Yeah! Por fin vamos a adentrarnos a la historia, atrás el prologo de segunda y ahora viene lo bueno. He aquí el comienzo de esta historia, si… el comienzo porque aquí viene lo bueno. Bueno, aquí la continuación, espero que les guste, un trabajo como siempre de la mano de Tutuli88 y mío.


~ 1 ~

Shun se encontraba recargado en una de las columnas que se encontraban adornando aquel pasillo, su mirada se encontraba fija en el suelo, sus brazos descansaban cruzados en su pecho, sentía que sus ojos pesaban demasiado, quería dormir aunque fuera solo unos minutos, pero tenía una labor que hacer y era custodiar aquella puerta de la habitación en la que se encontraba su hermano y la diosa a la que protegia.

Salió de sus pensamientos al escuchar un ruido que provenía del interior de aquella habitación, se acercó y se detuvo a unos pasos, observo que la manija de la puerta giraba muy lentamente. Pronto se abrió y dejo solo una rendija por la cual no era capaz de ver nada, Shun se acercó dos pasos más y la puerta cedió al peso que tenía encima, observo la figura de su hermano… cansado, ojeroso… débil. Ikki se percató de la mirada de su hermano, le sonrió y dio dos pasos para acercarse a él, pero antes siquiera de llegar perdió el conocimiento, pero antes siquiera que sus rodillas tocaran el suelo Shun lo capturo, con la ayuda de su cadena cerro aquella puerta y lo llevo a una habitación que había en ese Templo, llamo a sus hermanos de bronce los cuales cuidarían del Fénix; pues a pesar de que era su hermano, él tenía una misión y era quedarse de guardia hasta que la diosa saliera.

.

.

Poco a poco Ikki fue despertando, lo primero que vio fue el techo de aquel sitio, después giro su rostro para toparse con unos rostros muy familiares para él. Se trató de sentarse en la cama, sus compañeros lo sabían, que Ikki prefería valerse por sí mismo antes que aceptar la ayuda de alguien, ademas, solo era para tomar asiento en la orilla de la cama.

-¿Dónde está Saori?- pregunto de inmediato Seiya

-Está en su habitación- respondió él –cuando termine tendrá que descansar

-¿Qué paso?- volvió a preguntar -¿Qué es lo que está haciendo?

-Cálmate Seiya- le recomendó Shiryu mientras le posaba una mano sobre su hombro

-No lo sé- respondió Ikki mientras trataba de mitiga un dolor punzante en su costado derecha de su cabeza –Pero si se lo que está haciendo, lo que hizo…- los demás esperaron a que continuara –un viaje interdimensional

-¿Un qué?- pregunto Seiya -¿para que lo hizo?

-No lo sé Seiya- le respondió cansado del hostigamiento de su compañero

-A Seiya y a mí nos hizo ir por los cuerpos de la Orden Dorada- comento Hyoga

-Y a Shaina junto con Marín les encomendó ir al Inframundo por la Orden Plateada- continuo Shiryu

-Algo así escuche- comento el Fénix –Sin embargo no sé porque pidió ir por los cuerpos de los Dorados- llamo la atención de todos –sus almas fueron separadas de sus cuerpos, están…

-¿Cómo?- pregunto Seiya interrumpiéndolo de nuevo

-Sus almas se encuentran atrapadas en una roca que se encuentra cubierta por la sangre de la Cierva Dorada

-Artemisa- susurro Shiryu

-Por eso era que sus cuerpos eran resguardados por Apolo- comento el Cisne –siendo su hermano era más favorable que él los custodiara

-Así que van a revivir- dijo Pegaso esperanzado

-No lo sé- respondió Ikki ante la idea de su compañero

-Si es verdad lo que dices Ikki, no podremos ayudar a los dorados- comento Shiryu

-¿Por qué? ¿Qué quieres decir?

