—¡Papá! ¿En dónde estabas?—le preguntó, el pequeño Goten con la sonrisa característica de la familia Son.

—Por ahí —le contestó muy secamente.

—¡Goku! —gritaron a al unísono sus amigos de verlo nuevamente.

—No tienes nada que decir, Goku —le preguntó la peli Azul.

Este solo soltó un gruñido de fastidio, viéndolos a todos con una cara de pocos amigos.

—Sí, como sea, he decidido volver —dijo apretando fuertemente sus dientes, expresar sus sentimientos ya no era su mayor fuerte.

—Creo que todos nosotros, te pedimos una disculpa de la forma en la que te tratamos —se disculpó la científica, para dirigir sus mirada hacia los demás quienes estos asienten.

El SemiDiós al ver eso, pudo sentir una calma en el, pero porque calma, probablemente esta sensación le pertenecía a Son Goku.

—Creo que hemos actuado muy mal, Goku —esta vez se disculpó su mejor amigo Krilin.

Goku solo dio una mirada comprensiva de que entendió, es mirada fría pero a la vez comprensiva era tan similar la que solía poner el príncipe saiyayin.

—Creo que después de todo, Goku y Vegeta ya no son tan diferentes —dijo Krilin con una sonrisa nerviosa.

Ese momento ambos saiyayines dirigieron sus miradas sin expresión alguna hacia Krilin, que este se limitó a decir algo y quedar en silencio. Sin más todos se soltaron a reír por tal escena que presenciaron, mientras un Krilin que aún se encontraba cabizbajo.

—Cómo sea...nos vemos —se despidió el Semidiós. En el momento que estaba por partir vuelo, fue detenido por una pequeña voz chillona.

—Abuelito —Balbuceo la pequeña pan, para escaparse de los brazos de su madre y ir con su abuelo Goku.

El saiyayin al darse cuenta quien en sus espaldas, soltó un bufido para voltearse lentamente.

—Qué rayos quieres enana —le preguntó con una cara de pocos amigos.

Esta solo río divertidamente por la actitud de su abuelo, para después empezar a levitar por los alrededores en donde se encontraba su abuelo.

—Qué no tienes un botón de apagado —le reclamó viendo como la niña no dejaba de volar por sus alrededores.

—¡Pan! Tú abuelo no se encuentra muy bien —le reclamó su madre.

Esta solo soltó una sonrisa para después caer en los brazos de su abuelo, y cayendo en los sueños de Morfeo.

—No tiene que hacerlo si no quiere, Suegro—le preguntó Videl.

Este solo soltó un gruñido, sin dejar de ver a su pequeña nieta.

—Después de todo, esta chiquilla tiene sangre guerrera, no pienso que la desperdicie —dijo con orgullo.

Algunos quedaron sin palabras por lo que acaban de escuchar, Goku preocupándose por la sangre saiyayin, eso sería más creíble y solo dijera el príncipe saiyayin. En ese momento todos soltaron una sonrisa, al ver a la pequeña pan dormida en los brazos de su abuelo, en estos momentos ya no era el egocéntrico dios genocida ahora era Son Goku.

—Qué les parece si hacemos una pequeña fiesta, de bienvenida para Goku —dijo el ojiazul con entusiasmo.

El saiyayin dios al escuchar no pudo evitar mirarlos con desagrado, para al ver a su pequeña nieta decidió relajarse y seguirlos en silencio.

—Ven unete Gokú —lo invitó su amiga de toda la vida. Ya que era el único que se encontraba apartado de todos en la gran sombra de un gran árbol.

—TCH — resopló con disgusto.

—Como sea —le contestó caminando lentamente hacia donde se encontraban todos.

Para algunos era difícil creer que el mejor guerrero, ahora se había convertido en alguien frío y alguien que adoraba la soledad, eso ya no encajaba con su estatus de guerrero el solía ser amoroso en todo momento y alguien que no le importaba demostrar abiertamente sus sentimientos.

—Qué te pasa, porque no comes —le preguntó su esposa.

—No tengo hambre —le contestó muy secamente.

—¿Qué? —gritaron todo al unísono, sin poder creer las palabras del dios.

El guerrero Goku, rechazando una comida eso era que no se veía todos los días.

—Solo deseó un poco de té —le dijo a Milk.

Esta quedó en silencio por unos momentos aún sin poder creerlo, su esposo en toda su vida como casado nunca le pido Té incluso no le agradaba, pero decidió hacer lo que le pido y sin perder tiempo fue directo hacia la cocina y le preparo un Té de hierbas.

Todo quedaron atónitos de ver cómo lo único que tenía en la mesa del saiyayin era eso eso, una taza de Té. Mientras tanto en la mesa del príncipe era rodeada por varios platos de comida que poco a poco iba llenando.

