Hola a todos… lo se, me van a matar por haberme tardado tanto… pero tuve muchas cosas que hacer y cambiarme de trabajo pues… tenia que ir viendo como acomodar el tiempo para poder seguir escribiendo, pero bueno… después de tantos años heme aquí. Como siempre, ahí les encargamos sus comentarios y esta historia como siempre de autoría de Tutuli88 y mía. Gracias por esperar tanto y nos vemos.


~ 1 ~

Cassila salió de ahí con una meta: buscar a Hyoga para la tarea que ahora tendrían que llevar a cabo. No fue difícil encontrarlo, estaba en el Coliseo sentado junto a sus amigos de siempre, cada uno de ellos hablando de solo los dioses sabrían que. Cuando llego, ninguno de los presentes se había percatado de su presencia, poso su mano suavemente sobre su hombro para llamar su atención, le indico con un ligero movimiento que le siguiera.

Hyoga no dijo nada y obedeció a aquella mujer que ocultaba su rostro detrás de aquella mascara, no sabia para que lo necesitaba, pero si había ido hasta donde se encontraba lo mas seguro era que se trataba de algo importante. Ademas no la había visto ni a ella ni a sus compañeras desde que se habían instalado en la 12 Casas, todos tenían prohibido siquiera dar un paso en los alrededores

-Hyoga, amor…- rompió el silencio deteniéndose en medio del camino –llévame a donde tienen los cuerpos de los Dorados

-¿Para qué quieres ir?- pregunto desconfiado

-Veras- se colocó frente a él –sé que no me tienes confianza, sobre todo por el hecho de que yo en este momento porte la Armadura de Acuario- poso sus manos sobre los hombros del joven –pero créeme, si te pido que me lleves es por orden de Athena, es para eso que nosotras estamos aquí

-¿Para que vinieron? ¿Para que las necesita Saori?- pregunto esperando tener una respuesta, ella le sonrió –Van a traerlos de vuelta a la vida- ella asintió y vio cómo se formó una sonrisa en el rostro del joven

-Ahora que lo sabes…

-Pero Ikki dijo que…

-Estamos reunidas, todas representamos a cada signo del Zodiaco- comento ella mientras volvían a tomar el camino –así que será fácil para nosotras hacer lo que ella nos está pidiendo

-¿Qué es lo que vamos a hacer?- pregunto Hyoga refiriéndose a los cuerpos

-Habrá que sacarlos del ataúd en el que están encerrados- Cassila observo la sorpresa dibujada en el rostro de él –Saori nos contó todo, así que nos espera mucho trabajo

Después de esa ultima frase Hyoga la llevo a un templo que se encontraba a unos cuantos metros del Salón del Patriarca, el lugar era resguardado no por guardias como siempre se solía hacer; sino por caballeros de Bronce, al ver a Hyoga se apartaron dejando el paso libre, cada uno de ellos tomo el pomo de la puerta y la abrieron para que se pudieran adentrar. El sitio se encontraba demasiado frio, una espesa niebla blanca cubría el suelo y frente a ellos se encontraban los ataúdes de hielo. Se podía ver; a pesar de la poca luz que las velas daban, los cuerpos de ellos. Cassila camino alrededor de ellos, se veían tan tranquilos, incluso pudo advertir que la belleza de ellos era aun mayor, como había dichos junto a sus amigas, eran diferentes a lo que esperaban.

-¿Media luna?- pregunto al ver el orden en el que se encontraban acomodados aquellos ataúdes

-Así lo dispuso Saori- respondió Hyoga

-Claro- susurro y poso su mano encima del ataúd de Shaka –habrá que descongelar este hielo, los cuerpos tienen que ir tomando calor

-¿Cuánto tiempo tenemos?- pregunto

-El que sea necesario- respondió ella –el tiempo se nos va a escurrir de las manos cuando tengamos que ir por las almas y transportarlas- comento mientras se colocaba en el centro del lugar –después de eso….- Hyoga espero a que Cassila terminara –después de eso mi buen Hyoga, tienes que rogar que ni ellos mueran y que nosotras no nos unamos a ellos

Hyoga se acerco a Cassila, esta parecía estar sumida en sus pensamientos, o simplemente se encontraba hablando con sus compañeras vía Cosmo, pues de un momento a otro una sonrisa apareció en su rostro. Ella le sonrió y lo acomodo en un lugar estratégico, que quedara situado justamente a la mitad de todos esos bloques de hielos, ella hizo lo mismo, encendió su Cosmo y de nuevo Hyoga la imito.

