—¡Haaa! —fue lo último que escuchó salir de los labios de su contrincante.

Una gran explosión fue detonada en la arena de combate, quien inmediatamente levantó una cantidad considerable de polvo.

Gokú quien se encontraba neutral, abrió lentamente sus ojos que dejaron de ser turquesa para regresar a su estado natural al igual que su cabellera.

—Toppo —musitó Kia con un tono de preocupación.

—Maldición —maldijo en voz baja Vermoud.

«Es bastante fuerte. Puede que sea un peligro para el torneo» pensó Marcarita.

—Exagero con sus poderes —dijo Bills con la vista puesta en su guerrero.

—Se puso demasiado serio —musitó Whiss.

—"Su poder aumentó más de lo que podía creer" —pensó el sumo sacerdote.

—Esto no es normal, ese sujeto lo derroto sin usar una de sus trasformaciónes divinas —comento Champa en forma de susurró.

—El combate ha terminado el ganador de este combate es… ¡Son Goku! —Vocifero el ángel.

—Uff, eso estuvo cerca —dijo entre suspiros Shin.

—Zamas —mascullo Gowas con su vista pérdida en el azabache.

—Ese miserable, cuando lo tenga enfrente a mi ¡lo acabaré por mi propia cuenta! —apretó fuertemente sus diente el dios destructor del décimo universo.

Por otra parte, la mirada de los ángeles estaba puesta en el saiyajin quien se diciendo de la plataforma para encontrarse con su oponente.

—Maldición —apretó fuertemente sus puños el líder de las tropas del orgullo.

En ese momento escucho perfectamente las pasos del guerrero del séptimo universo que se acercaba a él. Sus miradas se cruzaron, ni uno de los dos se limitaba a hablar, el silencio hacia que el lugar se intensificará.

—Y bien —habló finalmente Gokú—.

El candidato a dios destructor solo un leve gruñido, mientras se ponía de pie y lo encaraba. El hombre perteneciente al séptimo universo se le dibujo una sonrisa en su rostro.

—No pienses que por el hecho de haberme sacado ya eres mucho más fuerte que yo —le dió la espalda.

Observó cómo se alejaba de él, en ese momento las facciones de su rostro cambiaron bruscamente. Llevo su mirada hacia el lugar en donde se encontraban los dioses del onceavo universo, y recordó perfectamente lo que le dijo hace unos momentos quien llegó a ser su contrincante.

—¿Jiren? Acaso él es el más fuerte de tu universo.

—Si, así es. Desafortunadamente sólo soy el segundo más fuerte de mi universo.

—¿El segundo?.

—Sí. Todavía tengo mucho por delante para alcanzar a Jiren. Por cierto, basándome en habilidades de combate… Jiren es más fuerte que nuestro señor Vermoud.

—Nos volveremos a encontrar, entonces sabremos quién es el mejor candidato a dios destructor —dijo antes de partir del lugar.

Gokú inmediatamente sonrió de medio de lado con sus ojos cerrados, y volvió a fijarse en el lugar donde se ubicaba el universo once. Y notó como la asistente del dios de la destrucción lo veía fijamente.

—Lo siento mucho —se inclinó ante su dios que no le tomo importancia.

La vista de Vermoud estaba fija en su contrincante, nada menos que Beerus el dios de la destrucción del séptimo universo.

Aún con su vista puesta en la ángel fémina, le sonrió con regocijo para después darle la espalda y partir vuelo en dirección en donde se encontraba su equipo.

«No sé quién eres Son Gokú, pero estoy seguro que tú no eres un mortal cualquiera» pensó Marcarita con su vista puesta en su hermano.

—Buen trabajo, Gokú —el primero en felicitarlo fue el asistente del señor Bills.

El hombre no le tomó importancia, pero le agradeció por su comentario con una media sonrisa.

—Me puedes explicar que fue todo eso —preguntó Bills en forma de susurro.

—Nada en especial —sonrió.

—¿Cómo que nada especial? —cuestionó con molestia.

—Sólo el resultado que tuve entrenando en la habitación del tiempo.

Champa que está atento a la conversación que tenían el mortal del séptimo universo junto con su hermano gemelo, escuchó una pequeña parte de ella gracias a sus grandes oídos gatunos. «Usted sabe que he dejado de ser ese Son Gokú que todos conocían». Se les quedó mirando por unos instantes, pensando detalladamente en qué quiso decir con eso.

"Usted sabe que he dejado de ser se Son Gokú que todos conocían"

—Bills, que es lo que estás ocultando —mascullo.

—¿Usted también tiene sus dudas? —Vados le preguntó.

El señor Champa refunfuño con algo de molestia.