-Seiya- le respondió el Dragón -Están atrapadas en una roca cubierta por la sangre de una diosa aún más fuerte que Saori

-Ella necesita del metal más duro de su Orden- intervino Ikki –esta roca se encuentra en los límites del Inframundo, los Campos Elíseos y la entrada al Olimpo- dejo salir un suspiro para continuar –ella necesita de esa Orden para destruir esa roca… necesita del brillo del sol del Verano, del calor, de la luz

-Esto está peor- susurro Hyoga para levantar la mirada y encontrarse con la de sus hermanos de bronce –Saori necesita de la Orden Dorada

-Así es- comento Seiya –será difícil, solo somos 5- comento seguro, se dio cuenta de la mirada decaída de sus compañeros -¡Vamos muchachos! ¡Nosotros somos los Caballeros de la Esperanza!- animo -¡Hemos hecho muchos milagros, podremos hacer más!

-Esa es la razón por la cual se encerró en su habitación- hablo Ikki haciendo referencia a Saori –necesita de personas fuertes, las más fuertes que puedan usar las armaduras doradas

-Es un gran problema- dijo Hyoga –yo me encargaría de descongelar los cuerpos, pero se necesita de alguien que porte la de Cáncer y que tenga la habilidad para poder ir al Inframundo o a ese lugar por las almas de ellos

Se quedaron en absoluto silencio. Pensando en que era lo que tenían que hacer para poder ayudar a Athena, algo tenían que hacer, pues era tal y como decía Seiya… eran los Caballeros de la Esperanza, podrían intentar crear un milagro más. Pero hubo algo que los saco de sus pensamientos y los obligo a salir de ahí con dirección a la habitación de Saori Kido. Shun se encontraba en guardia, pero sus cadenas se encontraban en reposo; eso era algo que lo tenía consternado. Dentro de aquella habitación se sintieron unos Cosmos temibles, demasiado fuertes.

.

.

De inmediato en todo el Santuario se comenzaron a escuchar el tintinar de las armaduras y los templos de la Senda al Santuario de Athena se encontraban iluminados, emanando un Cosmo familiar para la mayoría y al mismo tiempo diferente y extraño.

Marín, Shaina, Argol y Perseo junto a Shun fueron los primeros en estar frente a la puerta de Saori, se sentía emanar un aura muy poderosa dentro de ese sitio. El resto de los demás caballeros abandonaron la habitación y acudieron a ese lugar, intercambiaron miradas entre si y pronto un destello los ilumino, se encontraban vistiendo las Armaduras Doradas que siempre acudían a su llamado de auxilio, Shun desvió la mirada a sus hermanos que ahora se encontraban revestidos de dorado, cerró los ojos y se despojó de su armadura de bronce para vestirse con la dorada. Siendo él la persona encargada de cuidar ese sitio fue quien abrió la puerta y se adentró a esa habitación.

-¿Qué haremos?- pregunto Marín

-Atacar y poner a salvo a la princesa Athena- respondió Seiya –vamos Shun

-Claro- respondió y comenzaron a buscar por todos lados

.

.

Cuando se adentraron se dieron cuenta de que en la habitación no había nadie, estaba completamente sola, así que optaron por tomar el pasillo que usaba Saori para aparecer en la Sala Principal. Cuando llegaron se dieron cuenta de que no había nadie ahí, ademas las cortinas se encontraban cerradas impidiendo el paso de la luz. Estaban por regresar cuando sintieron arder unos Cosmos poderosos, los mismos que habían sentido hacia unos minutos atrás.

Una siluetas finas y delgadas se mostraron ante ellos, todas y cada una de ellas rodeada por un aura dorada. Los presentes no lo podían creer, esos intrusos habían sido capaces de adentrarse hasta ese sitio.