-Vamos a derretirlo- hablo ella -¿listo?

-Claro- respondió él. Aumentaron sus Cosmos hasta el máximo nivel, tendrían que derretirlos sin llegar a quebrarlos usando la fuerza, seria peligroso, de pronto Hyoga ceso

-¿Qué pasa?- le pregunto Cassila

-¿Cómo los voy a derretir si el Cosmo que tengo es frio?- pregunto extrañado –lo único que haremos es congelarlos mas

-No Hyoga- respondió ella –necesito que enciendas tu Cosmo, lo que vas a utilizar no es la fuerza, es el calor de tu vida

-¿El calor?- pregunto dudoso

-Dime una cosa… ¿recuerdas cuando te salvo Shun en Libra?

-Si- respondió

-Lo hizo con el calor de su Cosmo, es lo mismo que haremos nosotros, así que necesito de toda tu concentración- el asintió y de nuevo se dieron a la tarea de derretir los ataúdes.

Poco a poco los ataúdes comenzaron a emanar vapor, estaba dando resultado, Hyoga se lo quería hacer saber a Cassila, pero esta se encontraba demasiado concentrada, no podía verla, pero aseguraba que tenía los ojos cerrados. No había agua derramada en el suelo, pero se podía notar que los bloques iban perdiendo el grosor que tenían. Pasaron así unas horas, horas que parecieron eternas para ambos Caballeros. La joven portadora de la Armadura de Acuario sentía que de un momento a otro caería al suelo, no era lo mismo los entrenamientos que ponerlo en practica en una situación como esa. Desvió la mirada hacia su izquierda, el cuerpo del Caballero de Capricornio se encontraba expuesto casi en su totalidad, sonrió para si misma, estaban a punto de terminar con su tarea.

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Saori se encontraba en el Salón Patriarcal, a su lado se encontraba Shio y el resto de las demás jóvenes. Todas y cada una de ellas revestidas con las Armaduras Doradas.

-En el momento en que Cassila termine tendremos que movernos rápido- tomo la palabra Ángela –tendremos el tiempo encima

-Equivocarse no esta en nuestros planes- les comento Shio llamando la atención de todas

-Estos papacitos se murieron una vez, no lo harán dos veces Shio- le comento Melissa –ademas, si ellos mueren nosotras también, es un plan en el que todos ganamos o todos perdemos

-Ya llevan mucho tiempo- susurro Marie mientras miraba la puerta que esperaba que pronto se abriera, una mano se poso en su hombro

-Cálmate Marie- le recomendó –no es bueno que estés tan ansiosa antes de tiempo

-Elena… esto es… difícil- le respondió

-Para todas- le dijo sonriente –pero mientras estemos todas vamos a poder hacerlo- la joven de Tauro solo asintió y le sonrió

Un par de horas mas, la puerta se abrió y dejo ver la silueta de Cassila, apenas entro el brillo dorado la cubrió y pronto se hayo cubierta con la armadura. Se acerco a sus compañeras y choco su mano con la de Dameli, Cristina y Laura

-Todo esta listo- comento feliz –los cuerpos están ya tomando calorcito y Hyoga los esta cuidando

-¿Partimos ya?- pregunto Carmen

-¿Cómo es que vamos a encontrar esa cosa?- pregunto Ángela mientras se abrazaba a su hermana

-Eso es fácil- comento Carmen sonriente y confiada –primero lo busco yo y cuando lo encuentre ya les hablo y vamos todas juntas- desvió la mirada hacia Saori –dime una cosa Athena ¿Cómo es la piedra esa?

-Es una alta, las figuras de los Caballeros tratando de escapar se aprecian a varios metros- comento

-Valla- respondió Cáncer –que explicita

-Demasiado- comento Laura y miro a su compañera –no creo que haya muchas piedras con esa descripción, así que puedes hacerlo

-Cuenta con eso- le respondió

Carmen cerró sus ojos y se comenzó a concentrar en lo que deseaba buscar, su alma se separó de su cuerpo y comenzó a vagar por todo el Inframundo. Todo lo que había era muy diferente al que llegaron por primera vez, un poco más colorido y un poco menos melancólico, Carmen rio ante ese pensamiento.

