Hola a todos. Antes que nada, quiero agradecer por sus hermosos reviews, también por aceptar esta nueva historia, de todo corazón en nombre de Tutuli88 y mío muchas gracias.
Ahora, pasando a otro plano…. He aquí el siguiente capítulo, espero que sea de su agrado y que les guste mucho. Nos vemos y leemos después, un gran y fuerte abrazo por parte de ambas.
Capitulo 2
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En el momento en que comenzó a meditar se dispuso a relajar su cuerpo, sabía que era esencial para lo que estaba a punto de hacer. Se deshizo de todos los problemas que la aquejaban, su mente pronto se puso en blanco. Sintió que se volvió una con todo lo que lo rodeaban, se dio cuenta de cómo el viento jugaba con sus cabellos, como los rayos de la luna que se colaban dentro de la habitación y acariciaban su piel, muy pronto su Cosmo se materializó en una fina aura que rodeo su cuerpo, sus cabellos comenzaron a danzar.
Ikki observaba todo desde una distancia corta, esperando a ver qué era lo que pasaba con la deidad y su plan de hacer un viaje interdimensional. Poco a poco Saori sintió que su misma alma se estaba separando, cuando esto paso su cuerpo quedo vacío, antes de que cayera al suelo y se diera un fuerte golpe Ikki la atrapo dejándola recostada en el suelo, colocando en su mano a Niké para que la protegiera en ese viaje.
Saori observo como Ikki procuraba su cuerpo, se dio cuenta de que se encontraba lejos de ahí, muy cerca de la luna. Desde esa distancia pudo observar el planeta entero, donde veía muchas luces tenues, sabía de antemano que aquellas luces que se encontraban al azar en diferentes partes eran personas con su Cosmo que se encontraba dormido.
Después sintió una fuerza que la arrastraba hacia otro lugar, Saori fijo su mirada a la izquierda, se di cuenta de que un camino similar al que los dioses recorrían se abrió paso ante ella.
Saori se acercó a aquel camino, el cual la llevo a una dimensión muydiferente a la que se encontraba y a la que habitaba. Cuando salió de aquel sitio se dio cuenta de que frente a ella se encontraban nueve planetas. No supo si su nueva vista era lo que la tenía sorprendida o que frente a ella, en el espacio oscuro se encontraran esos nueve planetas tierra.
Una voz que se podía confundir con la del universo, (pues su tono grave y sabio se escuchó dentro de su mente) Saori cerró los ojos y puso especial atención a esta voz. Esta voz le conto que al principio de los tiempos, en la primera vida de todos los dioses; se dieron cuenta de que había más mundos que habían sido creados por los Titanes, más por vanidad que por preocupación, cada uno de los dioses olímpicos se dio la tarea de ir a visitar cada uno de estos mundos.
Haciendo gala de su fuerza y de sus poderes lograron que los humanos que habitaban en ellos los adoraran y veneraran. Pero con el paso del tiempo, los humanos se olvidaron de ellos, dejaron de ofrecer sus rezos, dejaron de adorarlos y de venerarlos y con esto los dioses se olvidaron de ellos, de las antiguas promesas que habían jurado a estos humanos con tal de recibir adoraciones. Pero de entre todos ellos, Athena había tenido la ligera molestia de tener un planeta más, en donde más humanos serían capaces de hacer lo que hacían sus Caballeros en la tierra, con la única y ligera diferencia de escoger en esa ocasión a mujeres.
Pero con el paso del tiempo la historia se convirtió en mito y el mito en leyenda y todo lo que una vez fue ya no lo era, así mismo paso con aquellas en cuya sangre corría la fortuna de ser guerreras, la fortuna de ir a la batalla con aquella diosa. Sin embargo, Athena no olvida y nunca olvido a sus combatientes y así como ella se presentaba cada 200 años junto a sus Caballeros ellas también lo hacían.
En este nuevo mundo paralelo al que provenía la diosa se encontraban 14 mujeres, cada una de ellas más alejada de la otra, sin siquiera saber si una de ellas existía. Sin saberlo… sus vidas estaban a punto de dar un giro de 360 grados, todo lo que conocían se pondría a prueba, pues su destino se encontraba escrito desde hace 200 años atrás.
