Suposición

Típico: Las mujeres pensamos que estamos "obesas", "feas" y "poco atractivas". Cuando para los hombres es "igual", mientras sepa amar y calentar la cama ellos estarán felices

Había escuchado una vez ese dicho muy, pero muy viejo. Se lo había recitado una vez su padre "tratando", sin poder lograrlo, de consolarla.

Decía así a su oreja: Lo que las feas tienen, las bellas lo envidian.

Hinata no sabía si se había puesto a llorar más con las palabras de su padre, no recordaba. Eso sí podía aseverar que nunca fue muy buen consolador. Tampoco recordó el lepe que le había proferido su madre. Pero sabia ahora, que toda esa frase, desde la primera letra hasta la última, había sido escrita por una fea que, después de todo, como ella, quería sentirse bien.

Hinata no tenía nada para ser envidiada: ni posición política, ni dinero, ni belleza exótica y mucho menos veinte títulos universitarios.

Solo era una mujer promedio. Un titulo con honores, proveniente de clase baja, sin mucho pon ni son, más común que el sushi; no tenía dinero y tampoco era muy elocuente. Dios no la había visto con buen ojo.

Últimamente Hinata estaba pensando mucho en su aspecto físico. Y sabia que nada era inducido por la depresión, todo tenía que ver con una sola cosa y una causa.

Primero que nada, se había dado cuenta, no solo eso, había aceptado completamente el gusto que tenía por Naruto, ya que jefe no era hasta nuevo aviso.

Segundo había conocido gracias a Ino, por su charla o "monologo", como había decidido llamar la mayoría de las llamadas telefónicas de su amiga;… "La lista interminable de los amoríos de Namikaze Naruto"

Y tercero y último, relacionado con aquella prominente lista, todas esas mujeres eran de catalogo de modas, jovenes de portadas de revistas. Y no hablaba con metáforas, las jóvenes aparecían en distintas portadas, ya sean revistas de moda, para hombres, de negocios, de farándula. ¡Donde sea! Todas eran perfectas.

¿Y ella? Ni era la sombra de su zapato.

Y como si tuviera oportunidad con Naruto. ¡Ja! ¿En qué pensaba…?

Rodeó los ojos e intento seguir con la lectura de su libro favorito "El retrato de Dorian Gray". Recordaba que lo había leído unas… ¿Veinte veces?

Veintiún veces. Se corrigió, esta era la número veintiuno.

Naruto por su parte ojeaba uno de esos libros que había leído hace unos cuantos años, no le prestaba para nada atención a este. Hablaba de personajes escritos con tinta, dragones que tomaban vida y lenguas extrañas. Esos libros que a la editorial siempre le sacaba una buena tajada, algún best seller.

Lo único que él tenía ojo era… para Hinata.

Nunca le habían gustado las mujeres que leían. "Se creían superiores, le daban ganas de pensar". Si, desde hacía unos meses se había dado cuenta de que sus antiguos pensamientos eran bastante cavernícolas.

Pero ver a Hinata leyendo era otra cosa: Sonreía a veces, se reía en silencio en algunos momentos, en unos minutos parecía comerse el libro con los ojos y en unos segundos saltaba emocionada o asustada. Era como si se metiese tanto en el libro que viviese los sentimientos del protagonista. Una vez la había cachado llorando al terminar uno de los libros, protegiéndolo contra su pecho con una mirada llena de lágrimas y esperanza.

Sonrío, de una manera, verla leer era tan tranquilizador. Suspiraba, se acariciaba el cabello, a veces hasta pegaba gritos de emoción.

Cerró el libro que estaba en sus manos, era inútil leer a su lado. Y pasó sus manos por el cabello.

- ¿Te preocupa algo? –preguntó Hinata sin siquiera despegar los ojos de la lectura. También, Hinata oía todo aunque estuviese sumida en las historias, no podía hacer nada sin que ella lo tomase desprevenido.