-¿Quiénes son?- pregunto en todo autoritario Shun, muy extraño en él, lo único que recibió por respuestas fueron unas risas

-No bajen la guardia- susurro Hyoga –por el tono de sus risas deben de ser mujeres

-La hostilidad no va contigo Shun mi amor- llamo una de ellas haciendo que todos los presentes se pusieran en guardia

-Valla, están haciendo demasiado alboroto- comento otra más, el Salón aún permanecía a oscuras

-¡¿Quién eres?!- ordeno saber Seiya -¡Te ordeno que te muestres!

-La pregunta correcta seria… ¿Quiénes somos?- se unió a las voces misteriosas otra mujer mas

-Cobardes- hablo el Dragón –no se escondan y muestren sus rostros

-A callar Caballeritos- ordeno otra más provocando la risas de las demás

-Son apenas unos niños- comento otra –yo creo que….- la joven no pudo terminar su frase pues sufrió un ataque de tos

-Tenías que echar a perder el misticismo- comento una más mientras abría las grandes cortinas revelando la identidad de todas ellas –a ver… ¿Qué te paso?

-Me ahogue con mi propia saliva- respondió mientras los últimos atisbos de tos se hacían presentes, mientras se trataba de calmar apunto a los jóvenes dorados

-Ah sí, ya entendí- respondió la joven que la auxiliaba –Ustedes niños, vayan despojándose de esas armaduras

-¿Quién te crees que eres para que puedas venir y dar ese tipo de ordenes?- pregunto desafiante Shaina

-¿Quién soy?- pregunto ella aceptado el reto –yo querida soy Melissa, la joven que portara la Armadura de Libra

-Pero de que tonterías estás hablando- respondió la cobra, ella sonrió y miro a sus compañeras

-Lo ven- comento –es uno de los máximos insultos, si yo fuera tú, hubiera dicho algo como…- desvió la mirada hacia el techo para después sonreír –"¿Quién chingados crees que eres para venir a mandarme? Ve a chingar a otra persona sino quieres que te parta la madre"- comento mientras sus compañeras reían y aplaudían –Gracias chicas. Lo vez amiga, algo así es más intimidante.

-Eso suele funcionar Mel- le respondió una chica rubia

-A menos que no sean…-dudo un poco –las personas que tenemos en frente, a ellos se les intimida con otra cosa

-¿Con que Scarlet?- le pregunto

-Yo que sé, averígualo tú- le contesto

La sala se sumió en un completo silencio, demasiado tenso para todos los que estaban ahí. Algunas de las chicas se susurraban entre ellas, gracias a las máscaras que cubrían sus rostros los que se encontraban ahí no podían saber de lo que estaban hablando o de lo que se reían como en el caso de Elena y Ángela.

Melissa se encontraba hablando con Scarlet por medio del Cosmo, ellas aun discutían la forma de intimidar a esas personas que se encontraban frente a ellas, mientras ellos no habían bajado la guardia en ningún momento.

Una de las que se encontraban sentadas en el suelo se puso de pie y se encamino hacia el Caballero Dorado de Acuario (en ese momento). Hyoga solo la observo fijamente sin retroceder ni un solo momento, el resto de sus compañeros se encontraban listos para atacar.

.

.

-Hyoga- le hablo con una suave voz -¿me puedes dar mi armadura?- le pregunto, el Cisne la vio de arriba hacia abajo, ella al igual que sus compañeras que habían aparecido se encontraba vestida con antiguas ropas griegas

-¿Acaso estas mal de la cabeza?- le pregunto con burla –jamás te la daré, esta armadura me fue heredada por mi maestro Camus

-Sí, me di cuenta en el episodio ese donde estaba muriendo por la vida temporal que Hades le había otorgado- comento ella –fue uno de los capítulos que más me hizo llorar

-¿De qué hablas?- pregunto extrañado

-Si…- continuo –él era el maestro de tu maestro, por ende era tu maestro… aunque en el Manga él era tu maestro

-¡Yo nada más vi la serie!- comento una de sus compañeras

-Pues deberías de leerlo- comento –en cuanto a ti cielo- se volvió a encarar a Hyoga, poso su mano en el hombro de él y la comenzó a deslizar por todo el peto, un ligero sonrojo cubrió el rostro del rubio

-¿Qué haces?- pregunto él y ella solo sonrió

-Oye Cassila- le llamo Melissa –eso que estás haciendo es acoso sexual en primer grado, sobre todo porque es menor de edad

-Qué cosas dices Mel- le respondió –él no es mi tipo, yo estaba admirando mi armadura

-Se ve que no entiendes mujer- le llamo Hyoga

-¿De verdad quieres que te lo demuestre?- le pregunto retadoramente, una batalla entre miradas se comenzó entre ellos.