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Frías montañas donde lo único que se veía a la redonda era el paisaje cubierto de nieve, lugares donde el mismo sol quemaba con tan intensidad que era imposible dar un paso, espesas y grandes selvas, montañas alejadas de toda civilización, desde el lugar más pobre hasta el más rico… las gemelas de Géminis que eran imposibles de identificar una de la otra, la alegre Tauro que se la pasaba riendo de lo que fuera y la juguetona Acuario que cada que podía distraerse de su trabajo se dedicaba a arrojar bolas de nieve a las personas que pasaban por ahí incluyendo autos. Identificar a la confiada Piscis fue sencillo pues hasta ahora Athena no dudaba que sería la más hermosa de todas, la competitiva Capricornio que no se dejaba vencer por nadie y la tranquila Aries (aunque solo fuese en apariencia). La orgullosa Leo quien miraba con resentimiento a aquellos que la habían ofendido, la tranquila Virgo que sabía que tenía la discusión ganada con sus compañeras de trabajo, la justa Libra que se enfrentaba ante una grave acusación.
Después de unos días más una fuerte Sagitario que iba y venía, a una Cáncer que se alegraba después de haber causado una desgracia a un compañero que la había metido en un problema muy grave, a una orgullosa Escorpión que se sabía hermosa y podía hacer lo que quería y después a aquella que sería la mujer que mantendría el Orden en el Santuario… la Matriarca
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Sintieron que un escalofrió recorrió sus cuerpos, algo dentro de ellas les hablaba… no sabían que o quien era, de un momento a otro se vieron rodeadas de un aro de luz blanca para de pronto desaparecer de aquel sitio.
Cuando cada una de ellas se atrevió a mirar, se dieron cuenta de que se encontraban en una habitación completamente blanca privada de alguna puerta o ventana, no había un principio o algún fin.
Como hacía años no lo hacían, un par de gemelas se toman de la mano, una infundiendo fuerza a la otra como lo hacían de niñas. Ambas se dan cuenta de cómo una a una más jóvenes maduras llegan a ese lugar, se miran entre ellas como tratando de ver si saben en donde se encontraban o como habían llegado, al intentar hacerlo comienza a hablar pero el idioma es muy diferente al suyo.
-¿Someone speaks english here?- pregunto una de ellas, todas asintieron
-I just basic- respondió una de ellas
-Well- dijo otra más, respiro profundo -¿anyone know how we got here?- todas niegan saberlo pues aparecieron de la nada
-First of all- llamo la atención la mujer que se veía que tenía más edad que el resto –Hi, my name is Shio
-Hello- respondió una de las gemelas –i Laura and she is my sister Cristina- la nombrada alzo la mano saludando a todas
Cada una de ellas se fue presentando, pues si iban a estar ahí todas juntas, pues que mejor que comenzar con el pie derecho en lugar de actuar como mujeres histéricas. Después de eso se sintieron un poco más en confianza, solo un poco, algunas de ellas ya no sabían de qué hablar y otras mas no hablaban porque apenas entendían lo básico. Tiempo más paso y algunas tomaron asiento en el suelo pero fue en ese momento en que un destello llamo la atención de las presentes, cuando este se apagó dejo ver a una mujer de cabellos largos y lilas, portando en su mano derecha un báculo dorado.
Las que estaban sentadas se pusieron de pie y retrocedieron cuando aquella mujer las apunto con su báculo, un luz destello unos segundos. Se miraron entre si tratando de ver si había pasado algo, pero ni siquiera estaban heridas.
-Eso fue horrible- dijo Cristina –casi me mata de un susto
-Lo sé- respondió Shio, de pronto se vieron entre ellas y comenzaron a decir frases al alzar logrando entenderse mutuamente –pero hace unos minutos no nos entendíamos nada
-Por no decir que nuestra forma de hablar en inglés apesta- recalco Cristina, Laura le dio un codazo haciéndola callar
-Me alegra saber que ahora todas se pueden entender entre ustedes mismas- dijo Saori mientras se acercaba a ellas
-¿Quién eres?- pregunto una de ellas
-Claro- dijo Saori –mi nombre es Athena, diosa de la Sabiduría y de la Guerra
-Y yo soy Miss Universo- dijo una de ellas que desafío con la mirada a la mujer, provocando la risa entre todas las presentes
-Entiendo muy bien que no me crean- respondió tranquilamente Saori ignorando la broma –pero si no lo fuera… ¿Cómo es que ahora todas se entienden?