—Algo debió pasar en el tiempo que estuvimos ausentes, no sé qué fue pero… él ya no es el Son Gokú del torneo pasado.

La ángel lo observó por unos instantes intentando analizar las palabras de su dios, para fijar su vista en el azabache quien tenía dibujada una sonrisa llena de júbilo.

—Les recomendaría que dejen su discusión para otro momento — musitó Whiss.

Fijo su vista hacia su asistente quien se mantenía neutral, y notó como discretamente la mirada de todo estaba puesta en su guerrero.

—Diablos —maldijo en voz baja, cruzándose de brazos.

Por otra parte, el hombre los observó por unos instantes con unos ojos fríos al igual que su rostro. Aquello no llama ni en lo más mínimo la atención en los dioses, a excepción de unos.

Vados estudio detalladamente como las facciones de su rostro cambiaron; ahora en su rostro no expresaba emocion alguna, como si fuera otra persona.

—Su atención por favor… hemos llegado observado este combate, y a petición de sus majestades, habido un cambio de reglas — Vocifero el sumo sacerdote.

Inmediatamente la mirada paso hacia el ángel más fuerte de todos, quien tenía una sonrisa en su rostro.

—Entonces el torneo es real —comento Champa.

—Debes de escoger a diez contendientes de su universo, excluyendo a los dios y los otros dioses.

—¿D-Diez?

—Vamos a simplificar las reglas un poco más —dijo—. En el torneo del poder, todo lo que deben de hacer es arrojar a su oponente fuera del cuadrilátero.

—¿Eh? ¿Eso es todo? —murmuró Shin.

—¿Y qué pasa si un oponente cae derrotado en el cuadrilátero? —preguntó Ea.

—En ese caso, simplemente deben de arrojarlo fuera —contestó—. No está permitido matar, el tiempo límite para el combate será 100 Taks.

—"¿Cien taks? Eso es mucho tiempo" —pensó, arqueando ambas cejas.

El sumo quien no perdía de vista la semidios, notó como se encontraba sorprendido. Sus sospechas se hacían cada vez más grandes, como era posible que alguien como él pudiera saber con exactitud lo que equivalía 100 taks. Aunque si se ponía a pesar detalladamente, era posible; era posible que todo su poder que desprendió y su conocimiento era acausa de su entrenamiento como próximo dios destructor, pero de pronto su teoria la dejó aún lado; él nunca fue informado sobre un candidato a dios destructor del universo siete.

—Disculpe gran sacerdote —habló de manera pacífica, nuevamente salió a relucir su otro lado.

—¿Que ocurre Son Gokú?

—Por lo que tengo entendido, todos los luchadores pelearán al mismo tiempo. Corrígame si me equivoco.

El ángel lo contempló por unos instantes, nunca había conocido la inteligencia del guerrero; siempre llegó a conocerlo por ser ingenuo y dejarse llevar por sus acciones, lo que le llevó a establecer una amistad con el rey de todos los universos.

—Afirmativo, lo felicito —lo siguió observado con cautela.

Nuevamente recibió la atención de los dioses que lo veían de una manera expectante, aquello lo molesto, si había algo que en verdad lo molestaba era eso; llamar la atención por cosas insignificantes como esas.

—¡¿Qué?! —exclamaron los dios en conjunto.

—Pero que sorpresa —musitó Vados sin perder la calma.

—No se preocupen… se llevará a cabo en un gran cuadrilátero —sonrió el ángel—. Todos lucharán durante ese tiempo y el equipo con la mayor cantidad de luchadores al final, será el ganador. Por su puesto que, si queda una sola persona, ganará el equipo de él.

—Entonces se tratara de una batalla campal —comentó Quitela.

—Aún así… habrá diez personas de cada universo, entonces el número de participantes se encuentra en una escala completamente diferente —agregó Kur.

—El trabajo en equipo será realmente importante —argumentó Shin

—Justo lo que los saiyajín apestan —gruñó Beerus viendo de reojo a su guerrero.

Éste solamente le dió la espalda haciendose de oídos sordos.

—Al igual que el torneo entre el universo 6 y 7, las super esferas del dragón serán entregadas al luchador más fuerte para que cumpla cualquier deseo que desee. —se detuvo para observar al dios destructor del sexto universo—. Por favor le pido de la manera más atenta que me entregué las esferas que tiene en su poder. Nosotros nos encargamos del resto.

Aquello deshubico a Champa por unos instantes, y con la mirada llena de nervios le contesto:

—De…De acuerdo.

—Estúpido… seguías reuniéndolas de nuevo ¿Acaso no has aprendido la lección? —le reclamo su hermano con disgusto.