Dejo salir un suspiro y continuo con su labor de ir hasta los limites donde concordaban aquellos grandes reinos. Era un lugar demasiado extenso, tanto que hasta ella misma se sorprendió de jamás haberse dado una vuelta por ahí cuando se escapaba de los entrenamientos de "su Manigoldo" como ella solía llamarle.

Después de un largo tiempo, cuando estaba a punto de darse por vencida; se vio atraída por algo, un objeto que se encontraba rodeado de unas pequeñas montañas, más bien valles. Se acercó más por duda que por deber.

Se quedó petrificada, sin poder decir nada o siquiera poder emitir un sonido. Frente a ella se alzaba un enorme monolito que a simple vista causaba dolor y angustia para cualquiera que conociera el porqué de esa cosa. Las formas humanas que salían de esa roca parecían querer escapar, parecían sufrir, llorar… había una desesperación reflejada en su rostro pero su mirada petrificada no había podido borrar el atisbo de valor y orgullo que había en ellos. El alma de Carmen se elevó hasta la altura donde la primera figura humana que se alzaba, poso su delicada mano encima del rostro de piedra, le causo un escalofrió.

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-Ya se tardo- murmuro Casandra mientras permanecía apoyada en la columna del Salón en el que se encontraban

-No debe de ser tan sencillo como parece- comento Marie que se encontraba sentada en el suelo a lado de Elena y Dameli

-A mi se me hace que se perdió- comento Laura –mucha lengua y poca acción

-A callar- les ordeno Shio –no duden de su compañera, encontrara ese monolito

-Estatua- corrijo Cristina quien opto por callar por la mirada que le dirigió Shio

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-Mi señor- se escuchó un murmullo que se escondía entre el viento árido y seco que soplaba en ese sitio

-¿Quién es?- pregunto una voz ronca y llena de poderío -¿Eres tu Alejandro?

-Si mi señor- respondió y de inmediato se arrodillo ante esa oscura cueva en la que solo se podían observar unos ojos los cuales se asemejaban a dos llamas que se encontraban danzando –Aquí a su servicio como siempre se encuentra Alejandro, el líder de los Centinelas

-¿Qué es lo que esta pasando?

-Los dioses, los cuales se incluyen sus hijos Zeus, Hades y Poseidón se han unido para derrotarlos una vez mas

-Ya veo- comento mientras se escucharon resonar unas cadenas en el sitio –aun se necesitan para poder vencerme a mi y a mis hermanos

-Han acudido a Athena- comento

-¿Athena?- pregunto dudoso para después reír largamente -¿a esa niña? ¿tan débiles se han vuelto que necesitan de ella?

-Al parecer Athena a derrotado a cada uno de ellos, con excepción de Zeus

-Ya veo- susurro –piensan que con esa niña podrán vencernos de nuevo. Que equivocados están

-Señor- le llamo –estamos a punto de encontrar las llaves del Tártaro, pronto podrán salir de aquí para que usted y sus hermanos tomen el control del Universo como siempre debió ser

-Continua con tu labor Alejandro- le ordeno –ya sabes lo que tienes que hacer

-Si señor- después de eso aquella voz se dejo de escuchar y los ojos rojos desaparecieron del lugar. Alejandro se puso de pie y se retiro de ese lugar antes de que fuera descubierto por alguien

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-Ahora- ordeno Shio al momento en que apareció un agujero en el centro del lugar, el alma de cada una de ellas apareció frente a esa estatua. En ese momento tenían que actuar rápido, Ángela elevo su Cosmo al igual que el resto de las demás para lograr aparecer una flecha de la energía de todas y cada una de ellas, esta se estrello en la estatua. De ese estallido se comenzaron a liberar unas luces que comenzaron a danzar de un lado a otro, tratando de reconocer en donde se encontraban.