-Bueno…- respondió la que reto a Saori –lo que pasa es…- todas se miraron entre sí, sin poder encontrar una respuesta
-Supongamos que te creemos- hablo Shio en representación de todas las presentes, a las cuales parecía no molestarles que había tomado el mando -¿para qué nos trajiste aquí? ¿Quién eres?
-Como les dije anteriormente- respondió con tranquilidad –soy la rencarnación de la diosa Athena, pertenezco a otro mundo muy diferente del que provienen ustedes y en ese mundo necesito de la ayuda de todas ustedes
-Si tú lo dices- murmuro una más, Shio la mando a callar con la mirada y ella desvió la suya hacia otro lado
-¿Cómo se supone que la vamos a ayudar?- volvió a preguntar Shio
-Necesito que tomen su lugar como mis Dorados- dijo Saori
-¿Cómo los Dorados de Villa?- pregunto otra de ellas
-¿Cómo quién?- pregunto extrañada la más hermosa de todas las presentes
-Es que Villa era un general de México- explico –era increíblemente inteligente y bajo su mando su ejército tomo muchas ciudades, a ellos les decían los Dorados de Villa- termino de explicar tomando la atención de todas las presentes, Saori carraspeo su garganta para volver a tomar la palabra
-No como ellos- dijo Saori –les explicare… cada una de ustedes representa a una constelación del Zodiaco- todas la veían tratando de no reírse, ya sabían por dónde iba la cosa –Una de ustedes representa a Aries, otra a Tauro, otras más a Géminis y así hasta llegar al último signo que es Piscis
-Detén tu discurso- hablo las más hermosa de nuevo –tú sabes que lo que nos estas diciendo es imposible- comento mientras dio unos pasos para quedar al frente con las demás –No existen, jamás se ha registrado algo así en la historia
-La apoyo- comento un rubia mientras remangaba su suéter hasta sus codos y guardaba sus guantes en la bolsa de su pantalón –ya sé que rumbo está tomando esto- dijo mientras sonreía
-Me estás hablando de una serie- dijo aquella que la reto –no es más que un producto de la imaginación de un hombre, que no es por nada, pero esa serie estaba buenísima, yo crecí con ella
-Es cierto- dijo una de las gemelas –mi hermana y yo éramos… bueno… somos fans de la serie
-Ese "hombre" como ustedes le llaman- dijo Saori haciendo uso de todo su autocontrol y paciencia –era uno de los nuestros, pertenecía a donde yo pertenezco- dijo mientras unas soportaban la risa –pero prefirió tener una vida normal y no pude hacer más que otorgársela
-Ya muchachas- calmo Shio a todas las que reían ante aquella declaración loca, inclusive en su rostro aun había atisbos de risa –bueno Athena, supongamos que de nuevo te creemos… ¿ya nos viste bien?- dijo mientras dejaba ver su cuerpo.
Algunas de ellas estaban demasiado delgadas, casi en los huesos, otras más estaban algo gorditas y otras mas no podían esconder la apariencia de nunca haber practicado algún deporte en su vida que no fuera sentarse en la oficina y comenzar a teclear en la computadora como locas. Cada una de ellas se miró y se reían entre ellas, sabían que no servían para ser Caballeros de Athena.
-La mayoría pasamos de los 30 años- continuo hablando y todas asintieron –tal vez algunas casadas- todas negaron –bueno, solteras pero con trabajo y una vida normal en la que los fines de semanas es fiesta- explico mientras Athena las veía –Por dios, con trabajo camino para poder llegar a mi trabajo y casa y mejor ni hablar de andar saltando o tirar patadas
-Yo ya ni puedo brincar la cuerda- dijo una más –y te puedo asegurar amiga que nadie de aquí tiene poderes cósmicos- todas asintieron
-Pero es de verdad- dijo ya derrotada Athena al ver que ninguna de ellas pensaba cooperar con ella –por favor señoritas- pidió mientras se acercaba a ellas y tomaba la mano de Shio y de Laura o Cristina, la que fuera –de verdad que necesito de su ayuda, si no fuera así, no las hubiera siquiera molestado
Todas se miraron entre ellas, de verdad que la mujer que se hacía llamar Athena se veía demasiado preocupada, demasiado desesperada. Sabían que estaba un poco loco al hablar de todo lo que para ellas eran fantasías, pero de cualquier manera había una gran duda… ¿Cómo habían llegado ahí?
