Miedo y Desesperación
Hanna estaba recostada en el regazo de Celty con la respiración algo agitada. Hace solo 20 minutos, tres de los exorcistas y amigos que la acompañaban fueron rumbo al peligro, su perdición la había encontrado, y a su vez puesto en peligro cientos de vidas pasajeras de aquel tren que acababa de vararse.
- Cel-chan... - llamó en un susurro la pelirroja mayor.
- Hai?
- Estoy bien. - dijo esta vez mas calmada, al divisar el pentaculo en su pecho, chasqueó la lengua molesta, éste seguía ardiendo.
Se incorporó y respiró profundo, inhalar-exhalar, inhalar-exhalar, unas tres veces.
- Milk-chan? Estas segura ...?
- Cel, no podemos dejar que hagan todo el trabajo sucio solos, también somos exorcistas no? Quizás seamos chicas, pero no somos débiles. Es verdad que le tengo un infinito terror a ese sujeto, que por cierto esta aquí para llevarme. - informó la ojiámbar, lo cual hizo que la pelirroja menor reaccionara con sorpresa. - pero no quiere decir que me esconda mientras las personas que amo están tratando de proteger vidas, incluyéndonos. - menudo discurso.
- Tienes razon! Vamos a jugar con algunas maquinas Milk-chan! - ronroneó emocionada la ojiceleste.
En cuanto salieron del vagón de inmediato dos akuma nivel 2 corrieron hacia ellas.
- Pero miren nada mas! dos deliciosas exorcistas estaban escondidas aquí? - dijo uno de ellos.
- Pero que cobardes hihihihihi - reía de manera chistosa el segundo.
Las pelirrojas se miraron entre sí, para luego sonreír y lanzarse hacia ellos cuan predador a su presa.
La agilidad y ligereza de Celty la ayudaron a acabar rápido con aquella.. maquina? Bestia?
- Demasiado fácil. - exclamó frívola luego de cortar la cabeza del akuma con una de sus garras, pues había activado solo el 10% de su inocencia, que sería solo su mano derecha.
- Eres muy persistente.. - se quejaba Hanna con fastidio mientras el akuma saltaba a su alrededor,al parecer.. divertido? - Cel-chan ya que estas, podrías? - llamó en un tono tranquilo.
- Será un placer! - y la susodicha hizo lo mismo que con el akuma anterior.
Luego de ese inconveniente, ambas se encargaron de tranquilizar a los pasajeros, mientras eliminaban uno que otro akuma de nivel 1. Lograron mantenerlos protegidos en un vagón.
Se escuchó un estruendo en la cabina del conductor.
- Maldición, Cel-chan ikuyo* (vamos) - ordenó seriamente la ojiámbar.
Se adentraron en la cabina, en esta había solo cenizas y la ropa del conductor del tren en el suelo. Bala de akuma, dedujeron ambas. Subieron por el agujero del techo, Hanna quedó paralizada al encontrarse la escena ante sus ojos.
Allen y Kanda estaban terminando con varios akumar de nivel 3, mientras un moreno alto observaba la escena, no podían saber de quién se trataba, ya que les daba la espalda, pero esos rizos recogidos en una coleta baja le dio cierto escalofríos a la pelirroja mayor.
- Tyki? - susurró la chica con nerviosismo, temor, no creyó ser escuchada debido al bullicio de la batalla, pero fue todo lo contrario, el joven se volteó, quedando frente a frente con ambas exorcistas.
Al percatarse de un leve susurro a sus espaldas el pelinegro ladeó el rostro para percatarse de la presencia de ambas féminas, se volteó completamente para encontrarse con su objetivo, al verla inmediatamente sonrió de manera cálida, al fin la había encontrado.
- Hanna-chan... Mitsuketa* (te encontré) - expresó aliviado el muchacho, mientras que la pelirroja estaba con el ceño fruncido de manera temerosa, estaba preocupada, sentía su pulso acelerarse de tal manera que la mareaba. Era extrañamente perturbador.
- Neechan! - gritó el albino al tiempo de terminar con el ultimo akuma nivel 3, posicionándose frente a ella. Seguido de Lavi.
- Hanna! - hizo lo mismo el pelinegro. - que demonios haces aqui? Te dijimos que te quedes adentro! - la regañó molesto el ojiazul. Ella no escuchaba, no reaccionaba, su vista se fijaba solo en un punto, donde Tyki
La actitud de la joven estaba comenzando a preocupar a sus compañeros.
- Hanna-chan? - llamó preocupado Lavi, sin recibir efecto alguno. La mencionada aun estaba en shock.
Caminó lentamente en dirección al portugués, se quedó a medio camino, Tyki se acercaba a ella con una sonrisa.
- Ni se te ocurra! - gritó Allen colerico posicionandose frente a Hanna, ella bajó la mirada.
- Al-nii.. - susurró la chica a sus espaldas. Este volteó a verla y se sorprendió, se veía totalmente vulnerable, palida como una muñeca de porcelana. - necesito... - comenzó a decir colocando sus pequeñas manos sobre el pecho del albino.
- Hanna-nee que ocurre? - intentó abrazarla, pero ella mantuvo la poca distancia con sus brazos, negando levemente.
- Siento que... necesito hablar con él. - confesó seriamente. - por favor Allen. - lo miró a los ojos suplicante, las orbes ámbar reflejaban temor, pero a la vez una extraña confianza acerca de lo que estaba diciendo.
El albino no estaba del todo convencido, en eso el pelinegro se alarmó, había oído bien? Ella quería hablar con el Noé?
- Estás demente? Crees que te dejaré acercar a ese bastardo? Estas soñando Bullet. - musitó entre dientes el ojiazul, se notaba realmente molesto.