—Ca-Cállate.

—Em… ¿Me permite hacer una pregunta? —preguntó Ea alzando su mano.

—Sí claro, adelante.

—Gracias. Me queda claro lo que se le entregará al luchador más fuerte, pero ¿Los universos vencedores recibirán algo?.

—Absolutamente nada.

—¿Eh? Oh… ya veo. Sólo el honor de participar, imagino.

—Ni siquiera eso. Su premio que les haremos es nada.

Las palabras del sumo sacerdote deshubico a todos los dioses, a duda los mataba; la forma tan neutral como era costumbre en el ángel de a poco era por una sonrisa en sus labios.

—¿A qué se refiere cono eso? —se preguntó Beerus.

Gokú por otra parte lo observó entrecejo fruncido, una especie de picazón recorrió por su garganta.

—Dudo que sea eso a lo que se refiere —se dijo para sí el azabache.

—No les haremos nada al universo ganador, pero… los universos perdedores serán erradicados de la existencia por el rey del todo —contestó.

—¡¡¿Qué?!!.

—¿Q-Qué es lo que acaba de decir? — murmuró Quintela.

—¿E-Erradicados?

—¿Q…Qu…Qué? —un frío abrumador recorrió su espalda, sus sentidos se mantuvieron por los suelos—. ¡¿Qué demonios?! —exclamó el señor Bills.

—Qu…Qué…dijo —murmuró el semidios.

Su cuerpo no le podía reaccionar por alguna razón desconocida, sentía como todo su cuerpo se le congelaba a cada segundo que pasaba, podía jurar como su piel se volvía tan fría como si estuviera muerto por primera vez desde su nacimiento estaba experimentando aquella sensación que nunca creyó sentir, el miedo.

—Los reyes del todo dijieron que habían demasiados universos, así que esta será una buena oportunidad para limpiar alguno de ellos — Concluyó el ángel.

—Esto es más serio de lo que esperaba —comentó Whiss.

—Esto es mucho mucho peor de lo que podría haberme imaginado —agregó Bills con molestia.

—Entonces dice que solo un universo quedará de pie. ¿De eso se trata? —preguntó Vermoud.

—No será solo uno. Los universos 1, 12, 5 y 8 permanecerán también.

—¿Eh? Pero ¿Por qué…? —cuestionó Heles.

—El nivel promedio de esos universo están por encima del universo 7. Así que, por ese motivo, se encuentran eximidos de participar en este torneo.

Las palabras del ángel para unos fueron más que alegría, y para otros nada más que envidia.

—Disculpme si nuestro universos serán borrados… ¿Qué pasará con nosotros? —preguntó Rumoosh.

—Descuida. Todos los dioses excepto los ángeles guardianes serán erradicados junto a su respectivo universo — respondió de una manera pacífica.

—¡P… Pero qué!.

El miedo de los dioses se hacía a cada vez más segundo que pasaba, la palabra correcta para describir sus emociones solo era una miedo.

—Ese miserable de Zamas, nos ha metido en un gran lío —apretó fuertemente sus diferentes Rumoosh.

Gowas con su vista perdida en quien en algún momento llegó a ser su aprendiz lo observó de reojo intentando averiguar lo que decía su rostro, notó como se encontraba tranquilo como era costumbre en él. Observó por unos instantes a su dios destructor y notó su mirada llena de ira, esto lo tenso por unos instantes y conociendo perfectamente al señor Rumoosh sabía que tendrían un reencuentro con el semidios antes del torneo.

—Zamas.

—Les recuerdo que el torneo se llamará acabo en un cuadrilátero especial el reino de la nada. Los enviaré a todos allí, yo mismo, así que por favor, escojan una ubicación donde reunirse en sus respectivos universo —dijo el sumo sacerdote—. Aquellos que llegarán tarde, no serán trasladados. Así que tenganlo en cuenta.

«39 horas son más que suficientes» una sonrisa se dibujo en su rostro.

Aquella sonrisa llamo la atención de la diosa del universo dos que lo veía atentamente.

«Pero que demonios le pasa a ese mortal, es un tono o que, no se da cuenta en la situación en la que nos encontramos» se pregunto Jerez.

—Vale aclarar también, que el uso de armas y medicinas se encuentra, desde ya, prohibido. Sí son detectadas, todo su equipo será descalificado. Así que por favor tomenlo en cuenta.

Dicho eso extendió sus manos en diferentes direcciones para regresar a cada dios a su respectivo universo, no sin antes contemplar al guerrero del séptimo universo. «Muy pronto nos veremos, Son Gokú» pensó, al momento que desaparecieron todos.

Fin Del Capítulo.