Las jóvenes se encontraban frente a un espectáculo de luces que iban y venían de un lugar a otro. Melissa ordeno a sus compañeras encender de nuevo su Cosmo, al hacerlo las luces se quedaron estáticas y comenzaron a subir hacia el cielo, Carmen apenas iba a reclamar cuando las luces cayeron directo hacia ellas, estrellándose en sus cuerpos.

-Es hora de irnos- comento Melissa –tenemos que hacer esto lo mas pronto posible

-Como ordenes Mel- dijo Ángela

-Andando chicas, a casa- dijo Carmen para regresar a sus cuerpos.

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-Bien chicas, este es uno de los momentos más difíciles y complicados- comento Shaid quien se encontraba en medio de todos los cuerpos -un solo momento de desconcentración y ellos jamás serán capaces de revivir

-Lo sabemos- comento Elena, se acercó a la cama de piedra donde se encontraba descansando Mü

-Bien, ahora colóquense detrás de cada uno de sus mismos signos

-Pero yo quería a Aioria- comento decepcionada Shaid, el resto de la orden femenina solo la veía fijamente; algunas con burla otras solo rodaron los ojos -¿Qué?-pregunto -ya sé que a mí me toca el Shaka pero a mí siempre me gusto más el león

-Muy bien... todas en posición y no dejen que nada las distraiga- ordeno de nuevo Shio mientras ignoraba el comentario de Virgo

Cada una de las presentes comenzó a tomar su lugar. Se quedaron observando fijamente a cada uno de ellos, se veían tan indefensos... Incluso parecía que se encontraban durmiendo tranquilamente. Sus facciones eran delicadas y hermosas; aun mas hermosas de lo que habían visto en su niñez y juventud. Una que otra no dudo en acariciar los largos cabellos o como Carmen que al igual que Scarlet delineaba el contorno del rostro con sus dedos de los Caballeros que en ese momento cuidaban. La orden de Shion fue dada y cada una de ellas comenzó a encender sus Cosmos, poco a poco... De manera lenta y delicada para no tener ningún problema.

-Hubiéramos hecho lo mismo que hizo Shun con Hyoga- susurro Laura

-Jamás pensé que serias tan pervertida hermana- le respondió Cristina mientras se reía suavemente

-Concentración- les regaño Shio -después podrán hacerse tontas, pero ahora no

-Lo siento- respondió Cristina

-No volverá a suceder- prometió Laura

De pronto todo quedo en absoluto silencio, el viento dejo de soplar, el sol dejo de brindar calor, las aves dejaron de cantar, los grillo dejaron de chillar... Todo quedo en silencio. Todas las miradas de aquellos que sabían lo que iba a pasar se encontraban concentradas en aquella sala en la que solo los involucrados sabían lo que tenían que hacer para que los que serían llamados leyenda volvieran a respirar. El resto de los caballeros y aprendices solo eran capaces de sentir la tensión que en ese momento se sentía en el aire.

Las Caballeros Doradas sabían exactamente lo que tenían que hacer. Encender su Cosmo hasta el máximo para que la segunda alma que se encontraba resguardada en ese momento en su interior comenzara a brillar de nuevo, para que los cuerpos que se encontraban en ese momento durmiendo volvieran a entibiarse, para que los Guerreros Dorados de los cuales se contarían leyendas y se cantarían canciones volvieran a vivir.

Los cuerpos de ambos; vivos y muertos comenzaron a brillar. Ellas comenzaron a sentir un calor; una llama que dentro de ellas se comenzaba a encender. Poco a poco aquella tenue flama fue creciendo hasta transformarse en una llama que las quemaba por dentro. Eran capaces de sentir como su sangre se encontraba hirviendo, sentían que su carne se cocía lentamente, la mitad de ellas solo se dedicaron a cerrar sus ojos fuertemente para así mitigar aquel insoportable dolor mientras que el resto de ellas solo se dedicaron a respirar de manera violenta. Del centro de su cuerpo comenzaron a emerger una esfera blanca.

El alma deseaba ir a su contenedor original. Aquella luz que se desprendía del alma era cálida, tibia, agradable y sobre todo se encontraba ansiosa... Ansiosa por vivir de nuevo. Las almas comenzaron a emitir un intenso brillo que fue aumentando poco a poco hasta cegar a todas y cada una de las presentes. El ardor aumento y el intenso fuego se apoderó de todo el cuerpo; desde la punta de los dedos de los pies hasta el último cabello. Era intenso, pero aquellos cuerpos estaban reaccionando ante el ritual practicados por aquellas mujeres. La respiración se volvió pesada y agitada... Las almas comenzaron a repicar y a danzar en toda aquella habitación para estrellarse y perderse en el cuerpo con el que fueron uno solo hacía pocos años atrás.

