indirecta.
- Si, algunos piensan que... tu relación con Naruto es un poco muy cercana ¿No? –murmuró apenado Kiba.
- Solo soy su secretaria y la amiga de su hermana –se encogió de hombros mintiendo perfectamente- Nada más y nada menos.
- ¿Segura? –Ayame se entristeció- Me encantaría que fueses la jefa, así no soportaríamos a la perra hambrienta de Shion.
- Tranquila, no creo que eso pasara –Hinata iba a aunar algo más pero la puerta de la oficina de Naruto se abrió caóticamente y se escucharon los gritos indignados de Karin.
- Eres un imbecil, no vendré nunca más para acá –gritó la mujer- ¡Jodete con la puta que te complace ahora! Si no quieres más de mi, es tu problema –y con el dedo corazón mostrando al aire se retiró furica. Todo el mundo quedo en silencio, Hinata alzó una ceja, no le extrañaría que dijesen su nombre, la verdad que no.
- Vaya, estaba molesta –Kiba se sentó al lado de Ayame.
- Vez, hay otra... –Ayame afirmó- y parece traer loco a nuestro jefe, primero fue Sakura, después Matsuri, luego Kuno y ahora Karin; y todas se retiran así como locas endemoniadas celosas. –rió entretenida- Sin duda, la tipa que ahora esta con el jefazo, es mi heroína. Esa putas que se revuelcan con medio Japón no lo pudieron complacer como una jovencita que... se da su punto y no andan por allí diciendo que se acostó con él, ni viene a someterlo a su oficina –se rió nuevamente.
- Pues si, vale –Kiba sonrió- Espero que esta si funcione y dure.
- A mi me parece que si... ¿Y a ti Hinata? –preguntó Ayame al ver que esta no hablaba.
- ¿Ah? –ella estaba en piedra. ¿Ayame tendría razón? ¿o era puras ideas suyas? – Tengo que hablar con Namikaze, ya vengo –y tan rápido como se lo permitió su pie cojo entró a la oficina.
Naruto estaba radiante, casi hizo que Hinata botase un suspiró. Con una camisa de corte V que dejaba ver el inicio de su pecho, las manos frotando sus sienes y esa forma exquisita en que la tela se adhería a su cuerpo.
- Pero, es que solo me pasa a mi, esas locas –se decía para él mismo en voz alta- Y Hinata no vino...
- Si vine –dijo ella caminando lo más rápido que pudo hacia su mesa- Pero a dejarte esto: dile a Suiki que no lo necesito y que no me este comprando regalos caros, porque... no tienes que gastar su dinero en mi.
Naruto se quedo extrañado por el raro caminar de Hinata, pero se concentró en lo hermosa que estaba hoy: de esa manera como el negro discordaba con la blanca piel de ella y sus cabello levemente amarrados por una cola, hacían que unos tirabuzones se escaparan adornando su rostro, mientras el vestido se ceñía exactamente en las parte que debían ser resaltadas, esas piernas que había tocado en la noche.
- Pensé que no vendría –espectó él con suavidad tratando de quitar su mirada de ella, algo que era casi imposible.
- No venía, pero me llego esto a casa –enarcó una ceja- Un vestido de boda...
Naruto levantó la mirada llena de gracia.
- Si dices un chiste, juro que te golpeó- lo amenazó la pelinegra.
- Bien, veo que no estas de buen humor –Naruto se apoyó en la mesa divertido- Es raro, toda persona después de tener sexo anda feliz.
- Claro, por eso tu andas tan jocoso ¿No? –Hinata enarcó una ceja- No me interesa, Naruto, si te hayas acostado o no con la tal Karin... el punto es que no pienso venir a trabajar más acá porque entre las cosas que voy a hacer en mi vida no figura convertirme en puta de nadie ¿Bien? –Hinata posó la caja en un rincón- Así que... o siento por Suiki, tal vez, si no se molesta por la devolución podamos seguir siendo amigas, pero entre nosotros dos... no puede haber nada. ¿Entiendes?
- Si... –Naruto afirmó sin mucho sentimiento- Aunque... sigues huyendo.
- No quiero ser como las otras, ya estoy harta de que sea la puta que todos usan –suspiró molesta- ¡Si! No tengo la mentalidad de una perra, ni la sangre fría, ni la falta de amor ¡No vivo en ese mundo! ¿Me entiendes? Quiero amar, quiero sentir, quiero... que me amen. Y lamentablemente nadie me ha ofrecido eso. Entonces... –suspiró- antes de que las cosas lleguen a mayores, quiero irme.
- Bien, yo no te voy a detener –objetó Naruto.
- ¡Bien! –Hinata cogió tratando de llegar a la entrada.