El sabor del Té era espeso y dulce a la vez, sus papilas gustativas de deleitaba por tal sabor y olor que producía el Té. Ese olor le recordaba en sus años de aprendiz como Kaio-Shin en el universo 10, y el sabor le traía muchos recuerdos junto a su contraparte de otro tiempo, cuando extinguió casi a toda la raza humana.

Este al darse cuenta como era el centro de atención de todos, soltó un gruñido de fastidio y rodar sus ojos para después ignorarlos y seguir bebiendo su Té como si no existiera nadie en ese lugar.

Después de largas hora de diversión en donde todos se divertían alegremente, a excepción de dos personas ciertos saiyayines de raza pura se encontraban en diferentes direcciones cruzado de brazos.

—Me largo de este maldito lugar, Nos vemos —dijo el saiyayin en tono de fastidio, caminando hacia las afueras de la corporación cápsula.

—Espera Goku —lo intentó detener su esposa pero antes de que ella hubiera parpadeando el saiyayin dios había desaparecido de la vista de todos.

Después de la gran fiesta que organizó bulma, la esposa de saiyayin dios llegó junto a su pequeño hijo Goten. Notaron como Goku se encontraba en absoluta meditación a las afueras de su hogar.

—¿Papá? —le preguntó su hijo menor.

Este solo veía de reojo abriendo un solo ojo, para después seguir con los suyo.

—Como te atreves a irte sin nosotros —le reclamó su esposa cruzada de brazos.

Este solo soltó un bufido de desprecio.

—No tengo porque darte explicaciones mujer —le respondió aún en absoluta meditación.

—¡Qué! Cómo que no...y mi nombre es Milk —le reclamó.

Este solo se limitó a rodar sus ojos de fastidio y soltar un suspiro.

—Como sea... —le dijo para entrar a su hogar seguida por una furiosa Milk.

Después de una larga discusión entre ambos padres del pequeño Goten. Decidieron olvidarlo por sus hijo que se encontraba en su hogar.

—Goten, tienes que hacer tu tarea —le ordenó su madre.

—¡Qué!... Pero mamá.

—Nada de peros jovencito, dejar de perder el tiempo y ponte hacerla.

El saiyayin que se encontraba en una columna de la habitación, cruzado de brazos y con una cara de desagrado por estar encerrado ahí dentro, soltó un gruñido de molestia.

Al abrir sus ojos negros lentamente, y al verlos quedó sin palabras al recordar su muerte de ellos, y como los asesinó.

—Milk, Goten... —Susurró sin dejar de verlos.

Flash Back.

Les dirijo su mirada siniestra, aún con su espalda de Ki' en su mano.

—Corre Goten —le gritó saliendo corriendo por sus vidas junto a sus pequeños hijo.

—Cállate.

La silencio decapitado a la esposa de Son Goku, frente a los ojos del hijo menor de la familia Son.

—Ma-Mamá —Balbuceó en tartamudeos con terror en su voz.

Pero éste también fue silencio clavando la espada de Ki' en el corazón del pequeño Goten, dejándolo sin vida.

Fin Del Flash Back.

Este decidió retirarse del lugar antes de que cometa una estupidez, saliendo con una cara de fastidio. Pero esto era nada más que un show, porque en realidad se encontraba culpable por su muerte, pero una parte de él disfrutó cada segundo de dolor de esos sucios morales y ver su sangre derramada por todo el lugar.

No eran más que unos pescadores, que ensuciaban el bello mundo con sus estúpidas vidas. Pero su contraparte no pensaba eso, se sentía culpable aunque él no allá sido el culpable, quería desaparecer completamente de sus vidas no era más que un monstruo.

De nuevo se encontraba contra la espalda y la pared, sus demonios internos lo volvía a atacar a diestra y siniestramente.

La noche había llegado, el cielo estaba estrellado como muy pocas veces se lograba ver, desde la cama era una visita fantástica.

Soltó un suspiro pesado, no sabía si podría vivir con todo esto. Ya no era ni Son Goku ni tampoco Zamas, era una fusión entre ambos fue una creación por error o tal vez por ambición.

Dirijo sus mirada hacia su esposa que se encontraba a su lado dándole la espalda quien dormía plácidamente. Al verla en ese estado lo relajo de tal manera, podía encontrar la calma en él, pero también le producía cierto asco el un dios durmiendo con una simple humana, que tan bajo a caído como dios.

Decidió olvidar todo sus problemas internos, quedando profundamente dormido, con la cabeza negra llena de profundos pensamientos una vez más y por fin cayendo en sus sueños de Morfeo.

•Corporación Cápsula•

Al día siguiente...

Todos se encontraban reunidos, para despedir a Trunks y a Mai que estaban a punto de regresar a su tiempo.