- No, solo pensaba –contestó mintiendo. Claro que le preocupaba muchas cosas. Ella, por ejemplo. Ella y su cama, sus instintos de hombre en celibato. La miró de nuevo por largo rato; cuanto anhelaba su piel de durazno, los besos que se daban con cariño, los suspiros largos de ella, su forma de decir su nombre.

- Lo he notado, estas como distraído –comentó ella ahora viéndole, lo había descubierto comiéndosela con los ojos. Naruto se excusó rascándose la cabellera con despreocupación.

- Si, si. Mucho trabajo –objetó. Esa frase le pareció muy intima, como un marido que trata de disuadir a su esposa que no está estresado, solo cansado. A Hinata también se le hizo familiar, casi cálida.

- Claro, si yo estuviera allí… te ayudaría –concretó ella en un susurró viéndole casi con culpabilidad.

Naruto se alarmó, ¡No podía dejar que Hinata volviese! Porque si estaba dispuesta para ir a trabajar, también estaba dispuesta para irse a su casa, se defendió a si mismo diciéndose: "Ella cocina muy bien, la necesito. Odio la comida recalentada"

- Ya hemos hablado de eso –trató de sonar calmado, pero había una leve alteración en su voz- Será hasta nuevo aviso, aun estas algo… decaída.

- Yo estoy perfecta –concretó Hinata finalmente cerrando el libro con un marca paginas en la hoja que había estado leyendo, lo posó suavemente en la mesa y miró a Naruto- Estoy rodeada de cuchillos por toda la casa: en la cocina, la navaja de afeitar de tu baño, las espadas de adorno en tu estudio. ¿Y me he mutilado algún miembro o vena? Pues no. También estamos en un piso bastante alto, podría aventarme por la ventana de la sala, es bastante grande como para que dos personas se lancen al vacío ¿Lo he hecho?

Naruto se quedó pensativo. Ella tenía razón, aunque había algo de ironía en su comentario, pero… ¿Y su desayuno?

- Pero lo has pensado ¿Eh? –la apuntó cómicamente- Estas presa Hinata Hyuuga, así que no pienses en escapar.

Hinata rió.

- Ya estoy harta de escapar de ti –exclamó tranquilamente- Siempre sabes cómo salirte con la tuya. Pero si no quieres que vaya a tu trabajo porque tu nueva secretaria es muy "serrrrrxy" –exclamó graciosa Hinata- Lo entenderé, querido. Puedo ayudar en casa.

¿En casa? Porque esa palabra también sonaba hogareña.

- No hay secretaria más "serrrrxy" –la imitó- que tú, querida.

Hinata rió. Y luego negó y siguiendo con su lectura. Naruto tuvo que admirarla un rato más, eso no le haría daño a nadie. Aun no entendía por qué había hecho ese trato con ella de "Nadie se acuesta con nadie" sentía que de esa forma estaría más cómoda, pero él la necesitaba en sobremanera. Dejó de pensar en eso, solo les daban ganas de pegarle un beso.

- ¿Quieres chocolate caliente? –preguntó finalmente caminando a la cocina.

- Si, uno –dijo ella sin mirarle. Como si fuese normal.

Esto se está volviendo en una rutina, una costumbre, pensó él con cierto desagrado, tal vez menos del esperado.

Hinata dobló sus piernas y suspiró. Buscó que la luz pegase en la revista. Tenía que ver si la mujer poseía una arruga, tal vez un barrito, por lo menos, uno chiquito.

Nada. Fue una búsqueda fallida. Hinata suspiró de nuevo ante la mirada expectante de su amiga. El café "Slow" era un lugar agradable para tomarse un capuchino y hablar de trivialidades; como lo hacen las mujeres casadas, había pensando un día Hinata Tal cual, después de dejar a sus hijos en el colegio

Leyó sin decirle nada a Ino- Sendo Garajuku. Modelo Europea, actual novia del enriquecido editor "Naruto Namikaze". La querida Sendo nos cuenta que sin importar sus dos años de separación por trabajo de parte de los dos, su relación es hermosa y sólida. "Tengo que admitir que nos llevamos de maravilla, no hacemos nada sin preguntárnoslo mutuamente" y la encontramos riendo de sus anécdotas. "Es genial tener confianza con el hombre que piensas compartir tu vida"

Hinata se apoyó en el respaldar y se hundió en la lectura. ¿Preguntárselo? ¿Sólida? Si la mujer ni le mandaba un escuálido E-mail a Naruto. Y eso que como secretaria estaba al tanto de todo, hasta su talla de calzoncillos.