- ¡Ey! ¿Y qué fue lo que te paso? –preguntó interesado.
- ¿No viste el desastre de tu casa? –concurrió esta molesta.
- Si, pensé que fue un arranca de rabia –Naruto enarcó una ceja.
- No, me lo lleve ¿Bien? –Hinata afirmo rápidamente- Espero que no haya sido algo antiguo.
- No mucho... –mintió Naruto.
- Bien... –hubo un largo silencio. Hinata miró tristemente su mesa que seguramente seria ocupada nuevamente por Shion, había pasado tantos días felices en ese lugar, sin duda, había sido el trabajo ideal. Pero, era la decisión más madura, por primera vez debía seguir su palabra, no como las tantas veces que había prometido renunciar y todo le había salido al revés.
- ¿Caminaras a tu casa así? –Naruto se sintió mal ante la mirada anhelante de Hinata, parecía que ese trabajo, la editorial, entre libros, era su vida.
- ¿Qué más quieres que haga? –preguntó esta tratando de sonar molesta, pero solo dio lastima.
- Podría llevarte... –concurrió el sin pensarlo dos veces.
- ¡No! –casi chillo ella- Hablo de que...
Naruto se levantó y dio varias zancadas hasta llegar a ella. Ante la presencia; Hinata quedo disminuida, todo el valor se había desinflado, ahora estaban él y ella, en una distancia poco segura y un orgullo inflamado.
- ¡Vamos! Si tanto amas este trabajo, por qué siempre renuncias –preguntó él molesto.
- Si, tanto te agrada ser medico por qué siempre te rehúsas a tus sueños ¿Eh? –preguntó Hinata encarándolo.
- ¡Por Suiki! –le gritó encolerizado.
- ¿Ah? –Hinata no entendía.
- Olvídalo... –Naruto trató de darle la espalda.
- Espera –Hinata lo tomó del brazo y una suave sensación floto en el aire, como si algo llenase sus cuerpo, un pequeño sonrojo se asomó por las mejillas de Hinata- ¿Qué pasa con Suiki?
- Es una larga historia... –murmuró Naruto.
- Cuéntamela –insistió ella.
- No quiero –alzó la voz dos décimas, mirándola.
- ¡Oh vamos! –Hinata frunció el ceño molesta- ¿Por qué eres así?
- Porque te metes en todo... –gritó Naruto.
- ¡Porque me interesas! – gritó Hinata aun más duro.
Hubo un largo silencio y fue tal el grito que pegaron los dos que se escuchó en el lobby central en donde todos los cubicuelos reino el silencio y solo se escuchó la voz graciosa de Ayame.
- Ya ven, vallasen haciendo amigos de Hyuuga Hinata –picó el ojo- será la nueva jefaza.
Hinata respiró entrecortadamente, ¿Pero que mierda le pasaba? Últimamente lo que pensaba lo decía sin más. Era verdad: ella se preocupaba por él y por Suiki, pero los dos tenían que ser tan orgullosos, tan reservados.
- ¿Y bien? –Hinata alzó una ceja esperando respuesta.
Naruto suspiró, no sabia de donde ella sacaba valor alguno para retarlo, ninguna mujer lo había hecho, tal vez, le habían gritado pero siempre cuando él hablaba, no había quien lo contradijera. Ella era distinta, tanto enfrentamiento le tenia agotado y ella parecía divertirle.
- El tratado decía que... o alguien se encargaba de la empresa o... tenían que dar un heredero –Naruto hizo un grave silencio- No pienso que le arruinen la vida a Suiki como me lo hicieron a mi.
Hinata sonrió vagamente.
- Por lo menos tienes sentimientos –concurrió esta graciosamente.
- Bien, gracias –respondió él en tono ofendido.
- Y lo pensare... –susurró Hinata.
- Siempre dices lo mismo, acepta y ya: siempre terminas en la misma silla –objetó él divertido.
- Deja que me de mi puesto –alzó la mirada- Bien, puede ser que mañana venga. Pero no es seguro ¿Ok?
- Bien, espero que llegues antes de las 8:00 por que si no, el puesto será de Shion –murmuró muy cerca de ella.
- Pero si... pero si... –Hinata se mordió los labios- No me vas a... ¡Rayos! Lo hago por que necesito el trabajo, no por que me guste estar aquí, ni me interese tu compañía ¿Sabes?
- Por supuesto, eso lo veremos con el tiempo –se encogió de hombros, cosa que lo hizo aun más guapo.
Hubo un largo silencio, Hinata suspiró hastiada y Naruto solo pudo ver como un adolescente como sus senos subían y bajaban, ¡Dios que estúpido se comportaba! Pero como si no quisiese reafirmar las cosas que ella le había dicho, se abalanzó a sus labios como un niño que no podía soportar.
