Lo sé, de nuevo me tarde, pero en esta ocasión no era porque no quisiera solo que me había atorado y no sabía cómo hacerle, trato de hacerlo lo más rápido que puedo para poder pasar a lo más interesante, pero bueno ya falta poco para terminar con este Prologo o Introducción o como le quieran llamar. Bueno, espero que sea de su agrado y sin mas las dejo leer. Nos vemos para el próximo capitulo, un súper beso empalagoso de parte de Tutuli88 y mío. Se cuidan
~ 1 ~
Albafica llego a Creta, lugar que había designado para que él y su futura sucesora de nombre Scarlet comenzaran con el entrenamiento que la pequeña requería. El sitio en el que se encontraba era árido y varias rocas alrededor de todo el perímetro, pero había una parte en especial, muy diferente que destacaba entre todo el sitio… un pequeño prado que se encontraba únicamente adornado con una hermosa capa de verde pasto, la pequeña Scarlet corrió hacia ese sitio y comenzó a dar brincos, desde atrás Albafica comenzó a emanar su Cosmo para que esa pequeña alfombra se llenara con cientos de rosas siendo las rojas, blancas y negras las que adornaban aquel tapete verde.
Un fuerte viento comenzó a hacer danzar todas y cada una de esas rosas que se habían creado de la nada, una hermosa danza de pétalos se comenzó a iniciar, la niña se quedó quieta observando como los remolinos de pétalos se formaban alrededor de ella, su sonrisa se ensancho y siguió brincando y tratando de tomar aquellos pétalos de diferentes colores. Albafica sonrió orgulloso ante la actitud de Scarlet, pues la belleza característica de ese signo, la fuerza de respirar las esporas venenosas de las rosas y aun así seguir en pie… lo tenía todo, absolutamente todo. Lo único que faltaba era un detalle, Albafica se acercó a la niña que sin ella saberlo aún seguía jugando con aquellos pétalos ahora con su propio Cosmo manejarlos como ella quisiera. El antiguo Piscis se colocó a la altura de ella, le tomo de la mano mientras los pétalos aún seguían danzando, hizo un fino corte en el dedo índice de ella para después hacerlo en el de él, juntaron ambos dedos para mezclar la sangre y hacer la de ella un arma mortal.
-¿para que hacemos esto?- pregunto ella mientras dejaba que el ligero dolor pasara
-Con esto tu sangre será venenosa- le respondió –La usaras como un arma
-Pero…- dudo la chica y Albafica la observo sin decir nada –si mi sangre esta envenenada… ¿podre tener amigas?- él sonrió
-Por supuesto que si- respondió de inmediato –tus amigas serán tus compañeras de armas
-Que bueno- respondió ella –es que no me gusta estar sola- respondió sonriente sin saber que para Albafica eso había significado ser el Santo de Piscis…. Vivir solo, en exilio.
-Bueno- dijo él saliendo de sus dolorosos recuerdos –mejor hay que comenzar a entrenar
-Claro- respondió ella aun sin borrar su inocente sonrisa
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Shaid aun iba en silencio, desviando la mirada hacia Asmita que la había tomado de la mano delicadamente y se había ido del punto donde todos se habían reunido para comenzar el entrenamiento de la niña.
Ella se sentía algo inquieta, pues desde que se habían alejado de ahí el Santo de Virgo no había emitido ninguna palabra alguna, no le había preguntado su edad, su nombre, de donde venia… ni siquiera se había molestado en preguntarle que era lo que pensaba de todo lo que en ese momento le estaba pasando.
Shaid no supo en que momento llego al Templo budista donde ahora se encontraba, se había dedicado únicamente a mirar el suelo por donde caminaba, se dio cuenta de donde se encontraba cuando se dio cuenta de que el suelo rocoso había pasado a ser un camino plano y libre del polvo. Asmita se detuvo y le indico que tomara asiento en un escalón mientras que él tomo asiento un escalón mas arriba. Tomo el largo cabello negro de la niña y lo comenzó a trenzar para que no le estorbara en su entrenamiento.
