Nuevo capitulo, juju, disfrutenlo. Recuerden estos personajes no me pertenecen, son de Masashi-sama.
Hay algo (bastante) de OoC, así que si no lo toleran, no lo lean, no quiero decepcionarlos.
Y palabras obscenas, lo siento, gomen, gomen.
Sin más.
Delirios
La mente es un laberinto retorcido de ideas sin salidas y sonrisas sin rostros. Una cosa siempre lleva a otra
El viento estaba cargado de un aroma a pino, la estancia era cálida y a veces en el aire bailaban las flores de cerezo, remolinadas por una tormenta de aire.
La grama estaba bien cortada en perfecto estado, de un verdor vivo y absoluto. El cementerio era un lugar encantador. Nunca pensó que diría algo así, pero en ese instante le provocaba quedarse varada entre las lapidas, viviendo de la ausencia.
La mano de Naruto se posó en su hombro, había visto la lágrima escaparse de sus ojos, rodaba majestuosamente por su mejilla y se perdía en el misterio de su mandíbula.
Hinata sintió las terribles ganas de quitarle la mano del hombro, no podía. No lo soportaba, no quería amar a Naruto. ¿Por qué ahora?
Pero solo abrazó fuertemente las flores y suspiró tratando de que su cara no cayera con la mirada perdida. Necesitaba demasiado a Naruto, empezaba a depender de él. Y eso no era un buen augurio, después del acontecimiento de hacía unas semanas, la estúpida manera que le había pedido que la consolara, la avergonzaba, se retraía de sus actos. Era mejor mantener la distancia.
No sabía si él había escuchado su declaración silenciosa, tenía miedo que así fuese. Naruto nunca había amado a nadie y la más cercana a ese sentimiento había sido Hinamori. Ella ya había partido hacía mucho tiempo.
Y ahora que lo pensaba, si Hinamori viviese se lo daría, le daría a Naruto sin refuta. Porque sabía que él si podía ser feliz a su lado. No sabía que había pasado, ya que con solo la mención de la susodicha, Naruto sacaba el tema de Shino a colación.
Se dio cuenta de que el padre había terminado de hablar. Hubo un minuto más de silencio, se había puesto una expectativa, no pensar en su madre porque solo eso traería recuerdos dolorosos.
Como su hermosa sonrisa.
Dio un paso hacía la lapida blanca. Y miró por largo minuto a su padre que enfundado en riguroso negro parecía la sombra del hombre que algunas vez había sido, su hermana que tomaba de las manos a sus dos sobrinos que peleaban por un carro de juguete y al espectro de los vecinos, dos viejecillas chillonas y el grupo que se reunía a tomar Sake por las noches.
Todo parecía tan distante. Como si fuese un oasis de emociones.
Nunca debió haberle gritado a su padre, ni a su hermana. Tal vez ella tuviese un poco de culpa, de no enseñarles a pescar, si no darles el alimento, como decía un antiguo dicho Judío. Era muy sabio, ella no podía culparlos, ninguno tenía el espíritu emprendedor, inconformista con el que ella había nacido.
Eran solo almas que vivían el presente. Lo que si le había molestado es que tomasen las cosas con tal calma, la muerte de su madre y Hanabi ya había organizado que todas las pertenencias de su madre, como el viejo carro y algunos yens guardados en una cajetilla.
Ella no necesitaba nada de eso, ni dinero, ni autos más viejos que su persona. La peineta que había dejado su madre era la único que Hanabi no había ambicionado, solo quería recordar a Hana, en sus momentos más floridos.
Cuando sonreías mamá. Así quiero mantenerte, sonriendo Hinata se agachó y miró aquella urna, que resplandecía bajo el opaco cielo. En cualquier momento llovería, ya estaba bien entrada la época húmeda de Japón y las lluvias nunca faltaban.
Pero parecía que el cielo llorase con ella, como si su madre la acompañase todo el tiempo. Un espejismo de mujer que siempre fue. Sonriendo, trabajando arduamente para pagar las deudas de su marido, las cervezas que se gastaba todas las noches, la comida que los alimentaba y los cuadernos para poder ir al colegio.