Hinata se sorprendió pero en vez de cachetearlo, se dejo caer en el sofá con él encima de ella, los labios de Naruto rodeaba a los de Hinata, probando aquel sabor dulce y la sensación espumosa de la suavidad de estos. Mientras que la Hyuuga enrollaba sus brazos en el cuello de él, mientras sus dedos bailaban en sus cabellos.
El silencio cómplice que se forjó en la oficina hizo que Kiba y Ayame se preocuparan.
- ¿La habrá matado? –preguntó Kiba pegando el odio a la puerta.
- ¡Que va! Con esa pelea, quien no se calienta –murmuró Ayame- No me extrañaría escuchar gemidos –se pegó también a la puerta.
- ¿Tu crees Ayame-chan? –interrogó el joven sonrojado.
- Por supuesto, eso es como dinamita ¡Bam! –se burló la joven en susurros.
- Pero si están en la oficina –habló indignado.
- ¿Y? Lo puedes hacer hasta en un baño de carretera ¿Sabes?
Las manos de Naruto acariciaron las mejillas de la ojiperla con ternura, mientras sus labios abrazaban con los de ella y la lengua de Hinata traviesa se encontraba con la de Naruto.
De nuevo, como si el destino o la misma oficina odiase que se manoseasen en horas de trabajoL el celular de Hinata sonó. Los dos se levantaron como unos adolescentes pillados en medio acto, Hinata con el sonrojo atravesándole las mejillas y un Naruto que miraba a todos lados tratando de tomar explicación de su comportamiento tan pasional.
Sin decir mucho, la verdad no tenía mucho que decir, la Hyuuga tomó su celular y se dedicó a contestar. Mientras miraba como Naruto se dirigía a su mesa revolviéndose los cabellos, preocupado por los actos repentinos, esos impulsos que ni siquiera avisaban.
- ¿Alo? –dijo con su voz trémula de deseo.
- ¿Hyuuga Hinata? –respondieron.
- La misma. ¿Con quién hablo? –preguntó Hinata mientras se arreglaba el cabello.
- La llamamos desde la clínica central psiquiátrica de Joun para informarle una terrible noticia –hablo la mujer con la voz quebrada.
- ¿Qué pasa? –Hinata se preocupó. Tenía un inmenso nudo en la garganta y ya se imaginaba lo que ocurriría a continuación
- Lo siento tanto, Señorita Hyuuga –la mujer tomo aire- Su madre, esta mañana: La señora Hana de Hyuuga, apareció muerta en su habitación, perpetró un suicidio. Mis más sentidos de condolencias.
El teléfono de Hinata cayó al suelo. Tuvo que inclinar su cabeza hacia delante, por que sintió que las paredes le caían encima ¡Su madre no! ¡Ella no podía estar muerta, su madre no! Una opresión terrible en el pecho la dejo sin aire y las lagrimas comenzaron a surcar su rostro. ¿Cómo podía ser? Su madre... si la había visto hacia pocas semanas, estaba bien, algo ida pero no loca. No, su madre no se había suicidado. De nuevo, la preocupación embargó su garganta como atragantándola y su nariz no funciona, estaba sufriendo un ataque de ansiedad y lo único que sintió fueron las manos de Naruto en su espalda y sus ojos mirándola, mientras sus labios decían cosas, cosas que ella no oía.
Mamá... ¿Por qué lo hiciste?
Vine como persona responsable, responsabilisima (?) a cumplir publicar este triste capitulo. Lo sé, lo siento, hice sufrir demasiado a Hinata, pero de verdad hay gente que es desgraciada en la vida, que todo les pasan y no consiguen pegar una. Estos dos personas son así. Ash, mis pobres nenes. Tratare de publicar otro capitulo el domingo, lo que pasa es que estoy recien operada (Nada grave, algo de los dientes) y no tengo tiempo para corregir el fic, ya que como se dan cuenta esta algo desastroso en cuanto ortografía, he tratado de pulirlo pero hay sitios en donde los las comas y los puntos no se dejan quitar y sigue quedando algo impulcra. Los invito de nuevo a que se pasen por mis otros fics: si no los han leido. Y les doy muchisimas gracias por su apoyo y por sus lecturas, siempre lo digo pero lo repito: SON MI INSPIRACIÓN.
Gracias en especial a:
Juli: Gracias Juli por dejar un comentario, te aseguro que seguiré publicando activamente hasta cerrar el fic.
Nuharoo: Nuharoo-san; estos jovencitos (Naruto y Hinata) se revolcaran mucho antes de darse cuenta de lo que de verdad desean, sobre todo en el caso de Naruto. Gracias por apoyar mis otras dos historias y Yo no soy tu fan tendra actualización dentro de unas semanas, tal vez menos. Besines.