—Ah, pero ya te vas —le preguntó Goten.

—Sí, cuídate —le respondió el joven Trunks con una sonrisa.

—Escuchar Trunks, te has vuelto muy fuerte de lo que tú crees, no importa qué tipo de enemigo aparezca sé que acabarás con él —le dijo Gohan con una sonrisa.

—Gracias, por todo Gohan —le respondió dándole un abrazo, que hizo recordar a su fallecido maestro.

—Toma son para tí —le dijo su madre, dándole una caja completa de cápsulas Hoi Poi.

—De verdad, Gracias —le contestó recibiendo la caja.

—Espero que seas muy feliz —le dijo —. Estoy seguro que mi yo del futuro tendrá nietos más pronto de lo esperado.

Esto sorprendió a ambos joven, que se les pudo observar un leve rubor en sus mejillas.

—¡Mamá!.

—Y saludenme a mi yo del futuro —le dijo la científica con una sonrisa.

—Sí.

En eso ambos jovenes, dirigen su mirada hacia el Semidiós que se encontraba de brazos cruzados debajo de una sombra de un árbol, y sin perder tiempo van con el saiyayin.

—Señor Goku —le dijo el peli Azul.

—Uumm —Soltó un leve Bufido, abriendo lentamente sus ojos.

—Quiero pedirle una disculpa por todo lo que le sucedió —le dijo Cabizbajo.

—No, soy yo el que debe pedirte una disculpa... Sí no fue por mi estaría viniendo sin problemas en tu mundo —le contestó dándole una mirada típica de Son Goku.

Estos quedaron sorprendidos por las palabras del Semidiós.

—Lo siento —Susurró muy bajo para que nadie lo escuchará, a excepción de los jóvenes.

Estos solo asienten con la cabeza dándole una sonrisa, mientras lo veían salir de las sombras del árbol. Después de una larga despedida en donde la máquina empezaba a levantarse.

—Adiós, yo del futuro prometo volverme fuerte que tú.

Estos solo les dedican una sonrisa mientras poco a poco empezaban a elevarse.

En eso el joven Trunks dirige su mirada hacia el semidiós que lo observaba con la misma mirada penetrante de Black, para luego cambiar a la misma sonrisa de Son Goku. Después ve fijamente por última vez a Gohan le mostraba la misma sonrisa que su padre, Son Goku.

Sus ojos azules empezaban a cristalizarse lentamente.

—Maestro Gohan...Señor Goku, yo no podía proteger el mundo —dijo apretando fuertemente sus dientes, intentando suprimir su llanto.

—Oye Trunks, cuídate mucho —le dijo el hijo mayor de la familia Son.

Al ver esa sonrisa en el, juró ver a su maestro de artes marciales fallecido. Después dirige su mirada por última vez hacia Goku.

Verlo nuevamente con esa sonrisa, volvió a ver a Son Goku aquel que siempre se encontraba contentó en todo momento.

—Si.

—Ahora de volver al futuro —le Susurró Mai.

—Amigos volveremos a vernos —se dijo así mismo el ojiazúl.

Segundos después desaparecen definitivamente de la vista de todos.

Ya había pasado una semana desde que Trunks junto con Mai habían regresado a su tiempo habitual. Cada uno volvió a sus rutinas de todos los días, Pero por otro lado el Semidiós hacía lo suyo por otra parte en donde en ocasiones no regresaba a dormir.

—Papa.

—Que quieres ahora —le contestó secamente viendo a su hijo menor.

—Mi madre te andaba buscando, hace días —le dijo Goten sin dejar de ver a su padre.

—Rayos —Soltó en forma de fastidio —. Olvida eso, que te parece si tenemos un combate.

—Pero papá, si antes no podía ganarte mucho menos ahora que has vuelto muy fuerte —le dijo Goten con asombro.

—No usare todo mi poder, solo una pequeña parte.

—Pero —le respondió no muy convencido.

—Qué te parece si hacemos un trato, si me logras dar un golpe le diré al señor Whiss que te entrene ¿Que dices? —le preguntó su padre dándole una medio sonrisa.

—¡Lo dices enserio!... espero que sea una broma porque iré con todo —le respondió con una sonrisa y un brillo en sus ojos.

—Deja de perder el tiempo y ven —le dijo mientras con su dedo lo retaba.

—Corrió a toda velocidad hacia Goku y trató de un gancho de derecha en la dirección a la cara que fue inmediatamente parado. Una larga serie de Goten fue detenido como si nada. Entonces intentó patadas, que también fueron detenidas.

— ¡Eres demasiado predecible! Te digo que si me tocas en la cara tendrás algo, y entonces sólo tratas de tocarme la cara. ¡Las otras partes también cuentan, y además, si me desconcentras, te será más fácil dar en el blanco! —le dijo el Semidiós.