¿Por qué una mujer tan buena podía sufrir tanto? ¿Es que su madre se había convertido en un mártir?
La verdad es que no lo sabía. Pero estaba segura de algo, no vería con ojos de odio a ninguno de sus familiares. Dijesen lo que dijesen de ella, o de Naruto…
Porque esa era otra cosa, ahora hablaban de Naruto, no como un jefe si no con pronósticos de "Salvador de la familia Hyuuga". No entendía de que él tampoco la amaba, de que él solo le había tomado cariño con el tiempo, que le daba lástima sus lloriqueos, que le servía como cuidador de hogar.
¿No lo sabían?
Que solo era su secretaria, pues había vuelto a su trabajo.
Para alivio de ella.
Le molestaba que cuando el Clan Hyuuga, la familia tan rigurosa y estirada ahora contactase a su padre por el simple hecho de que Hinata se había familiarizado con los Namikaze.
Recordar la conversación le daba asco. No es solo que ayudase a su familia, si no que sabía que no podía. Porque ella no iba a obligarse a vivir con alguien que no la amaba y por que era imposible que Naruto la aceptase.
" – Por cierto Hinata, si solo viniste por una pinza. Deberíamos hablar un poco sobre el Clan Hyuuga – había empezado a decir su padre.
- ¿De qué hablas? –preguntó sin entender el repentino cambio de tema. Su padre siempre había sido un hombre muy orgulloso, aun bajo los indicios del alcohol.
- La familia Hyuuga ha decidido que pensara nuestro retorno a Bouke –dijo con una sonrisa arrogante en el rostro- Y todo es gracias a ti, mi hija querida.
- ¿Eh? –Hubo un momento de silencio- ¿Por qué semejante cambio de pareceres?
- Porque piensan que tu relación con Naruto Namikaze, es ideal para hacer que las familias se unan. Los Hyuugas y Namikaze desde épocas feudales han sido familias de gran prestigio, si dos herederos principales logran casarse, sería un gran avance para nuestra casa.
- ¿Ya hablas de nuestra? –Hinata se levantó molesta.
- Tienen todo el apoyo en ti, querida.
- ¡De que hablas! Namikaze es mi jefe.
- Los jefes a veces se casan con sus empleados ¿No? –Hiashi la miró con reprobatoria- Además, han de decir que vives en su casa, si te acostáis con semejante hombre debes contraer nupcias.
- ¡De que hablas padre! –Hinata tomó sus cosas- Naruto y yo tenemos una relación de trabajo. Únicamente…
- ¿Qué hombre lleva a una mujer a su casa sin ser nada de él? –Su padre frunció el ceño- No es un hombre Hinata, es una bestia.
- ¡Cállate! –Le habría gritado a la puerta- No sabes lo que dices, la única bestia eres tú que abandonaste a mamá por la copa. ¡Tú la mataste!
Pudo ver el atisbo de lágrimas en sus ojos, pero no se detuvo, dejo salir todo el miasma que se había acumulado desde que tuvo uso de razón, todas aquellas palabras de reproche que siempre quiso formularle.
- Si Naruto me deja por otra, es problema mío. Yo viviré de esas decepciones, no tu padre. ¡No tu! ¡No arregles mi vida, porque es mía! ¡No hables porque tu asesinaste a mi madre! ¡Fuiste tú quien la llevo al borde de su amor! ¡A la locura!
- Hija ingrata –le exclamó el lleno de lágrimas.
- ¡Padre borracho! –y cerró la puerta tras de sí, no sin comerse lagrimas. Nunca pensó decirle eso a su padre, fuese quien fuese ese desconocido, seguía siendo su padre."
Hinata sintió la mano de Hiashi Hyuuga en la cabeza.
- Lo siento, Hana –dijo mirando la lapida blanca. Tenía la voz sobria, calmada- Tal vez tu hija tenga razón…
A Hinata se le desparramó la flor de su mano. No podía creer lo que decía su padre, tenía la voz sosa como la recordaba cuando era niña, esas veces en que le había hecho pasear por los jardines imperiales de los Hyuuga, en donde usaba un Kimono recién hecho. Y aun llevaban sonrisas grabadas por felicidad.