De un momento a otro Cassila encendió su Cosmo, y todos los presentes imitaron la acción de la "intrusa", pero pronto se dieron cuenta de que la armadura sagrada de Acuario comenzó a emitir su brillo característico y su tintinar suave y delicado. Cassila le ordeno a la armadura acudir a ella y así lo hizo, se desprendió del cuerpo de Hyoga para cubrir al de la mujer que tanto le pedía aquella armadura. Todos los presentes se quedaron sorprendidos ante esa reacción, la siguiente en abrir los brazos fue Sofía, no necesito decir nada y en un abrir y cerrar de ojos la armadura ya se encontraba cubriéndola.

El resto de las demás jóvenes imitaron la acción. Fuera del Templo Principal se vieron desfilar varios rayos de luces doradas que se dirigían hacia ese sitio, la sala se llenó con un resplandor, cuando este hubo cesado las jóvenes que se habían adentrado se encontraban revestidas con aquellas armaduras, con esos ropajes tan poderosos.

.

.

-Es imposible- susurro Perseo –si hay personas que deban usar esas Sagradas Armaduras son los Caballeros de Bronce que han peleado siempre en nombre de Athena

-Y tal vez, con más entrenamiento… nosotros- completo Argol

-Esto es inaceptable- hablo Ikki mientras encendía su Cosmo –no puede ser que ustedes de la noche a la mañana puedan vestir esas Armaduras

-El Fénix ya se enojó- susurro una de ellas a modo de burla

-Déjamelo a mí- comento Elena enfundada en su ropaje sagrado

-Deberían de quitarse esas Armaduras- ordeno de nuevo Ikki mientras las atacaba con un rayo de fuego que nació de su mano

-Muro de Cristal- susurro Elena, dando como resultado que el ataque de Ikki solo se expandiera por todo el lugar mientras que ella y sus compañeras se encontraban a salvo

-Atrás chicos, que no quiero hacerles daño- dijo Dameli mientras incrustaba algunas Agujas Escarlatas en el suelo para mantenerlos a una distancia prudente

-La verdad amiga, suena como una excusa nada más para provocarlos y que se acerquen a ti para que los puedas atacar- le respondió Shaid quien se encontraba recargada en una columna

-¡A ver ustedes!

-Y la que faltaba hace gala de presencia- volvió a hablar Shaid -¿Cuánto a que Carmen los amenaza con mandarlos al Yomotsu?- le pregunto a Laura

-Pues, todavía no tengo dinero pero te invito una cena en mi futuro Templo

-Hecho- respondió la Santa de Virgo

-¡Se me van calmando esos aires de grandeza!- grito Carmen dado un paso adelante -¡Sino lo hacen, los mando directo al Yomotsu sin regreso!

-Te lo dije- dijo orgullosa Virgo

-Sale, pago- comento Laura –al fin y al cabo la que va a cocinar va a ser mi hermana- desvió la mirada hacia su compañera –No Carmen, no desgastes tu energía… mejor que los congele esta

-Esta tiene su nombre- respondió ofendida Cassila –aunque viéndolo así no es mala idea- comento mientras un aire frio se dejaba sentir a su alrededor

-A ver ya todos calmados- comento una de las mujeres que solo se había quedado al margen de la discusión, la única que no vestía armadura alguna –quiero que se calmen para poder hablar bien