Goku le pegó a Goten un puñetazo en el estómago. Este último se contrajo, y se agarró el estómago doblándose por la mitad. Goku luego le dio un golpe directo en la nariz, que envió a su hijo a ir a parar más lejos.

Al ponerse de pie se encontraba al punto de que sus ojos Ónix se empezaban a cristalizarse.

—Eso... No fue justo —dijo en sollozos.

—Deja de quedarte, de todas formas le diré que te entrene —le dijo viéndolo de cabeza a pies.

—Ven, vámonos —le dijo su padre para volver a su casa con su hijo.

Este solo asiente contento al saber de qué pronto será entrenado por un ángel.

Los meses había pasado, en donde el saiyayin cada vez que se encontraba solo con ella, era otro ya no era aquel saiyayin frío y que amaba la Soledad. Era atento con su esposa, la escuchaba cuando podía y le demostraba mucho afecto.

Ese era nada más que Son Goku, gracias al dios genocida pudo demostrarle a su esposa cuanto la quería y cuánto la amaba a cada segundo, y se prometió algo y eso era enamorarla cada vez más por cada día que pasaba.

Pero como no todo era de color de rosa, también surgían discusiones con la humana cada vez aumentaban cada vez más y se hacía más fuerte al punto de llegar a los golpes, claro por parte de la humana. El saiyayin siempre que ella recurre a los golpes, se limitaba a verla una mirada fría y penetrante o en ocasiones la dejaba hablando sola, y se desaparecía por días o en ocasiones por semanas.

—Donde rayos estabas —le preguntó una Milk que no estaba para nada contenta

Este solo soltó un leve gruñido ya cansado de la situación.

—Por ahí —le contestó sin darle importancia.

—Ya me cansé, de tí y tus cambios de humor, y tus salidas sin permiso —le gritó con enfado.

—Tu no eres mi madre para que te esté diciendo ando demonios voy a salir —le respondió con fastidio en su Voz.

Esta solo soltó un gruñido, mientras respiraba ando.

—Estoy harta de tí, no haces nada y no siquiera te pones a trabajar, gracias a tí Goten no ha estudiado nada.

—No soy tu esclavo para ser lo que me pidas, soy un dios.

—Ggrr, ya me cansé no quiero saber nada más de ti —Soltó sin pensarlo.

—¿Que? —fue todo lo que pudo decir.

Supo en ese momento lo que le quiso decir, una tristeza embargó su corazón sin previo aviso desde su nacimiento nunca sentido tal dolor como el que sentía en esos momentos. Una irá se apoderaba de el cada segundo, era tanta su frustración que no sabía si esta vez podía controlarse y sin podía perder la razón y arremeter contra la humana.

—Como quieras... —le dijo con una voz muy fría y le dedicó una mirada tan penetrante que podía congelar al mismo infierno.

—Me largo de este maldito lugar —le volvió a decir con desagrado en su voz.

Milk al ver como desapareció en ese momento, sin antes poder explicarle lo que dijo se sintió como una tonta. Alejó por completo a su marido de su vida, y ahora cómo hará podrá que el vuelva a su vida.

Y sin más se echó a llorar sin saber que hacer para que vuelva a su vida.

Las semanas había pasado en donde nadie sabía en lugar en donde ahora se ubicaba el Semidiós, era como si se lo hubiera tragado la tierra.

Gohan que se enteró sobre la situación en la que se encontraban sus padres, y la repentina desaparición de su padre, lo dejó con un nudo en su garganta sin saber qué decir o qué hacer.

•Templo Sagrado•

—En cuánto tiempo cree que salga, Kami-Sama —le preguntó su ayudante.

—No lo sé... Lleva ahí encerrado dos días completos —le respondió el dios de la tierra.

Dirigiendo su mirada hacia la puerta de la habitación del tiempo que poco a poco se empezaba abrir. De ella emerge el Semidiós con sus vestimentas un poco destruidas.

Era lo único diferente en el, por qué en lo demás era igual seguía pareciendo un joven de 20 años.

—Señor Goku —le dijo el Namekiano.

—Se encuentra bien —Esta vez le preguntó Mr. Popo.

Este solo se limitó a contestar con un bufido.

En ese momento aparecen unas personas en el templo del dios de la tierra.

—Con que aquí estabas —dijo una voz muy conocida para el Semidiós.

Fin Del Capítulo.

Espero que allá sido de su agrado este cuarto capítulo de esta historia, solo quiero decir que en estos próximos capítulos iniciara la saga del torneo del poder en donde el Harem de Goku irá creciendo como valla trascurrido las historia. Y en donde su vida también correrá un grave peligro.