-La fuerza de Virgo es más cósmica que física- rompió después de tanto el silencio el antiguo Caballero de Virgo –no quiere decir que no tengamos que ser fuerte y agiles- continuo hablando mientras que Shaid solo escuchaba –pero el cerebro también es un musculo y como el resto del cuerpo tenemos que ejercitarlo
-Si maestro- fue lo único que la niña se le ocurrió responder
-De ahora en adelante tendrás que llevar los ojos cerrados
-¿Por qué?- pregunto de inmediato mientras se ponía de pie y observaba a su maestro -¿con que fin?
-El de que agudices tus otros sentidos- respondió Asmita un tanto contrariado, pues, no estaba acostumbrado a que le llevaran la contra –ademas- continuo –es necesario que comiences a despertar en el séptimo sentido y si es posible el octavo
-¿En serio?- pregunto ella refiriéndose a los otros dos sentidos
-Así es- continuo la explicación sin lograr descifrar la duda de su alumna –el séptimo sentido es el que te da el estatus de ser considerada una Caballero Dorado, somos los únicos que nos movemos a la velocidad de la luz
-¿De verdad? ¿así de rápido?- interrumpió Shaid mientras seguía a su maestro al interior del templo
-Así es niña- le volvió a responder un poco molesto por la nueva interrupción –el octavo sentido es la habilidad para poder entrar al reino del Hades para poder derrotar a los espectros
-¿Pero ahora no son ellos nuestros aliados?- volvió a interrumpir
-Ahora Shaid- volvió a hablar Asmita mientras dejaba salir un suspiro de cansancio por tanta interrupción, tomo un trozo de su ropa para cubrir los ojos esmeraldas de la niña –vamos a conocer el Templo y tendrás que hacerlo de esa manera
-¡Pero no puedo ver nada!- se volvió a quejar -¡esto es imposible maestro!- siguió quejándose mientras intentaba quitárselo pero se lo impidió la mano de Asmita
-Escucha Shaid- le llamo con la poca paciencia que le quedaba –apréndete bien el camino porque será la primera y ultima vez que yo te voy a acompañar
-Pues ya que me queda- respondió la niña derrotada
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Aun un poco desorientadas, las ahora pequeñas gemelas tomadas de la mano observaban de uno a otro de los hombres que tenían al frente, sus pequeños y oscuros ojos viajan desde sus cabellos azulados, hasta sus botas negras, ambos igual que ellas eran gemelos, por lo tanto les era imposible diferenciarles.
-Soy Deuteros- rompió el silencio uno de ellos mientras se agachaba hasta su altura y colocaba sus manos en ambas cabecitas -y este es mi hermano Aspros, supongo que seremos sus maestros…—las niñas asintieron.
-Eso es obvio- respondió una de ellas –si no fuera así, no estaríamos aquí
-¿Cómo se llaman?-preguntó el hasta ahora callado gemelo mayor ignorando el tono arrogante y creído de la niña.
—Soy Cristina…- respondió la que se había burlado de ellos —y ella es mi hermana Laura -la otra saludó sin soltar la mano de su hermana.
—Ya saben que contamos con poco tiempo niñas…—dijo Deuteros mientras caminaba hacia un bosque de la fría Alemania.
—Vamos, vamos, no atrasen—replicó Aspros mientras con una mano empujaba suavemente a las gemelas—buscaremos algo de ropa y comenzaremos con el entrenamiento—dibujo una sonrisa al ver como una jalaba a la otra.
Aunque eran idénticas su personalidad era totalmente distinta, al parecer Cristina dominaba por completo la situación, mientras que su hermana se ocultaba tras de ella en espera de instrucciones a través de su mano
-¡Deuteros!- llamó luego a su hermano dejando a ambas niñas caminando delante -tenemos un problema de timidez aquí, así que yo entreno al manojo de nervios y tú a la intrépida.
-Como quieras- respondió sin mucho ánimo
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El campamento de Atenas fue elegido por Sísifo para que Ángela tomara su entrenamiento de la joven que utilizaría su armadura durante un tiempo como el resto de sus compañeros.