- Tal vez si te mate –hubo un gemido largo. Su padre estaba llorando.
- Hana no dejaría que te echaras la culpa en los hombros, acuérdate que a ella le gustaba cargar con las penas de los demás –había dicho ella para reconciliarlo, para que no llorase. Le recordaba a ella sumida en las memorias de su madre.
- Hana no me perdono. –suspiró- Ni me perdonara.
- Ella no recordaba nada, no tienes por qué preocuparte. Me había olvidado por completo a mí, a todos sus hijos, a su esposo y su vida. Era feliz –sonrió Hinata incorporándose.
- ¿Entonces por qué se quito la vida? –preguntó repentinamente su padre.
- Se sentía sola –respondió después de un largo silencio. –Pero eso es culpa de todos. Yo no era tan valiente para ver a mi madre sin que lo fuese.
- ¿Era tan grave su olvido? –interrogó.
- No sé si fue un borrón para no recordarnos. Sabía quién era ella, pero no nosotros. Debo ser sincera, la había visitado a escondidas, pero la única vez que hable con ella fue hacía varias semanas, luego de eso mandaba dinero para sus cuidados, o mudas. Nunca pude hablar de nuevo, me dolía mucho.
Los árboles hablaron solos, el viento paso volando por sus caras y el murmullo de las personas que amaban a Hana se hizo fuerte, lloriqueos. Hanabi estaba llorando.
- Se que no pude disculparme con ella –dijo finalmente su padre- Pero te debo una disculpa, Hinata.
Esta se tragó todo el aire que pudo. Nunca lo había esperado así, cuantas veces no lo había escrito en sus diarios, todas las cosas en que su padre debía disculparse con la familia, cuantas cosas que no tenían perdón.
Pero ahora, parecían tan minúsculas, como si nunca hubieran existido o que formaran de un pasado muy lejano. Su padre, con solo esa acción había extinguido todo el odio que había germinado desde que tenía uso de razón.
- No te puedo decir que hagas que nada paso, padre –dijo ella con voz baja- Pero te diré que si te disculpas, podré perdonarte.
- No… ¿No me odias, hija? –dijo Hiashi con su cabeza inclinada, su hija siempre había sido la menos alta de su familia. Aun la veía como una niñita, una pequeña princesita que jugaba a dragones.
- Pensé que lo hacía –aclaró Hinata luego de observar el panorama. Los árboles otoñales dejaban caer sus vestidos poco a poco, en un baile seductor. El aire respiraba el olor de las flores que morían y levantaba en vuelo el celaje, que se movían en cielo como motas de humo, copos de algodón danzantes- Pero no puedo, no sé porque, pero es inútil.
- Me alegra saber eso, Hinata –posó su mano en el hombro de ella. Hinata se estremeció, ese gesto era bastante raro de él. Hiashi se dio cuenta de la tensión de su hija y retiró la mano cuidadosamente. Tal vez, aun no está preparada para tratarme como su padre. La entiendo, hundido en sus pensamientos miró largos minutos la lapida blanquecina, llena de hojarascas.
- Lo siento… -susurró Hinata- pero… no creo que por ahora tengamos una relación de… padre-hija.
- Te entiendo, querida –hubo un largo silencio y él suspiró colocando los claveles encima del ataúd. Hinata se sorprendió ¿Aun recuerda sus flores favoritas? . Lo vio partir hacia donde permanecía Hanabi. Dejo que el viento murmurase cosas a su alrededor, no lo oiría- Quisiera creer padre, que no eres tan malo como pensaba ¿Pero… cómo?
Miro a Naruto que estaba parado al fondo, en donde nadie lo viese. Él había venido únicamente por ella, porque le preocupaba que tuviese algún desmoronamiento, que no pudiese llevar más las cosas. Pero no quería permanecer con la familia, se sentía incomodo con los Hyuuga, aunque trataba de disimularlo.