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Una fuerte luz se escapó de aquel lugar siendo visible en todo el Santuario, todos los que se encontraban ahí fueron capaces de verla. Saori se encontraba en el Salón Patriarcal, esperando ansiosa por aquel resultado... De pronto lo sintió, esos Cosmos le eran conocidos no solo para ella sino también para los Caballearos y las Amazonas que se encontraban con ella. Sin esperar nada más salió de aquel lugar con dirección hacia aquel sitio.

Abrió las puertas de par en par y se quedó de pie. Frente a ella se encontraban los Caballeros cuyos nombres eran respetados por todos. Las miradas de ellos se encontraron con la de la mujer a la cual juraron proteger con su propia vida. De nuevo revestidos con sus armaduras; como tiempo atrás, de pie y llenos de arrogancia pues se sabían poderosos. Y en sus fuertes brazos se encontraban aquellas que dieron todo de sí para que pudieran vivir una vez más.

-Athena- tomo la palabra Shion

-Han vuelto... Ellas cumplieron- susurro la joven -me alegra tanto que estén de nuevo aquí

-¿Para qué? - pregunto de nuevo el Patriarca

-Para que vuelvan a vivir, para que tengan una nueva oportunidad, para que hagan lo que les falto hacer- respondió aquella joven diosa.

-¿Quiénes son ellas?- pregunto Saga

-Las que se encargaron de hacer lo imposible- respondió -esas mujeres son las que fueron a los límites para que volvieran a vivir

-Entonces sugiero que las llevemos a descansar, se lo merecen- ordeno Shion, el resto de los Caballeros acato la orden -mi Señora

-Adelante Shion... También quiero que descansen.

La guardia dorada inclino la cabeza en señal de respeto hacia la joven diosa la cual se apartó dejando que aquellos que llevaban entre sus brazos a las mujeres pasaran para que tomaran dirección con camino a sus aposentos. Saori solo los seguía con la mirada hasta que se perdieron por la puerta que hacía unos momentos ella había atravesado para ser testigo de la resurrección. Los demás que habían llegado para verlos solo se quedaron al margen, pues no habían podido decir palabra alguna.

Se detuvieron en el inicio de aquella escalera... De nuevo la recorrerían. Se miraron entre si antes de que Dhoko fuera el primero en dar un paso por aquellos escalones, inmediatamente el resto le comenzó a imitar. El primero en llegar fue Afrodita de Piscis; el cual agradeció con la mirada a sus compañeros los cuales se detuvieron en el inicio de la sala privada del Caballero de la Doceava casa... Camus, Shura, Aioros, Milo, Dhoko, Shaka, Aioria, Ángelo, Saga junto a Kanon, Aldebarán y Mü... Todos aun de pie en aquel mismo lugar sin saber que todos estaban dudando en entrar a aquellos sitios; aun así Kanon se sentía más extraño en estar en ese sitio.

Sabia al igual que la diosa que él no pertenecía a ese lugar, que solo había tomado el lugar de su hermano en la Guerra contra Hades porque era necesario y su presencia era requerida para una batalla de esa dimensión.

Cada una de las chicas fue dejada delicadamente en las camas para que así recuperaran fuerzas. Ellos solo se dirigieron hacia un lugar en su mismo templo pero alejados de todo y de todos. No sabían para que habían sido llamados, a pesar de que la diosa les había dicho que era para que vivieran como personas normales, para que hicieran lo que no habían hecho... ¿Pero para qué?

Ellos habían vivido para pelear no solo por la diosa a la que le juraron lealtad sino también para salvar al mundo en el que vivían, ahora de nuevo caminaban en esa tierra que ellos habían ayudado a salvar... ¿Qué es lo que iban a hacer ahora? Sentarse a esperar o simplemente entrenar a las nuevas generaciones y ellas... ¿Que iban a hacer ellas? ¿Para que estaban ahí?

