He aquí un nuevo capítulo de Innocent Lovers; los amantes de Inocencia.

Dolor, Temor, y una pequeña ayuda...


- Kanda! – se oyó a lo lejos un grito mas pasos acercarse, varias pisadas, 4 personas. – Kanda que sucedió?! Porque estas… - el peliblanco fue el primero en acercarse, notó a su amigo en aquel estado y se temió lo peor.

- Yuu estas bien? Que ocurrió y… - lo mismo ocurrió con Lavi.

- Donde está Milk-chan. – se atrevió a preguntar seriamente una pelirroja al percatarse de la situación en la que se encontraba su compañero. Temía ya lo que había ocurrido, pero debía confirmarlo.

- Se… - comenzó a decir en un susurro, apenas audible para los demás.

- Kanda? – expresó Lenalee preocupada al ver la sonrisa dolida de su casi hermano.

- Se la llevó el maldito bastardo. – terminó diciendo con rabia.

- No hiciste nada para detenerlo?! – exclamó desesperada la pelinegra.

- Ella me lo impidió. – su voz comenzaba a quebrarse.

Allen no dijo más nada, se incorporó de al lado del azabache y caminó hacia su habitación. En silencio.

- Oi! Moyashi! – llamó con firmeza el pelinegro, éste se paro y sin voltear a verlo.

- Lo sé, partiremos en la mañana. – respondió sabiendo lo que quería el azabache.

- Sera mejor no te retrases. – ordenó nuevamente.

- Tratándose de ella, ni aunque estuviera muerto. – afirmó el albino caminando a paso decidido. El aura que emanaba era de increíble furia, definitivamente esos dos eran idénticos cuando se lo proponían.

Kanda amaneció en su cama luego de unos exámenes el día anterior, la causa de su debilidad instantánea era totalmente desconocida, pues el Noah tenía sus habilidades. Despertó sin muchas ganas recordando lo que dijo Komui acerca de la misión que habían impuesto el albino y él.

FlashBack

- He dicho que no. – renegaba un pelinegro con una mirada seria detrás de sus gafas.

- Repito, no aceptaré un no como respuesta. – reafirmó el azabache menor quien se encontraba en la camilla de la enfermería, aun intentando reponer fuerzas.

- Komui-san, debemos ir a buscarla! Usted ha visto lo que grabó el golem de Kanda, por favor! No hemos sido traicionados! Ella lo dijo, intenta ayudar… a su familia. – dijo esto un tanto apagado, el albino sentía su voz quebrarse, tanto de la desesperación como de la rabia, deseaba ir a buscar a su hermana en ese mismo instante.

- Niisan, no puedes negar que…

- Lo sé, Lenalee. También lo escuché, pero no podemos precipitarnos, ir a buscarla sería arruinar su plan por completo… - respondió el azabache.

- Pero no ir tampoco sería conveniente, es más sería sospechoso. – hablo por fin el pelirrojo, quien no había soltado palabra desde lo ocurrido.

- Lavi tiene razón. – apoyó Allen. – Tyki me conoce, y a Kanda, y sabe que no pararemos hasta lograr arrebatarle de sus manos a Hanna. No partir en su búsqueda sería…

- Extrañamente sospechoso… - terminó la frase el espadachín. – ella podría..

- Hanna-chan podría correr peligro. – expresó Lenalee preocupada.

- Imposible que él la toque, la ama. – confesó entre dientes esto último el espadachín. – pero eso no quiere decir que los demás no puedan dañarla.

- Intentaré persuadir a los superiores, mientras que ustedes tres. – señaló al azabache, albino y pelirrojo. – partirán en tres días, no sin antes durante ese periodo intentar localizarla desde aquí. – ordenó seriamente el director. A lo que no tuvieron más opción que asentir obedientes.

Fin FlashBack

- Encontrarla no será fácil. – se dijo a sí mismo antes de incorporarse y dirigirse al baño a tomar una ducha.

######################################

Mientras que en un desconocido lugar.

- Hanna-chaan~ - se escuchaban dos voces al otro lado de la puerta.

- Jasdevi? – se preguntó una pelirroja desde el borde de la cama, donde se encontraba sentada.

- Hanna-chan soy Jasdero!

- Y yo Devit!

- Somos Jasdevi! Abrenos! – dijeron al unísono.