Él no tiene nada que ver conmigo, solo es un espejismo de sentimientos entrelazados, pero le sonrió, con todas las ganas que encontró en su corazón achicado. Te juro Naruto, que como tú te esfuerzas para que no sea como Hinamori. Yo me esforzare por ser la Hinata que fui… empezando por pensar a mi padre como un hombre, un hombre no tan malo
La multitud se dispersó y ella solo quedó con sus pensamientos, con sus nuevas metas, con la nueva vida despegada de su madre. Se dio cuenta de que podía seguir viviendo de bellas memorias.
Te aseguró madre que te recordare en los buenos tiempos, olvidemos los días en que tu me olvidases, en los que yo huí. Perdonémonos ¿Si?
Pudo sentir la respiración de Naruto a su lado.
- ¿Estas lista? –Preguntó él en voz baja, ante ninguna respuesta acotó- Podemos quedarnos cuanto quieras.
- Tranquilo –le miró con una sonrisa- Ella siempre estará aquí. Le prometo que… esta vez si seré una buena hija y la visitare. Te visitare, madre. Y ella no se olvidara de mí, no esta vez.
Naruto dejo correr la mano por la cabeza de ella, tan diminuta, tan frágil. Parecía una muñequita de trapo, de esas a que los niños le agradan sacarles los ojos de botones.
Hinata suspiró. ¿Qué haría sin Naruto?
Y vio la sombra de su padre, llevando a la lejanía a uno de sus nietos.
Perdonémoslo, madre. Lo necesita
Se amarró los últimos botones de su chaqueta y le dio dos palmadas al brazo de Naruto.
- No soy buena para las despedidas largas… -él la miró, tanta tristeza clausurada en sus ojos- Larguémonos.
¿Qué tantas cosas pueden pasar en un mes?
Que la persona que odiabas, a la que le huías, terminases amándola ¿Puede ser cierto?
Pudiese alguien cambiar su forma de ser por un desconocido ¿O era algo más?
Hinata corrió por la calle "Singwae" tenía que tratar de que sus tacones no la traicionaran, estaba por llegar tarde a su trabajo. Aunque Naruto ya lo sabía, pues ni se había molestado en levantarla, no quería quedar mal en su tercera semana laboral.
Solo eso te pasa a ti, no volverás a tomar vino en la cena. Se reprochó mientras se quitaba la bufanda en el recibidor. Apartó uno que otro copo de nieve que se había quedado adherido a su chaqueta.
Había organizado "La cena" como la había nombrado: vino, pavo asado con relleno, patatas horneadas con mantequilla, pan de orégano (su especialidad) y tártaras de queso, sin aunar los ponquecillos de ciruela. Todo como un agradecimiento para Naruto después de dejarla incorporarse nuevamente a su horario laboral, sin percatarse que todo había tomado un rumbo romántico; el vino, mejor dicho el exceso de vino Italiano.
No sabía cómo, ni cuándo. Pero había despertado en la cama de Naruto, enrollada en sus sabanas. Como si fuese raro ese tipo de actitudes en ellos, ahora no sabía con que rostro mirarle, estaba tan apenada, se suponía que seguían un término "Nada de sexo". La única excepción que recordaba había sido en un momento crítico, bajo los efectos del despecho y la depresión.
Ahora se valoraba a sí misma y la amistad que tenía con Naruto ¿Por qué hacía semejantes estupideces?
Lo amaba, pero se había propuesto a dejar de amarlo.
¿Y ahora…?
Se concentró en desnudar la bufanda y luego de sentir la libertad de su cuello, colocó el maletín en la mesa de Ayame. Suspiró, así dejando que todos los sentimientos se escaparan en el exhalo.
A veces, me gustaría resignarme a amarlo sin esperar nada de él
Pero eso le recordaba a Sasuke, decir ese tipo de cosas remontaba la memoria, la hacía pensar lo tonta que fue.
Era inútil proponerse dejar de amarlo, si vivía con él, si lo veía todo el tiempo, si cada vez que le regalaba una sonrisa hacía que su corazón diese un vuelco. No trataría cuando vivía de su presencia y se alimentaba de sus risas.
Era una cobarde.
Ella lo sabía, pero le daba demasiado terror pensar perder sus ojos, sus labios, su rostro. Olvidar todo lo que él era para ella, le aterraba.