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-Buenas noches- saludo Ángela al joven que se encontraba sentado en la silla del sencillo comedor que había en ese sitio

-Hola- saludo Aioros mientras salía de sus pensamientos -perdona mi imprudencia pero ¿me podrías decir quién eres?

-Me llamo Ángela- respondió ella mientras se acercaba al comedor

-Ángela- repitió Sagitario -un nombre muy bonito- ella sonrió tímidamente -muchas gracias por lo que hiciste antes- ella le miró fijamente -gracias por de nuevo hacer que volviera a vivir

-Ah... No fue nada

-Imagino que aun estás agotada por las fuerzas gastadas en la tarde

-Algo- respondió -solo que quería ir a ver a mi hermana, quiero saber cómo se encuentra... Es mi hermana menor- sintió que debía decirle eso pero no sabía porque, Aioros sonrió ante esa afirmación

-Yo también soy el hermano mayor

-Eso ya lo sé, eres hermano de Aioria de Leo

-¿Cómo sabes eso?- pregunto entre extrañado y divertido

-Nos lo conto Saori, la diosa Athena- respondió de inmediato la joven ocultando perfectamente su nerviosismo

-Ya veo- susurro Aioros y cayeron en un absoluto silencio que inundo el lugar. El Caballero de Sagitario recorrió todo el lugar con la mirada. Todo estaba cambiado, diferente a como lo recordaba antes de morir.

El piso se encontraba limpio y lustrado lo más que se había podido. Su cocina se encontraba en perfectas condiciones al igual que el resto de su casa. Todo como si hubiera estado viviendo ahí durante todo el tiempo que había estado en los reinos de Hades. Desvió la mirada hacia la joven que se encontraba de pie mirando o al suelo o sus pies descalzos... Apenas había caído en cuenta de que la mujer que se encontraba ahí era una Amazona, una guerrera al servicio de Athena. Cabellos ondulados, largos y achocolatados, piel clara y a pesar de no ver su rostro sabía que era linda... Aunque ahora se encontraba absorta en sus pensamientos o tal vez muerta de la pena de no saber que más decir.

-Oye- le llamo y ella alzo la cabeza -¿cómo te llamas?- le pregunto de nuevo, ella se extrañó ante la misma pregunta y se quedó callada -Te pregunte tu nombre

-Ah, mi nombre... Yo me llamo Ángela- respondió, dando gracias a que estaba usando una máscara y no podía ver su rostro que en ese momento se encontraba avergonzado -de cualquier manera ya te lo había dicho

-Tienes razón, lo había olvidado- comento mientras se ponía de pie -¿tienes hambre?- pregunto mientras se dirigía hacia la alacena -confió en quien haya mantenido limpio este lugar haya recordado abastecerlo de comida. Porque estar muerto y que de repente te revivan te causa mucha hambre- ella solo sonrió ante el comentario de Aioros -¿y si tienes hambre?

-Claro- comento ella -ademas la persona que limpio todo esto fui yo

-¿De verdad?- pregunto sin creerlo -hiciste buen trabajo, de nuevo gracias.

Sin decir nada mas ambos se dispusieron a continuar hablando entre ellos y ayudándose mutuamente a hacer la cena que compartirían entre ambos. El resto de las demás casas se encontraba en la misma situación que la de Sagitario, conviviendo con aquellas que los habían traído de la muerte a la vida, unos más platicadores y otros más que solo se dedicaban a preguntar lo necesario como en el caso de Capricornio, Cáncer y los Gemelos de Géminis. Pero si había un casa que se encontraba llena de risas era la de Tauro.

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-Es hora de despertar- escucharon que las llamaron vía Cosmo -su presencia urge en el templo de la diosa Athena

-¿Es necesario?- pregunto Laura aún más dormida que despierta

-Claro que si, así que arriba... Las quiero aquí en 20 minutos.

Sin más que hacer se dispusieron a levantarse y acudir al llamado de la líder de ellas. Apenas les alcanzo el tiempo para poder alisar sus cabellos y lavar sus rostros para borrar todo rastro de sueño en su mirada. Subir las escaleras lo más lentamente posible que pudieron, tal vez no habían tenido mucha conversación pero si se les había hecho muy incómodo dormir con ellos cerca y las otras habían platicado casi toda la madrugada y apenas iban pegando el ojo.