"Lo amo, no puedo creer como paso. Pero pasó" declaró en otro renglón. El articulista la alabo un rato más, hasta que volvió a hablar ella "Es perfecta nuestra relación. Mi madre lo ama, y pues, tengo el visto bueno de su familia. Todo bien"

¿Su madre lo amaba? ¿No sería que ella también se ha acostado con él? Hinata vatió su cabeza tratando disipar sus pensamientos, últimamente tenía esa mala maña de pensar cosas que no debía pensar.

Cerró la revista, tratando de matar la figura escultura de Sendo, pero, solo término frustrada por la enorme foto del rostro de Garajuku sonriendo. Era perfecta, hermoso cabello rubio, ojos verdes azulados, piel blancuzca con algo de dorado por las playas de Francia. Y un cuerpo de 90, 60, 90. ¿Qué más podía decir? ¿Hablaría de su perfecta sonrisa brillante? ¿O el ondulado de su cabello?

- ¿Y? –preguntó Ino dándole una sorbida a su malteada de Oreo.

- Sendo Garajuku –suspiró-, parece simpática.

- Parece… -Ino apuntó riendo- No lo es, tuve un problema con ella, tanto que nos jalamos los cabellos, tuve que andar con sombrero por unos días.

- Bueno la verdad, Ino. No me interesa si es novia o no de Namikaze –le dió un mordisco a su bizcocho glaseado- Naruto y yo no tuvimos más que una aventura.

- Y vives en su casa –Ino se burló- De lo más normal.

- Como amigos –completó Hinata molesta.

- Que comparten cama… ¿No? –concurrió graciosa.

- Pues no.

- ¡Oh vamos! –le pilló una mirada- Con ese cuerpecito ¿Quién se resiste?

- ¡Yo! –suspiró ante la mirada convencida de Ino.

- Cierto, aun practicas el masoquismo –murmuró de mal humor Ino. Mientras veía sus uñas de silicona contra el sol, el rojo tornasol creaba destellos de luminosidad. Hinata frunció el ceño y trató de que la revista cayera al piso sin que Ino se diese cuenta. Después de tener solo ojos para su amiga, trató de cambiar el tema de conversación, diciendo un simple:

- ¿Cómo te fue en tu cita?

- ¡Por supuesto! –Ino se arregló el cabello, signo de que se pegaría una hora hablando de su "nuevo novio"- Se llama Sai, es maestro de arte. Y es un tipo súper interesante, debiste haber visto sus pinturas Hinata ¡Son como los dioses!

Hinata iba a echarle algo de burla a su amiga. Pero calló ante el sonido reconocible de la corneta del Lamborghini de Naruto. Miró el flamante carro negro y sonrió para sus adentros. Al igual que una adolescente cuando su novio de chaqueta de cuero llega con su moto nueva a llevarla a dar un paseo. Se levantó tan rápido como pudo escuchando aun de fondo el bla-bla-bla de Ino. Le dió un beso en la mejilla y corrió hacia el estacionamiento.

Tuvo que detenerse un momento antes de entrar al carro. Un Lamborghini Gallardo, ni en sus más remotos sueños se había imaginado montarse en semejante carro de lujo, era… era ¿El sueño de cualquier hombre? ¿La añoranza de cualquier mujer? ¡Y ella lo hacía realidad sin que fuesen sus sueños! Suspiró, nunca se había puesto a pensar de esa manera, pero… ¿Por qué Naruto tenía tanto dinero?