-Después de Libra, el caballero que custodia la casa de Sagitario es el único que tiene autorización de la misma Athena tener arma propia que puede utilizarla en batalla
-¿Por qué?- pregunto ella
-Porque es diferente a Libra- comento, la mirada de Ángela le preguntaba indirectamente el porque –veras niña, las armas de Libra son para proteger, pero en cambio el arco… pues… ¿Cómo te digo?
-Que nuestro arco puede tomar vidas- dedujo la niña
-Si- respondió de inmediato Sísifo –bueno niña, antes que nada ¿sabes lo que es el Cosmo?
-Claro que si- respondió ella –de tantos que los veía los fines de semana me lo aprendí- respondió sonriente
-¿Qué nos veías? ¿Cómo?- pregunto Sísifo sin entender lo que Ángela había dicho
-El Cosmo es la fuerza interior de uno mismo, nace desde adentro- respondió
-Valla, que lista eres- la felicito mientras posaba su mano sobre su cabecita –y bien Ángela, dime algo… ¿Sabes porque Sagitario es el Caballero más cercano a Athena?
-Claro que si- respondió ella –tengo dos hipótesis- le mostro dos de sus deditos –número uno porque somos los más fregones o la numero dos… porque tú estas enamorado de ella
-¿Qué?- pregunto mientras sentía que los colores se le subían al rostro –pero que cosas dices niña- dijo mientras retiraba la mirada de ella
-Entonces… ¿Por qué no me estas viendo?- le pregunto sonriente
-Cállate Ángela, déjame pensar en tu entrenamiento- le respondió nervioso
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-Recuerda que tu belleza solo debe de ser comparada con tu ferocidad para acabar con tus oponentes- le recordaba Albafica
-Si maestro, eso ya lo se- decía Scarlet mientras seguía intentando golpear a su instructor
Albafica no le daba tregua alguna para que la joven Scarlet de ahora 12 años se tomara un respiro, las flores rojas y negras se acercaban hacia ella con el claro objetivo de dejarla fuera de combate, la agilidad que la joven demostraba era grande, se movía con la elegancia característica de una dama pero sin perder aquella mirada fiera que podría mantener a más de un enemigo lejos y hacerlos dudar de pelear contra una mujer.
Scarlet se encontraba algo agitada, pues esquivar los ataques de su maestro era demasiado complicado, su cuerpo tenia leves golpes que le recordaba el tener cuidado con aquellas rosas, en especial las negras, pues cada rozón de ellas hacia que se formara un pequeño moretón en cualquier parte de cuerpo que haya sido rozado. Se apoyo en una roca que sobresalía del suelo para poder elevarse de un salto, esto lo vio Albafica como una señal para poder aumentar la dificultad.
La mirada de Scarlet reflejo sorpresa al ver que un remolino de Rosas Blancas había sido disparado hacia ella.
-Demonios- pensó –en el aire es imposible esquivarlo
-¡Esquívalo!- exigió su maestro adivinando su pensamiento, así que como pudo se comenzó a mover en el aire, esquivando cada una de esas rosas que habían sido lanzadas a su cuerpo, demasiadas para su gusto. Las espinas de estas ardían más que cualquier otra que hubiera raspado su cuerpo, quemaba. Scarlet elevo su Cosmo lo mas que podía en esa etapa de su entrenamiento, las Rosas Blancas comenzaron a abrirse paso para caer en otro objetivo
Poco le duro el gusto, pues al caer al suelo sintió de inmediato como el aire le comenzaba a faltar, sentía que se asfixiaba, una densa nube de humo rojo se había alzado a su alrededor. Comenzó a caminar a tientas, pues no podía ver nada mas allá de su mano. Escuchaba la voz de su maestro que la animaba a deshacer esa técnica, pero no podía, lo que en ese momento le parecía mas importante era respirar, pero como se estaba desarrollando la prueba pronto caería derrotada
-Concentrarte- le volvió a ordena Piscis
-No puedo… respirar- respondió en un susurro cayendo al suelo de rodillas, ambas manos las había posado alrededor de su cuello, comenzó a cerrar los ojos, tratando de concentrarse tal y como le había pedido Albafica. Ella no se había dado cuenta, pero su cuerpo se comenzó a rodear con un aura que la protegia.