-Buenos días chicas- las saludo Shio mientras que ellas se retiraban la máscara -veo que tuvieron una mala noche

-No mala, solo que la plática estaba buena- respondió Cassila -me entere de cosas que no sabia

-Yo por más que le intente sacar platica a Cáncer no pude hacerlo, solo decía Si, que bueno, no me digas... Un completo aburrido- comentó Carmen

-Cáncer es así- respondió Shion quien iba haciendo acto de presencia en ese momento -un placer conocer a aquellas que fueron capaz de hacer de lo imposible lo posible

-Es Shion... de Aries...- susurro Elena

-El Patriarca del Santuario- completo la oración Marie -no puedo creer que este aquí, de pie... Frente a nosotras.

-¡Las máscaras!- grito Shaid mientras caían en cuenta de que no llevaban la protección

-No tienen por qué protegerse, no es necesario pues ustedes pertenecen a la Orden Dorada de la diosa Athena.

-Menos mal, que no quería ponerme esta cosa del demonio... No sé cómo es que ellas aguantan esto

-Los años. Pues desde que son elegidas tienden a usarlas para luchar y entrenar

-Me reconforta saber que se entienden muy bien entre ustedes- comento Saori en cuanto llego a la sala -ahora que ya estamos presentes podemos abordar el tema que nos interesa

-Claro mi señora- respondió de inmediato Shion

-Una pregunta Athena- le interrumpió Casandra -¿podemos sentarnos en el suelo?- pregunto mientras todas veían a la deidad -es que cansa estar tanto tiempo de pie

-Claro, si así se sienten más cómodas, pueden hacerlo

-Gracias- respondieron la mayoría de las chicas que se dejaron caer de inmediato. Shion miro a la encargada de ellas y solo negó con la cabeza pues se deslindaba de todas las actitudes de ellas

-Bueno, ahora vamos a hablar de lo que de verdad importa y es el motivo real del porque están aquí- Dameli alzo la mano para interrumpir por segunda vez

-Se supone que estamos aquí porque íbamos a traer el alma de los papacitos Dorados... Nosotras ya cumplimos con el trato

-Ahora espero que cumpla con su palabra de llevarnos de nuevo a nuestro mundo- recordó el pacto Shaid, la joven diosa se tensó ante esa petición

-¿Qué le pasa?- pregunto de inmediato Cristina -¿nos va a regresar verdad? ¿Sabe cómo hacerlo?

-De eso es de lo que les quería hablar

-Lamento interrumpirla, pero no entiendo que quieren decir señorita Athena- comento Shion

-Permíteme que te responda tu duda Shion... Lo que pasa es que las señoritas que se encuentran aquí no pertenecen a nuestro mundo

-Perdón, pero sigo sin comprenderla

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Saori comenzó a relatar todo lo que había pasado cuando hubo acabado la batalla contra Hades y todo lo demás, le conto acerca de la nueva amenaza que se avecinaba y de la alianza que se había formado con los demás dioses que alguna vez fueron sus enemigos. Shion no cabía en asombro, cada que podía desviaba la mirada a las chicas que se encontraban en silencio, escuchando atentamente. No podía creer lo que salía de los labios de aquella joven diosa. Después de contar como es que las busco y encontró le hablo de los entrenamientos que ellas llevaron con sus antiguos hermanos de guerra y que les habían enseñado todo lo que ellos sabían.

-Ahora- les llamo la diosa -hay algo que quiero hablar con ustedes muchachas- ellas prestaron atención pues el tono que uso la diosa dejaba mucho que desear -la misión que tienen aún no ha terminado

-¿Que quieres decir con eso Athena...? ¿Que quieres decir con que todavía no acabamos?- pregunto Sofía

-El trato era ir por las almas y traerlas aquí para que tuvieras de nuevo a tus caballeros- sentencio Melissa -eso fue lo que hicimos, ahora te toca a ti cumplir con tu parte del trato.

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Bueno, después de tanto tiempo por fin termine este capitulo. Ahora solo denme un poco de tiempo para que pueda seguir con esta historia. Les prometo no tardarme tanto. Hasta la próxima.