Tal vez… solo tal vez. Si Naruto no fuese tan rico, si fuese un hombre igual que ella, podría estar juntos sin ninguna traba. Tal vez, de esa manera si lo pudiese amar y él a ella. Por qué lo añoraba tanto. Se tuvó que apoyar en el capo del auto, le dieron unas ganas terribles de llorar como una tonta. ¿Por qué? ¿Por qué no se enamoraba de los hombres que si la amaban? ¿Por qué no podía amar el amor únicamente? ¿Por qué a él?

Pero pegó una jaleo al ver como la puerta se abría hacía el cielo dejando asomarse la cara de Naruto.

- ¿Pasa algo, querida? –preguntó el mirándola con una sonrisa. Hinata dejo pasar un resoplido, si tan solo él se dejara amar.

- No, solo pensaba –contestó ella entrando al auto.

La piedrecilla se hundió en el agua, creando burbujas, como si pelease por sobrevivir y los espasmos de movimiento en el agua se hicieron tumultuosos, círculos bailarines empezaron a surgir en la superficie. Se detuvo a admirarlos.

La naturaleza parecía tan calmada, como si no le importase la vida de los demás. Era tan sublime y perfecta que parecían únicamente partículas viviendo de ella. Los árboles se movían tan iguales como ayer, el agua estaba azulada clara, no había ningún cambio en ella, las flores tenían el mismo olor. Nada cambiaba por su ánimo, ni por sus problemas.

Resopló, mientras una gota de lluvia caía en su cabello, se desparramaba en él dando esa sensación de escalofrío. Luego, casi sin darse cuenta de lo que pasaba, la tormenta azotaba las gotas violentas contra su cara, pero lo único que se sentía húmedo en sus mejillas, como adherido, recordando su estancia de dolor. Era las lágrimas.

Apoyó su cuerpo contra el barandal del puente y decidió que la gravedad llevase sus cabellos hacía el rostro, inclinando los ojos al agua verdosa oscura. En esa posición podía ver los peces nadando y la lluvia mezclarse con el estanque.

Había también en el aire el olor a barniz de madera recién pintada y el molestó viento no se daba por vencido, la golpeaba como tratando de tumbarla al agua.

¿Qué pasaba sí caía? ¿Dolería? ¿Importaría?

Suspiró. El estanque era hondo, lo sabía. La baranda era lo bastante alta para impedir que todo el torso se inclinase hacía el vacío, había escuchado que muchos se suicidaban aquí, no es que le importase antes esa idea.

¿Ahora si? No lo creía, pero el sentimiento de desprendimiento de problemas era tan agradable que se sentía con ganas de permanecer en el aire todo el tiempo.

La lluvia se intensificaba.

¿Y qué? ¿De qué valía seguir allí? Su madre se había ido.

Ella era la única que la amaba.

Sasuke la había abandonado.

Y había traicionado a Hao.

A su hermano, lo había abandonado. Igual que a Hanabi.

Sabía que ella la odiaba, porque nunca fue una verdadera hermana. Era una egoísta, nunca pensaba en su hermana menor, en la pequeña de la casa. Y así se azotaba mentalmente, culpándose de los actos de los demás.

Tal vez… si su padre nunca hubiese sido un alcohólico. Tal vez desde ese principio nunca hubiesen sido lo que son. De esa manera hubieran finales felices, como había predicho, vivirían en Kioto, en la antigua casa Feudal.

Pero Hiashi nunca los quiso, ni a la madre, ni a ella, ni a ninguno de sus hermanos.

Solo estaban Ino y Suiki. ¿Y qué? Podía ser de nuevo egoísta. Era algo que se le hacía fácil, según ella.

Pero lo que la impulsaba y al mismo tiempo le atajaba los pies, era Naruto. Una opresión en el pecho le sofocaba, quería morir porque sabía que él nunca estaría a su lado ¿Entonces, de que valía seguir viviendo de esperanzas? Pero por otro lado, sentía unas ansias de vivir, para vivir de esperanzas.

¿Irónico y Cruel?

