Hola... ¿como estan? espero que bien, y bueno aqui mi buena Tutuli y yo poniendonos a jalar con esta nueva continuacion, espero que sea de su agrado y que lo disfruten tanto como nosotras lo hicimos al escribirlo. De nuevo muchas gracias por sus reviews anteriores y esperamos que sigan con nosotras hasta el final de esta gran historia. Ahora si, sin mas que decir les dejamos leer la continuacion. Nos leemos la proxima vez.
1
Sage observo como cada uno de sus "niños" se encontraba peleando por que según ellos iba a entrenar a la más fuerte candidata a Caballero Dorado, aunque los más tranquilos o ya se habían retirado o solo se quedaban observando como era que iba a terminar las discusiones de sus compañeros de armas.
Desvió la mirada hacia Shio, la niña se encontraba sonriendo antes las tonterías de los mayores que iban a actuar como sus maestros, toco ligeramente el hombro de ella, esta le prestó atención y tomo la mano que el antiguo Patriarca le ofrecía. Shio era una niña de cuerpo poco robustito y piel blanca como la porcelana, sus ojos eran de un hermoso color gris y sus cabellos cortos eran de un color negro azulado similar al manto nocturno.
-Es hora de irnos niña- le llamo Sage, ella asintió para desaparecer de ahí, al fin y al cabo Hakurei se encontraba ahí, podía hacerse cargo de la situación entre esos muchachos inmaduros.
Aparecieron en la entrada principal del Santuario paralelo al que en ese momento habitaba Saori junto a sus demás caballeros. De ahí se encaminaron hacia su antigua oficina, la pequeña Shio se encontraba desviando su mirada hacia varios puntos del lugar, pues el sitio era digno de mirarse por horas. Cuando llegaron abrió la puerta y la dejo sentada en su silla que solía ocupar
-Muy bien Shio- le llamo –es momento de comenzar con tu aprendizaje
-¿Qué es lo que vamos a hacer?- pregunto ella inocentemente mientras movía las piernas de arriba hacia abajo –Dígame
-La primera lección pequeña Shio- comento Sage mientras tomaba un libro de una de las repisas y daba unas hojas a la niña –es el memorizarte cada una de las constelaciones, sus estrellas principales y sus historias
-¿Para qué?- pregunto ella
-Para que puedas ayudar a tus subordinadas cuando tengan un problema- comento de inmediato
-¿Por qué?- volvió a preguntar -¿no se lo pueden aprender ellas?
-También ellas se aprenderán la historia de su constelación guardiana, pero tú deber es saberlo aún mejor que ellas
-Ah- susurro y desvió la mirada hacia el libro que Sage tenía entre sus manos -¿Y cuándo me enseñas a pelear?- pregunto sonriente
-Tan importante es saber la teoría como llevarla a la práctica- respondió mientras abría el libro en la primera lección –Recuerda esto muy bien Shio
-Si- respondió de inmediato -¿Qué es lo que tengo que recordar?
-Tú eres la representante de Athena en la tierra, tienes que ser lo suficientemente sabia para poder encaminar a los demás- comenzó mientras ella ponía atención –y para enfrentar los problemas que vengan en un futuro, sean grandes o chicos
-Está bien- dijo ella -¿Qué más?
-Armoniza tu Cosmo con el de tus "hijos e hijas"
-Pero no estoy casada- dijo ella refiriéndose a su anterior vida que había dejado en ese momento en pausa –sigo siendo soltera, ademas otra vez estoy chiquita
-Shio- en el rostro de Sage apareció una sonrisa –al decir "hijos e hijas" me refiero a los Caballeros que estarán bajo tus ordenes, pues de ahora en adelante veras a muchos de ellos desde bebés
-Ah, ya entendí- respondió ella –Ya me había asustado- dijo muy tranquila la niña provocando la risa en Sage -¿y qué más?
-Debes de aprender a controlar tu Cosmo, tanto para pelear si es necesario que lo hagas como para poder comunicarte con cualquier guerrero sin importar lo lejos que se encuentre
-Que interesante- dijo maduramente Shio -¿Qué es el Cosmo?
-El Cosmo pequeña Shio, es el universo que vive dentro de ti, tu fuerza interior, tu fortaleza. Solo tú puedes hacerlo crecer
-¿Por qué?
-Porque depende de cómo te desenvuelvas con él. Ademas tienes que cuidar de todos, estar al pendiente de lo que les pasa
-¿Por qué?