Tal vez la respuesta estaba frente a ellas y no hacían más que burlarse de ella. Algunas de ellas bajaron la mirada al suelo, otras más al cielo y otras desviaron la mirada hacia los lados, aunque dentro de ellas había un mismo pensamiento… ¿Cuánto no habían soñado con algo así en su niñez? ¿Cuántos días no se habían levantado de sus camas deseando que algo fuera de la rutina les pasaran?
-Está bien- respondió Shio antes que todas –por mi parte te ayudare- luego pensó un poco y sonrió ansiosa –mi nombre Athena es Shio de Aries
-Gracias Shio- agradeció Saori con una sonrisa
-Siempre me quise presentar así- confeso
-Y ustedes- dijo Saori mirando al resto de las que faltaban -¿aceptan ayudarme?
-Yo si le entro- se aventuró una de ellas muy decidida –total, no tengo nada que perder… ademas ya iba a renunciar a mi trabajo
-¡Pero hermana!- intervino la joven tomándola del brazo
-¿De qué te quejas?- pregunto sonriente mientras la abrazaba por los hombros –Adiós vida aburrida, ademas eres Sagitario así que no tendremos que pasar por ya sabes quienes- animo mientras la soltaba y colocaba sus manos sobre sus hombros –Ándale… no seas aburrida y te prometo que cuando regresemos veré tres películas de terror contigo
-Pero…- dudo la joven –a ti no te gusta ese genero
-Pues sí, ademas si hay alguien que ya se jodió con esto soy yo
-¿Por qué lo dices así?- intervino Athena pues sintió curiosidad al escuchar esas palabras
-Porque soy Carmen de Cáncer- confeso mientras ampliaba su sonrisa
-No sé qué te quejas si yo sé que eres fan del Caballero de Cáncer- susurro mientras su hermana pellizco su brazo para que no revelara información de mas –está bien, yo también… Ángela de Sagitario- dijo con resignación
-Entonces yo también- dijo una joven sonriente –Soy Marie de Tauro, aunque nunca fui muy fan de ese Caballero, pero ya que- todas la veían sin saber si creerle pues su sonrisa jamás se borró de su rostro
-Nosotras también aceptamos- respondieron al mismo tiempo dos chicas –Somos Laura y Cristina, orgullosas representantes de Géminis
-Muchas gracias- agradeció Saori a las primeras chicas
-De nada my lady- respondió una mas –Cassila de Acuario acepta con gusto
-Disculpa….- llamo una de ellas que a pesar de que el ánimo estaba elevándose aun dudaba acerca de todo eso -¿promete regresarnos sanas y salvas a nuestro hogar después de terminar con esto?
-A cada una de las 14 que están aquí jurando servir a la causa- respondió Saori, la chica miro a las que ya habían aceptado, ellas le animaban a que aceptara la propuesta loca
-Entonces- sonrió –Escorpio estará bajo sus órdenes, me llamo Dameli
-Pues ya que todas quieren jugar y no quiero quedar como una aburrida- dijo otra más –por favor… si yo también quiero hacerlo- confeso con una sonrisa –yo también voy, soy Scarlet de Piscis, ese es mi nombre
-Con razón- dijo Laura llamando la atención de ella –por eso eres la más bonita de todas
-Lo sé- dijo arrogantemente mientras apartaba su cabello con su mano de manera elegante, todas, incluyéndola a ella comenzaron a reír
-Sofía de Leo a sus órdenes- dijo una más mientras limpiaba alguna lágrima a causa de la risa
-Yo también a su servicio, Casandra de Capricornio
-Melissa de Libra también ayudara- dijo con una sonrisa
-Elena de Aries- dijo mientras veía a Shion, esta solo alzo los hombros sin saber porque su signo se había repetido
Cada una de ellas se vieron, tratando de saber porque había un signo de mas, sabían de antemano que solo era Géminis… ¿pero porque dos Aries?