-Eso jamás- hablo Seiya

De un momento a otro, bajo el mando de Seiya atacaron el Muro con todo lo que tenían, su objetivo era deshacerse de las intrusas. Pero con lo que no contaban era con que a la que ellos querían atacar era la persona equivocada

-¿No escucharon la Orden de la jefa?- pregunto molesta Carmen mientras su mano que se encontraba detrás de si se comenzaba a iluminarse de una energía blanca

-Yo me encargo primero- susurro la representante de Tauro

-Haz lo tuyo Marie- le ordeno Ángela, en ese momento una fuerte onda los alejo para hacerlos estrellar a algunos contra el suelo y otros contra el muro del Salón

-Mi turno- hablo Carmen –Desprendimiento del Alma

-Eso les enseñara…- hablo seriamente Ángela –a no atacar a quien no deben

Las almas de los Caballeros caídos salieron de sus cuerpos y se encontraban flotando al igual que los fantasmas. No sabían que hacer, pero lo que si sabían era que no debían de tomarlas a la ligera.

.

.

-Siento que esto haya llegado a estas consecuencias- hablo Shio –pero ustedes se lo buscaron- no respondieron ante las palabras de ella –Carmen, por favor regrésalos

-Pero…

-Hazlo- volvió a decir

-Bueno, ya que- respondió –se salvaron mendigos- susurro más para ella que para el resto

-No quiero más interrupciones- ordeno Sagitario

-Ángela- le llamo Shio y ella le prestó atención –aquí las ordenes las doy yo

-Solo les recordaba jefecita- respondió con una sonrisa

-Muy bien- volvió a tomar la palabra –ahora que están de nuevo en su cuerpo espero que no vayan a actuar tan agresivamente- los jóvenes se pusieron de pie, aun mirándolas -bien, ahora que han terminado me presentare ante ustedes… yo soy Shio y mientras la circunstancia lo amerite se dirigirán hacia mí como la Matriarca del Santuario

Los presentes se encontraban en absoluto silencio, no habían dicho nada después de aquella declaración. Solo había una persona que podía quitar esa duda y esa era Saori, la princesa Athena. Después de un largo silencio en el que no habían dicho nada por parte de ninguno de los lados Shio se encamino hacia el trono donde solía estar siempre Shion. Después de eso Melissa se acercó a su amiga más íntima y comenzaron a hablar, lo mismo pasó con las demás, cada una de ellas hablando en grupos diferentes pero de vez en cuando metiéndose en la plática de las demás.

.

.

Poco tiempo después, un Cosmo conocido se hizo presente, todos se pusieron de rodillas al ver llegar a ese sitio a la diosa Athena. Observo fijamente a la Nueva Orden Dorada que se encontraba en el salón rindiendo sus respetos, todas y cada una de ellas había cumplido su palabra y para ella eso era algo especial que les agradecía profundamente.

-Saori- hablo Seiya rompiendo el silencio -¿Quiénes son ellas?

-Confía en mi Seiya- le respondió sonriéndole tranquilamente -¿listas?- les pregunto

-Cada una de nosotras- respondió Shio

-Si me permite- hablo Casandra –pero mejor les dice que hacemos aquí antes de que nos volvamos a agarrar entre nosotros

-Claro- respondió la diosa

-De verdad que es lenta, igual que en la serie- pensó más de una, sabiendo de antemano que no podrían ser escuchadas

-Les debo una explicación- tomo la palabra Athena –se avecina una nueva guerra siendo ese el motivo de que los guerreros de Plata han sido revividos, pero necesito a mi Orden más poderosa

-¿Que no te basta con nosotros?- pregunto de nuevo Seiya

-Lo siento, pero en esta ocasión no- comento y se encamino hacia ellas –Les presento a mi Orden Dorada Femenina

-Pero…

-Ahora- interrumpió Saori a Seiya –les pediré que se retiren- desvió la mirada hacia los dos hermanos –Shun, Ikki… vallan a descansar

-Si Saori- Shun respondió en tono muy bajo

La sala se vacío y en ese momento las chicas se despojaron de sus máscaras, no estaban acostumbradas a llevarlas y mucho menos andar con ellas todo el santo día. Intercambiaron unas palabras con la diosa, poniéndose de acuerdo como era que debían llevar a cabo su tarea, la cual solo consistía en revivir a los Dorados, los dueños originales de las armaduras que ahora portaban. Shio aun permaneció a lado de la diosa, pues su habitación se encontraba ahí, las demás bajaron las escaleras con mascara puesta.