-Porque eres la responsable de ellas y ellos
-¿Por qué?
-Porque eres la Matriarca
-¿Por qué?
-Shio
-Mande- respondió ella
-Eres una niña, poco a poco iras aprendiendo de cómo ir desenvolviéndote con ellos
-¿Por qué?
-¡Shio!
-¡Mande!- respondió ella sonriente.
-Olvida eso, mejor comencemos con la lección de hoy
-Si maestro- respondió ella
-Bueno, la primera constelación se llama Aries y es conocida como el Carnero
-¿Por qué?
-Athena, por favor dame paciencia- rogo Sage ante la actitud sonriente de la niña
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La niña era todo lo contrario a lo que en principio pensaba Sage. A simple vista se veía como una niña muy quieta y obediente, pero para él que la estaba comenzando a conocer sabia que solo era una fachada que se había construido para poder tener una buena representación ante los demás. Pero si de sabiduría se trataba, la pequeña niña era todo una genio. Había pasado dos días completos para poder aprender la teoría, saber desde la Constelación mas antigua hasta el mas mínimo detalle de las cámaras que había dentro del Salón Patriarcal.
-Y… ¿Qué más sigue?- pregunto la niña ahora de 8 años, tal y como había dicho la diosa de la juventud, el tiempo para cada una de ellas transcurría de una manera diferente, aunque apenas había crecido unos centímetros.
-Veo que estas muy ansiosa- le respondió Sage mientras dejaba sobre el escritorio un libro mas
-No es que me haya aburrido con todo eso de Antares y las Constelaciones y todas esas cosas del Cosmo y la Fuerza que está conmigo
-Bueno, si así lo deseas pequeña- le respondió Sage –andando
La niña bajo de un salto la silla para correr hacia su maestro, este la tomo de la mano y se encaminaron hacia la salida, Sage se detuvo y la niña le miro.
-¿Pasa algo?- le pregunto
-Ya nos vamos y estamos olvidando lo mas importante- comento el ex Cáncer –mira Shio, ve y trae esa bolsita
-¿Cuál? ¿Dónde?- pregunto la niña mientras buscaba con la mirada –Ya vi cual
-Bueno, ve y tráelo que es vital para nuestro entrenamiento
-Ya voy- respondió ella y salió corriendo hacia uno de los estantes que se encontraba detrás del escritorio donde había estado sentada.
Tomo aquella bolsita y regreso corriendo hacia su maestro, le tomo de nuevo de la mano y salieron de ahí. Ella muy feliz de por fin salir de ese estudio, estar dentro de un lugar de 4 paredes era algo que la estresaba demasiado.
Sage lo sabia, sin duda alguna la nueva princesa Athena reencarnada había escogido a la verdadera elegida de Aries. No cualquiera podía tomar aquel morralito que había mandado Sage a tomar, había algo, solo el verdadero sucesor de la estrella del Carnero podía tomarlo.
De un momento a otro salieron hacia el exterior, a un lugar apartado de donde se encontraban anteriormente. Un sitio en el que solo había montañas y nada mas que tierra y piedras, desde ahí la visión del Santuario del Siglo 18 era visible. Desde el Santuario de Athena, el Salón Patriarcal, el Sendero de las 12 Casas, el Coliseo y todos los demás terrenos.
-Seguiremos el entrenamiento aquí- respondió Sage –te enseñare como hacer y reparar las armaduras de todas las clases
-¿Para que aprender eso? Si a mi ni siquiera me toca portar una- dijo mientras se cruzaba de brazos –y no se me hace justo que tenga que reparar la de los demás
-Pero es vital para…
-Si, es vital para los guardianes de Athena no pierdan la vida, que estén protegidos y demás cosas- respondió –me se de memoria la trama de la historia
-¿Trama de la historia?- pregunto Sage –niña, hablas en acertijos que ni siquiera yo se responder. Pero volvamos a lo que nos importa.
-La Herrería- respondió ella
Sage le mostro lo primero que era los artefactos para comenzar con una reparación, lo que necesitaba para hacerlo. La llevo de ese sitio donde se encontraban para llevarla a una cueva donde había varias armaduras que se encontraban abandonadas, algunas de ellas casi destruidas, otras mas enmohecidas y oxidadas. Lo segundo que aprendió fue a escuchar las almas de las armaduras, porque como bien sabia cada una de ellas poseía vida y memorias de sus batallas pasadas.