Cuando se armó de valor con el maletín en mano y la bufanda anudada a la manecilla. Exactamente cuando su mano enfundada por el guante blanco de seda, tocó el pomo de la puerta, se escuchó algunos gritos molestos.
¡Ahora que! Exclamó Hinata mentalmente.
- Le he dicho Sendo, que Naruto no se encuentra en la oficina, está en una junta esta mañana. ¡Pase otro día! –respondió Suiki.
- No pienso hacer eso. ¡Tengo que hablar con él! Es urgente… –concurrió la interpelada, cuya escultural espalda era lo único que podía ver Hinata.
- ¡Garajuku aunque trates toda la mañana, él no aparecerá por arte de magia! Esta una conferencia, no se puede hacer nada –contestó de nuevo Suiki sin siquiera mirarla- Llámalo cuando llegue.
- No esperare por él, llámalo tu ahora mismo –ordenó la mujer rubia.
- ¡No lo pienso hacer! –Suiki cerró el libro de golpe, dejando burbujas de sonido en el aire. Sendo estaba sorprendida, desde cuando Suiki emanaba esa actitud altiva- Porque tú ya no perteneces a este mundo; y hablo del de Naruto.
- ¿Más o menos, Cariño? ¿Estás delirando? –Sendo resopló.
- No, querida. Naruto tiene a una nueva mujer en su vida ¡Una que si vale la pena! –le grito la pequeña encolerizada. Hinata palideció, ¿Cómo Suiki podía decir esas cosas de manera tan desvergonzada? Se acercó con paso cauteloso hacía la discusión, ¡Pero si era la mujer de la revista! Sendo Garajuku.
¡Es hasta más hermosa en persona! Hinata se sintió sin aire.
- ¿Hay algún problema? -preguntó antes de que Sendo pudiese decir algo.
- ¡Pues si! Estoy buscando a mi novio, Naruto Namikaze.
¡Por supuesto! Hinata le miró hermosos ojos Se me había olvidado…
- En estos momentos se encuentra en una conferencia –Suiki afirmó ante las palabras de Hinata- Pero volverá más tardar en una hora. Puede esperarlo en el recibidor, si no le molesta.
- ¡No, que las despachen! –Chilló Suiki- Yo no quiero ver su cara en esta empresa. ¡Ni en el edificio, ni en los alrededores!
- ¿Qué te pasa niñita? –Sendo la miró con poco aprecio.
- ¡Que te largues!
- ¿Quién eres tú para mandarme? –se le acercó peligrosamente.
- ¡La hija de Minato Namikaze! Aquí no hay espacio para dos enamoradas de Naruto –le encaró- Así que lárgate.
- ¿Y donde esta esa perra a ver? –Sendo escupió las palabras, de esa manera la hacía verse temible. ¡Horrorosa!, pensó asustada Hinata.
- No te lo diré –exclamó en pro de guerra.
Sendo le empujó, el pequeño cuerpo de Suiki tembló, parecía una muñequita desamparada.
- Dímelo –rugió.
- ¡Es Hinata Hyuuga! –gritó Suiki cuando estalló en rabia- Y es mucho mejor que tu, Sendo Garajuku.
La oficina se quedó en sepulcral silencio. Nadie tipeó. Nadie murmuró nada, solo el sonido del aire llenaba la sala.
¡Mierda! , exclamó Hinata.
Y pues sí, hoy vine volando, corriendo, vine y vine. (¿?). ¿Por qué? ¡La próxima semana la tengo full! Así que para no decepcionar a mis lectores decidí publicar hoy domingo, tranquilo domingo y así cumplir con ustedes (y conmigo). Espero que este capítulo les haya gustado porque desde aquí pasamos a una nueva etapa amorosa, una tal vez bastante difícil, estos capítulos fueron los que más disfrute escribir porque se me hizo muy vivido describir a Hinata; creí que así se comportaría en vista de la situación y todo fluyó perfecto, ya nos acercamos más al final de la historia. ¡Vamos por el capitulo 16! Que rápido, bueno, espero que a estas alturas no haya decepcionado a mucha gente y que de verdad, haya estado acorde a sus expectativas. Quisiera dar un fuerte agradecimiento a:
Lilipili: Siento que estos capítulos sean depresivos, pero andaba mode así en aquel tiempo y salieron todos, al menos una gran camada de ellos, con sentimientos triste. ¡Era necesario! Pero poco a poco cambia.