La vida siempre lo era.

¡Naruto! ¡Naruto!

Su menté retumbaba él maldito nombre, era tan obstinante. Claustrofobia y nauseas sentía.

Quería que él le abrazara por la espalda y suplicara que no se lanzase, para sentirse amada de nuevo, como cuando mamá le sobaba el cabello consolándola de aquellos que la forzaron. Así, tal cual.

¿Qué tonta era, No?

¿Egoísta, Estúpida?

¡Estúpida Hinata! ¡Tal vez en la próxima vida seas aun peor!

Tal vez en tu próxima vida, Naruto te ame. O algo así paso por su mente.

O ya me amo

Esperaba que así fuera, porque si siempre viviera de rechazos le dolería. Terminaría matándola.

Se desconcentró por un momento, en una parte del estanque, las gotas habían dejado de caer, como si la lluvia ya no le azotara a ella. La verdad es que no sentía más el salpicar frío de las gotas, ladeó la mirada, una sombría mancha estaba sobre su cabeza. Tapándole por completo.

Una mano le atajó duramente y con violencia la apartó de los barrotes helados. Los ojos de Naruto daban miedo, se acojonó y miró al piso. Fue en ese instante de que se dio cuenta de que estaba empapada. Con los cabellos goteando agua de lluvia y la cara mezclando lagrimas con gotas mojadas.

- ¡Que mierda estas pensando, Hinata! –le gritó tan duro que sintió que hasta el viento se aterrorizo.

- Nada –contestó ella mirando el suelo. No tenía energías de verle los ojos, sabía que iba a llorar.

- ¿Cómo que nada? –su voz estaba temblorosa, pero se sabía si era por la rabia o por él simple hecho de que se preocupaba por ella.- ¡¿Qué hacías inclinada en el barandal, Hinata?

- Nada, nada- volvió a responder ella con ganas de huir.

- ¡Dime! –la tuvo que batuquear en sus brazos, para que le respondiera. No sabía que hacía, Naruto estaba fuera de sí. Sentía rabia, la rabia de los recuerdos. Pero no sabía porque, se había incrementado, la última vez cuando Hinamorí se había lanzado en ese puente le había dolido eternamente, pensar que la había dejado allí llorando y las noticias volaron al otro día dejándolo con el sentimiento de culpa, dolor y angustia por dos años consecutivos, pero… verla a ella inclinándose al vació, como se lo había imaginado con Hinamori, con los cabellos ocultándole el rostro y las manos como garras apoyándose en la baranda, como salvándose e impulsándose al mismo tiempo.

Tuvo tanto miedo por ella.

- ¡No lo se! ¡No lo se! –le gritó ella ahora llorando, le miraba la cara, los ojos de Naruto estaban más oscuros, enfurecidos por sus actos. Se sentía tan mal consigo misma. Y ahora que lo pensaba ¿Qué es lo que pensaba?

- ¡Nos vamos a casa! –y la tomó de la mano, como si fuese su esposo, con una tenacidad que la dejo sin aire, con el apoyo que ella había estado añorando por un tiempo sin minutos.

El silencio agobió las palabras, no sabía que decir, tenía razón por una parte, debía pedirle disculpa, era una estúpida por preocuparle. Ya Naruto había hecho bastante por ella, la estaba cuidando y ahora lo preocupaba más.

Se sentó al borde de la cama, Naruto aun la miraba. Suspiraba en sus pensamientos hasta que finalmente pasándose las manos por el cabello.

- Me puedes explicar calmadamente, ¿Qué hacías inclinada en el puente? –Naruto trató de reprimir las ganas de gritarle pero fue inútil- ¡¿Qué mierda pensabas Hinata?!

No lo se Hubiese sido la respuesta más sincera.

- No era nada malo –se excusó algo molesta. Pero prefería ver la lámpara de la litera que el rostro de él- Solo observaba el lago. ¿Hay algo malo de eso?

- ¡Pues si! –exclamó Naruto- ¡Mucho!