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Aprender a diferenciar una armadura con vida de una con la que casi estaba muriendo, eso solo le basto al menos 7 días mas, equivalente a unos años mas. De nuevo se encontraban en la cima de aquella montaña, cuyo nombre era Star Hill. Se encontraba de pie a lado del Patriarca, ahora un poco mas alta y con los cabellos ligeramente mas largos, pues apenas pasaban sus hombros. Mantenía cerrado sus ojos, concentrándose en cada uno de los sitios en los que se encontraban sus próximas compañeras de armas.
Pudo ver claramente como la otra niña Ariana estaba realizando el entrenamiento de las armaduras que apenas unos días atrás había dejado ella, se divirtió un poco con las gemelas Laura y Cristina, pues ambas se habían perdido en el laberinto de Géminis que ellas mismas habían creado, estaban muy ocupadas discutiendo quien de las dos tenia la culpa. También se divirtió con Tauro, pues esta había destruido una parte de la casa que compartía junto a su maestro, la pobre parecía que se encontraba llorando y el antiguo Aldebarán sin saber que hacer para que dejara de hacerlo.
Un escalofrió le recorrió su espalda y todo su cuerpo, pues observar la interacción de Cáncer no solo con las almas; sino también con los cuerpos le había resultado realmente asqueroso, después de ver eso tuvo que romper su meditación para retirarse a sacar todo lo que había desayunado ese día. Pero lo que la había dejado con la boca abierta había sido la velocidad que la aprendiz de Leo era capaz de manejar, la fortaleza y agilidad de Virgo era cosa aparte. Libra era capaz de dominar las doce armas con una gran maestría, pero sin duda alguna Escorpión era de sangre fría para asestar sus Agujas sin vacilar contra los enemigos que aparecían ante ella, Sagitario y su excelente puntería, pues era increíble como era precisa en corta distancia pero de país a país dejaba a mas de uno con la boca abierta. La espada que manejaba Capricornio era sumamente afilada, tanto como el mismo Cid, aunque Degel no la estaba pasando tan bien, pues su aprendiz y futura guardiana de Acuario era un caso diferente a las demás, era demasiado despreocupada, tanto así que le gustaba hacer de su lugar de entrenamiento una pista de hielo, pero lo que le había dejado sorprendida fue la forma de acabar con 10 hombres a la vez de un solo movimiento de rosas sangrientas, sin duda alguna la belleza no estaba peleada con la maldad.
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Ya a los 16 años podía platicar con todas y cada una de sus compañeras vía Cosmo, ahora ya se había dado cuenta de que no necesitaba de una armadura propia, pues sabia que podía rivalizar con cualquiera de ellas, incluso ganarles; pues conocía cada una de las técnicas de ellas, incluido las mortales. Pero el tiempo de aprender cosas sencillas como le había dicho Sage había terminado, ahora comenzaría con la fuerza física, algo que emociono a Shio mas de la cuenta.
-Ya me duelen los tobillos- se quejo mientras los masajeaba con sus manos
-Ve acostumbrándote- le respondió socarronamente Sage –ademas pequeña mía ¿no eras tú la que me pedias que te entrenara a cada momento?
-Si, pero exageraste- le respondió –no es muy de mi agrado tener que llevar estas cosas con piedras amarradas a ellos- le dijo mientras arrojaba unas banditas al suelo, las cuales se encontraban llenas de piedras pequeñas pero de gran peso
-Es para que aprendas a tener mas velocidad- le dijo como si nada –sin contar de que el peso de la armadura es similar
-Mentira- susurro –se que se vuelven ligeras por el Cosmo de uno…- se detuvo a pensar un momento -¡Yo no voy a usar armadura!
Los días comenzaban a ser muy diferentes a como habían llegado, de pronto eran lluviosos, otros mas había tormenta invernal o simplemente el frio llegaba a ser demasiado cruel, otros mas calientes, en ocasiones un aire que era capaz incluso de desprender la raíz del árbol mas poderoso.
-Aprende a ser firme y dura como una roca
-Es sencillo decirlo- respondió Shio mientras trataba de escalar una montaña –pero cuando estas subiendo por una maldita montaña y con un clima tan maravilloso con lluvia, es de lo mas sencillo
-El sarcasmo para otra ocasión Shio
-Me da lo mismo
Jamás pensó que seria mas difícil de lo que ella pensaba, demasiado difícil para ella que ahora había iniciado de nuevo siendo una niña.