-Falto yo ingratas- dijo una más que se había quedado como las otras, pensando en ese pequeño detalle –yo soy Shaid de Virgo y volviendo a lo que nos ocupa….- dijo mirando a las Aries y Geminianas –entiendo que Géminis es una estrella doble, pero ¿Aries?
-Claro que si- dijo Cristina –Géminis es un gemelo, dos estrellas y Aries… pues Aries… eso si no se
-Te hubieras quedado callada hermana- le recrimino Laura
-Una será la Caballero Dorada y la otra ocupara el lugar de la Matriarca- se aventuró a revelar Saori
-Pero…- se quedaron con la duda pues Saori tomo de nuevo la palabra
-Bien. Ahora que ya todas se presentaron y aceptaron su destino hay que comenzar con el entrenamiento
-¿Qué?- pregunto con temor Melissa -¿Qué parte de no podemos saltar no entendiste?
-Para eso la diosa de la Eterna Juventud hará lo suyo- dijo ignorando el comentario de Libra. De pronto una luz apareció de nuevo dejando ver a una pequeña niña de 13 años en apariencia, vestida con antiguas ropas griegas.
-¿Son ellas?- pregunto dulcemente a Saori quien asintió –está bien, te ayudare princesa Athena- las manos de aquella jovencita se comenzaron a iluminar, alzándolas… apunto a las mujeres que se encontraban a la expectativa, una onda se expandio hasta donde ellas se encontraban
Poco a poco fue liberando ondas que se impactaban en los cuerpos de las elegidas por la diosa Athena, pero no veían que sufrieran algún efecto. Cuando aparentemente termino de lanzar ondas la joven deidad comenzó a rezar palabras que no eran entendidas por nadie de allí. En ese momento se dieron cuenta de que en el interior de su cuerpo algo pasaba, comenzaron a brillar hasta que la luz que emanaba de ellas ilumino aquel sitio.
Cuando la luz ceso mostro los resultados, aquellas jóvenes mujeres habían regresado a su edad de la niñez, ninguna de ellas lo creía posible, unas optaban por pellizcarse, otras más por darse palmadas en su rostro y las hermanas estirando sus cabellos o sus mejillas. La joven deidad las calmo para poder hablar y explicar lo que de ahora en adelante iban a pasar.
-Para que puedan aprender todo es necesario que vuelvan a la edad de la niñez- comenzó –será más sencillo de esa forma que estando ya viejas- todas fruncieron el ceño ante esa revelación –Muy bien- dijo y comenzó a apuntar a las niñas –Melissa, Shio, Ángela y Scarlet- anuncio y ellas dieron un paso al frente –ellas princesa Athena tienen en este momento 6 años
-Ya veo, me agrada la idea- respondió -¿las demás?
-Laura, Cristina, Elena, Carmen, Casandra y Cassila 5- dijo y más de una se indignó al ver la sonrisa burlona de mujer esa –y el resto que son Marie, Dameli, Shaid y Sofía tienen la tierna edad de 4
-Imagino que es la diferencia que se llevaban de adultas- dedujo Saori, la joven asintió
-Ahora niñas- volvió a llamarlas –Esto será así. Comenzaran siendo unas niñas pero pasando dos días irán creciendo, el tiempo se manejara diferente para ustedes.