Nuharoo: Jajaja, esas frases emblemáticas (¿?) que a uno se le ocurre para concatenar cabos. Bueno, ahorita vamos a pasar a la parte más agría del fic, sí, tan agría como la muerte de Hinata, porque estoy segura que estos dos no saben amar, tiene una forma muy retorcida de hacerlo, así que, veamos que tal van las cosas. Jajaja, no se si te comente pero yo también quiero ser Psicologo, así que te comprendo, ese hombre no debe ni estar registrado, ni graduado, Shino pirata, jajaja. En esas cosas el fic se cae, tiene algunos errores argumentales que lamentablemente no pude arreglar, lo siento. ):
Le Sofia: Cómo me halaga que una escritora tan prolija y una de mis escritoras preferidas me lea, me llena el rostro de lagrimas, te admiro tanto, admiro a muchas de las escritoras de fanfic, pero tus narración me parece exquisita, que leas mi fic me hace muy pero muy feliz. Creo saber que Guess fue el que comento la otra vez, creo que fue un rewien muy lindo y largo que me lleno de orgullo (ególatra cof cof) Por cierto, eres muy perceptiva, como has dicho, Naruto si sabe amar pero el tonto no se siente capaz, por qué, ha tenido muchas decepciones, pero como has dicho, las preocupaciones, la forma en que le habla, esta prendado… ¡Eso espero! Un abrazo desde Venezuela y gracias, tratare de salir bien en los exámenes para poder pasarme más seguido por aquí, pronto vacaciones, yei.
Tsuki: ¡Gracias por comentar! ¡Me enorgullece que pienses que mis capítulos son geniales! Y lamento que el fic tenga un desenlace tan trágico, pero las cosas cambiaran, yo lo se. Un abrazote.
Cononin: ¡Gracias por comentaaaar! Y como has dicho; Naruto tiene que darse cuenta, pero esto será un largo camino (¿?), es demasiado terco para aceptar que toda aquella preocupación, que la forma familiar en que se desenvuelven se trata de amar. Gracias por el apoyo, siempre, un abrazo.
Stella-chaaaaaaan: Grachias por siempre pasarte por mis fics y dejame unos comentarios que me producen tanta felicidad y risa, me rió mucho con lo que comentas, jajaja. Cómo has dicho, este Naruto nos gusta más, a todas, lamento que su personalidad este tan modificada pero poco a poco va a convertirse en el Naruto que todos conocemos, su preocupación es hermosa. El forito NaruHina esta algo olvidado, tal vez demasiado, ya casi no tiene actividad pero aún sobreviven algunos fics que eran famosos para aquella época, habían muchos autores que he visto por aca por fanficitiion, como Selena, Susuna, AtadaLove, Keniana, Chamacos, Logan, y muchos más que ahorita no me acuerdo de sus users pero sus historias son geniales, en este mismo fanficition hay autores estupendos, soy adicta a muchas historias (¿?), he caído de irrevocablemente de nuevo en este mundo. Jajaja, un abrazo gigantesco.
Meme-chan: Siento haberte confundido ):; espero que con este capitulo se te hayan despegado algunas dudas sobre el comportamiento de Hinata, la conversación que tuvo con su padre y sobre todo la relación con Naruto. Un abrazo y gracias por comentar siempre.
Siento que haya sido tan corto, los capitulos de Fornicador siempre fueron cortitos (Lastimeramente). Por cierto, actualize tanto Yo no soy tu Fan como El Novio y la Dama de Honor, así que si quieren pasarse y dejarme un lindo rewien me harían muy feliz. La vida del autor es una simbiosis: +comentario= +felicidad = +ego= +rápido los capítulos. (Clase de matemática y química con Hinaluna-chan)