De pronto todo el lugar se sumergió en un silencio total. No se escuchaba nada, ni las ráfagas de viento, algún grillo que estuviese por ahí, las aves dejaron de cantar y hasta el sol se sintió como si se enfriara unos segundos. Ella cerro los ojos y aspiro una ultima vez, cuando los abrió Albafica sintió que una onda de energía lo había golpeado, un fuerte aire comparado con un tifón se dejo sentir, para después ver que hacia él se dirigía una fuerte ola de Rosas Negras que no le dieron tiempo de defenderse, Albafica recibió el golpe de lleno, desde el suelo pudo observar como aquella chica había reaccionado ante la idea de morir
-¡Maestro!- grito ella para correr hacia donde se encontraba -¡Maestro! ¿esta bien? ¿no le ha pasado nada?- él negó -¡debe creerme! ¡no era mi intensión lastimarlo!
-Ya vas a la mitad de tu entrenamiento conmigo- le felicito mientras tomaba asiento en el suelo –estas mejorando mas de lo que yo pensaba
-¿De verdad?- pregunto ella, él asintió
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-Como santo de Virgo- le hablo Asmita –es tu deber saber que somos los mas fuertes, casi igualando el poder de un dios, aun así, no llegamos a tanto
-Eso se consigue al privar uno de nuestros sentidos- respondió ella
-Así es- afirmo Asmita a su alumna –debes de saber dominar bien tus emociones, ser de sangre fría, pues habrá rivales que querrán sacarte de concentración y balance para poder aprovecharse de ti… eso jamás lo debes permitir
-Así lo hare maestro- respondió ella –es por eso que debo de mantenerme en constante meditación ¿no es así?
-Así es- repitió él –ahora… dime que es lo que sientes Shaid
La joven se concentró y aspiro con mucha fuerza el olor del lugar donde se encontraba, de pronto sintió que podía darse cuenta de todo lo que pasaba a su alrededor, desde el ave que se encontraba estirando sus alas para comenzar a emprender el vuelo, un pequeño perrito de pradera corretear y meterse dentro de su madriguera, el ruido que provocaba el rio que se encontraba algo lejos de ahí
-¿Qué es lo que sientes? ¿Qué escuchas Shaid?- insistió Asmita
-Todo- respondió ella –pero sobre todo… el que te estas acercando
Asmita se vio descubierto antes de que pudiera atacarla, Shaid lo esquivo elevando una barrera al sonido de Hom!, técnica que le había enseñado el mismo santo de Virgo. Comenzaron con el entrenamiento cuerpo a cuerpo, no era que tuviera el mejor maestro, pero ella sabia que ya después, con cualquiera de sus compañeras podría mejorar aun mas. Los golpes de ambos eran certeros pero no provocaban daño alguno entre ellos.
-Muy bien hecho Shaid- le felicito mientras esquivaba los golpes que ella quería darle –ahora responde… ¿Cuántas cuentas tiene el Rosario?
-¿Es en serio?- pregunto ella esquivando una patada que iba directo a su cabeza -¿no puede ser para después?- pregunto bloqueando la patada que iba a su rostro
-¡Responde!- le obligo
-Ya, no se enoje- dijo ella mientras intentaba darle un puñetazo que Asmita esquivo –tiene 108
-¿Por qué?
-Porque es el numero de espectros que sirven a Hades- dijo ella mientras trataba de mantener el equilibrio después de que una de las patadas de Asmita le golpeara en el vientre
-Muy bien- dijo él –ahora prepárate…
-¿Para que?- pregunto ella al sentir que su maestro se detenía
-La mas grande técnica de Virgo…
-Ay no- susurro ella para abrir los ojos
-¡El Tesoro del Cielo!
-Es no es justo- se dijo a si misma -¡Esa es trampa!