-Ahora Shio- le llamo de nuevo -¿Cómo es que reparas una armadura?
-¿Es necesario que le responda ahora?- le pregunto agitadamente
-Shio, aun no me respondes
-Pero…- se quejo la chica de ahora 24 años, pues estar de cabeza tratando de seguir equilibrada únicamente con la ayuda de su dedo índice derecho era demasiado difícil, mas cuando había terminado de realizar flexiones
-Shio
-Ya, está bien- respondió mientras dejaba salir un suspiro –necesito polvo estelar, sangre de caballero y las herramientas estelares
-¿Para qué te sirve la sangre?
-Para devolver la vida y la vitalidad a las armaduras
-¿De donde obtienes el polvo de estrellas?
-¡Sage!- le respondió -¡Yo…!- pero la mirada severa de Sage era fuerte, el sudor comenzaba a caer por su rostro –ya… lo obtengo del mismo universo. Cuando pasa un cometa tengo que ir a cazarlo. Y da la casualidad que siempre cae cerca de Star Hill y es cuando tengo que ir por el
-Ahora dime ¿Cuáles son tus herramientas celestes?
-El marro, cincel, el fuego, mi alma y mi corazón- respondió –que cursi soné- pensó para ella misma
Aun así, a pesar de las fuertes tormentas, los entrenamientos de la joven futura Patriarca eran demasiado fuertes, alguien normal ya se hubiera rendido.
-Ahora dime… Shio- le llamo la atención mientras tomaba un respiro de sus abdominales –vuelve al entrenamiento
-¡Ya me canse!- regeno ella volteada de cabeza -¡Ya lo quiero ver colgando patas para arriba de una ramita! ¡¿Qué tal si me caigo?!
-Shio, lo has hecho muchas veces
-¡Pero ya no quiero!- respondió mientras volvía a su ejercicio –maldita la hora en la que me encasquete en esta bronca
-No te des por vencida, no importa que este lloviendo, que este nevando… mantente firme para que infundas valor a los demás
-Si, lo que sea
-¿Cuántas estrellas componen la Constelación de Escorpio?
-15- respondió –ya va a empezar con su interrogatorio- pensó para ella misma
-¿Cuál es su estrella Principal?
-Antares
-La constelación más débil
-Cáncer y antes de que preguntes…- dijo mientras volvía a quedar suspendida tomando un poco más de aire –es la más débil porque es la constelación de la muerte, es la encargada de llevar las almas a través del Inframundo y se encuentra bajo la sombra de Géminis y Leo
-Perfecto niña- respondió orgulloso –Ahora dime cual es la más antigua
-La de Acu.. ario- respondió volviendo a su entrenamiento –los sumerios y los babilónicos ya la conocían, se madrugaron a los griegos
-¿A quien representan Tauro y Sagitario?
-Al toro de Nemea y a Quiron- dijo ya cansada -¿ya terminaste?
-No- respondió sinceramente -¿de que esta hecha una armadura?
-De Oricalco, de…- pero ya no pudo continuar.
De pronto sintió un fuerte Cosmo, demasiado agresivo, este se había extendido por todo el Santuario, Shio de un gran salto con su nueva agilidad adquirida se coloco a lado de su maestro quien mantenía la mirada fija en un lugar claro. Ella trato de ver que pasaba pero su vista no era tan buena como la de su maestro.
-¿Lo sentiste?- ella asunto -¿Quién es?
-Si no me equivoco, y nunca lo hago- respondió orgullosa –esa debe ser Ángela, la hermana mayor de Carmen… creo que esta pidiendo ayuda
-¿Cómo lo sabes?
-Siento algo, como un…presentimiento- comento mientras colocaba su mano sobre su pecho
-Muy bien- felicito Sage –ayúdala- Shio lo miro como pensando que era imposible que llegara a tiempo hasta donde ella estaba –a estas alturas ya debes saber ayudar desde donde te encuentres, así sea hasta el fin del mundo
-Esta bien… lo intentare- respondió
Poco a poco se fue relajando, olvidándose del cansancio que su cuerpo sentía en ese momento gracias a las horas de duro entrenamiento que estaba llevando en ese momento. Poco a poco comenzó a sentir que estaba a lado de ella, junto a ella en ese preciso momento, sentía su respiración, sus latidos acelerados, todo.