.

.

Después de verificar cada una de las casas y estar seguras que estaban en la correcta y no en la equivocada se dedicaron a buscar los Salones Privados de cada uno de sus ahora Templos.

-Deben de estar bromeando- se dijo así misma Dameli cuando entro a la habitación de Milo, el desorden apenas podía permitir dar un paso sin tropezarse. Con algo de trabajo llego a la cama, de donde tomo una prenda femenina –Dime una cosa Marie…- le llamo por medio del Cosmo –dime que no soy la única que le toca sufrir

-No comento- susurro la joven taurina, pues ella se encontraba mirando sin mucho ánimo la cocina de Aldebarán –creo que hay cosas aquí que tiene vida- le comunico a su amiga al ver una mancha verde en una sartén que se encontraba abandonada y sin ser lavada

-Nos espera un largo trabajo- le comento la Escorpión

-Ni así están los de mi casa- dijo resignada Marie mientras dejaba su máscara en la mesa

Carmen caminaba de un lado a otro, el sitio en el que se encontraba era un completo desorden. Envolturas, restos de comida que ya parecía tener una civilización ahí, ropa, polvo… trato de hacer el uso de su paciencia para saber por dónde tenía que empezar a recoger. Comenzó a caminar para buscar una escoba esquivando todo lo que le representara peligro, de pronto piso algo resbaloso que si no se detiene con la ayuda de la mesa caía al suelo

-Oficialmente, odio mi vida- se dijo a si misma mientras arrojaba su máscara hacia el suelo

Pero la que no entendía la situación en la que estaba era Elena, se colocó de nuevo la máscara y salió a la entrada del Templo, verifico que el signo de Aries estuviera ahí y en efecto, ahí se encontraba aquel símbolo tallado en lo más alto de la casa, entro de nuevo y dejo su máscara en una mesa donde había una lámpara.

-Shaid- llamo a su amiga usando el método más sencillo, el Cosmo –Shaid- le volvió a llamar -¡Shaid, amiga hazme caso!

-¡¿Qué chingados quieres?!- le respondió agresivamente

-Calmada guapa

-¿Calmada? ¿Calmada?- le pregunto irónicamente -¡¿Cómo quieres que me calme si esto parece casa abandonada?!

-Pero imagino que solo es polvo y ya- comento Elena

-¡Quisiera que fuera solo eso!- respondió ella -¡Hay ropa por todos lados, tasas de te mas rotas que yo! ¡Restos de hierbas que no se para que son! ¡Es Shaka! ¡El más serio de todos y parece que no conoce lo que es una escoba!

-Recordemos que él es hindú y toda esa onda de Buda- respondió Elena mientras movía la ropa con su pie

-¡Buda mis…!

-No tienes, eres mujer- se adelantó Elena –pensé que solo Mü tenía un desorden, ahora veo porque Kiki en la serie es medio vago

-Todo se aprende del maestro- intervino el Cosmo de Cassila

-¿Tú también?- le pregunto Shaid mientras le daba una patada a unos botes que se encontraban atrancados entre si

-Digamos que el señorito de Acuario deja libros hasta en el baño- comento mientras se adentraba al baño y veía más libros ahí

-Bueno, a la mejor quería leer mientras estaba en el trono- comento Elena

-Espero que sea para eso y no para otra cosa- dijo Cassila –de cualquier manera…

.

.