-Privación del Primer sentido- escucho decir a su maestro –en las batallas no existe lo justo o las trampas, debes de tenerlo en claro
-¡Pero no es mi enemigo!- dijo ella mientras colocaba sus manos para poder detenerlo
-No hay nada que lo pueda detener- respondió él
-¡No me vas a dejar sin sentidos!- el enfado se apodero de ella elevando su Cosmo al máximo, Asmita no sabia por qué no había surgido efecto la técnica mas poderosa de su repertorio.
El cuerpo de Shaid se comenzó a iluminar tan fuerte que parecía que el mismo sol brillaba detrás de ella, se encontraba protegida y su técnica por primera vez se encontraba siendo contrarrestada
-¡Sello celestial!- grito Shaid sin saber porque, pero ese brillo se convirtió en una luz que se poso en sus palmas para después convertirse en un destello que empujo a Asmita unos pasos hacia atrás. Él no sabia que hacer, eso era algo prácticamente nuevo para él.
Pero Shaid no se detuvo ni ceso sus ataque, después de eso aprovecho que su maestro estaba distraído y se abalanzo contra el para seguir atacándolo, Asmita tuvo que reaccionar de inmediato para no ser golpeado por aquella joven que sin duda alguna tenia un don especial para eso.
-Te estas volviendo mas fuerte- pensó el maestro mientras veía como ella se esforzaba por golpearlo –eso es bueno
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—Cosmos—dijo Aspros poniéndose en pie—lo más esencial para que sean caballeros de Athena
—¿Cosmos?-preguntaron las niñas sin perder de vista al maestro.
—Es la energía que nace de tu interior, trabajaremos en eso
—Esto es más cansado de lo que imagine—susurro su hermano—Cristina, tu primero… vamos- las pequeñas se observaron, se puso de pie y camino hasta su maestro.
—Quiero que te concentres, que te hagas una sola con lo que te rodea, escucha tu energía, siente como fluye a través de ti como si una espada te atravesara desde tu cabeza hasta tus pies—la pequeña asentía con suavidad mientras cerraba sus ojos.
En las gradas, un poco más alejados Aspros y Laura que se mantenía callada a la expectativa que algo saliera mal, sostenía el aire viendo a su hermana.
—Todo saldrá bien—dijo su maestro tomando su mano, la hizo respingar y luego sonreír—tranquila, luego nos tocará a nosotros—la pequeña asintió mientras sujetaba el aire de nuevo.
Las niñas no daban señal de querer despertar el cosmos, nada que hubiesen intentado los gemelos lo lograba… presión, gritos, más ejercicio, pero nada, la desesperación corría por el cuerpo tanto de maestros como aprendices, el tiempo asedia y las chicas parecían no poder alcanzar el nivel de un santo dorado.
—Esto es… imposible— dijo Aspros sentándose en el suelo mientras ambas niñas caían agotadas luego de darle diez vueltas al coliseo —hemos hecho casi todo lo que conocemos, hasta meditamos como Asmita, pero nada Deuteros creo que nuestra señora se equivocó con estas… Deuteros… ¿Deuteros? Te estoy… —pero su hermano levanto su mano para que guardara silencio, luego señaló donde estaban las niñas.
Cristina acostada en el suelo recuperaba su respiración mientras su hermana sujetaba sus manos, le daba apoyo, Aspros observó de una a otra.
—Tengo una idea— dijo poniéndose de pie, caminó hasta las niñas y sujeto con fuerza a Laura de su brazos —mi hermano y yo hemos tomado una decisión- explicó mientas subía hasta su altura a la niña que forcejeaba desesperadamente.
— ¿De qué habla?-preguntó Cristina un poco angustiada al ver a su igual quejarse del dolor.
—Hemos visto que tienes potencial—dijo Aspros acercándose— tu hermana no…— continuó mientras con su mano abría un portal interdimensional.
—No… ¡espere!— trato de hablar Laura mientras Deuteros la guiaba hacia el oscuro túnel —¡Cris! ¡Ayúdame!-grito clavando los ojos en su hermana.
—Vamos Cristina… ¿piensas dejar que tu hermana viaje para siempre en un túnel del tiempo?