-Ahora Shio- le llamo Sage mientras ella seguía concentrada –ve contándome que es lo que le está pasando a Sagitario
-Está peleando
-Más detalles, todo lo que está pasando
-Como dije, está peleando cuerpo a cuerpo contra su maestro Sísifo, ahora él le ha clavado una flecha en el hombro de ella y aprovecho la situación para…
-¿Para qué? Dime Shio- insistía Sage
-El muy desgraciado le pego en su vientre… espera- dijo sorprendida –ya llego Carmen con Manigoldo, eso es malo… muy malo
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-¿Qué pasa aquí?- exigió saber Hasgard
-El arquero le está dando en la madre a Ángela- respondió tranquilamente Manigoldo
-No, si sigue así se queda sin alumna- comento sarcásticamente Kardia
-Y para encontrar a otra, como que no hay tiempo para eso- apoyo su alumna
-Esta igualitos- susurro Hasgard
Shio estaba absorta en la platica de los maestros y sus alumnas, como si ella misma estuviera presente. De un momento a otro la tranquilidad de Carmen se había ido a otro lado ya estaba dispuesta a ayudar a su hermana de los abusos de su maestro. Eso puso en alerta a todos, incluyendo a su maestro que sabia mejor que nadie la fortaleza de esa chica. Cáncer la trataba de contener pero entre tanto esfuerzo de la chica y esfuerzo de su maestro estaba siendo algo demasiado difícil, los demás quedaron a parte de esa discusión
-Carmen quiere ayudar a su hermana- le conto a Sage –esta demasiado hostil, su Cosmo esta demasiado alterado
-Detenla
-¿Cómo lo hago?- pregunto ella
-Solo hazlo
De un momento a otro Shio elevo su Cosmo de manera tranquila, rodeando el cuerpo de la aprendiz de Cáncer, poco a poco las fuerzas de ella iban decayendo mientras unos aros invisibles a la vista de los demás la rodeaban, restringiendo en ese momento su Cosmo. Los presentes se quedaron asombrados al verla caer al suelo de rodillas, tremendamente agitada
-¿Qué le hiciste?- le pregunto Kardia
-Responde Manigoldo- apresuro Hasgard
-Le di un estate quieta- dijo a modo de burla, la mirada intensa de Tauro le hizo pensar en otra cosa –viste que hasta rompió mis Aros de restricción
-¿Entonces?- volvió a insistir
-Debe de ser trabajo de la ayuda del viejo… ¿Cómo se llamaba?- dijo mientras recordaba el nombre –Shio o algo así. Sin duda alguna es mi digna sucesora
-Es increíble- volvió a susurrar Shio –con todo y las complicaciones, Ángela derroto por fin a su maestro
-Ya veo- respondió, aunque él ya lo sabia
-Me canse Sage… ya no puedo mas- dijo mientras se dejaba caer al suelo para tomar asiento y un descanso –estar al pendiente de la pelea y detener a la tarada de Carmen consumió mi fuerza
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Días pasaban, años para la joven a cargo de llevar las riendas del Santuario. Ahora solo se dedicaba a repasar la teoría y a mejorar su agilidad y fortaleza que necesitaba por si algún día era necesaria su presencia para batallar en alguna Guerra Santa que se fuera a levantar.
-Ahora Shio- le llamo mientras la pobre le miraba rogando que terminara por ese día el entrenamiento –quiero que realices 2000 flexiones
-¡¿Por qué tantas?- dijo
-Y mientras lo haces me vuelves a explicar como se forja una armadura con todos los detalles
-Esto se llama explotación
Pronto llego el día acordado, el día donde Sage se presentaría junto a la joven que había sido elegida por Athena para ser la Matriarca, ahora la joven poseía 30 años de edad (la mas grande de todas) pero con 240 años de experiencia adquirida gracias a Sage, de 1.90 de estatura y un bello cuerpo que podía ser la envidia de varias mujeres. Pero todo su belleza contrastaba con la mirada de sus ojos, los cuales se veían cansados, pero aun así poseía todo lo necesario: juventud, experiencia, fuerza, agilidad y sabiduría
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¿Que les parecio? Espero que lo hayan disfrutado. Se cuidan mucho y como dije antes nos vemos la proxima vez, se cuidan y muchos besos y abrazos de Tutuli88 y mios.