"No son como en la serie" se dijeron así mismas. Todo era diferente, tan lindos, tan responsables, tan valientes que no dudaron ni un solo momento en dar su vida en aquel Muro de los Lamentos en el Inframundo. La mayoría de ellas lloro con esa escena… pero la realidad en otra Dimensión era muy diferente…. Demasiado diferente para el gusto de cada una de ellas, el pedestal de cristal y oro en el que se encontraban sus héroes y amores platónicos de la infancia se iba cayendo poco a poco.

Las cosas con las que ellas se iban encontrando hacían que la admiración pasara al más puro odio que había dentro de ellas. ¿Qué necesidad tenían de limpiar un lugar que era habitado por hombres maduros y rectos? Pues toda si se querían quedar ahí, porque el sitio parecía un chiquero en toda la extensión de la palabra. Scarlet había decidió limpiar toda la habitación que pertenecía a Afrodita pero con lo que no contaba era con encontrar rosas hasta debajo de la cama y una que otra cosa llamada empaque de…

-Siempre pensé que era gay- se dijo mientras salía de ahí a tomar aire para alejar las escenas que había pensado al ver la cama en la que iba a descansar.

Pero no era la única que tenia problemas. Ángela no estaba tan feliz, pues la casa de ella necesitaba ser reparada de pies a cabeza, claro… todo porque mataron al dueño hacia siglos atrás y que la había dejado en el olvido… No por eso tenía que ser la que más iba a trabajar, ademas… tener compañía como la cosa esa que estaba segura que no era una rata que estaba corriendo a esconderse por ahí no era tan malo.

-Juro que si encuentro otra tanga, bikini o sostén en este lugar lo quemo todo- dijo al ver otras prendas debajo del armario –Hombre tenía que ser…- se agacho para abrir uno de los cajones –pero que sea una mujer, te dicen hasta de lo que te vas a… ¡morir!- grito cuando del cajón salieron corriendo una rata de tamaño considerable y detrás de ellas sus crías -¡No puedo vivir aquí!

-¿Pero qué le pasa a Dameli?- pregunto Melissa quien se encontraba un templo abajo, para ella era más sencillo estar sacando todo lo que no servía, pues el templo que le había tocado estaba igual que el de Sagitario… abandonado y guarida de cientos de roedores y bichos –creo que tendré que fumigar esta casa

Las dos hermanas no sabía tampoco por donde comenzar, la casa se encontraba literalmente "patas pa´rriba". Cada una de ellas se había dedicado a husmear por ahí, había de todo y cosas que no sabían si tenían nombre alguno. Laura miro a Cristina quien tenía su mirada puesta en el techo

-¿Qué tanto le vez?- pregunto a su hermana

-Estaba pensado- le respondió, Cristina solo la observaba esperando a que dijera más -¿hace cuánto se fueron a dar cuentas al más allá?

-Literalmente no se fueron a dar cuentas- respondió su hermana –ahora mismo están pagando un castigo por ser los más fregones- respondió –pero no creo que fuera mucho tiempo, tal vez unos dos o tres meses ¿Por qué lo preguntas?

-Porque la casa parece que estuvo abandonada durante años- comento –hay cosas que no sé si es basura o algún animal que eligió este lugar para descansar toda la eternidad

-Es lógico- respondió Laura –recuerda que en la serie Saga había usurpado el mando- comento mientras trataba de abrir una ventana de madera, la cual termino por romperse –así que prefirió vivir en la comodidad que aquí; cualquiera lo haría, yo lo haría

-Nos espera un largo trabajo- comento su hermana al darse cuenta de que Laura había roto una ventana –y más si sigues haciendo vandalismo

-Yo no hice nada, esta cosa ya estaba así

Y entre tanto que hacer y que remodelar las horas pasaban rápido. En alguna que otra ocasión Marie tenía que salir de donde estuviera para tomar un poco de aire antes de desmayarse en ese sitio. Carmen ya no sabía que más tirar a la basura. Sofía sacaba y sacaba bolsas llenas de basura con cientos de cosas que muy probablemente al antiguo dueño de esa casa le pondría de mal humor. Casandra ya no sabía en dónde meter tantas espadas que Shura tenía en todo su templo y sus aposentos privados, no era que no le gustaran pero necesitaban de más espacio para poder moverse y ver espadas hasta en el baño no era algo que ella realmente necesitara.