-¿Cómo?- pregunto la infanta Ángela
-Pongámoslo de esta manera- dijo la mujer llamando la atención de todas –después de las primeras 48 horas pasaran de tener 6 a 10 años
-No hay equilibrio entre la edad y el tiempo- se aventuró a hablar Marie –es imposible, según las leyes de la física…- se quedó callada al ver la mirada severa de la diosa de la juventud –nada más decía, así me lo enseñaron en la universidad
-¿Alguien más quiere interrumpir y desafiar las leyes de un universo diferente al de ustedes?- todas negaron ante las duras palabras de esa joven –que bien. Como les decía dependiendo de su edad, su madurez va a variar- miro a Athena –mi trabajo está hecho, ahora me retiro- y de la nada desapareció así como llego
-Bruja ignorante- susurro Marie cuando desapareció, Carmen, Elena y Dameli quienes se encontraban cerca de ella rieron ante el comentario
-Bueno niñas- hablo Saori –es hora de irnos
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Sin pleno aviso, Saori elevo su báculo haciéndolas desaparecer de ahí, cuando se dieron cuenta se fijaron que se encontraban ahora en un lugar muy diferente del que estaban. Era un sitio donde no había luz y el cielo se encontraba lleno de nubes negras y carmesís, montañas se alzaban en ese sitio, ademas de que el olor a sangre, gritos y gemidos de dolor, el calor pero al mismo tiempo el aire frio se hacia sentir. Sofía apunto a un sitio en el que se encontraba un grupo de personas reunidas ahí. Observaron que Athena se encamino hacia ellos y con mucha duda e inseguridad se acercaron con pasos lentos. Las ropas que traían habían sido cambiadas, habían dejado atrás sus pantalones y vestidos cortos, ahora usaban la típica vestimenta de una niña griega, pero en ese momento no se habían percatado de eso.
-Patriarca, Caballeros- saludo Athena a las personas que se encontraban arrodillados ante la deidad mostrando sus respetos
-Mi señora- rompió el silencio Sage mientras seguía arrodillado, Athena también se arrodillo y con su mano hizo que Sage eleve la mirada –por favor antiguo Patriarca- le llamo dulcemente –póngase de pie, que el honor es para mí, estar delante de usted y conocerlo en persona- la deidad se irgue mientras que Sage imita la acción de ella –Caballeros, ustedes también de pie, les ruego por favor que no hagan eso
-Mi señora- saludan al mismo tiempo
-Caballeros, les pido perdón por llamarlos de su descanso eterno, pero me es urgente que me ayuden una vez más
-No diga eso mi señora- hablo el antiguo Caballero de Piscis –estamos para servirle aun después de nuestra muerte
-Gracias, me reconforta saberlo
-¿Para qué somos buenos Athena?- pregunto confiado el antiguo Cáncer
-Para que entrenen a estas niñas- apunto al grupo que estaba detrás de ella
-¿Me ve cara de niñero?- pregunto sínicamente Cáncer
-No seas grosero Manigoldo- le llamo la atención Sage –Señorita Athena, yo personalmente entrenare a quien llevara la Armadura de Cáncer
-Gracias pero lamento informarte que no podrás hacerlo- le dijo Athena, la sorpresa se vio reflejada en los ojos de Sage –Tu discípula será Shio- la niña con paso tímido se acercó y tomo la mano de Athena para pasarla a la de Sage –su padre es herrero y ella sabe muy bien el oficio, aunque no lo ejerce profesionalmente- confeso –ademas ella es una de las mayores y tendrá que ocupar el puesto de Matriarca del Santuario- tomo de la mano a otra más de las niñas y llamo al siguiente –Hakurei, ella es Elena, la futura Caballero de Aries, también sabe de herrería, enséñale muy bien las técnicas
-Confié en mi señora- dijo mientas tomaba a la niña
-Lo digo para todos- dijo Athena llamando la atención de todos los presentes –solo tienen 15 días para enseñarles todo lo que deben de saber
-¿Por qué tan poco tiempo?- pregunto Sage
-Es una cuestión de suma importancia, que luego les diré- dijo mirando a las niñas presentes, Sage asintió –Hasgard, ella es Marie- el hombre tomo a la niña de la mano y le sonrió, ella correspondió al saludo –te la encargo mucho Hasgard
-Si señora, no tiene por qué preocuparse- aseguro –será la más fuerte de todas
-Eso espero- respondió Saori –Guardianes de Géminis- llamo a Aspros y Deuteros –ellas dos serán sus estudiantes Laura y Cristina- llamo a otra más y la entrego al siguiente –Manigoldo, muy a tu pesar ella es Carmen y es tu alumna, espero que cuides bien de ella
-Ya que- respondió sin mucha gracia –hare lo que pueda con esta… niña
-Regulus- llamo Athena al que fuese el santo más joven –te presento a Sofía
-Hola- le saludo mientras se colocaba a su altura
-Hola- correspondió tímidamente mientras sentía la mano del Caballero sobre su cabeza
-Que tierna es- dijo Regulus
-Shaid, ven conmigo- llamo Saori –el será tu maestro, Asmita de Virgo
-Así lo hare mi señora- respondió Asmita mientras la niña solo se le quedaba viendo fijamente
-Hakurei- llamo Athena de nuevo -¿podrías hacerte cargo también de Libra?