Cuando Deuteros volteó su rostro hasta Cristina esta estaba cubierta por una aura dorada, su pecho subía y bajaba lleno de furia, sus mejillas bañadas por lágrimas y sus puños cerrados.
—Suelte a mi hermana— musito con rabia— ¡Que la suelte!- grito desprendiendo de su cuerpo una fuerza indescriptible, ambos gemelos salieron volando por los aires junto a Laura, a quien Deuteros tuvo que proteger con su cuerpo.
-Bueno, no fue tan difícil- susurro Asparos a su hermano
-Eso es bueno- le respondió pues ahora el aura también cubría el cuerpo de Laura, sin duda alguna esas dos estaban conectadas y aunque Laura no lo había despertó al cien, pronto lo haría
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-Nunca olvides que eres uno de los generales de la Orden Dorada, por tal motivo debes de ser inteligente y fuerte; ademas de tener voz de mando- comento Sísifo mientras observaba a su alumna quien mantenía la mirada sobre una mariposa que se dedicaba a revolotear cerca de donde ellos estaban
_ ¿Quién es el otro general?- pregunto elevando la mano, la mariposa se posó en su delgado dedo, la acerco a su rostro para verla mejor
-Aries- respondió el ahuyentando a la mariposa, ella le miro con el ceño fruncido –Bueno Ángela, ya llevamos un tiempo entrenando y tu fuerza física es increíble, tienes muy buenos golpes, ahora hay que ver cómo te va con el dominio del Cosmo
-¡Bien, estoy lista para esto! A darle que no tenemos tiempo- apuro ella con mucho interés
Sísifo ordeno a Ángela que se concentrara en lo que estaban a punto de hacer, de inmediato ella dejo de tomar todo a juego y ponerse seria como lo había estado haciendo cuando él le mostraba una nueva técnica o como golpear a su oponente.
-Concentra tu energía en el puño
-¿En cual de los dos?- pregunto ella
-El que quieres, con el que te sientas mas cómoda
-Esta bien- pronto un brillo dorado comienza a cubrir el cuerpo de Ángela, pero el brillo se concentra mas en su puño izquierdo
-¿Lista?
-Si- respondió ella –siento que me esta quemado la mano
-Significa que lo estas haciendo bien- le respondió el –ahora lo que tienes que hacer cuando abras los ojos es liberar esa energía contra lo que quieras, solo déjala ir-
-Si usted lo dice- responde ella, deja salir un gran y sonoro suspiro, recordaba que había una gran roca frente a ella y seria ese el blanco que ella había elegido. Abrió los ojos de un momento a otro y libero la energía de ese puño, demasiado tarde se dio cuenta de que esas bolas de energía que salieron disparadas de su puño se estrellaron contra su maestro -¡Maestro!- corrió hacia su maestro -¡perdón! ¡perdón, no era mi intención!
-Valla- respondió él –nunca pensé que yo seria tu blanco
-¡Ya le dije que no quería hacerlo!- respondió ella y él se comenzó a reír de ella, Ángela se molesto y se cruzo de brazos –ademas nadie le manda a que se meta donde no le llaman
-Ay Ángela, dime niña… ¿Qué voy a hacer contigo?- le pregunto Sísifo sin borrar la sonrisa de su rostro
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Una serie de 30 abdominales, 50 flexiones no era nada comparado con tener que pelear contra su maestro. No importaba que era lo que hiciera, su maestro siempre estaba un paso delante de ella, no sabia como pero siempre bloqueaba todos y cada uno de sus ataques. Ahora Scarlet se encontraba respirando agitadamente, el entrenamiento de Albafica era tremendamente duro, desvió la mirada hacia el cielo, Scarlet se preguntaba si sus compañeras estaban corriendo la misma suerte que ella o si los maestros que ellas tenían eran iguales de explotadores como el que ella tenia. Dejo salir un suspiro y apoyo sus manos sobre sus rodillas, ya faltaba poco para terminar pero no parecía que fuera así.