.

.

Escobas que subían y bajaban de un Templo a otro, otras más que se hicieron en un momento, tinas de agua y jabón que era regadas en el suelo para poder tallarlo y dejarlo decente. La pintura para restaurar las paredes no podía faltar, estas subían cada escalón para llegar al templo indicado.

Shaid necesito demasiada pintura, pues el antiguo dueño de plano que había abandonado el color, como que era algo que no le importaba mucho. Pero las que si le sufrieron fueron Melissa, Laura y Cristina, que esas paredes estaban enmohecidas y con muchas, demasiadas grietas que por supuesto Scarlet junto a Sofía se encargaron de reparar las de todos los templos

-Quien diría que hasta albañiles salimos- comento Cassila

-Decoradoras de Interiores cariño- le recrimino Ángela mientras continuaba con su labor de limpiar hasta el patio del Templo

-Deberían de pagarnos por esto- susurro Dameli –a ver… a mí me contrataron para revivir a los otros, no para limpiar

-Pero en lo que estamos aquí tendremos que vivir y dormir en este sitio- comento Marie que subía con una tina para buscar más pintura blanca –así que prefiero hacerlo en un lugar limpio a uno sucio

-Buen punto- comento Cristina –quien sabe que cosas hicieron ahí o lo que sea que hayan escondido- decía mientras vaciaba la pintura al bote de Marie

-Lo dices porque no sabes todo lo que le encontré al disque Santo de Escorpión- se defendió Dameli

-Créeme- le respondió Tauro –no sabía si dentro de esas cosas verdes había una civilización o tenían vida propia

La forma en la que lo dijo dejo pensando a las demás, tal vez el templo que iba a ser habitado por la taurina había sido el más sucio, pero solo tal vez… después de pensarlo un momento sintieron pena por la chica que aún se veía que no terminaba. Y así continuaron trabajando entre ellas, se sentían más cómodas pues no llevaban las máscaras y todos los demás que habitaban el Santuario tenían prohibido pasar por ese sendero. Cortinas, sabanas (usadas pero limpias y desinfectadas), un poco de comida en la alacena… un templo abandonado debido a la muerte de sus dueños ahora volvía a tomar vida.

.

.

-Buen día Señora- respondieron todas las jóvenes vestidas en su armadura y de rodillas ante la Matriarca del lugar y la diosa Athena

-Buen día muchachas- respondió Saori -¿Cómo se han sentido estos días que han pasado?

-Bien- respondió Ángela –terminamos de limpiar los templos y ahora ya se pueden habitar

-Aunque si me permite- intervino Carmen

-Claro, adelante Cáncer- le cedió la palabra la diosa a la joven que dio un paso al frente

-¿Cómo es que estos Templos estaban en pie?- pregunto –porque según yo vi en la Saga de Hades que eran destruidos

-Lo que pasa es que se regeneraron al sentir sus Cosmos- respondió la diosa –durante su entrenamiento, como les digo… conforme iban aprendiendo a usar su Cosmo las casas se iba levantando

-Regresa a tu sitio Carmen- le regaño Ángela mientras la regresaba a su lugar jalándola de los cabellos –discúlpela señora ¿para qué nos ha llamado?

-Es hora chicas- respondió Saori llamando la atención de todas –es el momento de despertar a la Orden Dorada

.

.


Y se acabo… hasta aquí la dejo. Nos leeremos mas adelante, muchas gracias por seguir esta historia, de parte de Tutuli y mía muchas gracias, recuerden dejar su opinión que es muy importante para nosotras