- Estaré bien, te lo prometo. - aseguró dedicándole una sonrisa cálida, sorprendiendo al pelinegro, ella tomó ese regaño, como símbolo de su preocupación.- Por favor, se lo pido a ambos. Dejenme hacer esto, no se si esta aquí por mi, o por la inocencia, dejenme salvar ambas cosas, no quiero ir con el, no dejaré que me lleve, asi como sé que ustedes tampoco lo haran. - afirmó mientras los rostros masculinos se relajaban. - solo quiero que termine de una vez, confien en mí, no los dejaría por nada. - sonrió colocando ambas manos en la mejilla de cada uno.
No tuvieron mas opcion que confiar en su compañera, se alejaron quedando detras de ella, junto con la pelirroja menor y el ojiverde que contemplaba preocupado a su amiga.
- Mikk - llamó seria la ojiámbar. su semblante se había tensado.
- Oh, vamos Hanna-chan. No te alegras de verme? - acortó totalmente la distancia que los separaba, haciendo que el pecho de la chica ardiera de sobremanera.
- Tsk. - se quejó llevando su mano al pecho. - duele. - susurró con los ojos cerrados. Si no fuera por que el portugués la sujetaba de la cintura, la chica había caído al suelo debido a la falta de aire.
- Al parecer la cicatriz percibe su creador. - rió el moreno.
- Haz que pare. - suplicó la chica en un tono ahogado.
- Como ordenes. - susurró seductoramente a sus oídos. Desabrochó lentamente la chaqueta, dejando al descubierto la piel que se encontraba profanada por una marca latente en su pecho, la cual estaba asfixiando el corazón de la chica.
- Maldito! Sueltame Walker! - intentaba safarse de las manos del albino, pero para ser tan joven si que era fuerte. El pelinegro no soportaba verla tan vulnerable en los brazos de aquel monstruo de la oscuridad.
- Sé lo que sientes maldicion! Pero no arriesgaré su vida por un movimiento en falso, no le hará daño! - expresaba el ojigris. - Sé cuanto te molesta que la toque de esa manera. - susurró esto ultimo para que solo el pelinegro lo oiga. - pero debemos calmarnos hasta que logre su cometido. Creeme que si pudiera despellejaría con mis propias manos a ese maldito pervertido, pero no lo haré... por ella. - en eso el pelinegro se rindió. se soltó bruscamente de su agarre y con un chasquido de lengua se limitó a tragarse las malditas ganas de ir y arrancarle de las manos a Hanna.
Tyki acercó sus labios al pecho de la chica, depositando un suave beso para que aquella marca al fin se calmara, dejando una pica como tatuaje permanente. Ella respiro hondo luego de aquel alivio. Al fin tenía control sobre sus pulmones.
- Mejor? Hanna-chan, tu piel sigue siendo tan dulce y tersa. - confesó seductoramente el pelinegro. A lo que ella resopló molesta.
- Desearía bombardearte de preguntas en este momento, pero no tengo tiempo de entablar una amistosa charla con alguien que supuestamente era parte de mi pasado y no lo recuerdo. No dejaré que tengas la inocencia...
- De verdad crees que estoy aquí solo por eso? - enarcó una ceja riendo divertido. - no lo llames solo coincidencia pequeña. - la miró a los ojos.
- Si me conoces tan bien, imagino que sabrás que no dejaré a las personas que amo. - lo miró desafiante.
- Lo sé, pero aun si tengo que matarlos o noquearte, te llevaré conmigo. - dijo serio provocando desesperacion en la mirada de la chica.
- No! Acaso pretendes ganarte mi odio Tyki? - le dedicó una mirada triste, con un deje de dolor en su tono de voz.
- Soportaré cualquier cosa con tal de tenerte a mi lado.
- Dime... tú me amas? - preguntó la chica cabizbaja.
- Por supuesto que te amo. - confeso dulcemente acariciando su mejilla.
- Entonces dame tiempo. - esta vez lo dijo segura encontrándose ambos orbes ambarinos intensos. - Tyki déjame digerir esto. Por favor no me obligues a ir contigo ahora. - una pequeña lagrima surcó su mejilla izquierda.
El moreno la observó conmovido, removió con el pulgar el atrevido cristal que surcaba su mejilla, sonriendo la envolvió entre sus brazos, sorprendiendo a los exorcistas, incluyendo a Hanna. La esencia del pelinegro inundó los sentidos de la chica, mareandola. Sin duda era un aroma embriagador, cerrando los ojos correspondió tímidamente aquel gesto de afecto.
- Un mes, te daré un mes, mi pequeña Hanna, luego vendré a buscarte. - le susurró al oído causando que se le erice nuevamente la piel, acompañado de un fuerte sentimiento de preocupacion.
Luego de eso el muchacho se separó de ella y desapareció del lugar atravesando un portal.
En cuanto el ambiente se calmó, de inmediato sus compañeros corrieron hacia ella, al ver como colapsaba de rodillas al suelo, o mas bien la superficie del techo del tren.
- Hanna! - llegó en primer lugar Celty, quien se sorprendió al ver a la chica en un estado tan vulnerable, su nueva amiga estaba quebrandose a sus ojos debido al miedo y a la preocupación. La acunó en brazos y de inmediato la chica comenzó a sollozar.
Los muchachos observaron con dolor y preocupación, desde que pisó la Orden la chica jamas había mostrado su lado debil ante nadie, a excepción de Kanda, y a este no se le hacía nada de gracia ver por segunda vez a su compañera en ese estado.
- Volverá.. - articulaba entre espasmos. Susurrandolo solo audible para la chica quien la abrazaba. - él volverá por mi.. Yo s-solo logre retrasarlo. - seguía sollozando la pelirroja.