-¡Scarlet!- escucho que le llamo, ella alzo la mirada –Andando, aun no termínanos
-Pero ya me canse- respondió ella ya un poco mas grande que hacia unos días atas –deje que tome al menos un respiro
-Después- le respondió mientras elevaba su Cosmo para continuar con su entrenamiento
-Ya que- dijo ella después de dejar salir un suspiro –ya voy
-Muy bien, comienza niña- le ordeno y de un momento a otro Scarlet comenzó a tratar de golpear a su maestro, este esquivaba todas y cada uno de los golpes de su alumna. Un descuido de ella le costo una fuerte patada en el vientre que la mando hacia el suelo –bien Scarlet, cambiaremos un poco
-¿Cómo?- pregunto ella –¿ahora yo lo voy a golpear y usted va a ir a parar al suelo?- pregunto ella burlona
-No- dijo él –ponte de pie y vuelve a atacarme
-Pero…
-Hazlo- le interrumpió
-Si usted lo dice- respondió ella y de nuevo al ataque
-Bien escucha las instrucciones niña- ella asintió –Patada… puño… patada… puño…- la joven acatada cada una de las ordenes de su maestro -¡intercala las direcciones! ¡no uses el mismo puño Scarlet!
-Si- respondió ella
-De nuevo…. patada de lado… puño… puño… patada…. Ahora ¡lanza una rosa! ¡Eso muy bien! otra vez...
-Si- respondió ella al observar que estuvo a punto de golpearlo en el rostro con su rosa negra
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—Estamos esperando—dijo con ironía el gemelo mayor— ¿cansadas? Si no nos derrotan tendrán como castigo otras diez horas y esta vez sin descanso niñas.
—Lamento informarle que ya no somos unas niñas—susurro Cristina entre dientes— ¿Lista Lau?-su hermana asintió—"EXPLOSION DE GALAXIAS"—gritaron al unísono.
Los hombres no se quedaron atrás y alzando su cosmos gritaron lo mismo pero con más fuerza.
El lugar se llenó de luz cuando las cuatro explosiones chocaron y luego hubo silencio, un silencio que se rompió con el grito de Laura quien con su cosmos elevado aparto los restos del templo que había sobre sus cabezas.
— ¿Otra batalla maestro?-pregunto la ahora joven mientras se acercaba a Aspros que trataba de levantarse.
—Están listas…—susurró a sus espaldas su hermano sosteniendo su brazo herido junto a Cristina que lo ayudaba.
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El entrenamiento de cada una de estas guerreras había terminado, demasiado rápido para los maestros, demasiado lento para ellas.
Los rostros de cada una de ellas había sido cubierto con las mascaras correspondientes al signo que defenderían a capa y escapada. Lo único que era similar era el color dorado platinado, todas y cada una de las 13 mascaras era del mismo color, pero había algo que las diferenciaba una de la otra.
Las máscaras que protegían el rostro de las gemelas Laura y Cristina de Géminis eran iguales, lo único que destacaba entre ellas era un símbolo color rojizo metálico… apenas una estrella de seis picos debajo de su ojo izquierdo en el de Laura, derecho en el de Cristina.
En cambio la máscara de Sagitario se encontraba adornado con un ala en la parte derecha de su rostro, el color de esta marca era de un hermoso dorado, la máscara de Virgo se encontraba adornada en el centro de la frente con un circulo plateado a los lados de este habían tres pequeños puntos que formaban un pequeñísimo triangulo del mismo color que el lunar. En cambio la máscara de Piscis destacaba el antifaz, pues a ambos lados había una rosa de un hermoso color rosado metálico.
Todas y cada una de ellas la llevaban con orgullo y sabían de antemano que estaban preparadas para todo lo que se les pusiera en frente, no iban a salir corriendo, tenían una carga muy pesada sobre sus hombros pero sabían que con esfuerzo y dedicación podrían hacerlo, ademas… contaban con otras chicas que estarían apoyándose entre todas hasta el final.
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¿Y bien? ¿Qué les pareció en esta ocasión? Espero que les haya gustado y como les decía, espero no tardarme tanto para el próximo capitulo, les aseguro que tratare de actualizar mas rápido la próxima vez. Nos leemos y se cuidan.