- No está cerrada. – informó con un tono neutral. A lo que luego de un breve silencio, ambos entraron al cuarto que asignaron a la chica en la casa de la Familia Noé.

Suspiró pesadamente y cerró los ojos tirando su cabeza para arriba, llegar allí había sido la experiencia mas extraña de toda su vida luego de encontrar a Sheena.

FlashBack

Luego de cerrar el portal, Hanna Bullet se encontraba con las mejillas marcadas por lagrimas que no paraban de brotar de sus ojos, pero su rostro se mostraba impasible, su mirada ligeramente apagada, pues le habían alejado de la única luz de su vida.

- Bienvenida a tu nuevo hogar. – celebró Tyki. – ahora conocerás a tu nueva fami… - no continuó debido a la horrible escena con la que se encontraba.

Al darse vuelta para sonreírle, Tyki se encontró con el rostro sin luz de Hanna y se asustó, aquel no era el resultado que esperaba, sus mejillas estaban rojas como si aquellas lagrimas le quemasen, sus ojos inexpresivos y mirada perdida y sin brillo, orbes de los cuales salían cascadas de cristales seguramente salados, deshidratando la ya pálida piel de la muchacha.

- Nee, Hanna-chan, por favor no tengas esa expresión, me pediste tiempo no? Te lo di, no me hagas esto ahora. – habló dolido el ojiámbar.

Ella levantó la vista y lo miró a los ojos, aun impasible, el alzó una mano para acariciar su rostro, limpiando las lagrimas que estorbaban en él, delineó sus rosados labios con el dedo pulgar sin dejar de mirarla a los ojos. Esto retorció algo en el interior de Hanna, algo que hizo que desvie la mirada, su corazón latió fuerte, la ahogaba un poco.

- Lo… lamento. – contestó casi sin voz, pues el nudo en su garganta le arrebató el sonido a sus cuerdas bucales.

~Por qué me disculpo? Es él quien me trajo aquí prácticamente amenazada, acabo de abandonar a Kanda en un estado casi impotente.¡¿Qué demonios me sucede?!~

- Quieres ver a la familia? – preguntó mas animado el muchacho.

- Está bien. – aun con hilillo de voz. ~ Realmente, no tengo animos para protestar, me siento devastada.~

En una habitación casi vacía, en penumbras se abrieron pasó hasta el centro.

Se encendió la luz y la pelirroja, quien se había acostumbrado a la oscuridad, cerrando los ojos se sobresaltó encogiéndose y acercándose más al moreno, quien la rodeó con su brazo derecho. Luego de unos segundos se escucho un:

"Bienvenida Hanna-chan!"

- Vaya! Esto no me lo esperaba. – rió divertido Tyki. – Hanna abre los ojos. – animó el azabache, soltándola de su agarre.

Sin obedecer, sintiendo como se alejaba se encogió aún más abrazándose a sí misma, aun cabizbaja sintió el peso de algo lanzarse sobre ella y perturbar su equilibrio, a consecuencia de eso terminó en el suelo.

- Road-tama! La derribaste-lero! – decía una voz chillona y algo ronca.

- R-Road? – susurró la chica para sí misma, con el bulto tibio aun encima de ella. ~¿Dónde escuche ese nombre antes?

- Así es Hanna-chan! Ese es mi nombre. Abre los ojos! No te haremos daño. – confesó una voz infantil con dulzura. Ella obedeció y se encontró con unos orbes ambarinos grandes y llenos de felicidad, secundada por una sonrisa calida. – Ves? No es tan malo.

- Oh! Mi querida hija bienvenida, Tyki-pon nos ha hablado mucho de ti. – escucho luego de una empalagosa risa, la cual la hizo sentir escalofríos.

La chica aun no articulaba palabra y seguía en el suelo, con una niña de cabello negro azulado en sus piernas.

- Hanna-chaan~ - se oyó detrás de ella, lo que la sobresaltó, aparecieron dos jóvenes de aspecto extraño, al parecer hermanos, uno rubio de cabello largo y ojos grandes que parecían llenos de locura infantil, su ojos dorados enmarcados por mucho delineador que desviaba la vista de sus ausentes cejas, su boca cosida no impedía al parecer su habla, tenía el cabello adornado con una especie cinta roja de la cual colgaba una bola de luz blanca. El otro azabache de ojos rasgados y aspecto gotico mas relajado y maduro, sus ojos al igual que el rubio era enmarcado por delineador negro con unas lagrimas triangulares alargando sus parpados, igualmente desviaba la atención de sus ausentes cejas.