-Claro señora- respondió de inmediato –no se preocupe que en unas ocasiones me hacía cargo del entrenamiento de Dhoko
-Gracias…- llamo a la niña –Melissa, ve con él por favor- ella asintió y se acercó al ex caballero de plata –ahora… Dameli- tomo de la mano a la niña –él es Kardia y será tu maestro- el antiguo Escorpión le sonrió, pero lo único que logro fue asustar a la niña la cual pensaba que le había tocado con el mas sínico de todos –Sísifo
-Mi señora- respondió tomando la mano de la niña
-Ángela es su nombre y serás su maestro- el asintió –El Cid- se acercó al antiguo Capricornio –ella es Casandra y será tu alumna
-Así lo hare señora- dijo, la pobre niña sentía que había corrido la misma suerte que Dameli
-Cassila- llamo a la otra niña para dejarla a cargo de un buen Caballero –Te presento a tu maestro, Degel de Acuario
-Hola señor Degel- saludo la niña sonriente
-Hola- respondió seriamente, la niña miro a Saori pero ella ya estaba a lado de la última niña
-Albafica- le llamo –ella es Scarlet, tu aprendiz
-Sin duda alguna Piscis- respondió el guerrero –la más hermosa de todas- los ojos de la niña se iluminaron ante la aprobación de su ahora maestro
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Después de terminar Athena se despido de todos y desapareció de ahí dejando encargado al antiguo Patriarca, pues él sabría qué hacer en esos casos, las niñas de inmediato comenzaron a divagar y uno que otro Caballero comenzó a quejarse del trabajo que le habían dado.
-Yo Sage, antiguo Patriarca del Santuario de Athena y ex Caballero Dorado de Cáncer les doy la bienvenida niñas- dijo tomando la palabra, algunas de las presentes sonrieron y otras más se quedaron serias aunque una que otra prefirió seguir viendo el paisaje –Mis buenos niños- llamo a los Caballeros Dorados, las risas de las niñas no se hicieron esperar –tenemos solo 15 días, para adiestrar a estas niñas
-¿Por qué tanto tiempo?- pregunto irónicamente Kardia
-Confió en cada uno de ustedes- continuo Sage ignorando el comentario de Kardia –sé que las entrenaran lo mejor que puedan. Personalmente pienso asesorar a cada uno de ustedes en caso de que tengan algún problema con su estudiantes- desvió la mirada hacia cierto Caballero –en especial tu Manigoldo
-No se preocupe maestro- le respondió felizmente –prometo portarme bien y no ser tan malo con esta gordita- dijo mientras posaba su mano en la pequeña cabeza de Carmen y alborotaba sus cabellos
-Manigoldo- le llamo al ver como la niña intentaba alejar la mano del Santo de Cáncer –déjala en paz
-Estamos jugando viejo, entrando en confianza- aseguro mientras las demás niñas agradecían no tener a ese hombre como maestro
-En el día 16 nos veremos aquí- dijo Sage –Se harán unas batallas para comprobar el nivel de las niñas.
-¿contra quién pelearan Patriarca?- pregunto Sísifo
-En primer lugar con los Espectros de Hades- al escuchar eso a varias de las niñas se les fue el color –Después con sus respectivos maestros para poder heredar la armadura y una vez más con ustedes pero en esta ocasión será al azar
-Ya veo- dijo Kardia mientras posaba su mano sobre el delgado hombro de Dameli –yo apuesto a que la mía hará trizas a todas las de ustedes
-¿De verdad?- pregunto Manigoldo –a lo que veo yo pienso que no- dijo seguro –la mía acabara con la tuya
-En tus sueños- respondió Kardia
-Son niñas- dijo Degel –no maquinas o animales para que los apuesten
-Vámonos- llamo Deuteros a las niñas
-Antes de que nos quieran embarrar también a nosotros- comento su hermano
-¿Nos vamos Sofía?- pregunto Regulus mientras tomaba de la mano a la niña y salían de ahí