Pepinillo-chan: JAJAJAJA, Pepo-chan, claro que tenemos gallos (por ahora) y esa expresión también la utilizamos, jaja mientras hayan gallos. Gracias por seguir apoyando mi fic aún cuando ya lo has leído de verdad un abrazo inmenso a tí y a tus fics (amo tus fics, lo diré siempre). Me había fijado lo de Namikaze hace dos capitulos atras pero ya estaba publicado y me dio una pena así que me hice la loca (?) Espero que en este capitulo haya corregido todos. Para el proximo no habra ningun Namikase, jajajaja, eso espero, gracias también por pasarte en mis otros fics.
Stella-chan: Jajaja uno siempre redunda para dar las gracias (a mi me pasa un monton, gracias por darme las gracias, me gusta que te guste ajaja, siempre pasa). Este fic ya esta completo, completito, con final y todo, epilogo y todo porque si no lo completo entonces llega el momento de la hora de la verdad y la inspiración se va, así que siempre tengo un capitulo a la mano (Excepto Infiel, infiel esta atrasado con los capitulos debo ponerme al dia). Nosotras sabemos que eso no fue sexo, fue hacer el amor, pero ellos son idiotas y no se dan cuenta, ahora las cosas se complican cada vez más, Naruto no sabe como amar o que hacer para amar así que por ende tenemos lo que tenemos. Hinata es más madura. Bueno, amiga, estamos hablando unos besines y me pasare a dejar un mensaje en tu fic cuando tenga tiempis.
Guest: La uni, hay la uni, yo ya estoy en los examenes de ingreso y me estoy matando. Como tu has dicho estos son los tira y afloja, si uno se pone bueno el otro se enfría y así sucesivamente, pero pronto la relación cambiara y pues tendremos algo más raro aún (aj no te voy a dar spoilers). Sobre el aborto, ojo no estoy de acuerdo con ello, pero en el caso de Hinata pensé que por su forma de ser para dejar de estar enamorada de alguien debía hacer algo o obligarla a hacer algo que de verdad fuese en contra de sus principios, es muy triste pero sí: Hinata ha tenido una vida muy desgraciada. A mi tampoco me gusta muchos los personajes que no son de Naruto, pero en el caso de hacer una hermana (que tenía que hacerla) nació Suiki y pues todo se dio. Naruto sabe que Hinata le pertenece, pero es muy egoista porque aún no siente que ame a Hinata, según él y Sasuke bueno... Sasuke es otro tema. Solo puedo decirte que ahorita es que empieza a enredarse la historia y se rompe un poco el tira y afloja. (: Sin más, besitos.
FabianMTJ: Gracias Fabian por pensar que ha sido el mejor lemon, siempre he pensando que soy algo floja en esas escenas en comparación con autoras famosas de por aca que son unas genias en cuanto a partes lemon de sus fics (Ejemplo: Susuna). Y sobre tus acotaciones estoy de acuerdo con todas; se me ha pasado mucho algunas faltas en el fic porque a veces las corrijo rápido y no me doy cuenta de algunos horrores, sobre todo en la narración. Espero que este capitulo haya sido más limpio.
Lilipili: Gracias Lilipili, como dije antes un abrazote para ti que siempre comentas en todos los capitulos y una medallita ejejeje.
Tsuki:Jajaja Tsuki que bueno que te haya hecho el día mi capitulo, espero seguir viendote por aca y leyendote. Estare publicando agilmente por lo menos tres o cuatro capitulos por semana para asi llegar al final. Un besote.
meme-chan: Siempre tan fiel a mis actualizaciones, chica, un abrazoteeeeee gigantesco. Espero que te haya gustado la conti y que bueno... no sea muy triste.
Chamooooooooooooooooos:Esto es como si nos hubiesemos conseguido en otra vida (? sentimental). Tanto tiempo desde el, como tu has dicho, olvidado Foro NaruHina que también me vio nacer como escritora decentona (antes había escrito algunos fics pero eran medio malos jajaja). Siento lo de la ortografía, yo soy algo descuidad pero con mis nuevos fics ando al pendiente, lo que pasa es que releer una obra y cambiarle los horrores que tienen en cuanto a narración y ortografía es un trabajo arduo (pobres editores y correctores). Me enorgullece saber que pienses que mi historia es literatura de buena calidad; me da mucho orgullo que una persona que tiene unos fics tan buenos piense que también mis fics son geniales y que dan la talla, mucho más me pone muy feliz que te haya inspirado (Yo también me meti un hiatus pero de toda la vida, y pues ahora que estoy más madura jenjfbdjfhdfh si claro, quiero volver a publicar este fic y terminar algunas ideas que tenía desde hace tiempoooo). Un abrazote.