- ¿Qué? –esta vez sí lo encaró, la nítida luz amarillenta dejaba que las sombras se alojasen en su rostro. Tenía la mirada clavada en sus ojos, poseía una presencia que la hacía disminuir. Por primera vez tenía miedo de refutarle cosas, no porque le gritase, no porque él diese miedo. Si no porque pensase mal de ella.

- Hinata, se que esto es difícil –su voz era demasiado fría para las palabras suaves- ¡Pero ya hablamos de esto!

- ¡Lo sé! Y te prometí que no volvería a pasar… ¿Por qué no me crees? –se mordió los labios. No podía seguir diciendo incoherencias.

- Porque es bastante difícil cuando te ves apoyada en el abismo del puente. ¿No crees? –preguntó él con una sardónica sonrisa que le hirió.

- Se lo que te prometí, se lo que hice. ¡Si te reconforta, no lo volveré hacer! ¿Satisfecho? –Le miró con rabia- Igualmente, no soy una niña que se escapó de su casa.

- Esto no es un regaño, Hinata –explicó él con el ceño fruncido- Y nunca lo será. Mañana iremos con Shino, esto no se quedara así.

- ¡Estoy perfecta! –se levantó molesta.

- ¡No lo estas! –gritó él.

- ¡Lo estoy! No tienes por qué preocuparte por mi –suspiró- No tienes por qué.

- Bien… si eso quieres… -tomó su chaqueta, que estaba tapando la silla de la entrada. Y decidió salir.

Hinata suspiró. No debió haber dicho eso ¡Tonta!

- Lo siento –susurró cuando vio su figura en el pasillo, unos pasos más allá de su cuarto.- No tengo derecho a gritarte, después de todo… eres el único que se preocupa por mi –pudo ver la mirada fugaz que le lanzó él y ella sonrió abiertamente.

- No debí haberte dejado ir, no con tu hermana –aclaró este, de nuevo echándose toda la culpa en los hombros.

Hinata negó en silencio y con la voz suave dijo:

- Tenía que… tenía que ver a mi padre –suspiró y dejó que su cuerpo reposara en las sombras del pasillo.

- ¿Está bien? –dijo rascándose la cabeza. Estaba incomodo.

- Perfectamente –concluyó esta con voz sórdida, casi rabiosa.

- ¿Tu estás bien? –interrogó ante los resoplidos que daba Hinata.

- Si… -un largo silencio se hizo notar.

- No lo vuelvas a hacer ¿Si? –Miró a otro lado- Me diste un susto de muerte.

Una pequeña sonrisa se asomó en los labios de ella.

- Te juro que no lo volveré hacer, hay otras maneras de saber el color del agua –le sonrió divertida- Además… no quiero provocarte un infarto a una edad tan temprana.

- ¡Bien! –él sonrió tenso- Esta mejor así, espero que esta vez sí cumplas tu promesa.

- Es un juramento –murmuró.

- Es malo jurar en vano.

- No lo hare, no esta vez –susurró. Se escucharon cortando el silencio los pasos de Naruto que atravesaban el pasillo y se quedo unos centímetros a la figura de Hinata, mirándola de soslayo.

- ¿Segura qué estás bien? –volvió a preguntar.

Hinata se atragantó con los gemidos del dolor. No quería No preguntes Naruto, estoy tratando de parecer fuerte. Fuerte por ti, no quiero que me veas como una cobarde, no de nuevo Negó en silencio, rápidamente, quería borrar de su rostro las lagrimas que estorbaban.

Pudo ver el destello de ellas, hasta que Hinata gimió, estaba llorando. A Naruto se le achicó el corazón. ¿Por qué ella tenía que sufrir tanto? ¿Por qué Hinata?

- Por favor, por favor –suplicó ella- Solo por hoy, no quiero recordar lo que dijo mi padre. Por favor Naruto, solo por hoy, no quiero saber de él.