- Mi nombre es Jasdero! – dijo el chico rubio, que parecía una chica al principio, apuntando con un arma al azabache.

- Yo soy Devit! – dijo imitando al rubio.

- Somos Jasdevi! – dijeron abriendo sus ojos de sobremanera, enseñándole a Hanna una de sus mejores sonrisas. – Bienvenida! Hanna-chan! – dijeron nuevamente al unísono.

Ella solo pudo asentir algo confundida. Sentía que su cabeza explotaría en cualquier momento.

- Tyki.. – llamó suavemente, su voz se había recuperado al fin.

El susodicho se acercó y la ayudo a incorporarse, sintió algo tibio en su pecho, algo que no había sentido antes.

- Donde están los demás Conde? – preguntó el mayor.

- Oh! Muchos dijeron que tenían trabajo que hacer, otros simplemente no quisieron presentarse, pero ya la conocerán. – decía el hombre corpulento con orejas grandes y sonrisa escalofriante, la cual al parecer jamás se borraba de su rostro.

La chica sujetó la camisa del portugués estirándola levemente.

- Al parecer quieres saber dónde dormirás, le mostraré su cuarto, si nos disculpan. – sonrió relajado el muchacho.

Ella solo hizo una leve reverencia y les regaló una sonrisa tímida, pero para sorpresa de sí misma, sincera.

Al dejar el salón Tyki susurró segundos después una cuenta regresiva que confundió un poco a la pelirroja hasta que.

- Haannaa-chaaaan~ - se escuchó dos voces salir rápidamente del salón. Secundado por un suspiro del pelinegro.

- Ah~ lo supuse. – se dijo a sí mismo.

Hanna aún tenía su mano sujeta a la camisa del portugués, aun sin aflojar el paso, el rubio y el azabache los alcanzaron rápidamente.

- Nee Hanna-chan, no te sientas mal por las babosadas de mi hermano, aunque a veces es idiota es buena onda! – decía el rubio caminando detrás de ella.

- ¡¿QUE HAS DICHO?! ¡AHORA ELLA ME CREERÁ IDIOTA! ¡SOY EL MAYOR DEBERÍAS RESPETARME! – chillaba histérico el pelinegro.

Ella soltó el agarre de la camisa del portugués y suspendió su andar, confundiendo a los tres jóvenes.

Se volteó y observó a ambos curiosa, se acercó lentamente mirándolos a los ojos, ellos no podían moverse, parecían encantados. Al parecer tenían la costumbre de apuntarse con esas armas que siempre llevaban en mano. Ella hizo algo que descolocó a las tres figuras masculinas.

Sujetó ambas manos de los muchachos y bajó las armas hasta tener fuera de alcance algún indicio que se hayan "amenazado" con esas pistolas. Armas preciosas pensó ella al observarlas de cerca. Luego de eso se dirigió al rubio y se acercó bastante, se puso de puntillas y rodeándolo por el cuello le regalo un inocente y tímido abrazo, el cual fue correspondido torpemente con una sonrisa y un leve rubor en las mejillas luego de escuchar el susurro a sus oídos por parte de la pelirroja.

- Tu cabello es realmente bonito Dero-kun – halagó la chica dulcemente.

Se separó del chico y se acercó al azabache, el cual era mas alto que el rubio, debido a que el menor se encorvaba de más al caminar. Le hizo una señal con la mano de manera que pueda agacharse hasta su altura, reaccionó algo tarde pero obedeció, recibiendo un cálido beso en la mejilla por parte de la chica, provocando un rubor hasta las orejas del azabache.

- Eso no es justo! – dijeron el azabache mayor y el rubio. A lo que ella soltó una risita traviesa.

- Espero nos llevemos bien, no creo que seas idiota, Devit. – sonrió con dulzura la chica. – nos vemos luego. – agitó suavemente la mano en modo de despedida, y se volteó para ir nuevamente junto con Tyki.

- Esa fue una excelente estrategia, pero debo admitir que me puse algo celoso. – halagó y confesó el portugués.

- No sé de qué me hablas. – se alzó de hombros la chica para luego sonreír divertida.


Bueno, hasta aquí por ahora. Espero haya sido de su agrado e indiquen alguna molestia a traves de reviews o inbox.

Besos virtuales

SnK