Hubo un largo silencio, silencio de palabras, pensamientos vacíos. Naruto pasó la mano por el cabello de ella, deslizó sus dedos por la textura suave, temblaba en lágrimas, la atajo hacía si, solo conocía una cosa para olvidar, una que había aprendido. No sabía besar consolando, ni murmurar cosas que alegrasen.

La cama estuvo más suave que de costumbre. Los besos fueron más amorosos de lo que recordaba, había caricias en el aire, besos con promesas, palabras silenciosas, olores suaves, sentimientos con lágrimas.

Naruto la observó por largo rato, Hinata dormitaba placenteramente y aunque sus ojos estaban contraídos con gotas saladas, su piel blanca y su cabello arremolinado, suelto en sus pechos, la hacía ver como si nada hubiese pasado. Suspiró, si eso fuese posible.

Acarició sus mejillas y se acostó a su lado Esta noche no te dejare sola, se que siempre escapamos. Pero no tengo el valor esta noche, no de dejarte sola

Entre sueños, sentía miradas encontradas, suspiros tristes, ojos grises que anhelaban y solo pudo persuadir entre las imaginaciones pastosas, la voz de Hinata, tan real.

- Lo siento Naruto, te amo demasiado… y no me había dado cuenta.

Pensó que todo era una jugarreta de los sueños, palabras que había confundido con otra mujer, Hinata era solo su amiga, la compañera de cama. Más nada…

Ella no lo podía amar, porque eso implicaría que debía huir.

Después de Hinamori, se había dado cuenta de que no debía a amar a nadie más.

Hinata no era la excepción.

Ella ya había sufrido por un idiota, quien fuese.

Y él no iba a ser el segundo.

Le dolería demasiado ver el final de Hinamori de nuevo. Como una obra de teatro.

Él no había aprendido a amar, así que no podía ahora entregar cosas que no sabía hacer, no podía esforzarse por que solo había inconformidad, y después de todo tenía esa extraña tendencia de aburrirse rápido. Terminaría traicionándola, tal cual como antes… y ella terminaría ahogada en el lago "Suko" como Hinamori.

Lo que Naruto no sabía, es que Hinata había sentido la caricia en su mejilla, y había dicho eso sin darse cuenta, salido del corazón como una borracha de amor.

Pero había descubierto algo…

Tal vez los dos se amaban, pero ninguno sabía cómo.

Bueno amiguitos este capítulo es muy emotivo para mí, fue el capitulo que publique el día en que gane el premio en el Foro NaruHina; creo que fue uno de mis mejores días (¿?). Así que me gustaría dedicar este capitulo a todos aquellos que llevan tiempo leyéndome. Aún estoy algo ocupada con los exámenes, estos dos meses estare full, pero seguirá publicando los capítulos adelantados. Tratare de publicar algo el Lunes, o quizás el Miercoles.

Ya poco a poco estamos yendo al final, no nos falta tanto en este camino, vamos a pasos de vencedores (¿?)

Gracias por los Rewiens: Stella T Whiteney (Siento no poder haberte respondido el otro comentario, así que te dejo este mensajito por aquí. Un abrazote y como vez ya Hinata se dio por vencida, así que estaremos más dados a la sinceridad, eso esperemos); FabianMTJ (Siempre gracias por comentar, espero que este capítulo este más pulcro; se dejo corregir con mayor facilidad); Nuharoo (Me mataste con el comentario de Shino, tienes toda la razón, quiero ser Psicologa y cuando leí sus diagnostico dieron asco); Violetamaster (Gracias por leer los capítulos anteriores y dejarme mensajitos, un besito); yami2012 (Que bueno que te haya gustado la historia y que siga gustándote mientras la público poco a poco; un abrazote); Tsuki (Muchas gracias por siempre comentar y por la suerte en el estudio, sí la necesitare como has dicho, espero que te siga gustando el fic un abrazote) Lilipili (Sí, parecía estar superando todo, pero no, Hinata tiene mucho trauma y se agrava con Narutin, esperemos a ver que se hace) y Meme-chan (Gracias por siempre comentar en todos mis fics, un abrazote gigante)